Desprendimiento de la Placenta
Complicaciones, Embarazo, Otras

Desprendimiento Prematuro de la Placenta

¿Qué es la placenta?

La placenta es un órgano fundamental en el embarazo, ya que constituye la conexión vital del bebé con la madre. Su nombre proviene del latín y significa “torta plana”, refiriéndose a su apariencia en humanos.

¿Cuándo se forma la placenta?

La placenta se empieza a formar en el mismo momento de la implantación del embrión en la pared uterina, acontecimiento que ocurre aproximadamente a la semana de haberse producido la fecundación. La placenta se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto.

¿Cuál es la función de la Placenta?

Su principal misión es la de transmitir los nutrientes al bebé. El nivel de flujo sanguíneo hacia el útero –a través del cordón umbilical- es de unos 500-700 ml por minuto. Gracias a esa sangre, suministra al bebé oxígeno (funciona de “pulmón fetal”), nutrientes y hormonas.

La placenta realiza para el feto funciones muy parecidas a las del hígado para el adulto, ya que sirve de reserva de nutrientes, modifica algunas sustancias antes de ingresarlas al feto y contribuye a la regularización de la glucemia fetal (azúcar en la sangre); estas funciones van disminuyendo al desarrollarse el hígado fetal.

También se encarga de los desechos del bebé, sobre todo del anhídrido carbónico que hace pasar al torrente sanguíneo materno para eliminarlo. La madre elimina esos desechos a través de los riñones.

De este modo, la placenta actúa también como un filtro encargado de mantener estas sustancias nocivas alejadas del sistema orgánico de tu bebé. Sirve de filtro pero hay sustancias que consiguen penetrar en la placenta como por ejemplo las drogas, por eso muchos medicamentos están prohibidos en el embarazo.

Otra de las misiones es la función endocrina, esto es, la fabricación de hormonas, entre ellas la gonadotropina coriónica humana, que es la que permita que el embarazo siga delante. Esta hormona es la que se mide en las pruebas de embarazo.

Igualmente sintetiza estrógenos u hormonas sexuales de tipo femenino, que juegan un papel muy importante en la implantación del embrión, el desarrollo de las mamas y lactógeno placentario, que controla el metabolismo materno y estimula el crecimiento del bebé. Todas estas hormonas contribuyen a asegurarse de que el cuerpo de la mujer vaya atravesando los cambios apropiados durante el embarazo.

Si bien muchos microorganismos como bacterias, gérmenes o tóxicos no son capaces de atravesar la placenta, por lo que el feto está protegido durante una época en la que su sistema inmune no está maduro, la mayoría de los virus sí son capaces de atravesar o romper esta barrera.

Resulta increíble tan sólo imaginar que este pedazo de carne llamado placenta, del que es tan fácil deshacerse, sea en realidad un laboratorio que hizo funciones respiratorias, digestivas, excretoras, endócrinas (hormonales) durante la etapa más crítica del desarrollo del ser humano, funciones todas que, posteriormente, requerirán de la actividad conjunta de muchos órganos y sistemas interrelacionados para mantener la vida extrauterina y adulta.

¿Dónde se sitúa la placenta?

Una vez implantada y bien sujeta en la pared uterina, la placenta no se mueve.

Durante el embarazo, la placenta se desplaza a medida que el útero se estira y crece. Al inicio del embarazo, es muy común que la placenta esté en la parte baja en el útero, pero a medida que el embarazo continúa, la placenta se desplaza hacia la parte superior de éste debido a que su crecimiento es mucho menor al crecimiento del útero y el borde placentario se aleja poco a poco del cuello uterino.

Hacia el tercer trimestre, la placenta debe estar cerca de la parte superior del útero, de manera que el cuello uterino esté despejado para el parto.

¿Cuánto vive la placenta?

Como todo órgano, la placenta tiene un proceso biológico: nace, crece y muere. ¿Y hasta cuándo vive la placenta? Tanto como el embarazo: aproximadamente 40 semanas. Crece durante todo el embarazo, aunque en las últimas semanas comienza a envejecer.

A partir de las 41ª semana hay más riesgo de que no funcione correctamente y deje de transmitir los nutrientes que el bebé necesite para crecer, es lo que se denomina “placenta envejecida o vieja”.

Cuando acaba la gestación la placenta suele medir 1,5-3 centímetros de grosor y de 15-20 centímetros de diámetro y pesa alrededor de 450-550 gramos, sin tener en cuenta el cordón umbilical al que está unida.

El parto no finaliza hasta que la madre no expulsa la placenta, es decir, hasta la última fase del parto, llamada “alumbramiento”, en la que sigue habiendo contracciones.

Una vez que sea expulsada, el médico deberá controlar que esté completa, ya que si han quedado restos en el interior del útero podrían presentarse complicaciones. Y además se controla el estado de la placenta la cual puede dar pistas sobre el estado del bebé.

¿Qué factores pueden afectar la salud de la placenta?

Hay varios factores que pueden afectar la salud de la placenta durante el embarazo, algunos se pueden modificar y otros no.

Por ejemplo:

La Edad materna. Ciertos problemas de la placenta son más comunes en mujeres mayores de 40 años.

Ruptura Prematura de Membranas. Durante el embarazo tu bebé está rodeado de una membrana llamada saco amniótico que contiene el líquido amniótico. Si este saco escurre líquido amniótico o se rompe antes de que el trabajo de parto se inicie, aumenta el riesgo de que se presenten problemas en la placenta.

Hipertensión arterial. Puede afectar a la placenta.

Diabetes no controlada y tabaquismo.

Embarazo Múltiple. Si estás embarazada de más de un bebé, se puede aumentar el riesgo de presentar ciertos problemas en la placenta

Trastornos de la coagulación. Cualquier condición que intervenga en la coagulación o que aumente el riesgo de la formación de coágulos también son factores que aumentan el riesgo de problemas en la placenta.

Cirugías previas del útero. Si has tenido cirugías previas del útero como cesáreas, tienes un mayor riesgo de padecer problemas en la placenta

Antecedentes de problemas de placenta. Si has tenido problemas de la placenta en tus embarazos anteriores, puedes estar riesgo de que se vuelvan a presentar.

Consumo y abuso de ciertas substancias. Ciertos problemas de la placenta son más frecuentes en mujeres que fuman o consumen drogas ilegales como la cocaína, durante el embarazo

Traumatismos en el abdomen. Como por ejemplo una caída u otro tipo de impacto en tu abdomen, aumenta el riesgo de tener problemas en la placenta

¿Cuáles son los problemas más comunes de la Placenta?

Durante el embarazo los problemas de la placenta más comunes son:

·      Desprendimiento prematuro de la placenta

·      Placenta Previa.

·      Placenta Acreta.

·      Insuficiencia placentaria.

·      Después del parto la retención placentaria es otro de los problemas de suma importancia.

