Complicaciones de parto / Postparto, El bebé

Apgar: calificación o puntuación del recién nacido

Desde el primer instante

Si es importante mantener un seguimiento médico durante toda la infancia, tanto o más resulta el control de los primeros momentos de vida, cuando es fundamental verificar que todo va bien para poder intervenir de inmediato si se presenta algún problema.

¿Qué es la calificación Apgar?

Es un estudio rápido, simple, indoloro y efectivo que utilizan los ginecólogos, pediatras, neonatólogos, parteras y personal de salud, para verificar la salud de tu bebé en el momento de nacer.

Está diseñada para hacer una evaluación rápida de las condiciones físicas del bebé después del nacimiento y determinar si hay, o no, necesidad de algún tratamiento médico de emergencia.

La puntuación Apgar es tan rápida y fácil de hacer que probablemente ni te des cuenta de cuándo la hicieron. Una vez que se hace, los resultados se anotan en un total de 0 a 10.

Este procedimiento ha sido, universalmente, una parte rutinaria del parto desde que la doctora Virginia Apgar lo publicó en 1952.

¿Por qué se le llama “puntuación o calificación Apgar”?

La calificación Apgar, fue creada en 1952 por la anestesióloga Virginia Apgar quien se preocupaba mucho por los efectos de la anestesia materna durante el parto en los bebés.

Antiguamente, a los bebés recién nacidos, si no tenían algún defecto aparente, se les consideraba con buena salud y se les llevaba directamente de la sala de partos a la cuna sin que se le hiciera una revisión formal.

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La Dra. Apgar se dio cuenta de que “el nacimiento es el momento más peligroso de la vida” y quería que el personal medico que recibía al bebé, lo evaluara en una forma rápida, organizada y significativa que detectara si era necesaria una intervención médica.

¿Cómo se realiza este examen?

La evaluación del bienestar físico del bebé se realiza dos veces – la primera en el minuto uno del nacimiento (para ver cómo le fue al bebé con el proceso del parto) y la segunda, cinco minutos después (para ver cómo le va en su nuevo ambiente fuera del útero materno).

Se toman en cuenta cinco factores y cada uno de ellos se evalúa siguiendo una escala del 0 al 2, siendo 2 la máxima puntuación posible.

Los factores son los siguientes:

  1. aspecto (color de la piel),
  2. pulso (frecuencia cardíaca),
  3. irritabilidad (gesticulación o respuesta refleja),
  4. actividad y tono muscular,
  5. respiración (ritmo y esfuerzo respiratorio),

Generalmente se hace simplemente con la vista así que es probable que ni te des cuenta de que lo están haciendo. Algunos médicos colocan además suavemente su mano sobre el pecho del bebé o en el cordón umbilical para verificar qué tan rápido está latiendo (pero generalmente se considera que si el bebé ha respondido y llora, los latidos cardiacos estarán arriba de 100 latidos por minuto).

Los médicos, comadronas (parteras) y personal de enfermería suman las puntuaciones de estos cinco factores para calcular la puntuación de Apgar. La puntuación que puede obtener un bebé oscila entre el 0 y el 10, siendo 10 la máxima puntuación posible.

APGAR también es el acrónimo de Apariencia, Pulso, Gesticulación, Actividad, Respiración que son los factores que mide).

Puntuación Apgar
Factor de Apgar 2 1 0
Frecuencia cardiaca pulso Normal (Superior a 100 latidos por minuto) Inferior a 100 latidos por minutos Ausente (sin pulso)
Esfuerzo respiratorio Normal Respiración lenta e irregular Ausente (sin respiración)
Irritabilidad (Respuesta refleja gesticulación) Lo evita, lo estornuda o tose tras la estimulación Gesto o mueca facial tras la estimulación Ausente (sin respuesta a la estimulación)
Actividad (Tono muscular) Activo, movimientos espontáneos Brazos y piernas flexionados con poco movimiento Sin movimiento, tonicidad “blanda”
Apariencia (Coloración de la Piel) Color normal en todo el cuerpo (las manos y los pies rosados Color normal (pero las manos y los pies tiene un tono azulado) Coloración azul-grisácea o palidez en todo el cuerpo

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Frecuencia cardiaca: Comprueba que el ritmo de sus latidos, sea de 100 o más por minuto y se le da una calificación de 2 puntos si es así, de un punto si son menos de 100 y de 0 puntos si no pasa de los 80 latidos por minuto. En caso de ser así, se le ayuda a restablecer su respiración.

