Mareos y Desmayos
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Mareos y Desmayos

¿Es normal sentirte mareada durante el embarazo?

Sí. No es raro que te sientas mareada o aturdida de vez en cuando. Cuando estás embarazada, tu sistema cardiovascular está sujeto a cambios drásticos: aumentan las pulsaciones, tu corazón bombea más sangre por minuto y la cantidad de sangre de tu cuerpo aumenta de un 40 a un 45 por ciento.

En un embarazo normal, la tensión arterial disminuye gradualmente al principio y alcanza su punto más bajo en la mitad del embarazo. Después comienza a aumentar y regresa a su nivel normal cuando el embarazo llega a su etapa final.

La mayor parte del tiempo, los sistemas cardiovascular y nervioso logran adaptarse a todos estos cambios, pero hay veces en que esto no sucede y puede que entonces te sientas mareada o un poco aturdida. Si llegas a desmayarte, esto podría ser un indicio de que algo no anda bien, en cuyo caso deberías llamar a tu médico.

¿Cuál es la causa de los mareos y sensación de desmayo durante el primer trimestre?

¿Cuál es la causa de los mareos y sensación de desmayo durante el primer trimestre?

Cuando estás embarazada se llevan a cabo grandes cambios en tu sistema cardiovascular: los vasos sanguíneos se relajan y ensanchan para dar cabida al aumento de sangre (40 a 50%) que va a ser necesario para llevar nutrientes y oxígeno a tu bebé, por consecuencia, los latidos cardiacos aumentan y el corazón bombea más sangre por minuto.

La relajación y ensanchamiento de los vasos sanguíneos ocasiona también una disminución –por debajo de lo normal- de la presión arterial, lo que puede traer como consecuencia que se disminuya también el volumen de sangre que llega a tu cerebro causando un mareo temporal.

En el inicio del embarazo la presión arterial de la embarazada baja gradualmente, alcanzando su punto más bajo  en la mitad del embarazo. Se empieza a regularizar poco a poco y para el final del embarazo está en sus niveles normales.

La mayoría de las veces tu aparato cardiovascular y tu sistema nervioso son capaces de ajustar estos cambios, pero ocasionalmente no lo logran lo que se manifiesta en mareos y sensación de desmayo. Pero si realmente te desmayas  debes de consultar a tu médico, puede ser un síntoma de que tienes algún problema.

¿Qué puedo hacer si me mareo?

¿Qué puedo hacer si me mareo?

Recuéstate en cuanto te sientas mareada o aturdida, para que no te caigas o lastimes en caso de que te desmayes. Si estás en un lugar donde no puedes recostarte, siéntate y trata de colocar la cabeza entre las rodillas. Y, por supuesto, si estás haciendo alguna cosa que pudiese ponerte a ti o a otros en peligro, como por ejemplo, manejar el auto, detente de inmediato.

Si te acuestas del lado izquierdo, aumentará el flujo de sangre hacia el corazón y, en consecuencia, hacia el cerebro. Seguramente esto impedirá que te desmayes, y es posible que también reduzca la sensación de mareo.

¿Puedo hacer algo para evitar el mareo?

Cuando estás sentada o acostada, no te levantes rápidamente. Cuando te sientas, la sangre se acumula en las extremidades inferiores (los pies y la parte inferior de las piernas). Si tu cuerpo no logra adaptarse cuando te paras, es porque no regresa suficiente sangre desde las piernas al corazón. Como resultado, la tensión arterial baja rápidamente, y puede ocurrir que te desmayes. Esto también les puede pasar a las personas que no están embarazadas.

  • ¿Cómo evitarlo?: Cuando estés sentada en tu cama o en la silla   levántate  con suavidad. Si estás acostada en tu cama o en el sofá, primero siéntate despacio, espera unos 10 min y te levantas. Cuando salgas de la tina o de la regadera hazlo despacio. Si presentas los mareos al levantarte por la mañana, antes de levantarte toma un poco de jugo o fruta.

¿Puedo hacer algo para evitar el mareo?

  • Cuando necesites permanecer de pie en un lugar durante mucho tiempo, mueve las piernas para estimular la circulación. Usar medias de soporte también te puede ayudar a mejorar la circulación en la mitad inferior de tu cuerpo.

No te acuestes sobre la espalda (boca arriba): En el segundo y tercer trimestres de embarazo, el útero en crecimiento puede hacer más lenta la circulación en las piernas al comprimir la vena cava inferior (la vena grande que regresa la sangre desde la mitad inferior de tu cuerpo al corazón) y las venas de la pelvis.

Acostarte sobre la espalda puede empeorar este problema. De hecho, alrededor del 8 por ciento de las mujeres embarazadas desarrollan en su segundo y tercer trimestres una condición denominada “síndrome hipotensivo en decúbito supino” que consiste en que al acostarte sobre la espalda, se incrementan tus pulsaciones, baja la tensión arterial y como consecuencia, te sientes nerviosa, mareada y con náuseas hasta que cambias de posición.

  • ¿Cómo evitarlo?: Para evitar este problema, acuéstate de lado en lugar de hacerlo sobre la espalda. Cualquiera de los lados es mejor que la espalda, aunque el lado izquierdo es mejor. Si te colocas una almohada por detrás o bajo la cadera, te ayudará a permanecer de costado o, al menos, lo suficientemente inclinada como para impedir que el útero comprima la vena cava.

Aliméntate bien y mantente hidratada: Si no comes lo suficiente, es posible que te baje el nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia), lo cual puede provocarte mareos o desmayos. Esto puede ocurrir con mucha más facilidad durante el embarazo. La deshidratación te puede afectar de manera similar.

  • ¿Cómo evitarlo?: Asegúrate de estar hidratada y para eso bebe de seis a ocho vasos de agua por día, y más si practicas ejercicios o si hace calor.
  • Para evitar que te baje demasiado el nivel de azúcar de la sangre es recomendable que hagas varias comidas ligeras al día en lugar de hacer tres comidas grandes (esto no quiere decir que puedes comer más). Lleva contigo refrigerios saludables (por ejemplo fruta, queso, jugos)  de modo que puedas comer cuando tengas hambre. Esto te ayudará a mantener normales tus niveles de glucosa en sangre.

Asegúrate de comer una dieta rica en hierro y toma tus multivitaminas con hierro para evitar la anemia: La falta de hierro es la causa más común de la anemia y esta condición hace que tengas una menor cantidad de glóbulos rojos para transportar oxígeno a tu cerebro y a otros órganos, lo cual te puede ocasionar mareos, especialmente en el segundo y tercer trimestre.

  • ¿Cómo evitarlo?: tu médico te prescribirá un multivitamínico prenatal. Si estás anémica, probablemente el médico te prescribirá además  un suplemento de hierro.

Evita acalorarte y que se eleve la temperatura de tu cuerpo: Permanecer en una habitación en donde haga mucho calor o tomar un baño o una ducha calientes puede hacer que los vasos sanguíneos se dilaten, y de esta manera baje tu tensión arterial y te sientas atontada.

  • ¿Cómo evitarlo?: Evita los lugares abarrotados de gente y con aire viciado y vístete con ropas cómodas que te puedas ir quitando a medida que lo necesites. Toma duchas o baños tibios en lugar de calientes y trata de mantener fresco el cuarto de baño.

Evita las situaciones de estrés, ansiedad o el exceso de ejercicio: El ejercicio en exceso o la ansiedad pueden algunas veces provocar una respiración acelerada y profunda (hiperventilación) y producirte un desmayo.

  • ¿Cómo evitarlo?: Aunque el ejercicio puede ayudar a mejorar la circulación, ten mucho cuidado de no realizarlo en exceso cuando estés cansada o no te sientas bien. Empieza despacio. Si comienzas a sentirte mareada o aturdida mientras haces ejercicio, para y recuéstate de costado.

Síncope vasovagal. Algunas personas se marean cuando hacen fuerza para toser, orinar o evacuar el intestino. Estas acciones pueden provocar una “respuesta vasovagal” (o sea, un efecto sobre el sistema circulatorio provocado por el nervio vago), es decir, una disminución de la presión arterial y de las pulsaciones, que produce mareos y desmayos. (La palabra síncope significa desmayo).

La deshidratación, la ansiedad y el dolor pueden también desencadenar esta clase de reacción, y las mujeres embarazadas son más vulnerables a padecerla.

  • ¿Cómo evitarlo?: Los mareos y las señales de advertencia como la sensación de calor, la palidez, el sudor, las náuseas, los bostezos y la hiperventilación muchas veces preceden al síncope vasovagal. Presta atención a estas advertencias y recuéstate inmediatamente para intentar prevenir el desmayo.

No importa cual sea la causa, cuando te sientas así, acuéstate inmediatamente para evitar una caída y que te puedas lastimar. Si estás en un lugar donde no puedes acostarte, siéntate, dobla las rodillas abraza las piernas y trata de poner tu cabeza entre ellas, esta posición aumenta el riego sanguíneo a tu cerebro y si estás manejando detente, hasta que te sientas bien.

Si tienes  venas varicosas: Las mujeres que sufren de venas varicosas, están más propensas a sufrir mareos o desmayos. El retorno venoso es más lento por la insuficiencia que hay en las válvulas venosas de las piernas, mucha sangre se queda estancada en las venas y el retorno de la sangre hacia el corazón se hace más lento, por lo tanto  el volumen circulatorio es menor y la  presión arterial puede bajar.

  • ¿Cómo evitarlo?: Tu médico te recomendará, el uso de medias de soporte y  ejercicios para mejorar la circulación Te pedirá que cuando estés sentada, mantengas tus pies elevados, que hagas una dieta con poca sal y que evites estar parada durante un tiempo largo. Si estás parada mucho tiempo, aprieta los glúteos y después flexiona y estira las piernas, esto ayudará  al retorno venoso.

¿Cuándo debo de llamar al médico?

SI el mareo  se acompaña además de sangrado vaginal y/o de dolor abdominal, debes de avisarle de inmediato a tu médico. Pueden ser síntomas de que hay complicaciones en el embarazo.

También debes de avisar a tu médico si el mareo se acompaña de visión borrosa, dolor de cabeza o palpitaciones, zumbidos en los oídos o adormecimiento de las manos o pies, puede ser que estés anémica, pero también podrían ser síntomas que indican la existencia de una enfermedad más grave que podría afectar tanto a ti como al bebé.

Preguntas que podrías hacer a tu médico: En la consulta médica debes hablar acerca de todas las molestias y quizás algunas de estas preguntas puedan ayudarte a guiar la conversación:

  • ¿Qué riesgos tengo cuando me mareo?
  • ¿Es necesario tomar algún medicamento?
  • ¿Existen algunos estudios para descartar problemas médicos?

Referencias

Insomnio
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Insomnio

Introducción

Aunque es común escuchar a las mujeres embarazadas que tienen mucho sueño o que están más cansadas, eso no significa necesariamente que la mujer embarazada duerma bien, según muchos estudios, el embarazo provoca bastantes disturbios en el sueño, incluso en mujeres que siempre han dormido bien, este problema es conocido como “insomnio”

No te preocupes, el insomnio es una de las molestias más frecuentes asociadas al embarazo. Prácticamente la totalidad de las mujeres embarazadas terminan por presentar trastornos del sueño en mayor o menor medida. Aunque una de las causas directas de este problema radica en los cambios hormonales que se producen en la futura mamá durante los meses de gestación, lo cierto es que hay numerosos factores que pueden explicar el trastorno

el insomnio es una de las molestias más frecuentes asociadas al embarazo.

¿Qué es el insomnio?

Generalmente se concibe el insomnio únicamente como la dificultad para iniciar el sueño, lo cierto es que la dificultad para dormir puede tomar varias formas, ya que podemos encontrar en primer lugar.

  • una dificultad para conciliar el sueño al acostarse o
  • que nos despertemos frecuentemente durante la noche o
  • que nos despertemos muy temprano por la mañana.

La sensación de cansancio y nerviosismo que provoca no dormir, el temor a no poder conciliar el sueño, agudiza la ansiedad y la excitación, por lo que se produce un círculo vicioso y el problema se agrava cada vez más.

¿Qué es el insomnio?

¿Cuáles son las causas de las dificultades al dormir durante el embarazo?

Existen varios problemas que pueden contribuir al insomnio durante el embarazo. Durante el primer trimestre del  embarazo, la misma hormona que causa fatiga durante el día también puede interrumpir su ciclo nocturno.

Ansiedad: Muchos expertos creen que la causa más importante de insomnio durante el embarazo es la ansiedad y el temor. La mayoría de las mujeres, a pesar de que deseen quedarse embarazadas, se ven asaltadas al principio de la gestación por ciertos grados de ansiedad. ¿Tendré algún problema?, ¿el bebé nacerá completamente sano?, ¿y si lo pierdo en las primeras semanas?, ¿irá todo bien hasta el final?… Son algunas de las dudas de esta primera etapa, que también puede estar colmada de ilusiones y esperanzas.

