Nutrición en el Primer Trimestre
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Nutrición en el Primer Trimestre

Introducción

Si estás planeando, o recientemente has recibido la noticia de que serás mamá, ¡felicidades!. Comenzar el embarazo en el mejor estado de salud posible puede hacer una diferencia dramática en tu bienestar y el de tu bebé.

Una mujer que desde antes de concebir a su hijo está bien nutrida, inicia su embarazo con una reserva de nutrientes suficientes para cubrir las  necesidades del bebé en  desarrollo  sin que se afecte su salud y sin que bajen sus reservas de nutrientes para producir la leche necesaria y alimentar a su bebé al nacer. Los bebés bien nutridos desde el vientre, tienen una mejor oportunidad de iniciar su vida con una buena salud.

Cuando estás embarazada, lo que comes es la fuente primordial de la nutrición de tu bebé. De hecho, el vínculo entre lo que tú consumes y la salud de tu bebé es hoy mucho más fuerte de lo que una vez se pensó. Por ello los doctores ahora dicen, por ejemplo, que no se debe tomar nada de alcohol durante el embarazo.

Es necesario que hagas cambios en tu estilo de vida  y que te adaptes a los nuevos hábitos alimenticios tan importantes durante la gestación.

¿Le afectará a mi bebé el que coma menor cantidad y más ligero en esta etapa?

Hasta hace poco, se creía que el momento más crucial en el embarazo era durante la segunda mitad, cuando el feto estaba aumentando más su peso. Existe ahora nueva información que demuestra que la nutrición durante los primeros meses es más importante de lo que se había pensado, ya que durante esta etapa se forman los tejidos y órganos fetales.

Durante este trimestre el  ritmo de crecimiento del bebé es lento  y no importa tanto la cantidad como el que sea de calidad. Por lo tanto, la buena nutrición es un enorme reto, especialmente para aquellas mujeres que tienen severas molestias por la náusea y el vómito. La náusea y el vómito se pueden presentar a cualquier hora del día. Habrá días en que vomitas todo, otros en que tienes náusea y esto puede limitar las diferentes opciones de tu dieta durante este trimestre.

Come pequeñas cantidades de alimentos simples como el pan tostado o las galletas saladas tipo soda durante el día y divide tu dieta en varias pequeñas comidas al día en vez de las tres acostumbradas. Aunque no  tengas hambre, NO debes de estar en ayuno más de 12 horas, ni tampoco evitar el desayuno.

Algunos estudios han corroborado que en las embarazadas de menos de 34 semanas de gestación los períodos de ayuno superiores a 13 horas (incluyendo la noche) aumentan tres veces las posibilidades de un nacimiento prematuro. En este momento  tu dieta debe ser nutritiva, ligera y de fácil digestión.

Durante el embarazo no se debe de  hacer dieta para bajar de peso.

¿Cuántas calorías debo de consumir diariamente?

No se puede hacer una recomendación general respecto a la cantidad de calorías de una dieta para embarazadas ya que depende de varios factores particulares a cada quien. Por lo general es de 300 kcal. Tu médico es el indicado para ir determinando lo mejor para ti. No comes para dos sino POR dos.

¿Qué incluye una dieta saludable?

Independientemente de que estés o no embarazada, una dieta saludable incluye proteínas, carbohidratos, grasas, vitaminas, minerales y mucha agua.

“EL PLATO DEL BIEN COMER Y LA ALIMENTACIÓN DURANTE EL EMBARAZO

Utilizando “El Plato del Bien Comer” es fácil diseñar una dieta correcta.

El plato del buen comer.

Como se puede apreciar, los alimentos están agrupados en tres:

  • Verduras y frutas.
    • Ejemplo de verduras: acelgas, verdolagas, quelites, espinacas, flor de calabaza, nopales, brócoli, coliflor, calabaza, chayote, alcachofa, chícharos, tomate, jitomate, hongos, ejotes, chile poblano, zanahorias, aguacate, pepino, lechuga, entre otras.

Frutas y Verduras como parte de una buena nutrición

    • Ejemplos de frutas: Guayaba, melón, papaya, sandía, toronja, lima, limón, naranja, mandarina, zapote, plátano, ciruela, higo, mango, mamey, chicozapote, uvas, entre otras.
  • Cereales y tubérculos: Este grupo aporta la mayor parte de la energía que se necesita diariamente, así como una importante cantidad de vitaminas. La recomendación de consumir los cereales integrales es con el fin de obtener mayor cantidad de vitaminas, así como de ser una fuente importante de fibra dietética, la cual ayuda a normalizar las evacuaciones y a dar volumen a la dieta.

Cereales y tubérculos: Este grupo aporta la mayor parte de la energía que se necesita diariamente

    • Ejemplos de cereales: maíz, trigo, avena, arroz, amaranto, centeno, cebada y sus productos derivados como la tortilla, el pan, las pastas.
    • Ejemplos de tubérculos: papa, camote, yuca.
  • Leguminosas  y alimentos de origen animal: Este grupo aporta proteínas que son indispensables para el crecimiento, así como minerales como el hierro, el calcio, el zinc, entre otros, y varias vitaminas como la vitamina A y varias del complejo B.

Leguminosas  y alimentos de origen animal: Este grupo aporta proteínas que son indispensables para el crecimiento

    • Ejemplos de leguminosas: frijol, lentejas, habas, garbanzo, alubias y soya.
    • Ejemplos de alimentos de origen animal: leche, queso, yogurt, huevo, pescado, mariscos, pollo, res, cerdo, etc.

