Lactancia y prótesis mamarias
El bebé

Lactancia y prótesis mamarias

ACTUALIZADO AL 03 de Octubre 2022

INTRODUCCIÓN

Una de los asuntos que más preocupa a la mujer en relación con los implantes mamarios, es la inquietud de si podrá o no amamantar a su hijo después de la cirugía de prótesis mamaria.

La preocupación se da tanto por el efecto estético que pueda tener la lactancia sobre el pecho como por la salud del bebé.

¿ES POSIBLE LA LACTANCIA DESPUÉS DE LA COLOCACIÓN DE PRÓTESIS MAMARIAS?

De acuerdo al Instituto de Medicina de E. U., cualquier clase de cirugía de las mamas, incluyendo las prótesis o implantes mamarios, hará que la mujer (con cirugía) que trate de amamantar a su bebé, tenga tres veces más dificultad para producir una cantidad adecuada de leche.

Sin embargo, aunque cualquier cirugía de los pechos tiene un riesgo de daño a los conductos lácteos y a los nervios, la lactancia después de la colocación de implantes mamarios es posible.

Según las investigaciones y estudios realizados, las prótesis no interfieren con la lactancia materna. De hecho, son muchas las mujeres con implantes que dan de mamar a sus bebés sin ningún problema.

La mayoría de las mujeres podrá producir leche en suficiente cantidad, aunque algunas no producirán lo necesario (por lo menos para su primer bebé).

Sin embargo, es importante hacer notar que cada gota de leche es sumamente necesaria para tu bebé y que existen muchas formas de incrementar esta producción.

¿TIENE IMPORTANCIA LA FORMA EN LA QUE ME PUSIERON LOS IMPLANTES?

La repercusión que este tipo de cirugía pueda tener sobre la lactancia depende de dos factores importantes.

El primero de ellos es la vía que va a utilizar el cirujano para la colocación de los implantes y el segundo es el lugar donde se colocan las prótesis en relación con la glándula mamaria.

Las vías que utiliza el cirujano plástico para la colocación de los implantes son principalmente tres:

  • La incisión a nivel de la axila para colocar la prótesis por detrás del músculo (quedando detrás de la glándula mamaria, sin afectar este conjunto de células importantes en la Lactancia), permitiendo la práctica exitosa de la misma incluso meses después de la operación.
  • El surco submamario (corte en el pliegue inferior que hace la mama)
  • Y la periareolar (alrededor de la areola del pezón). Esta última es la que más puede interferir con la lactancia debido a que, durante la incisión de los tejidos, se pueden lesionar uno o varios conductos galactóforos y nervios.

¿Qué importancia tiene la forma en la que me pusieron los implantes?

Recordemos que los conductos galactóforos son los canales por donde fluye la leche hacia el pezón y que las terminaciones nerviosas son vitales para producir el estímulo necesario en el cerebro para segregar las hormonas fundamentales de la lactancia: prolactina (encargada de formar leche en los alveolos de la glándula mamaria) y oxitocina (involucrada en la eyección de leche, como respuesta a la succión por parte del bebé).

Es por esto por lo que la incisión periareolar puede causar una disminución o abolición de la lactancia.

Lo idóneo es que hayan pasado 5 años después de este tipo de operación para que se dé un proceso normal de lactancia.

En ese lapso ocurren dos procesos fisiológicos los cuales contribuyen a la reparación y desarrollo del sistema mamario como lo son la “recanalización” (unión de conductos cortados durante la cirugía) y “reinervación” (crecimiento de nuevas terminaciones nerviosas).

Por tanto, para aquellas mujeres que aún no finalizan su etapa reproductiva, la vía más recomendada para la colocación de los implantes es la del surco submamario o la axilar.

UBICACIÓN DE LOS IMPLANTES

Ahora, como mencionamos al inicio de este inciso, la ubicación de los implantes también puede afectar la funcionalidad de los pechos.

Se ha visto que cuando el implante se coloca directamente por debajo de la glándula mamaria, es más probable que presione el tejido glandular y que impida el flujo de la leche lo cual puede dar como resultado una disminución en su producción.

                                                                                                                           

¿Qué importancia tiene la forma en la que me pusieron los implantes?

Esto en comparación con los que se posicionaron por abajo del músculo pectoral lejos de la glándula mamaria evitando así el daño a los conductos lácteos y los nervios.

Como ya lo mencionamos, el éxito de la lactancia materna depende del estado de los nervios encargados de la estimulación de la producción de leche.

¿DE QUÉ TIPO PUEDE SER EL IMPEDIMENTO?

Podemos decir que hay tres grupos:

  • Las madres que pueden amamantar sin ningún problema
  • Las madres que pueden amamantar parcialmente y que necesitan complementar con fórmula.
    • Si se inicia la suplementación, el bebé no recibirá todos los beneficios de la lactancia exclusiva y la madre tiene que participar en una complicada acción entre mantener o aumentar la producción existente de leche y asegurarse de que el bebé recibe una nutrición adecuada.
  • Las madres que no pueden amamantar por falta de producción de leche.

Teniendo en cuenta que existe un elemento de elección, es importante que las mujeres reciban una información adecuada de los riesgos –a corto y a largo plazo- acerca del posible impacto en la lactancia, para que puedan tomar una decisión bien orientada acerca de someterse o no a una cirugía de implantes mamarios.

¿LA SILICONA O LA SOLUCIÓN SALINA DE LAS PRÓTESIS PUEDEN PASAR A LA LECHE MATERNA Y PERJUDICAR AL BEBÉ?

 

Es posible que las mamás se preocupen de que los productos químicos en los implantes mamarios se mezclan con su leche materna.

Algunos implantes se llenan con agua salina y no existe ningún efecto nocivo en que se mezcle con la leche materna.

En el caso de los implantes mamarios de silicona se desconoce cómo afectará a su bebé si se mezcla con la leche materna.

De todas maneras el pasaje de estas sustancias a la leche materna en general no se produce debido al tejido cicatrizal que se forma alrededor de la prótesis, que la aísla del resto de la glándula mamaria y los conductos de la leche.

Semple et al., demostró que las dos alternativas a la leche materna: la leche de vaca y la de fórmula, contienen más silicón que la leche materna y no existe evidencia de que el silicón afecta la salud del bebé.

El silicon está muy presente en el ambiente y es difícil evitar su ingestión. De hecho, las gotas de silicón (Dimeticona) han sido utilizada por años –tanto en E.U. como en varios países-  como un tratamiento efectivo contra el cólico

¿CÓMO PUEDO SABER SI MI BEBÉ ESTÁ INGIRIENDO SUFICIENTE LECHE?

Tu bebé está tomando la leche que necesita para estar bien alimentado cuando moja de 6 a 8 pañales diarios y tiene 3 a 4 defecaciones diarias.

Igualmente puedes decir que come bien cuando está subiendo de peso y lo pones al pecho 8 o más veces al día.

¿LA LACTANCIA MATERNA PUEDE ESTROPEAR LOS IMPLANTES?

 

Puede ocurrir que las mujeres con prótesis mamarias necesiten al principio dar de mamar con más frecuencia, debido a que sus pechos tienen poco espacio para almacenar la leche.

