Entuertos o Contracciones Uterinas Postparto
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Entuertos o Contracciones Uterinas Postparto

¿Qué son?

Se le llama popularmente “entuertos o calambres abdominales” a los espasmos o contracciones uterinas (dolorosas) que se presentan en la mujer en los primeros días después del parto.

¿En qué momento se inician?

Se inician inmediatamente después del parto. Sin embargo, los calambres son más intensos al cabo de uno o dos días después del parto y empiezan a desaparecer al tercer día, aunque tu útero tardará seis semanas, o más, en regresar a su tamaño.

¿Por qué se producen los entuertos, y qué es exactamente lo que los ocasiona?

Estas contracciones tienen como objetivo:

  • reducir el útero a su tamaño normal,
  • volverlo a su posición normal en la pelvis y
  • colapsar los vasos sanguíneos sangrantes que han quedado en el lugar donde estaba la placenta.

El fenómeno anatómico principal que tiene lugar durante el puerperio es la llamada “involución uterina”, proceso mediante el cual el útero, que se distendió para albergar en su interior al bebé, regresa a un tamaño más o menos semejante al que tenía antes del embarazo.

Para graficar este hecho basta mencionar que durante el embarazo, el útero tiene que crecer de forma progresiva (pasa del tamaño de una pelota de ping-pong, hasta alcanzar unos 33 centímetros de alto). En el parto, con la salida de la placenta (lo que se llama médicamente el alumbramiento), el útero debe volver a su tamaño normal.

Luego del parto el útero pesa alrededor de un kilo, y un mes y medio más tarde no llega a los 100 gramos y 5 a 7 cm . de altura. Por eso el útero inicia, durante esta etapa, un proceso de regresión: es decir, se produce una contracción constante del mismo para evitar, entre otras cosas, las posibles hemorragias del posparto que, en ocasiones, pueden poner en peligro la vida de la madre.

Los vasos sanguíneos que quedaron sangrantes al desprenderse la placenta, circulan entre las fibras musculares del útero, y éste, al contraerse progresivamente (con elevada frecuencia durante las primeras 24- 48 horas), los estrangula cortando el paso de la sangre, y con ello, la posible hemorragia. Este proceso es lo que comúnmente se denomina como “las ligaduras vivientes de Pinaud”.

Las contracciones son automáticas pero se acentúan cada vez que se pone el bebé al pecho, debido a que la succión de los pezones determina la liberación de la hormona oxitocina, que actúa a nivel de las fibras musculares uterinas determinando contracciones fuertes y sostenidas.

Poco a poco y a fuerza de contracciones, el útero se desprende de los restos de tejidos relacionados con el embarazo que pueden permanecer dentro de él, y progresivamente reduce su tamaño.

Así podemos comprobar que inmediatamente después del parto el fondo del útero se toca a nivel de la cicatriz umbilical. Al tercer o cuarto día, a dos centímetros por debajo de aquélla. A la semana, a nivel de la inserción superior del vello del pubis, y al mes del parto ya no es posible reconocerlo por palpación abdominal.

¿Son necesarios?

Los entuertos son buenos y deseables, puesto que si la matriz no se contrae los vasos sanguíneos quedan abiertos y podría presentarse una hemorragia que pondría en riesgo la vida de la madre.

¿Cuándo son más dolorosos?

La mayoría de primerizas nota los entuertos como poco dolorosos, suaves como una regla. Pero a medida que tienes más hijos los entuertos son más intensos y dolorosos. Esto es por que la matriz de una mujer que ya ha tenido varios hijos está más blanda y necesita más fuerza y contracciones para volver a su sitio.

  • Son más intensos y frecuentes durante la lactancia materna, ya que la succión del niño provoca la liberación de la hormona oxitocina, que estimula las contracciones uterinas (cada vez que el bebé mama, hay una sesión de entuertos) y de los conductos de canalización de la leche dentro de la mama, propiciando la “subida de la leche”.
  • Se ha visto que las mujeres con cesárea, aunque sea el primer hijo, tienen entuertos más dolorosos.
  • Las mujeres que han tenido gemelos o niños muy grandes, como la matriz se dio más de si de lo normal, suelen tener entuertos más intensos aunque sea el primer hijo.

Suelen durar más o menos una semana, el primer día muchos, luego menos y cada vez menos hasta desaparecer.

Si por lo que sea llevas un suero con oxitocina, son mucho más intensos y difíciles de llevar.

También es importante no retener orina, pues la vejiga llena impide que la matriz se recoja y puedes tener una hemorragia.

¿Es recomendable prevenirlos?

Según los expertos, no es aconsejable prevenir o intentar inhibir los entuertos, ya que forman parte del proceso natural del puerperio, que es el período que se extiende desde después del parto hasta las seis semanas posteriores, lo que se conoce como la “cuarentena”.

Durante este tiempo, la naturaleza del cuerpo tiene que volver a su situación normal, es decir, la que tenía con anterioridad al estado de embarazo, y ese es un proceso natural en el que no conviene intervenir.

¿Es muy fuerte el dolor?

El dolor es agudo pero breve por lo que no se aconseja el uso de analgésicos sino el de técnicas de relajación, en especial la respiración profunda.

  • Puedes estar tranquila, comprobado está que la situación es soportable: el dolor de los entuertos no suele precisar tratamiento alguno, ya que sólo producen una molestia –no constante- bastante tolerable. De hecho muchas mujeres los definen como simples “dolores de regla”.
  • Es importante que consideres que si no eres primeriza la puedes pasar peor, por regla general, los dolores son más frecuentes a partir del segundo embarazo. Esto quiere decir que las madres que dan a luz por primera vez apenas los perciben. Por lo que el hecho de que no los hayas padecido tras tu primer parto no es indicativo de que no los vas a tener más adelante en posteriores embarazos.

¿Qué puedo hacer para mejorar el dolor?

  • Orina con frecuencia aunque no sientas una necesidad urgente de hacerlo. Cuando tu vejiga está llena, desplaza el útero, impidiendo que éste se contraiga de forma adecuada.
  • A algunas mujeres les resulta útil tumbarse bocabajo, con la parte inferior del abdomen apoyada sobre una almohada.
  • Un suave masaje en la parte inferior del abdomen puede aliviar también las molestias.
  • No se recomiendan analgésicos, pero si el dolor es excesivo (por la propia tolerancia al dolor de la mujer) y se hace insoportable el médico puede prescribir un espasmolítico.
  • Contact your health care provider if you have a fever or if your abdomen is tender to the touch. These signs and symptoms could indicate a uterine infection.
  • Contacta con tu médico si tienes fiebre o si te duele cuando te tocas el abdomen. Estos signos y síntomas podrían indicar la existencia de una infección o de otro problema que requiera atención médica.

¿Cuándo desaparecen?

El dolor suele desaparecer al cabo de 5 ó 6 días. En caso contrario hay que acudir al médico para que realice una exploración y determine si existe o no alguna anomalía en el útero.

La transformación total del útero no culmina hasta unas seis semanas después del parto. La mejor prueba de que el útero ha vuelto a su estado original es que la mujer deja de notarlo cuando presiona el abdomen por debajo del ombligo.

Referencias

Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o caput
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Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o caput

 Introducción

La cabeza del recién nacido representa una cuarta parte del largo total de su cuerpo. Su circunferencia es igual a la del abdomen o pecho y el tamaño promedio es de 33 a 35 cm. En el momento del parto, la cabeza se “amolda” al ir pasando por el canal vaginal.

Esto quiere decir que los huesos que conforman la cabeza –que están colocados uno junto al otro pero no pegados entre sí – se traslapan (o montan) en un proceso llamado “amoldamiento” mediante el cual se logra reducir el diámetro total de la cabeza y adquirir una forma alongada que le va a permitir el paso a través del canal vaginal. Este cambio es temporal ya que generalmente desaparece unas cuantas horas después del parto cuando los huesos recuperan su interrelación normal.

Definición

El caput succedaneum o simplemente “caput” se define como una inflamación difusa (no tiene márgenes definidos) del cuero cabelludo del bebé que se forma debido al trauma que experimenta en el proceso del nacimiento por vía vaginal.

El caput succedaneum afecta generalmente a la parte de la cabeza que inicia la salida durante el parto aunque también se puede presentar en cualquier parte del cuero cabelludo y se palpa como una masa suave y esponjosa.

El edema cruza las líneas de sutura de los huesos del cráneo y puede involucrar un área amplia o puede ser algo pequeño como del tamaño de un huevo.

Causas

Son pocas las mujeres que describen la experiencia del parto como algo fácil y rápido. Sin embargo, hay algunos partos que son especialmente difíciles y duros y estos pueden ser causa de un conjunto de problemas de salud tanto para la madre como para el bebé que va a nacer.

Es más probable que un caput succedaneum se forme durante un parto difícil o prolongado. Esto es especialmente cierto después de que las membranas se han roto removiendo así el efecto amortiguador y protector del saco amniótico. Es por eso que se afirma que, mientras más duren las membranas intactas antes del parto, menores serán las posibilidades de que se forme un caput succedaneum.

                                                                    Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o "caput"

Los factores que pueden predisponer a este problema incluyen los siguientes:

  • Primer embarazo
  • Desproporción cefalopélvica (está desproporcionado el tamaño de la cabeza del bebé con el tamaño de la pelvis de la madre), baja estatura de la madre, anomalías de la pelvis materna.
    • Mientras más pequeña es la pelvis, mayor será la presión que se ejerza en la cabeza del bebé durante la labor de parto.
  • Ruptura temprana de la bolsa amniótica (ruptura de membranas).
    • Las membranas protegen al bebé en el momento del parto, pero si se rompen muy temprano, el bebé no contará con esta protección durante el proceso del parto.
  • Labor de parto prolongada o demasiado rápida.
  • Oligohidramnios (disminución del líquido amniótico que rodea y protege al bebé durante el embarazo).
    • Además de la ruptura prematura de membranas, hay otras causas que están relacionadas con la cantidad de líquido amniótico que rodea al bebé. Algunos de ellos tienen poca cantidad de líquido y, por lo tanto, en el momento del parto se ejerce una mayor presión en el cuerpo del bebé.
  • Uso de fórceps o de ventosa fetal (para ayudar a sacar al bebé)
    • Cuando se utilizan estos métodos, existe una mayor posibilidad de que el bebé presentara caput succedaneum. Aunque esto no significa un daño prolongado o serio para el bebé, si pueden poner un poco más de presión en la cabeza que da como resultado hinchazón.
  • Bajo peso del bebé o que sea muy prematuro.
  • Macrosomía del bebé (que es de gran tamaño).
  • Anomalías fetales.

Sin embargo, un caput succedaneum puede formarse antes o después del parto aún cuando no se pueda identificar ningún factor de riesgo. En ocasiones se ha podido identificar, por medio del ultrasonido, desde la semana 31. En este caso generalmente está asociado a rotura prematura de membranas o disminución del líquido amniótico.

Síntomas

Tras el nacimiento, la cabeza del niño presenta una deformación evidente pero esta empieza a disminuir inmediatamente y por lo general ha desaparecido al cabo de unos cuantos días.

  • Inflamación blanda y abultada del cuero cabelludo del recién nacido.
  • La inflamación puede o no ir acompañada de algún tipo de magulladuras
  • Se ve con más frecuencia en la parte de la cabeza que se presenta primero en el parto.
  • Sin embargo y dado que afecta al cuero cabelludo, la inflamación puede extenderse más allá de la línea media de la cabeza.
  • Puede estar asociada con un amoldamiento aumentado de la cabeza, es decir, el contorno de la cabeza se altera (más adelante esto se corrige solo).

Signos y exámenes

El examen físico confirma si la inflamación es un caput succedaneum. Al presionar el médico firmemente con un dedo la zona inflamada es la forma más sencilla para detectar el edema característico del caput. No se requiere de ninguna otro exámen.

                                                         Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o "caput"

Al suspender la presión, se observa claramente un hundimiento.

Tratamiento

No se requiere de ningún tratamiento y nada más debemos observar al bebé puesto que el caput succedaneum sana de manera espontánea en unos pocos días. Si el contorno de la cabecita del bebé se ha cambiado, en unos días recuperara su aspecto normal.

El bebé puede estar irritable (lo que es entendible) y quizás requiera algún analgésico para el dolor de cabeza. Es recomendable moverlo lo mínimo posible en los primeros días.

Pronóstico

Puede esperarse una recuperación total, en la cual el cuero cabelludo recobra su contorno normal.

Complicaciones

El caput succedaneum es generalmente benigno.

Situaciones que requieren asistencia médica

Esta condición se observa inmediatamente después del parto, así que no es necesario llamar al médico, a menos que se tengan preguntas adicionales que hacerle.

Prevención

Un adecuado cuidado prenatal y buen manejo del trabajo de parto pueden reducir las posibilidades de este problema menor, pero la formación de un caput succedaneum a menudo es impredecible e inevitable.

Cefalohematoma

Lesión presente en el cuero cabelludo de recién nacidos. Es una acumulación de sangre resultado de una hemorragia subperióstica (hemorragia que se presenta debajo de la capa más externa de los huesos del cráneo) y que puede ser diferenciada fácilmente del caput succedaum porque no sobrepasa los límites de las suturas (líneas de unión de huesos del cráneo) y porque tiene bordes palpables muy bien definidos.

caput

El cefalohematoma es muy característico ya que se limita a los márgenes definidos por los huesos del cráneo. Por este motivo suelen ser lesiones muy localizadas y en la mayoría de los casos unilaterales, es decir, solo se ven en un lado de la cabeza del recién nacido. En muchas ocasiones pueden no ser evidentes al nacimiento y sí serlo a las veinticuatro o cuarenta y ocho horas de vida. Es blando y fluctuante.

La causa puede ser la presión ejercida por el útero y las paredes vaginales en la cabeza del bebé o –más probable- por el uso de fórceps o ventosas para ayudar en el parto.

Generalmente no hay magulladuras, la piel que recubre el cefalohematoma está sana. La masa no se observa en el primer día de vida, más bien aparece horas después del parto o hasta el segundo día de vida. Puede tomar varias semanas o hasta meses para desaparecer.

¿Qué complicaciones pueden existir con el cefalohematoma?

Ocasionalmente puede haber complicaciones:

  • Puede haber fractura de cráneo.
  • Si la acumulación de sangre es grande, el bebé puede presentar anemia.
  • Un cefalohematoma grande, puede ser causa de ictericia en el recién nacido. Esto es la coloración amarillenta de la piel que se causa porque hay un exceso de bilirrubina en la sangre provocada por la reabsorción de la sangre contenida en la masa.
  • Son raras las complicaciones más serias, como el sangrado dentro del cerebro provocado por la fractura del cráneo.
  • Ocasionalmente, se forman depósitos de calcio en el área del cefalohematoma. Esto puede dejar formaciones duras que permanecen varios meses.

Tratamiento del cefalohematoma

Si el médico sospecha que hay fractura de cráneo, es probable que quiera confirmar este dato mediante una radiografía o algún otro estudio.

Si el bebé tiene ictericia leve, no es necesario ningún tratamiento, pero si es severa, es probable que necesite fototerapia (tratamiento con luz especial).

Muchos de los bebés con caput succedaneum o con cefalohematoma tienen un cráneo de apariencia puntiaguda u ovalada. Esto es normal y puede tardar varias semanas en quitarse. No es necesario ningún tratamiento.

Cómo prevenirlo

Es muy difícil de prevenir ya que se relaciona con el trabajo del parto.

Referencias

El primer lazo o vínculo de unión con tu bebé
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El primer lazo o vínculo de unión con tu bebé

¿Qué es el vínculo de unión o apego con el bebé?

El vínculo de unión de la madre con el bebé es la relación emocional única que se forma entre tu bebé y tú como la primera persona que cuidará de él. El intercambio emocional y sin palabras los acerca uno al otro asegurándole que estará seguro y él tendrá la calma suficiente para experimentar un óptimo desarrollo de su sistema nervioso. El vínculo es un factor muy importante para la forma en que el cerebro de tu bebé se organiza e influye también en el desarrollo social, intelectual y físico del bebé.

La comunidad científica todavía está aprendiendo mucho de esta vinculación o apego. Saben que los lazos tan fuertes que se forman entre los padres y el bebé le van a dar un primer modelo de relaciones íntimas interpersonales y a proveerle de un sentido de seguridad y autoestima. Se sabe también que las respuestas de los padres a las señales del bebé y del infante pueden afectar el desarrollo social y cognitivo del bebé.

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Con el apego, instintivamente aprendes a entender la relación que has establecido con el bebé y tienes la certeza de saber que puedes confiar en que él sabe lo que necesita en cada momento de su desarrollo. Deseas respetarlo y acompañarlo en los momentos buenos pero también en sus momentos de enojo y frustración. Es un deseo de estar presente física y emocionalmente con el bebé respetando su papel como padres y el lazo de unión que comparten con él.

¿Por qué el apego o vinculación es importante?

Los estudios que se hicieron en monos recién nacidos a los cuales se les dio una madre falsa (hecha de maniquí), aún cuando estaban hechas de un material suave y le daban la botella a los changuitos, estos bebés no se desarrollaron igual que los que sí tenían a su mamá para que los cuidara y presentaron problemas en su desarrollo y relación con el mundo. Los científicos creen que la falta de apego en los bebés humanos puede causar problemas similares.

¿En qué momento se desarrolla?

La mayoría de los bebés están listos para desarrollar este lazo de unión inmediatamente, pero los padres pueden tener una mezcla de sentimientos a este respecto. Algunos padres sienten un apego intenso en los primeros minutos o días del nacimiento del bebé, pero otros- especialmente si el bebé quedó en terapia intensiva o es adoptado- tardan mucho más.

La vinculación es todo un proceso, no algo que se da en unos minutos ni algo que se da en un tiempo limitado. Para muchos padres es algo que va surgiendo del cuidado diario que se da al bebé y es muy probable que ni siquiera se den cuenta de lo que está sucediendo hasta que al ver la primera sonrisa se dan cuenta de que se han llenado de alegría y amor.

¿Cómo establecen este vínculo los bebés?

Es de vital importancia para la supervivencia del bebé que sea capaz de comunicar sus necesidades a los adultos y que estas sean atendidas sin demora. Recuerden, mientras el niño es pequeño, es mentalmente incapaz de ninguna manipulación. Durante el primer año de vida, las necesidades y los deseos de un niño son lo mismo.

Cuando se acaban de estrenar como padres, les tomará un poco de tiempo el entender cuáles son estas necesidades y de qué forma pueden interactuar con él.

Pero es importante saber que este apego o vínculo no significa resolver una necesidad que el niño, más adelante, pueda satisfacer por sí mismo. Significa entender cuáles son las necesidades, cuándo se presentan, cómo cambian a lo largo del tiempo y de las circunstancias y ser flexibles al idear maneras para responder apropiadamente.

¿Cómo lograr esta vinculación o apego?

Lograr este lazo de unión con tu bebé es quizás una de las partes más agradables del cuidado de un infante.

  • El tacto es el primer lenguaje ya que los bebés responden al contacto de piel con piel. Es tranquilizante para ambos al mismo tiempo que promueve el desarrollo y crecimiento saludable del bebé.
    • Puedes empezar por acunarlo e irlo acariciando de diferentes maneras. Si ambos padres lo tocan y sostienen frecuentemente, pronto aprenderá a reconocer quién es quién. Es importante que ambos lo coloquen sobre la piel, sobre todo cuando lo están alimentando o acunando.
    • Los bebés, especialmente los bebés prematuros y todos aquéllos que tienen algún problema médico, pueden responder al masaje especializado para este tipo de casos. Es importante tener en cuenta que como los bebés son mucho más delicados que los adultos, es necesario que el masaje sea muy suave, antes de empezar asegúrense de haber aprendido bien las técnicas y si no las saben, simplemente acarícienlo suavemente durante el baño o al vestirlo.
  • El contacto ocular (verlo a los ojos) provee una comunicación muy entendible cuando se hace a corta distancia.
  • El bebé puede seguir el movimiento de algunos objetos con sus ojos.
  • El bebé tratará (al principio) de imitar algunos de tus gestos y expresiones.
  • Prefiere la voz humana y trata de vocalizar al hacer sus primeros esfuerzos para comunicarse. Los bebés generalmente disfrutan escuchando las conversaciones y las descripciones de lo que le hacen y su medio ambiente.

La vinculación o apego generalmente sucede también inmediatamente con los bebés alimentados con mamila ya que los bebés responden al olor o tacto de sus madres así como a la respuesta de sus padres a sus necesidades. En un parto sin complicaciones, tu pediatra o la enfermera tratarán de aprovechar el momento en el que el bebé está alerta para que se lo coloquen a la madre y trate de alimentarlo o se lo ponen sobre su pecho para que lo sostenga piel a piel. Esto no siempre es posible y, aunque ideal, no es absolutamente indispensable para el futuro vínculo que se establecerá entre el bebé y sus padres.

Para los padres adoptivos puede ser una preocupación la forma en la que van a lograr este apego o vínculo con sus bebés. No debe ser ningún problema, ya que aunque para algunos será antes que para otros, los niños adoptados pueden desarrollar ese apego tan fuerte como el de los bebés con sus padres biológicos.

El apego con la madre

Hablaremos más del lazo que se forma entre la madre y el bebé y no por excluir al padre, sino porque, cuando menos en los primeros meses, este lazo es más obvio con la madre. Esto no significa que un padre no pueda sentirse fuertemente unido a su bebé, pero casi siempre este lazo de unión es diferente. No es menor ni es peor, simplemente es diferente.

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Esta unión significa que una madre y su bebé están en total armonía uno con el otro y lograr esto es uno de los sentimientos más satisfactorios que una madre puede tener. Basta observar a una madre que está en armonía con su bebé, cuando el bebé hace algún gesto o movimiento que signifique alguna necesidad, la madre –que está abierta a estas señales-, responde.

Al principio, las respuestas pueden ser un poco tensas y no exactamente lo que necesita el bebé, pero conforme se van “entrenando” mutuamente cientos de veces al día, en unas semanas cada vez serán más naturales y armoniosas. El bebé anticipa la respuesta que obtendrá de su madre y así tratará de dar más señales que le permitan entenderse con ella porque ha aprendido que la respuesta que obtendrá, es predecible.

Como el bebé manda el mensaje de que los cuidados maternos son recibidos muy bien y apreciados, la pareja madre-hijo se van disfrutando cada vez más y se acostumbran uno al otro. Podríamos decir que son “adictos” uno al otro y esto quiere decir que la madre se siente bien cuando está con su bebé y mal cuando están separados.

Es fácil saber cuando ya has formado ese lazo de unión con tu bebé. En el momento en el que el bebé llora y tú respondes naturalmente desde el corazón y no tensionada, puedes decir que ya lo lograste. Cuando tu bebé da alguna señal y tú respondes sabiendo que eso es lo correcto que tienes que hacer, entonces puedes decir que vas en el camino correcto para formar ese importante lazo de unión con tu hijo.

Del olor a las sonrisas

En la actualidad existe una mayor evidencia de que estamos preparados para conectar con nuestros bebés a través de las “feromonas” –las substancias químicas que secretamos para atraer a nuestra pareja- que son también secretadas por nuestros bebés asegurando así nuestra atracción por ellos. En un estudio, 90 % de las mamás pudieron identificar a su bebé por el olor después de haber estado únicamente 10 minutos con ellos. Cuando ya habían estado 1 hora, el 100% pudo distinguir el olor de su bebé entre los otros.

