Actualización 19 de Mayo 2023

INTRODUCCIÓN

Desde hace mucho tiempo se dice que el bebé responde al sonido cuando está en el útero. A lo largo del siglo XX y lo que va de este, se han acumulado evidencias sobre la existencia de audición en el feto, especialmente en el último trimestre del embarazo.

PRUEBA ESTIMULACIÓN VIBRO- ACÚSTICA

Los médicos especialistas en ginecología y obstetricia han determinado si el bebé escucha midiendo paralelamente los latidos del corazón fetal mientras estimulan con sonido al bebé. Esta prueba se conoce con el nombre de Prueba de Estimulación Vibro-Acústica. Por otra parte se han realizado mediciones especiales para determinar qué es lo que oye el bebé. De los datos obtenidos se infiere que cabe perfectamente la posibilidad de que un feto pueda escuchar algunas conversaciones y algunos sonidos externos por lo que se cree que el bebé sí puede reconocer voces (entre ellas la más importante es la materna), música y canciones.

¿QUÉ ES EL SONIDO Y QUÉ ES EL RUIDO?

El sonido es la producción de una onda sonora que se propaga a través de gases (el aire), líquidos o sólidos y que nuestro oído percibe. El sonido tiene intensidad, frecuencia, periodicidad y duración. El ruido se define como cualquier sonido calificado, por quien lo sufre, como algo molesto, indeseable e irritante.

Es algo que está siempre presente en nuestro ambiente y que se ha asociado a numerosos efectos en la salud de los adultos (incluyendo la pérdida de la audición y la elevación de la presión arterial). El ruido puede dañar la audición del feto y del recién nacido.

¿CÓMO SE MIDE EL SONIDO?

La intensidad del sonido se mide en decibeles (dB). El oído humano no responde igual a todas las frecuencias de un ruido, percibimos mejor ciertos sonidos que otros, dependiendo de su frecuencia. He aquí una regla bastante segura. Si tienes que gritar para escuchar a una persona que está cerca de ti, entonces el sonido está por arriba del límite adecuado. Y una repetición del cruce de este límite puede traer consecuencias desagradables como puede ser la pérdida de la audición.

¿EN QUÉ MOMENTO SE DESARROLLA LA AUDICIÓN EN EL FETO?

El desarrollo del sentido de la audición en el feto y en el bebé supone las partes estructurales del oído externo y medio que se desarrollan en las primeras 20 semanas de la gestación y llega a ser funcional como tal hasta las 25 semanas Sin embargo, se sabe que el niño responde al sonido desde la semana 16 de gestación aunque que las estructuras del oído no están completamente maduras hasta las 26 semanas, sugiriendo “percepción” por algún sistema alternativo.

Se supone que la piel actúa como un “gran receptor” de toda la información vibrátil y que luego se van agregando elementos más especializados. Desde la semana 25 se han registrado observaciones hechas a través del ultrasonido de cómo el bebé parpadea o se mueve cuando hay una estimulación vibro acústica.

Esto se hará cada vez más presente hasta la semana 28 lo que indica la maduración de los nervios auditivos del sistema nervioso central. Los cambios más acelerados en la audición del feto tienen lugar entre las 26 y 28 semanas de la gestación. Se han utilizado varias técnicas para poder medir las capacidades auditivas de los fetos. También se han llevado a cabo registros de la frecuencia cardiaca fetal durante la última etapa del trabajo de parto y su variabilidad influenciada por la estimulación auditiva.

RESPUESTA DEL FETO A LOS SONIDOS

De acuerdo a la Academia Americana de Pediatría,  a partir de la semana 25, el feto percibe:

  • Sonoridades internas del organismo de la madre como el sonido que hace el constante paso de la sangre a través de las arterias y del movimiento de los intestinos y respiración y

  • Externas como la reverberación de su voz y los sonidos del exterior que pasan a través de la membrana que cubre el vientre hasta el líquido amniótico.

Es importante saber que el sistema auditivo del ser humano es único y diferente del de los animales porque es capaz de recibir, interpretar y responder a un lenguaje complejo.

Para desarrollarse requiere de experiencias auditivas de voces, lenguaje, música y sonidos significativos del medio ambiente que le deben llegar durante las últimas 12 a 14 semanas del embarazo.

Las investigaciones han demostrado que las perturbaciones estridentes pueden cambiar el ritmo de los movimientos del corazón del bebé o incluso provocar que en ese momento orine y vacíe su vejiga.

¿QUÉ PASA CUANDO EL SONIDO ES DEMASIADO FUERTE?

El sistema auditivo inmaduro es particularmente sensible a la sobreestimulación por lo que se debe tener sumo cuidado, precisamente con sonidos que superen 100 dB. Felizmente el feto está protegido y aislado de los sonidos de origen externo durante toda la gestación, pero tal protección disminuye en los dos últimos meses. Algo muy importante es que se amortiguan los sonidos de alta frecuencia, pero no se amortiguan los sonidos de alta intensidad, como son los gritos muy fuertes, los golpes, la música muy fuerte (alto wataje), sobre todo los golpes de las baterías de la “música moderna”.