 

De todas formas, no existen motivos para pensar que la operación puede afectar al tejido glandular, de modo que lo normal es que la lactancia se desarrolle correctamente.

Desde el punto de vista estético, se debe recordar que la lactancia conlleva un aumento del tamaño del pecho. Este aumento se sumará al que le haya aportado la colocación de las prótesis.

Es importante mantener elástica e hidratada la piel de las mamas, ya que el riesgo de que el pecho caiga una vez finalizada la lactancia y cuando se reduzca la glándula mamaria, es igual al de cualquier mujer que tenga un volumen mamario similar al de una mujer operada.

¿LAS PRÓTESIS MAMARIAS PUEDEN TRAER INCONVENIENTES DURANTE LA LACTANCIA?

 

Las mujeres que presentan prótesis mamarias pueden sentir más dolor cuando sus pechos están llenos de leche. El dolor puede aumentar durante la lactancia y puede hacer que quieras suspender la lactancia.

En caso de que la leche no fluya, puede presentarse mastitis (inflamación de la glándula mamaria que puede derivar en infección).

¿LA REDUCCIÓN MAMARIA AFECTA LA LACTANCIA?

Adicionalmente vale la pena mencionar también la reducción mamaria, la cual consiste en la eliminación de grasa y el cirujano tratará de no afectar los conductos ni las terminaciones nerviosas del seno.

La duda de poder dar el pecho o no tras una reducción mamaria suele ser frecuente en las mamás que se han enfrentado a tal operación.

Algunas de las mujeres que se han operado para reducir los pechos pueden dar de mamar sin complicaciones, pero a veces surgen problemas tras esta operación.

Puede resultar difícil para los cirujanos que realizan la reducción de pechos conservar la capacidad de lactancia. Lo que suele ocurrir es que algún conducto queda dañado u obstruido debido a las cicatrices de la operación.

No obstante, los resultados dependen mucho de la técnica que use el cirujano y de la cantidad de tejido que tenga que extraer (cuánto más haya que cortar, mayores serán las cicatrices).

La intervención puede afectar además a los nervios del pecho, de modo que cuando el niño mama, estos no transmiten correctamente las señales al cerebro.

Debes apostar por la lactancia, pero si tras varios días no consigues extraer nada de leche, es mejor que abandones y alimentes a tu bebé con leche de fórmula.

Si en cambio sale algo de leche, pero no la suficiente, puedes optar por la lactancia mixta, dándole el pecho a tu bebé, pero también complementando con leche artificial, de esta manera se beneficiará de los componentes de tu leche y no se desnutrirá.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Cuánto tiempo se debe esperar para practicarse una cirugía de implante mamario si se tuvo un hijo recientemente o si se amamantó o está amamantando actualmente?

Deben pasar 6 meses después del último amamantamiento o 6 meses después del parto si es que no se amamantó.

Las mujeres que tienen implantes mamarios, ¿suelen tener más complicaciones en los pechos como mastitis e infecciones?

En general no, porque la ubicación de la prótesis no influye en el funcionamiento de la glándula que entrega leche, porque lo hace por su propia cuenta. Lo que sí, la mujer con prótesis -como tiende a tener una mama que está mas tensa- sí podría tener mayor molestia o dolor de las mamas.

 

Esto pasa porque la mama tiende a crecer hasta  el 50% de su volumen durante la lactancia, más el volumen agregado que da la prótesis. Asimisno, una mama con silicona podría tener mayor cantidad de estrías por distensión“.

¿Se puede quedar embarazada luego de realizarse la cirugía de implantes mamarios?
IMPORTANTE: Luego de la cirugía de aumento mamario se deberá dejar pasar al menos 1 año si se desea quedar embarazada.
Si quedaras embarazada antes de este tiempo, pueden incrementarse los riesgos de sufrir infecciones mamarias, contracturas capsulares, dolor e hichazón mamaria, rechazo de prótesis, lo cual puede hacer necesaria una cirugía para quitar las prótesis.
Se debe dejar que la zona y los tejidos se recuperen totalmente a lo largo de un año por lo menos.
CONCLUSIÓN

La recomendación final es que mantengas la calma. Es importante que recuerdes que tu meta no es, necesariamente, que alimentes a tu bebé al 100% al pecho, sino más bien construir una relación amorosa con este nuevo ser.

El éxito se mide en muchas otras maneras y no solamente en cuánta leche produces.

Si estás decidida a colocarte implantes, acude con un cirujano plástico quien es el especialista calificado para hacerlo y coméntale tu deseo de amamantar a tus bebés.

Si ya las tienes, acude periódicamente a citas de control para cerciorarte de que se encuentran en perfecto estado. De ser así, podrás amamantar a tu bebé sin ningún riesgo. Si quieres tener hijos, quizás sea conveniente esperar a finalizar la lactancia para colocarte los implantes.

REFERENCIAS

Sexo y Adolescencia

Trastornos alimenticios, anorexia, bulimia y por atracón

Cuando se habla de “un trastorno”, se está haciendo referencia a un conjunto de síntomas, conductas de riesgo y signos que pueden presentarse con distintos niveles de severidad; no se refiere a un síntoma aislado ni a una idea específica claramente establecida.

Se dice que hay un “trastorno alimenticio” cuando una persona no recibe en su alimentación las calorías que su cuerpo requiere para funcionar de acuerdo con su edad, estatura, ritmo de vida, etcétera

Los trastornos alimenticios son tan comunes que se calcula que 1 ó 2 de cada 100 adolescentes padecen uno de estos trastornos. Cada año, miles de adolescentes padecen trastornos alimenticios o problemas de peso, de alimentación o con la imagen corporal.

Los trastornos alimenticios más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa (más conocidas como “anorexia” y “bulimia”). Pero existen otros trastornos relacionados con la alimentación que se están volviendo más comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.

Anorexia

La anorexia nerviosa es una enfermedad que ocasiona múltiples trastornos de salud. Es un padecimiento grave y  que puede ser mortal.

La anorexia se caracteriza por una gran reducción de la ingesta de alimentos indicada para el individuo en relación con su edad, estatura y necesidades vitales.

Esta disminución no responde a una falta de apetito, sino a una resistencia a comer, motivada por la preocupación excesiva por no subir de peso o por reducirlo.

Las personas que padecen anorexia sienten un miedo real a engordar y tienen una imagen distorsionada de las dimensiones y la forma de su cuerpo. Es por esto que no pueden mantener un peso corporal normal.

Los adolescentes con anorexia pueden tener un miedo intenso a aumentar de peso y tienen una imagen distorsionada de su propio cuerpo (el espejo los engaña y se ven mucho más gord@s de lo que están. Esto los conduce a disminuir la ingesta de alimentos haciendo dieta, ayuno o ejercicio físico excesivo. Apenas comen y lo poco que ingieren se convierte en una obsesión.

¿Cómo  se inicia la enfermedad?

Normalmente la anorexia se inicia  con EL RECHAZO a consumir hidratos de carbono, ya que existe la falsa creencia de que engordan, continúan con las grasas, las proteínas e incluso el rechazo a los líquidos, que en casos exagerados, lleva a una deshidratación  extrema.

A estas medidas drásticas se le pueden sumar otras conductas asociadas como la utilización de diuréticos, laxantes, purgas, vómitos provocados, exceso de ejercicio físico.