En algunos casos, la placenta:

  • Puede tener una forma anormal.
  • Puede no agrandarse lo suficiente (más probable si está esperando gemelos o más)
  • No se fija correctamente a la superficie del útero.

Desprendimiento prematuro de placenta

Es la separación prematura de la placenta, generalmente después de la semana 20 de gestación, que estaba implantada de manera normal en el útero. Se presenta en el 1% de los embarazos, puede ser una emergencia obstétrica.

La separación de la placenta puede ser desde unos milímetros hasta se desprendimiento total. La separación puede ser aguda o crónica.

Evidentemente esta complicación pone en grave riesgo al bebé. Dependiendo del grado de desprendimiento, el bebé puede tener una afectación mínima, sufrimiento fetal “leve” (taquicardia fetal) o más grave (bradicardia), e incluso, la muerte en unos cuantos minutos, cuando el desprendimiento es severo.

Como lo mencionamos anteriormente, la placenta provee de oxígeno y nutrientes al bebé antes de nacer. Si la placenta se deprende del útero antes del trabajo de parto, es inevitable que se interrumpa el aporte de oxígeno y nutrientes para el bebé, lo que pone en riesgo su vida.

Clasificación del desprendimiento de placenta

El desprendimiento prematuro de placenta se clasifica en la escala de grado 0- 3, de acuerdo a la severidad del desprendimiento, el sangrado y el estado de la madre y el feto

Grado 0 – Asintomática: No hay síntomas, y solamente diagnosticada en el examen de la placenta después del parto

Grado 1Leve: Representa el 48% de los casos La embarazada presenta sangrado vaginal y molestias leves al orinar, no hay peligro para la madre ni para el bebé

Grado 2- Moderada: Representa el 27% de los casos. La hemorragia es moderada, con más contracciones uterinas, y la frecuencia cardiaca del feto puede indicar que existe sufrimiento. La madre presenta síntomas pero no ha caído en shock, el monitoreo fetal se lleva a cabo para detectar si el bebé está en peligro.

Grado 3 Severa: Representa el 24% de los casos. El desprendimiento total (o casi total) de la placenta es infrecuente, pero grave. En este caso, el sangrado es intenso, o permanece oculto. Las contracciones uterinas son continuas, con dolor abdominal y baja presión sanguínea de la madre, que puede sufrir un shock. Es necesario practicar una cesárea de urgencia para salvar al bebé, pero si el feto no está suficientemente desarrollado, morirá, ya que no se puede detener el desprendimiento de la placenta.

Causas del desprendimiento prematuro de la placenta

No se conoce la causa del desprendimiento prematuro de la placenta, sin embargo, muchas mujeres que sufren esta complicación tienen las siguientes características en común:

  • Son fumadoras
  • Tienen más de 35 años
  • Consumen cocaína durante el embarazo
  • Tienen antecedentes de desprendimiento de placenta
  • Sufrieron traumas (golpes ) en el abdomen
  • Tienen anormalidades en el útero
  • Tienen un embarazo múltiple
  • Tienen preeclampsia o hipertensión

Factores de riesgo del desprendimiento prematuro de la Placenta

Un factor de riesgo es cualquier cosa que pueda incrementar la posibilidad de una mujer para presentar problemas de placenta en el embarazo pero, aunque influyen en el desarrollo del problema, la mayoría de ellos no es causa directa.

Los siguientes factores pueden incrementar el riesgo de una mujer para presentar desprendimiento prematuro de la placenta:

  • Cordón umbilical corto.
  • Ruptura prolongada de membranas.
  • Edad materna.
  • Ciertas infecciones intrauterinas (corioamnioitis).
  • Fibromiomas retro placentarios (tumores fibrosos del músculo del útero. ubicados atrás de la placenta).
  • Consumo y abuso de alcohol.
  • Consumo de tabaco.
  • Desprendimientos de placenta previos.
  • Polihidramnios (cantidad mayor de lo normal del líquido amniótico).
  • Cesáreas anteriores.

Síntomas y signos del desprendimiento prematuro de placenta

El sangrado vaginal es raro solamente se presenta en uno de cada 5 casos del 1% de las mujeres que presentan desprendimiento prematuro de la placenta.

Si el sangrado vaginal se presenta en el tercer trimestre, se debe acudir al médico inmediatamente porque también puede ser un síntoma de placenta previa.

Síntomas característicos

Grado 1

  • No hay sangrado vaginal o puede haberlo muy leve.
  • Leve dolor en el útero.
  • Presión arterial y pulso de la madre, normales.
  • No hay problemas de coagulopatías (trastornos hemorrágicos por incapacidad de formar coágulos).
  • No hay sufrimiento fetal.

Grado 2

  • Como en otras complicaciones relacionadas con la placenta, el sangrado vaginal es el síntoma más común, en este caso acompañado de malestar, nauseas, dolor abdominal moderado y contracciones uterinas.
  • La madre tiene taquicardia y variaciones de la presión arterial y del pulso cuando cambia de posición.
  • Hay datos de sufrimiento fetal (el bebé tiene taquicardia).
  • Problemas en la coagulación de la sangre.
  • Disminución de los movimientos del feto (hay sufrimiento fetal).
  • Sangre en el líquido amniótico.

Grado 3

  • No hay sangrado vaginal y si lo hay, es abundante.
  • Dolor intenso en el útero.
  • La madre entra en estado de shock.
  • Coagulopatías (trastornos hemorrágicos).
  • Muerte fetal.

 Cuando el desprendimiento de placenta es crónico

El desprendimiento prematuro de placenta cuando es crónico puede causar mínimos síntomas y signos como: sangrado café, en manchas, continuo, o intermitente. Este tipo de desprendimiento puede causar retraso de crecimiento intrauterino

Cómo se diagnóstica.

 Pruebas y exámenes de laboratorio. Los exámenes pueden abarcar:

  • Ecografía abdominal y vaginal.
  • Conteo sanguíneo completo
  • Monitoreo fetal.
  • Estudios en sangre más especializados que incluyen: nivel de fibrinógeno, tiempo parcial de tromboplastina, conteo de plaquetas y tiempo de protrombina.
  • Examen pélvico

En el diagnóstico también se debe considerar si la embarazada sufrió de un trauma (golpe) en el abdomen. SI el sangrado se presentó en la etapa ultima del embarazo, el médico descartará la posibilidad de placenta previa -que tiene síntomas muy similares- antes de realizar un examen pélvico, debido a que puede aumentar el sangrado.

Tratamiento del desprendimiento prematuro de placenta

Hay tres cosas que los doctores deberán considerar antes de iniciar el tratamiento.

  • La severidad del desprendimiento
  • Localización del desprendimiento
  • Edad gestacional

El médico hará lo siguiente:

  • Realizará un examen físico.
  • Observará tus contracciones y cómo responde a ellas el bebé.
  • Algunas veces, hará una ecografía para revisar la placenta (pero la ecografía no siempre muestra un desprendimiento prematuro de ésta).
  • Verificará la frecuencia y el ritmo cardíaco del bebé.

