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ACTUALIZADO AL 03 de Mayo 2022

INTRODUCCIÓN

Dar a los niños  un buen comienzo en materia de nutrición tiene consecuencias positivas de por vida, tanto en lo que se refiere al desarrollo mental y físico como al desarrollo social.

Sirve además para dar inicio a -y reforzar- hábitos saludables que contribuirán a mantener una buena salud y bienestar que se extenderá a la vida de los niños mayores hasta su adultez.


LA NUTRICIÓN MATERNA

En materia de nutrición, el futuro de los niños  comienza antes de la concepción, con el estado nutricional de la madre inmediatamente antes del embarazo.

Las madres que padecen desnutrición crónica son más propensas a tener hijos con bajo peso al nacer, quienes pueden tener un crecimiento deficiente en la niñez y, al llegar a la edad de procrear, dar a luz hijos desnutridos.

Las mujeres mayores de 18 años que se encuentran en buen estado nutricional tienen muchas más probabilidades de sobrevivir el embarazo y de tener hijos e hijas que crezcan sanos.


NUTRICIÓN DE LOS LACTANTES Y LOS NIÑOS DE CORTA EDAD

El período que transcurre desde la concepción hasta los tres años de edad es una etapa de crecimiento rápido y representa una oportunidad única de brindar a tu bebé una sòlida base nutricional y formarle un buen sistema inmunológico que necesitará para el resto de su vida.

En esta etapa se va madurando el cerebro, los huesos y la mayor parte de los órganos y tejidos, así como el potencial físico e intelectual de cada persona.

Muchos de los daños que provoca la desnutrición durante los primeros tres años de vida son irreversibles. Por este motivo, la prevención tiene una importancia fundamental.


LACTANCIA

En los primeros seis meses de vida, la lactancia exclusiva es el alimento perfecto para tu bebé, dado que contiene todos los nutrientes y micronutrimentos que necesitan los lactantes para su crecimiento normal durante esa etapa.

No olvidemos que la lactancia estimula el sistema inmunológico y potencia la respuesta del organismo del bebé a las vacunas.

La leche materna también contiene cientos de células que mejoran la salud: proteínas, grasas, hormonas, enzimas y otras sustancias que no se encuentran en ningún otro alimento.

Los lactantes que son amamantados en los primeros meses de vida tienen más probabilidades de sobrevivir que los que no lo son, ya que la leche materna contiene células y anticuerpos que combaten las infecciones, así como sustancias que protegen la membrana mucosa del sistema gastrointestinal y del tracto respiratorio.

Por esa razón, la leche materna protege a los lactantes de las enfermedades diarreicas y de las infecciones de las vías respiratorias superiores.

Después de los seis meses, el lactante debe empezar a recibir alimentos complementarios ricos en contenido nutricional con las vitaminas, los minerales, las proteínas y los carbohidratos adicionales que necesita para crecer.


DE LOS 6 A LOS 24 MESES

Cuando el bebé pasa de lactante a infante (puede hacerlo a los 6 o a los 24 meses), es necesario hacer un cambio mayor en su alimentación.

Los requerimientos de energía y nutrición pueden lograrse con la introducción de alimentos de todos los grupos alimenticios que tengan una gran variedad de textura, color y sabor.

La ingesta de leche, en este momento, debe disminuir de 3 tazas por día a únicamente dos por día. Esto es para dar espacio a los alimentos de los otros grupos.

El crecimiento del bebé es más rápido en el primer año de vida, en el segundo año, el crecimiento disminuye y es probable que el bebé coma menos de lo que esperan sus padres.

Sin embargo, los alimentos que ingieran deben ser suficientes para cubrir necesidades importantes de su desarrollo.

Esta es la principal razón por la cual es crítico que, a esa tierna edad, el bebé aprenda –desde el principio- a disfrutar los diferentes sabores de una alimentación sana, establecer preferencias en alimentos que sean buenos para su desarrollo y formar buenos hábitos alimenticios.


