Lactancia: Alimentación del bebé, ¿Leche materna o fórmula?
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Lactancia: Alimentación del bebé, ¿Leche materna o fórmula?

Introducción

Elegir entre la lactancia materna y la lactancia artificial es una de las primeras decisiones –y de las más importantes- que tienen que tomar los padres que están esperando un bebé. A pesar de que no hay decisiones correctas o incorrectas, la Academia Americana de Pediatría (AAP) se une a organizaciones como la Asociación Médica Americana (AMA), la Asociación Americana de Dietologia (ADA) y la Organización Mundial de la salud (OMS) al recomendar la lactancia materna como mejor opción para alimentar a un bebé.

Concretamente, la AAP afirma que las madres deberían alimentar a sus hijos exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses, pudiéndose alargar más el período de lactancia materna si tanto la madre como el bebé lo desean.

La decisión de amamantar o dar el biberón a su bebé es una decisión muy personal. Pero hay algunos puntos que tal vez quieras tener en cuenta antes de decidir qué es mejor para ti y tu recién nacido.

¿Qué es la leche materna?

La leche materna es el alimento natural producido por las madres humanas, cuyo propósito primordial es su uso para la alimentación del recién nacido.

La leche materna se considera generalmente la mejor fuente de nutrición para los niños, ya que contiene nutrientes necesarios para su desarrollo, es limpia y genera el vínculo madre-hijo.

¿Cómo se produce la leche materna?

Durante el embarazo, los pechos “construyen” una fábrica de leche preparándose para alimentar al bebé. Las hormonas que produce la placenta, ayudan en este proceso ( para las madres que tienen un embarazo múltiple, las hormonas extras que se producen, fabrican una fábrica más grande de leche).

Una vez que el bebé nace y la placenta se expulsa, la fábrica de leche ya está lista para producir y ahora, gracias a la acción de otras dos hormonas -la prolactina y la oxiticina en dos a cuatro días la producción se inicia a toda capacidad.

De ahí en adelante, serán tus pechos los que determinen cuánta leche debe fabricarse y esto dependerá de cuánta leche succiona tu bebé. Esto, pone al mismo bebé a cargo de la producción de su alimento.

Tu fábrica de leche está siempre produciendo. Cuando se vacían los pechos constantemente, entonces aumentan la producción. Pero si la leche se acumula y no se saca, entonces la producción disminuye.

Si tu bebé decide que quiere comer más seguido, seguirá succionando hasta que la producción de leche aumenta para satisfacer sus necesidades. Pero si estás produciendo más de lo que quiere, la leche que deja en tus pechos, manda una señal al cerebro para que se disminuya la producción hasta que lo que fabriques llegue a la cantidad que el bebé necesita o quiere.

Y entonces…qué tan seguido debe alimentrse el bebé está determinado no por su tamaño o edad, sino por tu capacidad de “almacenaje” (el tamaño de la bodega de tu fábrica de leche).

Los bebés cuyas madres pueden almacenar grandes cantidades de leche, comerán con espacios de tiempo más separados que las mámas con una menor capacidad de almacenaje.

Es muy común que se les comente a las madres que deben tomar o comer algún alimento en particular para producir buena leche, sin embargo, estos son solo mitos, como ya lo mencionamos (pero es importante repetirlo), la producción depende únicamente del estímulo que realiza el bebé al succionar.

Y ¿cómo sale la leche, cómo se secreta?

Para producir este estímulo en las glándulas mamarias de la madre, el bebé realiza un acto instintivo de succión que produce que en el cerebro de la madre, una glándula llamada hipófisis, libere la hormona prolactina, desencadenando así la secreción de la leche.

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Cuanta más cantidad de leche tome el bebé, mayor será la estimulación de la hipófisis y por lo tanto se producirá más hormona prolactina y más leche producirá la madre.

Asimismo, la succión del pezón también estimula la producción de otra hormona, la oxitocina. Su liberación da lugar al reflejo de eyección (salida) de la leche. Esto es debido a que la oxitocina estimula la contracción de los conductos galactóforos.

Y ¿cómo sale la leche, cómo se secreta?

¿Qué hace que la leche humana sea tan especial?

La leche humana está diseñada para los bebés. La leche humana es específica para los bebés. Los humanos somos la especie que crece más lentamente pero que tenemos los cerebros más desarrollados y necesitamos fuentes inmediatas de azúcares para alcanzar la cantidad necesaria para un cerebro que crece rápidamente. Es por esto que la leche materna es relativamente baja en proteínas pero alta en carbohidratos (azúcares).

La leche materna contiene cerca de 100 ingredientes que no se encuentran en la fórmula. Las propiedades exactas integradas en la leche materna no son completamente conocidas, pero el contenido nutritivo es relativamente constante y obtiene sus ingredientes del suministro de alimentos consumidos de la madre.

Si haces dieta o te alimentas mal, el contenido se obtiene de tus reservas corporales. La composición exacta de leche materna varía de día en día, de toma a toma, inclusive dependiendo de si es de día o de noche, según el consumo de alimentos, el ambiente, la edad del bebé.

Es interesante observar que la proporción de agua y grasa fluctúa durante la toma. La leche liberada al principio de una mamada, es acuosa, baja en grasa y alta en carbohidratos, mientras que la del final de la toma es más rica en grasas, siendo por ello más saciante.

La mama nunca puede ser realmente vaciada ya que la producción de leche es un proceso biológico continuo: a mayor succión del bebé, mayor producción de leche.

Además de las cantidades apropiadas de carbohidratos, proteínas y grasas, la leche materna también proporciona vitaminas, minerales, enzimas digestivas y hormonas, es decir, todos los nutrientes que un infante en desarrollo requerirá.

La leche humana tiene propiedades que protegen al bebé contra las infecciones: Los bebés alimentados con leche materna son más sanos porque a través de la leche se le transfieren los anticuerpos de la madre y quedan protegidos, en un grado variable, contra una gran cantidad de enfermedades incluyendo neumonía, botulismo, bronquitis, infecciones por estafilococo, infecciones de oído, paperas, etc.

Lo que es más, la madre produce en su organismo los anticuerpos necesarios para luchar contra cualquier enfermedad que se encuentre presente en su ambiente y hace que su leche sea hecha “a la medida” para que el bebé pueda defenderse de esta agresión a la que se le expone.

Contiene también lactoferrina, que no solamente es la fuente de fierro para el bebé sino que además parece tener propiedades antibacteriales y antivirales. Y otros de los componentes protegen al bebé a nivel molecular haciendo de barrera para ciertos agentes patógenos causantes de enfermedades. Este efecto protector permanece aun después de que ya no lo amamantas.

Nutre y facilita la digestión. Los componentes de la leche materna -lactosa, proteína (suero y caseína) y grasas, a menudo denominados la “comida perfecta” para el sistema digestivo de un bebé humano, son fáciles de digerir por el sistema digestivo, todavía inmaduro, del recién nacido.

Como grupo, los bebés alimentados con leche artificial tienen más problemas digestivos que los amamantados. La leche materna tiende a digerirse con mayor facilidad, por lo que los bebés amamantados tienen menos episodios de diarrea o estreñimiento.