Si el desprendimiento prematuro de placenta es pequeño, el médico te puede ordenar reposo en cama para detener la hemorragia. Después de unos días, la mayoría de las mujeres por lo general puede volver a sus actividades normales.

En caso de una separación moderada, es probable que necesite permanecer en el hospital en donde:

  • Vigilarán el ritmo cardíaco al bebé.
  • Tú podrías necesitar una transfusión de sangre.
  • Si el bebé muestra signos de sufrimiento, el médico puede inducir el parto prematuro. Si no puedes dar a luz por vía vaginal, necesitarás una cesárea.
  • Aproximadamente el 15% de los casos con un desprendimiento severo de placenta, termina con la muerte del feto.

Cuando el desprendimiento de placeta es grave, el tratamiento de emergencia dependerá de las semanas de gestación y de la severidad de los síntomas. En el hospital te monitorizarán continuamente, te darán oxígeno para ayudar a tu bebé y también se hará monitoreo del bebé para vigilar que no haya sufrimiento fetal.

Es probable que te pongan un suero y que constantemente te tomen los signos vitales (presión arterial, pulso, temperatura y respiraciones). En caso de que el bebé presente algún problema, seguramente te adelantarán el parto y será por cesárea.

Complicaciones

Cuando la placenta se separa del útero, se presenta una hemorragia que comprime la pared del útero lo cual compromete el aporte de sangre para el feto.

El sangrado retro placentario (de la parte posterior de la placenta) puede atravesar la pared del útero y penetrar hasta la cavidad peritoneal causando una situación llamada Útero de Couvelaire. El miometrio (capa muscular interna del útero), se debilita y se puede romper con las contracciones uterinas.

La ruptura uterina es una emergencia obstétrica de vida o muerte

Complicaciones Maternas

La pérdida de sangre vaginal -que puede o no, ser dolorosa- puede causar un desbalance circulatorio, es decir, la embarazada presenta signos vitales como: temperatura, presión, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, que varían de un momento a otro, lo que significa una incapacidad del organismo para regular la circulación, o bien estos signos vitales están extremadamente altos o bajos, lo que indica que se han sobrepasado ya los mecanismos de compensación del cuerpo.

Esta descompensación puede ser causa de la formación de coágulos muy pequeños que tapan los vasos sanguíneos.

Puede haber ruptura del útero, falla de los riñones y muerte de los tejidos (necrosis) del hígado, cápsulas suprarrenales, glándula pituitaria.

Complicaciones del feto

Debido a las fallas en el aporte de sangre a través de la placenta, el feto puede sufrir falta de oxígeno (hipoxia), anemia, retardo en el crecimiento (el bebé no puede crecer y desarrollarse normalmente en el útero si no obtiene oxígeno y nutrientes suficientes).

Cuando esto ocurre, se denomina restricción del crecimiento intrauterino (RCIU). Esto aumenta las probabilidades de complicaciones durante el embarazo y el parto, anormalidades en el sistema nervioso central y muerte.

Cómo prevenir el desprendimiento prematuro de la placenta

No se puede evitar un desprendimiento prematuro de la placenta, pero se pueden controlar los factores de riesgo relacionados con esto.

Es muy importante que si padeces de diabetes o hipertensión, se lo digas a tu médico desde la primera consulta prenatal. El desprendimiento de placenta se puede desarrollar y empeorar de manera muy rápida así que es importante que Si sospechas que puedes tener desprendimiento de placenta, acudas a tu obstetra de inmediato. De esta manera podrás prevenir situaciones que pueden amenazar tu vida

No consumas tabaco, alcohol, cocaína ni anfetaminas.

Si tuviste un desprendimiento prematuro de la placenta en un embarazo anterior, habla con tu médico acerca de las formas de reducir su riesgo.

La consulta prenatal desde el inicio del embarazo y de manera continua puede ayudar a detectar esta complicación de manera temprana para recibir el tratamiento y seguir un manejo adecuado y monitoreo continuo hasta que el embarazo llegue a término.

Referencias

Caída del Cordón Umbilical
Complicaciones de parto / Postparto, Embarazo, Otras

Caída del Cordón Umbilical

¿Qué es el ombligo?

El ombligo (del latín umbilicus) es la cicatriz que queda en la mitad de la línea de la parte anterior del abdomen y marca el sitio donde alguna vez se situó el cordón umbilical que nos unía a nuestra madre. Suele ser una depresión en la piel.

¿Qué es el ombligo?

¿Qué es el cordón umbilical?

El cordón umbilical es el lazo de unión entre la mamá y el niño en el útero. Comunica el abdomen del recién nacido con la placenta que es el órgano encargado de la nutrición y depuración de los fluidos del bebé.

¿Qué es el cordón umbilical?

El cordón consta de dos arterias y una vena encargadas de llevar sangre oxigenada de la placenta al niño y de traer, desde el bebé, la sangre cargada de los productos nocivos que generó en su metabolismo. La placenta actúa como pulmón, hígado y riñón.

Una vez que el bebé nace, el cordón umbilical deja de ser indispensable. A escasos minutos del nacimiento, los médicos sujetan el cordón con una pinza cauterizante (pequeño gancho o amarre) y lo cortan cerca del ombligo del bebé. La función de esta pinza es detener la hemorragia de los vasos sanguíneos del cordón.

¿Qué es el cordón umbilical?

Así, se pone punto final a la comunicación que, de hecho, ya se había interrumpido al producirse el parto y expulsarse el bebé y la placenta. Una vez cortado, el extremo cercano al bebé permanece unido al ombligo y el muñón que queda se endurece para finalmente caer.

¿Qué es el cordón umbilical?

¿Cuánto tiempo tarda en caer el cordón umbilical?

Luego del parto, el pedazo de cordón umbilical que va adherido al bebé, en el momento del corte tiene un color blanquecino. Pasadas las primeras horas de vida, empieza el proceso normal de caída del cordón umbilical. Ésta se produce como consecuencia de un doble proceso de deshidratación (momificación) y putrefacción (dependiente de bacterias).

El cordón se oscurece progresivamente y se seca (sin embargo, el punto donde se junta con el abdomen sigue manteniendo una consistencia menos rígida), hasta caerse en 8- 21 días dependiendo del tipo de parto (más tardío en las cesáreas), el grosor del cordón y del antiséptico utilizado en el cuidado del cordón.

En ningún caso se debe estirar para acabar de desprenderlo, aunque esté sólo unido por una delgada tira de piel, el estirarlo puede favorecer una peligrosa hemorragia. Es posible que sangre un poco al desprenderse de forma natural, pero en ese caso, la hemorragia se detiene por sí sola inmediatamente.

La humedad excesiva, la infección y en definitiva, el mal cuidado, puede provocar un retraso en todo el proceso. Si el retraso es muy prolongado (varias semanas) debe pensarse en la posibilidad de un problema asociado (infecciones, problemas inmunológicos, etc.) o cuidados inadecuados.