DE LOS 24 A LOS 48 MESES

En esta edad el niño se convierte en preescolar. Sus demandas de energía y de nutrientes continúan cambiando para suplir los requerimientos que son necesarios para su crecimiento y desarrollo.

Los cambios en su desarrollo, en lo que toca a su alimentación –incluyendo las perfeccionadas capacidades motoras, las distintas pero aun cambiantes preferencias a ciertos alimentos y gustos y la comprensión de los comportamientos en la mesa- son las van llevando al niño hacia una dieta que cada vez es más parecida a la de los niños mayores y adultos.

Durante estos importantes años, es vital irlos guiando tanto en la selección adecuada de alimentos como en su conducta al comer para así apoyar a la salud en general del niño que incluya, además, el mantenimiento de un peso corporal adecuado.


CONSEJOS PARA LA NUTRICIÓN EN LA PRIMERA INFANCIA

Conforme el bebé va creciendo, la “hora de la comida” se vuelve cada vez más relevante y es entonces cuando los padres tienen oportunidad de empezar a enseñar a su bebé hábitos alimenticios saludables.

Desde el momento en el que se inicia al bebé con comida sólida, es necesario que las comidas y las bebidas que se le ofrezcan tiene que llenar sus necesidades nutritivas.

  • Asegura un consumo apropiado de vegetales y frutas para mantener un peso saludable. Es preferible una fruta entera al jugo.
  • Incluye en la dieta productos lácteos para lograr los niveles recomendados de nutrientes importantes como son el calcio y la vitamina D.
  • Es importante enseñarle a consumir alimentos altos en fibra y cuidar la función intestinal diaria. Asegúrate que los panes, cereales y pastas, sean de granos enteros.

En resumen, la dieta del niño debe de ser balanceada.


¿QUÉ SIGNIFICA LA EXPRESIÓN «DIETA BALANCEADA»?

La alimentación balanceada es el término para definir una alimentación equilibrada que aporta todos los nutrientes necesarios como las vitaminas, grasas, minerales, proteínas y agua que el cuerpo necesita para funcionar bien.


¿QUÉ DEBE INCLUIR UNA DIETA EQUILIBRADA?

Los cuatro grandes elementos que componen la mayoría de los alimentos que suelen consumirse son:

  • grasas,
  • hidratos de carbono,
  • proteínas y
  • minerales y vitaminas.

Puede decirse que el secreto para mantener el cuerpo en el estado más sano posible reside en mezclar, de forma equilibrada, los nutrientes esenciales y en comer con moderación.


Frutas y verduras

Generalmente llamamos “frutas” a los frutos de naturaleza carnosa, que se pueden comer sin preparación.

A nivel popular, el término verduras se utiliza indistintamente para todas las hortalizas.

  • Hojas: espinacas, acelgas, lechuga o escarola.
  • Raíces: zanahoria, betabel, rábano o nabo.
  • Flores: alcachofa, coliflor, brócoli.
  • Tallos: apio y espárrago.
  • Tubérculos: papas
  • Bulbos: ajo, cebolla, poro.

Cantidad y calidad de la dieta

Las frutas y verduras son indispensables en una dieta equilibrada y variada.

 

Carnes, lácteos, pescado y huevos

Este grupo de alimentos es la principal fuente de proteínas de nuestro cuerpo. Las proteínas, al igual que las grasas y los hidratos de carbono, es un nutriente imprescindible.

Además de aportar energía, las proteínas llevan a cabo las funciones de reparación y/o formación de tejido (uñas, pelo, piel, músculos, etc).


Grasas o lípidos

Las grasas son nutrientes esenciales en la dieta, pero su consumo debe ser moderado. Es importante incluirlas en la dieta porque:

  • Son excelente fuente de energía.
  • Las grasas transportan a través del cuerpo las vitaminas A, D y E.
  • Contribuyen al buen sabor de los alimentos.

Es preferible utilizar aceites de origen vegetal.


El Agua: Indispensable para la vida

El Agua: Indispensable para la vida

Mantener una hidratación adecuada es imprescindible si queremos mantener la salud física y mental.

