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Pero, ¿por qué se producen los entuertos, y qué es exactamente lo que los ocasiona?
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¿Son necesarios?
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¿Cuándo son más dolorosos?
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¿Es recomendable prevenirlos?
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¿Cómo se puede quitar el dolor?
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¿Cuándo desaparecen?
Hemorragia vaginal
Es normal que durante las primeras horas posteriores al parto haya una hemorragia vaginal importante, acompañada de coágulos. Es un sangrado mucho más abundante que el de la menstruación y que al levantarte seguramente correrá por tus piernas. Esta hemorragia se llama "loquios" y es provocada por la separación de la placenta de la pared uterina.
Las pérdidas (loquios) son rojas durante los primeros 3 a 4 días y luego van tornándose más de tono café. Gradualmente, adquieren un color más claro, se tornan más rosados, y finalmente se vuelven blancos o blanco amarillento. La cantidad disminuye con el tiempo hasta que se detiene. Persisten en total por un período de aproximadamente 40 días y durante este período deberás utilizar solamente toallas sanitarias, nunca tampones vaginales.
Pero, ¿por qué se producen los entuertos, y qué es exactamente lo que los ocasiona?
Se les llama popularmente “entuertos o calambres abdominales” a las contracciones uterinas potentes que ocurren en el posparto y que tienen como objetivo:
- reducir el útero a su tamaño normal,
- volverlo a su posición normal en la pelvis y
- colapsar los vasos sanguíneos sangrantes que han quedado en el lugar donde estaba la placenta.
El fenómeno anatómico principal que tiene lugar durante el puerperio es la llamada "involución uterina", proceso mediante el cual el útero, que se distendió para albergar en su interior al bebé, regresa a un tamaño más o menos semejante al que tenía antes del embarazo.
Para graficar este hecho basta mencionar que durante el embarazo, el útero tiene que crecer de forma progresiva (pasa del tamaño de una pelota de ping-pong, hasta alcanzar unos 33 centímetros de alto). En el parto, con la salida de la placenta (lo que se llama médicamente el alumbramiento), el útero debe volver a su tamaño normal.
Luego del parto el útero pesa alrededor de un kilo, y un mes y medio más tarde no llega a los 100 gramos y 5 a 7 cm . de altura. Por eso el útero inicia, durante esta etapa, un proceso de regresión: es decir, se produce una contracción constante del mismo para evitar, entre otras cosas, las posibles hemorragias del posparto que, en ocasiones, pueden poner en peligro la vida de la madre.
Los vasos sanguíneos que quedaron sangrantes al desprenderse la placenta, circulan entre las fibras musculares del útero, y éste, al contraerse progresivamente (con elevada frecuencia durante las primeras 24- 48 horas), los estrangula cortando el paso de la sangre, y con ello, la posible hemorragia. Este proceso es lo que comúnmente se denomina como “las ligaduras vivientes de Pinaud”.
Las contracciones son automáticas pero se acentúan cada vez que se pone el bebé al pecho, debido a que la succión de los pezones determina la liberación de la hormona oxitocina, que actúa a nivel de las fibras musculares uterinas determinando contracciones fuertes y sostenidas.
De a poco y a fuerza de contracciones el útero se desprende de los restos de tejidos relacionados con el embarazo que pueden permanecer dentro de él, y progresivamente achica su tamaño.
Así podemos comprobar que inmediatamente después del parto el fondo del útero se toca a nivel de la cicatriz umbilical. Al tercer o cuarto día, a dos centímetros por debajo de aquélla. A la semana, a nivel de la inserción superior del vello del pubis, y al mes del parto ya no es posible reconocerlo por palpación abdominal.
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¿Son necesarios?
Los entuertos son buenos y deseables, puesto que si la matriz no se contrae los vasos sanguíneos quedan abiertos y la hemorragia podría poner en riesgo la vida de la madre.
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¿Cuándo son más dolorosos?
La mayoría de primerizas nota los entuertos como poco dolorosos, suaves como una regla. Pero a medida que tienes más hijos los entuertos son más intensos y dolorosos. Esto es por que la matriz de una mujer que ya ha tenido varios hijos está más blanda y necesita más fuerza y contracciones para volver a su sitio.
- son más intensos y frecuentes durante la lactancia materna, ya que la succión del niño provoca la liberación de oxitocina, una hormona que estimula las contracciones uterinas (cada vez que el bebé mama, hay una sesión de entuertos) y de los conductos de canalización de la leche dentro de la mama, propiciando la "subida de la leche".
- Se ha visto que las mujeres con cesárea, aunque sea el primer hijo, tienen entuertos más dolorosos.
- Las mujeres que han tenido gemelos o niños muy grandes, como la matriz se dio más de si de lo normal, suelen tener entuertos más intensos aunque sea el primer hijo.
Suelen durar más o menos una semana, el primer día muchos, luego menos y cada vez menos hasta desaparecer.
Si por lo que sea llevas un suero con oxitocina, son mucho más intensos y difíciles de llevar.
También es importante no retener orina, pues la vejiga llena impide que la matriz se recoja y puedes tener una hemorragia.
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¿Es recomendable prevenirlos?
Según los expertos, no es nada aconsejable prevenir o intentar inhibir los entuertos, ya que forman parte del proceso natural del puerperio, que es el período que se extiende desde después del parto hasta las seis semanas posteriores, lo que se conoce como la “cuarentena”.
Durante este tiempo, la naturaleza del cuerpo tiene que volver a su situación normal, es decir, la que tenía con anterioridad al estado de embarazo, y ese es un proceso natural en el que no conviene intervenir.
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¿Cómo se puede quitar el dolor?
El dolor es agudo pero breve por lo que no se aconseja el uso de analgésicos sino el de técnicas de relajación, en especial la respiración profunda.
- Después del parto, se considera de alerta máxima: pero no te preocupes; el dolor no durará siempre. Los calambres tan sólo se prolongan unos pocos días, justo después del parto.
- Puedes estar tranquila, comprobado está que la situación es soportable: el dolor de los entuertos no suele precisar tratamiento alguno, ya que sólo producen una molestia –no constante- bastante tolerable. De hecho muchas mujeres los definen como simples “dolores de regla”.
- Es importante que consideres que si no eres primeriza la puedes pasar peor, por regla general, los dolores son más frecuentes a partir del segundo embarazo. Esto quiere decir que las madres que dan a luz por primera vez a penas los perciben. Por lo que el hecho de que no los hayas padecido tras tu primer parto no es indicativo de que no los vas a tener más adelante en posteriores embarazos.
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¿Cuándo desaparecen?
El dolor suele desaparecer al cabo de 5 ó 6 días. En caso contrario hay que acudir al médico para que realice una exploración y determine si existe o no alguna anomalía en el útero.
La transformación total del útero no culmina hasta unas seis semanas después del parto. La mejor prueba de que el útero ha vuelto a su estado original es que la mujer deja de notarlo cuando presiona el abdomen por debajo del ombligo.
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