Esfuerzo respiratorio: con esta prueba se evalúa la madurez de los pulmones. Si el bebé llora con energía, significa que su respiración es regular, profunda y acompasada y se habrá ganado 2 puntos.

Si llora con jadeos, con poca fuerza o presenta un llanto quejumbroso es que su respiración es irregular y se le dará solamente 1 punto. Si no existe actividad respiratoria, la calificación es de 0 y requiere reanimación inmediata.

Tono muscular: Se evalúa mediante la coordinación entre la extensión y la flexión de sus extremidades: si hay movimiento activo, el puntaje del bebé es 2 en tono muscular, si el movimiento es más bien débil, se le da 1 punto y si los músculos están flojos y flácidos, el puntaje del bebé es 0 en tono muscular

Respuesta a las excitaciones: frente a diversos estímulos que se les presentan. Si llora, estornuda, hace muecas o tose, se le dan 2 puntos. Si sus reacciones son escasas, con poca gesticulación o sollozos se le da 1 punto y si no emite sonidos ni se inmuta frente a los estímulos (como puede ser un leve pinchazo), no obtendrá ningún punto.

 Color de piel: independientemente que tenga el color que hereda de sus padres, el tono indica el nivel de oxigenación de la sangre y/o si existe ictericia (la pigmentación de la piel es amarillenta).

Así que, si tiene un tinte “rosado” se le otorgan 2 puntos; si la coloración en uñas, manos y pies es azulada, se le da solamente 1 punto y si toda la piel es de color azul pálido, la calificación es de 0.

  • Con la suma de todos los puntos se le otorga su primera calificación llamada Apgar.

Ninguno de los exámenes a que se someten es doloroso ni molesto y los beneficios de saber cómo está son muchos, para darle la atención y cuidados que necesita y hasta para salvarle la vida, ya que sus primeros momentos fuera de la madre, al respirar y moverse libremente y al manifestar sensaciones desconocidas como frío, calor y otras, son fundamentales.

¿Cómo se interpreta la calificación?

Primero que nada, tenemos que recordar que se hacen 2 evaluaciones:

Calificación Apgar en el primer minuto de vida

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  • Si tiene entre 8 y 10 puntos, se considera que el bebé se encuentra en condiciones normales y no necesita más que los cuidados normales de rutina que se dan a todo recién nacido.
  • Si tiene entre 4 y 7 puntos, indica algún problema que requiera de atenciones especiales. No necesariamente quiere decir que el bebé no es saludable o que es anormal, simplemente es que necesita algún cuidado inmediato como succionarle el moco de las vías respiratorias o la administración de oxígeno para ayudarlo a que estabilice la respiración.
    • Después de que se le haga esto, la siguiente calificación puede mejorar.

Pero si su calificación es de 3 puntos o menos, se debe actuar de inmediato para salvarle la vida y evitar complicaciones graves.

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Ten en cuenta que una calificación Apgar inicial (en el minuto 1) que fue ligeramente baja, es normal en algunos bebés, especialmente aquellos que nacieron de un embarazo de alto riesgo, de un parto por cesárea o de un trabajo de parto y parto complicados.

Las cifras más bajas en la puntuación de Apgar son frecuentes en bebés sanos prematuros quienes suelen tener una tonicidad muscular inferior a los bebés que nacen tras nueve meses de embarazo y quienes, en muchos casos, necesitarán vigilancia especial y asistencia con la respiración debido a sus pulmones prematuros.

