A - D, Defectos al Nacimiento

Acidosis Tubular Renal (ATR)

     ACTUALIZACIÓN MAYO 2022

   ACIDOSIS TUBULAR RENAL (ATR)

INTRODUCCIÓN

Cada vez que nuestros órganos internos realizan alguna función, como digerir alimentos o curar tejidos dañados (metabolismo), en las células del cuerpo se generan reacciones químicas. Estas reacciones producen ácidos (iones de hidrógeno H+) que van al torrente sanguíneo.

De igual manera, se forman sustancias capaces de aceptar iones H +, llamadas bases, de lo que resulta la existencia de un justo equilibrio entre la producción de unos (ácidos) y otras (bases) que permite un estado normal de neutralidad de los líquidos corporales.

Normalmente, los riñones (ayudados también por los pulmones y los amortiguadores o buffers), son los encargados de eliminar el exceso de ácidos de la sangre. Sin embargo, algunas enfermedades, defectos al nacimiento o medicamentos, pueden dañar o bloquear la habilidad para realizar este importante trabajo.

La falla renal es causa de que los ácidos se acumulan en la sangre y causen problemas. Cuando esto sucede, ocurre una afección que se denomina “acidosis tubular renal” o ATR”      

DEFINICIÓN DE LA ATR

 

Es una enfermedad que ocurre cuando los riñones no eliminan apropiadamente los ácidos de la sangre hacia la orina. En consecuencia, demasiado ácido permanece en la sangre (a esto se le llama acidosis).

Sin tratamiento, la ATR puede afectar el crecimiento del niño, provocar la formación de piedras en el riñón, fatiga, debilidad muscular y otros síntomas. Con el tiempo, puede llegar hasta falla renal.

Afortunadamente, estas complicaciones son raras ya que, en la mayoría de los casos, la ATR puede ser tratada directamente o, indirectamente, cuando se trata la enfermedad que la causa.

Para entender mejor este padecimiento, es necesario comprender:

  1. la anatomía del sistema urinario y su fisiología
  2. el trabajo que realiza el organismo para mantener el equilibrio ácido-base.

 

EL APARATO URINARIO

 

Los riñones son responsables de la eliminación de deshechos del organismo regulando el balance de electrolitos y la presión arterial y estimulando la producción de glóbulos rojos

El aparato urinario está compuesto por dos riñones, dos uréteres, una vejiga y una uretra.

Los riñones están situados a ambos lados de la columna vertebral en la parte alta del abdomen; el riñón derecho descansa exactamente debajo del hígado y el izquierdo debajo del diafragma y  atrás del bazo. El riñón derecho está situado un poco más abajo que el izquierdo.

Cada riñón mide, aproximadamente, el tamaño de un puño cerrado y están rodeados por dos capas de grasa que ayudan a protegerlos. Dentro del riñón podemos distinguir dos zonas: una más oscura que constituye la médula renal y otra más clara que forma la corteza renal.

 

Los riñones eliminan los desechos (residuos del metabolismo) y el excedente de agua de los alimentos que comemos, y devuelven las sustancias químicas que el cuerpo necesita (como sodio, fósforo y potasio) al flujo sanguíneo. El excedente de agua se combina con otros desechos para convertirse en orina (pipí).

 

Las unidades funcionales básicas de los riñones, donde se filtra la sangre, son las nefronas, unas estructuras en forma de copa llamada glomérulo y de un largo túbulo que conecta con un túbulo colector. Existen cerca de 800,000 a 1, 000,000 de nefronas en un riñón humano.

 

PROCESO DE FORMACIÓN DE LA ORINA

 

A partir de la sangre que llega hasta las nefronas, se produce en ellas el proceso de formación de la orina, que pasa por tres etapas: filtraciónreabsorción tubular y secreción tubular.

Filtración: A través de la arteriola llamada “aferente”, llega la sangre al glomérulo, a una velocidad muy alta. El glomérulo actúa como una especia de colador que filtra los residuos metabólicos. Después de filtrada la sangre, los solutos ingresan a la cápsula de Bowman. Por lo tanto, el líquido contenido en esta cápsula contiene sustancias de desecho pero también moléculas útiles para el organismo.

Reabsorción tubular: El filtrado glomerular avanza por los túbulos renales, lugar donde las sustancias útiles para el organismo son reabsorbidas y reincorporadas a la sangre.

 

El túbulo proximal (o sea el más próximo) capta principalmente los solutos como la glucosa, bicarbonato y sales. Aproximadamente el 80% de la reabsorción del agua ocurre en esta primera porción de los túbulos renales y el 20% es reabsorbido en el túbulo distal (el más lejano) y depende de los requerimientos del organismo.

 

Secreción tubular: Gran parte de las sustancias de desecho son eliminadas durante la filtración. La mayoría de las sustancias que se eliminan en la orina provienen del fluido filtrado (que no fueron reabsorbidas) y una pequeña parte fueron secretadas por las células de los túbulos renales.

 

Excreción de la orina: El líquido de los túbulos llega al tubo recolector, en donde aún se puede reabsorber agua. En este lugar el líquido puede recibir el nombre de orina.

 

Los tubos recolectores desembocan en los cálices renales, de allí a la pelvis renal, uréteres y vejiga urinaria donde se almacena la orina hasta que se produce el reflejo de orinar, momento en que la orina es expulsada por la uretra hacia el exterior.

 

Diariamente los riñones procesan 200 litros de sangre para producir hasta 2 litros de orina.

METABOLISMO, ELECTROLITOS Y EQUILIBRIO ELECTROLÍTICO

Para comprender mejor lo que sucede en la Acidosis Tubular Renal, veremos también:  

  1. Qué es un electrolito y cuál es la importancia de mantener un equilibrio electrolítico.
  2. Cómo el organismo es capaz de regular el metabolismo ácido-básico y
  3. Cuáles son las funciones específicas del túbulo renal.

¿Qué es un electrolito?

En términos simples, los electrolitos son sustancias químicas que conducen una corriente eléctrica con cargas positivas o negativas (ácidos o bases) cuando se disuelven en una solución. Los electrolitos importantes para la función humana incluyen al sodio, potasio, calcio y magnesio.