Un bebé reconoce también el olor de su madre. El año pasado, investigadores de Japón encontraron que los bebés que olían la leche de sus madres, mostraban menos estrés ante un procedimiento rutinario, que los bebés que eran expuestos al olor de la leche de otra madre o a ningún olor. El puro olor de la leche de sus madres es suficiente para calmarlos y disminuir el dolor.

Y así como el olor te motiva a cuidar de tu bebé y al bebé lo ayuda a mantenerse cerca de ti, así mismo lo hace una sonrisa. Es todo muy primitivo: la mamá hace que el bebé sonría, la mamá obtiene su recompensa y…quiere que el bebé sonría otra vez.

En resumen: estamos diseñados para hacernos adictos a nuestros hijos: “El vínculo madre-hijo asegura la sobrevivencia en términos de protección, nutrición y cuidado” dice Francesca DÁmato M.D, una neurocientífica del comportamiento y prominente investigadora del vínculo madre-hijo.

El apego con el papá

Los hombres de esta época pasan mucho más tiempo con sus bebés de lo que lo hacían los padres de las generaciones pasadas. Aunque los padres ansían tener un contacto más cercano con sus bebés, el apego generalmente ocurre en un momento diferente del de las madres y esto sucede, principalmente, porque ellos no tienen el contacto temprano y cercano de la alimentación a pecho que tienen las madres.

Pero los padres tienen que tener muy presente, casi inmediatamente, que establecer este vínculo con su bebé no significa que tienen que ser “otra mamá”. En muchas ocasiones las actividades que ellos realizan con sus hijos son muy especiales y la pareja se beneficia cuando se pueden apoyar y estimular mutuamente.

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Las actividades que pueden compartir en pareja para establecer, en un principio, el vínculo con su bebé, pueden incluir:

  • Participar juntos en la labor y parto
  • Alimentarlo (pecho o mamila); algunas veces el papá va formando un vínculo especial con el bebé cuando él es el que se encarga de levantarlo y cambiarle el pañal en la comida de la noche (antes de llevárselo a la mamá) y la primera de la mañana.
  • Leerle o cantarle al bebé
  • Compartiendo el baño con el bebé
  • Copiando los movimientos que hace el bebé
  • Copiando sus ruidos y cualquier vocalización que haga –son sus primeros esfuerzos para comunicarse.
  • Usando un cargador frontal para llevar al bebé mientras que realizan ciertas actividades rutinarias.
  • Permitiéndole sentir las diferentes texturas de la piel del padre y de la madre.

¡Confíen en su habilidad como padres!

Por supuesto que es más fácil establecer este apego con el bebé si la gente alrededor suyo los apoya y los ayuda a que tengan confianza en sus habilidades como padres. Esta es una de las razones por las cuales los expertos recomiendan que el bebé se quede con la madre durante su estadía en el hospital.

Aunque cuidar de un bebé es abrumador en un principio, los puede ayudar mucho el apoyo emocional que les dará el personal del hospital y empezarán a confiar en sus habilidades como padres. Aunque el permanecer con el bebé después del parto no puede ser posible para los bebés prematuros o con necesidades especiales, el apoyo del personal del hospital puede ayudar a que, a pesar de todo, este vínculo se establezca fácilmente.

Al principio, el cuidado de un recién nacido puede necesitar de toda su energía, especialmente la de una madre que está dando el pecho. A ella le será mucho más fácil establecer ese apego o vinculación cuando no está agotada por todas las otras cosas que se tienen que hacer como la limpieza de la casa, el lavado de la ropa, la preparación de los alimentos, etc. Es maravilloso cuando los padres pueden ayudar con este tipo de actividades rutinarias al mismo tiempo que dan apoyo emocional al bebé y a la madre.

Y no se olviden de pedir ayuda y apoyo a la familia en los primeros días que tienen a su bebé en casa, pero no para que se queden a su alrededor –esto podría ser muy estresante- sino para que hagan todos los pendientes que signifiquen salir de casa o para que les ayuden con el cuidado de los hermanos.

¿Qué factores pueden afectar la secuencia del desarrollo del apego? que se forme este lazo de unión?

La secuencia del desarrollo del apego puede ser afectada por el estado del bebé y por el bienestar de la madre. El “estado” en el bebé se refiere a los patrones de comportamiento, estables y distinguibles: sueño regular, sueño periódico, somnolencia, inactividad alerta, llanto y actividad al despertar. El estado del bebé determina su capacidad de reconocer y responder a las figuras humanas.

Muchas madres se han dado cuenta de que el mismo estímulo puede provocar diferentes respuestas en el bebé si el estado del infante es diferente. Cuando está contento, un juego puede provocar sonrisas, pero si está inquieto, puede causar una crisis de llanto.

La nueva mamá tiene que ir aprendiendo cuál es el estímulo que debe usar dependiendo del estado del bebé y el momento del desarrollo.

El apego entre el bebé y los padres puede retrasarse por varias razones:

  • Los padres se imaginaron que su bebé iba a tener ciertos rasgos emocionales o físicos.
  • Cuando en una adopción conoces al bebé después del parto, la realidad te hace que ajustes la imagen que te habías hecho de él. La cara del bebé es la primera herramienta de comunicación y tiene un papel crítico en el apego o vinculación.
  • Las hormonas pueden también afectar este lazo de unión. La lactancia puede ser un factor importante de ayuda, pero no cabe duda de que es causa también de un derrame de diferentes hormonas en la madre y algunas veces las madres tienen mucho trabajo para establecer este apego cuando sus hormonas están desbalanceadas o cuando tienen depresión post parto.
  • Igualmente puede retrasarse cuando la madre está agotada o cuando tiene dolor debido a un parto complicado, si tiene depresión, si está estresada por problemas financieros, del hogar, de desempleo, etc.
  • Si el bebé pasa algún tiempo en cuidados intensivos, al principio pueden estar amedrentados por el equipo médico a su alrededor, pero es importante que se contacten con él. Seguramente el personal del hospital los ayudará para que puedan sostener al bebé aún en la incubadora y les pedirá que se queden a acompañarlo hablándole, cantándole y tocándolo de vez en cuando. Pronto verán que el bebé reconoce y responde a su voz y tacto. Podrán aprender a bañarlo y a alimentarlo y si lo están alimentando con leche materna, te ayudarán a que puedas darle bien el pecho antes de que te vayas a casa.

¿Qué actividades podemos hacer para mejorar este vínculo?

  • Tacto entre los cuerpos: coloca a tu bebé desnudo sobre tu pecho y permite el contacto entre sus cuerpos. Permanezcan así el mayor tiempo posible y repitan esto varios días para incrementar esta experiencia. Mientras tanto háblale tranquila y amorosamente (usa una cobija si la necesitas para protegerlo y protegerte del frío).
  • Simulación de alimentación al pecho: para los bebés que no pueden ser alimentados al pecho, coloca al bebé contra tu pecho desnudo mientras le das la fórmula. El contacto físico, cuerpo con cuerpo, durante la alimentación, ayuda a crear un lazo especial entre los padres y el bebé.
  • Cara a cara: si tu bebé está “hablando”, siéntate enfrente de él y juega a tocarlo dándole nombre a cada parte de su cuerpo y del tuyo, esto estimula el desarrollo del sentido de un concepto y el contacto físico. Trata de hacer esto una o dos veces a la semana hasta que te acostumbres a dar y recibir el contacto físico con tu bebé.
  • El juego del abrazo: de recién nacido abrázalo mucho y, si puedes, mantenlo cerca de tu cuerpo con un cargador especial mientras realizas algunas tareas. Más grande, juega con él a que el premio por cualquier actividad bien realizada sea un abrazo.
  • El juego de las cosquillas: acuéstate en el suelo o en la cama (vestida) con el bebé en tu pecho de tal manera que su cabeza queda cerca de la tuya. Susurra y háblale suavemente, hazle cosquillas mientras que te ríes y juegas a balancearte de un lado a otro haciendo ruidos. Esto estimulará su sentido de la diversión y seguridad.

 ¿Qué es lo que el bebé aprende?

La interacción temprana son una muestra de señales sociales que contribuyen al desarrollo de una autoestima saludable y un sentido de seguridad. Al crecer el bebé, responderá a estas señales imitando expresiones y respondiendo con sonidos.

La calidad de este vínculo o apego, puede variar. Pero se puede decir que un vínculo seguro actúa como la base de un buen desarrollo social y emocional. El bebé inicia la capacidad de formar y mantener relaciones sociales, adquiere una saludable conciencia de sí mismo y aprende a dar y recibir amor, mostrar empatía y preocuparse por otros.

Un vínculo inseguro, aquel que falla en cumplir con la necesidad del bebé de seguridad y comprensión, puede llevarlo a confundir su propia identidad y a que, más adelante en la vida, tenga dificultades para el aprendizaje y para relacionarse con otros.

¿Cómo influye en las personas el tipo de vínculo formado en al infancia?

 Los niños que han establecido un vínculo de seguridad, no necesitan estar abrazados a sus madres continuamente. Se sienten seguros para alejarse de ella y explorar el ambiente, porque saben que ella seguirá ahí cuando vuelvan. Esta libertad les permite intentar y aprender cosas nuevas, afrontar problemas y sentirse más tranquilos ante las situaciones nuevas o desconocidas.

Entre los tres y cinco años, los niños con vínculos afectivos de seguridad son más curiosos y competentes, se llevan mejor con otros niños y tienen mayor probabilidad de establecer amistades íntimas. También tienen una mayor probabilidad de ser independientes en el preescolar y consultar a los profesores sólo cuándo los necesitan.

A los diez y once años, los niños que han tenido un vínculo de seguridad en la infancia son más capaces de hacer y mantener amigos y de actuar en grupo.

A los catorce o quince años, obtienen puntuaciones más altas en salud emocional, autoestima y competencia. Además, tienen más apertura de sentimientos.

Resumen

En resumen, la educación con apego es amar y confiar en nuestros hijos. Si logramos hacerlo ellos confiarán en nosotros, confiarán en los otros y serán, a su vez, personas de confianza.

El apego bebé-padres es una experiencia compleja y muy personal que toma cierto tiempo. No existe una fórmula mágica y no puede forzarse. Un bebé al que se le está dando todo lo que necesita no sufrirá si este lazo de unión no es muy fuerte al principio.

Conforme se vayan sintiendo más cómodos con la presencia del bebé en la casa y se vayan acostumbrando a la nueva rutina, ambos se sentirán más confiados acerca de los aspectos tan increíbles que hay en la educación de un infante.

Referencias

Ictericia Neonatal
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Ictericia Neonatal

¿Qué es la ictericia neonatal?   

La ictericia es una afección que ocasiona una coloración amarillenta en la piel, en los tejidos y en los fluidos del cuerpo. A menudo, esta coloración es más visible en la piel y en la esclerótica (la parte blanca de los ojos).

La ictericia en recién nacidos (neonatal) se presenta cuando un bebé tiene un alto nivel de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es un pigmento que se libera en la sangre cuando se destruyen los glóbulos rojos. La ictericia es normal en los recién nacidos porque los bebés nacen con un mayor número de glóbulos rojos del que necesitan. Estos glóbulos rojos excedentes se destruyen y liberan bilirrubina en la sangre.

Normalmente, el hígado ayuda a descomponer esta sustancia de manera que el cuerpo pueda eliminarla a través de las heces fecales, pero en el recién nacido, en ocasiones, su hígado es inmaduro y tarda unos días para iniciar esta acción de procesamiento.

¿Qué es la ictericia neonatal?

La ictericia neonatal es más notoria cuando el bebé tiene de 2 a 4 días. La mayoría de las veces, no causa problemas y desaparece al cabo de 2 semanas.

Este evento no se repite y no deja secuelas. No obstante, en los casos más graves puede acarrear un riesgo de daño cerebral. Los bebés prematuros tienen más probabilidades de desarrollar este problema.

¿Qué es la bilirrubina?

La bilirrubina, como ya lo mencionamos, es un producto derivado de la hemoglobina, que guardan en su interior los glóbulos rojos y que es necesaria para la oxigenación de los tejidos.

Cuando los glóbulos rojos se rompen por cualquier motivo, se libera la hemoglobina, la cual se descompone en dos moléculas: hem y globina. El hem es convertido en bilirrubina la cual es transportada por la albúmina en la sangre hasta el hígado en donde se procesa para almacenarse en la vesícula biliar o bien puede ser transferida directamente al intestino delgado.

El hígado segrega esta bilirrubina a través de las vías biliares hacia el intestino, la cual es decompuesta posteriormente por bacterias y esos productos de la descomposición contribuyen al color de las heces. Parte de esta bilirrubina puede ser reabsorbida y finalmente reaparece en la orina.

¿Cómo maneja el bebé su bilirrubina antes del nacimiento?

Antes del nacimiento, la placenta (el órgano que nutre al bebé en desarrollo) elimina la bilirrubina del bebé, de manera que pueda ser procesada por el hígado de la madre. Inmediatamente después del nacimiento, el propio hígado del bebé empieza a encargarse del trabajo, pero esto puede tomar tiempo. Es posible que el hígado del recién nacido sea demasiado inmaduro para manejar bien la eliminación de la bilirrubina, por lo que ésta se acumula en la sangre.

Por consiguiente, los niveles de bilirrubina en un bebé normalmente son un poco más altos después del nacimiento. Los bebés prematuros tienen hígados especialmente inmaduros, lo cual los hace más propensos a la ictericia.

Tipos de ictericia

Se dice que el recién nacido está ictérico cuando sus niveles de bilirrubina en sangre se han elevado por encima del límite superior del adulto normal (1,3-1,5 mg/dl). De acuerdo a este criterio, la ictericia puede ser:

  • Ictericia fisiológica del recién nacido.
  • Ictericia patológica.

Ictericia Fisiológica

La ictericia normal en los recién nacidos se conoce como “ictericia fisiológica”. Esto significa que se presenta como parte de un proceso fisiológico normal. La ictericia misma es debida a un exceso de bilirrubina que temporalmente está siendo almacenado en la sangre y los tejidos del bebé (en la mayoría de los recién nacidos se asocia con bilirrubinemia de más de 5 mg/dl).

La ictericia en un recién nacido es un estado común y por lo general inofensivo que no tiene efectos posteriores. Cerca de la mitad de los recién nacidos presentan síntomas de ictericia en los primeros días posteriores al nacimiento en un grado que va de suave a moderado sin que se manifiesten síntomas de enfermedad.

En un bebé normal nacido a término, la ictericia fisiológica generalmente aparece entre el segundo y cuarto días; en la mayoría de los casos desaparece sola en forma gradual, aunque esto puede durar varias semanas en algunos bebés.

De hecho, ya que la ictericia fisiológica se presenta con mayor frecuencia en bebés alimentados al pecho, algunos expertos piensan que un nivel elevado de bilirrubina puede ser una norma de la naturaleza para los recién nacidos y que, en realidad, podría tener un efecto benéfico como potente antioxidante endógeno, y con la hipótesis de que una reducción excesiva de la misma podría favorecer las lesiones mediadas por radicales libres de oxígeno, especialmente en el prematuro.

Los niveles en sangre de bilirrubinas generalmente no exceden los 15 mg/ dL y como ya lo mencionamos, en forma espontánea llegan a niveles normales. Por razones aún no bien conocidas, los recién nacidos asiáticos tienen un pico más alto de niveles de bilirrubina e ictericia más prolongada

La ictericia asociada a la lactancia materna es otra forma común de ictericia del recién nacido que normalmente no es dañina.

Se puede presentar cuando un bebé amamantado no está ingiriendo suficiente leche, sea debido a dificultades con la lactancia o a que a la madre todavía no le ha subido la leche. No está provocada por un problema de intolerancia a la leche materna sino que se debe a que el bebé no se está alimentando lo suficiente, está deshidratado y ha perdido peso, lo que resulta en una disminución de los movimientos intestinales y el bebé no puede excretar la bilirrubina.

Puede aparecer, en algunos bebés saludables alimentados con leche materna, después del séptimo día de vida y normalmente alcanza su punto máximo durante las semanas 2 y 3 o aparecer en forma “tardía” entre el quinto y quinceavo día de vida y persistir hasta por nueve semanas.

Las medidas preventivas que se pueden tomar son:

  • aumentar la frecuencia de las mamadas a 8 o más por día y
  • no complementar con agua o dextrosa, medida cuya utilidad no ha sido demostrada y con la cual puede haber disminución de la ingesta de leche y menor tiempo de amamantamiento. Si se necesita complementar hay que hacerlo con leche maternizada.
  • Puedes poner al bebé a tomar baños de sol unos minutos por la mañana con la piel expuesta y, si puedes, unos minutos en la tarde (fototerapia).

Ictericia asociada a la leche materna: se refiere a la ictericia que se presenta en un bebé que es alimentado exclusivamente por leche materna y en quien se han descartado otras causas de ictericia. Aparece en la primera semana de vida y puede durar hasta dos meses.

Las causas pueden ser variadas:

  • El intestino del bebé es inmaduro e incapaz de metabolizar la bilirrubina la cual, en vez de excretarse, se reabsorbe,
  • La leche de algunas mujeres contiene determinadas sustancias que pueden hacer que aumente la concentración de bilirrubina en la sangre al no poder excretarla a través de los intestinos. Este tipo de ictericia aparece entre los tres y los cinco primeros días de vida y suele mejorar entre la tercera y la duodécima semanas.

La ictericia por leche materna no produce ninguna complicación si el bebé está sano y es muy raro que el médico te pida que suspendas la alimentación y pases a fórmula. Es importante mantener al bebé bien hidratado.

 ¡Ojo! La ictericia fisiológica se diagnostica una vez que se han descartado otras causas conocidas de ictericia.

Incidencia

Aproximadamente el 60% de los bebés nacidos a término y el 80% de los bebés prematuros, desarrollan ictericia en la primera semana de vida y cerca del 10% de los bebés alimentados exclusivamente con leche materna, permanecerán ictéricos casi hasta los 30 días (Fuente: NICE).

Ictericia patológica

Ictericia desde el primer día: Aunque hemos dicho que la ictericia del recién nacido es, casi siempre, benigna, aquella que se presenta dentro de las primeras 24 horas de vida, dura mucho tiempo o es muy llamativa debe ser investigada.

Esta situación es más comúnmente ocasionada por incompatibilidades de Rh o ABO grupo sanguíneo (ictericia hemolítica). Aunque la incompatibilidad del Rh es más rara, la incompatibilidad ABO, una condición más benigna, es muy común. Al verificar el tipo de sangre de la madre antes del nacimiento de tu bebé, tu médico sabrá si debe o no vigilar cualquiera de esas dos condiciones.

Entre las causas de la ictericia patológica están:

  1. Un evento o afección que hace que se aumente el número de glóbulos rojos que necesitan ser procesados por el hígado:
  • Formas anormales de las células sanguíneas
  • Incompatibilidad del grupo sanguíneo o de Rh: si un bebé tiene un grupo sanguíneo distinto al de su madre, es posible que ella produzca anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos del pequeño, lo que provocará una acumulación repentina de bilirrubina en la sangre del recién nacido. La ictericia provocada por la incompatibilidad de Rh o grupo sanguíneo puede aparecer tan pronto como en el primer día de vida. En el pasado, los problemas de Rh eran la causa de los casos de ictericia más graves, pero ahora pueden prevenirse inyectando inmunoglobulina Rh a la madre durante las primeras 72 horas del posparto, lo que impide que fabrique anticuerpos que podrían poner en peligro la vida del bebé en el siguiente embarazo.
  • Sangrado por debajo del cuero cabelludo (cefalohematoma) u otra lesión de nacimiento causado por un parto difícil.
  • Deficiencia congénita de algunas enzimas importantes para el metabolismo de los glóbulos rojos.
  • Niveles altos de glóbulos rojos (policitemia)
    • más común en bebés pequeños para su edad gestacional,
    • más común en algunos gemelos
  • Infecciónes agudas o crónicas (toxoplasmosis, citomegalovirus, sífilis congénita, herpes y rubéola)
  • Prematurez
  • Transfusiones
  1. Cualquier cosa que interfiera con la capacidad del cuerpo para procesar y eliminar la bilirrubina:
  • Atresia Biliar (ocurre cuando las vías biliares dentro y fuera del hígado no se desarrollan de manera normal).
  • Administración de ciertos medicamentos
  • Hipotiroidismo congénito
  • Síndrome de Crigler-Najjar (causado por un gen anormal que no logra producir una enzima funcional capaz de convertir la bilirrubina en una forma hidrosoluble (y por lo tanto una forma fácilmente excretable). Como resultado, la bilirrubina se puede acumular en el cuerpo y causar daño al cerebro y a otros órganos.
  • Fibrosis quística (las personas con esta enfermedad producen un moco muy viscoso que tapona los pulmones y el sistema digestivo). La ictericia suele presentarse en los recién nacidos que lo padecen.
  • Enfermedad de Gaucher (trastorno genético en el cual una persona carece de una enzima llamada glucocerebrosidasa lo que hace que se acumulen sustancias dañinas en el hígado, el bazo, los huesos y la médula ósea.
  • Síndrome de Gilbert (es un trastorno común transmitido de padres a hijos que afecta la forma como la bilirrubina es procesada por el hígado y causa ictericia). El diagnóstico es difícil si no se dispone de la historia familiar. El tratamiento no es necesario.
  • Hipoxia (falta de oxigenación en el momento del parto).
  • Síndrome de Dubin Jonson (es un trastorno hereditario, caracterizado por una ictericia leve a lo largo de toda la vida).
  • Síndrome de Lucey-Driscol (es un trastorno metabólico hereditario caracterizado por una hiperbilirrubinemia severa –ictericia- que está presente en el niño al momento del nacimiento.
  • Hepatitis neonatal (inflamación del hígado)
  • Enfermedad de Niemann-Pick (grupo de enfermedades hereditarias, en las que las sustancias grasas llamadas lípidos se acumulan en las células del bazo, el hígado y el cerebro).

La ictericia anormal o patológica se manifiesta, a menudo, en el momento del nacimiento o durante las siguientes 24 horas y el nivel de bilirrubina puede aumentar con bastante rapidez.

En general, en los casos de ictericia patológica es necesario que le den tratamiento médico a tu bebé, pero la alimentación al pecho puede continuar durante el tratamiento y si se aumenta la frecuencia de las tomas, ayuda a reducir la ictericia.

La preocupación por los niveles excesivamente altos de bilirrubina es que ésta puede dañar a las células cerebrales. Un nivel de 20mg/dl o mayor es considerado alto durante las primeras 48 horas; en un bebe de término 25mg/dl o más es considerado alto. En bebés prematuros, es posible que surjan problemas con niveles más bajos.

Factores de riesgo

Con las estancias tan cortas en los hospitales, la ictericia puede no haberse presentado antes de salir y seguramente no ha llegado a su nivel más elevado. Por lo tanto, es importante identificar a aquéllos bebés que están en riesgo de presentar ictericia para que sean observados tanto en el hospital como en su casa.

De los bebés nacidos a las 35 semanas de gestación o después y que, a excepción de esto estén sanos, los que tienen mayor probabilidad de presentar finalmente signos de ictericia del recién nacido son aquellos que:

  • Tienen un hermano o hermana que necesitó fototerapia para la ictericia.
  • Tienen un alto nivel de bilirrubina para su edad, incluso si todavía no tienen ictericia.
  • Han sido exclusivamente alimentados con leche materna, sobre todo si el peso es excesivo.
  • Tienen una incompatibilidad en el grupo sanguíneo u otra enfermedad conocida de los glóbulos rojos.
  • Tienen cefalohematoma o contusión significativa debida al parto.
  • Son de origen asiático oriental.
  • Tienen ictericia en las primeras 24 horas de vida.
  • Los bebés que tienen alguna infección.
  • Prematuros o bajos de peso.
  • Bebés que necesitaron maniobras de resucitación en el momento del parto.