Una calificación de 3 o menos significa que el bebé necesita con urgencia de medidas especiales de resucitación que salven su vida.

En el caso de que la resucitación se dificulte, la evaluación se vuelve a hacer a los 15, 20 y 30 minutos.

Calificación Apgar a los 5 minutos

A los 5 minutos después del nacimiento, se hace una nueva evaluación del recién nacido.

Si el bebé tuvo 7- 7 o más, virtualmente se puede garantizar una buena salud, pero si la primera calificación fue de 6 o menos y no ha subido a 7 o más, entonces los médicos continuarán con el tratamiento necesario y estarán monitoreando más de cerca al bebé.

La mayoría de los bebés que tienen una calificación inicial de menos de 7, eventualmente llegan a mejorar su calificación.

Algunos bebés nacen con problemas cardiacos o de los pulmones que requieren una atención especial, pero otros simplemente tardan más en ajustarse a esta nueva vida.

La mayoría de los recién nacidos con puntuaciones iniciales inferiores a siete en la prueba de Apgar eventualmente estarán bien.

¿Qué significa una calificación persistente de menos de 3?

No son buenas noticias. Un Apgar de 0-3 a los 20 minutos de edad, por ejemplo, es anuncio de altos porcentajes de morbilidad (enfermedad) y mortalidad.

Cuando la puntuación en alguno de los tiempos es muy baja puede estar indicada algún tipo de actuación médica: desde una simple observación en incubadora durante las primeras horas de vida, hasta el ingreso en una planta de Neonatología para investigar la causa.

¿Una calificación alta garantiza la salud de mi bebé a largo plazo?

Es muy importante que los padres guarden la calificación Apgar de su bebé con cierta perspectiva. Como ya lo dijimos, está diseñada para ayudar al médico a evaluar las condiciones físicas del recién nacido y así saber si necesita algún tratamiento médico inmediato. Pero NO está diseñada para predecir la salud del bebé a largo plazo, su comportamiento intelectual o su resultado general.

Si el médico está preocupado con la calificación que le dio al bebé, él les explicará cuál es el problema y lo que se está haciendo. Pero relájense, la mayoría de los recién nacidos aprueban. ¡Disfruten ese momento!

Preguntas frecuentes

¿El test de Apgar predice la salud de mi bebé en el futuro?

En términos generales, el test de Apgar por sí solo no predice la salud de su bebé en el futuro. Un ligero aumento del riesgo de parálisis cerebral en bebés nacidos a término, ha sido asociado con un muy bajo puntaje del test que se realiza a los 5 minutos, pero la vasta mayoría de los niños con un bajo puntaje Apgar de 5 minutos no presentan parálisis cerebral.

¿El puntaje del test de Apgar de mi hijo predice cuán inteligente será?

El test de Apgar evalúa la salud y el bienestar de un bebé al momento de su nacimiento. Éste no predice la capacidad del niño de tener un buen desempeño académico.

Referencias

Parto y Nacimiento
Durante, Embarazo, Semanas 25 - 40

Parto y Nacimiento

Introducción

Sin embargo, es también un momento difícil en el que tanto la madre como el hijo experimentan dolor. Dolor físico que es plenamente superado por la trascendencia, emoción y expectación de ese momento. Afortunadamente la ciencia ayuda a la madre con la anestesia, procedimiento que disminuye considerablemente el dolor.

En esta transición de la vida intrauterina (dentro del seno materno) al mundo externo, es donde el pediatra tiene un papel muy importante; ayuda al bebé en estos momentos críticos, le proporciona calor, lo conforta, lo limpia y le quita secreciones (moco), el líquido amniótico que lo ha estado protegiendo dentro del útero hasta ahora e inclusive sangre (al paso por el canal del parto pueden tener contacto con sangre o secreciones maternas). De ser necesario, también le puede administrar oxígeno u otras medidas de reanimación.