Las personas afectadas pueden perder desde un 15 a un 50 % (en los casos más críticos,) de su peso corporal.

Bulimia

La palabra bulimia significa “hambre de buey”, es diferente a la anorexia  porque la persona que solo es  bulímica  se ve aparentemente normal, no evita comer delante de otras personas, todo lo que hace para evitar subir de peso lo hace a escondidas y es difícil  para las amigas o la familia darse cuenta

La palabra bulimia significa “hambre de buey”, es diferente a la anorexia  porque la persona que solo es  bulímica  se ve aparentemente normal, no evita comer delante de otras personas, todo lo que hace para evitar subir de peso lo hace a escondidas y es difícil  para las amigas o la familia darse cuenta.  

En el caso de la bulimia, quien la padece se da grandes atracones de comida (come en exceso) con sensación de pérdida de control y después trata de compensarlo con medidas drásticas, como el vómito inducido, consumo abusivo de laxantes, diuréticos o enemas, el ejercicio excesivo y el ayuno prolongado.

Esta excesiva alimentación puede alternarse con dietas extremas que traen como consecuencia fluctuaciones de peso dramáticas. Las repetidas purgas traen consigo un peligro muy serio a la salud física, incluyendo la deshidratación, el desequilibrio hormonal, el agotamiento de minerales importantes y el daño a los órganos vitales.

Con el tiempo, esto puede resultar peligroso, tanto física como emocionalmente. También puede conducir a comportamientos compulsivos (es decir, comportamientos que son difíciles de evitar), a depresión, ansiedad e incluso al abuso de sustancias.

Las personas bulímicas comen grandes cantidades de comida de golpe (generalmente comida chatarra) y suelen hacerlo a escondidas. Con frecuencia comen alimentos que no están cocidos o que aún están congelados, o sacan comida de la basura. Suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen ser muy flacas y suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o estar un poco excedidas de peso.

¿Cómo puedo reconocer a una persona bulímica?

Las personas que padecen bulimia se encuentran por lo general al final de la adolescencia, tienen una personalidad conflictiva, impulsiva y poco tolerante a las presiones, tienen una necesidad muy grande de perfección, lo que les permite ser exitosas en diversas áreas, como en sus estudios y trabajos, cuando menos al inicio de su enfermedad. Se encuentran en su peso o un poco debajo de él, pero les angustia llegar a ser gordos.

Sin embargo, su autoestima se encuentra muy baja, anteponen las necesidades de los demás a las propias y tratan de anular sus sentimientos.

Las personas con bulimia  gastan mucha energía  pensando cuándo será su próximo “atracón” y gastan  mucho  en su próxima compra de comida, para luego esconderse en el baño después de comer.

Sus familias suelen ser conflictivas y pueden existir antecedentes de alcoholismo y drogadicción; la comunicación es escasa y se da por medio de mensajes contradictorios.

 

¿Las consecuencias de la bulimia en la salud?

  • Desequilibrio de los electrolitos (sodio, potasio, magnesio, que son substancias indispensables para el funcionamiento del corazón, riñón, pulmón etc.) y que puede llevar a arritmias del corazón, posible falla  cardiaca y la muerte. Este desequilibrio  es causado por la pérdida de electrolitos en  las diarreas, los vómitos y por los diuréticos.
  • Inflamación del esófago debido a los vómitos frecuentes.
  • Caries y manchas dentales debido a los ácidos del estómago, que suben a la boca en el momento del vómito.
  • Movimientos intestinales irregulares y estreñimiento crónico, debido al abuso de laxantes y a la deshidratación.

El diagnóstico de la bulimia se da cuando una persona recurre a los atracones y a la purga de manera regular, al menos dos veces por semana, durante un par de meses. Estos atracones no equivalen a situaciones como ir a una fiesta, comer cantidades excesivas de pizza y al día siguiente decidir ir al gimnasio y comer más sano.

Trastorno por atracón

Este trastorno alimenticio es similar a la anorexia y la bulimia en que la persona se da atracones regulares (más de tres veces por semana). Pero, a diferencia de los otros trastornos alimenticios, las personas con este trastorno no intentan “compensar” el exceso con purgas. Por eso, quien padece de este problema generalmente está pasado/a de peso.

La anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón implican patrones de alimentación no saludables que comienzan de manera gradual y llegan al punto en que la persona no logra controlarlos.

Signos de la Anorexia y la Bulimia

Anorexia nerviosa

 

Se consideran signos o criterios de anorexia cuando:

Existe un miedo intenso a engordar, que no disminuye con la pérdida de peso. En algunos casos, las personas con anorexia o bulimia comienzan simplemente a intentar perder algo de peso o ponerse en forma. Pero la necesidad de comer menos, purgarse o hacer ejercicio en exceso se vuelve “adictivo” y es muy difícil de controlar.

Exageran la importancia de la silueta corporal y niegan los peligros que provoca la disminución de peso. Quienes presentan anorexia o bulimia piensan casi exclusivamente en cuánto y cómo comen o en dejar de hacerlo, y están pendientes de su imagen de manera obsesiva, piensan mucho en cómo son vistos por los otros.

Hay una pérdida de por lo menos 25% del peso original. Detrás de estos comportamientos hay una preocupación absoluta por el peso, por no engordar, por mantener una delgadez extrema o conseguir una mayor. La imagen corporal de sí mismo está distorsionada y no corresponde a la realidad.

Las personas anoréxicas suelen pesar los alimentos antes de comer o contar las calorías de todos los alimentos de manera compulsiva y se niegan a mantener el peso corporal por encima del mínimo, según edad y estatura.

A estos criterios pueden agregarse los siguientes:

  • La pérdida de peso es auto-inducida por conductas compensatorias: vómitos, laxantes, diuréticos y exceso de actividad física.
  • Hay un retraso en el desarrollo físico de la pubertad (puberal): falta de crecimiento de los senos, falta de la menstruación (amenorrea primaria o secundaria). En los varones, los genitales no se desarrollan y hay pérdida del interés y de la potencia sexual.

Se consideran dos tipos de anorexia

  • Anorexia de Tipo restrictivo: la pérdida de peso se obtiene haciendo dietas, ayunos o ejercicio excesivo. No se recurre a atracones ni a purgas.
  • Anorexia de Tipo compulsivo-purgativo: se recurre regularmente a medidas purgatorias como inducción al vómito, uso de laxantes, diuréticos y enemas.

No es sólo cosa de mujeres: los hombres que padecen trastornos alimenticios, tienden a enfocarse más en tener éxito o en adquirir una apariencia atlética más que en verse delgados.

Las personas a las que esto les parece “normal” o “adecuado”, o que desean que los dejen en paz para poder hacer dieta y verse delgados, pueden tener un serio problema.

Asociación de trastornos: Una misma persona puede presentar diversos comportamientos; es frecuente encontrar las conductas alternadamente por periodos de tiempo específicos.

Bulimia

Se consideran signos o criterios de Bulimia cuando:

Se presentan episodios recurrentes de voracidad:

  • Comen en corto período de tiempo gran cantidad de alimentos sin control
  • Hay un promedio de dos episodios de voracidad semanales durante tres meses.