Una hormona gastrointestinal, la colecistokinina, manda señales de sedación y de saciedad. Cuando el bebé succiona, la secreción de esta hormona –tanto en la madre como en el bebé- produce una sensación de sueño. El nivel en el bebé sube dos veces, la primera cuando acaba de comer y la segunda a los 30 o 60 minutos. La primera, seguramente es inducida por la succión y la segunda, por la presencia de leche en el tracto gastrointestinal. La disminución en el nivel a los 10 minutos después de que se empezó a alimentar, le permite a la madre ponerlo nuevamente al segundo pecho o bien continuar en el primero para recibir una leche con más grasa.

Si después de alimentar al bebé se esperan 30 minutos para acostarlo, entonces se puede aprovechar la segunda elevación de esta hormona para que el bebé permanezca dormido más tiempo.

La leche humana contiene ácidos grasos esenciales que son necesarios para optimizar la funión cognitiva del cerebro y la visión. Los estudios han demostrado que los bebés prematuros que recibieron leche materna por sonda, están más avanzados en su desarrollo a los 18 meses que los prematuros alimentados con fórmula. Estos resultados sugieren que la leche humana tiene un impacto significativo en el crecimiento del sistema nervioso central y en la agudeza visual.

La leche materna contiene por naturaleza todas las vitaminas y minerales que necesita un recién nacido. La Food and Drug Administration (FDA) de EE.UU. regula las empresas de fabricación de leches infantiles para que éstas contengan todos los nutrientes necesarios.

Las leches comercializadas intentan reproducir algunos de los ingredientes de la leche humana y cada vez se están acercando más, aunque no han conseguido reproducir su composición exacta. ¿Por qué?

Porque algunos de los componentes más complejos de la leche materna son demasiado difíciles de fabricar artificialmente y hay algunos que todavía no se han identificado.

Todo esto nos dice que la leche humana es una substancia única que no puede ser copiada artificialmente.

Cambios de la leche materna durante la lactancia

Durante la lactancia la leche materna sufre diferentes transformaciones, a saber:

Calostro. Es un líquido viscoso amarillento que se produce desde el último trimestre del embarazo y durante los primeros cinco días después del parto. Contiene menos lactosa (azúcar de la leche), grasas y vitaminas hidrosolubles, pero contiene más proteínas, vitaminas y sodio.

El calostro es muy rico en inmonuglobulinas, las cuales protegen al bebé contra diversas infecciones.

Leche de transición. Es de color blanquecino azuloso; se produce durante el quinto o séptimo días hasta el final de la segunda semana después del parto.

Leche madura. Se produce a partir de la tercera semana después del parto y es más blanca y de mayor consistencia que las anteriores. Contiene todos los nutrimentos que el bebé requiere y su composición varía no sólo en cada madre, sino también de un seno a otro y según en el momento del día.

¿A través de la lactancia puedo transferirle otras sustancias a mi bebé?

Además de nutrientes, agua, enzimas y hormonas contenidas en la leche de la madre, al bebé también se le pueden transferir, mediante la lactancia, medicamentos o sustancias tóxicas, como el alcohol, o algunas enfermedades y virus patógenos, como el VIH

¿Cuáles son las ventajas de la lactancia materna?

Amamantar a un bebé puede ser una experiencia maravillosa tanto para la madre como para el bebé. Proporciona, aparte de una nutrición ideal, una intimidad que facilita una experiencia de vinculación especial de la que muchas madres disfrutan enormemente.

A continuación se mencionan algunos de los efectos beneficiosos de la lactancia materna.

Además de proteger contra las infecciones, también puede proteger a los pequeños contra:

  • las alergias,
  • el asma,
  • la diabetes,
  • la obesidad,
  • el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)

Como grupo, los bebés alimentados con leche artificial tienen más infecciones y se tienen que hospitalizar más frecuentemente que los alimentados con leche materna.

Es gratis. La leche materna no cuesta ni un céntimo. Y, debido a los anticuerpos que contiene, los bebés amamantados enferman menos que los alimentados con leche artificial.

En un estudio de costes publicado en el número de abril de 1999 en la revista científica Pediatrics, los investigadores concluyeron que los gastos médicos de los bebés que no se habían alimentado nunca con leche materna eran muy superiores a los gastos médicos de los bebés que sí se habían alimentado con leche materna.

Ofrece sabores diferentes. Una mujer que amamanta a su hijo necesita 500 calorías adicionales cada día para producir leche materna, lo que significa que deberá ingerir una amplia variedad de alimentos equilibrados.

Esto permite que los bebés amamantados puedan probar diferentes sabores a través de la leche materna, pues ésta sabe de forma diferente en función de lo que haya comido la madre.

Absoluta disponibilidad inmediata. Sin necesidad de esterilizar ni preparar biberones ni de hacer carreras de última hora al supermercado para comprar leche artificial, la leche materna siempre está lista para tomar. Y, puesto que siempre sale a la temperatura adecuada, no hace falta calentar biberones a media noche.

A las madres que amamantan a sus hijos también les resulta más fácil estar activas –y entrar y salir de casa con sus bebés- sabiendo que podrán alimentarlos en cuanto tengan hambre.

Previene la obesidad. Estudios recientes indican que la lactancia materna podría ayudar a prevenir la obesidad infantil y adulta. Según el National Women’s Health Information Center (perteneciente al U.S. Department of Health and Human Services), los bebés amamantados tienden a acumular menos peso innecesario, lo que podría ayudar a prevenir el sobrepeso de cara al futuro.

Bebés más inteligentes. Estudios recientes sugieren que los niños alimentados exclusivamente con leche materna durante 6 meses tienen un coeficiente intelectual (CI) de entre 5 y 10 puntos más que los alimentados con leche artificial.

 Contacto “piel a piel”. Muchas madres disfrutan enormemente de la íntima conexión que establecen con sus bebés cuando los amamantan. Y el contacto piel a piel puede contribuir a formar y a afianzar el vínculo emocional entre madre e hijo.

Beneficia igualmente a la madre. La capacidad de alimentar a su bebé sin necesidad de administrarle ningún otro nutriente puede ayudar a una madre a ganar seguridad en sí misma en lo que se refiere a su capacidad para cuidar del bebé.

La lactancia también quema calorías y ayuda a que el útero se encoja tras el parto, de modo que las madres que amamantan a sus hijos recuperan la figura y pierden peso más deprisa que las que los alimentan con leche artificial.

Además, los estudios indican que la lactancia materna ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama premenopáusico y también es posible que ayude a reducir el riesgo de cáncer de útero y de ovario.

Ventajas para la sociedad

La lactancia disminuye los gastos médicos. Los gastos médicos totales para el país son menores para bebés amamantados por completo que para aquellos que nunca lo fueron, porque los bebés amamantados necesitan menos visitas al médico por enfermedad, menos medicamentos y menos internaciones.

La lactancia contribuye a tener una población activa más productiva. Las madres que amamantan pierden menos días de trabajo, ya que sus bebés se enferman con menor frecuencia.

Los costos médicos para los empleadores también son menores y la productividad de los empleados es mayor.

La lactancia es mejor para el medio ambiente porque hay menos basura y menos residuos plásticos comparados con los que producen las latas de fórmula y los suministros para biberones.

Y ¿cuáles son los retos o desafíos a los que se enfrenta la madre?

A pesar de ser la mejor forma de alimentar a un bebé, la lactancia materna también puede acarrear algunas preocupaciones que comparten muchas madres.