Síntomas

Por lo general, la coloración amarillenta aparece primero en la cara y después en el pecho. Más tarde, la ictericia puede extenderse hacia el estómago y las piernas.

ictericia

Los padres pueden determinar si su bebé tiene ictericia observándolo a la luz natural o en una habitación que tenga luces fluorescentes. En caso de duda, se recomienda ponerse en contacto con el pediatra.

Los padres de un bebé al que ya se le ha diagnosticado ictericia también deben consultar al pediatra si la piel del bebé se vuelve más amarillenta, si la ictericia se disemina al abdomen, brazos o piernas, o si la parte blanca de sus ojos tiene un color amarillento.

La mayoría de los bebés con ictericia no presenta otros síntomas. Se muestran alertas y comen y duermen normalmente. Sin embargo, debes recurrir de inmediato al pediatra si tu bebé presenta sueño excesivo o resulta difícil despertarlo, si muestra falta de interés al succionar o alimentarse, si presenta signos de flojedad o arquea el cuello o la espalda hacia atrás o si desarrolla un llanto agudo o fiebre.

Éstas pueden ser advertencias tempranas de que el bebé tiene un nivel de bilirrubina peligrosamente elevado que requiere tratamiento de inmediato para evitar una forma de daño cerebral conocida como kernícterus.

¿Se debe examinar a los bebés para determinar si tienen ictericia?

Todos los recién nacidos deben ser examinados con respecto a la ictericia por lo menos cada 8 a 12 horas durante el primer día de vida y, antes de que salgas del hospital, el pediatra deberá revisarlo para detectar cualquier signo de ictericia.

Si la piel de tu bebé presenta un color amarillo o si el bebé tiene alguno de los factores de riesgo antes mencionados, que hacen que tenga más probabilidades de desarrollar ictericia, le pedirá un estudio de laboratorio para medir el nivel de bilirrubina.

Cuándo llamar al pediatra

Deberás llamar inmediatamente al pediatra si:

  • Detectas signos de ictericia durante las primeras 24 horas de vida del bebé.
  • La ictericia se está extendiendo o intensificando.
  • El bebé tiene una temperatura rectal de más de 37,8º C (o 100º Fahrenheit).
  • El bebé tiene mal aspecto y/o se comporta como si se encontrara mal.

Es difícil determinar la gravedad de la ictericia solamente observando a un bebé, de modo que cualquier bebé que tenga los ojos y/o la piel amarillos debería ser evaluado por un pediatra.

¿Cómo se hace el diagnóstico en un bebé con ictericia?

Una forma fácil de confirmar la ictericia es presionando un dedo contra la piel del bebé, con esto “empujas” en forma temporal la sangre en ese punto. La piel normal quedará blanca cuando retiras tu dedo, pero la piel ictérica continuará amarilla.

Cuando la ictericia se presenta en el primer día de nacido, antes de que el médico le dé algún tratamiento al bebé, es importante que se determine la causa de la ictericia. En algunos casos, un cuidadoso examen físico es todo lo que se necesita, pero en otros, es necesario hacer algunos estudios de laboratorio:

  • A cualquier bebé que parezca tener ictericia en las primeras 24 horas se le deben medir los niveles de bilirrubina inmediatamente.
    • La ictericia generalmente progresa en dirección de la cabeza hacia la parte baja del cuerpo y es proporcional al aumento de la bilirrubina en sangre (hiperbilirrubinemia); por lo tanto, cabe esperar niveles altos en los recién nacidos con ictericia en las piernas y probablemente bajos en los que tienen ictericia únicamente en la cara.
  • Prueba de Coombs para checar si existen anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos del bebé.
  • Es posible que también se ordene un análisis completo de cuenta de glóbulos rojos.
  • Se realiza también una cuenta de reticulocitos para asegurarse de que tu bebé esta fabricando suficientes glóbulos rojos.

Al hacer la revisión física verá si hay hinchazón (edema) en las piernas, moretones en la piel (hematomas), pequeñas manchitas de sangre como pecas (petequias), anomalías congénitas, etcétera

 ¿Cómo se evalúa a un bebé con ictericia?

Te preguntará acerca de los antecedentes familiares de anemias hereditarias, diabetes materna, enfermedad hepática, fibrosis quística, ictericia neonatal en anteriores hermanos, historia de trastornos metabólicos, etcétera. Otra información relevante es la concerniente al curso y evolución del embarazo actual y el parto.

                                                             ¿Cómo se evalúa a un bebé con ictericia?

Medición de la bilirrubina: La mejor forma de medir la bilirrubina es con sangre tomada del talón del bebé. Los resultados se dan en “bilirrubina total” y según cuál sea el origen de la bilirrubina elevada, se puede saber si es un problema de hígado (elevación de la bilirrubina no conjugada o indirecta) o de las vías biliares (elevación de la bilirrubina conjugada o directa).

Este tipo de análisis se le seguirán tomando una vez que se instale el tratamiento para estar seguros de que los niveles de bilirrubina están descendiendo.

También pueden verificarse los niveles de albúmina en suero. Debido a que la bilirrubina viaja en la sangre adherida a la albúmina cuando es posible, los bajos niveles de albúmina pueden aumentar el riesgo de daño a raíz de la ictericia excesiva.

Diagnóstico diferencial: Existen muchas enfermedades que se asocian con ictericia y es un reto para tu médico establecer el diagnóstico preciso de la causa que origina el problema, ya que de esto dependerá el tratamiento adecuado que le den a tu bebé.

Tu médico podría solicitar otros estudios cuando tiene la sospecha de que la ictericia se debe a algún otro problema subyacente.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es evitar la elevación de los niveles de bilirrubina y el posible daño cerebral. Sin embargo, es importante que los padres recuerden que las complicaciones o el daño causado por niveles altos de bilirrubina son algo muy poco común.

Las decisiones sobre el tratamiento dependerán de la edad del bebé, de si tiene o no otros problemas de salud y de la rapidez con que se eleven sus niveles de bilirrubina.

Ictericia fisiológica

Si la ictericia es leve o moderada, cuando el bebé tenga entre una y dos semanas de vida empezará a regular por sí solo el exceso de bilirrubina en sangre sin necesidad de tratamiento.

  • Remedios caseros: la luz del sol ayuda a metabolizar la hemoglobina indirecta de tal manera que el hígado del bebé pueda procesarla más fácilmente. Colocar al bebé en una habitación bien iluminada 20 minutos dos veces al día, es todo lo que se necesita. Nunca lo coloques directamente a la luz del sol.
  • Es importante mantener al bebé bien hidratado con leche materna o fórmula para biberón. Se deben estimular las deposiciones frecuentes alimentándolo con regularidad, debido a que la bilirrubina es expulsada del cuerpo por medio de los intestinos en las heces (la bilirrubina es lo que le da a las heces su coloración marrón).

Cuando la ictericia es importante o no remite, es posible que el pediatra recomiende la fototerapia -un tratamiento con una lámpara especial- que ayuda al organismo a eliminar el exceso de bilirrubina, alterándola o favoreciendo su eliminación a través del hígado.

 ¿Cómo se evalúa a un bebé con ictericia?

La American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) recomienda que se continúe con la lactancia durante la fototerapia, de ser posible. No te preocupes, las luces no lo molestan, son tibias y, en todo caso, hasta se sienten bien.

En caso de que la ictericia requiera algún tratamiento alternativo, es recomendable utilizar la fototerapia junto con una alimentación al pecho frecuente.

Cuando la fototerapia no funciona, entonces es posible que tu médico recurra a otro tipo de fototerapia, por ejemplo, se puede colocar al bebé en una cobija de fibra óptica y se puede agregar más luces (siempre protegiendo los ojos del bebé).

Ictericia patológica

 En los casos más graves de ictericia, el objetivo es mantener las cifras de los niveles de bilirrubina en sangre dentro de unos límites considerados como seguros.

La necesidad del tratamiento dependerá entonces del nivel de bilirrubina, de la edad gestacional del bebé (en horas) y el tipo de embarazo y parto. En general, mientras más grande sea el bebé (en edad), más elevado puede ser su nivel de bilirrubina y quizás no necesite tratamiento.

Si bien la fototerapia es eficaz, es posible que algunos bebés no respondan y sus niveles de bilirrubina continúen en aumento o se mantengan peligrosamente altos. Estos bebés pueden necesitar un cambio de sangre con una técnica especial (conocida como exanguinotransfusión). Este procedimiento consiste en eliminar en forma gradual la sangre del bebé con sus altos niveles de bilirrubina, reemplazándola por sangre limpia de bilirrubina.

La exanguinotransfusión es eficaz para reducir los niveles de bilirrubina. Sin embargo, existe un riesgo de infección y otras complicaciones, por lo que sólo se recomienda cuando los niveles de bilirrubina son muy altos. Conviene realizar este procedimiento en una sala de cuidados intensivos neonatales.

Algunas veces, y dependiendo de la causa, el médico preferirá administrarle algún medicamento al mismo tiempo que le da fototerapia.

Recientemente, se ha demostrado con estudios prometedores que el tratamiento de bebés afectados gravemente por ictericia con inmunoglobulina intravenosa es muy efectivo para reducir los niveles de bilirrubina a rangos seguros.

Complicaciones

Entre las complicaciones serias, pero poco comunes, de los altos niveles de bilirrubina están:

La encefalopatía aguda por hiperbilirrubinemia. La bilirrubina es tóxica para el cerebro. Cuando el bebé tiene ictericia severa, existe el riesgo de que la bilirrubina pasa al cerebro, a esta condición se le llama “encefalopatía aguda por hiperbilirrubinemia. El tratamiento inmediato puede prevenir un daño significativo y permanente.

Kernicterus: Se le llama Kernicterus al síndrome (conjunto de síntomas) que ocurre cuando la encefalopatía aguda por hiperbilirrubinemia causa daños permanentes en el cerebro. El Kernicterus puede ser causa de:

  • Movimientos involuntarios y no controlados (parálisis cerebral atetoide).
  • Mirada hacia arriba permanente.
  • Pérdida auditiva.
  • Desarrollo inadecuado del esmalte de los dientes.

No hay razones para que un bebé desarrolle kernícterus ya que existen tratamientos eficaces que permiten reducir los niveles de bilirrubina antes de que lleguen a niveles peligrosos.

Los bebés con estos problemas tienen más probabilidades que los bebés con ictericia fisiológica de requerir tratamiento para reducir los niveles de bilirrubina en la sangre.

Prevención

El control cuidadoso de todos los bebés durante los primeros 5 días de vida pueden prevenir la mayoría de las complicaciones de ictericia. En el mejor de los casos, esto incluye:

  • La valoración clínica de la ictericia debe ser llevada a cabo por un pediatra y no por la familia.
  • Vigila que tu bebé esté tomando suficiente líquido. Si estás dándole pecho a tu bebé y tienes dudas, pregúntale a tu pediatra o a la especialista en lactancia materna.
  • Si te dieron de alta antes de las 48 horas, es muy importante que lleves al bebé a consulta con el pediatra en el plazo de 2 o 3 días.
  • Ten en cuenta que los bebés que nacieron a las 37-38 semanas del embarazo, tienen un riesgo mayor de que se incremente la bilirrubina.
  • Todos los recién nacidos que fueron dados de alta con un nivel de bilirrubina menor de 15 mg/dl, deben acudir al pediatra en menos de 24 horas y seguramente el médico te pedirá que lo sigas llevando a controles posteriores hasta que se asegure de que la tendencia de la bilirrubina no es ascendente.
  • Si tu bebé tuvo una bilirrubina de >18 mg/dl y lo estás alimentando con leche materna, puede ser que el médico te pida que suspendas temporalmente y cambies a alimentación por fórmula hasta que se compruebe el descenso en esta cifra. La medición de la bilirrubina se hará cada 24 horas. Cuando reanudes la lactancia, en una semana tendrás que ir nuevamente a control.
  • O bien, te pedirá que mantengas la lactancia pero que aumentes la frecuencia de las tomas (8-10 en 24 horas) para evitar la pérdida del peso del bebé.
    1. La frecuencia en las tomas ayuda también al bebé a eliminar más heces y la leche le da al hígado la energía que necesita para eliminar la bilirrubina.
  • La recomendación de colocar al recién nacido con ictericia en un lugar soleado o bien iluminado de la casa sigue siendo válida.
  • Siempre debes consultar con el pediatra si la ictericia es intensa (la piel es de color amarillo brillante), o si los pies, particularmente las plantas, se tornan de color amarillo. Debes llamarlo de inmediato si notas que el bebé está muy irritable, adormilado o no quiere comer.

En términos generales, la ictericia NO es peligrosa en los recién nacidos a término y que, por lo demás, estén sanos.

Referencias

Ejercicio Postparto
Complicaciones de parto / Postparto, Embarazo

Ejercicio Postparto

Introducción

Después del parto, lo más habitual es quedarse con algunos kilos de más, el abdomen flácido e hinchado, la cadera más ancha… una serie de cambios que hace que la inmensa mayoría de las mujeres se sientan mal consigo mismas tras un parto. Muchas mamás comprueban con pesar, al mirarse de perfil, que su figura ya no es la misma que antes de tener el bebé.

La mujer necesitará de un programa de ejercicios diseñado específicamente para restaurar la tonicidad muscular de la región abdominal y pélvica, pues con las actividades diarias estas áreas no se logran fortalecer.

El ejercicio no sólo logra fortalecer la musculatura, sino también mejora el retorno de la sangre venosa hacia el corazón, evitando las várices, calambres y edema venosa. Además, disminuye la ocurrencia de trombosis (oclusión de las venas) en las extremidades y favorece la cicatrización. El ejercicio ayuda a manejar el estrés y a relajarse.

¿Cómo puedo recuperar mi figura después del parto?

 Actividad física, esa es la respuesta. Aunque seguramente, en los días posteriores al parto, no estás pensando en realizar ningún tipo de ejercicio, pero en la medida que pasen las semanas y vayas recuperando de a poco tus horas de sueño atrasado, verás que la actividad física será una forma de aumentar tu energía y mejorar tu bienestar emocional y físico.

¿Qué tan pronto puedo comenzar?

El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia dice que debes iniciar gradualmente el ejercicio cuando tu misma sientas que ya puedes hacerlo. Pero más bien será tu médico el que te pedirá que te esperes hasta que te hayan hecho la revisión post parto para ver que todo está bien y no se han presentado complicaciones.

Los “ejercicios” más importantes que debes realizar mientras tanto, son descansar y empezar a conocer a tu bebé. Ten en cuenta que tu cuerpo puede tardar semanas en recuperarse de los cambios que se produjeron en el embarazo. No intentes ser una supermujer ni te apresures a recuperar tu silueta de inmediato.

Generalmente, si hiciste ejercicio durante el embarazo y tuviste un parto vaginal, podrás empezar con ejercicios ligeros tipo caminata, kegels (fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico) y algunos estiramientos, pocos días después del nacimiento de tu bebé.

Si tuviste una cesárea, probablemente tendrás que esperar de seis a ocho semanas antes de empezar. Sin embargo, se recomienda caminar tranquilamente ya que esto te ayudará a evitar complicaciones como puede ser la formación de coágulos en tus venas.

Si no hiciste ningún ejercicio durante el embarazo, empieza lentamente y pregúntale a tu médico cuando puedes hacerlo.

¡OJO! Siempre ten en cuenta que tus articulaciones y ligamentos estarán todavía laxos (por efecto de las hormonas durante el embarazo) y esto durará tres a cinco meses. Así que cuida tus pasos y evita caídas y resbalones.

¿Cuál es el beneficio del ejercicio después del embarazo?

El ejercicio regular después del embarazo puede:

  • Promover la pérdida de peso, especialmente cuando se combina con una dieta de menos calorías.
  • Mejorar tu sistema cardiovascular.
  • Restaurar la fuerza y el tono muscular.
  • Elevar tu nivel de energía.
  • Mejorar tu estado de ánimo.
  • Liberar el estrés.
  • Ayuda a prevenir y promueve la recuperación de la depresión postparto. Aun más, al incluir la actividad física en tu actividad diarioa, te ayuda a presentar un ejemplo positivo a to bebé ahora y en los años siguientes.

 Para que todo vaya bien

Plan de ejercicio para mamás recientes:

Lo bueno, breve… las sesiones deben ser breves, pero frecuentes, ya que podrías agotarte, y en el posparto tus reservas de energía no están en su mejor momento. Con sesiones más ligeras tonificarás mejor los músculos.

Lenta, pero segura. Tómate tu tiempo entre serie y serie, y descansa un rato al terminar cada ejercicio, respira profundamente e hidrátate bien bebiendo mucha agua. Piensa siempre que no hay ninguna prisa.

¡Ojo! Sin pasarse. El entrenamiento olímpico déjalo para más tarde. Aunque te dé la sensación de que puedes con mucho más, limítate a las tablas que te indicamos; puedes tener una falsa sensación de fortaleza.

  • El trabajo abdominal para fortalecer los músculos del abdomen debe iniciarse una vez recuperado el tono de la musculatura perineal o suelo pélvico. Nunca antes.

Conviene evitar:

  • Dar saltos.
  • Ejercicios de aeróbic de alto impacto.
  • Traqueteos (por ejemplo: ir en bici).
  • Realizar abdominales de fuerte intensidad

Cuando la musculatura perineal y abdominal esté ya fuerte se puede afrontar cualquier tipo de actividad deportiva. ¡Iniciamos!

¿Con qué ejercicios debo empezar después del parto?

Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico

El parto natural requiere la participación y el esfuerzo de toda la musculatura del suelo pélvico. A menudo este esfuerzo se traduce en una debilitación de todos los músculos de esa zona, por cuya razón, una de las primeras medidas que debe adoptar una mujer tras el parto es fortalecerlos y tonificarlos para evitar padecer incontinencia urinaria en el futuro.

La incontinencia urinaria suele manifestarse tras dar a luz (se nota que se nos escapa la orina al saltar, estornudar, cargar); sin embargo la práctica de unos ejercicios sencillos permite corregirla y prevenir que aparezca en el futuro: los ejercicios de Kegel

¿Cuándo puedo iniciarlos?

Siempre consulta a tu médico, pero por lo general podrás hacerlos en cuanto te sientas cómoda y no sean causa de dolor o molestias.

¿Qué músculos debes contraer?

Tienes varias opciones:

  1. Imagina que se te van a escapar gases: aprieta el músculo alrededor del ano (esfínter anal) con todas tus fuerzas subiéndolo hacia dentro. Cuenta hasta 5 y relaja.
  2. Imagina que vas a tener una pérdida menstrual y debes evitar mancharte. Aprieta la vagina para retener el flujo. Cuenta hasta 5 y relaja
  3. Imagina que estás orinando. Aprieta fuerte como si quisieras cortar el flujo de la orina (esfínter uretral). Cuenta hasta 5 y relaja.

 Has lo mismo de 3 a 5 veces y repítelo varias veces durante el día.

 O puedes hacer contracciones rápidas: contrae y sube los músculos rápido y con fuerza y relájalos inmediatamente entre 10 y 20 veces. Repítelo de nuevo entre 3 y 5 veces

 Alterna la realización de ambas contracciones. A medida que se vayan fortaleciendo los músculos podrás aguantar más segundos y realizar más repeticiones. Los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico o periné son conocidos entre los especialistas como “kegels”.

                                                                     ¿Con qué ejercicios debo empezar después del parto?

Puedes realizarlos en cualquier postura:

¿Con qué ejercicios debo empezar después del parto?

  • Acostada con las piernas flexionadas,
  • De pie separando ligeramente las piernas, apoyada en una pared o reclinada con las manos apoyadas en una mesa
  • Sentada
  • A gatas
  • Tumbada boca arriba con las piernas flexionadas
  • Recostada de lado con las piernas flexionadas

Útil idea: hazlos mientras estás en la fila de la compra, en una sala de espera o viendo la tele. Aprovecha todos los momentos que tengas para ejercitar tus músculos.

Caminatas

Puedes iniciar desde el hospital. Empieza por caminar 10 minutos al día a paso lento, tres o cuatro veces a la semana e incrementa el tiempo, frecuencia e intensidad poco a poco. Caminar te ayudará a volver a poner tu cuerpo en forma lentamente y también alivia la tensión.

Protege tu espalda

Durante el período post-parto, es posible que todavía sientas dolor en la espalda o al adoptar algunas posturas. Además, si estás lactando puedes sentir cierta tensión en la parte alta de la espalda debido al peso adicional del pecho. Por consiguiente, los ejercicios para la espalda pueden ser muy útiles en estos casos. Ten en cuenta las siguientes sugerencias:

  • Trata de no cargar a tu bebé sosteniéndolo sobre las caderas. Esto hace que la columna se doble. Se recomiendan los canguros con hombros acolchados.
  • Al cambiarle los pañales al bebé o al vestirlo, en lugar de inclinarte, siéntate en la cama junto al bebé o hazlo en la mesa cambiadora.
  • Al alimentar al bebé:
    • Apoya al bebé y tu brazo sobre una almohada. Considera la posibilidad de usar una almohada de amamantar especialmente diseñada para que adoptes una posición cómoda mientras amamantas.
  • Arrodíllate junto a la tina cuando bañes a un niño pequeño.
  • Cuando le hables a un niño, flexiona las rodillas y agáchate en lugar de inclinarte.

Ejercicios Abdominales

¡OJO! La mayoría de las mujeres desarrollan una separación o hueco entre los músculos abdominales durante el embarazo o labor de parto y tomará de cuatro a seis semanas que se cierre. Esto es muy importante que lo tomes en cuenta porque si empiezas a hacer ejercicios abdominales antes de que se cierre, corres el riesgo de lastimar esos músculos.

Dedicar de cinco a quince minutos al día, con una periodicidad de cuatro a cinco días a la semana (o días alternativos), basta para comprobar que el abdomen, poco a poco, se vuelve más firme y plano.

Si eres constante, puedes empezar a ver resultados al cabo de un mes aproximadamente. Además, este trabajo te ayudará a mejorar tu postura y a prevenir posibles problemas de espalda.

¿Cuándo puedo empezar?

Generalmente en partos normales se puede empezar a hacer ejercicios después de 4 semanas. Si se ha tenido una cesárea, 6 semanas después es el periodo normal de espera, pero tu médico es el que te dirá exactamente cuándo puedes empezar.

Pautas a seguir:

  • Consulta a tu médico antes de iniciar.
  • Avanza a tu propio ritmo. Los ejercicios suaves son importantes para ayudar a curar tus músculos
  • Relájate y respira profundamente durante los ejercicios y entre estos. Exhala al hacer esfuerzo. NO contengas la respiración.
  • Apoya la cabeza y los hombros sobre una almohada para tu comodidad.
  • Comienza realizando cada ejercicio dos veces.

¡Ojo! Si notas un aumento en al sangrado o si vuelve a producirse un sangrado rojo brillante, deja de hacer ejercicios y llama a tu médico.

¿Cómo se hacen?