La persona se autoevalúa “indebidamente” influida por la forma y el peso corporales y desarrolla una conducta compensatoria:

  • Purgativa: con vómitos autoinducidos, laxantes, diuréticos.
  • No purgativa: ayuno, ejercicios físicos extenuantes.

¿Quiénes lo padecen?

Edad: Los trastornos alimenticios se inician o presentan principalmente en adolescentes y púberes; muy probablemente, las personas de mayor edad que los padecen iniciaron conductas sintomáticas en esta etapa de su vida.

Las edades de aparición o de inicio del trastorno van desde los 12 hasta los 25 años y la frecuencia aumenta entre los 12 y los 17.

La expansión de los padecimientos ha implicado también su aparición en edades cada vez más tempranas.

Sexo: Los trastornos alimenticios presentan tanto en hombres como en mujeres y aunque la cantidad de mujeres que los padecen es muy superior a la de hombres, en los últimos años el número de casos de hombres ha aumentado en forma constante.

Comer demasiado y estar pasado de peso resulta culturalmente más aceptable y menos notorio en el caso de los hombres, por lo que el trastorno puede pasar inadvertido.

Son casi exclusivamente las mujeres quienes padecen anorexia y bulimia. El 90-95% de las personas afectadas son mujeres; de cada 10 personas que presentan anorexia o bulimia, 9 son mujeres.

En las mujeres los trastornos alimenticios se presentan particularmente en la pubertad y se asocian con lo que ésta representa para ellas.

  • Les resulta particularmente difícil aceptar los cambios físicos y el aumento de grasa porque sus cuerpos se desarrollan de manera contraria a las normas de belleza establecidas socioculturalmente y que son reproducidas y difundidas por los medios de comunicación.
  • Su sentido de identidad y su imagen están fuertemente influidos por aspectos relacionales: lo que piensan, esperan y dicen los otros, influye en gran medida en el sentimiento de sí y esto se incrementa en la adolescencia.
  • El desarrollo de habilidades y logros escolares lo viven con mayor autoexigencia y preocupación.
  • El proceso de inicio de independencia, propio de la adolescencia, lo viven de manera más conflictiva; las niñas enfrentan mayores tensiones individuales y diferencias interpersonales con los padres que los varones.
  • Los roles sociales y biológicos para los que se las prepara en la adolescencia son más ambivalentes. Sus cuerpos se desarrollan para ejercer una sexualidad adulta y ser madres; pero esta capacidad adquiere en la sociedad urbana actual un valor incierto: está cada vez más difundida la idea de que la maternidad limita sus posibilidades de realización profesional y esto las encierra en el ámbito de lo doméstico. Si la mujer posee una musculatura masculinizada, muestra mayor competitividad y empuje, pero ello actúa en contra y a costa de sus caracteres biológicos femeninos ligados a su identidad sexual y a funciones igualmente exigidas.

En el caso de los hombres, la pubertad actúa en el sentido contrario: los acerca al ideal cultural de la masculinidad, tanto en términos biológicos como sociales. Los hombres con trastornos alimenticios suelen expresar preocupación, percepciones de su cuerpo e ideales estéticos en términos considerados como femeninos. Goldman cita el caso de Andrés, de 20 años de edad: “quería controlar la comida, no sabía controlarme, me agarraban atracones y entonces, tengo sentimientos de culpa y vomito”,”era obeso, me decían corcho, me hacían burla porque era bajito y gordo”, “tengo diagnóstico de bulimia, hago mucha gimnasia, me doy atracones, duermo hasta olvidar, soy bulímico y antes era anoréxico”.

En la mujer esta exigencia es más grande e implica mayores contradicciones que en el hombre:

  • ser eternamente adolescentes y al mismo tiempo madres;
  • físicamente jóvenes pero con la experiencia de la madurez,
  • tener un cuerpo esbelto, hermoso y atractivo sin dejar de ser inteligentes, hábiles y astutas y
  • ser pasionales pero sin perder el autocontrol, son algunas de las demandas contradictorias que se le hacen a la mujer en las sociedades actuales.

La amenaza no es ser fea o gorda, sino quedar marginada en un mundo donde no se es ni se existe si no se responde al código social.

Anorexia y bulimia parecen haberse transformado en el modelo a seguir del género femenino.

Ahora bien, la historia personal, es súper importante en este tipo de padecimientos. Si bien es cierto que la cultura influye en la producción de los trastornos alimenticios, las situaciones psicológicas individuales son los que los determinan y desencadenan.

¿Cómo saber con certeza si una persona padece anorexia o bulimia?

No puedes darte cuenta simplemente por su aspecto: alguien que baja mucho de peso puede estar padeciendo otro problema de salud o tal vez lo haga con una dieta sana y ejercicio.

Pero existen algunos signos que pueden indicar que una persona tiene anorexia o bulimia.

Las personas anoréxicas pueden:

  • adelgazar mucho, volverse frágiles o escuálidas
  • estar obsesionadas con la alimentación, los alimentos y el control del peso
  • pesarse de manera reiterada
  • llenarse con agua deliberadamente cuando visitan a un profesional para pesarse
  • contar o racionar los alimentos cuidadosamente
  • comer solo determinados alimentos y evitar los lácteos, la carne, el trigo, etc. (por supuesto, muchas personas que son alérgicas a determinados alimentos o son vegetarianas evitan algunos alimentos)
  • hacer ejercicio en exceso
  • sentirse gordas
  • aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida
  • deprimirse, sentirse sin energía y sentir frío con frecuencia

Una persona bulímica puede:

  • tener miedo a aumentar de peso
  • sentirse realmente insatisfecha con el tamaño, la forma y el peso corporal
  • inventar excusas para ir al baño inmediatamente después de comer
  • comer solo alimentos dietéticos o con bajo contenido en grasa (excepto en los atracones)
  • comprar laxantes, diuréticos o enemas con regularidad
  • pasar la mayor parte del tiempo haciendo ejercicio o intentando quemar calorías
  • aislarse socialmente, especialmente evitando las comidas o los festejos donde se sirve comida.

¿Cuáles son los factores que pueden desencadenar un Trastorno de Conducta Alimentaria?

Si bien existen muchas teorías al respecto, nadie está totalmente seguro sobre las causas de los trastornos alimenticios. La mayoría de las personas que sufren un trastorno alimenticio tienen entre 13 y 17 años. Este es un período de cambios físicos y emocionales, de presiones académicas y de mayor presión de los pares.