Para tener una dieta correcta únicamente basta con seguir tres recomendaciones sencillas:

  1. Incluir al menos un alimento de cada grupo en cada comida del día; por ejemplo, para el desayuno un plato de papaya del grupo de “Verduras y frutas”, unas quesadillas con frijoles de la olla, donde las tortillas pertenecen al grupo de “Cereales”, y el queso y los frijoles al de “Leguminosas y alimentos de origen animal”.
  2. Intercambiar los alimentos que se encuentran dentro de cada grupo. Por ejemplo, si en el desayuno se consumió papaya del grupo de “Verduras y frutas”, en la comida se puede cambiar por una ensalada de espinacas y en la cena por un mango.
  3. Un buen plan de nutrición para esta etapa, es la de  comer pequeñas y frecuentes porciones de alimentos. Aquellos tradicionales “tres alimentos al día” se reemplazan por cinco pequeños alimentos al día: desayuno, almuerzo ligero, comida, bocadillo a media tarde,  y merienda.

Los Nutrientes durante el embarazo (Carbohidratos, Proteínas y Grasas)

Las calorías de la embarazada deben de provenir de tres fuentes principalmente: proteínas, grasas y carbohidratos.

Carbohidratos: Son fuente de energía para la mamá. Si limitas tu ingesta de carbohidratos durante el embarazo puedes poner en riesgo la vida de tu bebé. Sin los carbohidratos, cuando tu cuerpo necesite de energía, quemará las proteínas y las grasas.

Las Proteínas: Las proteínas constituyen alrededor del 50% del peso de los tejidos. Las proteínas son vitales para el desarrollo fetal.

Una dieta  bien balanceada, rica en fibra, carbohidratos,  proteínas y baja en grasas saturadas le ayudará a la madre  a mantenerse en buenas condiciones de salud y le proporcionará al bebé los nutrientes necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Fuentes de grasas saturadas: Se encuentran principalmente en productos animales. Estos son algunos ejemplos de los alimentos que las contienen en mayor proporción: Carnes y derivados (carne de cerdo, cordero, parte grasa de carnes rojas, embutidos, piel de pollo, salchichas, hamburguesas, patés, foie-gras, lácteos (leche entera, queso, nata…), mariscos y crustáceos (gambas, langostas y cangrejos)

En el reino vegetal están en menor presencia. Se encuentran solamente en el aceite de coco, aceite de palma y cacahuetes.

Vitaminas y minerales

Es bien sabido que la deficiencia de vitaminas y minerales durante el embarazo está relacionada con complicaciones durante este período, bajo peso al nacer y prematurez.

Los multivitamínicos prenatales que te recomienda tu médico te proporcionan  vitaminas y minerales que son muy importantes durante el inicio del embarazo. Sin embargo, las vitaminas deben de actuar como un complemento y NO como  la fuente primaria de  tu nutrición. Limita la ingesta a lo que te ha recomendado tu médico, más no es mejor y puede incluso dañar a tu bebé.

Las deficiencias más comunes en mujeres embarazadas son la de hierro, zinc, vitamina C, vitamina A y ácido fólico.

  • Vitamina A: Las necesidades de esta vitamina pueden cubrirse mediante el consumo de alimentos tales como frutas y verduras de color rojo y verde intenso; y alimentos de origen animal como el hígado, el huevo y la leche. En “El Plato del Bien Comer” podemos encontrar una gran diversidad de estos alimentos, los cuales son altamente disponibles y de consumo habitual.
  • Vitamina C: La baja concentración de esta vitamina está relacionada con preeclampsia, parto prematuro y previene la ruptura prematura de la bolsa. Entre otras acciones, favorece la absorción del calcio y promueve los procesos metabólicos. Las verduras y frutas constituyen una fuente importante de vitamina C. “El Plato del Bien Comer” presenta una gran diversidad de verduras y frutas que son altamente disponibles y accesibles, en especial si son de temporada, como por ejemplo, la naranja, la guayaba, la papaya, las fresas y el jitomate, entre otros.

El Acido Fólico: El acido fólico previene el 60% de los defectos del tubo neural como la espina bífida y la anencefalia, dos anormalidades severas neurológicas, que se presentan cuando la médula espinal no se forma normalmente, labio y paladar hendido y algunas malformaciones del corazón. Se recomienda que toda mujer en edad reproductiva consuma diariamente 400 microgramos de ácido fólico. Aunque el consumo de vegetales de hojas verdes oscuras, los cereales reforzados con acido fólico, las fresas, las naranjas proveen suficiente folatos, el tomar  el acido fólico extra, es una forma segura de que la dosis es la requerida.

Las mujeres que son vegetarianas (que no consumen productos de origen animal) deben consultar a su médico sobre el consumo  de  vitamina B12 durante el embarazo, porque la deficiencia de esta vitamina también produce  defectos del tubo neural.

Hierro: Cuando estás embarazada, requieres más hierro de lo normal, porque tu cuerpo está produciendo más sangre (el aumento de   tu volumen de sangre es del 50%) Este aumento es necesario para transportar los nutrientes y el oxígeno necesario para ti y para tu bebé.

Además es importante conservar tus reservas de hierro. En el tercer trimestre tu bebé será capaz de producir sus reservas  para  los primeros meses  de vida en que vivirá prácticamente de leche materna que es baja en hierro. La mejor forma de obtener hierro es de los alimentos. Debes de consultar a tu médico antes de que tomes el suplemento de hierro:

Alimentos ricos en hierro: Frutos secos como: durazno, pasas, dátiles, ciruelas pasas, espinaca, aguacates, pollo, pavo, res, hígado  y huevos, fríjol, chícharos. Melaza

Observaciones: El hierro proveniente de las carnes es mejor absorbido que el de los vegetales. El café, el  té, el salvado (All-bran) y el calcio, disminuyen su absorción

El Calcio: El calcio es necesario para la formación de los huesos el feto, para la conducción de los impulsos nerviosos, para construir los músculos y el corazón.