Entre las preocupaciones más frecuentes de las madres, sobre todo durante las primeras semanas o meses de vida del bebé, se incluyen:

Incomodidad y molestias. Al principio, como ocurre cuando se está adquiriendo cualquier habilidad, muchas mujeres se sienten incómodas o tienen molestias mientras dan el pecho. Pero con la información, apoyo y la práctica necesaria, la mayoría de las madres superan esta etapa de aprendizaje. El punto fundamental es que la lactancia NO debe doler.

El dolor cuando el bebé se agarra al pecho es normal durante la primera semana hasta el décimo día, y debería durar menos de un minuto en cada toma.

Pero, si el hecho de dar el pecho resulta doloroso durante toda la toma, o si los pezones o las mamas se inflaman o agrietan, es una buena idea pedir ayuda a un especialista en lactancia, al médico de familia, al ginecólogo o al pediatra del bebé.

A veces, sólo es cuestión de utilizar la técnica adecuada, pero a veces el dolor puede obedecer a otro motivo, como una infección.

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Es incuestionable que la lactancia materna exige una considerable cantidad de tiempo, paciencia, dedicación y compromiso por parte de la madre.

Pero ocurre lo mismo con otras muchas tareas relacionadas con el cuidado y la educación de los hijos. A algunas mujeres les preocupa que la lactancia pueda crearles problemas en el trabajo, o que no puedan ir de compras, hacer recados o viajar debido al horario de lactancia o a la necesidad de extraerse leche durante el día.

Y es cierto que los bebés amamantados necesitan alimentarse más a menudo que los alimentados con leche artificial, porque la leche materna se digiere más rápido que la artificial. Esto significa que el bebé puede necesitar mamar cada 2 ó 3 horas (tal vez más, tal vez menos) durante las primeras semanas de vida.

                                                                         ¿Y cuáles son los retos o desafíos que le pone a la madre?

Esto puede ser agotador para la madre, pero una vez establecida la pauta de lactancia (lo que se suele conseguir durante el primer mes), otros miembros de la familia pueden colaborar dándole al bebé biberones que contengan la leche que la madre se haya extraído previamente cuando ésta necesite un respiro o deba reincorporarse al trabajo.

Y los bebés no tardan mucho en necesitar alimentarse menos frecuentemente y en dormir toda la noche de un tirón (generalmente en torno a los 3 meses). Asimismo, si aprende a organizarse y a aprovechar bien el tiempo, le resultará más fácil diseñar un horario de lactancia y extracción de leche.

  1. Necesidad de limitar la cafeína.Las mujeres que amamantan a sus bebés deben limitar el consumo de cafeína a no más de 300 miligramos (entre una y tres tazas de café) al día porque puede provocar problemas, como la inquietud y la irritabilidad, en algunos bebés.

De todos modos, muchas mujeres ya están acostumbradas a tomar menos cafeína porque redujeron su consumo al mínimo durante el embarazo. Las mujeres a quienes les gustan mucho las bebidas con cafeína pueden seguir tomando pequeñas cantidades de esta sustancia combinando las bebidas con y sin cafeína, o tal vez prefieran cambiarse a bebidas descafeinadas de sabor similar.

Trastornos médicos de la madre, medicamentos y cirugía mamaria. Los trastornos médicos, como la infección por el VIH o el SIDA o aquellos que requieren someterse a quimioterapia, así como la toma de determinados medicamentos, imposibilitan la lactancia materna.

Si una mujer no está segura de si debería amamantar a su bebé porque padece determinado trastorno o toma determinada medicación, debería preguntárselo a su médico o a un especialista en lactancia.

Pero la mayoría de las madres pueden amamantar a sus bebés aún cuando tomen algún medicamento. Las mujeres que se han sometido a cirugía mamaria, como una reducción de senos, pueden tener dificultades para producir leche si sus conductos mamarios han sido dañados.

Si éste es tu caso, es una buena idea que hables con tu médico y le pidas consejo a un especialista en lactancia.

¿De qué depende la lactancia?

De acuerdo con la maestra en ciencias del Instituto Nacional de Perinatología, María Eugenia FloresQuijano, una lactancia natural correcta está determinada por dos factores muy importantes:

  1. Que sea exclusiva y de libre demanda durante al menos los seis primeros meses de vida del bebé.
    1. La lactancia exclusiva consiste en que la leche materna sea el único alimento que se le proporcione al bebé, sin interferir esta dieta con jugos o agua, pues al incluir otros alimentos, el bebé demandaría menos leche a su madre, lo que a fin de cuentas disminuiría su producción.
  2. Por su parte, la libre demanda consiste en alimentar al bebé cada vez que lo requiera, pues al nacer, el bebé deja de alimentarse continuamente por medio del cordón umbilical y cambia a una alimentación espaciada.
    1. Con una lactancia correcta, el bebé paulatinamente espaciará sus tomas de leche materna.

¿Amamantar es un instinto natural?

Amamantar es una función natural, pero NO necesariamente un instinto maternal.

Es un poco como aprender a andar en bicicleta, en las primeras semanas tú y tu bebé pueden luchar un poco para acoplarse, pero un día, de repente, empiezas a “pedalear” kilómetros enteros. Será tan fácil que no entenderás porque te costaba tanto trabajo al principio.

Recuerda que la mayoría de las mujeres necesitan que alguien les enseñe cómo deben de amamantar a su bebé y además necesitan estímulo, apoyo y ayuda para que disfruten el amamantar y cuidar a su bebé.

Y ¿cuál es la ventaja de la lactancia artificial o con fórmula?

Las principales organizaciones médicas consideran la lactancia materna como la mejor opción nutricional para un bebé, pero no todas las madres quieren o pueden amamantar a sus bebés. Las leches infantiles comercializadas son una alternativa nutritiva a la leche materna y hasta contienen hierro.

Fabricada en condiciones de esterilidad, las leches artificiales intentan reproducir en la medida de lo posible las propiedades y la composición de la leche materna utilizando una compleja combinación de proteínas, azúcares, grasas y vitaminas que serían imposibles de fabricar artesanalmente en casa.

Por lo tanto, si no amamantas a tu bebé, es importante que le des solamente leche infantil comercializada.

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Aparte de las razones médicas, he aquí otros motivos que pueden llevar a una mujer a elegir la lactancia artificial en vez de la materna:

Comodidad. Cualquiera de los dos progenitores (o cualquier otra persona que esté a cargo) puede darle el biberón al bebé en cualquier momento (aunque esto también se puede hacer cuando la madre se extrae leche manualmente o con un extractor de leche).

Esto permite que la madre comparta la responsabilidad de alimentar al bebé con el padre y ayuda a este último a involucrarse más en la alimentación del bebé, algo crucial en el proceso de formación del vínculo de apego.

Flexibilidad. Una madre que alimenta a su bebé con leche artificial tiene la libertad de poder dejar al bebé con el padre u otro cuidador sabiendo que el pequeño estará bien alimentando. No necesitará extraerse leche ni organizarse el horario de trabajo u otras obligaciones y actividades en función del horario de lactancia del bebé.

Tampoco necesitará buscar un lugar recogido cuando tenga que alimentar al bebé en público. De todos modos, si la madre pasa mucho tiempo fuera de casa con el bebé, necesitará llevar encima provisiones para cuando tenga que darle el biberón.