Al caer el cordón deja una pequeña herida que cicatrizará en 3 a 5 días. El ombligo puede sangrar cuando cae el cordón (algunas pocas gotas de sangre roja). Esto no reviste ninguna importancia. Si tarda en cicatrizar se puede formar un pequeño bulto o granuloma.

Si el bebé ya tiene más de dos semanas de vida y su cordón umbilical aún no se ha caído, es necesario acudir con su pediatra para que lo revise y si es necesario investigue enfermedades que se relacionan a la caída tardía del cordón umbilical.

¿Qué cuidados debo tener con el cordón umbilical de mi bebé?

Dentro de las primeras 48 horas de vida, el ombligo se coloniza con microorganismos del canal de parto y de las manos de los cuidadores, en un 99% de los casos.

Los gérmenes más frecuentemente identificados son Staphylococcus aureus, Streptococcus beta hemolítico y Escherichia coli por lo que es necesario tener cuidado en la limpieza frecuente para evitar infecciones y complicaciones que podrían ser muy serias.

  1. Debes tratar de mantener el área del ombligo seca y limpia de las deposiciones y de la orina de tu bebé. Mientras algunos pediatras sugieren secar sólo con una gasa o algodón o simplemente dejar secar al aire, otros aconsejan limpiar el cordón umbilical y su alrededor con un algodón con alcohol (o el antiséptico que te haya recomendado tu pediatra), tres veces al día o cada vez que haya estado en contacto con heces o con orina, aprovechando el cambio del pañal.
  • Lávate las manos.
  • Toma una gasa estéril por las 4 puntas, de forma que tus dedos no toquen la parte central de la gasa (que es la que se pondrá en contacto con el ombligo). Puedes usar también un hisopo.

¿Qué cuidados debo tener con el cordón umbilical de mi bebé?

  • Impregna la zona central de la gasa con alcohol de 70º o algún otro producto  recomendado por tu médico (cuida que no escurra el alcohol porque podría irritar la piel de tu bebé)
  • Limpia la base del ombligo con un movimiento de rotación alrededor del mismo. No te preocupes si la gasa sale un poco manchada de sangre, es normal.

¿Qué cuidados debo tener con el cordón umbilical de mi bebé?

  • Con otra gasa estéril, limpia la parte distal del ombligo.
  • No cubras con gasa el ombligo, esto es para favorecer su desprendimiento. El cordón umbilical sufre un proceso de secado el cual es más rápido cuanto más contacto tenga con el aire.
  • Coloca el pañal doblado por debajo del cordón. Así evitarás que se moje con la orina y estará al aire.

¿Qué cuidados debo tener con el cordón umbilical de mi bebé?

  • Una vez desprendido el cordón, continúa la cura con alcohol de 70º, durante dos o tres días más, hasta que cicatrice.

2. Las curas se realizarán 3 veces al día y siempre que sea necesario, si se manchase con deposiciones u orina.

Cuando el cordón umbilical está por caer, notarás que está muy seco. Cada día lo verás más pequeño e irá alejándose del centro que, dentro de poco, será el ombligo de tu bebé. En un cambio de pañal, simplemente ya no estará ahí.

En este momento, la base del cordón se humedecerá y comenzarás a ver una secreción, la cual debes limpiar con un hisopo mojado con alcohol 70% por unos 3 días después de la caída, y presta especial cuidado en observar si la piel se enrojece, segrega secreciones verdosas, sangre o tiene mal olor, si sucediera esto, lleva a tu bebé al médico.

¿Qué cuidados debo tener con el cordón umbilical de mi bebé?

Como verás, el manejo del cordón umbilical es muy sencillo. El secreto está en mantenerlo seco, nadie mejor que tú como mamá puede manejarlo

Consejos:

Sigue siempre las indicaciones que te haya dado tu pediatra. Algunos recomiendan no bañar al bebé hasta que el cordón se haya desprendido, pero otros únicamente recomiendan limpiar y secar bien esa zona después del baño para evitar la proliferación de las bacterias, sobre todo en la base del cordón y después aplicar el alcohol y secar.

No debes tener miedo de que tu niño tenga dolor, ya que esta zona no tiene sensibilidad. Aunque tenga una apariencia un poco extraña, no hay que tener miedo de mover (siempre hazlo suavemente y sin tironear) el cordón umbilical del bebé cuando lo estés limpiando, es importante mantener la zona limpia y además al bebé no le causa ninguna molestia al moverlo.

No trates de apurar la caída del cordón ya que esto puede provocar que tu bebé sufra alguna infección o hemorragia.

Recuerda una vez más, que para que el cordón umbilical del bebé pueda desprenderse y caerse necesita estar lo más seco posible, por lo tanto si ésta área se encuentra constantemente húmeda, el cordón puede permanecer más tiempo del que se espera, el aplicar cremas, pomadas o ungüentos o vendajes de cualquier tipo que mantengan húmeda la región, retrasa la cicatrización y aumenta el riesgo de infecciones.

¿Es necesario seguir con los cuidados después de la caída del cordón?

Una vez que el cordón umbilical se cae es posible que salgan unas cuantas gotitas de sangre o de una secreción como agua sangre que no representa ningún problema y sólo requiere secarse.

Tras la caída del cordón, el riesgo de infección persiste hasta que el ombligo no haya cicatrizado completamente, por lo que se debe seguir con los mismos cuidados y vigilancia hasta que la gasa que lo cubre aparezca limpia durante un par de días seguidos.

Cuando ya ha cicatrizado, el ombligo puede y debe lavarse con total normalidad; si se acumula suciedad en sus repliegues, se han de separar sin miedo para poder limpiarlos y secarlos bien.

¿Cómo puedo saber si hay alguna complicación?

El cordón umbilical tiene un aroma característico, pero de ninguna manera debe oler mal, salirle pus o tener alguna secreción, esta área tampoco debe verse roja, sentirse caliente o estar distendida, porque estos podrían ser datos de una infección que se denomina onfalitis y debe ser tratada con antibióticos.

Muchas veces, después de que se cae el cordón, el ombligo puede permanecer rojo y tener una pequeña cantidad de secreciones. Por lo general esto no tiene importancia y se soluciona con la colocación de alcohol que seca y cicatriza la zona en pocos días.

¿Cuándo debo llamar al médico?

Llama a tu pediatra si…

  • a las 3 semanas aún no se ha desprendido el cordón umbilical.
  • cuatro días después de caer, aún mancha la gasa.

Y llámalo inmediatamente si…

  • Se observan secreciones amarillentas o malolientes. A veces el ombligo presenta una humedad o exudación o puede tener algo de pus en su superficie. La causa puede ser una infección incipiente. Es mejor consultar con tu pediatra.
  • La piel que rodea el ombligo se enrojece y parece doler.
  • Sangra de modo continuo. Es común que se observen unas gotas de sangre en el punto de separación que puede deberse al roce del pañal, pero si forma una mancha más grande, de unos 2 o 3 cm de diámetro o si no deja de sangrar después de 10 minutos de compresión, debes acudir a tu pediatra de inmediato.
  • Han pasado dos semanas y todavía no se ha caído el cordón.