La mayoría de los insomnios son pasajeros y están originados por situaciones que suponen un cambio. Igual que un cambio de casa, de trabajo o de pareja ocasiona muchas noches sin dormir, los cambios físicos y psíquicos que supone esperar un hijo favorecen este problema. La imposibilidad de conciliar el sueño es la manera que tiene nuestro organismo de mostrar su resistencia a los cambios que se aproximan

  • Habla con tu pareja sobre todos los miedos y dudas que sientes. Tal vez los dos sienten los mismos temores. La comunicación abierta en estos momentos tan cruciales les puede ayudar a relajarse y mejorar el sueño, también la comunicación con otros miembros de su familia les puede ayudar. Si esta ansiedad continua, debes de hablar con tu médico.

Síndrome de piernas inquietas (RLS): Los síntomas de RLS incluyen sensaciones desagradables en las piernas, a veces descritas como sabandijas caminando por las piernas, hormigueos o molestia. Estas sensaciones empeoran por la noche o en las horas antes de acostarse y se alivian temporalmente con movimiento o al estirar las piernas.

El ciclo del sueño está alterado: La necesidad urgente de dormir al inicio de tu embarazo te hace sentir muy somnolienta durante todo el día. La urgencia de dormir se debe a los elevados niveles de progesterona, la hormona femenina reguladora de tu ciclo reproductivo que también tiene un efecto sedante. Los niveles altos de progesterona en tu sangre te hace sentir que las actividades diarias de tu vida normal, son casi un maratón, te sientes tan cansada que piensas que te va a dar gripe.

Aún cuando la progesterona te hace sentir adormilada, también puede alterar tu sueño durante la noche, aumentando tu cansancio durante el día. Procura acostarte y levantarte siempre a la misma hora. Toma siestas de 30 min, mejorará tu estado de alerta, tu memoria y generalmente reduce la fatiga. Durante este trimestre debes de escuchar a tu cuerpo, cuando te pida bajar el ritmo de actividad y descansar, hazlo.

Tienes problemas para estar cómoda en la cama: Tus senos últimamente están sensibles lo que dificulta que encuentres una posición cómoda para dormir, especialmente si acostumbrabas dormir sobre tu estómago.

Tienes problemas para estar cómoda en la cama

El primer trimestre es la etapa ideal para que empieces a dormir de lado y mejores así el flujo sanguíneo del bebé y del útero, así como para ayudar a tus riñones a eliminar los líquidos de desecho del cuerpo. Cuanto más pronto te acostumbres a esta posición, mejor dormirás cuando tu abdomen ya esté más crecido y tengas que dormir de lado

Necesidad constante de orinar: Otro ladrón del sueño es el crecimiento del útero que presiona la vejiga y te obliga a levantarte al baño frecuentemente. Si ya estás cansada de esta rutina, bebe abundantes líquidos durante el día, pero empieza a disminuir la cantidad en la tarde y más por la noche antes de dormir.

Apnea del sueño: Es un trastorno del sueño en el que la respiración es interrumpida repetidamente durante el sueño. Una característica notable de la apnea del sueño son los ronquidos fuertes acompañados por jadeo o ahogo durante el sueño.

Reflejo gastroesofágico nocturno (RGN): también conocido como acidez gastroesofágica o agruras, y es considerado como parte normal del embarazo. Los síntomas nocturnos del RGN pueden trastornar el sueño durante el embarazo.

 Lo que bebes y comes, (cuánto y cuándo), también puede afectar tu sueño

  • El consumo de alcohol y de tabaco no está permitido durante el embarazo. Además de hacerle daño a tu bebé, interfieren con los patrones normales del sueño.
  • Evita las bebidas con cafeína como: los refrescos, el café, el té, el chocolate (demasiada cafeína no es saludable para nadie) y evítalos por la tarde y antes de ir a dormir.
  • Evita las comidas abundantes y los platillos picantes, grasosos, con muchas especies, con vinagre, o las frutas ácidas antes de irte a dormir. Todo esto te favorece la indigestión y las agruras. Debes de cenar alimentos ligeros y preferentemente tres horas antes de irte a dormir.
  • Duerme con más almohadas para elevar la parte superior de tu cuerpo y esto mantenga los ácidos del estómago en su lugar o trata de dormir en un sillón cómodo semi sentada.
  • Para prevenir la náusea que es tan común en este primer trimestre toma pequeños bocadillos de manera frecuente para mantener tu estómago lleno, especialmente antes de ir a dormir
  • Está comprobado que tomar un vaso de leche tibia antes de ir a dormir, funciona para la mayoría de las personas. Los expertos piensan que el aminoácido que contiene la leche llamado L- triptófano (que también se encuentra en el huevo y en el pavo) hace que los párpados se sientan más pesados y esto eleve los niveles de serotonina, que es una sustancia química del cerebro.

 tomar un vaso de leche tibia antes de ir a dormir, funciona para la mayoría de las personas.

  • Un bocadillo a base de proteínas. Si por la noche sudas, sueñas, o estás inquieta, te duele la cabeza, podría deberse a una baja de glucosa. Ese problema se resuelve fácil comiendo proteína como: un sándwich de pavo, o un huevo. La proteína mantendrá los niveles de glucosa normales durante la noche.

¿Qué otra cosa puedo hacer para ayudarme a dormir bien?

  • Antes de acostarte, asegúrate que tu cuarto tenga una temperatura agradable, que esté suficientemente oscuro y tranquilo. Si no te duermes a los 30min levántate y vete a otro cuarto, lee un poco o escucha música y cuando estés somnolienta regresa a tu cama.
  • Evita ver la hora constantemente, eso aumentará la ansiedad. Si te preocupas por la falta de sueño la situación será peor. Un buen baño tibio antes de dormir te relajará mucho.
  • El masaje relaja los músculos tensos y cansados. Un masaje en tus pies, espalda y cuello, te ayudará a relajarte. Este tipo de masaje no requiere de un profesional, te lo puede dar tu pareja.
  • Habla con tu médico para que te oriente sobre las técnicas de relajación, y de respiración que puedes hacer en tu casa y que te ayudarán a auto inducirte al sueño y a relajarte.
  • Trata de dejar las preocupaciones afuera de tu recámara. Si acostumbras a llevar una lista de pendientes, preocupaciones, preguntas, cosas que tienes hacer, hazla durante la tarde pero no antes de irte a la cama. Al día siguiente sin que te presiones inicia las actividades del día.
  • Haz algún tipo de ejercicio A menos de que tu médico te haya dicho lo contrario, trata de hacer ejercicio por lo menos 30 minutos cada día. El ejercicio moderado, como caminar, puede ayudarte a dormir mejor. Es mejor hacerlo por la mañana, para que tu cuerpo tenga tiempo de relajarse antes de irte a dormir.
  • Por último, no vale la pena preocuparse y estresarse tanto, como para que te impida tener un buen sueño. Deja los problemas flotando, apoya tu cabeza en la almohada y descansa. Tu trabajo en la noche consiste en dormir bien.
  • No tomes medicamentos para dormir. Siempre habla con tu médico antes de tomar cualquier medicamento.

¿Tiene alguna consecuencia para el embarazo?

No todas las personas necesitan las mismas horas de sueño, ni dormimos lo mismo todos los días del año. Parece claro que cuando se está enfermo o durante el embarazo se necesitan más horas de descanso. Pero si consigues dormir algunas horas (es importante que despiertes sintiéndote descansada), puedes estar tranquila porque parece que el insomnio no tiene ninguna consecuencia negativa ni en la mujer ni en el bebé.

Referencias

Con la cooperación de la Dra. María del Carmen Esmer Sánchez, médico genetista, miembro del Comité Editorial de Infogen AC.

Flujo vaginal
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Flujo vaginal

Introducción

Durante tu vida reproductiva, las glándulas dentro de una vagina saludable siempre secretan algo de flujo el cual, al irse moviendo por la vagina, además de servir como lubricante, arrastra también a la flora bacteriana normal de esa área y a las células muertas de las paredes vaginales. El flujo normal es de aspecto lechoso, de color claro, no tiene un olor desagradable y es más abundante en el momento de la ovulación (cuando el óvulo sale del ovario) pero está presente durante todo el ciclo menstrual y tú lo notas en tu ropa interior o en el papel higiénico al limpiarte después de orinar.

Durante el embarazo tu cuerpo pasará por una serie de cambios fisiológicos y uno de ellos será en el flujo vaginal. En ocasiones, este es el primer signo de que estás embarazada. Es importante que conozcas estos cambios y que acudas a tu médico cuando te parezca que son anormales.

Lo que observas –desde el principio del embarazo- es una mayor cantidad de lo que se considera como flujo normal del embarazo o “leucorrea”, sin olor -o con un ligero aroma diferente al que estás acostumbrada.

Muchas mujeres se intrigan y hasta se sorprenden con el cambio, especialmente si antes del embarazo habían estado tomando anticonceptivos durante muchos años. Esto es porque la píldora anticonceptiva reduce la cantidad de flujo que una mujer tendría normalmente si se compara con un ciclo menstrual normal.

El incremento en la cantidad del flujo durante la gestación se debe en parte al aumento de las hormonas propias del embarazo y en parte al aumento de circulación sanguínea hacia la zona de la vagina y del cuello uterino que estimula la secreción de esa mucosa y es el medio natural que tiene el cuerpo para “dejar afuera” a las bacterias y evitar las infecciones.

La cantidad irá variando a lo largo del período de gestación al igual que su apariencia, posiblemente se vea más grueso y mucoso durante el 2do y 3er trimestre y aumentará hacia el final del embarazo cambiando nuevamente de aspecto, especialmente cuando te acercas al momento del parto.

Al inicio del embarazo, las secreciones del cuello uterino llenarán el canal que forma este cuello y crearán una barrera protectora para el bebé– es el llamado “tapón mucoso”. En el momento del parto, el cuello se empieza a adelgazar y a abrirse para dar paso al bebé y en ese momento se expulsa este tapón, esta descarga puede estar teñida con un poco de sangre.

No es patológico y se puede observar comúnmente asociado a horas o días previos al parto.

¿Cuándo debo de llamar al médico?

El flujo fisiológico o normal durante el embarazo no afecta al bebé ni a la madre, no debe de ser irritante ni te debe de rozar o dar comezón, cualquiera de estas molestias puede ser síntoma de infecciones vaginales que, cuando no son debidamente tratadas, pueden provocar un parto prematuro o eventualmente rotura prematura de la membrana amniótica (la que rodea al bebé), exponiendo así al bebé a los riesgos y dificultades propias del nacimiento prematuro.

Flujo anormal

¿Flujo o líquido amniótico? Cuando existe un flujo abundante y claro, es difícil que puedas distinguir si lo que tienes es nada más flujo o si se trata de líquido amniótico. Hacia el final del embarazo es bastante común que el aumento en el flujo se acumule en la vagina durante la noche y se escurra cuando la embarazada se levanta en la mañana (este flujo es acuoso, de tipo mucoso o sanguinolento aún cuando apenas esté teñido de rosa) y te confundas creyendo que se rompió la bolsa amniótica. Si no estás segura, puedes ir al baño, vaciar tu vejiga y ponerte un protector. Si el líquido continúa saliendo durante las siguientes horas, entonces es probable que sí sea rotura de la bolsa.  Si no tienes todavía 37 semanas y tienes dudas, llama de inmediato a tu médico, esto puede ser una señal de parto pretérmino.

Si el flujo es no oloroso, de color blancuzco, de aspecto grumoso y te causa molestias como dolor al orinar o al tener relaciones sexuales, irritación o ardor en la zona genital, es probable que tengas una infección por hongos y es necesario que llames a tu médico para un correcto diagnóstico y tratamiento.  Generalmente se soluciona rápidamente y no son de riesgo para tu bebé. Lo importante es que no te automediques.

Vaginitis: es la infección o inflamación de la vagina que causa cambios en el flujo vaginal. Puedes notar un aumento en la cantidad acompañado de cambios en el color y olor. La vaginitis ocurre cuando algo trastorna el balance de la flora bacteriana dentro de tu vagina y las causas principales pueden ser el mismo embarazo, la diabetes, los antibióticos, los baños de burbujas y las infecciones.

Infección bacterial: Si el flujo es de aspecto grisáceo y cuando se mezcla con el semen tiene un ligero olor a pescado, es probable que tengas un tipo diferente de infección vaginal, en este caso causada por bacterias.