Para que el organismo funcione apropiadamente, debe mantener un equilibrio o balance (homeostasis) entre estas cargas. A este balance se le denomina: pH.

 

La abreviatura “pH” significa “peso del Hidrógeno” por lo que, entonces, el pH mide la concentración de iones H+. El pH es una escala numérica de 1 a 14 (en solución acuosa) utilizada para medir la acidez y basicidad de una solución.

De modo que, cuanto mayor sea la concentración de iones H+, más ácida será la solución y menor será su pH.

 

El pH del agua pura es de 7.0, las soluciones ácidas tienen un pH menor a 7.0 y las básicas, un pH mayor a 7.0

El pH sanguíneo fisiológico se encuentra entre 7.35 y 7.45 con un valor medio de 7.4. Un pH debajo de 7.35 es una acidosis y un pH más alto que 7.45 se llama alcalosis.

MANTENIMIENTO DEL EQUILIBRIO ACIDO-BASE

Mantener el pH en balance es crítico para la correcta función de los nervios y los músculos e imprescindible para llevar a cabo la respiración.

En condiciones normales, la producción y eliminación de hidrogeniones están muy equilibradas, de manera que el pH se mantiene casi constante.

Aunque la producción de Haumente marcadamente, como sucede en el ejercicio, el organismo logra mantener una concentración de hidrogeniones relativamente estable gracias a la existencia de:  mecanismos tampones (o buffers) y a la acción reguladora del aparato respiratorio y del riñón.

¿CUÁL ES EL PAPEL DE LOS RIÑONES EN EL EQUILIBRIO DEL PH?

El riñón participa en la regulación del equilibrio ácido básico por dos mecanismos principales: excreta los ácidos a través de la orina y excreta o reabsorbe el bicarbonato en la sangre (una de las principales bases).

¿QUÉ SUCEDE DURANTE EL FILTRADO?

Cuando la sangre se filtra, permite el paso incluso del bicarbonato, pero las células que recubren la primera parte del túbulo (la parte proximal), lo reabsorben nuevamente hacia la sangre. Este proceso mantiene la alcalinidad de la sangre y hace que la orina sea más ácida.

En la parte distal de los túbulos, las células excretan iones de hidrógeno lo que hace que la orina se acidifique aún más. Este proceso sirve para disminuir la acidez de la sangre. Por otra parte, el riñón es capaz de excretar iones de hidrógeno en la forma de ácido fosfórico (H3PO4) o de amonio (NH4+).

Durante este proceso se genera además nuevo bicarbonato, lo que hace posible el reemplazo de aquel que se consumió al tamponar los ácidos fijos.

Cuando en el organismo se detecta un aumento de ácidos en la sangre, como mecanismo compensatorio tiende a aumentar la excreción urinaria de hidrogeniones y la retención de bicarbonato, mientras que en caso de alcalemia (aumento de sustancias alcalinas en la sangre) sucede lo contrario.

Estas funciones compensatorias son lentas, ya que demoran entre 12 y 72 horas en alcanzar su máxima eficiencia. Por lo tanto, el riñón participa en el mantenimiento del equilibrio ácido-básico a largo plazo.

¿CUÁL ES LA CAUSA DE LA ATR?

Cualquier condición que afecte la reabsorción de bicarbonato o la secreción de iones de hidrógeno a la orina –o ambos – a nivel de los túbulos de la nefrona, puede ser causa de ATR.

 

Existen diversas causas:

  1. Congénita. La ATR suele deberse a una inmadurez de los riñones al nacer, aunque los síntomas pueden tardar hasta tres años en manifestarse.
  2. Secundaria. La ATR puede presentarse acompañada de otros síndromes como el Lupus y el Síndrome de Fanconi, entre otros. También puede presentarse debido al uso de ciertos medicamentos (cuando el uso de éstos se suspende, la ATR remite) o traumatismos
  3. Genética. Existen tres variaciones: autosómica dominante, autosómica recesiva SIN sordera y autosómica recesiva CON sordera. (Karet, 2002)
  4. Post-trasplante renal. Se ha observado el desarrollo de Acidosis Tubular Renal en un 40% de pacientes después de haber sido sometidos a trasplante renal.

 

DATOS CLÍNICOS DE LA ACIDOSIS TUBULAR RENAL

 

Clínicamente, la ATR se caracteriza por deficiencia en el desarrollo y crecimiento del niño afectado, poliuria (exceso de formación de orina) y estreñimiento.

 

Bioquímicamente se caracteriza por disminución en el nivel en sangre del potasio (hipokalemia) y por acidosis metabólica con altos niveles de cloro (hipercloremia).

CLASIFICACIÓN

Clínicamente se clasifica en:

  • ATR tipo I- o Acidosis Tubular Distal.
  • ATR Tipo II – o Acidosis Tubular Proximal.
  • ATR Tipo III o Híbrida (combinación de 1 y 2).
  • ATR Tipo IV –o Acidosis Tubular Distal Hiperkalemica.

 

ACIDOSIS TUBULAR DISTAL (ATD) TIPO I (LA MÁS COMÚN)

 

Se le llama también “Acidosis tubular Clásica Distal” y el problema está en la incapacidad del túbulo distal para hacer el intercambio de iones de hidrógeno y de sodio lo que da como resultado una pérdida de sodio y de bicarbonato a través de los riñones.

 

Tiene predominio en el sexo femenino y es de inicio más tardío.

 

La contracción del volumen extracelular provoca hiperaldosteronismo (sobreproducción de aldosterona por parte de las glándulas suprarrenales) y, en consecuencia, pérdida de potasio que se va a manifestar, sintomáticamente, en debilidad muscular (incluido el estreñimiento) y la falta de capacidad para concentrar la orina (poliuria).

 

Finalmente, la acidosis metabólica hiperclorémica, da paso al incremento en el nivel de calcio y de citratos en la orina (hipercalciuria y hipercitraruria) y esto -en caso de no ser diagnosticado y tratado- lleva a la acumulación de calcio en los riñones y a la formación de cálculos.