La naturaleza de parir y nacer

 

La naturaleza de parir y nacer

Todas las mujeres nacemos “equipadas” con la habilidad de dar a luz, con reflejos innatos que posibilitan el desarrollo del embarazo y del parto y nacimiento. Hasta ahora la ciencia no ha podido imitar ni controlar dichos procesos que son controlados desde nuestro antiguo cerebro, el hipotálamo, que en la misma manera determina otros reflejos innatos como es sentir hambre, sed, sueño o el deseo sexual.

Aunque sean reacciones instintivas e innatas o naturales, estos reflejos pueden ser inhibidos, reprimidos o estimulados según el ambiente y los sentimientos que influyen en el momento.

Fisiología de la fecundación, embarazo, parto y nacimiento

Es importante conocer la fisiología de todo este proceso para entender cuáles son las necesidades reales de la especie humana en el momento de dar a luz.

El poder identificar las coincidencias que tenemos con el resto de los mamíferos, ayuda a comprender un proceso que a través de la cultura y la tecnología se ha hecho cada vez más complicado.

¿Qué significa fisiología?

La fisiología es la rama de las ciencias biológicas que estudia las funciones normales del cuerpo.

Cuando hablamos de lo “fisiológico” estamos hablando de lo que nuestro organismo es capaz de hacer, sin participación de nuestra voluntad, para mantenerse en un equilibrio saludable.

Los procesos fisiológicos ocurren en forma permanente en nuestro organismo sin que tengamos demasiado conciencia de ello. Ejemplos de las funciones fisiológicas son la digestión, la respiración, la circulación sanguínea, etc. Todas ellos dependen el uno del otro y ocurren en forma simultánea.

La fecundación, el embarazo y el parto son también funciones fisiológicas, con la particularidad de que no ocurren permanentemente sino un número limitado de veces en la vida de una mujer.

Su fin es la de perpetuar a la especie humana.

¿Cuáles son los síntomas de que se está por producir el parto?

Cuando el parto esta por producirse, la mujer puede sentir una gran presión sobre el recto y sus músculos abdominales se contraen involuntariamente. Esto se llama “reflejo de pujo”, lamentablemente no se da en todas las mujeres y son ellas, de manera conciente, las que pujan al sentir la presión de la cabecita del bebé en la porción baja de la vagina en cada contracción.

Debido a que en ese momento hay una gran descarga de adrenalina, la mujer siente un aumento de energía repentino. Esta sensación puede venir acompañada de temor y de una gran necesidad de gritar o aferrarse de algo o alguien o incluso ponerse de pie. Es importante que las personas que la acompañan le brinden confianza serenamente y no la obliguen a tomar una posición que no le resulte cómoda para el pujo.

En la inmensa mayoría de los casos las mujeres eligen estar con el tronco erguido y los pies bien apoyados en el suelo o sobre la camilla. El parto vertical es el más fisiológico.

Si los latidos del bebé se encuentran bien no hay ningún apuro que justifique una episiotomía, la cabeza del bebé irá asomando un poco más en cada pujo distendiendo la vagina en forma gradual. Apenas nace el bebé se le puede colocar sobre el pecho de la madre. Luego de unos minutos, cuando se instaló definitivamente la respiración pulmonar y el cordón cesó de latir, éste se corta.

Cuando se respeta el tiempo para que se instale la respiración pulmonar, generalmente los bebés no lloran “vigorosamente” pues ese pequeño pero importante período de tiempo en que el cordón cesa de latir, sumado al contacto estrecho con su madre, hacen que la primera respiración se produzca en el tiempo en que ya puso en funcionamiento los mecanismos para la respiración fuera del útero haciendo que el proceso sea menos violento que cortando el cordón inmediatamente. El corte oportuno o tardío del cordón provee al niño de los depósitos de hierro necesarios para los primeros 6 meses de vida mientras el bebé se alimenta exclusivamente con leche materna.

