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A veces, con los niños amamantados, los padres se preguntan si la leche que está tomando les alimenta. Esta duda tan frecuente, sobre todo con el primer hijo, se puede resolver con información acerca de qué es lo normal en los bebés.


 

¿CÓMO SABER SI EL BEBÉ QUIERE COMER?

En los primeros días de vida las señales de hambre pueden ser un aumento de la actividad, movimientos de búsqueda, llevarse la mano a la boca, quejidos suaves. El llanto es un signo tardío de hambre.

Es normal que el recién nacido mame 12 o más veces al día, lo cual facilitará la producción continua de leche y el establecimiento de la lactancia materna.

Al menos en estos primeros días el bebé debería tomar unas 8 tomas al día.

Cada niño tiene su propio ritmo para comer. Se le debería dejar mamar del primer pecho hasta que lo suelte espontáneamente, antes de ofrecerle el segundo pecho. Muchos niños quedarán satisfechos solo con un pecho.


CÓMO ES EL ESTÓMAGO DEL RECIÉN NACIDO

Aunque pensamos que el recién nacido debe comer mucha cantidad de leche, lo cierto es que la capacidad de su estómago es muy pequeña.

Te ofrecemos una comparación para entender bien las necesidades en cada toma:

  • Primer día de vida tiene el tamaño de una cereza(5-7 ml)
  • Hacia el 3º día tiene el tamaño de una nuez(27-30 ml)
  • Hacia el 7º día tiene el tamaño de una ciruela(45-60 ml)
  • El primer mes es como un huevo(80-150 ml)
 

Los primeros días de vida del bebé la capacidad del estómago es muy pequeña. Por eso tiene que hacer muchas más tomas al día, poco a poco, según el estómago va aumentando su capacidad el bebé irá espaciando las tomas.


¿PERO… CÓMO SÉ SI SE ALIMENTA BIEN MI BEBÉ?

Una de las razones que las mamás argumentan para alimentar a sus hijos con fórmula en lugar de con leche materna es que no pueden saber si en realidad están produciendo suficiente leche materna y si su hijo se está alimentando adecuadamente.

En realidad, la leche materna tiene tantos beneficios que, aunque no existiese manera de verificar si el bebé está comiendo adecuadamente, sigue siendo la mejor opción para su alimentación.

Sin embargo, existen diferentes maneras de saber si un bebé alimentado con leche materna está recibiendo lo suficiente, entre ellas encontramos:

1. Número de pañales

Durante el primer mes, donde prácticamente nuestros pequeños comen y duermen, el número de pañales que utilice por día te dará una buena idea de que tan bien se está alimentando.

Normalmente un recién nacido debe mojar alrededor de 6 a 8 pañales y tener entre 2 y 4 evacuaciones diarias y en ocasiones hasta una después de cada toma.

Por lo general, las deposiciones son blandas y pasan, en los primeros cinco días, de un color negro a marrón y después a amarillo mostaza.

La orina no debe tener color, por lo que no debe dejar una mancha amarilla oscura en el pañal, de lo contrario puede ser que no esté ingiriendo suficiente leche.


2. Ruido al tragar la leche.

Los bebés deben adaptarse adecuadamente al seno para poder extraer la leche, de lo contrario lo único que consiguen es obstruir la salida de la leche y ocasionar grietas dolorosas en las mamas de sus madres.

Así que después de estar en una posición cómoda para amamantar debes cerciorarte de que las encías de tu hijo cierran alrededor de la areola y no del pezón.

De esta manera su lengua presionará el pezón contra el paladar y podrá vaciar los conductos lácteos y podrás oír como va tragando después de hacer varias succiones seguidas.

 

3. El número de veces que lo alimentas.

Las primeras semanas tu bebé necesitará que lo amamantes entre 8 y 12 veces por día, lo que equivale a que cada 2 ó 3 horas lo alimentes, conforme pasen las semanas, verás como las tomas nocturnas se irán espaciando.

Es muy importante que no pasen muchas horas sin que lo alimentes (6 horas o más) ya que su glucosa (el azúcar de su sangre) puede bajar y hacer que esté muy dormido y somnoliento.

 

4. Sensación de llenado y vaciado de las mamas.

Muchas madres durante los primeros días experimentan mucha congestión en los senos.

Esta sensación en ocasiones puede ser molesta y mejorar con la succión del bebé o aplicando directamente en los senos compresas de agua tibia a fría (algunos doctores sugieren alternar compresas frías con calientes o ponerse el aire caliente del secador de pelo a una distancia de unos 30-40 cm).

Aunque el congestionamiento de los senos sólo dura unos días, las madres pueden percibir los cambios en la firmeza de sus mamas.

De esta forma notan cuando sus senos se vacían después de la toma y tienen la sensación de que están llenos y firmes cuando se aproxima la hora en que nuevamente deben alimentar a su bebé.

Si durante la toma no se vaciaron bien las mamas, la sensación de congestión puede volver a aparecer.