Si el flujo es amarillento o verdoso, de tipo espumoso y con un desagradable olor, es probable que tengas una infección causada por tricomonas (una infección de transmisión sexual bastante común), que puede producir irritación y comezón en la vulva o vagina y mucha incomodidad para orinar o durante las relaciones sexuales.

Cuando el flujo tiene un olor desagradable y es de color amarillento, verdoso o grisáceo, puedes tener algún tipo de infección vaginal aún cuando no tengas otros síntomas.

En los casos de infecciones por hongos como la Cándida albicans que es causa de la “candidiasis” es importante tratarla antes del parto para evitar contagiar a tu bebé en el momento del parto, al pasar por el canal vaginal. El bebé se contagia de lo que se conoce como “algodoncillo” que aparece en la lengua y las mucosas de la boca.

Igualmente debes acudir a tu médico si el  flujo es de tono café o se ve sanguinolento. Esto puede ser un signo de que tienes un ligero sangrado. Esto es bastante común al principio del embarazo, sin embargo SIEMPRE debes mencionárselo al médico, puede ser señal de complicaciones en el embarazo.

Muy importante recordar

Su tienes una infección vaginal o hay presencia de hongos, tanto tú como tu pareja deberán recibir tratamiento, de otra manera el contagio será constante. Es importante que tengas un diagnóstico correcto para un tratamiento adecuado. Nunca te automediques, un mal tratamiento puede incrementar la infección.

¿Este flujo puede afectar a mi pareja de alguna manera?

A veces este flujo es causa de irritación en el pene de tu pareja, consulta con tu médico para ver si es necesario algún tratamiento especial. Generalmente es causado por mayor acidez de las secreciones vaginales y es transitorio.

¿Puedo hacer algo para cuidar mi higiene y disminuir el riesgo de infecciones vaginales?

Si el flujo no es causado por una infección, no hay nada que puedas hacer para disminuir la cantidad, pero puedes usar protectores delgados que te cambiarás con frecuencia. Este tipo de protección, no es recomendable para aquellas personas que generan irritación persistente. Cambiarte dos veces al día de ropa interior puede ser una solución para ti.

  • Nunca uses tampones, ya que pueden introducir gérmenes indeseables en la vagina, que pueden ser causa de infecciones vaginales serias, con riesgos de infección intrauterina.

Para mantener tu área genital saludable, trata de mantenerla limpia. Al ir al baño siempre sécate de adelante hacia atrás (así evitarás la contaminación fecal hacia la vagina).

  • Lávate perfectamente las manos cada vez que toques tu área genital.

Descansa todo lo que necesites y facilítale a tu cuerpo la lucha contra las infecciones.

Usa pantaletas o calzones de algodón, evita la ropa ajustada y los jeans y ropa de gimnasia de materiales sintéticos.

Evita los baños de burbujas, el papel higiénico con aroma y los jabones y aerosoles desodorantes. Evita también las duchas que pueden cambiar el balance normal de la flora de la vagina y aumentar así el riesgo de una infección vaginal.

Si vas a la playa o la piscina, cámbiate el traje  de baño después de nadar. La misma medida es aplicable a la ropa interior si has hecho ejercicio y sudado.

Lava la ropa interior con jabón de lavar neutro, en lugar del detergente común y dale un segundo ciclo de enjuague.

Si fumas, trata de dejar el cigarro durante el embarazo. Fumar te hace más proclive a tener una infección vaginal y además es dañino para tu futuro bebé.

Trata de comer un plato de yogurt diario. Contiene lactobacilos probióticos que pueden ayudarte a mantener un balance saludable de la flora bacteriana de tu vagina. No hay un estudio científico que pruebe esto pero es algo que puedes tratar.

Flujo después del parto

Nuevamente, no hay nada de qué preocuparte. La mayoría de las mujeres tendrán una pequeña cantidad de flujo 4 a 6 semanas después del parto. Este flujo recibe el nombre de “loquios” y se inicia siempre de color rojo y se va cambiando a rosa hasta café claro y termina en blanco amarilloso.

Este flujo está formado por sangre, moco y lo que resta del tejido de la placenta. Su olor debe ser como el de una menstruación normal, sin embargo, si el olor es fuerte y la mujer tiene dolores en la parte baja del abdomen, esto puede ser signo de una infección uterina que los médicos llaman “endometritis” y que requiere tratamiento con antibióticos. Nunca te automediques, es importante que acudas a consulta médica.

Referencias

Fatiga en el embarazo
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Fatiga en el embarazo

Introducción

Al principio del embarazo la mayoría de las mujeres se sienten muy cansadas y difícilmente pueden terminar el día sin haber tomado una siesta o se van a dormir tan pronto como llegan a sus casas.

NO te preocupes, es un síntoma normal en un embarazo sano. La fatiga o cansancio del embarazo es la manera que tiene tu cuerpo de decirte que necesita más reposo.

La mayoría de las mujeres presenta este síntoma en el primero y en el tercer trimestre del embarazo. En el primer trimestre porque en ese momento se están desarrollando la mayoría de los órganos del bebé, así que aunque no se vea, hay mucho trabajo que se está desarrollando adentro de ti. Y en el tercer trimestre el bebé ha crecido mucho y el peso extra que llevas se suma a las demandas físicas internas del embarazo.

¿Cuál es la causa de la fatiga?

Podríamos considerar a la fatiga como uno de los primeros síntomas del embarazo. Recuerda que dentro de ti se está formando otra vida y eso va a demandar mucha energía de tu organismo. Para proveer a ese bebé de lo que necesita para desarrollarse, tu volumen de sangre se va a aumentar en un 50% pero tu capacidad pulmonar va a disminuir un 20%. Estos dos ejemplos sirven para que te des cuenta de lo que tu organismo tiene que trabajar aún cuando estás en reposo. Si añades tu actividad normal, te darás cuenta que la fatiga es una consecuencia totalmente normal.

¿Cuál es la causa de la fatiga?

Demandas en el aparato circulatorio: Como ya lo mencionamos anteriormente, en estos tres primeros meses se requiere de un enorme cambio en las demandas de tu aparato circulatorio. Para que tu bebé cuente con los nutrientes y el oxígeno necesario, tu organismo produce más sangre, el corazón trabaja más y late más veces por minuto para poder bombear el volumen circulatorio aumentado.

Efectos Hormonales: En las primeras semanas, los niveles de progesterona, una hormona que es necesaria para mantener el embarazo, se elevan impresionantemente y esta elevación repentina puede, por sí sola, ponerte a dormir.

Cambios en tu metabolismo: Igualmente cambia la forma en que el cuerpo procesa los alimentos y nutrientes. Al mismo tiempo, la baja en los niveles de azúcar en la sangre y la disminución de la presión arterial, se suman a lo anterior para acabar con tu energía.

Cambios físicos y emocionales: Además de todos estos cambios físicos, puede haber otras cosas que contribuyan a que te sientas cansada como puede ser la náusea y el vómito y el impacto psicológico de saberte embarazada. Quizás estás durmiendo menos en las noches porque te tienes que levantar más frecuentemente al baño, o quizás tienes insomnio o te sientes indigesta al irte a dormir. Todos estos son problemas normales del embarazo y lo único que puedes hacer es tratar de tomarlo con calma y aprovechar al máximo los momentos que tengas para reposar.

¿Cuándo se puede considerar el cansancio como síntoma de algo más?

El cansancio y la fatiga pueden hacerte sentir “baja de baterías” y en algunas ocasiones, esto puede ser un síntoma de depresión. Si con el cansancio tienes sentimientos de poca esperanza, desánimo y ya no disfrutas lo que antes te gustaba, habla con tu ginecólogo.

El cansancio también puede ser un síntoma de anemia que no es rara en el embarazo.

La fatiga y la anemia

Como ya lo dijimos, en la mayoría de los casos la fatiga es un síntoma normal y saludable porque te obligará  a tomar el reposo que tu organismo necesita en este primer trimestre.

Sin embargo, la fatiga también puede ser un síntoma de anemia, especialmente de la anemia por falta de hierro que afecta a casi el 50% de las embarazadas.

Tu cuerpo necesita hierro para producir hemoglobina, la sustancia que se encuentra en los glóbulos rojos cuya función es transportar oxígeno a los tejidos de tu organismo y al bebé. Esta necesidad de hierro se aumenta durante el embarazo porque el bebé lo necesita, porque tu volumen de sangre se aumenta y porque te estás preparando para el sangrado que puede haber durante el parto.

¿La fatiga puede ser un síntoma de anemia?

Es por esto que tu médico te pedirá, al principio del embarazo, un análisis de sangre en el que se mida el nivel de hierro que tienes y como es muy común que la anemia se presente más adelante en el embarazo, te pedirán otro análisis a finales del segundo trimestre o al principio del tercero. Basándose en los resultados, tu médico podrá determinar si es necesario que tomes hierro y cuánto debes tomar.

Esto ayudar a disminuir la fatiga cuando es causada por anemia.

¿Cuánto durará este cansancio?

Esto es diferente para cada embarazada, pero generalmente te empezarás a sentir mejor en el segundo trimestre. Desafortunadamente, te volverás a sentir cansada a mediados del tercer trimestre ya que en ese momento llevas mucho peso y quizás tengas problemas para dormir por varias razones que incluyen acidez estomacal, dolor de espalda, calambres en las piernas, que el bebé se mueve mucho y, especialmente, necesitarás ir frecuentemente al baño.

Si continúas cansada cuando ya has llegado al segundo trimestre o si estás preocupada de que sientes que algo no está bien, háblalo con tu médico, Puede ser normal pero es importante asegurarte de que no sea por anemia o incluso por depresión.

¿Hay algo que pueda hacer para mejorar la fatiga?

Sí, hay muchas cosas que puedes hacer para aumentar tu energía y hacer que te sientas menos cansada. Algunas de ellas tu cuerpo mismo te obligará a hacerlo:

Descansa más: Vete a dormir más temprano y trata de dormir cuando menos 8 horas diarias. Empieza a tomar siestas cortas, 15 minutos de sueño pueden hacer la diferencia. En el trabajo trata de interrumpir cada hora, estírate, camina un poco, respira profundamente, toma líquidos y renueva tu energía.

Trata de no levantarte en la noche: Toma suficientes líquidos durante el día y evita tomar bebidas dos o tres horas antes de acostarse para que no tengas que levantarte con tanta frecuencia a orinar en la noche. Si tienes acidez estomacal frecuente, come la última comida del día varias horas antes de acostarte o de irte a dormir. Antes de acostarte, estira suavemente los músculos de las piernas. Eso te ayudará a evitar los calambres nocturnos.

Disminuye el estrés y el trabajo: Si te es posible, disminuye las horas de trabajo y los compromisos sociales. Evita todo aquello que te produzca mucho estrés y limita los eventos sociales y otras actividades que exijan demasiado de ti. Si llevas una vida demasiado apresurada, te darás cuenta de que ya no puedes hacer todo lo que hacías y que te cansas muy rápido. Así que te recomendamos que elijas lo que creas que es más importante, estimulante y divertido y dejes o pidas ayuda para realizar el resto.

Busca el apoyo que necesites: Con tus familiares o con tu pareja, si tienes otros niños que atender.

Aliméntate sanamente: En este momento necesitas cerca de 300 calorías más por día, pero esas calorías no deben de ser de alimentos chatarra. Tu bebé necesita de nutrientes, especialmente hierro y proteínas.

En el trabajo: si puedes cerrar la puerta y tomarte una siesta de 15 minutos, sentirás la energía renovada. O tómate esta siesta a la hora de la comida en tu coche si no tienes otro lugar para dormir. Si estás en tu casa, reserva el tiempo para sentarte con tus pies elevados.

Evita los carbohidratos simples

Los carbohidratos simples como  las golosinas azucaradas pueden otorgar un gran impulso de energía en el momento pero a medida que baja el nivel de azúcar en la sangre vuelve la fatiga. Esto es porque los carbohidratos chatarra se metabolizan más rápidamente que  los complejos  que contienen la fruta, el yogurt o el queso. Combinar hidratos de carbono complejos con proteínas es la mejor manera de tener por más tiempo una fuente de energía ya que la digestión lleva más tiempo, por ejemplo combinar una tostada con una rodaja de queso o un vaso de yogurt.

Una dieta balanceada puede darte la energía que necesitas. Si tienes hambre entre comidas come algo nutritivo que te recupere la energía y no te engorde.

Limita también las bebidas con cafeína y asegúrate de tomar suficientes líquidos.

La deshidratación agrava la fatiga. Los alimentos ricos en proteínas y hierro son: la carne roja, el pescado el pollo y los huevos. Otros alimentos ricos en hierro son los cereales reforzados con hierro, las pastas y el pan.

