¿Qué es?
El embarazo anembriónico es un óvulo que es fertilizado y que luego de implantarse en la cavidad uterina, se desarrolla únicamente el saco gestacional pero sin desarrollarse el embrión en su interior. En palabras más simples es como si fuera un embarazo sin bebé y se aborta generalmente en las primeras semanas del embarazo.
¿Qué sucede normalmente al inicio del embarazo?
El final del proceso de la unión del óvulo con el espermatozoide es la división del huevo en dos células, después en cuatro, luego en 8, y así sucesivamente. Se calcula que al final de la primera semana hay cerca de 500 células. Desde este momento y hasta el segundo mes del embarazo se habla de un embrión. A partir de entonces se denomina feto.
A través de cualquier enfoque resulta fascinante descubrir que algo tan preciso y complejo como el cuerpo humano se desarrolla a partir de la unión de un par de células (los gametos sexuales, óvulo y espermatozoide), y no es menos asombroso pensar en la gran cantidad de procesos especializados que tienen lugar en el interior del vientre materno a la par de que surge la vida.
Este hecho, junto a la enorme carga emotiva que le acompaña, explica el entusiasmo que se genera en la pareja y sus seres queridos cuando saben que un nuevo integrante se encuentra en camino. Sin embargo, y a pesar de todos los buenos deseos, la posibilidad de que se presente una falla durante este proceso siempre cabe.
¿Por qué se produce?
Algunas veces aunque el óvulo se fertilice las divisiones no continúan sucediendo. En otras ocasiones las células continúan dividiéndose, forman la placenta, pero no se forma el embrión. Este huevo fecundado se implanta sin desarrollarse el embrión. En este caso las células continúan dividiéndose se forma el saco gestacional, se forma la placenta, pero no se forma el embrión. Este saco esta vacío, no hay embrión en su interior. Por eso se le denomina Huevo Ciego o Huevo Anembriónico.
¿ Cómo se diagnostica ?
Dado que la mayoría de las mujeres no saben que están embarazadas, es muy frecuente que, si el aborto ocurre en las primeras semanas del embarazo, ni siquiera se haga el diagnóstico y la mujer recupera su ciclo menstrual rápidamente. En otros casos, el diagnóstico se hace porque la mujer tiene un retraso en su menstruación y como hay una placenta incipiente, la prueba de embarazo resulta positiva. Acude al médico para sus primeros controles y en algún momento entre la semana 6 y 11, en el momento en que acude al especialista es evaluada y se detecta que no hay latido cardiaco fetal y cuando se le realiza el ultrasonido transvaginal, el especialista observa el saco dentro del útero, pero no hay signo del embrión en su interior.
¿Cuáles son los síntomas?
Cuando el embarazo ha pasado de la semana 4 o 5, tarde o temprano, usualmente antes de la semana 10- 12, se produce un sangrado genital o amenaza de aborto que usualmente conduce a un aborto activo debido a que la ausencia de embrión/feto impide que el tejido placentario siga desarrollándose. Por lo general la mujer comienza a sentir dolor en el vientre similar a calambre o inicia un sangrado vaginal de color café oscuro, las molestias producidas por las contracciones uterinas se hacen persistentes y aumentan su intensidad hasta que generan la expulsión de parte o la totalidad del contenido del útero (líquido amniótico, bolsa gestacional y placenta). Cuando el desalojo es completo no se necesita tratamiento alguno, pero en caso de aborto incompleto debe realizarse un legrado.
¿Cómo ocurre?
La principal causa . Las causas del embarazo anembriónico son generalmente las mismas que ocasionan un aborto espontáneo o el fracaso temprano del embarazo. Los especialistas coinciden en que el principio de un embarazo anembriónico es idéntico al de uno normal, de modo que al inicio se forman el embrión y el saco que le rodea.
Sin embargo, durante las primeras 12 semanas puede registrarse un error que en la gran mayoría de las ocasiones es generado por anormalidades cromosómicas (únicas a ese embarazo) y anomalías embrionarias que impiden el adecuado desarrollo del embrión. En pocas palabras se supone que el embrión comienza a desarrollarse pero se detiene debido a sus alteraciones antes de que se pueda ver por ecografía; el embrión detiene su desarrollo antes de alcanzar 1mm.