  1. Factores Psicológicos:Autoestima baja, falta de control de su vida, depresión, ansiedad enojo, soledad.
  1. Si bien durante la adolescencia se tiene un mayor sentido de la independencia, es probable que los adolescentes sientan que no son capaces de controlar su libertad y, en algunos casos, su cuerpo. Esto ocurre, en especial, durante la pubertad.
  1. Relaciones interpersonales. Familias conflictivas, dificultad para expresar sus emociones y sus sentimientos, antecedentes de haber sido ridiculizados por  su peso y talla, burlas, apodos en casa y en la escuela  cuando una niña está “pasadita” de peso, la baja autoestima de las niñas y jóvenes, que pretenden   triunfar con su cuerpo , antecedentes de abuso sexual físico.
  2. Factores Sociales y Culturales:Las ideas de la sociedad que dicen que ser delgada es igual a tener éxito y que serás admirad@ y las definiciones exigentes sobre la belleza que incluye solo a hombres mujeres con determinada estatura  peso  y formas.
    1. En el caso de las mujeres, si bien es completamente normal (y necesario) que se incremente la grasa corporal durante la pubertad, algunas reaccionan al cambio con grandes temores por su nuevo peso. Erróneamente, pueden sentirse obligadas a bajar de peso sin importar cómo.
  3. Los  Medios de Comunicación que hacen ver que una persona delgada “tienen un mayor éxito”, sin que presenten nunca los   “riesgos” que esto implica.
    1. Cuando se combina la presión de ser como las celebridades con el hecho de que el cuerpo crece y cambia durante la pubertad, es sencillo entender por qué algunos adolescentes tienen una imagen negativa de sí mismos. Los adolescentes famosos y los atletas responden al “ideal de Hollywood”, es decir, las jóvenes son pequeñas y flacas, y los jóvenes son atléticos y musculosos, y este tipo de cuerpo es popular no solo en Hollywood, sino también en la escuela secundaria.
  4. Presiones culturales que glorifican la delgadez y valoran a las personas por su  belleza física y no por sus cualidades y su fuerza interior

Muchas personas con trastornos alimenticios pueden presentar también un estado depresivo y ansiedad, o padecer otros problemas de salud mental, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). También existe evidencia de que los trastornos alimenticios son hereditarios. Si bien parte de estos trastornos pueden ser genéticos, también se deben a que aprendemos nuestros valores y comportamientos de nuestras familias.

El deporte y los trastornos alimenticios

Los atletas y bailarines son particularmente propensos a los trastornos alimenticios durante la pubertad, ya que es posible que deseen detener o reducir el crecimiento (tanto en altura como en peso).

Los entrenadores, los familiares y otras personas pueden incentivar a los adolescentes que practican ciertos deportes, como la gimnasia artística, el patinaje sobre hielo o el ballet, a mantenerse lo más delgado posible. Se incentiva a algunos atletas y corredores a perder peso o eliminar la grasa corporal en un momento biológico en que naturalmente deberían incrementarla.

Los efectos de los trastornos alimenticios

Los trastornos alimenticios son una enfermedad grave. Suelen estar acompañados de otros problemas como estrés, ansiedad, depresión y consumo de drogas. Los trastornos alimenticios pueden generar problemas de salud graves como cardiopatías o insuficiencia renal.

Una persona cuyo peso es, al menos, un 15% menor que el peso promedio correspondiente a su altura, puede no contar con la grasa corporal suficiente para mantener los órganos y otras partes del cuerpo sanos. En los casos más graves, los trastornos alimenticios pueden provocar desnutrición grave o, incluso, la muerte.

En el caso de la anorexia, el cuerpo se encuentra en estado de inanición y esta falta de alimentos puede afectarlo de muchas maneras:

  • disminución de la presión arterial, las pulsaciones y el ritmo de la respiración
  • pérdida del cabello y debilitamiento de las uñas
  • ausencia de la menstruación
  • lanugo, es decir, pelo suave que crece en toda la superficie de la piel
  • mareos e imposibilidad de concentrarse
  • anemia
  • inflamación de las articulaciones
  • fragilidad ósea

En el caso de la bulimia, los vómitos constantes y la falta de nutrientes pueden ocasionar los siguientes problemas:

  • dolor estomacal constante
  • daño en el estómago y los riñones
  • deterioro de los dientes (debido a la exposición a los ácidos estomacales)
  • agrandamiento permanente de las glándulas salivales de las mejillas debido a los vómitos frecuentes
  • ausencia de la menstruación
  • pérdida de potasio (esto puede ocasionar problemas cardíacos e incluso la muerte)

Las personas que padecen el trastorno por atracón y que aumentan mucho de peso tienen mayor riesgo de ser diabéticas, tener cardiopatías y algunas otras enfermedades relacionadas con el sobrepeso.

El problema emocional que acarrea un trastorno alimenticio también puede tener consecuencias. Cuando una persona se obsesiona con el peso, es difícil que logre concentrarse en otra cosa.

Puede resultar agotador y abrumador controlar la ingesta de alimentos y el ejercicio, y encontrarse en un estado de estrés constante en relación con la comida y la apariencia física. Por lo tanto, es entendible que una persona con trastornos alimenticios se retraiga y se vuelva menos sociable. Es difícil participar de reuniones o comidas con amigos o familiares, o abandonar la ejercitación compulsiva para salir a divertirse.

Las personas con trastornos alimenticios invierten mucha energía en planificar qué comer, evitar alimentos o planear su próximo atracón, obtener dinero para comprar alimentos, laxantes u otros medicamentos, inventar excusas para usar el baño o quedarse solas al finalizar una comida.

El tratamiento para los trastornos alimenticios

Afortunadamente, los trastornos alimenticios pueden tratarse. Las personas que padecen estos trastornos pueden mejorar y gradualmente aprender a comer normalmente. Los trastornos alimenticios están relacionados tanto con la mente como con el cuerpo. Por lo tanto, tanto los médicos clínicos, psicólogos y los nutriólogos, participan del tratamiento y la recuperación de una persona.

No esperes para obtener ayuda: al igual que todos los malos hábitos, los patrones de alimentación que no son saludables se vuelven más difíciles de controlar en el transcurso del tiempo.

La parte más importante de los trastornos alimenticios es reconocerlos y abordar el problema lo antes posible.

Los trastornos alimenticios pueden ocasionar un gran daño al cuerpo y a la mente si no se tratan. No es una enfermedad que se cure por sí sola.

Las terapias o el asesoramiento son una parte crucial de la mejoría. En muchos casos, la terapia familiar es un punto clave para volver a comer sano nuevamente. Los padres y otros miembros de la familia cumplen un rol importante en apoyar a las personas que deben recuperar peso y que tienen miedo de hacerlo, o que deben aprender a aceptar el cuerpo que su cultura, los genes y el tipo de vida les permite tener.

Si deseas hablar con alguien sobre estos trastornos y no te sientes cómodo haciéndolo con tus padres, intenta con un amigo, un maestro, una enfermera de la escuela, un consejero, un entrenador, un vecino, un médico o cualquier otro adulto que te inspire confianza.

Recuerda que los trastornos alimenticios son muy comunes en los adolescentes. Las opciones de tratamiento dependen de cada persona y de cada familia, pero hay muchos que incluyen publicaciones con información, charlas con terapeutas y trabajo con nutricionistas y otros profesionales.

Aprender a sentirte cómodo con un peso saludable es un proceso. Requiere tiempo deshacerse de algunos hábitos y volver a aprender otros. Sé paciente, puedes aprender a aceptar tu cuerpo, a comprender tus conductas alimenticias y la relación entre lo emocional y la alimentación, es decir, todas las herramientas que necesitas para sentirte bajo control y para gustarte y aceptarte tal como eres.

¿Cómo se pueden prevenir los trastornos de conducta alimenticia?

En la familia y la escuela: Los esfuerzos de prevención deben incluir a todos los actores, en todos los ámbitos: el hogar y la familia, las instituciones educativas y de salud, la sociedad, en general.

Enseñar -desde el hogar y la escuela- a comer de una manera racional, adaptada al consumo energético real. Dejar de obsesionar a los niños con la comida, la cual debe dejar de ser el centro de la vida familiar y social.