Ejercítate: Aún cuando sientas que con trabajo puedes hacer tus tareas diarias y no te sientas capaz de realizar ningún ejercicio, si te organizas a realizar una pequeña caminata te sentirás mejor y aumentarás tu nivel de energía. A menos de que tu médico te lo haya prohibido, trata de hacer algún ejercicio (de bajo impacto siempre) 30 minutos diarios. Si ya tienes una rutina y quieres continuar practicándola, no olvides comentarlo con tu médico, algunos ejercicios son demasiado fuertes y otros no son recomendables después de algunos meses de embarazo.

Practica yoga que, además de beneficiar la postura y alineación corporal, optimiza la cantidad de oxigeno que llega a los pulmones con los ejercicios de respiración, logrando así combatir una fatiga que muchas veces no es sólo física sino también  sobre todo mental. Recuerda, siempre tienes que comentarlo con tu médico.

¡Aguanta! Pronto estarás en el segundo trimestre saliendo de fin de semana o viendo la tele a altas horas de la noche, recordarás este periodo de noches relativamente tranquilas, con nostalgia. Así que cada vez que puedas toma mini siestas zzzzzz., hazlo mientras puedas.

¿Está bien que tome una bebida energética cuando me siento agotada?

No, muchas de esas bebidas están llenas de cafeína, azúcar o sustitutos de azúcar y otras hierbas que pueden pasar la barrera placentaria y no ser saludables para tu bebé. Trata de no tomar nada que no haya sido aprobado por tu médico. En general debes de estar cambiando malos hábitos por buenos hábitos y, por lo tanto, en vez de tomar una de esas bebidas puedes tomar una comida ligera con altas proteínas que te alimente y devuelva la energía.

¿Hay algún riesgo si no duermo y descanso como debo de hacerlo?

En un estudio reciente de la Academia Americana del Sueño, se encontró que dormir menos de seis horas (o más de 10) cada noche en el primer trimestre del embarazo, eleva el riesgo de presentar una presión arterial elevada en el tercer trimestre.
Si no puedes dormir porque tu vejiga no te lo permite y te tienes que levantar a cada rato a orinar, date vuelta y apóyate en brazos y piernas unos minutos –dice Carrie Parker Gastelu, una instructora de yoga de Nueva York- “esto ayudará a mover al bebé lejos de tu vejiga y estarás más cómoda”.

¿Cuándo debo llamar al médico?

Aunque la fatiga hasta cierto punto es normal en el embarazo, debes hablar con tu médico si notas que la fatiga es:

  • Repentina
  • No desaparece con el descanso adecuado
  • Aumenta al paso de los días
  • Si te sientes muy cansada aún cuando ya llegaste a las primeras semanas del segundo trimestre.
  • Si te encuentras deprimida o muy preocupada.

La fatiga puede ser un síntoma de anemia, sobre todo si tienes:

  • Falta de aliento (disnea)
  • Palpitaciones del corazón
  • Debilidad
  • Piel pálida

Referencias

Encías Sangrantes
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Encías Sangrantes

Introducción

Ahora que estás embarazada habrás notado que tus encías te molestan más de lo habitual. Si las notas irritadas y sensibles o si sangran cada vez que te lavas los dientes o que te pasas el hilo dental, puede ser que tengas una condición llamada “gingivitis del embarazo” o inflamación de las encías la cual es bastante común durante la gestación, sin embargo, si no se trata, puede ser causa de complicaciones con el mismo embarazo. Es importante que visites a tu dentista para que te de el tratamiento adecuado.

¿Qué es la gingivitis?

A la gingivitis se le conoce más comúnmente como “enfermedad de las encías” y es un padecimiento que puede afectar a un 90% de la población en un momento de sus vidas. La causa es la acumulación de la pegajosa placa bacteriana que se acumula en los dientes y en las encías y puede hacer que se inflamen y se hagan muy sensibles y, en ocasiones, hasta sangren. La gingivitis hace que el simple cepillado de dientes sea muy doloroso.

La gingivitis es una de las primeras etapas de un padecimiento más severo de las encías llamado “enfermedad periodontal” la cual puede causar un daño irreversible a tus encías y dientes.

¿Qué es la Gingivitis del Embarazo?

Es simplemente la inflamación de las encías que aparece durante el embarazo y afecta a casi todas las embarazadas. Por ello no debes preocuparse si te empiezan a sangrar las encías, sin embargo es muy importante que, lo más pronto posible, acudas a consulta con tu odontólogo o dentista. Si la gingivitis del embarazo progresa a enfermedad periodontal, es probable que pueda ser causa de un parto pretérmino.

La gingivitis del embarazo suele presentarse entre el 2do y el 3er mes de la gestación. Se produce un enrojecimiento, inflamación, crecimiento moderado de las encías y sangrado de las mismas. Este sangrado hasta se puede presentar al comer y aún de manera espontánea, dependiendo de la intensidad del problema. También aparece en ocasiones la sensación de mal aliento y mal sabor de boca y los dientes están sensibles al calor y al frío.

Generalmente la gingivitis desaparece después del parto, pero es conveniente controlarla para evitar problemas. Por ello se recomienda ir al dentista 2 veces durante el embarazo: en el 3er y en el 6to mes de la gestación.

Si tenías problemas de encías antes de quedar embarazada, tus problemas durante este período pueden ser mucho mayores.

¿Cuáles son las causas?

Son varias las causas de la “gingivitis del embarazo”. Una de ellas, y muy importante, es el aumento de flujo de sangre hacia las encías y en general en todo tu organismo. Durante el embarazo, el incremento de este flujo sanguíneo puede ser del 30 al 50%. Esto es para asegurar que a tu bebé le llegan suficientes nutrientes para crecer y desarrollarse. Desafortunadamente, este incremento puede también hacer que tus encías se inflamen y que se vuelvan muy sensibles. Puede incluso ser causa de sangrado de las encías lo que te deja con un riesgo incrementado, si no te cuidas, de presentar gingivitis.

La elevación de las hormonas juega también un papel muy importante en el desarrollo de una posible inflamación de las encías. A esto hay que sumarle que otra de las hormonas que se produce, la Relaxina (cuya misión es relajar las articulaciones de la gestante para facilitarle el parto), afecta también los tejidos de la boca y actúa en las articulaciones ubicadas entre los dientes y el hueso que los soporta. Por ello se puede observar un cierto grado de movilidad de los dientes de las embarazadas. Esta modificación de la relación diente-hueso permite que se introduzcan restos de alimentos debajo de las encías, formándose lo que se denomina como Placa Bacteriana que favorece la inflamación y el sangrado de las encías.

Además, tu sistema inmunológico está disminuido durante el embarazo, lo que puede cambiar la forma en que tu cuerpo reacciona a las bacterias que causan la inflamación de las encías.

Las náuseas matutinas juegan también un pequeño papel como causa de gingivitis ya que muchas mujeres dicen que no pueden aguantar el olor o el sabor de la pasta de dientes lo que dificulta que mantengan una higiene oral adecuada. El vómito contiene ácido gástrico que puede erosionar tu dentadura y dañar las encías lo que hace que tu boca quede sumamente sensible.

¿Qué es la Gingivitis del Embarazo?

¿Qué otros factores predisponen a la mujer embarazada a padecer de Gingivitis y Periodontitis?

El embarazo es una condición delicada en la cual están involucrados cambios muy complejos tanto físicos como emocionales por lo que podemos ver que existen otros factores, además de los hormonales, que también influyen en la salud dental de la embarazada.

  • Los cambios en el Ph (grado de acidez o alcalinidad) de la saliva, ocasionan el sangrado y la inflamación de las encías.
  • Los malos hábitos alimenticios relacionados con los antojos, propios de esta etapa, generalmente a base de azúcares y harinas, cítricos.
  • Malos hábitos de higiene oral: mala técnica de cepillado, no usan el hilo dental, no visitan al dentista para revisión y limpieza profesional).
  • Mala nutrición y deficiencias vitamínicas.

Síntomas de la gingivitis en el embarazo

Existen algunos síntomas de la enfermedad de las encías que tendría que tener en cuenta. Si llegaras a notar alguno de estos síntomas, es importante que busques someterse al tratamiento adecuado lo más pronto posible.

  • Encías sensibles e inflamadas.
  • Encías enrojecidas o de color rojo-violáceo.
  • Encías que se ven muy brillosas.
  • Mal aliento persistente.
  • Hemorragia en las encías luego de cepillarse los dientes o de usar hilo dental.
  • Sentir un sabor desagradable en la boca, el cual no desaparece.
  • Llagas en la boca.
  • Dolor en las encías y/o mucha sensibilidad, también en los dientes (cuando tomas bebidas calientes, frías, o cuando comes algo dulce.)
  • Si la embarazada no realiza una esmerada limpieza de su boca, presentará una mayor formación de sarro que incrementará los problemas en esa zona. El sarro es la combinación de restos de alimentos, bacterias y calcio de la saliva.
  • Cuando se acumula sarro en exceso, se pueden producir situaciones muy preocupantes como puede ser la reabsorción del hueso que soporta los dientes (hueso alveolar), una mayor movilidad de los mismos y una eventual pérdida de los dientes. La destrucción del hueso alveolar no se recupera.

Complicaciones de la Gingivitis

Hablando en general, la gingivitis es un problema del cual no tienes que preocuparte, sin embargo, si lo dejas sin tratamiento, puede causarte riesgos potenciales de salud durante el embarazo tanto para ti como para tu bebé.

En algunos casos, la enfermedad de las encías puede ser causa de la formación de llagas en la boca. En otros, las encías reaccionan tan severamente ante los irritantes que se forman pequeños tumores conocidos como tumores del embarazo o granuloma piógeno que NO SON CANCEROSOS. Aparecen en forma de un bultito o nódulo benigno en las encías que molesta y sangra cuando te cepillas, a veces causa hasta dolor. Por lo general, desaparece después de tener al bebé, pero si no fuese así, necesitarás que te lo extraigan y si te causa molestias, interfiere con tu masticación o cepillado, o comienza a sangrar de manera excesiva, pueden extraértelo durante el embarazo. Si se llegara a reventar, puede infectarse.

Cuando la gingivitis no es atendida a tiempo, puede desencadenarse La Enfermedad Periodontal, que es la inflamación e infección de las encías y de las estructuras que sostienen al diente.

Cuando la gingivitis no es atendida a tiempo, puede desencadenarse La Enfermedad Periodontal, que es la inflamación e infección de las encías y de las estructuras que sostienen al diente.

La enfermedad Periodontal si no se atiende es progresiva, silenciosa y va destruyendo las encías y el hueso que sostiene a la dentadura lo que ocasiona la pérdida de los dientes. El daño no es reversible.

  • Las encías infectadas por la enfermedad periodontal son reservorios de enfermedad causada por las bacterias acumuladas. Estas bacterias atacan a las encías, los ligamentos y el hueso que rodea a los dientes, formando bolsas parodontales infectadas, que son similares a heridas grandes en la boca.
  • Las bolsas infectadas les dan acceso a las bacterias para que pasen al torrente circulatorio y esto permite que las bacterias se dispersen por todo tu cuerpo. El cuerpo reacciona a las infecciones de las encías produciendo prostaglandinas, que son ácidos grasos involucrados con el control de la inflamación y la contracción muscular.

Influencia de la gingivitis en el embarazo

Las investigaciones actuales han determinado que la gingivitis y la periodontitis tienen implicaciones muy importantes en lo que respecta al nacimiento del bebé, a la salud del bebé y a la evolución del embarazo como son: el riesgo de un parto prematuro, un bebé con bajo peso al nacer y últimamente se ha visto que puede incluso aumentar el riesgo de preeclampsia.

  • Durante tu embarazo el nivel de las prostaglandinas va aumentando a medida que tu embarazo avanza, llegando a su máximo nivel cuando se inicia el trabajo de parto. La teoría postulada por los investigadores es que las prostaglandinas extras, producidas por la presencia de una infección en las encías, al llegar al útero pueden ser causa de contracciones uterinas que inducen el trabajo de parto prematuro. Tu bebé puede nacer antes de tiempo (parto prematuro) o nacer con un peso muy bajo. Según un reciente estudio de la University of Alabama, de Birmingham (Estados Unidos), que publica “Obstetrics and Gynecology”, las mujeres embarazadas con gingivitis grave presentan un riesgo aumentado de dar a luz prematuramente.

Otro estudio revela que las enfermedades bucales influyen negativamente en la fertilidad. La enfermedad periodontal incrementa el tiempo que tarda una mujer en quedarse embarazada. Esto según un estudio realizado por investigadores australianos y presentado en la Reunión anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE, por sus siglas en inglés), que equipara la magnitud de este efecto negativo con el que tiene la obesidad sobre las posibilidades de lograr un embarazo.