Este problema puede ser hereditario y presentarse como un desorden primario- los investigadores han detectado genes anormales como responsables en la forma hereditaria- o en forma secundaria cuando es un síntoma de una enfermedad que afecta a varios sistemas del organismo, entre ellas:

  • Amiloidosis: es una enfermedad de causa desconocida, que se caracteriza por el depósito de una sustancia amorfa (amiloidea) en los espacios extracelulares de diversos órganos y tejidos, provocando alteraciones en su función y en su estructura, según la localización e intensidad del depósito
  • Enfermedad de Fabry: es un trastorno hereditario poco común causado por un gen defectuoso en el organismo. Cuando una persona hereda el gen anormal que causa la enfermedad de Fabry, su cuerpo no puede producir suficientes cantidades de una enzima importante llamada alfa-galactosidasa A, la cual es requerida para eliminar otra substancia grasa en ciertas células de diversos órganos del cuerpo.
  • Alto nivel de calcio en la sangre: El exceso de calcio en la sangre a menudo no causa problemas de salud. Pero con el tiempo, algunas de las causas del exceso de calcio en la sangre pueden resultar en osteoporosis (debilitamiento de los huesos) y cálculos del riñón.
  • Anemia drepanocítica: es una enfermedad que se transmite de padres a hijos y en la cual los glóbulos rojos presentan una forma semilunar anormal. Los glóbulos rojos llevan oxígeno al cuerpo y normalmente tienen una forma de disco.
  • Síndrome de Sjögren: trastorno autoinmunitario en el cual se destruyen las glándulas que producen las lágrimas y la saliva, causando resequedad en la boca y en los ojos. Sin embargo, este trastorno puede afectar muchas partes diferentes del cuerpo, entre ellas, los riñones y los pulmones.
  • Lupus eritematoso sistémico
  • Enfermedad de Wilson: Es un trastorno hereditario en el cual hay demasiado cobre en los tejidos corporales. El exceso de cobre causa daño al hígado y al sistema nervioso.
  • Uso de ciertos fármacos como anfotericina B, litio y analgésicos.
  • Otras enfermedades asociadas incluyen hiperparatiroidismo, hipertiroidismo, hepatitis crónica activa, cirrosis biliar primaria, quistes renales, etc. Muchos de estos padecimientos causan la formación de depósitos anormales de calcio en el riñón y eso afecta la función de la parte distal del túbulo.

ACIDOSIS TUBULAR PROXIMAL (ATP) TIPO II

La palabra “proximal” indica que el defecto está en la parte proximal del túbulo de la nefrona donde los fluidos y los desechos entran al túbulo. Puede ser un problema aislado o puede estar combinado con otros defectos del túbulo proximal y puede ser congénita o adquirida.

Como ya lo mencionamos, el bicarbonato es reabsorbido en la parte inicial de los túbulos de cada nefrona del riñón.

En la acidosis tubular renal proximal (ATR tipo II), los túbulos proximales no reabsorben apropiadamente el bicarbonato, dejando el cuerpo en estado ácido (llamado acidosis). La severidad de la acidosis se relaciona con la cantidad de bicarbonato que se logra reabsorber.

En un individuo normal. De la carga total de bicarbonato que es filtrada, el 85% se reabsorbe en el túbulo proximal. Esto hace que la orina final NO tenga bicarbonato y que el pH ácido de la orina (5.5), se mantenga.

En el caso de la Acidosis Tubular Renal Tipo II, la reabsorción en el túbulo proximal es del 60%, la cual, si se suma al 15% que logra el túbulo distal, seria suficiente pero la acumulación termina por dar como resultado una orina alcalina de 7.8

Esta forma de ATR puede ser un desorden primario, es decir idiopático (no está asociado a ningún otro trastorno) que puede ser transmitido genéticamente o que puede ocurrir en forma transitoria en los infantes (y en este caso la enfermedad ósea es discreta) y desaparece por sí solo.

Puede presentarse también en forma secundaria cuando forma parte de una variedad de afecciones, entre ellas:

  • Cistinosis: Se caracteriza por una acumulación de cristales formados por el aminoácido cistina en el interior de las células del riñón, córnea y otros tejidos.
  • Administración de algunos medicamentos como Ifosfamida (un fármaco quimioterapéutico), tetraciclina vencida, antibióticos aminoglucósidos o acetazolamida
  • Síndrome de Fanconi: Es un trastorno de los túbulos renales en el cual ciertas sustancias, que normalmente son absorbidas en el torrente sanguíneo por los riñones, son liberadas en su lugar en la orina.
  • Intolerancia hereditaria a la fructosa: Es un trastorno en el cual una persona carece de la proteína necesaria para descomponer la fructosa, un azúcar de las frutas que se presenta en forma natural en el cuerpo.
  • Mieloma múltiple: Es un cáncer que comienza en las células plasmáticas en la médula ósea. Afecta principalmente a los adultos mayores.
  • Hiperparatiroidismo primario: Es un trastorno endocrino en el cual las glándulas paratiroides en el cuello producen demasiada hormona paratiroidea (PTH).
  • Síndrome de Sjögren: trastorno autoinmunitario en el cual se destruyen las glándulas que producen las lágrimas y la saliva, causando resequedad en la boca y en los ojos. Este trastorno puede afectar muchas partes diferentes del cuerpo, entre ellas, los riñones y los pulmones.
  • Enfermedad de Wilson: Es un trastorno hereditario en el cual hay demasiado cobre en los tejidos corporales. El exceso de cobre causa daño al hígado y al sistema nervioso.
  • Deficiencia de vitamina D: quiere decir niveles bajos de vitamina D en la sangre. Esta condición puede producir una enfermedad conocida como raquitismo en los niños.
  • Diversas causas: (por ejemplo uropatías obstructivas). Otras enfermedades renales

La forma primaria transitoria se observa en lactantes y presenta un carácter esporádico, no hereditario. Se manifiesta por un retraso en el crecimiento, que responde bien a la terapéutica alcalina y desaparece espontáneamente a los pocos años de evolución.