Habitualmente dentro de la media hora de ocurrido el nacimiento la mujer vuelve a sentir contracciones y, la placenta, que era la encargada de nutrir al bebé y que ha dejado de funcionar, finalmente sale al exterior, eso se llama “alumbramiento”. Si es necesario, porque hubo un desgarro o fue requerida una episiotomía, se dan algunos puntos en el periné.

El bebé se tomará su tiempo para prenderse al pezón. Por lo general se produce dentro de las primeras dos horas si no fue separado de su madre. El parto se da por terminado cuando ya ha nacido el bebé y se ha expulsado la placenta (alumbramiento) y se ha esperado por lo menos dos horas (período de post alumbramiento) requeridas para la vigilancia, prevención o resolución de eventuales complicaciones hemorrágicas post parto.

Esto es en lo formalmente asistencial pero en realidad los efectos del parto a nivel fisiológico, tanto en la madre como en el recién nacido, continúan durante las primeras horas del nacimiento. Ambos están bajo los efectos de la adrenalina, oxitocina, prolactina y endorfinas. Todas estas sustancias u hormonas favorecerán el “enamoramiento” entre la madre y su bebé, si se les permite permanecer juntos.

¿Cuál es el papel que juegan las hormonas en el parto y nacimiento?

Durante las relaciones sexuales, el parto, post parto inmediato y lactancia se ponen en juego una serie de mecanismos que dependen de un delicado equilibrio hormonal entre la oxitocina, las endorfinas, la adrenalina y la prolactina. Son liberadas automáticamente y el resultado son reacciones instintivas y respuestas innatas.

  1. La oxitocina: esta hormona es conocida como “la hormona del amor”. Es una hormona que promueve conductas altruistas, del “olvido de uno mismo”. Y que se segrega durante las relaciones sexuales, parto y lactancia
    • Oxitocina y las relaciones sexuales: Durante la estimulación sexual, es la hormona que liberamos en todo el cuerpo que produce sensaciones de placer y sentimientos de amor; así es que provoca comportamientos de apoyo, confort y protección y fortalece la cercanía y el vínculo entre la pareja. En las mujeres se libera oxitocina cuando se estimula la vagina, el clítoris, el cuello del útero y los pezones.
    • Oxitocina y embarazo: Durante el embarazo la oxitocina mantiene el cuello del útero cerrado y, a la vez, produce contracciones suaves para mantener el útero con buen tono y mejora la circulación a la placenta.
    • Oxitocina y trabajo de parto: La oxitocina induce las contracciones durante la labor del parto. Las contracciones empujan la cabeza del bebé sobre el cuello uterino y así se libera aún más oxitocina y de esta manera se estimulan las contracciones para mantener el progreso del parto.
      • Durante el descenso, la presión de la cabecita en el canal del parto sobre la vagina y los músculos del suelo pélvico, continúa la liberación de oxitocina y continúan las contracciones que empujan hacia abajo al bebé. De esta manera el descenso es una acción de reflejo y asegura que el bebé pueda nacer aún sin esfuerzo de la madre sí es necesario.
      • Cuando el bebé está coronando (asomando la cabecita), se estiran los tejidos y provoca una “oleada” de oxitocina que es necesaria para iniciar la separación de la placenta y preparar el calostro en los senos.
    • Oxitocina y parto: Para que el parto fluya con seguridad, se requiere condiciones que permitan la producción amplia de oxitocina. Son las mismas condiciones precisas para cualquier acto de amor: sentirse segura, protegida, amada, privada, respetada, estimulada, especial, etc.
      • Finalmente, la oxitocina provoca contracciones fuertes en el posparto, para disminuir el tamaño del útero y controlar el sangrado.
    • Oxitocina y conducta maternal: La oxitocina provoca el rápido comienzo de la conducta maternal completa.
    • Oxitocina y lactancia: De la misma manera, la oxitocina produce el reflejo de bajada de la leche para amamantar al bebé y su producción continúa durante la lactancia y además induce comportamientos maternos de nutrición.
  2. Prolactina: Se encuentra presente en el líquido amniótico, leche materna y líquido folicular ovárico. Sus niveles aumentan 20 veces durante el embarazo y la lactancia y decaen a las tres semanas después del parto (si no hay lactancia). De lo contrario entre los tres meses a un año.La prolactina tiene acción sobre el desarrollo de los alvéolos mamarios. Aumenta el volumen de leche y actúa sobre su composición.
    También tiene efectos favorecedores de la conducta maternal: disminución de la libido, instinto de anidación, aumento de la ansiedad, traducido en la actitud vigilante y falta de sueño profundo que caracteriza a las madres que acaban de tener un bebé.
  3. Adrenalina: es una sustancia vinculada al stress (huída-agresión).Durante el parto, llega a su pico máximo apenas comienza el reflejo de expulsión fetal. Tiene un importante rol en la relación mamá-bebé en el período inmediato al nacimiento. En la madre predispone una actitud alerta en el momento del parto. Indispensable para la defensa de su cría.
    Los efectos en el recién nacido ayudan a que el bebé se adapte a la falta fisiológica de oxígeno durante el período expulsivo del trabajo de parto.
    El recién nacido se encuentra alerta en el momento del nacimiento. Sus ojos están abiertos, pupilas dilatadas.
    Esto favorece el contacto visual que es una característica importante en la relación inicial madre- hijo entre humanos.
  4. Endorfinas: Los efectos de las endorfinas son:
    • disminuye la percepción de dolor,
    • crea una sensación de bienestar y,
    • altera la percepción de tiempo y lugar.