Como el organismo no lo produce, su aporte debe ser a partir de fuentes externas (alimentos), por ello todos los días necesitamos de una cantidad adecuada que debe aumentar durante ciertas etapas como el crecimiento y desarrollo de los niños y adolescentes, la gestación, lactancia y después de la menopausia.

Como con otros nutrientes, el bebé toma primero el calcio que está circulando en la sangre materna. Si el calcio no es suficiente, lo tomará de los huesos de la madre. La deficiencia de calcio en la dieta también puede ser causa de insomnio, irritabilidad  y calambres.

Los alimentos presentes en “El Plato del Bien Comer” que son fuente importante de calcio son las tortillas, lácteos, sardinas, oleaginosas, hojas de color verde oscuro y frutas secas como almendras. Algunos se pueden consumir en el desayuno, otros en las colaciones o refrigerios, en la comida y en la cena

Observaciones: Aunque la mejor manera de obtener calcio es a través de ciertos alimentos (Ej.: espinacas cocidas, brócoli), tu médico te puede recomendar tomar además calcio en tabletas para asegurar una ingesta correcta.

Por su parte la vitamina D, ayuda a absorber mayores cantidades de calcio y contribuye a fijarlo en los huesos, por lo que se recomienda consumir alimentos que la contengan por ejemplo las verduras y frutas, el hígado y la leche, además es necesario mencionar que la luz solar hace que funcione mejor la vitamina en la fijación del calcio en el hueso.

El estreñimiento crónico es un trastorno que obstruye la absorción de calcio, y para evitarlo hay que comer suficientes verduras, frutas con cáscara y tomar más de ocho vasos de agua al día, asimismo se recomienda hacer ejercicio de bajo impacto y no contacto (tipo caminata) rutinariamente.

La lactancia materna  no implica que se presenten alteraciones en los huesos de la madre, es un desgaste “normal” (fisiológico), donde hay recuperación del hueso, siempre y cuando se consuma la cantidad adecuada de calcio.

Zinc: Las necesidades de zinc también se ven incrementadas durante el embarazo. Su deficiencia grave se ha asociado con malformaciones en el feto, así como paladar hendido y labio leporino. Dentro de “El Plato del Bien Comer” están representadas fuentes de zinc, tal es caso de la carne, pescado, leche, queso cereales integrales, leguminosas y oleaginosas.

¿Son iguales estos requerimientos en el embarazo de una adolescente?

Las adolescentes constituyen un grupo de riesgo y requieren generalmente una intervención nutricional en etapas precoces del embarazo. Mientras más joven, mayor es el riesgo nutricional debido a que no ha completado su crecimiento y las necesidades propias de nutrientes y energía son mayores.

El embarazo en adolescentes se asocia con bajo peso al nacer ya que ellas retienen parte de los nutrientes para sus propias necesidades a expensas del feto. Es por esto que se recomienda que adapten su dieta dándole una mayor importancia a los alimentos con alta densidad de nutrientes que reemplacen alimentos de consumo juvenil como los snacks.

Es probable que el médico te pedirá que tomes suplementos alimenticios si considera que tus reservas son bajas y seguramente te recomendará una dieta con  lácteos y alimentos que aporten calcio ya que parte de tu crecimiento puede darse durante el embarazo y, además de la formación de tus huesos, es importante considerar que también se requiere una cantidad suficiente de calcio para la formación del esqueleto del feto.

Un adecuado control nutricional puede protegerte llevándote a un adecuado aumento de peso que evite que termines con obesidad y evitando problemas tales como parto prematuro, cesáreas, bajo peso al nacer, anemia y toxemia gravídica.

¿Qué debo evitar comer y beber durante el embarazo?

Alcohol: Muchas  de las futuras  mamás, no saben que están embarazadas desde el primer día de la concepción y tal vez se tomaron una cerveza  o una copa de vino. Esto tal vez no le cause daño a tu bebé pero desde el momento en que sepas que estás embarazada debes evitar totalmente la ingesta durante todo el embarazo. Las personas deben saber que NO se ha establecido un nivel de alcohol que no dañe a tu bebé.

La Cafeína: Esta sustancia es potencialmente dañina durante el embarazo, sobre todo cuando se consume en grandes dosis. La cafeína cruza rápidamente la barrera placentaria (la placenta se desarrolla al final del primer trimestre).

  • Aunque no está establecido el consumo diario mínimo de cafeína durante el embarazo, March of  Dimes 2007, recomendó, menos de 300 mg de cafeína al día, equivalentes aproximadamente a dos tazas de café, ó tres vasos de té negro, o 5 latas de refresco. Limitar el consumo de cafeína en este primer trimestre es de suma importancia, porque afecta el ritmo cardiaco del bebé, aumenta el riesgo de aborto y puede ser causa de bajo peso al nacer. Limita tu  consumo de cafeína, o cambia a bebidas descafeinadas.