1.Pueden comenzarse después de la tercera semana de un parto normal.Tumbada en el suelo, boca arriba, con las rodillas flexionadas, pies separados a la anchura de las caderas, la región lumbar apoyada en el suelo y las manos acunadas detrás de la cabeza, se inicia el ejercicio: eleva lentamente -y todo lo que puedas-, los hombros y la caja torácica del suelo, manteniendo la zona lumbar apoyada en el suelo y el abdomen tan plano como sea posible. A continuación, se retrocede a la posición inicial y se repite. Empieza con 6 u 8 repeticiones y ve aumentando gradualmente a medida que mejore tu condición física.

                                                                              ejerciciopospar

2.En posición acostada con las rodillas flexionadas, trata de tocar con tus dedos las rodillas y mantenerte en esta posición todo el tiempo que puedas.

¿Con qué ejercicios debo empezar después del parto?
 
Debes inspirar profundo antes de comenzar el ejercicio y espirar cuando llegas a las rodillas. Repítelo 10 veces.
3.En la misma posición que la anterior levanta una pierna, bájala y luego levanta la otra.
¿Con qué ejercicios debo empezar después del parto?
Inspira antes de levantar cada pierna y espira al llegar con la pierna a la posición vertical. Repítelo 10 veces con cada pierna. En la misma posición con las rodillas flexionadas intenta de tocar con tu mano derecha tu rodilla izquierda y viceversa.

Para liberar la producción de gases

También es común que en el puerperio inmediato se acumulen gases en el vientre. Para ayudar a liberarlos, es aconsejable acostarse boca arriba y llevar las rodillas juntas hacia el pecho mientras se exhala y se presiona el abdomen con los muslos.

                                                                        ejerciciopospar

Ejercicios para estirar la espalda

Alivian el dolor de espalda y mantienen la flexibilidad

  • Comienzo del ejercicio: de rodillas y en cuatro patas
  • Contrae los músculos abdominales y curva la espalda, aprieta los glúteos y lentamente coloca la cabeza entre los brazos.
  • Mantén la posición por unos segundos y después relaja el cuerpo.

¿Con qué ejercicios debo empezar después del parto?

Refuerza los pectorales

El pecho es otra de las partes del cuerpo que más perjudicada sale tras un embarazo y un parto. Las mamas ganan volumen y pueden adquirir tamaños insospechados con la subida de la leche. Al final de la lactancia suelen quedar flácidos y caídos.

La glándula mamaria no puede ejercitarse pero sí los músculos que la sostienen. Ejercitando los músculos pectorales se puede prevenir la caída de los pechos y permite mantenerlos más altos y en su sitio.

Estiramiento de la espalda alta y de los brazos

  • Eleva los brazos arriba de tu cabeza manteniendo los codos derechos. Junta las palmas de las manos y sostén por 5 ó 10 segundos.
  • Baja tus brazos hacia los lados con las palmas de las manos viendo hacia abajo y mantén 5 ó 10 segundos
  • Lleva tus manos lo más lejos que puedas hacia la espalda y junta las manos por el revés. Mantén 5 ó 10 segundos.

Aperturas de brazos con pesas: si no tienes, utiliza dos botellas de agua llenas de arroz. Túmbate boca arriba y estira los brazos en perpendicular al cuerpo, con las pesas “mirándose”. Sólo tienes que abrir los brazos hasta casi tocar el suelo y volver a cerrar. Procura contraer los músculos pectorales cuando cierres. Haz 3 series de 8 repeticiones, descansando unos segundos entre una y otra.

Puedes hacer los ejercicios de pecho (fondos o con pesas) junto con los abdominales y un buen paseo (mínimo 3 veces por semana).

¿Me pongo a dieta?

La lactancia no es un momento oportuno para seguir una dieta de adelgazamiento. Dar el pecho al bebé ayuda a la mujer a recuperar su peso con mayor facilidad, ya que la producción de leche exige la utilización de las reservas de grasas almacenadas durante el embarazo.

  • La lactancia artificial permite seguir antes una dieta de adelgazamiento, pero conviene hacerlo bajo la supervisión de un especialista ya que dietas muy restrictivas pueden agravar la predisposición a sufrir una depresión post-parto.

Estrategias para levantar y mover objetos y flexionarse después del parto

Después de dar a luz, estarás más propensa a sufrir una distensión en la espalda, debido a que las hormonas del embarazo han ablandado sus ligamentos y articulaciones. Las siguientes estrategias te ayudarán a minimizar el riesgo de sufrir lesiones en la espalda.

Levantar y mover objetos

  • Cada vez que necesites alcanzar o levantar objetos que estén a una altura baja, separa los pies colocando uno delante del otro y flexione las rodillas.
  • Acerca el objeto hacia ti a medida que extiendes las rodillas y levántalo. Esto te permite usar los músculos del muslo para levantar el objeto en lugar de distender los músculos de la espalda.
  • Al mover un objeto, intenta empujar en lugar de jalar. Usa las piernas, no la espalda y los brazos.

Flexionarse

  • Evita cualquier posición en la que se flexione la cintura con las rodillas extendidas, aunque sea una flexión leve. En lugar de ello, cambia tu posición de manera tal que quedes sentada, en cuclillas, arrodillada o con las rodillas flexionadas mientras inclinas las caderas hacia adelante.
  • Cuando entres o salgas del automóvil, voltea las caderas y la espalda en la misma dirección mientras mantienes la espalda derecha. Cuando te levantes de la cama, primero colócate de lado y luego usa los brazos para empujarte y levantarte de la cama.

¿Puede hacer ejercicio una madre lactante?

La lactancia materna y la práctica de deporte no sólo son compatibles, si no que además proporciona varios beneficios dentro de nuestro objetivo de recuperación posparto. Diferentes investigaciones sugieren que una mujer que da el pecho a su hijo y que realiza ejercicio físico recupera su peso anterior (el que tenía antes del embarazo) más rápidamente que una madre lactante sedentaria. Además, elimina antes la grasa acumulada durante el embarazo.

No sólo eso, hacer deporte aporta a la reciente madre otros efectos positivos, como una mejoría de su función cardiovascular, un aumento de la flexibilidad muscular, una mejor calcificación de los huesos, un sistema inmunitario más fuerte, y una reducción del estrés y la ansiedad, que favorecen la autoestima de la mamá deportista al sentirse mejor con ella misma.

¿Qué efectos puede tener el deporte sobre la composición y volumen de la leche?

No hay estudios claros que sugieran que el ejercicio físico influya en el volumen o la composición de la leche materna. Según la Asociación Española de Pediatría, en mamás que ya eran antes deportistas, la práctica de ejercicio no afecta de manera negativa ni al volumen de la leche ni a su composición.

Pero, en aquellas madres que no son asiduas al deporte, realizar ejercicio físico intenso durante el periodo de recuperación posparto puede causar que el volumen de leche disminuya y se produzcan cambios en su composición, como una disminución de lactosa o de algunos factores de defensa y un incremento del ácido láctico que, al ser amargo, podría hacer que algunos bebés rechazarán el pecho (aunque por lo general suelen tolerar bien este “cambio de sabor”).

Nunca hagas ejercicios que hagan que te duela el pecho. Usa siempre un buen sostén y trata de alimentar a tu bebé antes de iniciar para que el pecho esté lo más vacío posible.

¿Cómo puedo saber si estoy exagerando en el ejercicio?

Si estás haciendo demasiado ejercicio, experimentarás mucha fatiga, te sentirás agotada y te tomará cada vez más tiempo recuperarte de las sesiones de ejercicios.

Si tu loquia (el sangrado vaginal que se presenta después del ejercicio) aumenta o cambia de color (se vuelve rosada o roja) al terminar de ejercitarte, es probable que estás exagerando.

Interrumpe el ejercicio y llama a tu médico. El sangrado puede ser un signo de hemorragia (aunque el ejercicio no aumenta las posibilidades de que esto suceda).

Preguntas frecuentes:

  1. ¿Cuánto tiempo tarda en desaparecer la laxitud de los ligamentos origen de muchos traumas y esguinces?: Esta laxitud puede persistir hasta 12 semanas después del parto. Es por eso que no se recomiendan los ejercicios de alto impacto.
  2. ¿Una madre lactante recupera antes su peso (anterior al embarazo) si hace ejercicio físico?: Diferentes estudios sugieren que una mujer lactante que realiza ejercicio físico recupera su peso anterior al embarazo más rápidamente que una madre lactante sedentaria.
  3. ¿Qué consejos se le pueden dar a una madre lactante que quiere hacer ejercicio?:
    1. Beber abundante líquido.
    2. Es importante usar un sujetador adecuado cuando hace ejercicio.
    3. Cuidar los hábitos nutricionales.
    4. Efectivamente, es necesario que la lactante ingiera no menos de 600 calorías extras/ día y que no se obsesione con la idea de perder rápidamente peso. La mujer lactante pierde peso más despacio que la que no le da el pecho a su niño.
  4. ¿Cuánto tiempo tiene que pasar después del parto para que una mujer deportista retome sus entrenamientos habituales?: Después de un parto normal, sin complicaciones, la madre puede comenzar a realizar algún tipo de ejercicio al día siguiente del parto (por ejemplo, un breve paseo por los pasillos del hospital). En el caso de una cesárea, la actividad física “normal” no puede retomarse mientras persista el dolor. En todo caso, el Colegio Americano de Tocólogos y Ginecólogos aconseja que sea la propia mujer la que retome su programa de ejercicio físico anterior al embarazo dependiendo de su propia capacidad física.
  5. ¿Qué consejos se puede dar a una madre que quiere volver a su régimen de ejercicio físico anterior al embarazo?
    1. En caso de episiotomía, es aconsejable esperar hasta que haya desaparecido el dolor antes de volver a los entrenamientos acostumbrados.
    2. En caso de sangrado, mejor esperar unos días más.
    3. La fatiga es un problema muy común. Si ocurre esto, sería mejor cambiar el ejercicio por una siesta.
    4. Después del parto, muchas mujeres pueden presentar un período de incontinencia urinaria que puede prolongarse durante algunos meses. Resulta aconsejable hacer ejercicios que ayuden a acelerar la recuperación (por ejemplo, ejercicios de Kegel).
    5. El período del posparto es una época en la que es muy habitual tener dolores de espalda. Además de cuidar la postura, los ejercicios de fortalecimiento abdominal pueden ayudar.
    6. Hay que tomarse el tiempo necesario para calentar y estirar antes de hacer ejercicio, y para recuperar y relajarse después de acabar.

Referencias

Depresión Post- Parto
Complicaciones de parto / Postparto, Embarazo

Depresión Post- Parto

Definición

Tristeza y depresión posparto, depresión puerperal o depresión posnatal es una depresión nerviosa de moderada a intensa, que está relacionada con el embarazo y parto. Se puede presentar poco después del parto o hasta un año más tarde.

¿Es muy común tener depresión postparto? De hecho, según el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por su siglas en inglés), entre 14% y 23% de las mujeres sufren depresión en el embarazo, y hasta 70% de las embarazadas tienen algún síntoma de depresión en algún momento,

El fantasma de la depresión post parto

“Deseaba tanto tener este hijo y ahora que lo tengo me siento completamente desdichada”, “¿Qué me está pasando?”, “El parto fue magnífico, mucho mejor de lo que esperaba, y todo el mundo se portó maravillosamente conmigo, especialmente mi marido. Yo debería dar saltos de alegría”, “Tenía miedo que el bebé tuviera algún defecto al nacer, pero es perfecto”, ” Entonces, ¿Porqué estoy tan triste?”.

 El fantasma de la depresión post parto

No lo sabemos, pero NO estás sola. Casi un 80% de las mujeres sufren de algún problema emocional después del embarazo (post parto). Se sienten disgustadas, solas, con miedos, o sin ganas de acercarse al bebé y al mismo tiempo culpables por tener estos sentimientos.

Para la mayoría de las mujeres, estos síntomas son ligeros y desaparecen solos, pero hay un 10- 20% que desarrollan una forma más severa de cambios de humor llamada depresión post parto.

La depresión post parto no es una falla en el carácter o una debilidad. Algunas veces, es simplemente una complicación de dar a luz un bebé. Si tú tienes depresión post parto, un tratamiento rápido puede ayudarte a manejar los síntomas …y disfrutar de tu bebé.

¿Cuántos tipos de depresión post parto hay?

Existen tres tipos:

La “tristeza post parto” (baby blues en inglés) es un estado transitorio de emociones encontradas que le ocurre a un 50% de las mujeres que acaban de parir.

  • Este estado tiene su momento más fuerte a los 3 a 5 días después del parto y puede durar desde varios días hasta dos semanas. Una mujer que tiene este problema puede llorar fácilmente y puede tener dificultad para dormir o sentirse muy irritable, triste, en tensión emocional.
    • Dado que este problema es tan común, no se considera que sea un padecimiento. La tristeza post parto no interfiere con la habilidad de una mujer para cuidar a su bebé, no está relacionada a problemas mentales y no es causada por el estrés. Sin embargo, si existe una historia de depresión previa, puede convertirse en una depresión mayor. Si esto continúa, coméntaselo a tu médico.

La depresión post parto es la depresión nerviosa que se presenta después del parto. Algunos especialistas la llaman “Depresión post parto no Psicótica”.

  • Esta condición ocurre en un 10- 20% de las mujeres y se presenta generalmente unas semanas o unos meses después del parto con cambios de humor, de actitudes y trastornos del sueño, del apetito y disminución de la energía. Tiene una duración mayor y puede interferir con tu habilidad para cuidar al bebé.

La depresión psicótica es un problema serio que requiere tratamiento inmediato.

  • Es un problema raro que se presenta como a las 3 semanas del parto con aparición de cambios de humor muy marcados, confusión, alucinaciones y desorden mental y generalmente está asociada a otros problemas previos como depresión, psicosis bipolar o psicosis.
    • Si no se le da tratamiento, es muy probable que se repita después del periodo de post parto y después de cada parto posterior.

Otra complicación, llamada desorden obsesivo-compulsivo postparto, lleva a las mujeres a tener miedos extremos. En la mayoría de los casos, este desorden se manifiesta como obsesión por la higiene y seguridad del bebé, que puede llevarte a tomar medidas como lavarte las manos constantemente hasta hacerte daño, cerrar con llave puertas y ventanas por temor a intrusos, ocultar armas en tu casa para defenderte o no bañar a tu bebé por miedo a que se ahogue.

  • La psicosis postparto y el desorden obsesivo-compulsivo postparto pueden ser tratados con éxito, pero requieren atención psiquiátrica inmediata.

¿Quién puede tener depresión post parto?

La depresión post parto puede afectar a cualquier persona. Aunque es más reportado por las madres, también puede afectar a cualquiera de los nuevos padres –tanto al papá como a la mamá- y también puede afectar a los padres que adoptan un bebé.

¿Cuál es la causa?

La depresión post parto probablemente está causada por muchos diferentes factores que actúan conjuntamente incluyendo la historia familiar, la biología, personalidad, experiencias de vida y el medio ambiente (especialmente la falta de sueño); se sabe que no está relacionado ni con la edad ni con el número de hijos.

Los expertos mencionan que, entre esos “factores de riesgo”, están:

  • Si tuviste depresión post parto en los embarazos anteriores.
  • Tienes antecedentes familiares o personales de depresión
  • Tu embarazo no fue planeado.
  • Has experimentado mucha ansiedad durante el embarazo.
    • Investigaciones recientes indican que el haber sufrido ansiedad o depresión durante el embarazo, es uno de los factores de riesgo más importantes.
  • Sufres de síndrome pre menstrual severo.
  • Un matrimonio problemático o falta de apoyo de la pareja.
  • Pocos familiares o amigos con quienes puedes platicar o depender de.
  • Un bebé prematuro o con cualquier tipo de enfermedad.
  • Eventos estresantes durante el embarazo o después del parto como la pérdida de un ser querido, una mudanza, problemas económicos, problemas en el trabajo, etc., enfermedades o complicaciones durante el embarazo.
  • Has tenido problemas con las drogas o el alcohol.
  • Si tuviste una pérdida del embarazo: El riesgo en este caso es elevado aún en los casos de un embarazo no deseado. Igualmente es elevado el riesgo de presentar depresión en el caso de aborto.
  • Cambios fisiológicos: el momento del parto es un momento de grandes cambios para una mujer y el ajuste a esos cambios puede ser una de las causas de la depresión.
    • Cambios físicos: cambios en el tono muscular, dificultad para perder peso, cansancio después del parto, dolor en el perineo que no te permite descansar. La recuperación después de una cesárea puede tomar aún más tiempo que en el parto vaginal.
    • Cambios emocionales: Sentimientos de pérdida de una identidad y de libertad, te sientes abrumada por la responsabilidad de la maternidad, tienes estrés por el cambio de rutinas, cansancio por los patrones rotos de sueño y te sientes poco atractiva física y sexualmente.
    • Influencias en tu estilo de vida: Son muchos los factores de tu estilo de vida que pueden llevar a una depresión post parto. Entre ellos podemos mencionar a un bebé demandante, la atención a los hermanos, dificultad para amamantar, problemas financieros y falta de apoyo de tu pareja o de otras personas.
  • Desbalance hormonal: Parece poco probable que la depresión postparto esté relacionada con los importantes cambios hormonales que tienen lugar en el momento del nacimiento de tu bebé, aunque todavía no se disponen de evidencias al respecto.
    • Aunque los niveles de estrógenos, progesterona y otras hormonas relacionadas con la reproducción que pueden afectar a las emociones descienden bruscamente tras el parto, no se han encontrado diferencias entre las hormonas de las madres que desarrollan una depresión postparto y las de las que no. Una posible explicación es que probablemente algunas mujeres puedan ser más sensibles que otras a tales cambios.
  • De la misma manera, podría ser un desajuste en los neurotransmisores del sistema nervioso, o incluso podría tener un origen genético. Los estudios se han inclinado por la búsqueda en el campo biológico, pero no hay nada definitivo, lo que se sabe es que, para algunas mujeres, el parto resulta traumático.

Sin embargo, como ya lo mencionamos, una mujer puede sufrir una depresión postparto sin que se aprecie ninguna razón obvia para la misma.

¿Cuáles son los síntomas?

La depresión post parto, al principio, puede parecer una tristeza post parto (baby blues), pero los signos y síntomas son más intensos, más duraderos y eventualmente interfieren con tu habilidad para cuidar al bebé y manejar otras tareas diarias.

Los síntomas de la depresión post parto son diferentes para cada persona pero semejantes a los síntomas de la depresión que ocurre en otros momentos en la vida y entre ellos se incluyen:

Cambios en tus sentimientos:

Tristeza: La tristeza es desde luego el síntoma más frecuente de la depresión postparto. Se sienten bajas de ánimo, infelices y desgraciadas la mayor parte del tiempo aunque estos síntomas pueden empeorar en algún momento particular del día, como por las mañanas o por las tardes.

En ocasiones, pasan días malos y días buenos, siendo estos últimos realmente frustrantes ya que el día bueno previo hizo que se albergaran esperanzas de mejorar. A veces, les parece que no merece la pena vivir, precisamente en unos momentos en que deberían sentirse muy alegres.

 El fantasma de la depresión post parto

Irritabilidad: La irritabilidad con frecuencia acompaña a la sensación de tristeza. Puede estar irritable con sus otros hijos y ocasionalmente incluso con el recién nacido, aunque la mayoría de las veces lo está con su marido quien no suele comprender qué es lo que está pasando.

Ansiedad o ataques de pánico: Suele ser aguda y se puede presentar en forma de temor a quedarse sola con el bebé por miedo a que éste grite, no quiera comer, se ahogue, se caiga o se haga daño de cualquier otra forma. Algunas madres deprimidas perciben a su bebé como un objeto.

En vez de sentir que han dado a luz a la criatura más cariñosa y adorable del mundo se sienten distantes de su hijo, al cual perciben como un pequeño ser misterioso y extraño, cuyos pensamientos (de tener alguno) son insondables y cuyas necesidades y emociones deben ser en algún modo satisfechas. La tarea de la nueva madre deprimida que todavía no se ha “enamorado” de su hijo es realmente dura. No obstante, el amor surge al final, cuando el niño es mayor y más interesante.

Sin embargo, la depresión postparto puede desarrollarse aún cuando el amor por el recién nacido sea intenso. En estos casos, la madre teme desesperadamente perder a su precioso bebé por no cuidarlo bien, porque no se desarrolle adecuadamente, por una infección o bien teme que muera súbitamente. Un simple catarro puede causar una gran preocupación.

La madre puede obsesionarse con el peso del bebé y alarmarse si llora demasiado o incluso si pasa mucho tiempo en silencio, llegando a pensar: ¿habrá dejado de respirar? Es frecuente que la madre desee ser constantemente tranquilizada por su pareja, su familia, su médico o cualquier otra persona.

La ansiedad también puede hacer a la madre preocuparse por su propia salud. Puede sentir pánico cuando su pulso se acelera o si tiene alguna palpitación, llegando incluso a pensar que tiene algo malo en el corazón o que está al borde de un accidente cerebrovascular. En ocasiones se siente tan debilitada que piensa que tiene alguna enfermedad terrible y que nunca volverá a tener energía de nuevo. Estas sensaciones extrañas e inusuales le harán plantearse la pregunta ¿Me estoy volviendo loca? (La respuesta es NO).

El temor de quedarse sola con todas estas preocupaciones puede dar lugar a que incluso la mujer más capaz se sienta tan indefensa que no desee que su marido vaya al trabajo.

Sentimientos de vergüenza, culpa, o como si hubieras fallado totalmente.

Sentimientos negativos hacia el bebé o incluso pensar en hacerle daño. (Aunque estos sentimientos son aterradores, casi nunca se materializan. No obstante, debes comentarle al médico al respecto inmediatamente).

Desbordamiento: Las madres con depresión postparto tienen la sensación de no disponer de tiempo para nada, de no hacer nada bien y de no poder hacer nada para remediarlo. A estas pacientes les resulta realmente difícil el establecer nuevas rutinas para poder hacer frente al bebé y a la nueva situación que viven.

Cambios de humor marcados por altas y bajas exageradas.

Cambios en tu estilo de vida diaria

Tienes poco interés en cosas que normalmente te gusta hacer

Incapacidad para disfrutar: Lo que antes era un placer ahora no apetece y lo que antes interesaba ahora se convierte en aburrido. Esto es especialmente cierto en el caso de las relaciones sexuales.

Algunas mujeres recuperan el interés por el sexo (si es que en algún momento lo perdieron) antes de que transcurran 6 semanas del parto, pero las madres con depresión postparto suelen rechazar cualquier contacto sexual lo cual puede generar tensión en la pareja.

Fatiga: Todas las nuevas madres se sienten un poco abrumadas y fatigadas, pero la madre con depresión postparto se siente tan agotada que llega a pensar que padece alguna enfermedad física.

Insomnio: Cuando por fin te vas a la cama puede que tengas dificultad para conciliar el sueño, o si duermes, puede que te despiertes muy pronto, incluso aunque tu pareja sea quien se ocupe de alimentar al bebé durante la noche.

                                                                    deprepospar

Pérdida de apetito: Las madres deprimidas generalmente no tienen ni tiempo ni ganas de comer lo cual contribuye a que se sientan malhumoradas y agotadas. Algunas madres deprimidas comen en exceso para aliviar su malestar psicológico y luego se sienten culpables y molestas con su gordura.

Dificultad para concentrarse o recordar y para tomar decisiones.

Llamadas frecuentes al pediatra que nunca te dejan satisfecha y calmada.

Cambios en como piensas de ti misma y del bebé

Tienes problemas con tu propio cuerpo

Llegas a pensar incluso en cómo matarte (es urgente que te comuniques de inmediato con el psiquiatra).

Diagnóstico

Lo más importante es, desde luego, reconocer la depresión y diagnosticarla.