¿Cuáles son las complicaciones que pueden surgir?

SANGRADO: La mayoría de los recién nacidos tienen un pequeño sangrado del cordón umbilical antes y, especialmente, cuando finalmente cae. Este sangrado puede aparecer de inmediato o hasta una semana después de que se cayó. Es especialmente común cuando el cordón se desprende en la primera semana de vida después de un jalón accidental. Notarás que hay sangre al cambiarle el pañal y puede continuar durante una o dos semanas; así que…no te preocupes. Este sangrado pequeño es normal y no es causa de preocupación.

¿Cuándo me debo preocupar?

Si llegaras a ver un goteo continuo o una mancha de sangre que reaparece aunque la acabes de cambiar, entonces deberás poner un paquete de gasas sobre el abdomen del bebé, si no tienes gasas puedes usar una toallita facial limpia o incluso papel de baño. Mantén la gasa firmemente presionada contra el ombligo y espera 15 minutos.

Si se detiene el sangrado, entonces podrás vestirlo nuevamente con cuidado y observar cercanamente y mantén el paquete de gasas presionando el ombligo durante un día más. Con cuidado, observa cada hora (incluso en la noche). Si ves un poquito de sangre en la gasa, no hay necesidad de llamar al médico. Sin embargo, si el sangrado continúa, llámalo de inmediato.

SECRECIONES:

INFECCIÓN DEL OMBLIGO (ONFALITIS) : Casi todos los ombligos tendrán algo de secreción tanto antes como después de que se desprenda. Puedes pensar que es pus, pero en realidad es solamente moco que podrás notar en el pañal cuando lo cambies. Esto puede continuar durante una o dos semanas así que…no te preocupes. La secreción eventualmente se detendrá.

Aunque poco frecuentes, las infecciones del ombligo pueden diseminarse muy rápidamente en el recién nacido, por lo cual hay que consultar con rapidez si se observa pus o secreciones amarillentas y malolientes, o la piel de alrededor del ombligo se enrojece y parece doler al tocarla o manipular en la zona.

Cuando la infección parece muy localizada en el ombligo, el tratamiento local puede ser suficiente. Si todo esto se acompaña de fiebre o decaimiento deberás llamar inmediatamente a tu pediatra pues lo habitual es que se precise de tratamiento antibiótico por vía intravenosa.

GRANULOMA UMBILICAL: El granuloma ocurre cuando ya se ha caído el cordón umbilical, la zona de donde proviene puede continuar algo húmeda y puede inflamarse ligeramente, apareciendo una protuberancia de un tejido de apariencia normal en el interior del ombligo en el hueco que queda al caerse el cordón umbilical.

HERNIA UMBILICAL: Se produce por un fallo o defecto en la pared del vientre (como un ojal) que permite la salida de una pequeña (o no tan pequeña) porción del intestino. Puede ser mínima (“punta de hernia”) o gigante (varios centímetros de diámetro y de prominencia o abultamiento). Se habla de Onfalocele si la hernia es grande y no está cubierta de piel sino de una fina capa transparente.

La mayoría de las hernias umbilicales se curan solas en el curso de los 2 ó 3 primeros años de vida. No te desesperes.

¿La utilización de ombligueros, vendas, apretadas, esparadrapos, consigue su curación? Pues NO, no se curan y ni siquiera aceleran o facilitan su curación. Por otra parte su uso no es inocuo: los esparadrapos (sean de tela, de papel o hipoalérgicos) acaban produciendo, inevitablemente, lesiones en la piel (erosiones y auténticos arrancamientos); las vendas apretadas facilitan el vómito al presionar sobre el vientre y le resultan incómodas.

¿Cuáles deben operarse y cuándo?: Las “gigantes” (onfaloceles) se operan pronto. Las que persisten después de los 2-3 años de edad se suelen operar a los 5 años o más tarde. Otra indicación sería que las hernias estuvieran relacionadas con otra enfermedad de base. En cualquier caso debe ser tu pediatra el que decida cuál debe operarse, cómo y cuándo.

Referencias

Cuidados Inmediatos al Recién Nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Cuidados Inmediatos al Recién Nacido

El recién nacido sufre cambios fisiológicos profundos en el momento de nacer cuando salen de un medio ambiente caliente, apretado, oscuro y lleno de líquido que ha llenado todas sus necesidades básicas, a un mundo externo frío, lleno de luz brillante y basado en la gravedad.
ciudadosinmediattos

En unos minutos después de nacer en este nuevo y extraño medio ambiente, el recién nacido tiene que iniciar las respiraciones y acomodar su sistema circulatorio para mantener una oxigenación fuera del útero.

Qué tan bien haga estos importantes cambios, dependerá de su composición genética, de lo bien que estuvo dentro del útero y del cuidado que reciba en el momento de nacer .

La labor de parto, el parto y el momento inmediato después del parto son los más críticos para la sobrevivencia del recién nacido y de la madre.

Los estudios han demostrado que muchas vidas pueden salvarse con el uso de unas sencillas intervenciones que requieren una tecnología simple.

Necesidades básicas de los recién nacidos:

  • Respirar normalmente.
  • Que sean protegidos.
  • Que los mantengan calientes.
  • Que sean alimentados

¿Cuáles son los procedimientos inmediatos después del nacimiento del bebé?

Los cuidados inmediatos son los que se realizan en la sala o cuarto de parto e incluyen el asegurarse de que la vía aérea se encuentra libre, tomar medidas para asegurarse de la buena temperatura corporal del recién nacido, pinzar y cortar el cordón, y poner al niño sobre el pecho de la madre tan pronto como sea posible 

Los procedimientos rutinarios que se efectúan son los que describimos a continuación:

  1. Aspiración de las secreciones de boca y nariz. Cuando sale la cabeza del bebé, el médico aspira la boca y nariz para facilitarle la respiración. En el momento en que el niño respira por primera vez, el aire penetra en las vías respiratorias de los pulmones. Antes del nacimiento, los pulmones no se utilizan para intercambiar oxígeno y dióxido de carbono y necesitan un menor abastecimiento de sangre.

Cuando el bebé empieza a respirar en el momento de nacer, el cambio de presión en los pulmones ayuda a cerrar las conexiones fetales y le da una nueva dirección al flujo sanguíneo. A partir de ese momento, la sangre es bombeada a los pulmones para ayudar a realizar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Algunos bebés nacen con cantidades excesivas de fluido en los pulmones. Si se estimula el llanto del bebé por medio de masajes y caricias, se ayuda a que el fluido suba para que luego pueda ser succionado por la nariz o la boca.