Evita enfermedades que se originan en los alimentos: Durante el embarazo es importante evitar las enfermedades que se originan en determinados alimentos, como por ejemplo, la listeriosis y la toxoplasmosis, las cuales pueden poner en peligro la vida de un bebé que todavía no ha nacido pudiendo causar defectos de nacimiento o abortos espontáneos. Las comidas que debes evitar incluyen:

  • Pescados: pez espada y tiburón, ya que pueden contener niveles elevados de mercurio cuyos efectos en el bebé pueden causar un daño neurológico de leve a moderado con retraso mental, convulsiones y dificultad en el aprendizaje.
    • Ningún pescado crudo o poco cocinado y tener especial cuidado con la ingesta de almejas y ostiones crudos.
  • Quesos suaves y comidas preparadas: se han asociado a un padecimiento infeccioso denominado “listeriosis” que puede causar abortos u óbitos (la muerte de un bebé en el útero). La listeria es un germen que se encuentra en varios alimentos.
  • La leche no pasteurizada, carnes procesadas como las salchichas y los embutidos: la infección es 20 veces más frecuente en mujeres embarazadas, ya que su sistema inmunológico está deprimido o disminuido. Se manifiesta con dolores musculares, escalofríos, náuseas y diarrea. Puede ser diagnosticada por un estudio en sangre y deberá ser tratada con antibióticos.
    • Carne de res o de cerdo cruda.
  • Se debe evitar al máximo los alimentos con conservadores y el uso de productos “light”. Sólo cuando el médico los recomiende.

Si has comido este tipo de alimentos en algún momento durante tu embarazo, no te preocupes mucho por ello ahora; simplemente evítalos durante el resto de tu embarazo. Si estas realmente preocupada, consulta con tu doctor

¿Qué debo hacer para evitar el contagio con alimentos?

Para evitar cualquier contagio con alimentos, se recomienda:

  • Cocinar todas las carnes y pescados perfectamente bien y lavarse las manos después de tocar la carne cruda.
  • Lavar bien las frutas y los vegetales.
  • Evitar la leche no pasteurizada y los productos derivados de ella.
  • No comer quesos suaves: blanco, fresco, asadero, ranchero o enchilado y evitar el feta, brie, camembert y azul o roquefort. Puede comer quesos duros procesados: Monterrey, cheddar y mozzarela, queso crema, cottage y yogurt.
  • No consumir comidas que se quedaron a la intemperie o volverlas a cocinar a temperaturas altas.
  • El hígado es muy saludable, pero contiene cantidades muy elevadas de Vitamina A que podrían ser dañinas para el bebé. No está probado científicamente que el consumo de hígado dañe al feto, pero se recomienda que la mujer embarazada limite el consumo de este alimento y se asegure que el suplemento vitamínico que toma no tiene más de 5,000 UI de vitamina A.

¿Qué puedo hacer para evitar el estreñimiento?

Debido a que el hierro en las vitaminas prenatales y otros factores puede que te causen estreñimiento durante el embarazo, es una buena idea consumir más fibra de lo que solías antes de quedar embarazada. Intenta ingerir de 20 a 30 gramos de fibra al día. Las mejores fuentes son las frutas frescas, los vegetales, los panes y cereales de cereales integrales.

Algunas personas toman píldoras de fibra, bebidas u otros productos altos en fibra disponibles en la farmacia, pero debes consultar con tu doctor antes de probarlos. No utilices laxantes mientras estés embarazada salvo que tu doctor te recomiende hacerlo. Y evita el viejo remedio casero – el aceite de ricino- porque puede interferir con el proceso de absorción de nutrientes de tu cuerpo.

Si el estreñimiento es un verdadero problema para ti, tu médico puede recomendarte un medicamento para ablandar las heces. Asegúrate de tomar mucho líquido, especialmente agua (toma más agua entre comidas), cuando incrementes tu consumo de fibra, de no hacerlo así, podrías estar agravando el problema. Una de las mejores formas de evitar el estreñimiento es hacer –rutinariamente- más ejercicio de bajo impacto y no contacto (tipo caminata). Algunas veces el té caliente, las sopas o ambos pueden ayudar. Igualmente mantén frutos secos cerca de tu alcance para cuando tengas apetito entre comidas.

Observa cuáles son los alimentos que te ayudan o “desayudan” en la digestión. Algunas mujeres embarazadas descubren que el brócoli, las espinacas, la coliflor y las comidas fritas les producen gas o acidez estomacal. Planea una dieta balanceada que evite estos alimentos. Las bebidas gaseosas también pueden causar gas o acidez estomacal hay quien descubre que estos alimentos ayudan a su sistema digestivo.

Mamás con Necesidades Especiales

Madres mayores: Cada vez más mujeres están teniendo bebés a edad más avanzada. Afortunadamente, un estilo de vida saludable es un factor más significativo que la edad biológica respecto al riesgo de complicaciones en el embarazo. Para mantener tu perfil de salud en buen estado, necesitas comer bien, mantener tu peso dentro del rango normal, hacer ejercicio y siempre evitar el consumo cigarros, alcohol y cafeína. Antes de hacer ejercicio consulta a tu médico, para que te indique el tipo e intensidad de la actividad física que puedes hacer.

Si tienes más de 35 años y estás embarazada, tus necesidades nutricionales son las mismas que alguien de menor edad y el incremento de energía será también de 300 kcal extras a tu requerimiento diario. Solo ten en cuenta que las mujeres tienden a almacenar grasa más fácilmente conforme aumentan de edad, y existe un ligero incremento en el riesgo de presión arterial alta y diabetes gestacional. Sin embargo, ambas condiciones se pueden controlar al observar lo que comes y siguiendo una dieta balanceada adecuada en proteínas y carbohidratos y con un menor aporte en grasa.

Madres vegetarianas: Los doctores no suelen recomendar que una mujer comience una dieta estrictamente vegetariana en cuanto queda embarazada. Sin embargo, si tú seguías una dieta vegetariana antes de tu embarazo, puedes seguir la misma dieta al quedar embarazada – pero hazlo con cuidado.