Ser conscientes de que determinados comportamientos o comentarios críticos sobre el cuerpo del hijo o la hija pueden incrementar la preocupación por su aspecto físico y conllevar el inicio de una dieta restrictiva que es la puerta de entrada de un trastorno alimentario.

 

Los consejos que pueden ayudarlo a defenderse

  • Enséñale a querer y cuidar su cuerpo.
  • Ayúdalo a desarrollar una identidad basada en lo que vales y no en la apariencia.
  • Ayúdale a que lea y entienda acerca de la ganancia de peso natural y necesario de la pubertad.
  • Hazle que comprenda la diversidad genética de formas y tamaños corporales.
  • No ridiculices a nadie ni hagas bromas acerca de la figura o el peso.
  • Concientízale de los peligros de las dietas.
  • Desarrolla incentivos para comer saludablemente y tener un estilo de vida activo.
    • Se crítico con los mensajes de los medios de comunicación.
    • Resiste presiones culturales insanas acerca de peso y dieta.
  • Vigila sus entrenamientos y dietas, sobre todo si es atleta o bailarín/a.
  • Llévalo al médico si necesita hacer dieta.
  • Procura comer en familia y cuida las relaciones familiares.

Tú mism@: No es divertido preocuparse todo el tiempo acerca de cuanto pesamos, cuanto comemos, o si estamos delgados. Aquí hay algunas cosas que puedes hacer:

  • Sé saludable y estate en forma!
  • ¡Diviértete!
  • ¡Siéntete a gusto como eres!
  • Come cuando tengas hambre y deja de comer cuando estés lleno.
  • Todas las comidas pueden formar parte de una alimentación sana. No hay comidas “buenas” o “malas”, así que prueba a comer cosas diferentes, incluyendo frutas, verduras e incluso dulces a veces.
  • Intenta comer un montón de aperitivos diferentes también: algunas veces pasas están bien, otras veces queso, a veces galletas o zanahorias.
  • Si estás triste o aburrido o no sabes que hacer y no tienes realmente hambre- encuentra algo que no sea comer. A menudo, hablar con los amigos ayuda (incluso con tus padres o un profesor).
  • Recuerda: tanto niños como adultos que hacen ejercicio y son activos, son más sanos y más capaces de hacer lo que quieren, sin importar lo que pesen o su apariencia.
  • Busca un deporte (fútbol o baloncesto) o una actividad (como saltar a la comba, bailar, karate o montar en bici) que te guste y ¡hazlo! Únete a un equipo o a una asociación o practica solo, pero ¡hazlo!
  • La buena salud, el sentirse bien con uno mismo y divertirse van de la mano. Prueba diferentes hobbies, como dibujar, leer, tocar música o hacer cosas.
  • Mira en qué eres bueno o destacas y disfruta con ello.
  • Recuerda que los cuerpos saludables y la gente feliz tienen cualquier forma y tamaño, y que no cualquier forma o tamaño es la más saludable o la mejor para todos. Cada cual tiene su forma y tamaño adecuados.
  • Alguna gente piensa que los gordos son malos, enfermizos y gente sin control, mientras que los delgados son buenos, sanos y controlados. No es cierto y es injusto y dañino.
  • No te metas con tus compañeros por ser muy gordos o muy delgados o muy bajos o muy altos. Y no te rías de las bromas de otros sobres gordos (o delgados) y bajos (o altos). Meterse con alguien es cruel y duele.
  • Si oyes a alguien (tu madre o padre, un hermano o un amigo) que están “muy gordos y necesitan ponerse a dieta”,

DILES: Creo que están bien tal y como son.

DILES: Por favor, no lo hagas. Ponerse a dieta para perder peso no es saludable ni divertido ni para niños ni para adultos.

DILES: ¡No lo hagas! Come cosas variadas y haz ejercicio.

DILES: Recuerda, estar “más delgado” no es lo mismo que estar más sano o ser más feliz.

Apréciate por lo que eres todo el mundo debe respetarse a sí mismo, por si mismos, divertirse jugando y haciendo cosas y, por qué no, comiendo sano y variado.

Referencias

Violencia y Embarazo
Durante, Embarazo, Semanas 1 - 12

Violencia y Embarazo

Introducción

La violencia domestica puede ocurrirle a cualquiera: mujeres de todas edades, razas, religiones, educación, niveles de ingresos y en cualquier parte del país. Pero es importante tener en cuenta que: NO estás sola y no es tu culpa.

Si eres víctima de violencia doméstica y estás embarazada, tú y tu bebé están en peligro de ser lastimados o asesinados.

El maltrato o abuso puede ser

  • Sexual: Mediante la utilización de sobrenombres vulgares, críticas a tu cuerpo o sexualidad, obligándote a mantener relaciones sexuales en contra de tu voluntad, bajo presión o amenaza, incluyendo la violación.
  • Físico: cuando tu pareja te golpea, te da patadas o la empuja
  • Emocional: cuando tu pareja te grita, te asusta o te insulta
  • Económico: Cuando existe un control o manipulación a causa de amenazas a tu estado económico o necesidades básicas, así como también, la desigualdad en el acceso a los recursos que deben ser compartidos o un puesto de trabajo y de propiedad.

Definir violencia ha sido un problema ya que, generalmente, se considera únicamente la parte física -es decir los golpes en los cuales queda una marca o huella de haber sido maltratada-, sin embargo esa solo es la expresión de los impulsos por medio de los cuales el agresor pudo descargar su ira y, en ocasiones, esta puede ser la última expresión de su agresión, ya que previamente hubo insultos u omisiones que detonaron las agresiones físicas.

En la actualidad es muy común hablar de violencia, los casos y las estadísticas nos muestran números que pueden ser alarmantes pero que parecen ajenos y extraños a nuestra vida cotidiana, es decir, vemos el fenómeno como si fuera algo externo a nosotros y que no nos compete, siendo que estamos inmersos en esta dinámica desde el momento en que nos enteramos que pasa a otros y no ACTUAMOS para cambiar la situación.

Violencia doméstica contra la mujer

Violencia doméstica en el embarazo

Se refiere a la generada por el compañero sentimental o por un miembro de la familia, que se caracteriza por conductas (violencia física) o por lenguaje violento y continuado (violencia psicológica). Poco a poco la violencia –cualquiera que esta sea- está siendo considerada como una de las amenazas más serias a la salud de la mujer.

La violencia psicológica: El maltrato psicológico es uno de los más poderosos y constantes y es tan poco perceptible, que su repercusión es mucho mayor que el maltrato físico. El objetivo es humillar y mostrar una situación de mayor poder y control en el otro, no hay un golpe, solamente actitudes y palabras que hieren profundamente al individuo hasta lastimar su autoestima.

Incluye amenazas de daño, violencia física o sexual y abandono; intimidación; humillación; insultos y críticas constantes; acusaciones; atribución de culpa; hacer caso omiso de la persona, no prestar suficiente atención a las necesidades de la víctima o ridiculizar dichas necesidades; controlar lo que la víctima puede o no puede hacer; negar las necesidades básicas (tales como comida, albergue y atención médica) y privación de la libertad.