Cuando esto ocurre el embrión muere inevitablemente y sus células son absorbidas por el cuerpo de la madre, dando lugar a una bolsa vacía ("huevo hueco" o vacío) que crecerá por algunas semanas más y que, debido a que produce hormonas que impiden el desalojo de la placenta y el ciclo menstrual, da la impresión de que el embarazo continúa su curso normal y presenta resultado positivo en las pruebas de embarazo.
Si la detección se realiza antes de que el cuerpo de la madre absorba por completo al embrión, los restos se someten a estudio genético para determinar cuál fue el defecto que ocasionó su muerte, además de que cada caso tiene que ser estudiado tomando en cuenta la edad de la madre (adolescentes o mujeres mayores de 40 años tienen más riesgo de abortos) y la historia clínica de la pareja y su familia. Un embarazo anembriónico puede suceder tanto antes como después de un embarazo y parto exitoso.
Asimismo, debe contemplarse la influencia de factores como tóxicos ambientales, sobre todo en parejas en donde alguno de los dos está en contacto con químicos de algún tipo, así como la alimentación de los padres, ya que una dieta pobre y sin variedad de nutrientes puede ser causante de daño en óvulos o espermatozoides y, por ende, repercutiría directamente en la posibilidad de embarazo anembriónico.
Tratamiento del embarazo anembriónico
El médico puede elegir alguna de estas modalidades para el tratamiento de un embarazo anembriónico:
Tratamiento conservador: tu médico esperará a que ocurra una pérdida o aborto espontáneo y posteriormente hará un ultrasonido para verificar que se haya expulsado todo el tejido placentario. En caso de que haya remanentes, entonces podrá utilizar medicamentos que ayuden a la contracción del útero o bien hará un legrado.
Tratamiento médico: se refiere al uso de medicamentos cuya finalidad es producir cambios en el cuello del útero y contracciones uterinas que permitan la expulsión de los tejidos placentarios. Si este método falla (alrededor del 15% de los casos), se hará un legrado.
Tratamiento quirúrgico: en algunos casos, el médico considera como mejor opción practicar un legrado para evacuar activamente el contenido uterino. La ventaja del procedimiento quirúrgico radica en que se realiza de manera inmediata y la mujer sabe que el problema ha sido resuelto y el efecto psicológico de la expectativa de la pérdida queda anulado.
En la actualidad los médicos prefieren los métodos conservador y médico para evitar lesiones innecesarias a la cavidad uterina.
¿Si tuve un embarazo anembriónico, puedo tener otro igual?
Si, pero el hecho de haber ocurrido una vez no significa que hay un riesgo incrementado para los embarazos siguientes. La gran mayoría de las mujeres logra embarazarse posteriormente sin problemas. Este tipo de embarazos es solo una variante del aborto común y como tal se comporta igual que este último: sin implicaciones reproductivas futuras. Por esa razón y mientras no exista otra indicación no es necesario hacer una valoración genética, ni otros estudios especializados en fertilidad.
Solo si se presenta de manera repetitiva (2 o más abortos, anembriónicos o no) el pronóstico cambia y se reserva en base de las condiciones que pudieran dar origen a la pérdida temprana y recurrente del embarazo (aborto habitual).
¿Qué puede hacerse para prevenir un embarazo anembriónico?
En la mayoría de los casos, no se puede hacer nada. Cuando este evento se repite varias veces, tu médico te recomendará ir con un genetista para descartar problemas genéticos.
La salud de la mujer luego de un aborto
El seguimiento médico es importante para asegurar que tu estado de salud es óptimo y que el útero volvió a su estado normal. Esta vigilancia médica debe continuar hasta las seis semanas del aborto.
Anemia: Algunas mujeres que tienen mucha pérdida de sangre durante el aborto, quedan anémicas y pueden requerir tratamiento con hierro o una dieta especial.
Sangrado : El sangrado vaginal generalmente continúa por siete a veinte días, siendo cada vez menor. Es aconsejable utilizar toallas higiénicas y no tampones. Si hay una pérdida o un dolor importante, es necesario consultar al médico.