Asegúrate de que tu doctor está al tanto de tu dieta. Es un reto obtener la nutrición que necesitas si no comes pescado, pollo, leche, queso o huevos. Probablemente necesites complejos de proteína y necesitarás también tomar complejos con las vitaminas B12 y D. Para asegurarte que tanto tú como tu bebé reciben la nutrición adecuada, consulta con un experto nutricionista para que te ayude a planificar tu dieta.

Los productos fermentados de soya tales como el miso, tempeh, y fórmula de soya son buenas opciones para tener calcio y proteínas en tu dieta, pero siempre procura combinarlos con cereales, ya que la soya es una leguminosa. Y pregunta a tu médico acerca de suplementos vitamínicos.

Finalmente, asegúrate que estés consumiendo el adecuado aporte de calorías para mantenerte a ti y a tu bebé fuertes.

Madres diabéticas: La diabetes gestacional afecta del 5 al 10% de mujeres embarazadas en México. Si se maneja correctamente, no debe complicar tu embarazo.

Es muy probable que se pueda incrementar tu azúcar sanguíneo. Para evitar desarrollar diabetes gestacional necesitarás llevar una dieta que controle tu azúcar sanguíneo. Esto lo puedes hacer al minimizar tu ingesta de postres, dulces y bebidas dulces.

Otra manera de mantener tus niveles adecuados de azúcar en sangre es a través de la práctica de un ejercicio de bajo impacto. Además de distribuir tus comidas a lo largo del día cumpliendo con un desayuno, comida y cena y dos colaciones ligeras. Tu médico y nutriólogo te deberán ayudar a crear un plan adecuado para ti.

Embarazo múltiple: Actualmente el número de nacimientos múltiples es mayor. Por lo que si estás esperando dos, incluso tres o más bebés, existen varias razones para una buena nutrición. Entre más bebés, existe más competencia para la nutrición y es por esto que los gemelos e hijos múltiples tienen mayor riesgo de bajo peso al nacer y nacimiento prematuro. Asegúrate de comer una dieta de calidad que pueda soportar a todos. El hierro es especialmente importante para las mujeres que están esperando gemelos, así que come mucha carne roja y hortalizas de hojas verde obscuro con unas gotas de limón.

Naturalmente, aumentarás más peso si estás embarazada de dos o más. Por ende, desarrolla una dieta con tu médico y nutriólogo, evitando el riesgo de exceso o deficiencia en el consumo de calorías. Es doblemente importante hacer la cuenta de todas esas calorías.

Madres con reposo en cama: Si tu médico te puso con reposo en cama, necesitas proporcionar nutrición para tu bebé en crecimiento sin aumentar mucho de peso. Asegúrate que tu dieta incluya alimentos ricos en nutrimentos.

Pídele a tu esposo, familiar, o amistad, que te preparen alimentos ligeros y bocadillos sanos que puedas mantener cerca de tu cama, como frutas y vegetales cortados en lugar de frituras o dulces así tu bebé estará comiendo algo saludable también. No te olvides de ingerir suficiente agua.

Para mantener tu sangre en circulación, recuéstate sobre tu lado izquierdo tanto como sea posible. Trata de no recostarte sobre tu espalda. Esta posición pone presión sobre la vena que lleva sangre de la parte inferior de tu cuerpo hacia tu corazón. Después de todo, es importante tratar bien a tu corazón, pues tu bebé cada día está creciendo más.

Referencias:

Anemia en el Embarazo
Complicaciones, Embarazo

Anemia en el Embarazo

Introducción

La sangre es el fluido que nos mantiene con vida circulando a través del corazón, arterias, venas y capilares. En su circuito de ida lleva nutrientes, electrolitos, hormonas, vitaminas, anticuerpos, calor y oxígeno a los tejidos y ya de regreso hacia los pulmones, recoge todo aquello que ya no nos sirve junto con el bióxido de carbono.

La sangre está compuesta por un líquido llamado plasma y por células:

  • glóbulos rojos que son un tipo de células sanguíneas, flexibles y en forma de disco, contienen hemoglobina (Hb), una proteína rica en hierro (es la que le da el color rojo característico a la sangre), encargada de llevar el oxígeno desde los pulmones a tejidos distantes que dependen de éste para la producción de energía y su supervivencia.
  • glóbulos blancos que luchan contra la infección y
  • las plaquetas que ayudan a detener el sangrado.

Definición de anemia

La anemia es la insuficiencia de glóbulos rojos o la capacidad reducida de los mismos para transportar oxígeno o hierro.

La relación entre anemia y embarazo es frecuente, aunque raramente es una complicación seria, (la sufren más del 50% de las mujeres embarazadas).

¿Cuántos tipos de anemia del embarazo se pueden presentar?

Existen varios factores que influyen en la aparición de la anemia durante el embarazo y son los que determinan el tipo y la gravedad de la anemia.

Las causas más comunes de anemia en el embarazo incluyen:

  • Deficiencia de hierro (anemia ferropénica)
  • Deficiencia de ácido fólico o vitamina B12 (anemia megaloblástica).
  • Enfermedades hemolíticas (como la incompatibilidad sanguínea materno fetal) (Problemas de Rh)
  • Supresión de la médula ósea (desaparición del tejido que produce los glóbulos rojos).
  • Pérdida crónica de sangre
  • Cáncer

La anemia ferropénica: por deficiencia de hierro, es la más frecuente durante el embarazo (90%) y es causada por un descenso del hierro por debajo de los valores normales.

El hierro es un mineral que no puede ser fabricado por tu organismo y que debe ser absorbido de los alimentos que comes. Es utilizado por cada uno de los glóbulos rojos para la producción de hemoglobina, una proteína que se encuentra en los glóbulos rojos encargada de llevar el oxígeno a todas las células de nuestro organismo.