Las formas primarias permanentes suelen tener un carácter familiar:

  • existe una forma transmitida por uno de los padres que tiene un gen defectuoso. Se manifiesta también con retraso del crecimiento, sin anomalías asociadas, y
  • otra forma transmitida cuando los dos padres tienen el gen defectuoso, en la que se observa, además del retraso en el crecimiento, retraso mental y anomalías oculares diversas o cuando se acompaña de fosfaturia (elevación del nivel de fosfatos excretados en la orina) importante, que ocasiona disminución del nivel de fosfatos en la sangre (hipofosfatemia) y raquitismo.

ACIDOSIS TUBULAR RENAL TIPO III

Es una forma mixta de Acidosis tubular renal que exhibe tanto una deficiencia en la reabsorción de carbonato en el túbulo proximal como una acidificación deficiente en el túbulo distal.

Y aun más importante, se presenta osteopetrosis, calcificaciones cerebrales y retraso mental.

En la actualidad se ha reclasificado como un subtipo de la ART tipo I que ocurre primariamente en los prematuros.

ACIDOSIS TUBULAR RENAL TIPO IV

Se debe a una deficiencia o a una resistencia a la hormona aldosterona que da como resultado una incapacidad para excretar los iones de hidrógeno y de potasio.

La retención de estos iones da como resultado una Acidosis sistémica metabólica e hiperkalemia (elevación del nivel de potasio en la sangre). Esto último es lo que distingue la ATR tipo IV de la hipokalemia que es la que comunmente distingue a los otros tipos de ATR.

La deficiencia de aldosterona puede resultar del Sindrome adrenogenital congénito. Y la resistencia a la aldosterona puede ser consecuencia de la obstrucción de válvula postrior uretral o de la hipertrofia protática.

SÍNTOMAS

Básicamente se sospecha que un niño tiene Acidosis Tubular Renal cuando deja de crecer o subir de peso. Muchas madres y padres se preguntan a diario: ¿por qué mi hijo no come?, ¿por qué es más bajito que otros de su edad? ¿Por qué mi hijo vomita con frecuencia?

Cada caso de ATR es diferente. En general pueden presentarse algunos de los siguientes síntomas:

  1. Retraso en el desarrollo: Estatura y/o peso bajos en los niños y enfermedad progresiva de los riñones y de los huesos (osteomalacia) en los adultos.
  1. En el caso de algunos niños, el primer síntoma de RTA es la aparición de piedras en los riñones, lo que a su vez puede provocar síntomas como:
    1. dolor en la espalda o al costado, que se extiende a la zona pélvica
    2. dolor al orinar
    3. orina de color rojo, marrón o turbio
    4. ganas de orinar frecuentes y sed.
    5. Propensión a la deshidratación.
    6. náuseas y/o vómitos muchas veces asociado a reflujo gastroesofágico.
  1. Los lactantes tienen retraso en el desarrollo y en la dentición, algunos tienen fiebre sin razón aparente que se corrige con un poco de agua.
  2. Falta de apetito, dificultad para masticar.
  3. Estreñimiento en la mayoría de los casos, o diarrea.
  1. Dificultad para respirar.
  2. Retraso en el Desarrollo Psico-Motor (DPM) por ejemplo, en el lenguaje.
  3. Infecciones urinarias frecuentes.

Otros síntomas dependen de las anormalidades bioquímicas asociadas:

  • Una consecuencia importante de la RTA Clásica es la disminución del nivel de Potasio en la sangre. El nivel baja cuando los riñones excretan mucho potasio en la orina en vez de regresarlo a la sangre.
    • Dado que el potasio ayuda a regular la función neurológica, la salud muscular y el ritmo de latidos del corazón, los niveles bajos pueden ser causa de debilidad muscular extrema, frecuencia cardiaca y respiratoria aceleradas, parálisis e incluso muerte.
  • Reducción en la cantidad de orina.
  • Calambres musculares y dolor en la espalda y abdomen.
  • El raquitismo es una manifestación temprana en la ATR del Síndrome de Fanconi y tardía de la ATD y puede ser causa de dolor en los huesos y deformidad ósea y dental.
  • Los depósitos de calcio en los riñones (piedras de calcio en los riñones) ocurre en la ATD y rara vez en la ATP.

Otras manifestaciones clínicas dependen de la enfermedad responsable en caso de que la ATR sea secundaria.

DIAGNÓSTICO

Se puede sospechar clínicamente que un niño sufre de ATR cuando deja de crecer y/o subir de peso.

Sin embargo, es necesario que el médico lo confirme con algunos estudios de laboratorio que detecten el desequilibrio ácido–básico y una historia clínica en la que se incluirán los antecedentes familiares pues muchas de las causas -primarias o secundarias- son hereditarias.

La exploración física le puede sugerir al médico una alteración genética o una malformación renal cuando observa que hay alteraciones de las orejas, de la columna vertebral lumbar o de los genitales o alguna otra dismorfia como cara triangular, etc.

Para confirmar el diagnóstico y, sobre todo, especificar el tipo de ATR, es necesario que el médico pida algunos estudios de laboratorio como:

  • Análisis general de la primera orina de la mañana para evaluar el pH. En el tipo 1, el pH es consistentemente de > 5.5. En la Tipo 2, es de < 5.5
  • Gasometría, la medición de los gases en sangre es el examen más importante para confirmar el diagnóstico.
  • Análisis de sangre (química sanguínea) que pueden indicar acidosis metabólica o desequilibrio de electrolitos en los que, con mucha frecuencia, se detectan bajos o altos y citrato de potasio para recuperar el nivel de este electrolito (tipo 2) niveles de potasio o de bicarbonato.
  • Análisis general de orina para evaluar el pH. En el tipo 1, el pH es consistentemente de > 5.5. En la Tipo 2, es de < 5.5
    • Si se confirmara el diagnóstico de ATR, es necesario saber los niveles del sodio, potasio y cloro. Los cambios observados servirán para determinar si se trata de una ATR proximal o distal.
  • El ultrasonido de los riñones ayudará al médico a determinar si existe formación de piedras de calcio (nefrocalcinosis) y a descartar la posibilidad de que la acidosis no es secundaria a una malformación renal o a algún otro padecimiento del riñón.
  • Dependiendo del caso, te pedirá también que le hagan rayos-X de huesos largos (mano y pie) para medir la edad ósea, así se comprueba si existe retraso en el desarrollo del sistema óseo o descalcificación.
  • Pruebas especiales: no se realizan rutinariamente ya que son laboriosas y requieren de laboratorios especializados.