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Puesto que la leche artificial se digiere más despacio que la materna, los bebés alimentados con leche artificial pueden espaciar más las tomas que los amamantados.

Dieta. Las mujeres que optan por la lactancia artificial no necesitan preocuparse por lo que pueden comer o beber porque pueda afectarle al bebé.

 Puedes saber cuánto toma el bebé. Es fácil de medir la cantidad que está ingiriendo el bebé.

Y ¿cuáles son los retos o desafíos que la lactancia artificial le pone a la madre?

Al igual que con la lactancia materna, la lactancia artificial también plantea algunos retos.

Organización y preparación. Siempre se debe tener suficiente leche artificial a mano y los biberones se deben preparar con agua esterilizada. Las leches en polvo o condensadas se deben preparar con agua previamente esterilizada (hirviéndola hasta que el bebé tenga por lo menos seis meses) o con agua esterilizada embotellada especial para bebés.

Las leches infantiles que se venden listas para el uso y que se pueden verter directamente en el biberón sin añadir agua, tienden a ser caras.

Los biberones y los chupones se deben esterilizar antes del primer uso y luego lavarse después de cada toma (esto también es aplicable cuando se administra leche materna previamente extraída utilizando un biberón).

Los biberones y los chupones pueden transmitir bacterias si no se lavan adecuadamente y lo mismo ocurre con la leche artificial no conservada en envases estériles.

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Los biberones que se dejan fuera del refrigerador durante más de dos horas y cualquier cantidad de leche artificial que quede en el biberón después de una toma deben desecharse.

Los biberones preparados no se deben guardar en el refrigerador durante más de 24 a 48 horas (lee la etiqueta del producto para más información).

Es posible que sea necesario calentar el biberón antes de dárselo al bebé, aunque esto es algo que dependerá del bebé, pues algunos prefieren los biberones fríos a los calientes.

Algunos padres calientan los biberones en el microondas durante unos segundos y esto no es recomendable porque puede crear peligrosas “burbujas o áreas calientes”.

En lugar de ello, si tu bebé prefiere el biberón caliente, coloca el biberón frío debajo de un chorro de agua caliente durante unos minutos. También puedes calentarlo en una cacerola con agua (al baño María). Comprueba siempre la temperatura vertiéndote una o dos gotas en la cara interna de tu muñeca.

Carece de anticuerpos. Ninguno de los anticuerpos más importantes que contiene la leche materna se encuentra en la leche artificial, lo que significa que ésta no proporciona al bebé la protección añadida contra las infecciones y enfermedades que proporciona la leche materna.

Coste económico. La leche artificial cuesta dinero. Las variantes en polvo son las más baratas, seguidas de las concentradas, siendo las más caras las que se venden listas para el uso.

Y las leches especiales (por ejemplo, de soja o las hipoalergénicas) son más caras –a veces mucho más caras- que las básicas.

Posibilidad de producir gases y estreñimiento. Los bebés alimentados con leche artificial tienden más a tener gases y a evacuar deposiciones más duras que los alimentados con leche materna.

 No reproduce la complejidad de la leche materna. Las leches artificiales están lejos de reproducir la complejidad de la leche materna, que va cambiando a la par de las necesidades nutricionales del bebé.

Comparación de la leche materna con otras leches naturales

Todas las especies de mamíferos producen leche. Pero su composición varía según los requerimientos de cada especie. La leche entera de la vaca no contiene (de forma natural) suficiente vitamina E, hierro ni ácidos grasos esenciales.

Por otro lado, contiene excesivas cantidades de proteínas, sodio y potasio, que pueden dañar los riñones inmaduros del infante.

Además, las proteínas y la grasa en la leche de la vaca entera resultan más difíciles de absorber para un bebé que las de la leche materna. La leche condensada puede ser más fácil de digerir debido al tratamiento de la proteína, pero sigue sin ser nutricionalmente adecuada.

Además se debe considerar que hay niños intolerantes a la lactosa o alérgicos a uno o varios constituyentes de la leche de vaca.

Factores que pueden influir en la toma de decisión

Algunas circunstancias pueden hacer que cambien tus planes de amamantar a tu bebé. Cómo y qué come tu bebé va a depender de su salud y condición física después del nacimiento.

Sin embargo, podemos decir que la mayoría de los bebés, incluso los prematuros, pueden ser amamantados.

Algunos bebés no pueden ser amamantados porque:

  1. Son prematuros
  2. Son muy pequeños
  3. Están muy débiles
  4. Tienen dificultad para succionar
  5. Tienen defectos al nacimiento en la boca: labio y paladar hendido

Se recomienda NO iniciar la lactancia cuando:

  • La madre tiene tuberculosis activa y no tratada
  • La madre tiene SIDA
  • La madre tiene una lesión de herpes en el pecho
  • La madre está severamente desnutrida
  • La madre tiene hepatitis
  • La madre usa drogas ilegales o es alcohólica.

Si decido no amamantar, ¿cómo debo manejar las emociones negativas que surjan?

Si estás considerando alimentar a tu bebé con fórmula, analiza antes todos los pros y los contra para que tu decisión sea bien informada. Y ya decidida, enfócate en alimentar y cuidar a tu bebé con todo el cariño que sientes, en vez de continuar manejando las emociones negativas.

Recuerda, ser padres es una aventura que requiere de desiciones y compromisos. Lo que cuenta es que las hagas lo mejor que puedas.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza la percepción del sabor en el bebé?

Los resultados de las investigaciones científicas han revelado que los sistemas necesarios para detectar los sabores –los sentidos del gusto y del olfato– están bien desarrollados desde antes del parto.

 ¿El líquido amniótico que rodeaba al bebé durante el embarazo influye en el desarrollo de los gustos alimenticios del bebé?

El medio en que vive el bebé, el líquido amniótico, cambia en función de los gustos alimenticios de la madre, porque los sabores de su dieta se trasmiten y dan sabor al fluido amniótico.

Durante el último trimestre de embarazo el bebé ingiere importantes cantidades de líquido amniótico y además inhala (respira) el doble de volumen que ingiere. Los botones gustativos en la lengua y los receptores olfativos de la nariz se encuentran bañados de líquido amniótico y, como han demostrado las investigaciones realizadas en los últimos diez años, estas experiencias gustativas ayudan a incrementar el gusto y las preferencias por aquellos sabores a la hora del destetamiento e incluso después.

¿El sabor de la leche materna se parece al sabor del líquido amniótico?

Algunos de los sabores que el bebé aprendió a reconocer durante el embarazo, también se encuentran en la leche materna, lo que sugiere que las primeras experiencias que va a tener el bebé con la cocina de su cultura, ocurren mucho antes de que prueben por primera vez alimentos sólidos.

¿Qué sabores distingue el recién nacido?

Tras el nacimiento, el bebé ya es capaz de percibir los sabores dulce, ácido y amargo probando comidas, igual que una amplia variedad de aromas. Sin embargo, estos sistemas se continúan desarrollando durante la niñez y están influidos por las propias experiencias.

Referencias 

Lactancia: leche materna y medicamentos o drogas
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Lactancia: leche materna y medicamentos o drogas

Introducción

Mas del 90% de mujeres toman medicamentos o productos herbolarios durante el periodo de lactancia y en algún momento dado pueden tener duda acerca de la compatibilidad de la lactancia con un medicamento, una planta medicinal, un contaminante ambiental o una enfermedad.