Ya cuando termina de nacer, se le limpia además la carita de los restos de sangre y líquido amniótico y se le succiona nuevamente la boca para limpiar las vías respiratorias de cualquier secreción que esté obstruyendo la vía aérea. Si el bebé no respira en el primer minuto, hay que realizar medidas de resucitación.

  1. Pinzamiento, corte y ligadura del cordón umbilical: El médico coloca al bebé con la cabeza un poco más abajo que el resto de cuerpo de la madre (para recuperar la mayor cantidad posible de sangre para el bebé) y pinza el cordón umbilical con dos pinzas colocadas más o menos a 5 cm. del abdomen del bebé y después corta el cordón entre ellas. A continuación, se rodea el ombligo con una gasa, también estéril, impregnada en alguna sustancia antiséptica.

Esto hace que el bebé deje de depender de la placenta para nutrirse de oxígeno. El cordón se corta cuando el bebé ya ha realizado cuando menos 3 movimientos espiratorios y NO se debe exprimir.

Antes de la ligadura se obtiene sangre para determinar el grupo y factor RH, así como para realizar el test de Coombs (prueba diagnóstica que detecta la presencia de anticuerpos frente al RH en la sangre de las mujeres con RH negativo). La ligadura se hace, generalmente, con cinta de algodón o lino esterilizado y a 2 o 3 cm. de la inserción abdominal del bebé.

  • Cuidado del cordón umbilical: inmediatamente después, el médico limpia el resto del cordón umbilical con una tintura antiséptica púrpura que previene infecciones y lo cubre con una gasa estéril o lo deja descubierto.
  1. Limpieza y prevención de la pérdida de temperatura: Es importante mantener la temperatura corporal del recién nacido; los bebés que sufren descensos marcados de la temperatura corporal, pueden desarrollar problemas de tipo metabólico.

El recién nacido está mojado debido al líquido amniótico y puede enfriarse con facilidad porque el cuarto del parto está frío, él no tiene suficiente tejido grasoso y no sabe cómo temblar de frío. Para evitar la pérdida de calor, se debe secar al bebé y utilizar frazadas templadas que suministren calor. A menudo, se le coloca un gorro tejido en la cabeza.

Una vez que ya está seco y cubierto, se puede colocar al bebé en contacto con la piel del pecho o el abdomen de la madre, esto también ayuda a mantenerlo caliente y este contacto es importante por otras muchas razones:

  • Psicológicamente estimula a la madre y al niño a conocerse el uno al otro. Les permite tocarse y a la madre, conocer a su bebé
  • Tras el nacimiento los niños se colonizan con bacterias. Resulta ventajoso que el recién nacido se colonice con las bacterias cutáneas maternas y no por las bacterias de los asistentes hospitalarios.
  • Hay que animar al amamantamiento temprano, a ser posible en la primera hora posparto (OMS / UNICEF 1989). Esta estimulación sobre el pezón por el niño promueve la lactancia y además ayuda a que se contraiga el útero y con esto se disminuya la pérdida sanguínea posparto.
    • El momento de la primera vez dependerá de cuando el bebé esté listo para comer y esto generalmente sucede a los 30 minutos después del nacimiento.
  1. Calificación APGAR: La evaluación de la salud del bebé comienza de inmediato. Una de las primeras revisiones que se realiza es el examen de APGAR. El examen de APGAR es un sistema de puntuación ideado por la Dra. Virginia Apgar, una anestesióloga, para evaluar la condición del recién nacido al minuto y a los cinco minutos después del nacimiento. El médico y las enfermeras evalúan las señales siguientes y asignan una puntuación según el resultado:

A: Actividad: tono muscular. El bebé nace con las extremidades encogidas y debe resistirse a cualquier intento por estirárselas

P: Pulso: se ausculta el corazón del bebé.

G: Reflejos: irritabilidad refleja. Respuesta al tubo de succión o al golpe con la mano que se le da en las plantas de los pies.

A: Aspecto: color de piel. Todos los bebes nacen azulados y van cambiando a color rosado poco después de la primera respiración.

R: Respiración: Un bebé maduro llora espontáneamente a los 30 segundos del nacimiento. Al minuto uno, el bebé mantiene rápidas respiraciones regulares.

Se considera normal una puntuación de 7 a 10. Una puntuación de entre 4 y 6 puede indicar que el niño necesita alguna maniobra de resucitación (oxígeno) y una cuidadosa monitorización. Una puntuación de 3 o menor indica que el bebé necesita de inmediato maniobras de resucitación y socorro.

Actualmente es utilizada universalmente por todos los pediatras que atienden los partos.

ASISTENCIA MEDIATA

Identificación del bebé: Los métodos más utilizados son la huella digital de la madre, la huella de la mano o el pie del niño, pulseras de identificación y la recogida de sangre del cordón. A menudo se toma la huella de la planta del pie y se registra en el expediente médico del bebé.

Antes de que el bebé salga del área de partos, se colocan brazaletes de identificación con números idénticos en la madre y el niño. Es común que los bebés lleven dos, uno en la muñeca y otro en el tobillo. Deben verificarse los brazaletes cada vez que el niño entre o salga de la habitación de la madre. Estos brazaletes permanecen hasta que sale del hospital.

Prevención del síndrome hemorrágico del recién nacido. El bebé tiene poco desarrollados los mecanismos de coagulación de la sangre, ya que su hígado es inmaduro. Para prevenir posibles complicaciones en la sala de partos, se administra a todos los recién nacidos, una inyección intramuscular de 1 mg de vitamina K.

Prevención de la conjuntivitis neonatal. A todos los recién nacidos se les ponen unas gotas de nitrato de plata al 1%, o de algún antibiótico oftálmico o una pomada antibiótica en los ojos para prevenir una conjuntivitis debida, normalmente, al contacto con las secreciones de la vagina de la madre.

Otros cuidados

El resto de los procedimientos necesarios se efectúa en los minutos y horas que siguen al parto. Esos procedimientos se llevarán a cabo en la sala de partos o en el cuarto de cunas, según las normas del hospital y la condición del bebé. Algunos de estos procedimientos incluyen los siguientes:

  • Signos vitales: La supervisión de estas primeras horas requiere supervisión cada media hora o cada hora de la temperatura (más que para estimar este dato, la primera toma se hace para verificar si hay permeabilidad del ano o si no hay otros defectos al nacimiento), frecuencia cardiaca, respiratoria, color, tono y actividad En las primeras horas de vida hay variaciones que pueden ser muy importantes para la salud del bebé.
  • Somatometría: Los principales datos que se precisa conocer son: peso, talla, perímetro torácico, perímetro craneal y longitud de pie: El peso del recién nacido normal suele oscilar entre 3.200 y 3.500 gr.; la talla, entre 48 y 52 cm. y el perímetro craneal, entre 33 y 35 cm. Normalmente, los recién nacidos pierden algunos gramos durante los primeros días.
    • Esta medición permite determinar si el peso y el resto de las medidas del bebé son normales para el número de semanas de embarazo. Los bebés pequeños o de bajo peso, así como los bebés muy grandes, pueden requerir atención y cuidados especiales.
    • Estos datos son de suma importancia ya que cualquier alteración en la salud del bebé, se reflejan en su nutrición y, en consecuencia, los datos obtenidos son el índice clínico más firme para apreciar los cambios.
  • Investigación de malformaciones congénitas: al observar cuidadosamente al bebé, el neonatólogo busca falta o exceso de dedos, pie equinivaro (torcido hacia adentro), fractura de clavícula (el hueso del hombro) o de huesos largos, paladar hendido, labio leporino, criptorquidia (testículos no descendidos), hernias, etc.
  • Orina y primera evacuación: El 92% de los niños orina y evacua el intestino (la primera evacuación es del llamado meconio) en las primeras 24 horas, muchos lo hacen en la sala de parto. Es importante registrar el momento en el que hay la evacuación y el aspecto de esta y si el bebé orina bien.
  • Baño: una vez que la temperatura del niño se estabiliza, se le puede bañar por primera vez.
  • Vacuna de la hepatitis B. Desde 1994, en muchos hospitales, los neonatólogos administran a los recién nacidos la primera dosis de esta vacuna. Antes de los 18 meses se administran dosis adicionales.
  • Screening o prueba de detección precoz de enfermedades metabólicas. El llamado “Tamiz Neonatal” debe hacerse obligatoriamente a todos los recién nacidos. Su objetivo es la detección muy temprana en el recién nacido de enfermedades congénitas de origen genético, cuya consecuencia es la aparición de desórdenes metabólicos y endocrinos que, en gran parte de los casos, se asocian con retraso mental, más acusado cuanto más tarde se ha realizado el diagnóstico e instaurado el tratamiento. Estos padecimientos solamente se pueden detectar mediante este estudio, ni siquiera con una revisión médica muy cuidadosa.
    • El análisis se debe hacer cuando el bebé tiene de 2 a 4 días de nacido. Si esto no es posible y se hace antes de las 24 hrs., entonces se deberá repetir antes de las dos semanas de nacido y consiste en el análisis de unas gotas de sangre (cinco gotas) extraídas del cordón umbilical o del talón del bebe colectadas en un papel filtro especial (la llamada “Tarjeta de Guthrie”) que se envía al laboratorio. Tu pediatra debe comunicarte los resultados.

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Cuidado del recién nacido después del parto vaginal

El recién nacido se pone en brazos de la madre tan pronto como sea posible.

Durante la primera hora o dos horas que siguen al nacimiento, la mayoría de los bebés se encuentran en una fase de alerta, en la que están totalmente despiertos. Esta situación constituye una maravillosa oportunidad para que los padres conozcan a su nuevo bebé. El bebé suele reaccionar ante el sonido conocido de la voz de la madre.

Esta primera o dos primeras horas posteriores al parto son el mejor momento para dar inicio a la lactancia. Los bebés cuentan con la capacidad innata de comenzar a mamar inmediatamente después del nacimiento.

Aunque algunos medicamentos y anestesia suministrados a la madre durante el trabajo de parto y el parto pueden afectar a la capacidad de succión del bebé, la mayoría de los bebés sanos están en condiciones de mamar en estas primeras horas. El amamantamiento inicial

ayuda a estimular la producción de leche materna. También provoca la contracción del útero materno, lo cual ayuda a prevenir que sangre excesivamente.

Cuidado del recién nacido después del parto por cesárea:

Si el bebé nace por cesárea, es muy probable que la madre se mantenga despierta durante la intervención quirúrgica. Son muy escasas las situaciones en que se plantea la necesidad de suministrarle a la madre anestesia general para el parto.

En la actualidad, la mayor parte de los nacimientos por cesárea se llevan a cabo con anestesia local, como por ejemplo, anestesia epidural. Con este tipo de anestesia, sólo se duerme una parte del cuerpo para la intervención. La madre se mantiene despierta, y oye y ve a su bebé tan pronto nace.

Dado que los bebés que nacen por cesárea pueden tener dificultades para eliminar parte del fluido pulmonar y mucosidades, suele ser necesaria una aspiración mayor de la nariz, boca y garganta. En ocasiones, se requiere una aspiración más profunda, en la tráquea.

La lactancia puede comenzar durante las primeras horas posteriores al parto en la sala de recuperación, al igual que ocurre con un parto vaginal.

Exploración física y neurológica del recién nacido

Durante las primeras veinticuatro horas de vida es fundamental realizar una exploración física y neurológica del niño.

 Exploración física

Si el bebé está tranquilo, el pediatra empezará por la auscultación del corazón y de los pulmones seguida de la palpación de los pulsos femorales y del abdomen. La exploración de las caderas y de la faringe suelen hacerle llorar, por lo que es preferible dejarlas para el final.

La exploración física completa abarca cada uno de los siguientes aspectos:

  • Piel. Normalmente, presenta las siguientes características:
    • La mayor parte suele estar cubierta por “vernix caseosa”, una especie de crema untuosa y blancuzca que servía para protegerle del líquido amniótico.
    • A veces, en los hombros y el dorso aparece un vello fino y escaso denominado “lanugo”, que desaparece en un par de semanas.
    • El color es rosado y, en ocasiones, rojizo, lo que constituye el eritema (irritación) fisiológico del recién nacido que es normal. La cianosis (coloración azulada de la piel) y la palidez son siempre síntomas de alarma, al igual que la ictericia (piel amarillenta) precoz o prolongada (no debe confundirse con la ictericia fisiológica, que afecta al 50% de los neonatos y les confiere una coloración anaranjada).
    • Es frecuente la presencia de “nevus vasculares” planos (manchas de color rojizo) en la frente, párpados y alas nasales, que desaparecen a lo largo de los primeros meses.
    • Las glándulas sebáceas producen una secreción amarillo-blanquecina que, al no evacuarse, da lugar, sobre todo en las alas de la nariz, a unas minúsculas vesículas o quistes puntiformes denominados “millium”.
  • Cabeza. La forma del cráneo depende del moldeamiento sufrido a lo largo del parto y, a menudo, se nota cómo los huesos se montan uno sobre otro.

Al nacer, la fontanela anterior (las fontanelas son las partes más blandas del cráneo, en donde coinciden tres o cuatro huesos) mide 1 cm. y luego se amplía para irse cerrando. La mayoría de los niños tiene la fontanela cerrada a los nueve meses.

El cuello del bebé es corto, y el cabello, que normalmente está bien desarrollado, es sedoso y de un color más oscuro que el que tendrá más adelante.