Es importante que se detecte el tipo de ATR ya que cada uno de ellos requiere de un tratamiento específico.

TRATAMIENTO

El tratamiento de la RTA depende de sus causas. Si es una reacción a determinado medicamento, es posible que el tratamiento implique suspender el uso de dicho medicamento o modificar la dosis.

Si la RTA es causada por una enfermedad o afección subyacentes, el tratamiento se realizará hasta solucionar dicha afección.

El tratamiento tiene dos vertientes. Por un lado, el médico buscará tratar la causa y por otro, corregir el estado metabólico.

El objetivo inmediato es recuperar el nivel normal de ácidos en la sangre. Para hacerlo los médicos recetan medicamentos alcalinos, como bicarbonato de sodio, o citrato de sodio que ayudan a disminuir la concentración de ácidos en la sangre.

El objetivo mediato es restaurar el crecimiento normal del niño de acuerdo a su edad y prevenir la formación de piedras en el riñón. Esto corregirá indirectamente los trastornos óseos.

El problema está, en los niños pequeños, en que acepten el alcalinizante. Los padres deben buscar la forma de hacerlo mezclándolo con agua, jugo, leche o solo y observar cuál alcalinizante es el que le cae mejor a su hijo.

Los niños mayores pueden deglutir cápsulas con bicarbonato o citrato de sodio o potasio en proporciones adecuadas.

El tratamiento compensa las anormalidades en sangre y la pérdida de bicarbonato, calcio o potasio en la orina.

A lo largo del crecimiento del niño, existe la posibilidad de que los riñones puedan madurar y empezar a funcionar normalmente por sí solos. Esto puede ocurrir alrededor de los 7 años, a los 10 o durante la pubertad.

El tratamiento dura mientras que el bicarbonato en plasma se encuentre bajo o normal.

Cuando el nivel se eleva en los lactantes y preescolares, el médico irá reduciendo la dosis progresivamente hasta suspenderlo. Si no se eleva, el niño debe seguir tomando la solución de citratos o bicarbonato el resto de su vida.

DIETA

 

Sumado a los medicamentos, resulta extremadamente importante asegurar una alimentación balanceada, ya que el consumo excesivo de proteínas (precursoras de ácidos) y la ingesta deficiente de frutas y hortalizas (precursoras de bases) podrían prolongar la acidosis metabólica.

Si no recibe tratamiento, aunque el problema está en los riñones, la acidez en la sangre pone en gran riesgo los huesos

Por lo general, no se administran suplementos de vitamina D y calcio, debido a que puede haber depósitos de calcio en los riñones, incluso después de la terapia con bicarbonato.

Seguimiento: El efecto de la terapia debe controlarse muy cercanamente durante los primeros seis meses. Los niños con Acidosis Tubular Renal pueden tener una vida perfectamente normal, siempre y cuando tomen su tratamiento de manera rigurosa y asistan a las citas de control en donde se ajusta la dosis del alcalinizante.

Sin embargo, suelen tener un sistema inmunológico bajo y muchos de ellos se enferman a menudo.

EFECTOS SECUNDARIOS DEL TRATAMIENTO

El tratamiento de la ATR es agresivo para el estómago y puede causar gastritis.
La solución de bicarbonatos puede causar distensión abdominal.
Algunos pacientes pueden presentar intolerancia a la solución de citratos, padeciendo diarrea.

PREVENCIÓN

No existe ninguna forma de prevención para este trastorno, sin embargo por alguna razón es más frecuente en los niños alérgicos o asmáticos, por lo que se debe hacer un seguimiento a fin de detectarlo oportunamente.

La prevención más bien va dirigida a evitar las complicaciones, lo que se logra con el diagnóstico y tratamiento tempranos.

En la ATR de origen genético, se debe investigar a hermanos o familiares y ofrecer consejo genético de acuerdo al tipo de herencia.

Usa nuestra sección de “directorio de Genetistas” para localizar a un profesional espec  ializado en genética en tu área.

Si se diagnostica alguna de las enfermedades que potencialmente pueden producir ATR, los estudios de laboratorio pertinentes descartarán o ratificarán el diagnóstico y se podría prescribir el tratamiento adecuado.

PRONÓSTICO

Aunque la causa de la acidosis tubular renal proximal se puede resolver por sí sola, los efectos y complicaciones pueden ser permanentes o potencialmente mortales.

El tratamiento generalmente es exitoso. La mayoría de los casos mejoran con tratamiento.

Si la ATR no es tratada adecuadamente, este exceso de ácido puede llegar a causar raquitismo y algunas otras deformaciones. Además, el depósito de calcio en los riñones (nefrocalcinosis) puede incrementarse y llevar a una falla renal a largo plazo.

COMPLICACIONES

Desequilibrios de electrolitos, como la hipokalemia, Osteomalacia, Raquitismo y otras situaciones que requieren asistencia médica.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cuándo debo de acudir al médico?: Consulta con tu médico inmediatamente si tu hijo desarrolla síntomas de emergencia, como:

  • Disminución del estado de conciencia
  • Convulsiones
  • Severa disminución de la lucidez mental u orientación

¿Qué médico especialista debo de consultar para este problema?: debes de acudir con un nefrólogo o con un urólogo.

Referencias:

 

 

 

Anemia en el Embarazo
Complicaciones, Embarazo

Anemia en el Embarazo

Introducción

La sangre es el fluido que nos mantiene con vida circulando a través del corazón, arterias, venas y capilares. En su circuito de ida lleva nutrientes, electrolitos, hormonas, vitaminas, anticuerpos, calor y oxígeno a los tejidos y ya de regreso hacia los pulmones, recoge todo aquello que ya no nos sirve junto con el bióxido de carbono.