Aunque las enfermedades más comunes, como por ejemplo: los resfriados, la gripe, o la diarrea no pueden filtrarse en la leche materna, la mayoría de los medicamentos que ingieras pasarán a tu leche, pero usualmente en cantidades muy pequeñas ya que el organismo de las mamás lactantes metaboliza la mayor parte de las drogas antes de que éstas puedan pasar a la leche que será mamada por el bebé.

No obstante, algunas drogas podrían llegar a causar problemas en los bebés incluso si fueran ingeridas en muy pequeñas dosis.

Es por esto que se recomienda que, si estás dando el pecho a tu bebé, no tomes ningún medicamento sin consultar antes con un médico bien documentado. Él seguramente te dirá si es necesario suspender la lactancia.

Factores que determinan la seguridad de los medicamentos durante la lactancia materna.

 Estos factores pueden estar relacionados con la leche materna, con la madre, con el mismo medicamento o con el bebé.

Factores relacionados con la leche materna, composición de la leche: la leche materna sufre muchos cambios en las concentraciones de grasas y proteínas los cuales dependen del momento en el que estás (calostro vs. leche madura), o incluso del estado de una mamada (leche frontal o primera vs. leche posterior) Estos cambios van a influenciar cuánto del medicamento va a ser transportado del plasma de tu sangre a la leche y esto causa variaciones en la concentración del medicamento en la leche.

 Factores relacionados con la madre: la forma en la que se administra el medicamento, la dosis y la duración del tratamiento y si se excreta a través del hígado o de los riñones.

Factores relacionados con el bebé: la edad (el efecto es mayor en recién nacidos que en bebés más grandecitos cuya función del riñón y del hígado es más eficiente); el peso, la forma en la que se absorbe el medicamento, cómo se excreta y qué tanta leche está mamando en cada toma.

Factores relacionados con el medicamento: su concentración en la leche, la toxicidad, el posible efecto supresor de la producción de leche y si es un medicamento de larga o corta acción.

Otro factor importante es el momento en el que la droga alcanza los niveles más elevados en tu sangre. Para evitar que coincida con el momento de amamantar, es necesario que te lo tomes justo al terminar de alimentar a tu bebé.

 ¿Los medicamentos pueden afectar al bebé?

Ante todo debes saber que casi todo lo que se suele prescribir es compatible con la lactancia. Es así que, apenas media docena de enfermedades maternas, contraindican o hacen prácticamente imposible la lactancia. Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Como ya lo mencionamos anteriormente, la mayor parte de las drogas que la madre consume y se encuentran en la sangre, pueden pasar a la leche, pero no son muchas las que lo hacen en la cantidad suficiente como para afectar al lactante. La dosis que pasa a la leche, raramente excede el 1% al 2% de la dosis materna.

Las madres que deben tomar medicamentos diariamente para padecimientos tales como epilepsia, diabetes o hipertensión, pueden amamantar a sus bebés. Sin embargo, es recomendable que consulten con su pediatra para que les aconseje acerca de la mejor manera para minimizar la exposición del bebé a la droga.

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Prácticamente todos los medicamentos hormonales como: la hormona tiroidea, la insulina, la cortisona a las dosis habituales, son compatibles con la lactancia, sólo hay que evitar los estrógenos pues provocan disminución de la producción de leche. El médico te indicará qué tipo de anticonceptivo podrás usar durante el tiempo que dure la lactancia.

¿Cómo puedo saber si un medicamento es tóxico para el bebé?

Para que una sustancia tomada por o aplicada a la madre afecte al lactante debe: o inhibir la producción de leche o seguir todos y cada uno de los pasos que se describen a continuación.

Inhibir la producción de leche: Algunos medicamentos disminuyen la producción láctea, fundamentalmente por inhibición de la hormona prolactina

Aparecer en la sangre de la madre: es decir, tiene que absorberse.

Tiene que pasar de la sangre a la leche. Casi todos los medicamentos pasan a la leche en mayor o menor medida, aunque hay excepciones, como la heparina y sus derivados (inyecciones anticoagulantes que a veces se aplican antes o después del parto, cuando existe riesgo de trombosis).

Persistir en la leche de la madre en concentración significativa, lo que depende de:

  • Pico o Tiempo máximo: Tiempo necesario para alcanzar la concentración máxima desde que se toma. Si el medicamento puede afectar al bebé, es justo el momento en el que hay que evitar dar pecho (es mejor tomar el medicamento o producto en cuestión inmediatamente después de dar pecho).
  • Semivida de eliminación. Es el tiempo que tarda la concentración plasmática de una sustancia en reducirse a la mitad. Cuanto más corto es (pocas horas), más pronto se elimina y, por tanto, más seguro para la lactancia.

Pasar a la sangre del lactante: Según la capacidad de paso a la leche y de absorción por parte del lactante se considera que el porcentaje de dosis materna de un medicamento que llega al lactante generalmente es en cifras inferiores a 1.0 %.

Producir un efecto perjudicial al bebé. La mayor parte de los medicamentos pasan a la leche en cantidades tan ridículas que no pueden tener ningún efecto. Y la mayoría, aunque pasasen en mayor cantidad, no serían perjudiciales.

Además, si la madre ha estado recibiendo el medicamento durante el embarazo (que ha llegado al feto a dosis plenas), no existe razón alguna para suspenderlo o desaconsejar la lactancia una vez nacido el bebé.

Medicamentos de aplicación local. Los medicamentos aplicados sobre la piel, los que se inhalan por la nariz, o los que se aplican en los ojos, no son un riesgo para el bebé que es amamantado.

Los medicamentos como la anestesia local. No implican un riesgo para el bebé

Factores maternos que influyen en la cantidad de medicamento a la cual el recién nacido está expuesto

Padecimientos maternos: Cualquier padecimiento que retarde la eliminación del medicamento en la madre (por ejemplo si la madre tiene problemas del hígado o del riñón), puede dar lugar a que se presenten niveles altos del medicamento en la leche materna y, por lo tanto, haya una mayor exposición del medicamento en el recién nacido.

Vía de administración: Si la madre toma el medicamento por vía oral se demorará en llegar a la leche materna, en cambio si se usa inyectado en la vena, tendrá niveles en sangre más altos y llegará más rápidamente y en mayor concentración a la leche materna. La vía intramuscular también es rápida.

 La dosis y duración del tratamiento: Son importantes para determinar la seguridad del uso del medicamento durante el amamantamiento.

 En algunos medicamentos se desconoce la magnitud de excreción a través de la leche, de ahí que sea necesario usar medicamentos aprobados para usarse durante la lactancia materna.

 Los factores genéticos. La sensibilidad de la madre y del bebé que pueden presentarse de manera severa ante ciertos medicamentos como: alergias, diarrea, vómito.

 Factores del recién nacido que pueden influir

La edad y la madurez del lactante son importantes. Los bebés prematuros y recién nacidos tienen inmadurez a nivel renal y hepático y tienen mayor riesgo de alcanzar concentraciones altas del medicamento en la sangre.