Son liberadas frente al dolor. Frente a elevadas concentraciones de oxitocina en cerebro y durante el acto sexual.

Durante la labor del parto la madre produce hormonas que tienen una estructura parecida a la morfina, y también se sabe que el mismo bebé libera sus propias endorfinas durante el proceso del nacimiento. De hecho, cuando nace un bebé, la madre y su bebé están llenos de estas substancias, que se parecen a las opiáceas (una de las propiedades de las opiáceas es la de inducir un estado de dependencia y provocar la adicción).

El dolor en el parto sirve para varias cosas. Primero, la mujer necesita saber que está en la labor del parto y en qué etapa está para medir la hora del parto y para poder estar en el lugar donde dará a luz a tiempo. (Es interesante notar que los animales nocturnos dan a luz en el día y los del día en la noche, un mecanismo para asegurar la privacidad de otros miembros de su especie y para reducir los peligros de predadores naturales).

Es justo señalar que la mayoría de los procedimientos médicos usados en los hospitales causan la disminución de la producción de las endorfinas, por ejemplo, provocar o acelerar el parto con drogas y otros estímulos no permite al cuerpo el tiempo que requiere para producir suficiente endorfinas en proporción al dolor experimentado.

Las endorfinas estimulan la secreción de prolactina, por lo que el parto y la lactancia no pueden disociarse.

Las endorfinas propician las conductas de apego y dependencia observadas en el vínculo mamá-bebé y con la pareja sexual.

Todas las hormonas liberadas por la madre y el recién nacido, tienen un papel específico en la relación entre ambos.

¿Qué puede inhibir la producción de oxitocina durante el parto?

Se han identificado algunos factores específicos que inhiben la oxitocina en el parto:

  • Miedo o ansiedad causados por:
    • Factores externos: traslado de la embarazada durante la labor del parto, olores desagradables, ruidos, distracciones, luces fuertes, sentirse expuesta u observada, etc.
    • Factores internos: preocupación acerca del bienestar del bebé, miedo que se desgarrará, miedo del dolor, etc.
  • Anestesia: epidural y anestesias locales que duerman los nervios en los sitios receptores necesariso para el reflejo de pujar.
  • Inducir y conducir el parto : la inducción del parto se realiza con soluciones que se administran a través de la vena (intravenosas) a las cuales se les agrega oxitocina sintética la cual inunda los sitios receptores con niveles altos y anormales de esta hormona, volviéndolos menos sensibles a niveles fisiológicos de oxitocina.
  • La episiotomía: reduce el estiramiento del periné, quitando el estímulo para la liberación de oxitocina.
  • Separación de madre y bebé después del parto: por falta de estimulación de los pezones, necesaria para mantener el flujo de oxitocina durante el tercer estadio de la labor de parto.
  • Factores indirectos incluyen:
    • Creencias y actitudes: la vergüenza, enojo o ansiedad, inhibe la secreción de oxitocina.
    • Recuerdos muchas veces inconscientes u olvidados, como por ejemplo del abuso sexual.