La sangre está compuesta por un líquido llamado plasma y por células:

  • glóbulos rojos que son un tipo de células sanguíneas, flexibles y en forma de disco, contienen hemoglobina (Hb), una proteína rica en hierro (es la que le da el color rojo característico a la sangre), encargada de llevar el oxígeno desde los pulmones a tejidos distantes que dependen de éste para la producción de energía y su supervivencia.
  • glóbulos blancos que luchan contra la infección y
  • las plaquetas que ayudan a detener el sangrado.

Definición de anemia

La anemia es la insuficiencia de glóbulos rojos o la capacidad reducida de los mismos para transportar oxígeno o hierro.

La relación entre anemia y embarazo es frecuente, aunque raramente es una complicación seria, (la sufren más del 50% de las mujeres embarazadas).

¿Cuántos tipos de anemia del embarazo se pueden presentar?

Existen varios factores que influyen en la aparición de la anemia durante el embarazo y son los que determinan el tipo y la gravedad de la anemia.

Las causas más comunes de anemia en el embarazo incluyen:

  • Deficiencia de hierro (anemia ferropénica)
  • Deficiencia de ácido fólico o vitamina B12 (anemia megaloblástica).
  • Enfermedades hemolíticas (como la incompatibilidad sanguínea materno fetal) (Problemas de Rh)
  • Supresión de la médula ósea (desaparición del tejido que produce los glóbulos rojos).
  • Pérdida crónica de sangre
  • Cáncer

La anemia ferropénica: por deficiencia de hierro, es la más frecuente durante el embarazo (90%) y es causada por un descenso del hierro por debajo de los valores normales.

El hierro es un mineral que no puede ser fabricado por tu organismo y que debe ser absorbido de los alimentos que comes. Es utilizado por cada uno de los glóbulos rojos para la producción de hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos encargada de llevar el oxígeno a todas las células de nuestro organismo.

En la segunda mitad del embarazo, la cantidad de sangre en el cuerpo de la mujer aumenta hasta un 50 por ciento más de lo usual para poder suplir sus necesidades y las del bebé en desarrollo.

Aunque el hierro se encuentra en muchos alimentos, es difícil de absorber y esto dificulta la capacidad incrementada de tu cuerpo para obtener lo que necesitas durante el embarazo. Cuando no tienes suficiente hierro en tu dieta, produces menos glóbulos rojos y esto es causa de anemia.

Y aún cuando la dieta esté balanceada y la ingesta de vitaminas sea suficiente, una embarazada puede estar anémica porque el embarazo altera los procesos digestivos y la madre no absorbe bien el hierro.

Anemia megaloblástica: Generalmente se produce por un déficit de ácido fólico o de vitamina B12.  El ácido fólico no se acumula en el cuerpo, ya que se trata de una vitamina hidrosoluble (soluble en el agua)que se elimina a través de la orina, por lo que es preciso obtenerlo a través de la dieta o los suplementos de forma continuada.

La deficiencia de ácido fólico en la madre puede originar defectos congénitos graves en el bebé como espina bífida, por eso se recomienda a las mujeres en edad reproductiva tomen ácido fólico diariamente, considerando que un 80% de los embarazos no son planeados, y continuar tomándolo durante el primer trimestre del embarazo.

La vitamina B12 contribuye a la formación de los glóbulos rojos, y se encuentra en la carne de vaca y de aves, la leche y sus derivados, los huevos, etcétera. Las mujeres vegetarianas (al no ingerir alimentos de procedencia animal) tienen muchas posibilidades de padecer deficiencias de esta vitamina, y necesitar suplementos de la misma durante el embarazo.

Anemia por pérdida de sangre

 La pérdida de sangre durante y después del parto, también pueden ser causa de anemia. El promedio de esta pérdida en un parto vaginal es de 500 ml y cerca de 1,000 ml en una cesárea. Si la madre cuenta con reservas adecuadas de hierro, rápidamente podrá superar esto.

¿Por qué hay más probabilidades de tener anemia durante el embarazo?

Desafortunadamente, la mayoría de las mujeres comienzan el embarazo sin las reservas de hierro suficientes para satisfacer las crecientes demandas de su cuerpo, particularmente durante el segundo y tercer trimestre. Si llegas al punto en que ya no tienes suficiente hierro para producir la hemoglobina que necesitas, estarás anémica.

El riesgo es aún mayor si tienes náuseas lo suficientemente graves como para causar vómitos frecuentes, si has tenido dos o más embarazos seguidos, si estás embarazada de más de un bebé, si llevas una dieta pobre en hierro o si el ciclo menstrual previo al embarazo fue muy fuerte.

¿Cuáles son los requerimientos de hierro en el embarazo?

La cantidad de hierro que necesita tu cuerpo aumenta significativamente cuando estás embarazada.

Durante el embarazo, con el aumento del volumen de sangre, la cantidad de hierro que necesitas aumenta durante el embarazo de 18 a 27 miligramos (mg) por día. Por lo tanto, necesitas más hierro con el fin de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional. Igualmente, necesitas hierro extra para tu bebé en desarrollo y la placenta.

Como es difícil absorber el hierro suficiente solamente a través de la dieta, tu médico te recomendará un suplemento de hierro de 30 mg. como preventivo. Muchas de las vitaminas prenatales contienen esa cantidad de hierro.

¿Qué mujeres están en riesgo de padecer anemia?

  • Las que han tenido más de un embarazo, especialmente si el período entre ellos ha sido menor de dos años
  • Las que consumen dietas pobres en hierro o con hierro de baja biodisponibilidad
  • Quienes en la etapa anterior al embarazo tienen menstruaciones abundantes
  • Aquéllas que utilizan el Dispositivo Intrauterino (DIU)
  • Las vegetarianas, especialmente si su dieta es muy estricta
  • Las que tienen problemas genéticos en la producción de ácido fólico
  • Quienes tienen parásitos intestinales que causan micro-hemorragias.
  • Las adolescentes que están e crecimiento y desarrollo.

¿Cómo sabré si estoy anémica?

Tu médico te hará un análisis de sangre para saber si tienes anemia en la primera consulta prenatal. Una de estas pruebas (hematocrito) mide el porcentaje de células rojas en tu plasma. La otra (hemoglobina) mide el número de gramos de hemoglobina en tu sangre.