Consideraciones que te ayudarán si vas a recibir una medicación

  • Evita lo más posible el uso de medicamentos. Si son utilizados sólo para aliviar síntomas, selecciona la droga que alivie el síntoma más molesto.
  • Retrasa el tratamiento (si es posible). Las terapias específicas deben ser retrasadas hasta después del destete.
  • Toma el medicamento antes del período más largo de sueño del bebé. Esto puede aplicarse para drogas que se administran una vez al día.
  • Trata de no amamantar en los periodos de concentración máxima de la droga, entre 1 a 3 horas después de ingerido el medicamento.
  • Toma el medicamento cuando termines de dar de mamar.
  • Se prefiere los medicamentos que tienen un período de acción más corto.
  • No debe suspenderse la lactancia materna, ya que las consecuencias para la salud del niño pueden ser desfavorables.
  • Comunícate con el pediatra si el bebé presenta una reacción como (diarrea, somnolencia, llanto excesivo, etc.).

¿Cuáles medicamentos están contraindicados?

Además de los antineoplásicos (anticancerígenos) y las drogas de abuso social, sólo cuatro medicamentos están absolutamente contraindicados durante la lactancia: la fenindiona (Metronidazol), la amiodarona (medicamento para corregir las arritmias del corazón), los derivados del ergotamina (para crisis de migraña) y los yoduros.

Lee la etiqueta del medicamento para saber si afecta la lactancia materna. Algunos medicamentos pueden afectar la capacidad de tu cuerpo para producir leche materna.

Advertencias de uso

Pero si hay algo que está absolutamente prohibido es la automedicación. Sólo puedes utilizar fármacos bajo estricto control médico, para que se te indique en qué momento debes tomarlos, si tienes que esperar para dar el pecho al bebé, cuántas dosis puedes ingerir…

Y es que incluso los medicamentos más seguros tienen cierto riesgo si no se usan en el momento y en la forma adecuada. Por ejemplo, si tomas paracetamol, tendrás que esperar un mínimo de dos horas para amamantar a tu hijo, es decir, lo ideal es tomarlo inmediatamente después de dar el pecho.

Si quieres saber el nivel de riesgo de otros medicamentos, las precauciones que debes guardar con ellos, cuánto tiempo tardan en ser eliminados del organismo materno…, entra en www.e-lactancia.org. Es una página web coordinada por el Dr. José María Paricio, ex jefe de Pediatría del Hospital de Denia (Alicante, España), uno de los mayores expertos en lactancia materna. Allí podrás consultar la compatibilidad del amamantamiento, no sólo con medicamentos; también con plantas medicinales, contaminantes ambientales, suplementos vitamínimos, procedimientos médicos o enfermedades.

Drogas ilícitas y “drogas sociales”.

La nicotina a dosis muy altas puede disminuir la producción de leche por inhibición de la liberación de prolactina. Los lactantes criados en ambientes de humo de tabaco padecen más infecciones respiratorias, pero más si al mismo tiempo son alimentados con leche artificial, por lo que si una madre no puede dejar de fumar, es preferible que trate de fumar menos y que no fume dentro de casa, pero sobre todo que siga dando pecho para contrarrestar los efectos perniciosos del tabaquismo pasivo del lactante.

Grandes dosis de cafeína (más de 300 mg al día, 6 tazas de café al día) pueden producir irritabilidad e insomnio en el lactante, aunque algunos lactantes tienen problemas con menos dosis. Si aparecen estos síntomas, valorar la conveniencia de disminuir la ingesta de café, té, mate, chocolate, refrescos, bebidas o medicamentos que lo contengan.

Es recomendable no consumir alcohol o hacerlo de forma muy moderada y ocasional. El consumo crónico ocasiona sedación y retraso psicomotor en el bebé.

El alcoholismo y las drogas de abuso, alteran el juicio y la conducta, interfieren con la capacidad de la madre de cuidarse a sí misma y de atender apropiadamente a su bebé haciendo peligrar la vida y salud de ambos.

Las anfetaminas se concentran 7 veces más en la leche que en la sangre y se absorben oralmente muy bien, provocando taquicardia e irritabilidad en el lactante.

La relación leche/plasma para la marihuana es de 8, su absorción oral es completa, permanece durante meses en tejidos grasos y su metabolito, el tetrahidrocanabinol, puede retrasar el desarrollo psicomotor del lactante.

La cocaína provoca vómitos, diarrea, hiperexcitabilidad, hipertensión y taquicardia en los lactantes de las madres que la toman.

La fenciclidina y el LSD son potentes alucinógenos nada recomendables; la fenciclidina se concentra 10 veces más en leche que en plasma y ambas drogas tienen una biodisponibilidad oral del 100%.

La heroína, que también se concentra más del doble en leche que en plasma, se excreta en cantidad suficiente para crear adicción en el lactante.

El uso de drogas ilícitas te afecta tanto a ti como a tu bebé ya que estas drogas pasan directamente a la leche materna. Es indispensable que detengas este hábito o elijas no amamantar a tu hijo, algunas de ellas afectan la producción de la leche y además afecta la capacidad de la madre para cuidar del bebé y puede poner en peligro la salud y la vida de ambos

¿Los estudios de laboratorio afectan la lactancia?

Todos los procedimientos odontológicos, incluida la anestesia local, el blanqueo de dientes y la prescripción de antibióticos y antiinflamatorios, también son compatibles con la lactancia.

Las ecografías, las radiografías, los TAC y las Resonancias Nucleares Magnéticas (RNM) son compatibles con la lactancia, aunque sea con contrastes. Muchos de los contrastes empleados en estas exploraciones son yodados, pero el yodo está fijado a la molécula del contraste y no puede liberarse, comportándose como material inerte.

La lactancia no debe suspenderse por una mamografía, pero puede dificultar su interpretación, en cuyo caso se puede recurrir a la ecografía. Antes de practicarla conviene vaciar bien el pecho (dar de mamar) para disminuir las molestias de la exploración y facilitar su interpretación.

En cambio, hay que consultar cuidadosamente cuánto tiempo se debe dejar de amamantar si lo que se va a practicar es una prueba con isótopos radioactivos (gammagrafía); en este caso, es conveniente haber tomado la precaución de extraer leche previamente para disponer de una reserva necesaria en días posteriores.

Conclusiones

Muchas veces se interrumpe la lactancia con tratamientos que son considerados oficialmente compatibles con la Lactancia Materna.

Promover la lactancia materna es el objetivo que deben plantearse todos los profesionales de la salud. Interrumpirla puede tener consecuencias para la salud de madre e hijo.

Es importante que el médico, antes de administrar un fármaco a una madre lactante, se pregunte si el medicamento es realmente necesario y deberá seleccionar el más seguro el cual será administrado en la dosis más baja posible y durante el período más breve compatible con un tratamiento eficaz.

Es importante que observes reiteradamente a tu bebé mientras recibes el tratamiento farmacológico, para que, tempranamente, detectes si existen efectos adversos como por ejemplo: cambios en los patrones de alimentación y sueño, inquietud, agitación, depresión, erupciones en la piel. Ante la aparición de algunos de estos signos, es necesario comunicarlo a tu médico y al pediatra.

Preguntas frecuentes:

  1. Nos han mandado a los dos el mismo antibiótico. ¿Tengo que dárselo, o ya es suficiente con lo que tomo yo y pasa a la leche?

Tienes que dárselo. Con la cantidad que pasa a la leche tu hijo no tiene ni para empezar. Y no, no se le juntará demasiada cantidad, es como si tu hijo, en vez de tomarse una pastilla, tomase 1,01 (o 1,0001) pastillas.