¿Quiénes tienen un mayor riesgo de presentar gingivitis?

Los grupos de alto riesgo son: las mujeres que fuman, las mujeres mal nutridas o con una alimentación deficiente o mal balanceada, mujeres que consumen bebidas alcohólicas en gran cantidad y/o drogas y aquéllas que no tienen buenos hábitos de higiene oral o no visitan al odontólogo de manera regular.

¿Cuál es el tratamiento durante el embarazo?

No hay una cura para la gingivitis aunque el daño algunas veces puede ser mejorado o detenido. Todas las embarazadas deben de recibir dos limpiezas generales durante la gestación y esto debe reducir las posibilidades de desarrollar gingivitis o la enfermedad periodontal.

Si tu ya tienes gingivitis, el mejor tratamiento es acudir al dentista a que te haga una limpieza profunda en la cual se removerá el exceso de placa bacteriana de los dientes y de la línea de la encía, en algunos casos es necesario limpiar la raíz de los dientes.

¿Cómo lo puedo prevenir?

Lávate muy bien los dientes y visita al dentista con regularidad, estas dos acciones son las claves para mantener tu salud dental:

  • Si estás pensando en embarazarte, visita con anterioridad a tu dentista para que te haga un examen completo de la dentadura, curación de las caries, una limpieza profunda que retire el sarro existente (todas las personas lo forman en diverso grado) y solucione cualquier otro problemas de salud bucal que pudieran existir.

¿Cómo prevenir la gingivitis?

  • Cepíllate los dientes a fondo, pero suavemente, al menos dos veces al día (y, si es posible, después de cada comida) con un cepillo de cerdas suaves (dile a tu dentista cómo te cepillas los dientes, una mala técnica de cepillado daña las encías y favorece la gingivitis.)Usa un enjuague antibacteriano para deshacerse de la placa presente entre sus dientes.
    • Si vomitaste, lávate bien los dientes para quitar todo el ácido gástrico.
  • Usa  hilo dental diariamente al menos dos veces al día
  • Procura no comer entre comidas.
  • Si tienes náusea, enjuaga y cepilla tus dientes tan frecuente como puedas para neutralizar el acido causado por el vómito
  • No fumes.
  • Evita los dulces, las galletas, los pasteles o bizcochos, los refrescos y otros dulces pueden contribuir a la enfermedad de las encías (acumulas sarro) y a las caries. Opta por comer fruta fresca para satisfacer tu deseo de comer algo dulce.
  • Si tus dientes están muy sensibles, trata de usar pasta dentífrica especial para encías sensibles.
  • Ve al dentista con regularidad. Tu dentista puede limpiar la placa y el sarro que el cepillado no logra eliminar. Si no has ido al dentista últimamente, programa una cita ahora para que te haga una limpieza a fondo y una revisión completa. Dile que estás embarazada y de cuántas semanas estás, para que pueda adaptar los tratamientos que necesites a tu estado.
  • No retrases un tratamiento para problemas dentales. Una anestesia local, como Novocaína, se puede usar si es necesario y es segura durante el embarazo. Y si tienes que tomar antibióticos, hay algunos que también son seguros cuando estás embarazada. Pero los tratamientos que no sean de máxima urgencia deben posponerse para después del primer trimestre. Cada vez que asistas a consulta con el odontólogo, recuérdale que estás embarazada.

Cada vez que asistas a consulta con el odontólogo, recuérdale que estás embarazada.

¿Además de mis revisiones periódicas, cuándo debería llamar al dentista?

Además de hacerte revisiones periódicas con el dentista durante el embarazo, debes programar una cita de inmediato si tienes alguno de los siguientes síntomas:

  • Dolor de muelas
  • Encías que sangran frecuentemente y te causan dolor
  • Otros signos de enfermedad periodontal, como encías inflamadas, encías sensibles, encías que parecen haberse encogido o haber retrocedido, mal aliento persistente o dientes flojos
  • Bultos en tu boca, aunque no sean dolorosos ni causen otros síntomas

¿Puedo hacerme una radiografía odontológica durante el embarazo?

Las radiografías ayudan al dentista a detectar las caries y a realizar diagnósticos más precisos. De acuerdo con la necesidad, se pueden realizar radiografías durante el embarazo. Sin embargo, solamente tu dentista sabrá el mejor momento para hacerlas (o no hacerlas). Si bien los rayos X no estarán apuntados a tu barriga, es  indispensable utilizar un chaleco de plomo para proteger al bebé.

Conclusión

Tener unas encías que fácilmente sangran no es nada agradable, especialmente cuando al mismo tiempo estas tratando de manejar todos los otros cambios que trajo el embarazo. Pero aún cuando sea algo preocupante ver sangrar tus encías cuando te cepillas los dientes, puedes descansar y considerarlo como algo que, si te cuidas y tomas las medidas necesarias, pasará rápidamente. Y mientras tanto, márcalo como uno más de los extraños y maravillosos cambios que tu cuerpo tendrá durante el embarazo.

Referencias

http://www.pregnancy-info.net/bleeding_gums.html
http://www.nacersano.org/centro/9246_10321.asp
http://espanol.babycenter.com/pregnancy/sintomas/encias_sangrantes/#ixzz1TtaJbxLl
http://espanol.pregnancy-info.net/encias_sangrantes.html
http://www.facemama.com/noticias-fertilidad/la-gingivitis-aumenta-el-tiempo-que-una-mujer-tarda-en-quedar-embarazada.html#ixzz1Ttm85oxf

Ejercicio Durante el Primer Trimestre del Embarazo
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Ejercicio Durante el Primer Trimestre del Embarazo

Ejercicio en el Primer Trimestre

Introducción

Si eres de las personas que se les gusta mantenerse en buena condición física desde antes del embarazo o quieres empezar con ejercicios de rutina durante el embarazo, el tener buena aptitud física es una parte importante del cuidado prenatal.

Los estudios han demostrado que las mujeres que hacen ejercicio durante su embarazo, acortan el periodo de labor, ganan menos peso y son menos susceptibles a complicaciones relacionadas con el peso como la diabetes gestacional

¿Es peligroso hacer ejercicio durante el embarazo?

Aunque mucho se ha cuestionado sobre los efectos del ejercicio físico durante esta etapa, no hay pruebas que muestren que el ejercicio de bajo impacto tenga efectos dañinos en el bebé durante la gestación y tampoco han demostrado que lo beneficie, pero el ejercicio puede ayudarte a ti a sentirte mejor y a mantener tu peso.

Si no padeces ninguna enfermedad y si tu embarazo no presenta complicaciones, probablemente puedas iniciar un plan de ejercicio físico sin correr riesgo alguno. Platica con tu médico si estás en condiciones para iniciar y qué tipo de ejercicio puedes hacer.

Condiciones delicadas de salud en las cuales el ejercicio se debe evaluar detenidamente por tu médico.

Si padeces alguna de estas enfermedades, probablemente debas de tomar ciertas precauciones relacionadas con tu actividad y el ejercicio durante tu embarazo:

  • Anemia
  • Padecimientos de la glándula tiroides
  • Diabetes
  • Desórdenes convulsivos como la epilepsia
  • Arritmias cardiacas
  • Antecedentes de parto prematuro

Otras condiciones de salud que requieren de una vigilancia estrecha cuando se hace ejercicio, o que se prohíba cualquier tipo de ejercicio.

  • Enfermedades del corazón
  • Enfermedades infecciosas como la hepatitis
  • Presión arterial muy alta
  • Enfermedad pulmonar
  • Antecedentes de múltiples abortos
  • Sangrado uterino
  • Placenta previa

Existen otras circunstancias que también pueden afectar tu programa de ejercicio. Si esperas gemelos u otro tipo de embarazo múltiple, estás en condiciones de alto riesgo de tener un parto prematuro o de tener bebés con bajo peso al nacer. Es importante que hables con tu médico para que conozcas qué te está permitido y qué no. Sin embargo eso no significa que tendrás prohibido cualquier ejercicio. Si no estás con reposo absoluto en cama por orden médica, la caminata está muy bien para ti.

¿Cuáles son los beneficios del ejercicio durante el embarazo?

El ejercicio durante el embarazo ayuda a aliviar los problemas más comunes que se presentan durante el embarazo:

Mejora la circulación: lo cual ayuda a prevenir las venas varicosas, la hinchazón de los tobillos y los calambres en las piernas.

Los músculos se tonifican: adquieren mayor tono y elasticidad, por lo tanto las tareas diarias las realizarás con menos esfuerzo y tendrás más energía para realizar otras actividades, además se previene el dolor de espalda, al darle fuerza a los músculos que la sostienen. No se puede prevenir el aumento de peso durante el embarazo, pero te será más fácil quemar las calorías, después del parto cuando has mantenido una buena masa muscular.

Previene el deterioro de las articulaciones (que tienden a aflojarse durante el embarazo a causa de los cambios hormonales) al activar el líquido sinovial que actúa como lubricante

Está comprobado que el realizar actividad física durante éste período ayuda a evitar la diabetes gestacional.

Aumenta tu energía y mejora tu postura: Muchas mujeres durante el embarazo se sienten con poca energía, pero si haces ejercicio de manera regular, el aparato cardiovascular (el corazón, las venas y las arterias) se refuerza con el ejercicio y eso te hace resistir mejor las tareas diarias y, al mismo tiempo, mejorarás tu postura.

Mejoras la digestión, la actividad no solo te ayuda a quemar el exceso de calorías, sino que además te ayuda a digerir mejor los alimentos que consumes diariamente. La actividad de ligera a moderada, puede ayudarte a estimular los movimientos digestivos necesarios para su buen funcionamiento. Esto puede ser de gran ayuda durante el embarazo cuando sabemos que los altos niveles de progesterona afectan el funcionamiento del aparato digestivo haciéndolo más lento, ocasionando estreñimiento e indigestión. La caminata, la natación y el yoga, son actividades que ayudan a mover la pelvis en donde se encuentran los tejidos de la parte inferior del abdomen.

Duermes mejor: la mayoría de las mujeres tienen problemas para dormir al final del embarazo. Manteniendo un programa constante de ejercicio, (pero asegurándote que se haga al menos tres horas antes de ir a dormir) te ayudará a sentirte suficientemente relajada y tendrás un sueño más profundo y mucho más reparador.

Mejora tu estado de ánimo: los cambios de humor son menos intensos, tu autoestima mejora y te da la sensación de control.

El ejercicio te prepara para el nacimiento de tu hijo. Algunos estudios han demostrado que la buena condición física acorta el periodo de labor, hay menos intervención médica y menos cansancio durante el trabajo de parto. El tener buena condición física no disminuirá el dolor, pero definitivamente te da resistencia y fuerza física cuando tengas que pujar durante el trabajo de parto.

Muchos expertos están de acuerdo en que aumentar de peso, más de lo recomendado a una persona normal (de 12 a 15 Kg), te dificultará recuperar tu peso después del embarazo. Cuando mantienes una buena condición física durante el embarazo, tienes menos probabilidades de ganar demasiado peso y te es más fácil regresar a tu peso anterior al embarazo.

Reglas que debes tomar en cuenta para el ejercicio durante el embarazo.

Tu médico es quien deberá decidir si estás o no en condiciones de iniciar un programa de ejercicio.

No es lo mismo una mujer acostumbrada al deporte que otra que nunca hecho actividad física alguna. En mujeres sedentarias o que practican ejercicio físico ocasional, la gestación no es el momento más idóneo para fomentar nuevas prácticas deportivas. No se aconseja iniciar una nueva actividad física en este trimestre.

Cuando haces ejercicio, el torrente sanguíneo fluye con fuerza a todos los órganos del cuerpo (incluyendo al útero), a los músculos a los pulmones y al corazón, para darles más oxígeno. Si el ejercicio es muy intenso, el aporte de oxigeno al útero disminuye, lo que que ocasiona una disminución  del aporte de oxígeno al bebé.

Recientemente, el colegio de Obstetras y Ginecólogos de E.U. fijaron algunas reglas para el ejercicio durante el embarazo.