Muchas madres deprimidas no son conscientes de que tienen una enfermedad y se sienten avergonzadas de tener que admitir cómo les ha afectado su reciente maternidad. Algunas pueden llegar a creer que si dicen como se sienten realmente puede que les quiten a su hijo (esto NO ocurrirá).

Algunos médicos y enfermeras están preparados para reconocer la depresión postparto ya que conocen su existencia y se esfuerzan por detectarla, sin embargo, otros profesionales la pasan por alto o, lo que es peor, la ignoran considerándola como un simple “baby blue”.

Los síntomas son iguales que los de cualquier problema mental, especialmente la depresión. Cuando hables con tu médico, seguramente esto es lo que te preguntará:

  • Cuáles son tus síntomas, qué tanto te molestan y desde hace cuándo que los tienes.
  • Te preguntará también si ya habías tenido estos síntomas anteriormente
  • Si existe algún factor de riesgo para que estés deprimida como por ejemplo si hay problemas con tu pareja o en la familia u otra causa de estrés, enfermedades mentales en tu familia y sobre el uso de drogas y alcohol.
  • Es importante que hables con tu médico y le digas como te sientes realmente después del nacimiento de tu bebé. Si estás triste, desgraciada, irritable, incompetente, asustada y desinteresada por el bebé.

Tu médico te tranquilizará y te convencerá de que no eres una madre caprichosa, extravagante o una mala madre, y de que otras muchas personas han padecido y padecen la misma enfermedad. Explicarle a la madre que todo lo que le está pasando es consecuencia de que tiene una enfermedad llamada depresión postparto suele ser de gran ayuda ya que por lo menos sabrá a qué tiene que enfrentarse.

Pruebas y exámenes

 No existe un examen único para diagnosticar la depresión posparto. El diagnóstico se basa en los síntomas que le describes al médico.

Algunas veces, la depresión después del embarazo puede estar relacionada con otros trastornos médicos. El hipotiroidismo, por ejemplo, ocasiona síntomas como fatiga, irritabilidad y depresión. Las mujeres con depresión posparto deben hacerse análisis de sangre para buscar causas físicas de dicha depresión.

¿Cuál es el tratamiento?

La tristeza posparto o baby blues generalmente desaparece sola después de unos días o semanas, mientras tanto, descansa lo más que puedas y acepta ayuda de tus familiares y amigos.

Una vez que se establece el diagnóstico, la depresión postparto generalmente se trata con terapia y medicamentos. El tipo de tratamiento dependerá de la severidad de la depresión y de tus necesidades individuales. éstas son algunas formas de sobrellevarla:

Trátate bien. Asegúrate de que atiendes tus necesidades principales: intenta dormir y comer bien, y no te sientas culpable acerca de cómo te sientes ahora. El hecho de que tengas una depresión posparto no significa que seas una mala madre o que no quieras a tu hijito. Una vez que te sientas mejor, estos sentimientos disminuirán.

Pide ayuda. Una parte muy importante de ser una buena madre es saber cuándo pedir ayuda, de manera que no tengas miedo de hacerlo durante estos momentos difíciles. Ayuda quiere decir muchas cosas: desde familiares o amigos que te ayuden a cocinar o a limpiar la casa o a cuidar del bebé, hasta la ayuda de un psicólogo. Es necesario recibir ayuda para que te mejores.

Comparte tus sentimientos con otros. Dile a alguien a quien quieras cómo te sientes. Llama a un familiar o a una amiga que te sepa escuchar. Únete a un grupo para mamás para encontrar apoyo. Puede que te sorprenda saber cuántas mamás están experimentando sentimientos similares. Si tienes un esposo o pareja que te apoya, asegúrate de que sabe qué es lo que te está ocurriendo y cómo te puede ayudar.

No te abandones “por fuera”. Cuidar tu aspecto físico a veces te puede ayudar por dentro. Haz que tu esposo o un familiar o amigo cuiden de tu bebé mientras tú te das una ducha relajante. Maquíllate, si lo haces normalmente. Sal de compras y elige cosas sólo para ti. También te puedes poner tus prendas favoritas en esos días que son particularmente difíciles. Sentirte mejor por fuera te ayudará a sentirte mejor por dentro.

Averigua cuándo puedes comenzar a hacer ejercicio para ponerte en forma después del parto.

Descansa. El cuidar de un recién nacido es muy cansado y podrías estar exhausta. Desafortunadamente, es común que las mamás que sufren de depresión posparto no puedan dormir cuando lo desean. Sin embargo, es importante descansar.

Puedes simplemente relajarte leyendo una revista o viendo la televisión. Pídele a un familiar o a una amiga que vigile a tu bebé, aunque sea por una hora, todos los días. Si no hay nadie que te pueda ayudar, puedes contratar a una niñera que tenga experiencia con recién nacidos.

Sal a la calle. Pon a tu bebé en su carriola (cochecito) y llévalo a dar un paseo, aunque sea alrededor de la cuadra, o sal con una amiga a un café cercano. El aire fresco, el sol y la compañía les harán mucho bien a tu bebé y a ti. Si un paseo es demasiado para ti en este momento, simplemente vete fuera, cierra los ojos, respira hondo, y siéntate al sol durante unos minutos. Te ayudará.

Tómate las cosas con calma. La llegada de tu bebé es una buena razón para tomarte las cosas con calma. Resiste la tentación de lavar la ropa mientras el niño duerme y deja que el resto de las tareas esperen. Haz que te traigan la comida, o pídele a tu pareja que te traiga algo de camino a la casa. Si el teléfono siempre está sonando en los momentos más inoportunos (por ejemplo cuando estás intentando que el bebé duerma, o cuando finalmente has podido encontrar un ratito para descansar) baja el volumen del timbre y regresa las llamadas cuando sea conveniente para ti.

Tu pareja: En este momento es importante que tu pareja se involucre de forma que él pueda comprender qué es lo que ha estado pasando (no olvidemos que él también ha estado sufriendo las consecuencias de la depresión postparto).

Posiblemente él sea quien mejor pueda apoyar, aunque también necesitará algo de apoyo para sí mismo, especialmente si es el primer hijo que tiene la pareja y si se ha sentido desplazado tras su llegada.

Este es un aspecto realmente importante ya que si el marido está resentido y no comprende hasta que punto su esposa necesita de su apoyo y ayuda podrán surgir más problemas. Es probable que él también se sienta aliviado por el diagnóstico y por recibir consejos sobre cómo actuar. La ayuda práctica con el recién nacido, una actitud comprensiva y afectiva y el ser positivo serán apreciados incluso cuando la depresión desaparezca.

Tratamiento con medicamentos

Los médicos de cabecera no siempre prescriben tratamiento farmacológico para sus pacientes con trastornos emocionales. Sin embargo, en ocasiones la naturaleza de la depresión es tal que hace necesario un tratamiento con fármacos antidepresivos. Estos medicamentos:

  • No son tranquilizantes ni estimulantes.
  • No son adictivos, no crean dependencia.
  • Necesitan dos semanas o más para empezar a hacer efecto.
  • Tu médico te dirá si puedes seguir con la lactancia.
  • Necesitan tomarse durante al menos 6 meses tras la depresión para reducir el riesgo de recaída.

Debes saber que el tratamiento necesitará su tiempo para hacer efecto y que será necesario el concertar algunas citas para que recibas el apoyo necesario hasta que te recuperes.

A muchas mujeres les parece más atractiva la posibilidad de recibir tratamiento con hormonas en lugar de con antidepresivos ya que consideran a éstas más naturales. Sin embargo, las evidencias disponibles sobre su eficacia son cuestionables y además no están exentas de efectos secundarios.

La progesterona parece funcionar mejor en supositorios, mientras que los estrógenos se aplican actualmente en forma de parches en la piel. No existe duda de que muchas mujeres creen que el tratamiento hormonal que han recibido les ha beneficiado, pero todavía está por demostrar que este sea algo más que un placebo, es decir que la curación se produce más por la esperanza puesta en el tratamiento que por el propio tratamiento en sí.

Con un tratamiento adecuado, la depresión generalmente desaparece en unos cuantos meses. Algunas mujeres siguen teniendo ligeros síntomas meses o años después.

La psicosis post parto requiere atención y tratamiento inmediato, por un medico psiquiatra, especializado y generalmente en un hospital donde estarás segura y con el tratamiento adecuado.

 ¿Cuánto dura la depresión post parto?

Es difícil de decir. Algunas mujeres se sienten mejor después de unas semanas, pero otras continúan sintiéndose deprimidas o “diferentes” durante muchos meses. Aquéllas que tuvieron síntomas más severos o que han estado deprimidas con anterioridad, tardarán más tiempo en recuperarse. Es importante que no te olvides de que puedes obtener ayuda para mejorar.

Pronóstico

Los medicamentos y la psicoterapia profesional con frecuencia pueden reducir o eliminar los síntomas de manera efectiva.

¿Puede prevenirse la depresión postparto?

Si. Existen tres formas de prevención: detectar precozmente el trastorno, tratarlo rápidamente y evitar sus consecuencias.

Durante el embarazo:

  • No intentes ser una super mujer. El tener un hijo es un trabajo que puede exigir dedicación exclusiva, de forma que durante tu embarazo intenta reducir tus compromisos (si trabajas, asegúrate de que te alimentas de forma suficiente y con regularidad y pon los pies en alto durante la hora de la comida).
  • No te mudes de casa mientras estés embarazada o hasta que tu hijo no tenga seis meses. Evita en lo que puedas el estrés.
  • Has amistad con otras parejas que estén esperando un hijo o que lo hayan tenido recientemente. Entre otras cosas, esto te ayudará a disponer de alguien que pueda cuidar a tu bebé cuando lo necesites.
  • Identifica a alguien en quién puedas confiar, es necesario disponer de algún amigo a quién acudir en caso de necesidad.
  • Ve a las clases de preparto junto con tu pareja.

Si ha sufrido previamente una depresión, esto no significa que vayas a tenerla de nuevo en el siguiente parto. Sin embargo, tras el parto es necesario que te pongas en contacto con tu médico de cabecera para que éste vigile la posible aparición de cualquier signo de recurrencia de la depresión postparto y así comenzar lo antes posible con el tratamiento.

Una vez que el bebé haya nacido:

  • Aprovecha cualquier oportunidad para descansar. Aprende a echar cabezadas o pequeñas siestas. Tu pareja podrá encargarse de alimentar al bebé por la noche, utilizando, si lo deseas, incluso tu propia leche extraída con anterioridad.
    • Si estás fatigada, acomoda tu sueño al del bebé.
    • No reprimas tus sentimientos, si deseas llorar, hazlo.
  • No permitas que la información que te dan otras personas acerca del cuidado del bebé te abrume, sigue siempre las indicaciones de tu pediatra y cuando pidas ayuda a tu madre o amigas, no permitas que te controlen la vida.
  • No se supone que debas de ser una “super mamá”. Sé honesta contigo misma acerca de lo que puedes hacer y atrévete a pedir ayuda, tus miedos y dudas son normales.

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  • Aliméntate adecuadamente. Las ensaladas, los vegetales frescos, la fruta, los zumos, la leche y los cereales son alimentos muy adecuados para este momento y que además no necesitan de mucha cocina.
  • Encuentra tiempo para disfrutar con tu pareja.
  • Intenta intimar con tu pareja, incluso aunque todavía no te apetezca tener relaciones sexuales completas, un beso, un abrazo, una caricia, o un mimo pueden ser bastante reconfortables hasta que regrese el deseo sexual al completo.
  • Encuentra tiempo para hacer algo tuyo, aunque sean solamente 15 minutos. Trata de leer, hacer ejercicio (la caminata es beneficiosa para ti y fácil de realizar), tómate un baño o medita.
  • No seas muy crítica contigo misma ni con tu pareja. La vida se hace bastante dura en estos momentos y el cansancio y la irritabilidad de ambos puede conducir a discusiones frecuentes que no harán más que debilitar su relación en unos momentos en que ésta debería ser más fuerte.
  • Lleva un diario. Cada día, escribe acerca de tus emociones y sentimientos, saca todo. En cuanto empieces a sentirte mejor, relee lo que escribiste y te dará cuenta de lo mejorada que estás.
  • Finalmente, a pesar de que la depresión postparto ya esté instaurada cuando se te diagnostique, no te desesperes, aún cuando solamente puedas hacer una sola cosa en un día, es un paso adelante en la dirección correcta. Habrá día en las que no lo logres, no te enojes contigo misma. el apoyo, el consejo y la medicación marcarán la diferencia y acelerarán tu recuperación. Nunca es tarde.

¿Cuándo debo pedir ayuda profesional?

Llama a tu médico si:

  • Tienes cambios de humor o te sientes deprimida y ya han pasado algunos días después del parto.
  • Si sientes que no puedes con las actividades diarias de tu vida incluyendo el cuidado del bebé
  • Si tienes fuertes sentimientos de depresión o enojo a los 2 o 3 meses del parto

Pídele a tu médico que te recomiende un psicólogo o psiquiatra de confianza con quien puedas tener una entrevista. En el caso de que hayas experimentado depresión postparto anteriormente es importante que te contactes durante el embarazo con los profesionales que te atendieron la última vez.

Si te dieron algún medicamento, seguramente volverán a dártelo inmediatamente después del parto. Esto reduce considerablemente la posibilidad de volver a padecerla.

Algunas personas prefieren comenzar a tomar la medicación no bien los síntomas aparecen, sin embargo de esta forma va a ser más difícil de tratar.

¿Cuál es el futuro de la depresión postparto si no se trata?

Si se deja sin tratamiento, la depresión post parto puede interferir con el lazo de amor entre la madre y el bebé y causar problemas familiares.

Los bebés de las madres que no han sido tratadas tienen mayores posibilidades de presentar problemas de comportamiento como por ejemplo dificultad para dormir o para alimentarse, berrinches e hiperactividad. Es común que tengan también retraso en el desarrollo del lenguaje.

¿Si estoy amamantando puedo tomar un antidepresivo?

Dile a tu médico si estás amamantando,

Los efectos de las medicinas antidepresivas en los bebés lactantes no se han estudiado y por lo tanto no hay muchos datos sobre ello. Pregúntale a tu médico si, con el medicamento que te receta, puedes continuar con la lactancia o es necesario que suspendas.

Referencias

Cuidados Inmediatos al Recién Nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Cuidados Inmediatos al Recién Nacido

El recién nacido sufre cambios fisiológicos profundos en el momento de nacer cuando salen de un medio ambiente caliente, apretado, oscuro y lleno de líquido que ha llenado todas sus necesidades básicas, a un mundo externo frío, lleno de luz brillante y basado en la gravedad.
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En unos minutos después de nacer en este nuevo y extraño medio ambiente, el recién nacido tiene que iniciar las respiraciones y acomodar su sistema circulatorio para mantener una oxigenación fuera del útero.

Qué tan bien haga estos importantes cambios, dependerá de su composición genética, de lo bien que estuvo dentro del útero y del cuidado que reciba en el momento de nacer .

La labor de parto, el parto y el momento inmediato después del parto son los más críticos para la sobrevivencia del recién nacido y de la madre.

Los estudios han demostrado que muchas vidas pueden salvarse con el uso de unas sencillas intervenciones que requieren una tecnología simple.

Necesidades básicas de los recién nacidos:

  • Respirar normalmente.
  • Que sean protegidos.
  • Que los mantengan calientes.
  • Que sean alimentados

¿Cuáles son los procedimientos inmediatos después del nacimiento del bebé?

Los cuidados inmediatos son los que se realizan en la sala o cuarto de parto e incluyen el asegurarse de que la vía aérea se encuentra libre, tomar medidas para asegurarse de la buena temperatura corporal del recién nacido, pinzar y cortar el cordón, y poner al niño sobre el pecho de la madre tan pronto como sea posible 

Los procedimientos rutinarios que se efectúan son los que describimos a continuación:

  1. Aspiración de las secreciones de boca y nariz. Cuando sale la cabeza del bebé, el médico aspira la boca y nariz para facilitarle la respiración. En el momento en que el niño respira por primera vez, el aire penetra en las vías respiratorias de los pulmones. Antes del nacimiento, los pulmones no se utilizan para intercambiar oxígeno y dióxido de carbono y necesitan un menor abastecimiento de sangre.

Cuando el bebé empieza a respirar en el momento de nacer, el cambio de presión en los pulmones ayuda a cerrar las conexiones fetales y le da una nueva dirección al flujo sanguíneo. A partir de ese momento, la sangre es bombeada a los pulmones para ayudar a realizar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Algunos bebés nacen con cantidades excesivas de fluido en los pulmones. Si se estimula el llanto del bebé por medio de masajes y caricias, se ayuda a que el fluido suba para que luego pueda ser succionado por la nariz o la boca.

Ya cuando termina de nacer, se le limpia además la carita de los restos de sangre y líquido amniótico y se le succiona nuevamente la boca para limpiar las vías respiratorias de cualquier secreción que esté obstruyendo la vía aérea. Si el bebé no respira en el primer minuto, hay que realizar medidas de resucitación.

  1. Pinzamiento, corte y ligadura del cordón umbilical: El médico coloca al bebé con la cabeza un poco más abajo que el resto de cuerpo de la madre (para recuperar la mayor cantidad posible de sangre para el bebé) y pinza el cordón umbilical con dos pinzas colocadas más o menos a 5 cm. del abdomen del bebé y después corta el cordón entre ellas. A continuación, se rodea el ombligo con una gasa, también estéril, impregnada en alguna sustancia antiséptica.

Esto hace que el bebé deje de depender de la placenta para nutrirse de oxígeno. El cordón se corta cuando el bebé ya ha realizado cuando menos 3 movimientos espiratorios y NO se debe exprimir.

Antes de la ligadura se obtiene sangre para determinar el grupo y factor RH, así como para realizar el test de Coombs (prueba diagnóstica que detecta la presencia de anticuerpos frente al RH en la sangre de las mujeres con RH negativo). La ligadura se hace, generalmente, con cinta de algodón o lino esterilizado y a 2 o 3 cm. de la inserción abdominal del bebé.

  • Cuidado del cordón umbilical: inmediatamente después, el médico limpia el resto del cordón umbilical con una tintura antiséptica púrpura que previene infecciones y lo cubre con una gasa estéril o lo deja descubierto.
  1. Limpieza y prevención de la pérdida de temperatura: Es importante mantener la temperatura corporal del recién nacido; los bebés que sufren descensos marcados de la temperatura corporal, pueden desarrollar problemas de tipo metabólico.

El recién nacido está mojado debido al líquido amniótico y puede enfriarse con facilidad porque el cuarto del parto está frío, él no tiene suficiente tejido grasoso y no sabe cómo temblar de frío. Para evitar la pérdida de calor, se debe secar al bebé y utilizar frazadas templadas que suministren calor. A menudo, se le coloca un gorro tejido en la cabeza.

Una vez que ya está seco y cubierto, se puede colocar al bebé en contacto con la piel del pecho o el abdomen de la madre, esto también ayuda a mantenerlo caliente y este contacto es importante por otras muchas razones:

  • Psicológicamente estimula a la madre y al niño a conocerse el uno al otro. Les permite tocarse y a la madre, conocer a su bebé
  • Tras el nacimiento los niños se colonizan con bacterias. Resulta ventajoso que el recién nacido se colonice con las bacterias cutáneas maternas y no por las bacterias de los asistentes hospitalarios.
  • Hay que animar al amamantamiento temprano, a ser posible en la primera hora posparto (OMS / UNICEF 1989). Esta estimulación sobre el pezón por el niño promueve la lactancia y además ayuda a que se contraiga el útero y con esto se disminuya la pérdida sanguínea posparto.
    • El momento de la primera vez dependerá de cuando el bebé esté listo para comer y esto generalmente sucede a los 30 minutos después del nacimiento.
  1. Calificación APGAR: La evaluación de la salud del bebé comienza de inmediato. Una de las primeras revisiones que se realiza es el examen de APGAR. El examen de APGAR es un sistema de puntuación ideado por la Dra. Virginia Apgar, una anestesióloga, para evaluar la condición del recién nacido al minuto y a los cinco minutos después del nacimiento. El médico y las enfermeras evalúan las señales siguientes y asignan una puntuación según el resultado:

A: Actividad: tono muscular. El bebé nace con las extremidades encogidas y debe resistirse a cualquier intento por estirárselas

P: Pulso: se ausculta el corazón del bebé.

G: Reflejos: irritabilidad refleja. Respuesta al tubo de succión o al golpe con la mano que se le da en las plantas de los pies.

A: Aspecto: color de piel. Todos los bebes nacen azulados y van cambiando a color rosado poco después de la primera respiración.

R: Respiración: Un bebé maduro llora espontáneamente a los 30 segundos del nacimiento. Al minuto uno, el bebé mantiene rápidas respiraciones regulares.

Se considera normal una puntuación de 7 a 10. Una puntuación de entre 4 y 6 puede indicar que el niño necesita alguna maniobra de resucitación (oxígeno) y una cuidadosa monitorización. Una puntuación de 3 o menor indica que el bebé necesita de inmediato maniobras de resucitación y socorro.

Actualmente es utilizada universalmente por todos los pediatras que atienden los partos.

ASISTENCIA MEDIATA

Identificación del bebé: Los métodos más utilizados son la huella digital de la madre, la huella de la mano o el pie del niño, pulseras de identificación y la recogida de sangre del cordón. A menudo se toma la huella de la planta del pie y se registra en el expediente médico del bebé.

Antes de que el bebé salga del área de partos, se colocan brazaletes de identificación con números idénticos en la madre y el niño. Es común que los bebés lleven dos, uno en la muñeca y otro en el tobillo. Deben verificarse los brazaletes cada vez que el niño entre o salga de la habitación de la madre. Estos brazaletes permanecen hasta que sale del hospital.

Prevención del síndrome hemorrágico del recién nacido. El bebé tiene poco desarrollados los mecanismos de coagulación de la sangre, ya que su hígado es inmaduro. Para prevenir posibles complicaciones en la sala de partos, se administra a todos los recién nacidos, una inyección intramuscular de 1 mg de vitamina K.

Prevención de la conjuntivitis neonatal. A todos los recién nacidos se les ponen unas gotas de nitrato de plata al 1%, o de algún antibiótico oftálmico o una pomada antibiótica en los ojos para prevenir una conjuntivitis debida, normalmente, al contacto con las secreciones de la vagina de la madre.