  1. ¿Es mejor tomarlo antes o después de la toma?

En algunos casos muy concretos para aquellos medicamentos que se pueden tomar, pero con grandes precauciones, puede que tu médico te aconseje un horario concreto. El truco es intentar que el pico máximo del medicamento en la sangre (que es distinto en cada fármaco, muchas veces entre 30 minutos y dos horas después de tomar la pastilla, pero a veces más tarde), no coincida con una toma. Cuando el tratamiento se toma sólo una vez al día, y además el niño duerme de un tirón (se dice que algunos lo hacen), lo mejor suele ser tomar la pastilla tras la última toma de la noche.

  1. ¿Y si me salto una toma y le doy un biberón?

Si te han dicho que se puede tomar el medicamento, se puede. Darle biberón puede afectar tu lactancia.

  1. ¿Y si tomo sólo media pastilla?

Si no estás enferma, o no necesitas el tratamiento, no tomes nada. Pero si lo necesitas, el médico te habrá recetado la dosis adecuada. No se te ocurra tomar menos.

Referencias:

Lactancia y prótesis mamarias
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Lactancia y prótesis mamarias

Introducción

Una de los asuntos que más preocupa a la mujer en relación con los implantes mamarios, es la inquietud de si podrá o no amamantar a su hijo después de la cirugía de prótesis mamaria. La preocupación se da tanto por el efecto estético que pueda tener la lactancia sobre el pecho como por la salud del bebé.

¿Es posible la lactancia después de la colocación de prótesis mamarias?

De acuerdo al Instituto de Medicina de E. U., cualquier clase de cirugía de las mamas, incluyendo las prótesis o implantes mamarios, hará que la mujer (con cirugía) que trate de amamantar a su bebé, tenga tres veces más dificultad para producir una cantidad adecuada de leche.

Sin embargo, aunque cualquier cirugía de los pechos tiene un riesgo de daño a los conductos lácteos y a los nervios, la lactancia después de la colocación de implantes mamarios es posible. Según las investigaciones y estudios realizados, las prótesis no interfieren con la lactancia materna. De hecho, son muchas las mujeres con implantes que dan de mamar a sus bebés sin ningún problema.

La mayoría de las mujeres podrá producir leche en suficiente cantidad, aunque algunas no producirán lo necesario (por lo menos para su primer bebé). Sin embargo, es importante hacer notar que cada gota de leche es sumamente necesaria para tu bebé y que existen muchas formas de incrementar esta producción.

¿Qué importancia tiene la forma en la que me pusieron los implantes?

La repercusión que este tipo de cirugía pueda tener sobre la lactancia depende de dos factores importantes. El primero de ellos es la vía que va a utilizar el cirujano para la colocación de los implantes y el segundo es el lugar donde se colocan las prótesis en relación con la glándula mamaria.

Las vías que utiliza el cirujano plástico para la colocación de los implantes son principalmente tres:

  • La incisión a nivel de la axila para colocar la prótesis por detrás del músculo (quedando detrás de la glándula mamaria, sin afectar este conjunto de células importantes en la Lactancia), permitiendo la práctica exitosa de la misma incluso meses después de la operación.
  • El surco submamario (corte en el pliegue inferior que hace la mama)
  • Y la periareolar (alrededor de la areola del pezón). Esta última es la que más puede interferir con la lactancia debido a que, durante la incisión de los tejidos, se pueden lesionar uno o varios conductos galactóforos y nervios.

¿Qué importancia tiene la forma en la que me pusieron los implantes?

Recordemos que los conductos galactóforos son los canales por donde fluye la leche hacia el pezón y que las terminaciones nerviosas son vitales para producir el estímulo necesario en el cerebro para segregar las hormonas fundamentales de la lactancia: prolactina (encargada de formar leche en los alveolos de la glándula mamaria) y oxitocina (involucrada en la eyección de leche, como respuesta a la succión por parte del bebé). Es por esto que la incisión periareolar puede causar una disminución o abolición de la lactancia.

Lo idóneo es que hayan pasado 5 años después de este tipo de operación para que se dé un proceso normal de lactancia, ya que en ese lapso ocurren dos procesos fisiológicos los cuales contribuyen a la reparación y desarrollo del sistema mamario como lo son la “recanalización” (unión de conductos cortados durante la cirugía) y “reinervación” (crecimiento de nuevas terminaciones nerviosas).

Por tanto, para aquellas mujeres que aún no finalizan su etapa reproductiva, la vía más recomendada para la colocación de los implantes es la del surco submamario o la axilar.

Ahora, como mencionamos al inicio de este inciso, la ubicación de los implantes también puede afectar la funcionalidad de los pechos. Se ha visto que cuando el implante se coloca directamente por debajo de la glándula mamaria, es más probable que presione el tejido glandular y que impida el flujo de la leche lo cual puede dar como resultado una disminución en su producción.                                                                                                                                       ¿Qué importancia tiene la forma en la que me pusieron los implantes?

Esto en comparación con los que se posicionaron por abajo del músculo pectoral lejos de la glándula mamaria evitando así el daño a los conductos lácteos y los nervios. Como ya lo mencionamos, el éxito de la lactancia materna depende del estado de los nervios encargados de la estimulación de la producción de leche.

¿De qué tipo puede ser el impedimento?

Podemos decir que hay tres grupos:

  • Las madres que pueden amamantar sin ningún problema
  • Las madres que pueden amamantar parcialmente y que necesitan complementar con fórmula.
    • Si se inicia la suplementación, el bebé no recibirá todos los beneficios de la lactancia exclusiva y la madre tiene que participar en una complicada acción entre mantener o aumentar la producción existente de leche y asegurarse de que el bebé recibe una nutrición adecuada.
  • Las madres que no pueden amamantar por falta de producción de leche.

Teniendo en cuenta que existe un elemento de elección, es importante que las mujeres reciban una información adecuada de los riesgos –a corto y a largo plazo- acerca del posible impacto en la lactancia, para que puedan tomar una decisión bien orientada acerca de someterse o no a una cirugía de implantes mamarios.

¿La silicona o la solución salina de las prótesis pueden pasar a la leche materna y perjudicar al bebé?

 Es posible que las mamás se preocupen de que los productos químicos en los implantes mamarios se mezclan con su leche materna. Algunos implantes se llenan con agua salina y no existe ningún efecto nocivo en que se mezcle con la leche materna.

En el caso de los implantes mamarios de silicona se desconoce cómo afectará a su bebé si se mezcla con la leche materna. De todas maneras el pasaje de estas sustancias a la leche materna en general no se produce debido al tejido cicatrizal que se forma alrededor de la prótesis, que la aísla del resto de la glándula mamaria y los conductos de la leche.

Semple et al., demostró que las dos alternativas a la leche materna: la leche de vaca y la de fórmula, contienen más silicón que la leche materna y no existe evidencia de que el silicón afecta la salud del bebé. El silicón está muy presente en el ambiente y es difícil evitar su ingestión. De hecho, las gotas de silicón (Dimeticona) han sido utilizada por años –tanto en E.U. como en varios países- como un tratamiento efectivo contra el cólico

¿Cómo puedo saber si mi bebé está ingiriendo suficiente leche?