¿Qué sucede cuando se inhibe la producción de oxitocina durante el parto?

  • La labor del parto se hace más lenta y las contracciones son más espaciadas.
  • Dilatación del cuello uterino lenta: porque las contracciones son menos fuertes.
  • El segundo estadio de la labor de parto se prolonga: se disminuye o se quita el reflejo de pujar.
  • Aumenta la posibilidad de una hemorragia posparto porque no se contrae debidamente el útero después del parto.
  • Problemas con la lactancia porque no hay reflejo de bajada de leche.

Parir es un acto sumamente humano y, humanizar el parto significa entender y respetar el funcionamiento y las necesidades humanas, biológicas, fisiológicas. No hacerlo es negar a las mujeres y a todas las personas que nacen sus derechos humanos más fundamentales.

¿Cómo transcurre un parto fisiológico?

El parto normal y fisiológico comienza naturalmente en forma suave y progresiva. La mujer ya ha percibido que su útero se contrae o que se “pone dura la panza” desde el 6º mes de embarazo. Estas contracciones habitualmente no son dolorosas o son acompañadas de una ligera molestia o sensación de tirantez en la parte baja del abdomen.

Las primeras contracciones del trabajo de parto en general no pueden diferenciarse del resto de las contracciones percibidas durante el embarazo por lo que no llamarán demasiado la atención a no ser que comiencen a repetirse a intervalos inferiores a la media hora o que la frecuencia sea cada vez mayor.

Cuando esto sucede lo único que se requiere es prestar atención, que no es lo mismo que alarmarse como lo hacen los protagonistas de las películas. Algunas veces puede romperse la bolsa espontáneamente y la embarazada siente que comienza a perder líquido o siente como si se orinara. Muchas veces a pesar de que se rompió la bolsa, el parto no comienza porque no se presentan las contracciones. En la gran mayoría de estos casos el parto se desencadena espontáneamente antes de las 48 horas.

Hay que evitar infecciones por gérmenes que puedan ascender desde la vagina hacia el bebé en ese período. Es conveniente evaluar con el médico la necesidad de antibióticos, mantener reposo y NO realizar tactos vaginales.

La duración del trabajo de parto es variable en cada mujer .Los libros clásicos de obstetricia hablan de 8 a 12 horas en las primerizas y de 4 a 8 horas en las que ya han tenido hijos.

Aún no están claras cuáles son las bases fisiológicas que desencadenan el parto, sin embargo varias investigaciones coinciden en que tanto el niño por nacer como la madre participarían en su desencadenamiento. Es suficiente decir que hay un “acuerdo”, producto de una comunicación hormonal, bioquímica y mecánica.

Sin embargo hay otra comunicación que no se puede negar, quizás mucho más sutil y compleja que es la emocional y tiene que ver con los tiempos de cada uno. Hay un periodo previo al inicio de trabajo de parto franco que los especialistas denominan “preparto”.

El preparto es un momento que precede al parto a veces en horas otras veces en días, en que aparecen contracciones más o menos rítmicas con intensidad y dolor variables. Puede aparecer un dolor que recuerda a los dolores menstruales que va y viene junto con las contracciones y este dolor puede irradiarse hacia la zona del sacro, hacia la vagina o hacia los muslos .Esta modalidad suele ser la más típica pero cada mujer podrá referir sensaciones diferentes.