Otros cuidados

El resto de los procedimientos necesarios se efectúa en los minutos y horas que siguen al parto. Esos procedimientos se llevarán a cabo en la sala de partos o en el cuarto de cunas, según las normas del hospital y la condición del bebé. Algunos de estos procedimientos incluyen los siguientes:

  • Signos vitales: La supervisión de estas primeras horas requiere supervisión cada media hora o cada hora de la temperatura (más que para estimar este dato, la primera toma se hace para verificar si hay permeabilidad del ano o si no hay otros defectos al nacimiento), frecuencia cardiaca, respiratoria, color, tono y actividad En las primeras horas de vida hay variaciones que pueden ser muy importantes para la salud del bebé.
  • Somatometría: Los principales datos que se precisa conocer son: peso, talla, perímetro torácico, perímetro craneal y longitud de pie: El peso del recién nacido normal suele oscilar entre 3.200 y 3.500 gr.; la talla, entre 48 y 52 cm. y el perímetro craneal, entre 33 y 35 cm. Normalmente, los recién nacidos pierden algunos gramos durante los primeros días.
    • Esta medición permite determinar si el peso y el resto de las medidas del bebé son normales para el número de semanas de embarazo. Los bebés pequeños o de bajo peso, así como los bebés muy grandes, pueden requerir atención y cuidados especiales.
    • Estos datos son de suma importancia ya que cualquier alteración en la salud del bebé, se reflejan en su nutrición y, en consecuencia, los datos obtenidos son el índice clínico más firme para apreciar los cambios.
  • Investigación de malformaciones congénitas: al observar cuidadosamente al bebé, el neonatólogo busca falta o exceso de dedos, pie equinivaro (torcido hacia adentro), fractura de clavícula (el hueso del hombro) o de huesos largos, paladar hendido, labio leporino, criptorquidia (testículos no descendidos), hernias, etc.
  • Orina y primera evacuación: El 92% de los niños orina y evacua el intestino (la primera evacuación es del llamado meconio) en las primeras 24 horas, muchos lo hacen en la sala de parto. Es importante registrar el momento en el que hay la evacuación y el aspecto de esta y si el bebé orina bien.
  • Baño: una vez que la temperatura del niño se estabiliza, se le puede bañar por primera vez.
  • Vacuna de la hepatitis B. Desde 1994, en muchos hospitales, los neonatólogos administran a los recién nacidos la primera dosis de esta vacuna. Antes de los 18 meses se administran dosis adicionales.
  • Screening o prueba de detección precoz de enfermedades metabólicas. El llamado “Tamiz Neonatal” debe hacerse obligatoriamente a todos los recién nacidos. Su objetivo es la detección muy temprana en el recién nacido de enfermedades congénitas de origen genético, cuya consecuencia es la aparición de desórdenes metabólicos y endocrinos que, en gran parte de los casos, se asocian con retraso mental, más acusado cuanto más tarde se ha realizado el diagnóstico e instaurado el tratamiento. Estos padecimientos solamente se pueden detectar mediante este estudio, ni siquiera con una revisión médica muy cuidadosa.
    • El análisis se debe hacer cuando el bebé tiene de 2 a 4 días de nacido. Si esto no es posible y se hace antes de las 24 hrs., entonces se deberá repetir antes de las dos semanas de nacido y consiste en el análisis de unas gotas de sangre (cinco gotas) extraídas del cordón umbilical o del talón del bebe colectadas en un papel filtro especial (la llamada “Tarjeta de Guthrie”) que se envía al laboratorio. Tu pediatra debe comunicarte los resultados.

                                                                                         ciudadosinmediattos2

Cuidado del recién nacido después del parto vaginal

El recién nacido se pone en brazos de la madre tan pronto como sea posible.

Durante la primera hora o dos horas que siguen al nacimiento, la mayoría de los bebés se encuentran en una fase de alerta, en la que están totalmente despiertos. Esta situación constituye una maravillosa oportunidad para que los padres conozcan a su nuevo bebé. El bebé suele reaccionar ante el sonido conocido de la voz de la madre.

Esta primera o dos primeras horas posteriores al parto son el mejor momento para dar inicio a la lactancia. Los bebés cuentan con la capacidad innata de comenzar a mamar inmediatamente después del nacimiento.

Aunque algunos medicamentos y anestesia suministrados a la madre durante el trabajo de parto y el parto pueden afectar a la capacidad de succión del bebé, la mayoría de los bebés sanos están en condiciones de mamar en estas primeras horas. El amamantamiento inicial

ayuda a estimular la producción de leche materna. También provoca la contracción del útero materno, lo cual ayuda a prevenir que sangre excesivamente.

Cuidado del recién nacido después del parto por cesárea:

Si el bebé nace por cesárea, es muy probable que la madre se mantenga despierta durante la intervención quirúrgica. Son muy escasas las situaciones en que se plantea la necesidad de suministrarle a la madre anestesia general para el parto.

En la actualidad, la mayor parte de los nacimientos por cesárea se llevan a cabo con anestesia local, como por ejemplo, anestesia epidural. Con este tipo de anestesia, sólo se duerme una parte del cuerpo para la intervención. La madre se mantiene despierta, y oye y ve a su bebé tan pronto nace.

Dado que los bebés que nacen por cesárea pueden tener dificultades para eliminar parte del fluido pulmonar y mucosidades, suele ser necesaria una aspiración mayor de la nariz, boca y garganta. En ocasiones, se requiere una aspiración más profunda, en la tráquea.

La lactancia puede comenzar durante las primeras horas posteriores al parto en la sala de recuperación, al igual que ocurre con un parto vaginal.

Exploración física y neurológica del recién nacido

Durante las primeras veinticuatro horas de vida es fundamental realizar una exploración física y neurológica del niño.

 Exploración física

Si el bebé está tranquilo, el pediatra empezará por la auscultación del corazón y de los pulmones seguida de la palpación de los pulsos femorales y del abdomen. La exploración de las caderas y de la faringe suelen hacerle llorar, por lo que es preferible dejarlas para el final.

La exploración física completa abarca cada uno de los siguientes aspectos:

  • Piel. Normalmente, presenta las siguientes características:
    • La mayor parte suele estar cubierta por “vernix caseosa”, una especie de crema untuosa y blancuzca que servía para protegerle del líquido amniótico.
    • A veces, en los hombros y el dorso aparece un vello fino y escaso denominado “lanugo”, que desaparece en un par de semanas.
    • El color es rosado y, en ocasiones, rojizo, lo que constituye el eritema (irritación) fisiológico del recién nacido que es normal. La cianosis (coloración azulada de la piel) y la palidez son siempre síntomas de alarma, al igual que la ictericia (piel amarillenta) precoz o prolongada (no debe confundirse con la ictericia fisiológica, que afecta al 50% de los neonatos y les confiere una coloración anaranjada).
    • Es frecuente la presencia de “nevus vasculares” planos (manchas de color rojizo) en la frente, párpados y alas nasales, que desaparecen a lo largo de los primeros meses.
    • Las glándulas sebáceas producen una secreción amarillo-blanquecina que, al no evacuarse, da lugar, sobre todo en las alas de la nariz, a unas minúsculas vesículas o quistes puntiformes denominados “millium”.
  • Cabeza. La forma del cráneo depende del moldeamiento sufrido a lo largo del parto y, a menudo, se nota cómo los huesos se montan uno sobre otro.

Al nacer, la fontanela anterior (las fontanelas son las partes más blandas del cráneo, en donde coinciden tres o cuatro huesos) mide 1 cm. y luego se amplía para irse cerrando. La mayoría de los niños tiene la fontanela cerrada a los nueve meses.

El cuello del bebé es corto, y el cabello, que normalmente está bien desarrollado, es sedoso y de un color más oscuro que el que tendrá más adelante.

  • Cara. En la cara del recién nacido, de aspecto redondeado, se aprecian los siguientes rasgos:
    • Los ojos son claros y van oscureciendo a medida que pasan los días. Las pestañas son cortas. Los párpados suelen estar edematosos (hinchados) y su apertura espontánea puede, en ocasiones, dejar ver pequeñas hemorragias subconjuntivales (en la parte blanca del ojo) causadas por la presión del parto, que pronto desaparecen, o una secreción amarillenta.
    • La nariz puede aparecer deformada por compresión. En la exploración, se comprueba con una sonda la permeabilidad de los orificios nasales.
    • Los pabellones auriculares suelen estar bien configurados. Su mayor o menor consistencia está relacionada con la edad gestacional (en los prematuros son más suaves).
    • La boca está adaptada a la succión. Los labios presentan los callos de succión, que permiten una adaptación perfecta al pecho materno y su mejor vaciado en la cavidad oral.
    • La lengua parece grande y debajo de ella puede aparecer un frenillo corto.
    • En el paladar es fácil observar unos quistes puntiformes, por retención de moco, llamados “perlas de Epstein”.
    • Las encías carecen de dientes (salvo en uno de cada 3.000 niños).
  • Tórax. Tiene forma de campana y las costillas adoptan una posición horizontal. Su exploración proporciona la siguiente información:
    • Clavículas. Deben ser palpadas para detectar posibles fracturas producidas durante el parto. En el caso de que existan, la curación suele ser rápida y no dejar secuelas.
    • Esternón. Muchos niños tienen un pequeño bulto a la altura de la punta del esternón: se trata del apéndice xifoides, que desaparece espontáneamente.
    • Hipertrofia mamaria. Se trata de una inflamación a nivel del tejido mamario de origen hormonal que desaparece por sí sola y no necesita tratamiento.
    • Aparato respiratorio. La auscultación muestra la normalidad del murmullo vesicular. La frecuencia respiratoria es de 40-50 r/m, su ritmo, irregular y con frecuentes interrupciones de cinco a ocho segundos.
    • Aparato circulatorio. El corazón suele latir a 90-180 l/m. Es muy frecuente oír soplos sistólicos, los cuales desaparecen en pocos días.
  • Abdomen. Suele ser prominente. Al palpar la cavidad abdominal se advierte la situación del hígado, el bazo y los riñones.

A primera vista destaca el cordón umbilical que, una vez seccionado en el parto, se seca y cae al cabo de una o dos semanas, quedando en su base una herida que cicatriza y deja el ombligo. En ocasiones, aparece una hernia umbilical que desaparece sola, al fortalecerse los músculos del abdomen.

Las asas intestinales están ocupadas por el meconio, que empieza a evacuarse durante las primeras cuarenta y ocho horas gracias a la acción laxante del calostro y constituye la primera deposición del bebé. El pediatra debe anotar el momento en que se produce esta evacuación, tras haber verificado que el ano es permeable.

  • Genitales
    • Genitales femeninos. Los labios mayores cubren a los menores y al clítoris. A veces se produce una hemorragia de origen uterino, debida al paso placentario de las hormonas maternas, que tiene tan poca importancia como la secreción vaginal blanquecina y mucosa que presentan casi todas las recién nacidas en sus primeros días.
    • Genitales masculinos. Los testículos se desarrollan dentro del abdomen y al final del embarazo se desplazan a la bolsa escrotal pasando por un orificio a la altura de la ingle. No es extraña la presencia de hidrocele (líquido en la bolsa escrotal) o de fimosis.
  • Extremidades. Un cuidadoso reconocimiento de los brazos y piernas valorará la postura, el tamaño, la forma, los contornos y las proporciones, y descartará cualquier posible traumatismo o malformación.

La cadera se explora con detalle para detectar precozmente una luxación congénita o preluxación, que, en caso de existir, debe ser sometida al correspondiente tratamiento ortopédico.

 Exploración neurológica

Comienza prestando atención a la forma y al tamaño del cráneo. Un aumento o abombamiento de las fontanelas y la apertura espontánea de las suturas (las uniones de los huesos del cráneo), indicarían un incremento de la presión intracraneal y, obviamente, una patología.

Es muy importante valorar el tono muscular y el nivel de reacción del recién nacido ante los distintos estímulos.

  • Tono muscular. Debe explorarse, mediante determinadas maniobras, en sus dos vertientes: activa y pasiva.
    • El tono muscular activo es el responsable de la actitud general y de la motilidad espontánea del recién nacido. El bebé suele estar boca arriba, con las extremidades flexionadas y realizando con ellas movimientos continuos y espontáneos. La cabeza, que permanece apoyada sobre el hueso occipital (el que está atrás de la cabeza), puede girar de un lado a otro.
    • El tono muscular pasivo se explora para demostrar la extensibilidad y resistencia al desplazamiento y balanceo de los miembros, así como la amplitud de giro de las articulaciones.
  • Reflejos. Los reflejos son movimientos automáticos que se desencadenan por un estímulo. A medida que madura su sistema nervioso, el bebé va adquiriendo el control voluntario de sus músculos y pierde u olvida los reflejos. Entre los que se observan en esta primera exploración destacan los siguientes:
    • Reflejo de los puntos cardinales. Movimientos que realiza la boca del niño en todas direcciones, cuando es estimulada suavemente alrededor con el dedo.
    • Reflejo de succión. Se explora introduciendo un chupete o tetina en la boca.
    • Reflejo o sinergia de moro. Se sujeta al bebé por los brazos, tirando un poco de ellos hacia arriba y elevándole levemente la cabeza. A continuación se le suelta súbitamente. La respuesta que se observa es la siguiente: el bebé abre los brazos y las manos y los cierra, al tiempo que empieza a llorar.
    • Sinergia tónico-flexora de la mano. Se le estimula la palma de la mano con un dedo. El niño flexiona los dedos y lo agarra con gran fuerza.
    • Sinergia de extensión cruzada de los miembros inferiores. Se estimula la planta de uno de los pies. La extremidad contralateral, que permanece libre, responde en tres tiempos: flexión, extensión y aducción.
    • Reflejo rotuliano. Al dar un golpecito en algunos tendones musculares, se contraen de forma brusca los músculos correspondientes.
    • Reflejo tónico-asimétrico del cuello. El niño debe estar en reposo, boca arriba. Si tiene la cabeza vuelta hacia la derecha, tendrá el brazo derecho extendido y la rodilla izquierda flexionada, y viceversa.
    • Los reflejos de la escalera, enderezamiento del tronco con apoyo plantar y de la marcha automática se exploran secuencialmente. Para ello, se sostiene al niño por las axilas y se le aproxima al borde de una mesa. El bebé intentará subir con los dos pies el escalón que constituye dicho borde. Cuando ambas plantas contacten con la superficie, tensará la musculatura de piernas y tronco enderezando el cuerpo. Finalmente, al inclinarle hacia delante, dará una serie de pasos.
    • Reflejo de la prehensión plantar. El bebé flexiona los dedos del pie cuando se le estimula con un dedo en la base de los mismos.
    • Reflejo del abanico o de extensión de los dedos. También se produce en el pie, al estimular la planta.

Referencias

 

Cólicos del Recién Nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Cólicos del Recién Nacido

¿Qué es?

La palabra “cólico” es el término médico que se usa para describir el llanto incontrolable de un bebé, que por lo demás goza de buena salud y se alimenta bien.

“El bebé llora sin consuelo, habitualmente durante la noche, sin causa identificable y sin hallazgos al examen físico. Este problema generalmente tiene su inicio durante la segunda semana de vida, se intensifica entre las semanas cuarta y sexta, y disminuye luego, gradualmente, desapareciendo por el tercer mes de vida” (Saavedra y colaboradores).

                                                                 Cólicos del Recién Nacido

Los cólicos son una condición relativamente común, la cual afecta a cerca del 20% de todos los bebés recién nacidos.

El cólico no es una enfermedad y no le hará daño a tu bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrellevar, tanto para los bebés como para los papás.

¿Cuáles son los síntomas?

Llorar y sentirse molestos son situaciones normales para cualquier bebé y no necesariamente decimos que tiene cólico. En un bebé que se considera saludable y bien alimentado, decimos que tiene cólico cuando se presentan los siguientes signos:

  • Episodios de llanto predecibles: Un bebé que tiene cólicos generalmente llora más o menos a la misma hora todos los días (generalmente en la noche pero puede ser a cualquier hora del día), Los episodios de cólico pueden durar desde pocos minutos hasta tres horas o incluso más tiempo. El bebé, ya casi al final del episodio, es posible que defeque y que pase muchos gases.
    • Los gases no son la causa de los cólicos Sin embargo, algunos bebés que padecen cólicos también sufren mucho de gases porque tienden a tragar aire cuando lloran.
  • Llanto incontrolable e intenso: El llanto del cólico es intenso, suena como si el bebé tuviera mucho problema y generalmente es de tono agudo. La cara del bebé se enrojece y es muy difícil –o mas bien imposible- consolarlo.
  • Es un llanto que se presenta sin que haya ninguna razón: Es normal que los bebés lloren a veces, esta es su forma de comunicarse y quiere decir que está incómodo porque necesita que le cambien el pañal, que lo alimenten o que lo pongan a dormir. El llanto del cólico no se asocia a ninguna de estas causas y es más fuerte que lo normal.
    • Es posible además que sus episodios de llanto empiecen y acaben de manera repentina.

La postura del bebé cambia: Estira y enrosca las piernitas hacia su abdomen, los puños cerrados, arquea la espalda y los músculos abdominales tensos son muy comunes durante los episodios de cólico.

    colicos de bebe

La madre interpreta esto como hambre, dado que el niño busca y chupetea como si la tuviera, y lo coloca al pecho, lo que no hace más que aumentar el dolor. Recordemos que el niño no tiene otra forma de expresarse que el buscar y llorar, ante cualquier estímulo y, en este caso, es el cólico lo que lo provoca y no el hambre.
Como el niño continúa llorando la madre interpreta que no tiene leche y ofrece leche artificial, iniciando la disminución del estímulo de succión y pérdida del círculo virtuoso de la lactancia materna.

¿Cuánto durará?

Por suerte, después de la tempestad viene la calma. El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas y mejora notablemente entre los 3 y 4 meses.

Del 80 al 90 por ciento de los bebés superan el cólico para cuando cumplen los 4 meses. El porcentaje restante podría tomar un mes más para superarlo.

Eso implica, que quizás tengas por delante bastantes meses de “tempestad”. Mientras tanto, trata de consolar a tu bebé lo mejor que puedas y pide ayuda si la necesitas. Cuidar de un bebé que padece cólico es muy estresante, y necesitas descansar de vez en cuando para mantenerte tranquila.

Pídele a tu pareja, a un familiar o a una amiga que te cuide al niño mientras vas a dar un paseo, o desahógate con un buen llanto si es que eso te ayuda a disminuir la tensión.

¿Es un problema serio?

Tranquilízate, no es un problema serio. Tu bebé, aunque aparentemente sufre, tiene buena salud y su crecimiento y desarrollo se realizarán de manera normal. Es importante asegurarse de que la causa del llanto no tiene otro origen más serio.

Diagnóstico

El diagnóstico de cólico es uno de exclusión, lo que significa que el pediatra le hará un examen físico para identificar o descartar otras causas (como por ejemplo oclusión intestinal), antes de decidir que el bebé, que por otro lado está perfectamente sano, padece de cólicos.

                                                                         ¿Es un problema serio?

Las pruebas de laboratorio y estudios de radiografías, generalmente no son necesarios, pero en los casos en los que hay alguna duda, son un auxiliar importante para excluir otros posibles problemas.

Los pediatras generalmente aplican la regla de tres para diagnosticar a un bebé con cólico:

  1. Un bebé que llora por más de tres horas al día
  2. Cuando menos tres días por semana
  3. Durante al menos tres semanas seguidas (el llanto inició entre las dos y seis semanas de vida). Y que se extiende por tres meses.

¿Cuál es la causa?

No existe ninguna causa clara que pueda explicar este llanto inconsolable que experimentan estos bebés, puede ocurrir independientemente de si son o no primogénitos, de si son niños o niñas o de si se los alimenta con leche materna o con leche de fórmula.

Lo que sí se sabe es que los bebés cuyas madres fumaron durante el embarazo o después del parto, tienen mayores posibilidades de padecer cólico (aunque este riesgo se reduce si el bebé es alimentado con leche materna).

Algunos especialistas creen que los episodios largos de llanto debido al cólico, constituyen una liberación física para los bebés que son muy sensibles. Cuando llega la noche, explican, estos bebés están agotados de tanto mirar, escuchar o experimentar sensaciones nuevas y comienzan a llorar para desahogarse.

Otra teoría es que algunas veces el cólico es causado por un desequilibrio de la bacteria saludable en el intestino. Los estudios han demostrado que los bebés que padecen cólico tienen una microflora intestinal diferente a la de los bebés que no sufren de cólico.

De modo que tratar el cólico con probióticos (en particular el denominado Lactobacillus reuteri) ha ayudado a reducir los síntomas del cólico en algunos bebés. Habla con tu pediatra sobre esta opción y pídele recomendaciones.

Otras posibles causas

Influencia hormonal: Dentro del útero el intestino del niño debe estar paralizado, para que el bebé no defeque (meconio) porque el feto podría aspirar esta defecación y producirle neumonitis. Son las hormonas femeninas las que logran inhibir totalmente la movilidad intestinal.

Una vez que la sangre materna no llega al niño por haberse cortado el cordón durante el parto, el intestino se libera de esta influencia hormonal, e inicia un período de movilidad que en algunos niños se transforma en hiperreactividad intestinal (el intestino se mueve más de lo normal). Esto provocará dolores o cólicos del lactante que se presentan desde la 2a semana de vida y que duran hasta el 2º mes.

Forma de alimentación cuando el bebé se alimenta con leche materna: Otra posible causa de cólicos de bebé amamantados, es que toman mucha “leche de frente” (leche de frente es cuando no se vacía bien el primer pecho antes de ofrecerle el segundo) y esto les causa gases. Esto es porque la leche de frente tiene mucha lactosa y, al no ingerir la leche de atrás -que es la que contiene las grasas y proteínas- se dificulta la absorción en el intestino.

Adaptación mutua: Los cólicos pueden estar relacionados con la adaptación que tienen que hacer tanto los padres como el recién nacido. Obviamente los bebés no pueden hablar, pero hasta que aprenden, una forma de comunicarse con los adultos es a través del llanto. Los padres tienen que aprender a interpretar las razones por las cuales su bebé llora, y saber qué hacer para contentarlo. ¿Tiene hambre el bebé? ¿Está mojado? ¿Tiene frío? ¿Tiene calor? ¿Está cansado? ¿Está aburrido?

Un bebé llorará por estas razones, así como también por otros problemas, y los padres deben tratar de determinar qué está provocando la tensión del bebé, a menudo utilizando el sistema de prueba y error. Los padres primerizos, especialmente, pueden tener problemas para interpretar las señales de su bebé y para responder adecuadamente. El bebé puede continuar llorando simplemente porque no se han satisfecho sus necesidades.

Temperamento y adaptación al mundo: Los recién nacidos también tienen que adaptarse al mundo en el que van a vivir. No todos los bebés tienen el mismo temperamento. Algunos se adaptan a las luces, los ruidos fuertes y los demás estímulos que los rodean sin ningún problema, mientras que otros no pueden adaptarse tan fácilmente.

Al igual que los adultos, algunos bebés tienen muy buena disposición y otros son impacientes. El llanto puede ser una forma en la que el bebé desahoga sus sentimientos a medida que se va adaptando al mundo. Se ha observado que los bebés lloran durante un período específico cada día, a medida que se van acostumbrando al mundo, y a medida que sus padres van aprendiendo a interpretar sus necesidades.

Sensibilidad excesiva a los gases: Otra posible razón del llanto excesivo en los bebés podría deberse a una sensibilidad excesiva a los gases del intestino. La cantidad normal de gases que se produce a medida que se digieren los alimentos puede provocar más molestias en algunos bebés que en otros.

Si un bebé que tiene cólicos parece producir más gases que otros bebés, esto probablemente se deba a que traga más aire al llorar durante períodos prolongados.

Alergia a la leche de vaca. Es poco frecuente que la causa de un cólico sea una verdadera alergia a la leche. Sin embargo, algunos bebés puede ser más sensibles a las fórmulas basadas en leche de vaca. El médico de su hijo le recomendará cambiar la fórmula basada en leche de vaca por la fórmula basada en leche de soja para ver si esto ayuda a aliviar los síntomas de los cólicos.

¿Debo llevar a mi bebé al doctor si creo que padece cólico?

Sí, es una buena idea hablar con el doctor sobre el llanto de tu bebé. Puede descartar otras posibles causas, como problemas intestinales o una infección urinaria. También querrá verificar que tu bebé esté comiendo y creciendo adecuadamente. El doctor podrá ayudarte a decidir la mejor forma de afrontar el cólico.