  • Cara. En la cara del recién nacido, de aspecto redondeado, se aprecian los siguientes rasgos:
    • Los ojos son claros y van oscureciendo a medida que pasan los días. Las pestañas son cortas. Los párpados suelen estar edematosos (hinchados) y su apertura espontánea puede, en ocasiones, dejar ver pequeñas hemorragias subconjuntivales (en la parte blanca del ojo) causadas por la presión del parto, que pronto desaparecen, o una secreción amarillenta.
    • La nariz puede aparecer deformada por compresión. En la exploración, se comprueba con una sonda la permeabilidad de los orificios nasales.
    • Los pabellones auriculares suelen estar bien configurados. Su mayor o menor consistencia está relacionada con la edad gestacional (en los prematuros son más suaves).
    • La boca está adaptada a la succión. Los labios presentan los callos de succión, que permiten una adaptación perfecta al pecho materno y su mejor vaciado en la cavidad oral.
    • La lengua parece grande y debajo de ella puede aparecer un frenillo corto.
    • En el paladar es fácil observar unos quistes puntiformes, por retención de moco, llamados “perlas de Epstein”.
    • Las encías carecen de dientes (salvo en uno de cada 3.000 niños).
  • Tórax. Tiene forma de campana y las costillas adoptan una posición horizontal. Su exploración proporciona la siguiente información:
    • Clavículas. Deben ser palpadas para detectar posibles fracturas producidas durante el parto. En el caso de que existan, la curación suele ser rápida y no dejar secuelas.
    • Esternón. Muchos niños tienen un pequeño bulto a la altura de la punta del esternón: se trata del apéndice xifoides, que desaparece espontáneamente.
    • Hipertrofia mamaria. Se trata de una inflamación a nivel del tejido mamario de origen hormonal que desaparece por sí sola y no necesita tratamiento.
    • Aparato respiratorio. La auscultación muestra la normalidad del murmullo vesicular. La frecuencia respiratoria es de 40-50 r/m, su ritmo, irregular y con frecuentes interrupciones de cinco a ocho segundos.
    • Aparato circulatorio. El corazón suele latir a 90-180 l/m. Es muy frecuente oír soplos sistólicos, los cuales desaparecen en pocos días.
  • Abdomen. Suele ser prominente. Al palpar la cavidad abdominal se advierte la situación del hígado, el bazo y los riñones.

A primera vista destaca el cordón umbilical que, una vez seccionado en el parto, se seca y cae al cabo de una o dos semanas, quedando en su base una herida que cicatriza y deja el ombligo. En ocasiones, aparece una hernia umbilical que desaparece sola, al fortalecerse los músculos del abdomen.

Las asas intestinales están ocupadas por el meconio, que empieza a evacuarse durante las primeras cuarenta y ocho horas gracias a la acción laxante del calostro y constituye la primera deposición del bebé. El pediatra debe anotar el momento en que se produce esta evacuación, tras haber verificado que el ano es permeable.

  • Genitales
    • Genitales femeninos. Los labios mayores cubren a los menores y al clítoris. A veces se produce una hemorragia de origen uterino, debida al paso placentario de las hormonas maternas, que tiene tan poca importancia como la secreción vaginal blanquecina y mucosa que presentan casi todas las recién nacidas en sus primeros días.
    • Genitales masculinos. Los testículos se desarrollan dentro del abdomen y al final del embarazo se desplazan a la bolsa escrotal pasando por un orificio a la altura de la ingle. No es extraña la presencia de hidrocele (líquido en la bolsa escrotal) o de fimosis.
  • Extremidades. Un cuidadoso reconocimiento de los brazos y piernas valorará la postura, el tamaño, la forma, los contornos y las proporciones, y descartará cualquier posible traumatismo o malformación.

La cadera se explora con detalle para detectar precozmente una luxación congénita o preluxación, que, en caso de existir, debe ser sometida al correspondiente tratamiento ortopédico.

 Exploración neurológica

Comienza prestando atención a la forma y al tamaño del cráneo. Un aumento o abombamiento de las fontanelas y la apertura espontánea de las suturas (las uniones de los huesos del cráneo), indicarían un incremento de la presión intracraneal y, obviamente, una patología.

Es muy importante valorar el tono muscular y el nivel de reacción del recién nacido ante los distintos estímulos.

  • Tono muscular. Debe explorarse, mediante determinadas maniobras, en sus dos vertientes: activa y pasiva.
    • El tono muscular activo es el responsable de la actitud general y de la motilidad espontánea del recién nacido. El bebé suele estar boca arriba, con las extremidades flexionadas y realizando con ellas movimientos continuos y espontáneos. La cabeza, que permanece apoyada sobre el hueso occipital (el que está atrás de la cabeza), puede girar de un lado a otro.
    • El tono muscular pasivo se explora para demostrar la extensibilidad y resistencia al desplazamiento y balanceo de los miembros, así como la amplitud de giro de las articulaciones.
  • Reflejos. Los reflejos son movimientos automáticos que se desencadenan por un estímulo. A medida que madura su sistema nervioso, el bebé va adquiriendo el control voluntario de sus músculos y pierde u olvida los reflejos. Entre los que se observan en esta primera exploración destacan los siguientes:
    • Reflejo de los puntos cardinales. Movimientos que realiza la boca del niño en todas direcciones, cuando es estimulada suavemente alrededor con el dedo.
    • Reflejo de succión. Se explora introduciendo un chupete o tetina en la boca.
    • Reflejo o sinergia de moro. Se sujeta al bebé por los brazos, tirando un poco de ellos hacia arriba y elevándole levemente la cabeza. A continuación se le suelta súbitamente. La respuesta que se observa es la siguiente: el bebé abre los brazos y las manos y los cierra, al tiempo que empieza a llorar.
    • Sinergia tónico-flexora de la mano. Se le estimula la palma de la mano con un dedo. El niño flexiona los dedos y lo agarra con gran fuerza.
    • Sinergia de extensión cruzada de los miembros inferiores. Se estimula la planta de uno de los pies. La extremidad contralateral, que permanece libre, responde en tres tiempos: flexión, extensión y aducción.
    • Reflejo rotuliano. Al dar un golpecito en algunos tendones musculares, se contraen de forma brusca los músculos correspondientes.
    • Reflejo tónico-asimétrico del cuello. El niño debe estar en reposo, boca arriba. Si tiene la cabeza vuelta hacia la derecha, tendrá el brazo derecho extendido y la rodilla izquierda flexionada, y viceversa.
    • Los reflejos de la escalera, enderezamiento del tronco con apoyo plantar y de la marcha automática se exploran secuencialmente. Para ello, se sostiene al niño por las axilas y se le aproxima al borde de una mesa. El bebé intentará subir con los dos pies el escalón que constituye dicho borde. Cuando ambas plantas contacten con la superficie, tensará la musculatura de piernas y tronco enderezando el cuerpo. Finalmente, al inclinarle hacia delante, dará una serie de pasos.
    • Reflejo de la prehensión plantar. El bebé flexiona los dedos del pie cuando se le estimula con un dedo en la base de los mismos.
    • Reflejo del abanico o de extensión de los dedos. También se produce en el pie, al estimular la planta.

Referencias