Reglas para el ejercicio durante el embarazo

A continuación mencionamos algunas de las reglas principales:

  • Siempre calienta antes de empezar y enfría al terminar. Ahora necesitas un poco más de tiempo para que tu corazón y tu respiración aumenten o disminuyan su ritmo.
  • Es preferible hacer ejercicio regularmente (cuando menos tres veces a la semana) que hacerlo de vez en cuando.
  • NO debe realizarse ejercicio vigoroso cuando la embarazada está enferma, tiene alguna complicación o si el clima es demasiado cálido y húmedo.
  • Evita los movimientos bruscos y de brincoteo. Realiza los ejercicios en una superficie de madera o con alfombra, evita las superficies resbalosas.
  • Dada la relajación del tejido conectivo (ligamentos), las embarazadas deben evitar los ejercicios de estiramiento exagerados.
  • Es necesario tener precaución y levantarse lentamente del suelo para evitar mareos que provienen del cambio brusco de posición. Al levantarte se aconseja continuar con movimientos de piernas por un período de tiempo.
  • Evita los ejercicios acostada en el suelo, en esa posición, el útero se apoya en la vena cava e impide una buena circulación hacia el mismo útero y por lo tanto hacia el bebé y el cerebro de la madre lo que puede provocar mareos o desvanecimientos.
  • Toma líquidos en forma libre antes y después del ejercicio para prevenir la deshidratación. Si crees que es necesario, puedes interrumpir el ejercicio para tomar algún líquido. Hay que tener en cuenta que el bebé no puede sudar para prevenir el sobrecalentamiento de su cuerpo.
  • NO es aconsejable hacer sentadillas ni trabajar con pesas o plomos.
  • Debes hacer ejercicio con precaución y escuchar a tu cuerpo. El te dirá cuándo debes de parar.
  • Siempre utiliza un sostén o brassier especial para el ejercicio. Esto te ayudará no sólo a estar más cómoda sino también a que el busto mantenga su forma.
  • El ejercicio aumenta la temperatura corporal, lo cual puede afectar el desarrollo del bebé.
    • Si hace calor, debes de realizar tus ejercicios muy temprano por la mañana o por la tarde cuando el sol ya no esté tan intenso para evitar que te acalores demasiado.
    • Si el calor es intenso, no hagas ejercicio.
    • Si el ejercicio lo realizas en el interior, asegúrate que el lugar esté bien ventilado.
  • Procura tener intervalos frecuentes de descanso cuando hagas tu ejercicio y aprovéchalos para tomar líquidos.

Cuando inicies tu programa de ejercicio, hazlo paulatinamente y sin que te produzca dolor. Si hacías ejercicio antes, será más fácil realizarlo durante tu embarazo, pero si no acostumbrabas a hacerlo, deberás de iniciarlo muy despacio.

El calzado debe de ser el adecuado para que tengas el soporte necesario en las pantorrillas y para el arco del pie. Recuerda que durante el embarazo las articulaciones están más relajadas o sueltas y es fácil luxarse un tobillo o sufrir otras lesiones.

Hay que recordar que cuando realices cualquier tipo de ejercicio debes de evitar el ejercicio de alto impacto y los movimientos bruscos que puedan lastimar tus articulaciones, o los movimientos que te obliguen a doblarte sobre tu estómago. Si los ejercicios que realizas requieren de estar de pie, toma descansos, camina un poco para que la sangre no se acumule en tus piernas.

Para cualquier tipo de ejercicio que decidas realizar, es importante mantener el pulso por debajo de 140 pulsaciones por minuto, de tal manera que puedas seguir una conversación sin perder el aire.

¿Qué tipos de ejercicios son los mejores cuando estás embarazada?

A menos que tu médico te brinde otra información, la mayoría de los ejercicios de bajo impacto y de no contacto, son seguros para realizarlos durante el embarazo con diferentes modificaciones de acuerdo a los tres trimestres. Pero asegúrate de discutir con tu médico qué es lo más conveniente especialmente si es la primera vez que los vas a hacer. Puedes iniciar tu rutina con la caminata y un poco de yoga.

La Caminata. Es ideal porque se puede realizar durante todo el embarazo, no requiere de un equipo especial o entrenamiento, solo ropa cómoda y calzado adecuado. Si no hacías ejercicio antes de embarazarte, puedes iniciar tu caminata con 30 minutos tres veces a la semana, hasta completar seis días, es importante descansar uno. No trates de aumentar más distancia, más tiempo, más esfuerzo, lo importante es que tu actividad sea constante.

La Caminata. Es ideal porque se puede realizar durante todo el embarazo

A medida que tu embarazo progresa el centro del equilibrio de tu cuerpo, cambiará. Si practicas la caminata asegúrate de que el terreno sea firme.

Una Buena opción para las mujeres obesas o con sobrepeso si no han tenido problemas de rodillas o columna, es la caminata, pero debes consultar a tu médico, nunca  hacerlo por tu cuenta

Los ejercicios aeróbicos de bajo impacto son ideales para las mujeres embarazadas, porque se pueden practicar en el interior (en el gimnasio, en casa) y cada persona puede decidir el programa de ejercicio de acuerdo a sus necesidades. El ejercicio aeróbico favorece el aparato cardiovascular (corazón, vasos venosos y arteriales) y tonifica los músculos. Es importante que mantengas siempre un pie en el piso, para evitar que te caigas.

Los ejercicios aeróbicos de bajo impacto son ideales para las mujeres embarazadas

No intentes levantar mucho las piernas o dar saltos. Habla con tu entrenador o compra un video de aeróbicos de bajo impacto diseñado para embarazadas.

La bicicleta fija. Si antes de embarazarte disfrutabas del ciclismo, tal vez puedas considerar cambiarlo por una bicicleta fija para evitar caídas y dañar a tu bebé. La bicicleta estacionaria o fija te evita los empujones y empellones lo cual puede resultar incómodo para los senos si están sensibles. Además puedes ver la tele o leer cuando realices tu ejercicio.

La bicicleta fija es ideal para las mujeres embarazadas

Otra de las ventajas de la bicicleta estática, es que podemos regular la resistencia que deseamos, el nivel de dificultad, sin enfrentarnos a baches o pendientes indeseados. Si tienes molestias en la espalda prueba una bici que tenga respaldo y te permita estar cómoda sentada, pero ligeramente reclinada hacia atrás.

Por último, hemos de hacer referencia al spinning, una modalidad de ejercicio sobre la bicicleta que no sería recomendable durante el embarazo por los bruscos cambios de ritmo y el gran esfuerzo físico que conlleva. Y es que recordemos que una de las premisas de un ejercicio físico adecuado es que se debe evitar el esfuerzo a intensidades elevadas así como los aumentos bruscos de la cantidad de ejercicio.

La natación. Es uno de los mejores ejercicios para la embarazada. La natación es muy suave para tus articulaciones, crea músculos fuertes y te hace sentir más ligera, lo cual también es un buen ejercicio mental. Aunque el cloro de las albercas no implica ningún riesgo para tu bebé, asegúrate de no nadar si el agua está muy fría o muy caliente. Los baños sauna o los baños de tina calientes, están prohibidos durante el embarazo. No nades en aguas contaminadas o sucias.

La natación es uno de los mejores ejercicios para el embarazo

El Yoga. Estos ejercicios tonifican los músculos, favorecen la circulación, reducen el estrés y las técnicas de respiración utilizadas en el yoga, te ayudarán durante el parto.

El yoga tonifica los músculos y favorece la circulación

De hecho en muchas de las clases sobre el parto, incluyen posiciones y respiraciones de yoga, así que son una buena práctica para el trabajo de parto y el parto. Casi todas las escuelas de yoga cuentan con yoga para embarazadas que incluyen posiciones que son cómodas y sin peligro para la mujer que espera bebé.

Ejercicios de Kegel: Los ejercicios de Kegel son ejercicios del suelo de la pelvis que ayudan a tonificar los músculos de la vagina y el perineo, lo cual es importante para el parto. Además, si estos ejercicios se siguen practicando después del parto, ayudan a acelerar el proceso de recuperación.

Hacer un ejercicio de Kegel es simple pero lo primero que hay que saber es que deben ponerse en práctica con la vejiga vacía, lo contrario puede ser contraproducente:

  • Tensa los músculos que rodean la vagina y el ano. El movimiento de los músculos es similar al efectuado al detener el flujo de orina y la sensación que hay que tener durante su práctica es la de ‘sujetar algo con la vagina’.
  • Mantén los músculos tensionados tanto tiempo como puedas, aumentando el tiempo hasta 8 ó 10 segundos cada vez.
  • Relaja los músculos.
  • Tensiona y relaja los músculos varias veces al día

Los ejercicios de Kegel son ejercicios del suelo de la pelvis que ayudan a tonificar los músculos de la vagina y el perineo

La asociación Americana del Embarazo no recomienda en el segundo y tercer trimestre los ejercicios en los que se requieran estar acostada sobre la espalda, ya que disminuyen el riego sanguíneo del bebé.

Deportes que no se deben de hacer durante el embarazo

Durante el embarazo no se debe de esquiar en la nieve o en el agua, montar a caballo, escalar, juegos de raqueta, de contacto como el futbol soquer, basquetbol y volibol, estos deportes tienen riesgo de caídas, empujones y golpes en el vientre, aún los pequeños golpes pueden resultar serios cuando estás embarazada. No se recomienda el buceo profundo porque la descompresión del aire es un riesgo muy alto de daño al feto, así como las actividades en altitudes muy altas. Debes de evitar también los ejercicios que te mantengan mucho tiempo de pie.

Igualmente hay ciertas actividades, dentro de los ejercicios, que no debes hacer:

  • No detengas tu respiración mientras estás haciendo ejercicio
  • Evita los ejercicios que puedan causar el menor trauma abdominal como las actividades que incluyen movimientos con cambios rápidos de dirección.
  • Las actividades que incluyan s, rebotar o correr. Igualmente aquellas en las que tengas que levantar ambas piernas al mismo tiempo y doblarte hasta tocar tus pies cuando estás parada.
  • Nunca debes rebotar cuando estás haciendo estiramientos ni torcer la cintura mientras que estás parada.

¿Cuándo debo suspender mi rutina de ejercicio?

Si presentas los siguientes síntomas, debes de suspender el ejercicio y avisarle a tu médico.

  • Si tienes dolor abdominal o en la pelvis.
  • Si el ejercicio te provoca dolor de cabeza.
  • Si aparece sangrado vaginal.
  • Si tienes algún dolor no usual.
  • Si durante el ejercicio te mareas o desmayas.
  • Falta de aire no usual.
  • Si tu pulso es demasiado rápido y tienes dolor en el pecho.
  • Si observas liquido claro saliendo por la vagina.
  • Si sientes contracciones uterinas.
  • Si tienes dificultad para caminar o calambres musculares.
  • Detén el ejercicio si te sientes demasiado cansada, con mareos, calambres y con mucho calor.

Bibliografía:

Consulta Médica
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Consulta Médica

Control prenatal

¿Qué es el control prenatal?

Es el control médico que toda embarazada debe tener para asegurar un buen desarrollo del bebé dentro del vientre materno,  así como para preservar la buena salud de ella.

¿Cuándo debe iniciarse?

Debe iniciarse lo más pronto posible, tan pronto como la madre sepa que está embarazada. Esta recomendación es muy importante porque, aunque hayas tenido antes una gestación sin problemas, no existen dos embarazos iguales. El primer trimestre es trascendental para el desarrollo del bebé ya que en esta fase se habrá de realizar la embriogénesis (formación del embrión) y organogénesis (formación de sus órganos como el cerebro, corazón etc.)y son muchos los factores ambientales o maternos que pueden dañar a tu bebé

¿Por qué es importante la consulta prenatal?

La consulta prenatal -o la visita al médico durante el embarazo- es importante para definir el estado de salud de la madre y la del bebé y evaluar el progreso del desarrollo del bebé y tu estado de salud hasta el momento de dar a luz. El médico podrá detectar a tiempo si se presenta algún problema y se evitarán riesgos para el bebé y para la madre. Además la consulta prenatal te brinda educación sobre el embarazo y el parto y te permite consultar con tu médico las dudas y recibir el apoyo que necesite tu pareja y tú.

Primera consulta

La primera consulta prenatal es más larga y detallada que las sucesivas. Se recomienda que sea lo antes posible tanto para confirmar el diagnóstico de embarazo  como para evaluar tu estado general. Durante ella el médico hará una serie de preguntas para elaborar tu historia clínica en la cual determinará, con especial interés, todos los antecedentes que puedan afectar de alguna forma al curso de tu embarazo.

Te realizará también una exploración física, te solicitarán pruebas de laboratorio (así como cualquier otra prueba especial que pueda necesitarse para asegurarse de que tu embarazo está evolucionando favorablemente) y programarán las consultas sucesivas.

Historia clínica  (Interrogatorio)

La Historia Clínica o interrogatorio consta de varias partes y es por eso que esta consulta es un poco más larga.