Y si tu bebé tiene otros síntomas como fiebre, vómitos (el vómito consiste en devolver el contenido del estómago con violencia a través de la boca, mientras que escupir es un flujo suave del contenido del estómago hacia fuera de la boca) diarrea o sangre en las heces, llama al doctor inmediatamente. Estos síntomas no se deben al cólico.

Prepárate para la cita con el pediatra

Siempre es buena idea ir preparada, esta es una información que le ayudará al médico y a ti a saber algunos datos precisos de tu bebé:

  • Lleva un récord de los episodios de llanto incluyendo cuándo y qué tan seguido suceden, qué tanto duran y cualquier otra observación que hayas hecho acerca del comportamiento de tu bebé antes, durante y después de cada episodio.
  • Anota cómo has tratado de calmarlo y cuáles fueron los resultados.
  • Anota la dieta del bebé y el horario de alimentación así como la pérdida o ganancia de peso.
  • Escribe todas las preguntas que quieras hacerle.

¿Existe algún tratamiento?

No hay ningún medicamento que elimine el problema, pero sí existen recomendaciones para afrontar estos episodios con menos angustia. Lo fundamental es mantener la tranquilidad para que el niño no empeore al percibir un ambiente crispado en la familia.

¿Puede una alergia alimenticia causar cólico?

Una de las cosas que tu pediatra puede considerar es si tu bebé ha desarrollado una alergia o intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Eso causa problemas estomacales similares al cólico (pero no lo causa).

Si ese es el caso de tu bebé -a quien alimentas con leche de fórmula- tu pediatra podría recomendarte que le des por un tiempo fórmula hidrolizada (en este tipo de fórmula, las proteínas se descomponen en partículas más pequeñas que son más fáciles de digerir que las moléculas más grandes de proteínas).

Si la proteína en la leche de vaca le causa problemas a tu bebé, es probable que sus síntomas mejoren alrededor de una semana después del cambio de fórmula.

Si amamantas a tu bebé, prueba a eliminar los productos lácteos de tu alimentación, aunque no existe evidencia concluyente de que esto ayude. Habla con el pediatra antes de reducir tu consumo de leche, queso y yogur durante un par de semanas, para ver si hay algún cambio (la proteína de la leche de vaca puede permanecer en tu leche materna por ese periodo de tiempo, así que este experimento dietético requiere un poco de paciencia).

Si estás amamantando también es posible que, aparte de los productos lácteos, tu bebé sea sensible a otro alimento de tu dieta. Existe mucha controversia en cuanto a qué productos son problemáticos (y la investigación sobre el tema tiene resultados contradictorios), pero los principales sospechosos son los siguientes:

  • Harinas.
  • Huevos.
  • Nueces.
  • Fruta, brócolis, aguacate, coliflor y comidas especiadas.
  • Cafeína.
  • Chocolate.

Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro hasta volver a incorporarlos todos en tu dieta.

Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Habla con tu doctor si notas que ciertas comidas provocan que tu bebé se ponga incómodo.

 ¿Qué puedo hacer por mi bebé en caso de cólicos?

Aprender a interpretar el llanto de tu bebé puede ser de utilidad para tratar el cólico. Lleva algún tiempo que los padres y los bebés se acostumbren uno al otro. Recuerda, los bebés llorarán durante un período determinado cada día bajo circunstancias normales.

Si tu médico le ha diagnosticado cólico a tu bebé, puedes intentar lo siguiente:

  1. Lo primero, es asegurarte de que el bebé realmente no llora por hambre. No lo obligues a alimentarse si no está interesado en el biberón o en el pecho.
  2. Alimenta a tu bebé en un lugar tranquilo y en el que te encuentres relajada. Hazlo con el bebé erguido y no acostado.
  3. Los bebés que desarrollan cólicos tienden a acumular muchos gases. Intenta nuevas posiciones para alimentar al bebé y nuevos biberones que contribuyan a reducir la cantidad de aire que tu bebé traga mientras está siendo alimentado.
  4. Ayúdalo a que eructe más seguido durante la alimentación y no lo acuestes inmediatamente después de la misma, sino mantenlo en brazos meciéndolo a un ritmo regular y mientras caminas lentamente.
  5. Arrullar al bebé meciéndolo puede calmarle cuando esté llorando. Lo puedes mecer en los brazos, en una mecedora, en la cuna o en una sillita tipo columpio (cuando ya controlen la cabeza). Cántale y háblale despacito. Ofrécele objetos interesantes para que mire de diferentes formas, texturas y tamaños.
  1. Coloca al bebé a través de tu regazo sobre su estómago y frótale la espalda.
  2. Trata de bañar a tu bebé a la noche, muévelo y juega con él antes de la toma nocturna.
  1. El chupón ayuda, con la succión se relaja su estómago y le ayudará a sentirse mejor.
  2. Un paseo en coche, o en su carriola, el ruido constante y monótono de los electrodomésticos y la música suave pueden lograr que se calme.
  3. Cambia de técnicas para sacar los gases: masajea a tu bebé. Colócalo tumbado boca arriba y sin el pañal y desliza tus manos por su abdomen en sentido circular, cántale y háblale despacio. Posteriormente, se flexionan las piernas del bebé hasta que sus rodillas contacten con el abdomen, comprimiéndolo. Estos ejercicios se repetirán varias veces. Le ayudará para expulsar gases.
  4. Para ayudar al movimiento de gases y disminuir la acidez, es conveniente que cargues a tu bebé en posición vertical. Le ayudará a expulsar los gases que le están molestando. Permite que mire hacia delante, a los bebés les gusta tener diferentes vistas del mundo.
  5. Tómalo en brazos y abrázalo. Los bebés no se malcrían por recibir demasiada atención. Sin embargo, pueden tener problemas más adelante si se les ignora y no se satisfacen sus necesidades cuando son bebés.
  6. Algunos bebés necesitan una disminución de la estimulación y se podrían sentir bien envueltos en mantas en una habitación oscura.

Si aún así el dolor no cede pregúntale a tu médico si puedes darle algún analgésico. Los antiespasmódicos deben usarse como último recurso ya que si se dan en forma seguida pueden causar constipación (estreñimiento) y aumentar los dolores abdominales.

Consejos básicos:

Cuidar a un bebé con cólicos puede ser extremadamente frustrante, así que asegúrate también de cuidar de ti misma. No te culpes ni a ti ni al bebé por el llanto constante; el cólico no es culpa de nadie. Intenta relajarte, y recuerda que tu bebé superará esta fase finalmente.

  1. Es necesario que esta difícil tarea de reconfortar al bebé sea tanto de la mamá como del papá, para que los dos puedan tener momentos de descanso.
  2. Si sientes que la situación te está causando demasiado estrés, deja al bebé con otra persona y toma un descanso. Los amigos y familiares a menudo cuidarán al bebé con gusto cuando necesites algo de tiempo para ti misma
    1. Si no hay nadie disponible inmediatamente, está bien colocar al bebé en la cuna y vete a otro cuarto a tomarte un descanso antes de hacer otro intento de consolarlo.
    2. Si en cualquier momento sientes que podrías lastimarte a tí misma o al bebé, coloca al bebé en la cuna y pide ayuda inmediatamente. NUNCA LO SACUDAS.
  3. Mucha paciencia, tener un bebé con cólicos es una experiencia desgastante para cualquier madre y padre pero deben entender que esto pasará.

Cuándo llamar al médico

A pesar de que tener un bebé que padezca de cólicos es relativamente normal, aún existen circunstancias en las cuales sería una gran idea buscar la ayuda de tu pediatra. Para descartar la posibilidad de que algo más le esté sucediendo, deberás asegurarte de lo siguiente:

  • Que el bebé no llora porque tiene hambre, porque está cansado, o porque se siente incómodo por estar demasiado abrigado o demasiado desabrigado.
  • Esto podría sonar bastante obvio, pero es importante asegurarte de estar abrazando a tu bebé la cantidad de veces que sea necesario. ¡Los bebés recién nacidos simplemente no pueden quejarse por obtener demasiada atención y afecto, es por ello que debería sacar provecho de esta oportunidad y llenar a tu bebé de mimos y de abrazos!
  • Como precaución, también deberías comprobar que tu bebé no esté llorando porque se siente incómodo a causa de alguna erupción o rozadura causada por el pañal o por otro tipo de problema común.

Si decides llamar a tu médico, asegúrate de tener todos los detalles listos. Es muy importante saber cuándo llora el bebé, cuándo come y cuándo duerme. También debería estar atenta al patrón de sus evacuaciones intestinales. Ésto ayudará a su doctor a confirmar si no hay algunos otros factores a tener en cuenta.

¡Ojo! No debes olvidar jamás llamar a tu médico si, aparte del llanto tu bebé tiene fiebre, vómitos, diarrea, estreñimiento, u otro síntoma.

Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

                                                       Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

Cuando los llantos del bebé te pongan nerviosa, lo primero es buscar la tranquilidad y un ambiente silencioso. Un bebé con cólico tiende a estar sensible a la estimulación de cualquier tipo. Si las personas a su alrededor están preocupadas, ansiosas, “de los nervios”, los bebés pueden llorar aún más.

Ayudar a un bebé con cólico es una cuestión de experimentación y observación. Si tienes suerte e identificas a un desencadenante, puedes eliminarlo enseguida. Si no es así, debes aprender cuáles son las medidas más reconfortantes para tu bebé.

Cada niño “funciona” de distinta manera. A algunos les encantan estar envueltos en una mantita, sentirse calentitos; otros prefieren estar libres. De todas formas se debe intentar diferentes recursos, observar su reacción, y a partir de ahí, adoptar o descartar la medida.

                                                                Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

No te sientas culpable si experimentas sentimientos de frustración; el hecho de ser mamá o papá de un bebé que sufre de cólicos puede llegar a transformarse en una experiencia sumamente estresante. Tolerar el llanto constante de su bebé por extensos períodos de tiempo podría fácilmente destrozar los nervios de cualquier persona. Además, tal y como sucede con todos los padres, su reacción natural será ayudar a su bebé y el hecho de no saber cómo hacerlo, podría ser extremadamente frustrante.

Esta es la razón por la cual es tan importante pedir ayuda antes de que pierdas el control de todo; pídele a tu pareja, a alguna amiga/o, a un vecino, o a un familiar que cuide de tu bebé recién nacido por algunas horas, y de esta manera tu podrás relajarte un poco. Incluso, tomarte media hora al día para darse un baño relajante o para dar una caminata enérgica podría ser lo que necesitas para volver a centrarte y recuperar tus fuerzas.

Tomar estos descansos les ayudará a llevar este tiempo con paciencia, perseverancia y buen humor.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si el llanto de mi bebé no es señal de un problema?

El llanto de cólico es difícil para los padres, pero no le hace daño al bebé. Algunas veces, el “llanto coliquiento” es causado por otro problema como por ejemplo una hernia o algún otro. Nunca esperes a que llegue a los tres meses para acudir al doctor. Pide toda la información que necesites si estás preocupada o te está costando mucho aguantar el llanto.

Dile al pediatra si el bebé tiene fiebre, parece que tiene dolor (su llanto es extraño y no quiere que lo cargues), come menos de lo común, vomita o tiene diarrea.

¿Puedo prevenir el cólico?

No, no hay forma de saber si tu pacífico recién nacido se transformará en una sirena que no para. Esto no tiene nada que ver en tu forma de cuidarlo o de amarlo.

Referencias:

Complicaciones de parto / Postparto

Cuidados a la madre inmediatamente después del parto

El periodo del post parto es un momento muy especial en la vida de una mujer y del recién nacido. Para la mujer que experimenta la maternidad por primera vez, probablemente será el más importante evento que haya vivido y que le cambiará totalmente la vida.

Está marcado por emociones fuertes, dramáticos cambios fisiológicos y la asunción y ajuste a nuevos roles de vida. Es un momento de profunda transición que hace grandes demandas en la resistencia de la mujer y en su capacidad para adaptarse.

Para una adolescente, este periodo marca una aceleración apabullante en la transición normal a una nueva identidad como mujer y como madre.

La etapa del post parto forma parte de la continuidad del ciclo reproductivo y es importante respetar esa secuencia y proporcionar siempre una atención médica de calidad como una inversión en la salud futura de la madre y del recién nacido.

El cuidado que se dé a la madre en el post parto incluye La prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento inmediato de las complicaciones que puedan presentar tanto la madre como el bebé –incluyendo la prevención de las infecciones verticales de la madre al recién nacido- la referencia al médico especialista cuando es necesario, la educación acerca del cuidado al bebé y el apoyo inmediato para la lactancia.

Cuidado de la salud y apoyo de la adaptación física y emocional de la madre que sigue al parto.

Las primeras horas después del parto se conocen como “la 4ta etapa del parto”.

Inmediatamente después de la expulsión de la placenta (3ª etapa del parto), el ginecólogo debe examinarla con cuidado para detectar anormalidades, pero sobre todo, para asegurarse de que está completa. Si existe la sospecha de que falta alguna parte, será necesario explorar la cavidad uterina.

Las gestantes, después del parto, permanecerán un rato largo en la sala de partos en observación. Los datos más importantes que se vigilarán son:

·      Control de signos vitales (pulso, presión arterial, respiración y temperatura) cada 15-30 minutos

·      Control del tono muscular uterino cada 15 minutos. El médico o la enfermera verificarán que el útero se haya contraído.

·      Vigilarán también el sangrado vaginal y te pedirán, que de ser posible, trates de orinar. Es esencial que la vejiga se vacíe para no inhibir las contracciones uterinas (entuertos) que son necesarias para que el útero recupere su tamaño.

·      En caso de que te hayan dado anestesia epidural, valorarán la recuperación de la sensibilidad y movilidad de las extremidades inferiores.

o   En los casos de cesárea el control se prolongará durante 2 horas.

·      Siempre que sea posible, el recién nacido permanecerá con la madre, promoviendo el método “piel con piel” y la lactancia precoz, antes de que la madre abandone la sala de partos.

En este momento te suturarán cualquier desgarro o herida que se haya hecho en el cuello uterino, vagina o perineo.

Después de esto, te moverán a la sala de recuperación para seguirte controlando y observando.

¿Qué problemas pueden surgir después del parto?

Algunos de los problemas que pueden surgir son:

  • hemorragias
  • elevación de la presión arterial (que puede presentarse por primera vez o puede empeorar en este momento).
  • infecciones genitales y dolor intenso,
  • trombo embolias (coágulos o trombos que se forman en el sistema circulatorio),

Muchos de estos problemas pueden ser tratados o prevenidos con atención médica o consejos durante la visita médica después del parto.

Hemorragias

Uno de los riesgos inmediatos tras haber dado a luz es la hemorragia vaginal postparto. Se trata de una complicación que sucede, sobre todo, durante las dos primeras horas tras el parto, y aunque no es frecuente puede llegar a ser grave, incluso en uno de cada cuatro casos pude suponer la muerte de la madre.

No se han de confundir las hemorragias con los llamados loquios del postparto: durante el período de regresión uterina (cuando el útero va regresando a su tamaño normal), es normal la salida de secreciones por vía vaginal procedentes del interior de la cavidad del útero.

Si bien la pérdida de sangre durante el periodo expulsivo y las primeras horas del postparto es normal (el parto vaginal espontáneo supone la pérdida de un promedio de 500 ml de sangre, y una operación cesárea aproximadamente de 930 ml.), un reducido porcentaje mujeres (7-8%) excederán la pérdida promedio.

Cuando la hemorragia vaginal es intensa es cuando pueden producirse complicaciones peligrosas, e incluso la muerte, por la disminución del volumen circulante de sangre.

Causas de la hemorragia postparto

Las causas más comunes del sangrado grave e intenso después del parto son:

Inercia uterina o falta de tono muscular (atonía) del útero:

La atonía uterina se refiere a la pérdida del tono de la musculatura del útero. Es decir, el útero no “reacciona” con contracciones después de que el bebé haya nacido y la placenta se haya expulsado. Es entonces cuando se produce una hemorragia vaginal intensa.

Durante el embarazo, el útero es el órgano de la mujer que más crece, pasando de unos 6 centímetros a más de 30 y de pesar unos 60 gramos a un kilo. Como es lógico, cuando la mujer da a luz, el útero pasa poco a poco a recuperar su tamaño anterior, fenómeno que se conoce como proceso de involución uterina.

Mediante los entuertos o contracciones del postparto y en virtud a una serie de cambios hormonales, el útero va disminuyendo de tamaño y se van sellando los vasos sanguíneos desgarrados durante el parto en la pared interna del útero. Pero, en ocasiones, esta involución no se produce y se da un fenómeno no muy frecuente pero que puede llegar a ser grave en el postparto, denominado atonía, hipotonía o inercia uterina.

Las hemorragias postparto son más frecuentes en mujeres mayores, que han tenido muchos partos (multìparas), embarazos múltiples (gemelos o más), polihidramnios (exceso de líquido amniótico), tras un parto muy largo, con placentas previas o muy adheridas.

También predisponen ciertos medicamentos, la corioamnionitis (infección del líquido amniótico y las membranas que lo contienen), un antecedente de hemorragia postparto en embarazos previos, óbito fetal (bebé muerto en útero), miomas uterinos concomitantes y embolía de líquido amniótico (el líquido amniótico se introduce en el sistema circulatorio y viaja hasta los pulmones de la mamá provocándole un colapso pulmonar y como consecuencia de ello un fallo cardíaco), o alteraciones de la coagulación (congénitas o adquiridas).

Casi todos los factores mencionados, provocan atonía o inercia uterina, por lo que el lecho placentario (el sitio del útero donde estaba adherida la placenta y que al desprenderse deja un espacio sangrante) queda abierto con un sangrado continuo.

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Lesiones del canal vaginal, cuando la vagina o el cuello del útero (abertura hacia el útero que está en la parte superior de la vagina) se rasga o desgarra durante el parto, es posible que tengas un sangrado intenso.

Generalmente este problema está relacionado con partos traumáticos o en los que se utilizaron instrumentos (como por ej. Forceps).

Rotura uterina, este accidente se presenta en mujeres con antecedente de cicatriz uterina, parto prolongado o precipitado, con hiperdistensión uterina (el bebé era grande o era un parto múltiple).

Problemas placentarios y placenta retenida: como ya lo mencionamos, durante la tercera etapa del parto, expulsarás la placenta. Después de su expulsión, el médico debe revisarla cuidadosamente para verificar que esté completa y que no hayan quedado fragmentos dentro del útero que pudieran ser causa de una hemorragia.

Si la placenta no sale dentro de los 30 minutos después del nacimiento del bebé, es posible que tengas un sangrado intenso.

Tratamiento inmediato: Si tienes un sangrado intenso después del parto, lo más probable es que suceda cuando todavía estás en el hospital.

El médico podrá masajearte el útero – el masaje suave al fondo del útero a través del abdomen ayuda a que el útero se contraiga- o darte líquidos por vía intravenosa.

También es posible que te dén oxitocina (una hormona que puede ayudarte a que tu útero se contraiga). En algunos casos, la mujer puede necesitar cirugía o una transfusión de sangre.

Durante la primera hora después del parto, la madre permanece en observación para asegurarse de que el útero se contrajo y permanece contraído para prevenir un sangrado excesivo.

Prevención de la hemorragia postparto

¿Qué podemos hacer para prevenir esta hemorragia postparto? La mayoría de las causas anteriores quedan fuera de nuestro control, sin embargo, el equipo médico sí puede actuar para prevenir la falta de tono muscular del útero.

Primeramente, se trata de favorecer los entuertos o contracciones uterinas que van a ayudar a sellar los vasos sanguíneos que quedan abiertos con el desprendimiento de la placenta, y reducir de este modo el riesgo de hemorragias intensas.

Estimulación mamaria temprana. La naturaleza es sabia. Cada vez que el bebé toma pecho se produce una descarga de la hormona oxitocina, que provoca que el útero se contraiga más, de modo que se ayuda a sellar las vasos sanguíneos arteriales que quedan abiertos tras el parto. Cuando se coloca al bebé sobre el pecho de la madre y se le estimula a iniciar la lactancia, se ayuda a las contracciones y al contraerse el útero los vasos se cierran: esto es lo que se llama “ligaduras vivientes de Pinard”.

Masajear el útero firmemente durante cinco minutos por debajo del ombligo, a lo cual el útero responde contrayéndose. El masaje abdominal postparto puede ser realizado eficazmente por el médico o la enfermera, que detectan con facilidad el nivel del útero y presionan para ayudarlo a involucionar. También es un masaje que podemos efectuar nosotras mismas tras el parto controlando la presión efectuada.

Micción temprana. Te pedirán que vacíes la vegiga (que orines) en cuanto te sea posible, eso ayudará a tener el espacio pélvico desocupado, de modo que el útero se puede contraer mejor.

Haciendo todo esto, se ayuda a disminuir el riesgo de hemorragia vaginal. Lo habitual es que, si la hemorragia postparto hace su aparición, sea de forma precoz, en las primeras 24 horas; pero también puede ser tardía, hasta 6 semanas después.

Hipertensión

El personal de salud que está al cuidado de la mujer en el post parto, tiene como una de sus prioridades vigilar la presión arterial para así poder identificar, con rapidez, si además de una elevación considerable en la presión arterial, se ha presentado algún síntoma que pueda indicar la presencia de preeclampsia (dolor de cabeza, problemas visuales, dolor en la boca del estómago). Sólo así, es posible dar tratamiento y proteger a la mujer de inmediato.

Cuidado de la vagina y el perineo

La zona entre la vagina y el recto se denomina perineo. Es normal que te duela y moleste después del parto. Es una zona que se estiró al máximo para dejar pasar la cabeza de tu bebé en el momento del parto. Tendras moretones por la presión intensa de la cabeza del bebé y, algunas veces, hasta llega a desgarrar el tejido y, en ese caso, la mayoría de las veces es necesario que el ginecólogo suture ese desgarro.

En algunos casos, cada vez menos, es necesario hacer lo que se llama una “episiotomía” o sea, un corte para permitir la salida de la cabeza del bebé cuando es necesario que nazca rápidamente. Este tipo de heridas tarda más en curarse.

Para aliviar el dolor o la molestia:el personal de enfermería te aplicará compresas de hielo inmediatamente después de haber dado a luz. El uso de bolsas de hielo en las primeras 24 horas después del nacimiento reduce la inflamación y alivia el dolor.

Orinar puede doler durante el primer día, pero esto no suele durar más de alrededor de un día. Límpiate con agua tibia inmediatamente después de orinar. Esto ayudará a diluir el ardor y mantendrá limpia la zona.

Enfermedad tromboembólica

El trombo (coágulo) pulmonar es la manifestación más seria de este problema que llega, generalmente, de forma inesperada sin que hayan signos de formación de trombos en las venas profundas.

Los síntomas son variados y pueden ir desde muerte súbita a síntomas respiratorios y cardiovascualares: problemas respiratorios, dificultad para respirar y cianosis (coloración azúl de la piel por falta de oxígeno) dependiendo del tamaño del trombo.

La movilización temprana de la mujer después del parto (es decir, el que te levanten a caminar un poco), es el mejor método profiláctico para prevenir la enfermedad tromboembólica porque el movimiento estimula la circulación.

Referencias

Audición, detección temprana de los problemas auditivos
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Detección de los problemas auditivos

Introducción

2 a 3 niños de cada mil, nacen sordos o con alguna pérdida de la audición (Fuente: Intituto Nacional de salud de E.U.). Cualquier pérdida de audición puede ser un problema serio que puede afectar el desarrollo del lenguaje que, según los expertos, se construye en los primeros meses y años de vida. Si se diagnostica y trata inmediatamente, pueden detenerse antes de que lleven a problemas de lenguaje.