Incluso, si no estás anémica al inicio del embarazo, es común que la anemia se desarrolle a medida que el embarazo avanza. Por eso, te harán otro análisis al final de tu segundo trimestre o comienzos del tercero.

Es normal que tus niveles de hemoglobina y hematocrito bajen algo en la segunda mitad del embarazo, cuando la cantidad de sangre en tu cuerpo se expande dramáticamente y la cantidad de plasma (el componente fluido de la sangre) aumenta de forma más rápida que el número y tamaño de las células rojas, pero es importante que no desciendan demasiado.

¿Cuáles son los síntomas de la anemia en el embarazo?

Si desarrollas anemia, es posible que no tengas ningún síntoma, especialmente si tu condición es leve. O bien, puedes sentirte cansada (cansancio injustificado), débil y mareada. (Por supuesto, estos son síntomas que muchas mujeres tienen durante el embarazo, ya estén anémicas o no).

También puedes notar que estás más pálida (especialmente en las uñas de las manos, debajo de los párpados y en los labios). Otros síntomas incluyen un ritmo cardiaco acelerado, palpitaciones, respiración entrecortada, dolor de cabeza, agotamiento, ansiedad, irritabilidad o problemas para concentrarte.

Finalmente, algunos estudios han encontrado algún vínculo entre la anemia ferropénica severa y los antojos por sustancias que no son alimentos como hielo, papel o arcilla (condición conocida como pica). Si tienes estos antojos, no te dejes llevar por ellos y asegúrate de avisar a tu médico.

A continuación, se enumeran otros de los síntomas más comunes de la anemia. Sin embargo, cada mujer puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Pérdida abundante de cabello.
  • Uñas frágiles que se quiebran con facilidad.
  • Inapetencia.
  • Apatía.
  • Dolor de cabeza.

Es importante tener en cuenta que no todas las mujeres embarazadas experimentarán síntomas de anemia, salvo que la cantidad de glóbulos rojos sea muy baja.

¿Cómo se trata la anemia?

El mejor tratamiento de la anemia durante el embarazo es prevenir su aparición con una dieta variada y equilibrada, que incluya alimentos ricos en hierro y en vitaminas cuyas carencias provocan el desarrollo de la anemia. Una dieta vegetariana estricta no aporta las necesidades diarias de hierro y vitamina B12, por lo que se debe consultar con el médico la conveniencia de utilizar suplementos durante el embarazo.

Es importante incluir en la dieta los siguientes alimentos:

  • Hígado.
  • Carnes rojas.
  • Carnes de ave (pollo, pavo, pato).
  • Huevos.
  • Frutas ricas en vitamina C, que ayuda al organismo a absorber el hierro (naranjas, limones, fresas, kiwi…).
  • Vegetales de hojas verdes (espinacas, brócoli, acelgas…).
  • Legumbres (lentejas, habas, guisantes…).
  • Pan y bollos de harina integral.
  • Pescado y mariscos (sardinas, anchoas, mejillones, almejas, etcétera).

Tratamiento médico

Una vez instaurada la anemia, el médico te prescribirá suplementos de hierro, ácido fólico, o vitamina B12, y te pedirá que mantengas su consumo durante todo el embarazo e, incluso, tras el parto, hasta que el trastorno desaparezca.

Para asegurarte de absorber la mayor cantidad de hierro posible, toma las píldoras de hierro con el estómago vacío. Tómalas con agua o jugo de naranja (la vitamina C ayuda a la absorción), pero no las tomes con leche (el calcio dificulta la absorción). El café y el té también dificultan la absorción.

En cuestión de una semana más o menos después de comenzar el tratamiento, deberías haber empezado a producir muchas nuevas células rojas y tus niveles de hemoglobina empezarán a elevarse. Generalmente solo se tarda un par de meses en resolver la anemia, pero tu doctor seguramente te aconsejará que continúes tomando suplementos de hierro durante varios meses para que puedas recargar tus reservas de hierro.

Otra cuestión importante que hay que tener presente: ten la precaución de guardar las píldoras de hierro en recipientes a prueba de niños o fuera del alcance de estos. Cada año mueren más niños por sobredosis de hierro que por cualquier otro tipo de envenenamiento accidental con medicamentos. De hecho, una sola dosis para adultos puede envenenar a un niño pequeño.

¿Ingerir mucho hierro tiene efectos secundarios?

Los niveles altos de hierro en suplementos pueden alterar el tracto gastrointestinal. La mayoría de las veces se produce estreñimiento, que de por sí es un problema para muchas mujeres embarazadas.

Si tienes estreñimiento, tomar jugo de ciruelas pasas te puede ayudar a mantener la regularidad (y, por si fuera poco, es una buena fuente de hierro). Tomar un reblandecedor de heces también te puede ayudar.

También puedes padecer acidez, molestias abdominales, náuseas o, rara vez, diarrea. Si piensas que el suplemento te hace sentir mareada, prueba a tomarlo antes de acostarte. Intenta tomar tu hierro en momentos diferentes del día para ver qué es lo que mejor te funciona.

Por ejemplo, si el hierro irrita tu estómago o si sufres de acidez, evita tomarlo a la hora de irte a dormir porque estar recostada después puede incrementar tus molestias.

Por otra parte, si tu única queja es que el hierro te hace sentirte con un poco de náuseas después de ingerirlo, intenta tomarlo cerca de la hora de irte a dormir, porque quizás puedas dormir a pesar de las náuseas.

Si los efectos secundarios continúan molestándote, consulta con tu médico. Puedes evitar problemas estomacales si comienzas con una cantidad pequeña de hierro y luego la vas aumentando gradualmente hasta llegar a la dosis que necesitas, o puedes tomar el hierro en dosis divididas durante el día.

Si estas tácticas no te ayudan, quizás necesites tomar el hierro siempre con comidas, o usar una fórmula de liberación lenta. No es la solución ideal a nivel de absorción, pero quizás sea lo necesario.

Por último, no te preocupes si tus heces son más oscuras cuando comienzas a tomar hierro. Este es un efecto secundario normal. Pero si notas sangre en tus heces, ponte en contacto con tu doctor.