En la segunda mitad del embarazo, la cantidad de sangre en el cuerpo de la mujer aumenta hasta un 50 por ciento más de lo usual para poder suplir sus necesidades y las del bebé en desarrollo.

Aunque el hierro se encuentra en muchos alimentos, es difícil de absorber y esto dificulta la capacidad incrementada de tu cuerpo para obtener lo que necesitas durante el embarazo. Cuando no tienes suficiente hierro en tu dieta, produces menos glóbulos rojos y esto es causa de anemia.

Y aún cuando la dieta esté balanceada y la ingesta de vitaminas sea suficiente, una embarazada puede estar anémica porque el embarazo altera los procesos digestivos y la madre no absorbe bien el hierro.

Anemia megaloblástica: Generalmente se produce por un déficit de ácido fólico o de vitamina B12.  El ácido fólico no se acumula en el cuerpo, ya que se trata de una vitamina hidrosoluble (soluble en el agua)que se elimina a través de la orina, por lo que es preciso obtenerlo a través de la dieta o los suplementos de forma continuada.

La deficiencia de ácido fólico en la madre puede originar defectos congénitos graves en el bebé como espina bífida, por eso se recomienda a las mujeres en edad reproductiva tomen ácido fólico diariamente, considerando que un 80% de los embarazos no son planeados, y continuar tomándolo durante el primer trimestre del embarazo.

La vitamina B12 contribuye a la formación de los glóbulos rojos, y se encuentra en la carne de vaca y de aves, la leche y sus derivados, los huevos, etcétera. Las mujeres vegetarianas (al no ingerir alimentos de procedencia animal) tienen muchas posibilidades de padecer deficiencias de esta vitamina, y necesitar suplementos de la misma durante el embarazo.

Anemia por pérdida de sangre

 La pérdida de sangre durante y después del parto, también pueden ser causa de anemia. El promedio de esta pérdida en un parto vaginal es de 500 ml y cerca de 1,000 ml en una cesárea. Si la madre cuenta con reservas adecuadas de hierro, rápidamente podrá superar esto.

¿Por qué hay más probabilidades de tener anemia durante el embarazo?

Desafortunadamente, la mayoría de las mujeres comienzan el embarazo sin las reservas de hierro suficientes para satisfacer las crecientes demandas de su cuerpo, particularmente durante el segundo y tercer trimestre. Si llegas al punto en que ya no tienes suficiente hierro para producir la hemoglobina que necesitas, estarás anémica.

El riesgo es aún mayor si tienes náuseas lo suficientemente graves como para causar vómitos frecuentes, si has tenido dos o más embarazos seguidos, si estás embarazada de más de un bebé, si llevas una dieta pobre en hierro o si el ciclo menstrual previo al embarazo fue muy fuerte.

¿Cuáles son los requerimientos de hierro en el embarazo?

La cantidad de hierro que necesita tu cuerpo aumenta significativamente cuando estás embarazada.

Durante el embarazo, con el aumento del volumen de sangre, la cantidad de hierro que necesitas aumenta durante el embarazo de 18 a 27 miligramos (mg) por día. Por lo tanto, necesitas más hierro con el fin de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional. Igualmente, necesitas hierro extra para tu bebé en desarrollo y la placenta.

Como es difícil absorber el hierro suficiente solamente a través de la dieta, tu médico te recomendará un suplemento de hierro de 30 mg. como preventivo. Muchas de las vitaminas prenatales contienen esa cantidad de hierro.

¿Qué mujeres están en riesgo de padecer anemia?

  • Las que han tenido más de un embarazo, especialmente si el período entre ellos ha sido menor de dos años
  • Las que consumen dietas pobres en hierro o con hierro de baja biodisponibilidad
  • Quienes en la etapa anterior al embarazo tienen menstruaciones abundantes
  • Aquéllas que utilizan el Dispositivo Intrauterino (DIU)
  • Las vegetarianas, especialmente si su dieta es muy estricta
  • Las que tienen problemas genéticos en la producción de ácido fólico
  • Quienes tienen parásitos intestinales que causan micro-hemorragias.
  • Las adolescentes que están e crecimiento y desarrollo.

¿Cómo sabré si estoy anémica?

Tu médico te hará un análisis de sangre para saber si tienes anemia en la primera consulta prenatal. Una de estas pruebas (hematocrito) mide el porcentaje de células rojas en tu plasma. La otra (hemoglobina) mide el número de gramos de hemoglobina en tu sangre.

Incluso, si no estás anémica al inicio del embarazo, es común que la anemia se desarrolle a medida que el embarazo avanza. Por eso, te harán otro análisis al final de tu segundo trimestre o comienzos del tercero.

Es normal que tus niveles de hemoglobina y hematocrito bajen algo en la segunda mitad del embarazo, cuando la cantidad de sangre en tu cuerpo se expande dramáticamente y la cantidad de plasma (el componente fluido de la sangre) aumenta de forma más rápida que el número y tamaño de las células rojas, pero es importante que no desciendan demasiado.

¿Cuáles son los síntomas de la anemia en el embarazo?

Si desarrollas anemia, es posible que no tengas ningún síntoma, especialmente si tu condición es leve. O bien, puedes sentirte cansada (cansancio injustificado), débil y mareada. (Por supuesto, estos son síntomas que muchas mujeres tienen durante el embarazo, ya estén anémicas o no).

También puedes notar que estás más pálida (especialmente en las uñas de las manos, debajo de los párpados y en los labios). Otros síntomas incluyen un ritmo cardiaco acelerado, palpitaciones, respiración entrecortada, dolor de cabeza, agotamiento, ansiedad, irritabilidad o problemas para concentrarte.