Inicia con pequeños disgustos de pareja, en donde cada uno de los eventos traen consigo una carga emocional que puede repercutir no solo en el estado de ánimo de los participantes, sino en la relación misma, la cual se va deteriorando al generar un nivel de tensión cada vez mayor en el día a día.

La edad no es una barrera para evitar la violencia: las niñas, las adolescentes y las mujeres adultas sufren lesiones tanto físicas como psicológicas y, en casos extremos, la muerte. Pero son las mujeres en edad reproductiva quienes afrontan las mayores consecuencias ya que la violencia puede estar asociada con la incapacidad de evitar embarazos no deseados, con el embarazo en sí, con la pérdida del embarazo (aborto espontáneo y parto de un feto muerto), con el aborto y con el trato abusivo de las mujeres que acuden en busca de servicios de aborto.

¿Puede haber abuso durante el embarazo?

El embarazo no es un impedimento para el abusador, en algunos casos la violencia viene desde antes de la gestación y en otros casos puede ser un motivo de maltrato.

Esta situación es un patrón de coacción y control, que incluye la agresión física, sexual, emocional o combina­ción de ellos y amenazas contra una mujer, por su pareja o ex –pareja, antes, durante y hasta un año después del nacimiento de un hijo.

Hasta la fecha no hay ninguna prueba concluyente de que el embarazo en sí puede provocar mayor violencia contra la mujer. Sin embargo, en un análisis de los datos disponibles en 1998, se señalaron ciertas indicaciones de que el predominio del abuso físico y sexual es mayor y más grave entre las mujeres embarazadas que entre otras mujeres. Aun cuando los resultados de las investigaciones no son consistentes, se encontró al embarazo como un factor de riesgo para la violencia y su severidad. Se ha mostrado que la violencia no se detiene con el embarazo.

Abusos durante el embarazo

¿Cuáles son las razones?

Existen diversas razones por las cuales la pareja de una mujer puede recurrir a la violencia, particularmente durante el embarazo:

  • Él no quiere que ella acuda a la consulta médica. El control del embarazo por profesionales médicos exacerba sus celos y posesividad, pues no tolera que “toquen” o “vean” el cuerpo de la mujer al cual considera suyo.
  • Él sospecha que otro hombre es responsable del embarazo.
  • Él considera el embarazo una carga económica, ya sea porque su pareja embarazada trabaja menos en el hogar, o fuera de éste, o porque el nacimiento inminente de un hijo acarreará nuevas demandas económicas en un hogar de pocos recursos.
  • Él se pone celoso al percibir que la mujer embarazada presta menos atención a sus necesidades y sus deseos. Surge el temor al abandono o desapego y esto resulta ser el prólogo de la ira o episodio de violencia.
  • Él tiene dificultad de desarrollar un rol paterno maduro y protector, dado que es habitual que el hombre violento haya sido maltratado o testigo de violencia en su infancia.
  • Él ve que la mujer es más vulnerable o indefensa debido a su condición de embarazo y menos capaz de tomar represalias o defenderse.

Entre las mujeres embarazadas, las más jóvenes son las que presentan más riesgo de sufrir violencia doméstica. En general, el riesgo aumenta si viven solas, si vive en un ambiente hacinado y si tienen bajo nivel socio-económico. La violencia doméstica se asocia también con el consumo de alcohol, tabaco o drogas por ambos miembros de la pareja.

Factores de riesgo

En general, se acepta que hay ciertos factores que pueden predecir este problema, como:

  • Cuando hay antecedentes de violencia familiar y sobre todo cuando ha ocurrido durante el año previo al embarazo.
  • Cuando a la mujer ya la habían maltratado antes del embarazo o durante su adolescencia o infancia.
  • Si la pareja consume alcohol o drogas (principalmente cocaína),
  • Cuando la pareja tiene niveles altos de estrés y la mujer tiene pro­blemas emocionales como baja autoestima, aislamiento, inseguridad y depresión.

Otros investigadores también han señalado los siguientes factores de riesgo:

  • Mujeres jóvenes de bajo nivel edu­cativo y socioeconómico que tienen su primer embarazo.
  • El abandono de la pareja o su ausencia, pueden ser factores asociados, que en general sitúan a la mujer en una condición muy vulnerable ante la sociedad.
  • El problema es más común en lugares donde el con­cepto de hombría lleva implícito el honor del varón, la autoridad sobre la mujer y en ambientes donde se to­lera el castigo físico como medio para resolver disputas personales.
  • El desempleo, la familia numerosa, el hacinamiento habitacional, son otros factores, pero también existen otros en las clases acomodadas: que el embarazo interfiera en algún proyecto de viaje o trabajo; que la mujer no pueda acompañar al hombre en determinadas actividades sociales o deportivas en las cuales necesita su presencia o que actúe como anfitriona; el disgusto o “desprecio estético” por la esbeltez o silueta “perdida”

Consecuencias de la violencia doméstica en el embarazo

Los efectos de la violencia ejercida contra las mujeres son variadas; dependen del momento del embarazo, el tipo de maltrato, la frecuencia y el tiempo de exposición. Es posible hallar repercusiones tanto en su salud física y mental, como en su conducta social y reproductiva.

La violencia producida antes del embarazo, puede llevar a un incremento de embarazos no deseados, mientras que la infligida en las primeras etapas de la gestación tiende a provocar conductas negativas tales como fumar o ingerir alcohol.

Los estudios existentes no ofrecen datos concluyentes sobre el impacto de la violencia doméstica en los resultados del embarazo pero podemos, sin embargo, considerar dos aspectos igualmente importantes: las consecuencias físicas y las psicológicas.

Consecuencias físicas

  • Aumento de peso insuficiente lo que trae como resultado bajo peso al nacer del bebé, desnutrición y anemia.
  • Infecciones vaginales, cervicales o renales
  • Sangrado vaginal (amenaza de aborto)
  • Trauma abdominal que puede causar hemorragia
  • Exacerbación de enfermedades crónicas. La violencia también impide la terapia adecuada para patologías crónicas como la hipertensión o el asma.
  • Complicaciones durante el parto.
  • Retraso en el cuidado prenatal, las mujeres embarazadas no acuden a la consulta médica por pena o miedo.
  • Aborto espontáneo (la violencia contra la mujer puede contribuir tanto directa (por medio de abuso físico y sexual) como indirectamente (por medio de posibles infecciones de transmisión sexual y porque el estrés crónico durante el embarazo o las alteraciones emocionales importantes podrían afectar la regulación del sistema de defensa, hacer que el sistema inmune se active y poner en peligro el embarazo), a la pérdida de un embarazo.
  • Ruptura de membranas provocada por los golpes, infecciones o estrés.
  • Placenta previa
  • Infección uterina
  • Magulladuras del feto, fracturas y hematomas
  • Muerte

No toda la violencia sufrida por las mujeres embarazadas lleva a la pérdida del embarazo. Sin embargo, las investigaciones muestran que el tipo de violencia física habitual sufrida por las mujeres puede cambiar durante el embarazo: en vez de recibir golpes en la cabeza, ellas sufren golpizas dirigidas al abdomen, los genitales o el pecho. Esto explica el hecho de que en algunos estudios se vean tasas más altas de aborto espontáneo entre las mujeres que han sido maltratadas (tanto física como psicológicamente), que entre las que no han sido maltratadas.