Por lo general tiene una duración de 2 a 4 horas, para luego ir desapareciendo espontáneamente o mediante métodos naturales (inmersión en agua caliente) o medicamentosos (analgésicos, antiespasmódicos o útero inhibidores). Este cuadro puede repetirse varias veces en el transcurso de los días previos al parto.

Esta situación suele generar ansiedad ya que a pesar de las contracciones no se produce dilatación del cuello uterino o la misma es muy lenta.

Podría tomarse ese tiempo de incertidumbre, para ir registrando las sensaciones corporales, ver de qué manera se pueden aliviar las molestias y comenzar un contacto con el equipo obstétrico que es el encargado de contener y habilitar los recursos que cada mujer tiene para atravesar este momento que a veces suele ser angustiante.

Muchas mujeres demandan una resolución rápida de la situación o en otros casos el equipo obstétrico no es capaz de contener en forma paciente la carga emocional que acompaña este cuadro. Esto trae aparejado el aumento de la intervención obstétrica y con ello el aumento de la posibilidad de cesárea. El resultado de esto es que la mujer queda con la creencia de que requirió una cesárea porque no dilataba y esto influye, negativamente, en su siguiente parto.

Tomarse el tiempo para reconocer los fantasmas que puede disparar el sentir la cercanía al parto y la comunicación fluida con la partera u obstetra ayuda a que el preparto se transcurra con menos nerviosismo. Es importante aceptar al preparto como una posibilidad de adaptación y no como algo que no termina de ser o que no debería ser.

El reconocimiento de este período por parte de los profesionales y por parte de la mujer que va a dar a luz ayuda a no entrar en estados de ansiedad y angustia innecesarios antes de que comience verdaderamente el parto.

Cuando finalmente comienza el parto, que habitualmente es precedido por el preparto en su menor o mayor duración, se tiene la sensación de progresión. La mujer “siente distinto”, algo cambió con respecto a la intensidad, la frecuencia, la duración o las sensaciones que aparecen durante las contracciones.

El síntoma más típico es la regularidad de la frecuencia de las contracciones y la reducción de esta frecuencia con el correr de las horas. Puede haber contracciones regulares cada 15 minutos que al cabo de una hora se hacen cada 10, luego cada 7, cada 5. Esto no debe ser tomado literalmente porque el ritmo de las contracciones es propio de cada mujer. La intensidad de las contracciones también es mayor y el dolor también.

Fuera del momento de las contracciones, la mujer puede moverse y volver a hablar sin problemas, como si nada ocurriera. Podríamos decir que “vuelve en sí misma” y conserva su humor habitual .A diferencia de lo que sucede en otros estados de dolor físico no fisiológico (que acompaña a las enfermedades o a los traumatismos). La duración de cada contracción pude estar entre los 15 o 45 segundos.

Hay síntomas que pueden acompañar al trabajo de parto como: las oleadas de calor durante las contracciones, inapetencia, deseos de orinar o defecar, vómitos o náuseas. Es frecuente la sed y el deseo de bebidas frías. Es recomendable beber agua a pequeños sorbos para no vomitar.

El correlato a nivel físico son las modificaciones del cuello uterino que se va dilatando progresivamente. Esto raramente puede ser verificado por la mujer ya que requiere de una exploración vaginal .Es la partera o el obstetra quienes realizan, en la mayoría de los casos, este control.

La actitud corporal que adopta la mujer también es indicativo de que el trabajo ha comenzado: inquietud hasta encontrar una posición que alivia, imposibilidad de continuar el discurso si estaba manteniendo una conversación, actitud distante de su entorno y retraimiento.

Habitualmente las mujeres prefieren permanecer en un lugar poco iluminado y alejado del ruido. Es común observar un movimiento de balanceo entre las contracciones si la mujer está sentada o parada.

A nivel emocional puede haber irritabilidad (¡que habitualmente es descargada con su pareja!), intolerancia a los ruidos y a la luz. Puede haber necesidad de estar sola o de que no le hablen ni la toquen ó contrariamente necesidad de compañía permanente y sostén corporal durante las contracciones.