Finalmente, algunos estudios han encontrado algún vínculo entre la anemia ferropénica severa y los antojos por sustancias que no son alimentos como hielo, papel o arcilla (condición conocida como pica). Si tienes estos antojos, no te dejes llevar por ellos y asegúrate de avisar a tu médico.

A continuación, se enumeran otros de los síntomas más comunes de la anemia. Sin embargo, cada mujer puede experimentarlos de una forma diferente. Los síntomas pueden incluir:

  • Pérdida abundante de cabello.
  • Uñas frágiles que se quiebran con facilidad.
  • Inapetencia.
  • Apatía.
  • Dolor de cabeza.

Es importante tener en cuenta que no todas las mujeres embarazadas experimentarán síntomas de anemia, salvo que la cantidad de glóbulos rojos sea muy baja.

¿Cómo se trata la anemia?

El mejor tratamiento de la anemia durante el embarazo es prevenir su aparición con una dieta variada y equilibrada, que incluya alimentos ricos en hierro y en vitaminas cuyas carencias provocan el desarrollo de la anemia. Una dieta vegetariana estricta no aporta las necesidades diarias de hierro y vitamina B12, por lo que se debe consultar con el médico la conveniencia de utilizar suplementos durante el embarazo.

Es importante incluir en la dieta los siguientes alimentos:

  • Hígado.
  • Carnes rojas.
  • Carnes de ave (pollo, pavo, pato).
  • Huevos.
  • Frutas ricas en vitamina C, que ayuda al organismo a absorber el hierro (naranjas, limones, fresas, kiwi…).
  • Vegetales de hojas verdes (espinacas, brócoli, acelgas…).
  • Legumbres (lentejas, habas, guisantes…).
  • Pan y bollos de harina integral.
  • Pescado y mariscos (sardinas, anchoas, mejillones, almejas, etcétera).

Tratamiento médico

Una vez instaurada la anemia, el médico te prescribirá suplementos de hierro, ácido fólico, o vitamina B12, y te pedirá que mantengas su consumo durante todo el embarazo e, incluso, tras el parto, hasta que el trastorno desaparezca.

Para asegurarte de absorber la mayor cantidad de hierro posible, toma las píldoras de hierro con el estómago vacío. Tómalas con agua o jugo de naranja (la vitamina C ayuda a la absorción), pero no las tomes con leche (el calcio dificulta la absorción). El café y el té también dificultan la absorción.

En cuestión de una semana más o menos después de comenzar el tratamiento, deberías haber empezado a producir muchas nuevas células rojas y tus niveles de hemoglobina empezarán a elevarse. Generalmente solo se tarda un par de meses en resolver la anemia, pero tu doctor seguramente te aconsejará que continúes tomando suplementos de hierro durante varios meses para que puedas recargar tus reservas de hierro.

Otra cuestión importante que hay que tener presente: ten la precaución de guardar las píldoras de hierro en recipientes a prueba de niños o fuera del alcance de estos. Cada año mueren más niños por sobredosis de hierro que por cualquier otro tipo de envenenamiento accidental con medicamentos. De hecho, una sola dosis para adultos puede envenenar a un niño pequeño.

¿Ingerir mucho hierro tiene efectos secundarios?

Los niveles altos de hierro en suplementos pueden alterar el tracto gastrointestinal. La mayoría de las veces se produce estreñimiento, que de por sí es un problema para muchas mujeres embarazadas.

Si tienes estreñimiento, tomar jugo de ciruelas pasas te puede ayudar a mantener la regularidad (y, por si fuera poco, es una buena fuente de hierro). Tomar un reblandecedor de heces también te puede ayudar.

También puedes padecer acidez, molestias abdominales, náuseas o, rara vez, diarrea. Si piensas que el suplemento te hace sentir mareada, prueba a tomarlo antes de acostarte. Intenta tomar tu hierro en momentos diferentes del día para ver qué es lo que mejor te funciona.

Por ejemplo, si el hierro irrita tu estómago o si sufres de acidez, evita tomarlo a la hora de irte a dormir porque estar recostada después puede incrementar tus molestias.

Por otra parte, si tu única queja es que el hierro te hace sentirte con un poco de náuseas después de ingerirlo, intenta tomarlo cerca de la hora de irte a dormir, porque quizás puedas dormir a pesar de las náuseas.

Si los efectos secundarios continúan molestándote, consulta con tu médico. Puedes evitar problemas estomacales si comienzas con una cantidad pequeña de hierro y luego la vas aumentando gradualmente hasta llegar a la dosis que necesitas, o puedes tomar el hierro en dosis divididas durante el día.

Si estas tácticas no te ayudan, quizás necesites tomar el hierro siempre con comidas, o usar una fórmula de liberación lenta. No es la solución ideal a nivel de absorción, pero quizás sea lo necesario.

Por último, no te preocupes si tus heces son más oscuras cuando comienzas a tomar hierro. Este es un efecto secundario normal. Pero si notas sangre en tus heces, ponte en contacto con tu doctor.

¿Cómo afecta la anemia la salud de mi bebé y la mía?

Tu bebé cubre su necesidad de hierro tomando su parte antes de que tú tomes la tuya. Sin embargo, la anemia materna puede afectar las reservas de hierro del bebé a la hora de nacer, lo cual aumenta el riesgo de que padezca anemia durante la infancia.

La anemia durante el embarazo se asocia con un mayor riesgo de tener un parto prematuro o un bebé de bajo peso. También se asocia con un riesgo mayor de un bebé que nace sin vida o que muere al poco de nacer. Por lo tanto, hay que tomarse este tema muy en serio.