Sin embargo, puede ser muy difícil detectar las pérdidas auditivas y algunas de ellas no se detectan sino hasta que el niño tiene 2 años, justamente cuando se empiezan a notar los retrasos en el habla y en el desarrollo.

Si crees que tu niño puede tener un problema auditivo, háblalo con tu médico y llévalo a que le hagan una prueba de audición. Si le diagnostican y confirman el problema, busca ayuda de inmediato. Mientras más pronto lo traten, será mejor para él.

¿Qué es la pérdida auditiva?

Una pérdida auditiva es una sensibilidad reducida a los sonidos que normalmente puede oír el ser humano.

Una pérdida auditiva puede suceder cuando cualquier parte del oído, no está funcionando bien. Esto incluye al óido externo, el oído medio, el oído interno, el nervio auditivo y el sistema auditivo.

Para entender mejor la pérdida auditiva, resulta útil entender primero la anatomía del oído. El oído consta de tres partes principales: el oído externo, el oído medio y el oído interno y el nervio auditivo.

Anatomía del Oído

Audición, detección temprana de los problemas auditivos

El oído externo 

El oído externo consta de la oreja, el canal auditivo y tímpano. La oreja nos ayuda a decidir la dirección y fuente del sonido. El tímpano o membrana timpánica separa al oído externo del interno.

Audición, detección temprana de los problemas auditivos

El oído medio empieza detrás del tímpano que se encuentra situado al final del canal auditivo. Contiene tres pequeños huesos llamados “huesecillos”: Martillo, yunque y estribo (malleus, incus y stapes) –esta cadena de tres pequeños huesos (cadena de huesecillos)  transfiere las vibraciones al oído interno.

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El oído interno

El oído interno consiste de:

  • el órgano de la audición en forma de caracol llamado cóclea
  • los canales semicirculares que contribuyen al equilibrio
  • los nervios que se conectan al cerebro

Audición, detección temprana de los problemas auditivos

Nervio Acústico

Este nervio envía la información del sonido del oído al cerebro.

Sistema Auditivo

El sistema auditivo procesa la información del sonido que viaja del oído al cerebro, de modo que las vías nerviosas también forman parte de nuestra audición.

¿Cómo funciona entonces la audición?

  1. El sonido se canaliza en el conducto auditivo y provoca el movimiento del tímpano.
  2. El tímpano vibra con el sonido.
  3. Las vibraciones del sonido se desplazan por la cadena de huesecillos hasta la cóclea.
  4. Las vibraciones del sonido hacen que el fluido de la cóclea se mueva.
  5. El movimiento de este fluido hace que las células ciliadas se inclinen. Las células ciliadas producen señales neurales que son captadas por el nervio auditivo. Las células ciliadas de un extremo de la cóclea envían información de los sonidos graves, y las células ciliadas del otro extremo envían información de los sonidos agudos.
  6. El nervio auditivo envía las señales al cerebro, donde se interpretan como sonidos.

Categorías de pérdida auditiva

Al describir una pérdida auditiva generalmente se toman en cuenta tres categorías:

  • tipo de pérdida de audición,
  • grado y
  • configuración.

¿Cuántos tipos de pérdida de audición hay?

La pérdida de audición se puede clasificar dependiendo de cuál parte del sistema auditivo está dañado. De acuerdo a esto, existen cuatro tipos básicos de pérdida de la audición:

  1. Pérdida auditiva conductiva: Es una pérdida de la audición que ocurre cuando existe un bloqueo para que el sonido pase del oído externo al medio. En algunos casos, la pérdida auditiva conductiva puede ser temporal.
    Este tipo de pérdida auditiva a menudo se puede tratar con medicamentos o cirugía.

Algunas de las causas son:

  • Fluido en el oído medio debido a alguna gripa
  • Infección del oído medio
  • Alergias (otitis media)
  • Función deficiente de la trompa de Eustaquio
  • Tímpano perforado
  • Tumores benignos
  • Acumulación de serumen
  • Infección del canal auditivo (otitis externa)
  • Presencia de un cuerpo extraño.
  • Ausencia o malformación del oído externo, del canal auditivo o del oído medio.
  1. Pérdida auditiva neurosensorial: Es la pérdida de la audición que ocurre cuando hay una alteración en el funcionamiento del oído interno o el nervio auditivo.
  • La mayor parte de las veces, no puede corregirse ni con medicamentos ni con cirugía y suele ser permanente.
  • Conocida también como “sordera del nervio”, la pérdida auditiva neurosensorial puede ser leve, moderada, severa o profunda.Algunas de las posibles causas son:
  • Medicamentos tóxicos para la audición: ciertos medicamentos pueden dañar el oído y causar una pérdida de la audición, zumbido o problemas con el equilibrio. Estos medicamentos se consideran “ototóxicos”.
  • Pérdida de la audición que puede ser hereditaria.
  • El envejecimiento
  • Trauma en la cabeza
  • Malformación del oído interno
  • Exposición a ruidos fuertes.

Algunas personas sufren una pérdida auditiva neurosensorial sólo en las altas frecuencias, lo que se conoce también como sordera parcial. En estos casos, sólo están deterioradas las células ciliadas ubicadas en la base de la cóclea. En la parte interna de la cóclea, en el ápex, las células ciliadas responsables de procesar los sonidos de tonos graves, permanecen intactas.

  1. La pérdida de audición mixta es la combinación de una pérdida auditiva neurosensorial y conductiva. Se produce como consecuencia de problemas tanto en el oído interno como  medio. Entre las opciones de tratamiento se encuentran la medicación, la cirugía, los audífonos o el implante  de oído medio.
  2. Trastorno del espectro neuropatía auditiva: Es la pérdida de la audición que ocurre cuando el sonido entra de manera normal al oído, pero debido a la presencia de daños en el oído interno o el nervio auditivo, el sonido no se procesa de manera que el cerebro lo pueda interpretar.

La pérdida de audición conductiva ocurre cuando el sonido no se conduce eficientemente a través del canal auditivo hacia el tímpano y los huesecillos. Generalmente involucra una reducción en el nivel del sonido o en la habilidad para escuchar sonidos débiles. Este tipo de pérdida puede ser corregido medicamente o por medio de cirugía.

Grado de pérdida de la audición

El grado de pérdida de la audición se refiere a la severidad de la pérdida. Existen cinco categorías que son las que típicamente se usan.

  • Normal = 0 dB a 20 dB (decibeles)
  • Pérdida leve: Una persona con pérdida auditiva leve puede escuchar algunos sonidos del habla, pero no oye claramente los susurros.
  • Pérdida moderada: Una persona con pérdida auditiva moderada puede que no escuche casi nada de lo que dice una persona al hablar a un volumen normal.
  • Pérdida grave: Una persona con pérdida auditiva grave no puede escuchar lo que dice una persona al hablar a un volumen normal y solo puede percibir algunos sonidos fuertes.
  • Pérdida profunda: Una persona con pérdida auditiva profunda no oye nada de lo que se habla y solo puede oír algunos sonidos muy fuertes.

Configuración de la pérdida de la audición

La configuración o forma de la pérdida de la audición se refiere a la extensión de la pérdida a cada frecuencia o tono del sonido y al cuadro general que se crea.

Por ejemplo, una pérdida de audición que solamente afecta las frecuencias altas será descrita como pérdida de audición para las frecuencias altas.

Por otro lado, si son las frecuencias bajas las afectadas, la configuración mostrará una pobre audición para las frecuencias bajas y mucho mejor para las altas.

Algunas configuraciones son neutras indicando que es igual la pérdida de audición para ambos tonos.

Otras descripciones o clasificaciones para la pérdida de la audición:

  • Bilateral o unilateral. Esto significa que puede ser un solo oído o ambos los afectados.
    • Para que exista la posibilidad de un deterioro en el desarrollo del lenguaje, se requiere que la lesión auditiva afecte los dos oídos y que los niveles de la captación del sonido por parte del oído, estén por debajo del nivel normal, que son los 20 decibeles, cualquiera que éste sea.
  • Simétrica o asimétrica: simétrica significa que el grado y la configuración son iguales en los dos oídos. Asimétrica significa que el grado y/o la configuración, son diferentes en cada oído.
  • Prelingüística o postlingüística: La pérdida de la audición ocurrió antes de que la persona aprendiera a hablar (prelingüística) o después de que lo hiciera (postlingüística)
  • Gradual o repentina: La pérdida de la audición empeora con el tiempo (gradual) u ocurre repentinamente.
  • Fluctuante o estable: algunas pérdidas de audición son variables, a veces mejoran y a veces empeoran. Este es un síntoma típico de la pérdida de audición causada por una infección del oído y acumulación de fluido en el oído medio, pero también se presenta como síntoma en el Síndrome de Meniere (un problema severo del equilibrio).
  • Congénita o adquirida/de aparición tardía: La pérdida auditiva está presente al nacer (congénita) o sobreviene más adelante en la vida (adquirida o de aparición tardía).

¿Cuáles son las causas de la pérdida de audición?

Muchos de los problemas de audición permanentes están presentes en el momento del nacimiento y podrían ser provocados por problemas médicos:

  • Las infecciones maternas como los virus de la rubéola, citomegalovirus, o herpes simple,
  • prematurez, traumas en el parto,
  • toxinas que haya consumido la madre durante el embarazo incluyendo al alcohol,
  • complicaciones asociadas con el factor Rh de la sangre,
  • toxemia durante el embarazo,
  • falta de oxigenación en el parto (hipoxia).

Mientras que los factores genéticos son causa de más del 50% de las pérdidas de audición y pueden estar presentes en el momento de nacer o desarrollarse durante la vida.

La mayoría puede describirse como de herencia autosómica recesiva en la que ambos padres tienen un gen dañado (portadores sanos); y el riesgo de padecerla es de un (25%), para cada embarazo. Puede también ser autosómica dominante, es aquella que se transmite por uno de los padres con sordera al 50% de sus hijos.

Se calcula que ocurre en 1 a 6 de cada 1000 recién nacidos vivos. La mayoría ya nacen con un problema auditivo y pueden ser detectados por medio de la evaluación auditiva al recién nacido, sin embargo, algunas de las pérdidas auditivas pueden no ser evidentes sino hasta más adelante en la niñez.

¿Cuáles son las causas de la sordera adquirida?

La sordera adquirida es aquella que se va a desarrollar por múltiples factores presentes en el medio ambiente.

La Otitis Media es la inflamación del oído medio y ocupa el primer lugar en nuestro país, como causa de sordera adquirida siendo el agente causal en un 80% los virus y un 20% por bacterias, (por ello la citamos por separado de los factores biológicos).

Factores biológicos: Infecciones virales, sufridas ya sea en el embarazo o después del nacimiento: Sarampión, Rubéola, Herpes Virus, Citomegalovirus, Parotiditis (paperas), o parásitos como el Toxoplasma (toxoplasmosis).

Factores químicos: la lista es enorme, mencionaremos los más frecuentes:

  • el empleo de medicamentos “ototóxicos” (los que dañan la función auditiva y/o del equilibrio), como la kanamicina, amikacina, neomicina, gentamicina o la estreptomicina. Los diuréticos como la furosemide o el ácido etacrínico; el acido acetil salicílico (aspirina), puede producir zumbido del oído y descenso de la función auditiva pero de manera transitoria.
    • Otros compuestos como medicamentos para el tratamiento del cáncer, algunos para las convulsiones, o anticoagulantes.
    • El empleo de anestésicos en el momento del parto puede deprimir la función respiratoria fetal y el oído puede tener menos aporte de oxígeno.

Factores físicos: como los traumatismos de la cabeza con o sin fractura del hueso donde se aloja el oído interno. La falta de oxigenación, los niveles bajos de azúcar (glucosa), afecciones del cordón umbilical, de la placenta; o por problema de compatibilidad del grupo sanguíneo, ya que puede nacer con tinte amarillo de la piel y las mucosas (ictericia).

¿El ruido puede dañar la audición?

El ruido excesivo puede ser causa de sordera. Las personas que han trabajado en lugares ruidosos o que han servido en el ejército, experimentan un cambio en su capacidad auditiva.

En algunos lugares se ha establecido 85 decibeles como el límte de nivel de ruido para proteger la audición de los trabajadores. Si el ruido excede este límite, es necesario proteger los oídos con algo efectivo (el algodón no es suficiente).

Desafortunadamente, algunas personas son más susceptibles a esta pèrdida de audición y no existe forma de predecir la susceptibilidad sino hasta que ya es muy tarde.

Hay muchos sonidos que pueden dañar tu audición. Por ejemplo, si disparas una arma de fuego o si utilizas una sierra, una podadora o una limpiadora de nieve, es necesario que lo hagas con una protección.

Si vas a conciertos de rock o si eres parte de una banda o de una orquesta, recuerda que la exposición a sonidos fuertes daña la audición y no importa si son los Beatles, Beethoven o los Blues. Debes de usar protección en cualquier situación en la que el nivel de ruido excede 85 dB.

Una buena forma de determinar si está demasiado fuerte es cuando te cuesta trabajo entender a la persona que está hablando junto a ti mientras que la música suena. En este caso, protege tus oídos o limita el tiempo de exposición al ruido.

Pérdida de audición temporal

Las infecciones del oído o los cambios en el líquido o la presión en el oído medio, provocados por otros factores pueden ser causa de problemas de audición temporales que desaparecen con el tiempo o con tratamiento.

¿Cuál es la importancia de un diagnóstico temprano?

Mientras más se tarde el diagnóstico de un problema auditivo, más serios serán los efectos en el desarrollo del niño. Y viceversa, mientras más pronto se identifique y trate, más fácil será para tu hijo desarrollar el habla y el lenguaje.

Los niños identificados al nacer, que empiezan a recibir tratamiento antes de los 6 meses de edad son capaces de desarrollar el lenguaje (hablado o con señas) al igual que los niños que tienen buena audición.

Prueba de audición neonatal y evaluación auditiva

En la actualidad, en la mayoría de los hospitales, a los bebés recién nacidos se les realiza una prueba de detección de problemas de audición. Cuando el resultado es negativo, no necesariamente quiere decir que el bebé es sordo, sino que será necesario hacer una segunda prueba para confirmar, o no, los resultados.

Esta prueba auditiva es simple e indolora y puede hacerse mientras el bebé duerme. Si no le han realizado una prueba de detección de problemas de audición a tu bebé recién nacido, habla con tu médico.

Una vez confirmados los datos, el técnico te referirá a un audiólogo pediatra para que le haga otras pruebas más especializadas. A esto se le llama “evaluación auditiva”. Ten en cuenta que esto es MUCHO más que una simple prueba de audición.

¿Cuál es la importancia de la prueba de audición del bebé?

La prueba al recién nacido es muy importante porque sin este tipo de programas, el promedio de detección de problemas auditivos es aproximadamente hasta los 14 meses y esto hace que el desarrollo del lenguaje se retrase afectando la habilidad del infante para aprender y desarrollarse en la escuela.

La detección “temprana” de estos problemas de la comunicación -las sorderas- permite actuar de manera rápida en la atención, con una valoración integral adecuada en la cual pueden participar los profesionales como: médico general, pediatra, neonatólogo, neurólogo, neuropediatra, genetista, psicólogo, otorrinolaringólogo y el médico especialista en los problemas de la comunicación humana (Audiología, Foniatría y Otoneurología), por citar a los que están más involucrados.

¿Cómo pueden los padres detectar un problema de sordera?

Contesta las siguientes preguntas para identificar signos de un problema de audición. Si contestas “no” a cualquier pregunta, dile a tu pediatra si es necesario revisar a tu hijo para detectar problemas de audición.

  • ¿Se sobresalta el bebé con sonidos fuertes y repentinos, como una tos, un grito, el ladrido de un perro o un aplauso?
  • Cuando duerme en una habitación silenciosa, ¿tu bebé se mueve o se despierta con el sonido de voces o sonidos cercanos?
  • Cuando el bebé llora o está inquieto, ¿parece calmarse, aunque solo sea por algunos segundos, cuando tú hablas sin que te vea, cuando empieza a sonar música o cuando hay un ruido fuerte y repentino.
  • Entre los 3 y los 4 meses, ¿a veces el bebé gira la cabeza o mueve los ojos en dirección a un sonido?
  • ¿El bebé parece reconocer la voz de su madre mejor que las voces de otras personas?

De los 4 a los 8 meses

  • ¿Tu bebé gira la cabeza en dirección a un sonido cuando el sonido proviene de un lugar que está fuera de la visión periférica (lateral) del bebé?
  • En un entorno silencioso, ¿a tu bebé le cambia la expresión o se le agrandan los ojos cuando se oyen una voz o un ruido fuerte?
  • ¿Tu bebé disfruta de tocar timbres, apretar juguetes que hacen ruido o agitar su sonaja?
  • A los 6 meses, ¿parece que el bebé le contesta o le balbucea a personas que están hablando o haciendo ruidos?
  • A los 6 meses, ¿el balbuceo del bebé incluye 4 sonidos distintos?

De los 8 a los 12 meses

  • ¿Tu bebé gira en forma rápida y directa en dirección a un juguete que hace ruidos suaves, al sonido de su nombre, o a un pedido de silencio que está fuera de su visión periférica (lateral)?
  • ¿El tono de voz del bebé sube y baja cuando está balbuceando?
  • ¿El bebé produce varios sonidos de consonantes (como m, b, p, g) distintos cuando está balbuceando?
  • ¿Tu bebé parece disfrutar la música y responder escuchando con atención, brincando o cantando?
  • ¿El bebé entiende la orden “no”?

De los 12 a los 24 meses

  • El bebé responde erráticamente al sonido.
  • Se ha retrasado el lenguaje.
  • Su lenguaje no es claro.
  • Sube el volumen a los equipos electrónicos.
  • No sigue instrucciones.
  • Constantemente pregunta… “¿qué?”
  • No responde cuando lo llaman.

En resumen: los puntos más importantes a considerar como sospecha de que no está siendo normal el desarrollo de la función auditiva serían:

  1. Niños que se mantienen dormidos a pesar de que se haya producido ruido en el cuarto, como cerrar la puerta de manera brusca, aplaudir a una distancia de 15 a 20 centímetros del oído del pequeño, ausencia de respuesta a la música.
  2. Respuestas inconstantes al estímulo sonoro de la voz, o la ausencia de respuesta a estos, en etapas tempranas.
  3. Retraso en el desarrollo del lenguaje (niños que a los 18 meses no emiten ninguna palabra ni palabra frase (mamá, papá, teta).
  4. Fallas múltiples en la articulación del habla.
  5. Ausencia del desarrollo del lenguaje

¿Cuáles son los síntomas de una pérdida de audición en los niños?

Como padre, probablemente seas la primera persona que notas que tu hijo tiene algún problema de audición. Algunos de los primeros síntomas incuye:

  • El niño no reacciona a los sonidos fuertes.
  • No responde cuando lo llamas.
  • Hace sonidos simples que no progresan

El niño también puede:

  • Tocarse o jalarse la oreja.
  • Estar de mal humor sin que tenga ninguna razón obvia.
  • Deja de poner atención y tiene poca energía.
  • No entiende las órdenes.
  • Tiene fiebre.
  • Tiene dolor de oído.

¿Cuál es el tratamiento para niños con pérdida de audición?

Depende de la causa y del grado de pérdida. Los tratamientos más comunes incluyen:

  • Observación cercana: porque es probable que el problema desaparezca por sí mismo. En algunas ocasiones, el primer tratamiento para la otitis media es vigilar si hay cambios en el niño.
  • Medicamentos: tu pediatra puede recetar algunos antibióticos o algún otro medicamento.
  • Inserción de tubos de ventilación o drenaje: si el problema continúa y parece que afecta la audición del niño, es probable que te aconsejen la inserción de tubos que permitan que el fluído drene y esto puede prevenir la infección. En este caso, te referirán a un otorrinolaringólogo ya que la inserción se hace mediante una sencilla operación quirúrgica que debe hacerse en un hospital con anestesia general.

Otros tratamientos incluyen:

  • Aparatos auditivos: los bebés con pèrdida de audición pueden empezar a usar los aparatos casi desde el primer mes de vida.
  • Implantes cocleares: Son muchos los niños a los que se les hace implante coclear (aparatos electrónicos que ayudan en la audición, generalmente se utilizan en niños con problemas serios de sordera en los que los aparatos auditivos no sirven).

¿Cuál es la importancia de los padres para prevenir los problemas de audición?

Los padres son los principales aliados del médico ya que son los primeros en sospechar la existencia de una deficiencia en la audición del pequeño.

Nuestra acción como padres debe estar encaminada a atacar o evitar, hasta donde sea posible, la presencia de estos factores desencadenantes de sordera.

En el caso de la Otitis Media debemos estar muy alertas, de la tendencia del niño a hablar con volumen alto de la voz (niño gritón), a escuchar la radio o la televisión con más volumen del requerido; debemos hacerle caso cuando nos diga que le duele el oído o siente que se le tapa, o que escucha grillitos, estos pueden ser síntomas de un problema auditivo.

Pero en los más pequeños este problema de salud puede pasar desapercibido, el niño no se da cuenta en su inicio, pues el descenso auditivo producido es leve o superficial al inicio, sin mayor repercusión en el lenguaje.

Es necesario que como padres estemos atentos a las etapas del desarrollo del lenguaje. Entonces nos preguntaríamos: ¿Cómo ha sido la evolución del desarrollo del lenguaje?, debemos quitarnos esa idea, mal fundada de que “el niño ya hablará más tarde, es flojo”, o que “habla así, pues es igual al hermanito”.

Estos conceptos deben ser desechados, sobre todo por algunos profesionales de la medicina. Otras preguntas que nos debemos hacer encaminadas a la detección: ¿con que frecuencia le repetimos los diálogos?, ¿omite letras al hablar o las sustituye por otras?, anotar qué palabras se le dificultan para su pronunciación, saber qué letras no puede pronunciar, si la dificultad está en sílabas sencillas /ta / o en sílabas compuestas /tra /.

Ya sabemos que los antecedentes que estén presentes, serán orientadores de la sospecha del problema en cuestión: la sordera. La guardería, contagios con personas enfermas, las rinitis alérgicas, etc.

Es necesario que como padres conozcamos las valoraciones (calificación de APGAR o SILVERMAN) que se dan a todo recién nacido, pues nos da un panorama de su oxigenación al nacer, sus reflejos, pero sobre todo, de la conservación de la función cerebral.

También es conveniente que sepamos qué medicamentos ha recibido en su estancia hospitalaria, o en una consulta por infección, cuidar que no se le receten medicamentos que dañan el oído (ototóxicos ya citados), cuando no está justificado.

¿Qué herramientas podemos emplear los padres como ayuda para la estimulación auditiva y de posible detección de un problema de sordera?:

  1. El empleo de la voz, considerando que hay que estimularlo con la voz de la madre o del padre, ya que estas voces serán conocidas para él.
  2. El empleo de juguetes sonoros caseros: sonaja de plástico, o de goma, una campana de metal, un triángulo de metal, un pequeño pandero, o hasta un fragmento de papel celofán. Cada uno de estos estímulos deberán ser aplicados a una distancia de 10 centímetros, al lado de la oreja, que no vea el niño cuando se aplica el estímulo, esto con fines de detección.

Recordemos que una detección temprana, evitará la presencia de mayores secuelas o repercusiones en las funciones superiores como el lenguaje, el habla, el aprendizaje o la atención.

Referencias