  • Datos generales 
  • Nombres completos  tuyo y de tu pareja. Tu ocupación y si estás trabajando  actualmente y cuántas horas; esta información puede ser útil para interpretar los síntomas de fatiga excesiva, riesgo  en el trabajo o tensión del hogar a que estás expuesta
  • Edad, estatura, peso, raza, país de origen
  • Ocupación de tu pareja  y edad

Antecedentes personales no patológicos como:

Tu estilo de vida:

  • ¿Cuántas horas duermes al día, tu tipo de alimentación, si practicas ejercicio, consumes alcohol, drogas, si fumas, cuantas horas trabajas al día, te desvelas?
  • ¿Has estado en contacto con algún enfermo contagioso?
  • ¿Tomas mucho café o bebidas con cafeína?
  • ¿Cómo está tu esquema de vacunas?,
  • ¿Visitas regularmente al dentista?
  • ¿Qué enfermedades infecciosas y de la infancia has padecido?
  • ¿Tienes o has tenido alguna enfermedad de transmisión sexual?
  • ¿Tienes alguna alergia?, ¿sufres de depresión?

Antecedentes personales patológicos: Tu médico hará este interrogatorio enfocándose hacia  aquellos padecimientos previos, que sean vigentes en el momento de tu embarazo o bien, que hayan dejado alguna consecuencia (secuela) que interfiera o que pueda alterar el desarrollo de la gestación. Para tu médico también es importante saber si tuviste algunos padecimientos que ya te dejaron inmunidad, por ejemplo, la rubéola.

  • Los problemas de corazón, de tensión arterial elevada, cualquier padecimiento de los riñones y la diabetes, son padecimientos de gran importancia porque implican riesgos durante el embarazo y parto. Es igualmente importante que siempre le digas al médico el tipo de medicamentos que tomas y para qué los tomas; ten en cuenta que muchos de estos medicamentos pueden causar defectos al nacimiento, sobre todo en el primer trimestre.

Antecedentes ginecobstétricos

Te preguntará a qué edad tuviste tu primera menstruación, características de tu ciclo menstrual, fecha de iniciación de relaciones sexuales y métodos anticonceptivos que hayas utilizado previamente, En caso de que no sea tu primer embarazo, es  importante determinar el número de embarazos, (duración de cada embarazo) si se presentaron complicaciones y de qué tipo, (eclampsia, preeclampsia, sangrados) Si el parto fue atendido en la casa o en un hospital, duración del trabajo de parto, y si hubo complicaciones, si fue espontáneo o inducido, por via vaginal o por cesárea y la causa de ésta, tipo de anestesia aplicada y si presentaste algún problema.
En caso de parto vaginal  si en la actualidad padeces de incontinencia urinaria (salida involuntaria de la orina)

Si  hubo abortos previos  cuántos y a las cuantas semanas de embarazo, tipo de servicio en que fuiste atendida.

El  peso y características de los bebés al nacimiento, su sexo, si están vivos y cuál es su estado de salud actual. Desde el punto de vista obstétrico es muy significativo una muerte perinatal o de un niño menor de un año.

Si amamantaste a tus bebé (s) por cuánto tiempo, qué problemas se presentaron durante este período. Una evaluación  de  las fallas anteriores puede indicar si podrás lactar al próximo bebé si deseas amamantarlo

La fecha de la última menstruación, haciendo hincapié en las características de esa última, para diferenciarla de algún otro sangrado anormal.

Cualquier problema o complicación que hayas presentado en embarazos anteriores suelen ser elementos vitales para que tu médico determine la conducta a seguir en tu caso. Ejemplo de lo antes mencionado sería el dato de una eclampsia o preeclampsia severa en el embarazo anterior, de una cesárea efectuada en un medio no especializado y con infección de la herida.

¿En qué consiste el examen físico?

La exploración física en la primera consulta prenatal, es muy minuciosa y comprende la revisión de todos los aparatos y sistemas de tu cuerpo.

El médico te pesará y medirá tu altura, si tienes obesidad o, por el contrario, una delgadez extrema, iniciará un control de tu peso para que este problema no suponga un factor de riesgo en el embarazo. Tomará tu presión arterial, pulso y temperatura. Te escuchará el corazón, los pulmones y te revisará los senos.

En esta primera visita se realiza un examen pélvico y se toma una muestra de exudado vaginal para la prueba de Papanicolaou que sirve para detectar la posibilidad de que haya cáncer cervicouterino (cáncer en el cuello del útero) o infecciones vaginales de transmisión sexual, como la gonorrea,  la clamidia o el virus de papiloma humano.

El médico hará un tacto vaginal, para evaluar el tamaño y posición de tu útero y el tamaño de la pelvis. Esta exploración también permite detectar anomalías en el útero, las trompas y los ovarios.

El médico escuchará el corazón de tu bebé con un aparato llamado dopler, que utiliza ondas de ultrasonido. Este aparato puede detectar los latidos cardiacos del bebé desde la semana 8 de embarazo

En esta primera consulta tú también querrás hacerle preguntas a tu médico. Lo más recomendable sería que hicieras una lista que contuviera dichas preguntas de antemano y de este modo sería más fácil recordarlas en el momento en el que vayas a la consulta.

Trabajando juntos, a través de la consulta prenatal, tú y el médico pueden dirigir sus esfuerzos para mantener tu salud y lograr el nacimiento de un niño sano.

¿Cuáles son los estudios de laboratorio que se realizan en la primera consulta prenatal?

Hay ciertas pruebas de laboratorio que tu médico querrá hacerte.
Pruebas en sangre: Ante todo, tu médico querrá confirmar tu embarazo mediante un análisis en sangre Además de esto, dicho análisis ayudará a determinar tu grupo sanguíneo, tu factor RH (en caso de que seas RH negativa, te pedirá además una prueba de Coombs indirecta y si no estás sensibilizada te aplicarán la vacuna Anti D a las 28 semanas), si estás anémica o tienes un proceso infeccioso en ese momento y el nivel de anticuerpos presentes en tu sangre así como también el estado de tu sistema inmune para luchar contra ciertas infecciones como por ejemplo la rubéola, el toxoplasma y el citomegalovirus (Prueba de TORCH)

Al mismo tiempo se hará una detección sistemática de Fibrosis Quística y te pedirá una prueba de VIH. En la actualidad, esta prueba en particular se les prescribe a todas las mujeres embarazadas para que, de este modo, las que estuvieran infectadas con el virus del VIH y no lo supieran tengan la posibilidad de informarse sobre su estado, y sobre las medidas que tendrá que tomar el médico para evitar que el virus sea transmitido al sistema sanguíneo del bebé.

El médico puede pedir también la prueba de Hepatitis, porque la transmisión de la madre al feto se puede prevenir hasta en un 90% cuando el bebé se vacuna al nacer.

Análisis de orina: para detectar la presencia de glucosa y proteínas que no se deben de encontrar normalmente y en ocasiones el médico pide un cultivo de orina para detección de infecciones en vías urinarias.

Ultrasonido: Cuando la persona no recuerda la fecha de su última regla, el médico ordenará un ultrasonido para calcular con mayor certeza la edad gestacional del bebé.

Al terminar la historia clínica y con todos los resultados de los estudios que te pidió, el médico podrá determinar si tu embarazo es de bajo o de alto riesgo para que se puedan presentar complicaciones durante el embarazo.

Se considera de alto riesgo cuando la madre tiene una condición médica que puede afectar el embarazo o cuando hay signos de complicaciones potenciales en el bebé.

Fecha de parto

En esta primera consulta, tu médico te dirá lo que, probablemente, más deseas saber: la fecha probable del parto.

¿Cómo se calcula esta fecha?

Tal vez te parezca raro pero la primera semana de embarazo es realmente la fecha de tu último período menstrual antes de embarazarte.

¿Por qué? Los doctores y otros profesionales de la salud calculan la fecha de tu parto contando 40 semanas a partir de la fecha de tu última menstruación. Eso significa que cuentan parte de ese periodo menstrual como parte del embarazo, aunque tu bebé aún no ha sido concebido. La concepción generalmente se lleva a cabo dos semanas después de tu primer día de la regla. Cuando llegue tu bebé, habrán pasado 38 semanas después de haber sido concebido, pero tu embarazo oficialmente es de 40 semanas, ya que no se sabe con exactitud en qué fecha exactamente de tus dos semanas de fertilidad concebiste a tu bebé. En el sitio encontrarás una tabla muy fácil de entender para que puedas calcular tu fecha de parto.

Las indicaciones del médico si todo se encuentra normal

El médico te indicará cuánto tiempo más deberás tomar tu ácido fólico, los multivitamínicos y el calcio que debes tomar. La dieta y como aliviar las molestias que tengas al momento, los cambios en tu estilo de vida, las actividad o ejercicio que puedes hacer. Tú y tu pareja podrán preguntarle las dudas que tengan, como cuáles son los signos de alarma, cuándo llamarlo.

Los síntomas de los primeros meses del embarazo como la náusea, el dolor en los pechos, el aumento de peso y de abdomen, son todas buenas señales.

Frecuencia de las consultas prenatales

La frecuencia de las visitas prenatales, irá variando conforme avance el embarazo. Hasta la semana 28 serán una vez al mes. Después de esa fecha hasta la semana 36 las visitas serán dos veces al mes. De la semana 36 hasta la fecha del parto, la consulta será cada semana.

Si padeces de una enfermedad crónica como la diabetes o tienes un embarazo de alto riesgo probablemente las visitas sean más frecuentes.

Las consultas periódicas a lo largo de la gestación son la clave para la asistencia prenatal. Acude aunque te encuentres bien, ya que pueden surgir complicaciones que no producen síntomas.

Preguntas que probablemente le harás a tu médico

  • ¿Cuándo nacerá mi bebé?
  • ¿Si el tamaño de tu útero es normal?
  • ¿Si las molestias que sientes son normales?
  • ¿Cuáles son las recomendaciones para las molestias que presentas?
  • ¿Qué recomendaciones debes de seguir en cuanto a: Alimentación ejercicio, aumento de peso, estilo de vida?
  • ¿Qué actividades, alimentos y sustancias tóxicas debo de evitar?
  • ¿Cuáles ejercicios están o no permitidos?
  • ¿Orientación sobre tu vida sexual?
  • ¿Cuáles serían los signos de alarma para llamar al médico?
  • ¿Qué es el embarazo de alto riesgo, y si mi embarazo es de alto riesgo?
  • ¿SI puedo viajar en coche o en avión?

Preguntas frecuentes

¿Realmente hace alguna diferencia cumplir con mis citas de Control Prenatal?
Si.  Ciertamente se disminuye el riesgo de enfermedad y muerte de la madre y su bebé.
¿Qué pasaría si no quiero ser controlada?
Te expondrías a riesgos innecesarios y por encima de todas las cosas podrías incurrir en un acto de supremo egoísmo con un bebé indefenso que depende de ti.  Recuerda: el embarazo es natural más no perfecto, de hecho, el embarazo es un período que requiere de mucha vigilancia médica y cuidados específicos para la madre y el bebé por nacer

A veces me parece que las consultas son muy superficiales e incluso no veo su valor, ¿estoy en lo correcto?
No. Algunas consultas pueden parecer innecesarias pero afortunadamente esto se debe a que estás en presencia de un embarazo normal. De existir una complicación importante verías que las consultas serian más frecuentes, acuciosas y complejas.

¿Debe asistir mi esposo  o pareja a la consulta prenatal? 
En la medida de lo posible se sugiere que tu pareja asista a la consulta para que  se involucre en tu embarazo, conozca a tu médico y siga la evolución de su bebé.  El hecho de que no pueda asistir a todas tus evaluaciones no debe ser motivo de roces en la pareja, hay que recordar que las presiones laborales y económicas a veces no lo permiten

¿Por qué es más estricto el Control Prenatal en caso de un embarazo múltiple (gemelos, triates)?
La presencia de 2 o más bebés, la masa placentaria grande, la sobre distensión uterina y los cambios fisiológicos más pronunciados aumentan los riesgos ya existentes en un embarazo simple, duplican hasta sextuplican el riesgo de complicaciones asociadas al embarazo: Parto Prematuro, Preeclampsia, Diabetes, Placenta Previa, etc.

Referencias

http://www.e-mas.co.cl/categorias/medicina/cprenatal.htm

http://www.maternofetal.net/3prenatal.html

http://www.slideshare.net/UABCMEDICINA/control-prenatal

Aumento de Peso en el Primer Trimestre
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Aumento de Peso en el Primer Trimestre

Introducción

El primer trimestre del embarazo es el principio de un importante proyecto que es el embarazo. Es un momento raro en el que sabes que estás embarazada pero no se nota, puedes haberlo – o no- comentado con alguien, puedes sentirte de maravilla y eso te preocupa o puedes sentirte fatal y…eso te preocupa.