La anemia ferropénica también puede afectar tu salud al quitarte energía y hacer que a tu cuerpo le resulte más difícil luchar contra las infecciones. Y, si estás anémica en la última etapa del embarazo, tienes más posibilidades de tener problemas si pierdes mucha sangre en el momento de dar a luz.

Puedes sentirte mareada, sentir acelerado el ritmo cardiaco o tener otros síntomas que requieren permanecer en el hospital un día extra o dos.

También tienes más posibilidades de necesitar una transfusión de sangre. Y hay investigaciones que sugieren que la anemia puede elevar tus posibilidades de tener una depresión posparto.

¿Qué puedo hacer para prevenir la falta de hierro?

Toma vitaminas prenatales y lleva una dieta sana que incluya muchos alimentos ricos en hierro. La carne roja es tu mejor opción, aunque la carne de ave (carne oscura), otras carnes y los mariscos también son buenas fuentes.

Entre los alimentos ricos en hierro que no provienen de animales se encuentran los siguientes: legumbres, tofu, pasas, dátiles, ciruelas, higos, damascos (albaricoques), papas (con su piel), brócoli, remolachas, vegetales de hoja verde, panes integrales, melazas y cereales fortificados con hierro.

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Ten en cuenta que tu cuerpo absorbe mejor el hierro de fuentes animales (hierro hemínico) que de fuentes no animales (hierro no hemínico).

¡OJO! no comas hígado para cubrir tus necesidades de hierro. Es mejor evitar el hígado durante el embarazo, porque contiene cantidades peligrosas de vitamina A, que puede causar defectos de nacimiento cuando se consume en exceso durante el embarazo.

¿Hay algo que pueda ayudar a mi cuerpo absorba el hierro mejor?

Comer y beber alimentos ricos en vitamina C, al mismo tiempo que tomas el suplemento de hierro o comes vegetales ricos en hierro, puede ayudar a que el cuerpo absorba significativamente más del tipo de hierro que se encuentra en fuentes no animales.

Entre los alimentos con vitamina C que son una buena opción se incluyen: un vaso de jugo de naranja o tomate, un puñado de fresas (frutillas), chiles (pimientos) dulces, o media toronja (pomelo).

 La carne y el pescado (fuentes de hierro hemínico, que el cuerpo absorbe mucho más fácilmente) también pueden mejorar la absorción de hierro proveniente de los alimentos que no son carne. Por ejemplo, si añades un poco de carne de res a un guiso vegetal, la carne puede ayudarte a absorber el hierro de los vegetales.

¿Hay algo que interfiera con la habilidad del cuerpo para absorber hierro?

El calcio interfiere con la habilidad del cuerpo para absorber hierro. Por lo tanto, si estás tomando suplementos de calcio o un antiácido que contiene calcio, suspéndelos mientras comes alimentos ricos en hierro o no los tomes en el mismo momento que el suplemento de hierro.

Por la misma razón, no tomes el suplemento con leche, que es rica en calcio. En lugar de eso, bebe leche entre las comidas.

Lo mismo se aplica al té o café, porque contienen polifenoles que interfieren con la absorción de hierro proveniente de los suplementos o las fuentes vegetales.

Cuando el tratamiento es efectivo, los niveles de hemoglobina aumentan dentro de las tres semanas de tratamiento. Los análisis para medir los niveles de hemoglobina deben repetirse a las dos a cuatro semanas de comenzado el tratamiento. Si no respondes al tratamiento, el médico tendrá que evaluar otros factores como el mal cumplimiento, enfermedades crónicas y otras causas.

Prevención

Come una dieta bien balanceada que incluya buena fuente de hierro, vitamina B12 y ácido fólico. Si eres vegetariana, habla con tu médico o nutriólogo acerca de su dieta y toma los suplementos que sean necesarios por prescripción médica. Consulta sobre tomar Vitamina C adicional ya que esta hace más ácido al estómago y puede mejorar la absorción de hierro que ingieres en la dieta.

Sigue las instrucciones de tu médico con respecto a las vitaminas prenatales que contienen hierro y ácido fólico. Si eres vegetariana tendrás que hablar con tu médico para saber si tienes que tomar también un suplemento de Vitambina B12 durante el embarazo y la lactancia.

Disminuye el consumo de productos con cafeína. Estas sustancias disminuyen la absorción de hierro. Otras sustancias que tienen similar efecto son los conservadores alimenticios, grandes cantidades de calcio y fosfato de algunos vegetales. Selecciona cereales y panes enriquecidos con hierro.

Cualquier mujer en edad reproductiva debe realizarse un examen de sangre por lo menos una vez al año, a fin de detectar oportunamente la presencia de anemia y un examen clínico para detectar la presencia de parásitos intestinales.

Llama a tu médico si sientes:

  • Fatiga persistente, ahogo, palpitaciones, piel pálida o cualquier otro signo de anemia.
  • Infórmale si estás teniendo periodos menstruales excesivos, si tienes síntomas de úlceras digestivas, hemorroides o sangrado del colon o del recto.
  • Evita exposición a sustancias con plomo para evitar intoxicación.

Resumen

Podemos concluir afirmando que la anemia es una de las patologías más frecuentemente observadas durante el embarazo. En la gran mayoría de casos, la anemia es condicionada por deficiencias nutricionales (hierro y ácido fólico), las cuales se pueden revertir con la administración de suplementos orales. Dichas carencias deben ser rápidamente reconocidas y tratadas para impedir que la anemia se empeore y se presenten complicaciones tanto para la madre como para el bebé.

Referencias