El sistema de la audición humana NO ha sido estructurado para los sonidos de alta intensidad, como son los de la industria y los producidos por los amplificadores. Con estímulos de 130 dB hay respuestas exageradas en los fetos humanos que sugieren malestar y aún dolor. Los movimientos y la taquicardia se relacionan con una situación de estrés, por tanto, de secreción de adrenalina, cuya presencia a una concentración innecesaria a nivel del sistema nervioso central del bebé, es inconveniente. Es importante recordar que los ruidos que pueden ser dañinos para los adultos, también lo son para los fetos.

¿CÓMO RESPONDE EL BEBÉ A TU VOZ?

Debe considerarse que los estímulos para producir respuestas fetales se alteran a su paso del aire -a través de las paredes abdominal y uterina- al líquido amniótico no solamente en intensidad, sino con cambios en el timbre y en el tono. Es decir, llega amortiguado y alterado. Sin embargo, se ha visto que el ritmo cardiaco del bebé cambia cuando escucha la voz materna. Es imposible que reconozca las palabras, es más bien que capta el tono que resuena, siendo más fácil los tonos de baja frecuencia.

¿ESCUCHAR MÚSICA VA A DESARROLLAR LA INTELIGENCIA DEL BEBÉ?

De acuerdo con muchos investigadores, esto es exagerado y no existe una evidencia científica que lo apoye. No necesariamente, no existe una evidencia científica que demuestre que la estimulación acústica hace algo para influenciar en la creatividad, inteligencia o desarrollo del bebé. De hecho algunos investigadores se preocupan de que, si pones audífonos a tu abdomen puedes, más bien, interrumpir los patrones de sueño y desarrollo natural del bebé.

WebMD reporta que el estímulo llega naturalmente a tu bebé gracias a las conversaciones y actividades de tu vida diaria y esto es más que suficiente para prepararlos al mundo fuera del útero. Madre naturaleza hace un buen trabajo al presentarle el tipo necesario de estimulación que llega en el momento adecuado del desarrollo del bebé.

¿QUÉ PASA CON LOS ULTRASONIDOS?

Si se trata de sonidos, sabemos que muchas veces los fetos se mueven cuando se realizan ecografías (que son ultrasónicas), lo que quiere decir que el agente perturbador es la onda sonora directamente sobre el sistema nervioso central (SNC) y no a través del proceso biológico de la audición.

EN EL RECIÉN NACIDO ¿SI HAY REALMENTE APRENDIZAJE?

Una vez que el bebé ha nacido, los investigadores intentan valorar los recuerdos y el aprendizaje de ciertos estímulos auditivos fetales. En estas observaciones, que generalmente se realizan entre el segundo y cuarto día de vida extrauterina, para dejar pasar el tiempo suficiente para que el bebé se recupere del ejercicio del trabajo de parto y nacimiento, se ha observado que el bebé puede identificar la voz materna ya que muestra preferencia por escucharla de entre otras voces. En otras observaciones llevadas a cabo cuidadosamente, se ha mostrado que el bebé se tranquiliza o por el contrario se activa cuando se le estimula con un cuento o canción que le hayan cantado repetidas veces o incluso un tema musical de algún show que la madre haya visto con regularidad durante el embarazo, lo cual sugiere que el feto tiene la posibilidad de aprender y recordar.

La audición temprana postnatal es una continuidad de la audición fetal y es de las funciones sensoriales más desarrolladas en el recién nacido, casi como el olfato. Al nacer el bebé muestra el reflejo de cierre involuntario de los ojos ante sonidos intensos, que es llamado el reflejo cócleo-palpebral. También es bien conocido que el reflejo del Moro, de apertura de brazos y cierre de estos como si tratara de abrazarse de algo para no caer, puede ser desencadenado por un fuerte estímulo acústico de manera casi exclusiva. En otras interesantes observaciones se ha probado que el bebé cambia su patrón de succión cuando se le estimula con diversos estímulos acústicos, especialmente cuando se le habla, lo cual sugiere su predilección al habla en etapas muy tempranas de la vida, aún cuando no pueda expresarlo.

Por último en otro trabajo se estudió la capacidad de reconocer diferentes frecuencias de sonido y se encontró que el bebé tiene capacidad para detectar cambios de frecuencia mínimos. Estos datos se complementan con los de otro estudio en el que se sometió a bebés de menos de 6 meses a sonidos de idioma inglés y sueco siendo uno de ellos el materno. Los bebés mostraron una clara preferencia por el idioma materno sugiriendo que la experiencia auditiva-lingüística temprana influye en el desarrollo de la percepción fonética, que a final de cuentas es para lo que ha evolucionado el oído humano: para el desarrollo del lenguaje. La audición humana alcanza su madurez alrededor de los 5 años de edad.

RECOMENDACIONES:

  1. Es importante que los pediatras consideren hacer el tamiz auditivo a los bebés que fueron expuestos a ruido excesivo durante el embarazo.

  2. Las fuentes de este tipo de ruido incluyen aquellos trabajos en los que se requiere que las mujeres usen audífonos para protegerse, los conciertos de rock o eventos celebrados en lugares encerrados con música a todo volumen, la música a todo volumen dentro del automóvil y el tráfico constante de aviones en un aeropuerto.

  3. La embarazada no debe exponerse, especialmente en el tercer trimestre, a ruidos de más de 100 dB.

REFERENCIAS

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