Aún cuando tu embarazo no es obvio, tú ya te sientes diferente y notarás muchos cambios en tu cuerpo, entre estos puedes incluir cambios en el pecho, que orinas más frecuentemente, que estás muy cansada, que puedes tener náusea, acidez estomacal y dolor de cabeza. Incluso alguna sienten que están deprimidas, ansiosas, con miedos y cambios de humor inesperados. Puedes sentir también el aumento de peso que será uno de los principales cambios en tu cuerpo.

¿Cómo debo comer?

Siempre es una buena idea comer bien. Es decir, de manera equilibrada y sana. Sin embargo, durante la gestación cada bocado tiene más importancia aún, ya que todo lo que consumes alimenta al bebé que crece en tu vientre. No es necesario comer por dos, sino para dos, ya que ahora debes pensar que eres la fuente de los nutrientes para que tu hijo se desarrolle de la mejor forma posible.

Según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés), cuando no estás embarazada generalmente requieres entre 1800 y 2200 calorías diarias. Cuando se está embarazada, se necesitan apenas unas 300 a 500 calorías más al día (lo que sería un vaso de leche sin grasa y un medio sándwich) para mantenerte sana y ayudar al desarrollo del feto. Son muy claros en decir que el embarazo no es el momento para perder peso. Es el momento para alimentarse bien.

Si tu dieta hasta ahora no es la adecuada, el embarazo es un buen momento para crear buenos hábitos. Lo importante es enfocarte en un aumento gradual y que esté dentro de los límites saludables.

¿Cómo debo comer?

¿Por qué es tan importante cuidar lo que uno come y aumentar de peso de acuerdo a lo recomendado?

Porque ni tú ni tu bebé se beneficiarán si subes más kilogramos de los recomendados por tu médico. Si subes demasiado, te sentirás muy incómoda y te dejará con muchos kilos extras para bajar al término del embarazo y tienes el riesgo de tener un bebé prematuro o muy grande y complicaciones – como diabetes gestacional y presión arterial elevada – durante el embarazo y el parto.

Pero no es el momento de hacer dietas ni de brincarse las comidas. Tu bebé está constantemente necesitando glucosa para su desarrollo y la extrae de tu flujo sanguíneo así que si no repones constantemente esta energía, te puedes encontrar con que te sientes muy cansada y sin fuerzas y puedes hasta llegar a marearte. Se trata de comer, sanamente, tres veces al día y, si es necesario, incluir algo entre comidas.

Pero por otro lado, hay estudios que indican que si tu peso era más bajo que el normal antes del embarazo y no aumentas el peso suficiente durante el embarazo, tu bebé está en riesgo de nacer con bajo peso (menos de 2.5 kilogramos); estos bebés se consideran “pequeños para su edad gestacional”.

Según la agrupación de médicos de EE.UU., estos niños pueden sufrir problemas después de nacidos, tales como enfermedades y problemas de aprendizaje o del comportamiento. Además, contrario a lo que se piensa, un bebé pequeño o de bajo peso no facilita el parto.

¿Cómo debe de ser la ganancia de peso durante el embarazo?

Son muchas las fuentes de investigación que explican acerca de la ganancia de peso durante el embarazo. Cuando se habla de un total numérico, la mujer siempre dividirá esto en tres y el resultado lo aplicará a cada trimestre del embarazo. Pero la cosa no es así de simple ya que el bebé aumenta de peso principalmente al final del segundo y durante el tercer trimestre y es entonces cuando es más rápida la ganancia.

Es importante tomar en cuenta que NO se puede aplicar la misma tabla de aumento de peso durante el embarazo a todas las mujeres ya que depende de varios factores como son:

  • Peso antes de embarazarse
  • Edad.
  • Estatura
  • Estado de salud de la madre
  • Estado de salud del bebé
  • Semana del embarazo que estás cursando
  • Peso actual (si estás obesa, o por debajo de tu peso corporal)
  • Antecedentes étnicos (de raza) y familiares

Las mujeres embarazadas necesitan una dieta y peso adecuados para la salud óptima y para la nutrición de su bebé en crecimiento.

¿Entonces, cuántos kilos se deben subir durante el embarazo?

¿Entonces, cuántos kilos se deben subir durante el embarazo?

Como cada caso es distinto, consulta con tu médico cuál es el aumento de peso ideal para ti.

  • Si tu peso es normal, entonces la ganancia debe mantenerse entre los 12 y 16 kilogramos
  • Si estás baja de peso tu médico probablemente te recomiende que subas desde 14 hasta 20 kilogramos
  • Si hay obesidad, seguramente tu médico te pedirá que te limites- recuerda, el embarazo NO es el momento para hacer dietas de bajas calorías- a subir no más de 7 a 12 kilogramos
  • Si estás esperando gemelos entonces tu médico te pedirá que engordes un poco más que cuando es un embarazo de un solo bebé.
  • Según las investigaciones, si son gemelos entonces la ganancia debe de ser de entre 16 hasta 23 Kg, pero si son triates o cuádruples, entonces debes de subir de ¡25 hasta 40 kilogramos!

¿Por qué es importante subir de peso durante el embarazo?

El aumento de peso es importante tanto para ti como para tu bebé. Recuerda, antes que nada, que dentro de ti se está formando un nuevo ser con muchas necesidades para su desarrollo. Subir de peso es parte del proceso del embarazo y es indispensable para que el organismo desarrolle un sistema de soporte muy completo para el bebé y para cubrir las demandas nutricionales de la lactancia materna y el desgaste de la madre en el desempeño de los cuidados al recién nacido.

Ya se ha comprobado que las embarazadas que no tienen una buena nutrición durante el embarazo, tienden a tener bebés pequeños y enfermizos que van a requerir más tiempo de hospitalización.

¿Cómo se distribuye este incremento?
El aumento de peso no es totalmente de acumulación de grasa. El peso del bebé que llevas, el aumento de la cantidad de sangre y de todos los fluidos de tu cuerpo contribuyen en igual forma.

Así es como se reparten, aproximadamente, los kilos que subes:

  • Bebé: 3 a 3.5 kilogramos
  • Pechos: 1 kilogramo
  • Reservas maternas de grasas, proteínas y otros nutrientes: 3.5 kilogramos
  • Placenta: 750 gramos a 1 kilogramo
  • Útero: 1 kilogramo
  • Líquido amniótico: 1 kilogramo
  • Sangre: 2 kilogramos
  • Fluidos del organismo: 2 kilogramos

¿Cuánto debo subir en el primer trimestre?

El aumento de peso es diferente en cada trimestre, ya que el bebé se encuentra en diferentes etapas de desarrollo y sus requerimientos calóricos van en aumento a medida que el embarazo progresa.

Durante el primer trimestre el aumento de peso es menor (en este periodo se suelen aumentar entre 1 y 2 kilos de peso), incluso algunas mujeres bajan de peso casi siempre debido a la náusea y/o el vómito. Esta situación es preocupante para la madre porque piensa en cómo afectará a su bebé. Este aumento de peso no corresponde en su totalidad al feto, sino también a la placenta, al líquido amniótico, al útero, a los pechos y al aumento del volumen de la sangre.

Afortunadamente durante esta etapa el bebé no requiere de tantas calorías como en los meses por venir. Lo importante es que tus porciones de comida aunque sean pequeñas, deben de ser nutritivas. Además las vitaminas prenatales que tu médico indicó, ayudan a tu bebé a recibir los elementos necesarios tan importantes en este trimestre en que se lleva a cabo la organogénesis (la formación de los órganos del bebé como su cerebro, corazón, ojos, médula espinal)

Aumento de peso ideal en el primer trimestre

En este momento, el bebé y su “alojamiento” son todavía muy pequeños por lo que la necesidad de aumento de peso ideal queda cubierta de la siguiente manera:

Aumento de peso ideal en el primer trimestre

  • Peso normal antes del embarazo, el aumento será de 1 ½ a 2 ½ kilogramos
  • Peso por debajo de lo normal antes del embarazo, el aumento será de 2 ½ a 3kg, esto dependerá de cuán bajo es el peso y de lo que el médico ordene.
  • Sobrepeso antes del embarazo, aproximadamente de ½ Kg a 1 Kg

El objetivo es mantener hasta donde sea posible un aumento de peso estable, Recuerda, el aumento de peso es diferente en cada embarazada. Mantén en la mente tu meta pero NO te obsesiones con lo que subes cada semana o cada mes.

¿Por qué es peligroso subir demasiado peso durante el embarazo?

Si sufres un aumento muy brusco de peso, sobre todo en los primeros 5 meses de gestación, debes decírselo a tu médico, para descartar una posible diabetes gestacional. Después de las 20 semanas de embarazo, también hay que estar atenta a un aumento repentino de peso, ya que si va acompañado de hinchazón en pies, manos y rostro además de presión arterial elevada, puedes estar con preeclampsia (alza de presión por el embarazo).

Asimismo, si tú o tú bebé no logran aumentar de peso, también es motivo de conversación con el médico para ver qué sucede.

Los problemas potenciales que se pueden presentar cuando se sube demasiado peso son:

  • Diabetes Gestacional
  • Presión arterial alta
  • Dolor de espalada
  • Venas varicosas
  • Dolores en las piernas
  • Aumento de riesgo del parto por cesárea
  • Aumento de la fatiga

Afortunadamente un buen cuidado prenatal, puede disminuir los riesgos de estas complicaciones. Probablemente tu médico te indicará hacerte más pruebas durante el embarazo. Estas pruebas incluirían: un ultrasonido para medir el tamaño del bebé, pruebas de tolerancia a la glucosa para detectar la diabetes gestacional y otras pruebas de diagnóstico que le ayuden a evaluar el desarrollo de tu bebé durante el embarazo.

¿De qué manera puedo ayudar a que mi ganancia de peso sea la correcta durante el embarazo?

Los siguientes cuidados te ayudarán a que tengas un embarazo sano para tu bebé y para ti

  • Evita el consumo de alcohol y de tabaco.
  • Come algo sano entre comidas que te suministre los nutrientes y calorías extras que necesitas. Descubrirás que es más fácil y mejor para tu digestión hacer varias comidas al día en vez de las acostumbradas tres que pueden ser muy pesadas.
  • Vigila tu aumento de peso. Recuerda, no es igual todas las semanas. El consumo de alimentos bajos en grasa, te ayudará a que la ganancia de peso sea la correcta. Aumentar de peso innecesariamente, se logra fácilmente cuando consumes comida chatarra la cual contiene un alto contenido de grasas.Finalmente, te recomendamos ingerir abundantes líquidos durante la dulce espera. Necesitarás mucha más agua que antes y los ocho vasos de agua que debías tomar antes de empezar tu embarazo, necesitas aumentarlos. Así combatirás la deshidratación, la hinchazón y beneficiarás a tu bebé.
    • Pero si pierdes súbitamente peso, debes de llamar a tu médico, especialmente en este trimestre. Podría ser un signo de pre eclampsia.
  • Finalmente, te recomendamos ingerir abundantes líquidos durante la dulce espera. Necesitarás mucha más agua que antes y los ocho vasos de agua que debías tomar antes de empezar tu embarazo, necesitas aumentarlos. Así combatirás la deshidratación, la hinchazón y beneficiarás a tu bebé.
  • Escoge alimentos ricos en proteínas, carbohidratos sanos, minerales, vitaminas.

Forma equipo con tu médico: él o ella te ayudará a vigilar tu peso usándolo como un indicador tanto del crecimiento del bebé como de alguna posible señal de problemas potenciales que se puedan presentar durante el embarazo; y tú labor será colaborar alimentándote bien y acudiendo a tus consultas de control durante el embarazo.

Imagen corporal durante el embarazo

Si has luchado con tu peso en el pasado, te puede resultar difícil aceptar que ahora está bien aumentar de peso. Es normal sentirse ansiosa a medida que los números en la balanza suben.

Ten en cuenta que el aumento de peso es necesario para un embarazo saludable. Los kilos de más desaparecerán después de haber tenido el bebé. Por otro lado, si aumentas mucho más peso de lo recomendado, tu bebé también será más grande, lo cual algunas veces puede conducir a problemas con el parto. Una alimentación sana y el ejercicio regular son las mejores formas de garantizar un embarazo y un bebé saludables.

Preguntas frecuentes:

¿Se gana peso en el primer trimestre cuando casi no se puede comer nada? Quizá no, pero no tienes que preocuparte por esto. Durante el primer trimestre con  las náuseas y el cansancio, muy pocas mujeres logran alimentarse adecuadamente. Es por esto que es importante entrar al embarazo con suficientes reservas alimenticias como para proveer para ti y para tu bebé.

Si no lograste aumentar el peso debido y estás preocupada, no debes de entrar en pánico, esta no es una razón como para que el bebé no se desarrolle normalmente. Sin embargo, siempre es importante consultar con una nutrióloga especialista en embarazo.

Referencias