Aunque no se tienen recomendaciones definitivas de la cantidad de líquidos que debe ingerir una persona, de forma orientativa se establece, para la población general sana y en condiciones normales, consumir como mínimo 1,5 a 2 litros día.

 

Vitaminas y minerales.

La vitamina A es esencial para el funcionamiento del sistema inmunológico. La carencia de vitamina A  provoca la ceguera y aumenta la vulnerabilidad de los niños  ante las enfermedades mortales de la infancia, como el sarampión, la diarrea, el paludismo y la neumonía.

El yodo es un nutriente necesario para el funcionamiento adecuado de la glándula tiroides, que regula el crecimiento y el metabolismo. La carencia de yodo es la causa principal de lesiones cerebrales y problemas de aprendizaje prevenibles.

El organismo también necesita hierro para producir hemoglobina (la proteína portadora de oxígeno que se encuentra en los glóbulos rojos) y varias enzimas esenciales para el funcionamiento de los músculos, el cerebro y el sistema inmunológico.


IMPORTANCIA DE UNA DIETA BALANCEADA

Un niño mal alimentado puede presentar desnutrición, anemía, obesidad, problemas de aprendizaje y de conducta.

Inculcar buenos hábitos alimenticios en los niños previene el sobrepeso y la obesidad, la desnutrición crónica, el retardo del crecimiento, la anemia por déficit de hierro y las caries dentales.

Si desde la infancia se inculcan unos buenos hábitos alimenticios, estos favorecerán una vida más saludable en la edad adulta, y contribuirán a prevenir problemas de salud.


OBJETIVOS A LOGRAR CON UNA NUTRICIÓN ADECUADA

  • Crecimiento y desarrollo físico adecuado.
  • Desarrollo cognitivo y visual.
  • Un saludable desarrollo del sistema inmunológico.
  • Buen funcionamiento de los órganos y sistemas del cuerpo:.
  • Ganancia de peso apropiada a la edad.
  • Llegar, a tiempo, a las metas esperadas en cuanto a su desarrollo cognitivo y físico.
  • Que el niño aprenda a disfrutar de una buena alimentación.

¿DIETAS ESPECIALES, QUÉ SON Y CUÁNDO SON NECESARIAS?

Son las dietas que el médico ordena a las personas que no pueden comer igual que los demás. Las dietas “especiales” pueden ser

  • Terapéuticas (como parte de un tratamiento).
  • No terapéuticas como por ejemplo:
    • Alimentación materna durante el embarazo o la lactancia
    • Cuando se introducen alimentos al bebé.
    • Alimentación del niño desde preescolar hasta la adolescencia
    • Alimentación del adulto mayor

Una dieta especial terapéutica es una en la que se fija la cantidad, el tipo y la frecuencia del alimento.

Un ejemplo dramático de la necesidad de una dieta especial para mantener la salud se da en los niños con enfermedades muy raras llamadas “errores innatos del metabolismo”.

Los niños afectados con una enfermedad llamada Fenilcetonuria, tienen un defecto genético que ocasiona que uno de los aminoácidos (las proteínas están compuestas por moléculas más pequeñas llamadas aminoácidos)  contenidos regularmente en la dieta (la fenilalanina), se acumule en sus células y cause de manera irreversible daño neurológico, incluso retardo mental.

Por lo tanto estos niños dependen del consumo de alimentos libres de proteínas que contienen este aminoácido.

Existen ahora formulas especiales que se administran a los niños con este padecimiento desde el nacimiento y con una dieta rigurosa crecen y se desarrollan como individuos completamente sanos.

Este ejemplo resalta la importancia y el éxito de fomentar hábitos de alimentación “sana” lo más tempranamente posible.


¿REALMENTE PODEMOS HACER UNA DIFERENCIA?

¡Sí! Como padres o encargados del cuidado primario del bebé, tenemos mucha influencia sobre el hijo.

Él o ella seguirán su ejemplo, así que es importante que sean un buen modelo a seguir en cuanto a hacer elecciones saludables.

Incluso los cambios pequeños en los hábitos alimenticios de la familia y actividad física pueden tener un gran impacto en la salud de su hijo.


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