Relaciones sexuales : El médico te va a decir cuando será conveniente volver a tener relaciones sexuales. Sin embargo, la preparación física no va de la mano con la preparación emocional. Habla este tema con tu pareja para que los tiempos sean iguales para ambos. El amor que se tienen puede expresarse de otras maneras hasta que te sientas preparada para reiniciar las relaciones sexuales.
Futuro reproductivo: el potencial reproductivo y de embarazos que lleguen a feliz término es excelente; de hecho, comparable al de mujeres de características similares sin el antecedente de un embarazo anembriónico.
Enfrentar la pérdida
Me dijeron que no había bebé, pero yo me sentía embarazada y la prueba del embarazo salía positiva.
Las hormonas que marcan en las pruebas de embarazo positivo o negativo, son producidas por la placenta, no por el bebé y éstas continúan presentes y activas aún después de que ha sido reabsorbido por la madre. Así, las pruebas salen positivas y la madre continúa con los síntomas del embarazo.
Siento como si no tuviera derecho a estar triste porque no había ningún bebé.
Por supuesto que tienes derecho a estar triste y llorar. Estabas embarazada y es normal que reacciones como una pareja que pierde a su bebé en cualquier etapa del embarazo. La tristeza, una sensación de pérdida, la depresión, el enojo y la culpa son sentimientos muy comunes que pueden incluso resurgir en la fecha en que esperabas el nacimiento de tu bebé.
Pero a pesar de que una pérdida siempre se asocia a una reacción de duelo y depresión, es importante que comprendas las causas del embarazo anembriónico para que evites en lo posible que el dolor se convierta en rechazo o ira hacia el médico o entre la pareja. Así, lo mejor que se puede hacer es manejar la angustia, darse la oportunidad de asimilar la situación y enfocarse en que el aborto retenido no significa infertilidad.
¿Fue mi culpa?
El inicio de un embarazo siempre se asocia a sentimientos muy fuertes, como la alegría de saber que una nueva vida se está formando o la preocupación de ambos miembros de la pareja por influir positivamente para que todo marche según lo esperado. Este último factor revela que hombre y mujer están acostumbrados a tener el control de toda situación en su vida, por lo que llega a ser inevitable que alguno, sobre todo ella, piense que si algo sale mal durante la gestación es por su culpa.
Esto es totalmente falso en un embarazo anembriónico, ya que estos casos no pueden ser evitados ni por los mejores cuidados ni por el mejor médico del mundo; tampoco es culpa de la pareja, sino que es producto de un proceso completamente natural que tiene por objeto lograr el nacimiento de seres humanos capacitados para enfrentar al mundo y sus retos.
Particularmente, las mujeres que han pasado por este trance enfrentan la idea de concebir hijos con temor, pero luego de un tiempo mejora su situación gracias a la confianza y ayuda de su pareja, del médico y ocasionalmente de un psicólogo. Así, reemprenden medidas que favorezcan una gestación sana (alimentación variada, rica en frutas y verduras; práctica de ejercicio, erradicación de hábitos como fumar y beber alcohol) lográndola en un promedio cercano al 90% de los casos, en cuanto el ginecólogo o ginecobstetra lo autorice.
¿Cuánto debo esperar para volver a concebir?
Para la mayoría de las mujeres, el aborto es un hecho fortuito. El próximo embarazo probablemente sea un embarazo de término. Al mes o dos del aborto el aparato reproductivo vuelve a la normalidad y, salvo que haya habido una infección, la fertilidad está conservada.
Posteriormente al diagnóstico y luego de haber completado los estudios que tu médico solicite puedes reiniciar la búsqueda de otro embarazo después de haber tenido al menos una menstruación normal, que aparece aproximadamente entre los 30 a 40 días posteriores a la expulsión o al legrado uterino.
Sin embargo, puede que necesites tiempo para hacer el duelo del embarazo perdido antes de buscar otro. Es normal estar ansiosa sobre lo que pasaría en un próximo embarazo. Demostrar y expresar estos sentimientos y miedos puede ayudar mucho, habla con tu médico.
El embarazo anembriónico debe ser considerado un accidente que responde a una selección natural entre huevos sanos (futuros bebés sanos) e imperfectos (incompatibles con la vida). Lo importante es tener una actitud optimista pues esta circunstancia en nada empaña tu futuro obstétrico.