 

5. El flujo de leche.

Habitualmente la producción de leche durante los primeros 2 días después del parto es escasa, incluso tan poca como media onza por toma, al cuarto día puede subir a una onza.

Pasando la semana y dependiendo de la buena succión del bebé la producción puede subir de 2 a 6 onzas por toma.

De esta forma es normal que al principio no veas ni siquiera que gotea un poco de leche por las mamas, pero con los días puedes ver incluso cómo sale la leche, sentir como te mojas a través de tu sostén o incluso ver como sale la leche de la mama del lado contrario al que estás amamantando.

 

6. Aumento de peso.

La ganancia regular de peso es un buen indicador relacionado a una adecuada alimentación.

Debes tomar en cuenta que durante la primera semana normalmente los recién nacidos pierden el 10% del peso con el que nacieron.

A partir de ese momento comienza la ganancia de unos 30 gramos por día, haciendo una ganancia de peso mensual de 960 gramos, todo esto los primeros 3 meses de vida.

 

7. Patrón de sueño y comportamiento.

Un bebé satisfecho duerme al menos un par de horas después de cada toma y se aprecia tranquilo.

En cambio, un bebé que no ha comido lo suficiente y se encuentra hambriento puede no conciliar bien el sueño, encontrarse llorón e inquieto, succionando el chupón o sus manitas con ansiedad.


PARECE QUE EL BEBÉ SOLO QUIERE MAMAR PARA TRANQUILIZARSE. ¿ESTÁ BIEN?

A veces ocurre que los bebés están tomando una cantidad de leche suficiente para su crecimiento y sin embargo continúan “enganchados” en el pecho durante mucho tiempo, parece que está satisfecho, deja de succionar y tragar, juega con el pezón…

Al principio, está bien dejar que un recién nacido mame para tranquilizarse, sin embargo, cuando crece podría acabar dependiendo del amamantamiento para conciliar el sueño a la hora de la siesta o por la noche.

Por lo tanto, en algún momento del segundo o tercer mes de vida del bebé se puede probar a dejar de utilizar el pecho a modo de consuelo y convertir la toma en momentos para saciar el hambre en vez de una forma de tranquilizarlo.

Así, en vez del pecho, se le puede ofrecer su propia mano para que se tranquilice. También se le puede dar un chupete, siempre y cuando no parezca tener hambre.

Debido a que el chupete se asocia a un menor riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, algunas organizaciones recomiendan dejar que los bebés duerman con el chupete.

De todos modos, esto se puede hacer cuando el amamantamiento esté ya bien establecido (por lo general, a partir del mes).


INSUFICIENCIA DE LA LECHE.

La mayoría de las mujeres tienen la capacidad física para poder producir leche después del parto y amamantar a sus hijos.

En algunas ocasiones el abandono de la lactancia materna es debido por la aparente insuficiencia en la producción de leche y entre las principales razones para que esto ocurra encontramos:

  • Vaciamiento inadecuado de las mamas. La cantidad de leche que se produce está íntimamente relacionada con el buen vaciamiento de las glándulas mamarias.
  • De hecho, el extraer manualmente o con un tiraleche manual o eléctrico la leche que queda en las mamas después de amamantar facilita el adecuado llenado de éstos para la siguiente toma.
  • El ofrecer biberón suplementario fomenta que el niño no tome toda la leche de las mamas y sea más fácil que la producción disminuya hasta que tanto madre como bebé prefieran el uso del biberón a la alimentación al seno.
  • Por otro lado, el agarre incorrecto de la boca del bebé con el seno puede obstruir el flujo de leche haciendo un círculo vicioso donde los senos no se vacíen correctamente y se congestionen, ocasionando que el bebé prefiera alimentarse con biberón y la madre opte por suspender la lactancia al ver que su hijo no obtiene alimento y que le resulta a ella también doloroso amamantar.
  • Es tan importante la alimentación con leche materna que es vital entender cómo colocar adecuadamente al bebé, qué tan frecuente alimentarlo y tratar de alimentarlo con leche materna la mayor cantidad de tiempo posible.
  • Recuerda que mientras más tomas des de leche de fórmula, menos leche materna vas a tener.
 

ESTADO EMOCIONAL DE LA MADRE

Cuando una mujer da a luz, surgen un sin número de emociones en su vida.

Ahora es madre y su pequeño hijo depende prácticamente de ella, sin embargo, las responsabilidades y el trabajo que tenía antes del parto no se suspenden por su maternidad.

Aunque no trabaje fuera de casa, es probable que su hogar, matrimonio y el bienestar de sus hijos funcionen gracias a su esfuerzo diario.

Todas estas tensiones, preocupaciones y nuevas responsabilidades pueden influir para que exista una insuficiencia de leche.

Ten paciencia, conforme avancen los días tu bebé y tú poco a poco establecerán una rutina de alimentación y te será más fácil, y recuerda, estás eligiendo el mejor alimento para tu bebé.


 REFERENCIAS

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