¿Cómo afecta la anemia la salud de mi bebé y la mía?

Tu bebé cubre su necesidad de hierro tomando su parte antes de que tú tomes la tuya. Sin embargo, la anemia materna puede afectar las reservas de hierro del bebé a la hora de nacer, lo cual aumenta el riesgo de que padezca anemia durante la infancia.

La anemia durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso. También se asocia con un riesgo mayor de un bebé que nace sin vida o que muere al poco de nacer. Por lo tanto, hay que tomarse este tema muy en serio.

La anemia ferropénica también puede afectar tu salud al quitarte energía y hacer que a tu cuerpo le resulte más difícil luchar contra las infecciones. Y, si estás anémica en la última etapa del embarazo, tienes más posibilidades de tener problemas si pierdes mucha sangre en el momento de dar a luz.

Puedes sentirte mareada, sentir acelerado el ritmo cardiaco o tener otros síntomas que requieren permanecer en el hospital un día extra o dos.

También tienes más posibilidades de necesitar una transfusión de sangre. Y hay investigaciones que sugieren que la anemia puede elevar tus posibilidades de tener una depresión posparto.

¿Qué puedo hacer para prevenir la falta de hierro?

Toma vitaminas prenatales y lleva una dieta sana que incluya muchos alimentos ricos en hierro. La carne roja es tu mejor opción, aunque la carne de ave (carne oscura), otras carnes y los mariscos también son buenas fuentes.

Entre los alimentos ricos en hierro que no provienen de animales se encuentran los siguientes: legumbres, tofu, pasas, dátiles, ciruelas, higos, damascos (albaricoques), papas (con su piel), brócoli, remolachas, vegetales de hoja verde, panes integrales, melazas y cereales fortificados con hierro.

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Ten en cuenta que tu cuerpo absorbe mejor el hierro de fuentes animales (hierro hemínico) que de fuentes no animales (hierro no hemínico).

¡OJO! no comas hígado para cubrir tus necesidades de hierro. Es mejor evitar el hígado durante el embarazo, porque contiene cantidades peligrosas de vitamina A, que puede causar defectos de nacimiento cuando se consume en exceso durante el embarazo.

¿Hay algo que pueda ayudar a mi cuerpo absorba el hierro mejor?

Comer y beber alimentos ricos en vitamina C, al mismo tiempo que tomas el suplemento de hierro o comes vegetales ricos en hierro, puede ayudar a que el cuerpo absorba significativamente más del tipo de hierro que se encuentra en fuentes no animales.

Entre los alimentos con vitamina C que son una buena opción se incluyen: un vaso de jugo de naranja o tomate, un puñado de fresas (frutillas), chiles (pimientos) dulces, o media toronja (pomelo).

 La carne y el pescado (fuentes de hierro hemínico, que el cuerpo absorbe mucho más fácilmente) también pueden mejorar la absorción de hierro proveniente de los alimentos que no son carne. Por ejemplo, si añades un poco de carne de res a un guiso vegetal, la carne puede ayudarte a absorber el hierro de los vegetales.

¿Hay algo que interfiera con la habilidad del cuerpo para absorber hierro?

El calcio interfiere con la habilidad del cuerpo para absorber hierro. Por lo tanto, si estás tomando suplementos de calcio o un antiácido que contiene calcio, suspéndelos mientras comes alimentos ricos en hierro o no los tomes en el mismo momento que el suplemento de hierro.

Por la misma razón, no tomes el suplemento con leche, que es rica en calcio. En lugar de eso, bebe leche entre las comidas.

Lo mismo se aplica al té o café, porque contienen polifenoles que interfieren con la absorción de hierro proveniente de los suplementos o las fuentes vegetales.

Cuando el tratamiento es efectivo, los niveles de hemoglobina aumentan dentro de las tres semanas de tratamiento. Los análisis para medir los niveles de hemoglobina deben repetirse a las dos a cuatro semanas de comenzado el tratamiento. Si no respondes al tratamiento, el médico tendrá que evaluar otros factores como el mal cumplimiento, enfermedades crónicas y otras causas.

Prevención

Come una dieta bien balanceada que incluya buena fuente de hierro, vitamina B12 y ácido fólico. Si eres vegetariana, habla con tu médico o nutriólogo acerca de su dieta y toma los suplementos que sean necesarios por prescripción médica. Consulta sobre tomar Vitamina C adicional ya que esta hace más ácido al estómago y puede mejorar la absorción de hierro que ingieres en la dieta.

Sigue las instrucciones de tu médico con respecto a las vitaminas prenatales que contienen hierro y ácido fólico. Si eres vegetariana tendrás que hablar con tu médico para saber si tienes que tomar también un suplemento de Vitambina B12 durante el embarazo y la lactancia.

Disminuye el consumo de productos con cafeína. Estas sustancias disminuyen la absorción de hierro. Otras sustancias que tienen similar efecto son los conservadores alimenticios, grandes cantidades de calcio y fosfato de algunos vegetales. Selecciona cereales y panes enriquecidos con hierro.

Cualquier mujer en edad reproductiva debe realizarse un examen de sangre por lo menos una vez al año, a fin de detectar oportunamente la presencia de anemia y un examen clínico para detectar la presencia de parásitos intestinales.

Llama a tu médico si sientes:

  • Fatiga persistente, ahogo, palpitaciones, piel pálida o cualquier otro signo de anemia.
  • Infórmale si estás teniendo periodos menstruales excesivos, si tienes síntomas de úlceras digestivas, hemorroides o sangrado del colon o del recto.
  • Evita exposición a sustancias con plomo para evitar intoxicación.

Resumen

Podemos concluir afirmando que la anemia es una de las patologías más frecuentemente observadas durante el embarazo. En la gran mayoría de casos, la anemia es condicionada por deficiencias nutricionales (hierro y ácido fólico), las cuales se pueden revertir con la administración de suplementos orales. Dichas carencias deben ser rápidamente reconocidas y tratadas para impedir que la anemia se empeore y se presenten complicaciones tanto para la madre como para el bebé.

Referencias