Puede que las mujeres que viven en situaciones de violencia extrema también sean más propensas al aborto espontáneo.

Consecuencias psicológicas

La mujer embarazada y agredida por su pareja está en mayor riesgo de:

  • Sufrir estrés, depresión y adicción al tabaco, el alcohol y las drogas. Los efectos de la adicción a las drogas en el feto han sido bien documentados, pero los efectos de la depresión son más difíciles de determinar. Estos pueden incluir la pérdida del interés de la madre en su salud y en la de su hijo, tanto durante el embarazo como después del parto.
  • Las mujeres que sufren malos tratos durante el embarazo tienen más probabilidades de sufrir depresión postparto (alrededor del 50%, según algunos autores). Algunos investigadores afirman que la depresión existe a menudo antes del parto, pero que se descubre después.
  • La madre siente un fuerte rechazo o apatía hacia el bebé, sobre todo cuando es un embarazo no deseado y fruto de la violencia pues ella siente que la pone en situación de debilidad lo que la hace más susceptible al sometimiento. Muchas de ellas sufren cuadros de ansiedad y depresión.
  • Es importante tener en cuenta que, generalmente, el hombre que golpea a su compañera probablemente también golpeará a sus hijos.

Consecuencias para el bebé

Cuando la violencia ocurre durante el embarazo, las consecuencias inmediatas en el bebé pueden ser, entre otras, muerte, traumatismos, problemas respiratorios por falta de desarrollo de los pulmones, deformaciones ortopédicas, anemia, alteración de su sistema circulatorio, hemorragias, ruptura de órganos, falta de oxigenación (hipoxia), traumatismo del cráneo y daño en el cerebro, nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, etc.

El rechazo que puede experimentar una madre hacia el producto que trae en su vientre, también se considera una forma de maltrato, ya que el bebé en gestación es sumamente sensible a las reacciones del medio externo y en este caso principalmente de la madre.

Las consecuencias tardías son: falta de apego madre-hijo y dificultades en la lactancia, riesgo elevado de muerte del bebé en el primer año de vida, maltrato infantil y posibilidades limitadas para su desarrollo físico, emocional, afectivo y social.

Las consecuencias psicológicas a largo plazo de la violencia doméstica durante el embarazo pueden tener un efecto perjudicial severo en el desarrollo psicológico del niño, quien probablemente será testigo de violencia doméstica después de su nacimiento.

Cuando el bebé crece en un ambiente destructivo o tóxico, como puede ser en un hogar en el cual la violencia es la forma de relacionarse, es un niño que va a presentar una alta irritabilidad, siendo un niño que llora todo el tiempo, demandante de la madre, intolerante y con falta de apetito, ello genera estrés en ambos padres, que se ven imposibilitados de calmar al niño, creándose un círculo vicioso que genera más violencia, a través de los reclamos, las culpas y la intolerancia por parte de ambos padres.

Diagnóstico

A nivel de la sociedad y la comunidad, las normas sociales que fomentan la tolerancia de la violencia pueden hacer difícil o imposible que la mujer denuncie el abuso físico y sexual durante el embarazo. Por lo tanto, ella se priva de la posibilidad de recibir asistencia médica para lidiar con el problema y sus posibles efectos en el resultado del embarazo.

La violencia contra la mujer embarazada requiere una evaluación y la intervención con el mayor grado de calidad y calidez por el médico que debe ser capaz de identificar sus efectos adversos en la madre y su bebé. Estas estrategias deben ofrecerse en cualquier ámbito social: urbano, suburbano y rural.

El médico tiene, en cada visita prenatal, una oportunidad para identificar si durante un embarazo está ocurriendo algún acto de violencia que potencialmente pueda dañar el curso normal del embarazo. Siempre se debe tener presente esta posibilidad cuando se han detectado factores riesgo o evidencias de agresión.

Violencia doméstica durante el embarazo

Sin embargo, esto es difícil para el médico ya que no es común que las mujeres hablen con libertad sobre este hecho; por el contrario, es frecuente que traten de encubrirlo, que no se atrevan a buscar ayuda o que desconozcan la forma de hacerlo. Para ellas es increíble que sea el padre del bebé quien lleva a cabo la violencia.

Cuando se acude a la consulta prenatal, aunque sea trimestralmente, se aumentan las probabilidades de descubrir el problema. El médico puede hacer preguntas de respuesta abierta -¿Cómo se ha hecho eso?- o de respuesta cerrada -¿Le han agredido?-, pues parece ser que es la forma más efectiva.

¿Qué pasa cuando la embarazada dice “sí”?

El médico probablemente hará una revisión más completa para comprobar que el bebé está bien. Si la embarazada es Rh negativo y se sospecha que haya ocurrido ruptura de la placenta por las agresiones, le administrarán inmunoglobulina Rh0. Es probable que tome fotografías para adjuntarlas a la historia clínica.

Si el médico sospecha de la seguridad física de la madre, puede llamar a una trabajadora social para que ayuden a la embarazada –teniendo en cuenta su opinión- a solucionar este problema con diferentes acciones: gestión de asuntos legales, proponerle un cambio de domicilio durante el embarazo, etc. Si una mujer ha sido víctima de violencia, puede que desee abandonar a su pareja y es normal que necesite ayuda psicológica para afrontar este cambio.

En caso de que decida permanecer en su situación actual, es importante que se le haga ver y entender que uno de los aspectos más frustrantes, es que la situación raramente va a cambiar para mejorar.

¿Qué puedo hacer ante una relación abusiva?

Primero y principal no sientas que estás sola, son muchas las mujeres que pasan por lo mismo que tú. Para evitar o prevenirte ante otros ataques puedes:

  • Organizarte y prepararte contando con números de teléfonos de amigos, familiares o autoridades policiales para que te ayuden en esos momentos.
  • Piensa en la seguridad de tus hijos y si tienes con quien dejarlos, llévalos a ese sitio.
  • Ten dinero escondido por si lo necesitaras en una emergencia.
  • Piensa algunos lugares alternativos en los que puedes ir a vivir si lo necesitaras.

Asistencia en México.

El Distrito Federal promulgó en 1996 la Ley de Asistencia y Prevención de la Violencia Intrafamiliar, mientras que también se modificaron el código civil y el penal a favor de esa ley. La violencia familiar debe ser denunciada lo antes posible en:

  • El ministerio publico de tu delegación
  • El juzgado penal de turno

Algunos de los organismos públicos que proporcionan orientación psicológica o legal son:

  • El Instituto Nacional de las Mujeres, comunícate al número 01 800 911 25 11, donde te proporcionarán un servicio nacional, gratuito y confidencial. Funciona todos los días, las 24 horas.
  • El gobierno del Distrito Federal tiene una Unidad de Atención y Prevención de la Violencia Familiar (UAPVIF) en cada delegación. Para informes de ubicación llama a Locatel: 56 58 11 11
  • Coordinación del Programa sobre Asuntos de la Mujer, el Niño y la Familia, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, teléfono en el Distrito Federal 56 81 81 25, o a las delegaciones estatales de derechos humanos.
  • Origen A.C. http://www.origenac.org/linea.html Asesoría psicológica, legal y médica. Gratuita y Confidencial. Línea pro ayuda a la mujer: 01800 015 16 17

Referencias