Tu bebé está tomando la leche que necesita para estar bien alimentado cuando moja de 6 a 8 pañales diarios y tiene 3 a 4 defecaciones diarias. Igualmente puedes decir que come bien cuando está subiendo de peso y lo pones al pecho 8 o más veces al día.

¿Puede alterarse la forma de mis mamas con prótesis al amamantar?

 Puede ocurrir que las mujeres con prótesis mamarias necesiten al principio dar de mamar con más frecuencia, debido a que sus pechos tienen poco espacio para almacenar la leche. De todas formas, no existen motivos para pensar que la operación puede afectar al tejido glandular, de modo que lo normal es que la lactancia se desarrolle correctamente.

Desde el punto de vista estético, se debe recordar que la lactancia conlleva un aumento del tamaño del pecho. Este aumento se sumará al que le haya aportado la colocación de las prótesis. Es importante mantener elástica e hidratada la piel de las mamas, ya que el riesgo de que el pecho caiga una vez finalizada la lactancia y cuando se reduzca la glándula mamaria, es igual al de cualquier mujer que tenga un volumen mamario similar al de una mujer operada.

¿Las prótesis mamarias pueden traer inconvenientes durante la lactancia?

 Las mujeres que presentan prótesis mamarias pueden sentir más dolor cuando sus pechos están llenos de leche. El dolor puede aumentar durante la lactancia y puede hacer que quieras suspender la lactancia.

En caso de que la leche no fluya, puede presentarse mastitis (inflamación de la glándula mamaria que puede derivar en infección).

¿La reducción mamaria afecta la lactancia?

Adicionalmente vale la pena mencionar también la reducción mamaria, la cual consiste en la eliminación de grasa y el cirujano tratará de no afectar los conductos ni las terminaciones nerviosas del seno.

La duda de poder dar el pecho o no tras una reducción mamaria suele ser frecuente en las mamás que se han enfrentado a tal operación. Algunas de las mujeres que se han operado para reducir los pechos pueden dar de mamar sin complicaciones, pero a veces surgen problemas tras esta operación.

Puede resultar difícil para los cirujanos que realizan la reducción de pechos conservar la capacidad de lactancia. Lo que suele ocurrir es que algún conducto queda dañado u obstruido debido a las cicatrices de la operación. No obstante, los resultados dependen mucho de la técnica que use el cirujano y de la cantidad de tejido que tenga que extraer (cuánto más haya que cortar, mayores serán las cicatrices).

La intervención puede afectar además a los nervios del pecho, de modo que cuando el niño mama, estos no transmiten correctamente las señales al cerebro.

Debes apostar por la lactancia, pero si tras varios días no consigues extraer nada de leche, es mejor que abandones y alimentes a tu bebé con leche de fórmula. Si en cambio sale algo de leche pero no la suficiente, puedes optar por la lactancia mixta, dándole el pecho a tu bebé pero también complementando con leche artificial, de esta manera se beneficiará de los componentes de tu leche y no se desnutrirá.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se debe esperar para practicarse una cirugía de implante mamario si se tuvo un hijo recientemente o si se amamantó o está amamantando actualmente?

Deben pasar 6 meses después del último amamantamiento o 6 meses después del parto si es que no se amamantó.

Las mujeres que tienen implantes mamarios, ¿suelen tener más complicaciones en los pechos como mastitis e infecciones?

En general no, porque la ubicación de la prótesis no influye en el funcionamiento de la glándula que entrega leche, porque lo hace por su propia cuenta. Lo que sí, la mujer con prótesis -como tiende a tener una mama que está mas tensa- sí podría tener mayor molestia o dolor de las mamas.

Esto pasa porque la mama tiende a crecer hasta  el 50% de su volumen durante la lactancia, más el volumen agregado que da la prótesis. Asimisno, una mama con silicona podría tener mayor cantidad de estrías por distensión“.

¿Se puede quedar embarazada luego de realizarse la cirugía de implantes mamarios?

IMPORTANTE: Luego de la cirugía de aumento mamario se deberá dejar pasar al menos 1 año si se desea quedar embarazada. Si quedaras embarazada antes de este tiempo, pueden incrementarse los riesgos de sufrir infecciones mamarias, contracturas capsulares, dolor e hichazón mamaria, rechazo de prótesis, lo cual puede hacer necesaria una cirugía para quitar las prótesis. Se debe dejar que la zona y los tejidos se recuperen totalmente a lo largo de un año por lo menos.

Conclusión

La recomendación final es que mantengas la calma. Es importante que recuerdes que tu meta no es, necesariamente, que alimentes a tu bebé al 100% al pecho, sino más bien construir una relación amorosa con este nuevo ser. El éxito se mide en muchas otras maneras y no solamente en cuánta leche produces.

Si estás decidida a colocarte implantes, acude con un cirujano plástico quien es el especialista calificado para hacerlo y coméntale tu deseo de amamantar a tus bebés.

Si ya las tienes, acude periódicamente a citas de control para cerciorarte de que se encuentran en perfecto estado. De ser así, podrás amamantar a tu bebé sin ningún riesgo. Si quieres tener hijos, quizás sea conveniente esperar a finalizar la lactancia para colocarte los implantes.

Referencias

Lactancia. ¿Cómo hacer para que todo salga bien?
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Lactancia. ¿Cómo hacer para que todo salga bien?

 Introducción

Cuando estás embarazada, es muy común sentir la incertidumbre de si podrás

amamantar, ya que seguramente habrás escuchado a muchas madres decir que no tuvieron leche, que fue doloroso o simplemente que el bebé no se prendía y por lo tanto no lograron alimentar al pecho a su bebé.

Afortunadamente, el 99% de las mujeres que dan a luz, están en condiciones de iniciar y de practicar la lactancia debido a que durante el embarazo, su glándula mamaria alcanzó la madurez y el desarrollo necesarios para la producción y excreción de la leche.

Sin embargo, para la mujer la lactancia materna representa una conducta que tiene que “aprender”. Aprender a hacerlo correctamente para que sea exitosa, y que tanto el bebé como la mamá obtengan los mayores beneficios que la lactancia les puede brindar.

¿Por qué vale la pena el esfuerzo?

Porque está científicamente comprobado que la leche materna es el mejor alimento que existe para los bebés. Hay estudios que demuestran que si alimentas a tu bebé exclusivamente con tu leche hasta que tenga por lo menos tres meses de edad, podrías prevenir que contraiga ciertas enfermedades respiratorias. Y si lo haces hasta que tenga por lo menos cuatro meses, es posible que también reduzcas el riesgo de que tenga infecciones en los oídos.

Tu leche es un alimento completo que contiene todas las sustancias nutritivas que el bebé necesita (más de 400), incluyendo hormonas y componentes para combatir enfermedades que no se encuentran en las leches artificiales, o fórmulas infantiles. Más increíble todavía es el hecho de que su composición nutritiva cambia y se ajusta a las necesidades del niño a medida que éste crece y se desarrolla.

Aparte de los beneficios que la leche materna ofrece en la formación del cerebro de tu bebé y en la lucha contra las infecciones, la lactancia te ayuda a crear un vínculo muy fuerte y especial con tu pequeño. Al amamantar, tu bebé también se “nutre” de tu cariño, el contacto directo con tu piel, y la seguridad que siente en tus brazos.

 Algunas preocupaciones de la madre embarazada con respecto a la lactancia

El tamaño de sus senos. Se piensa que si son pequeños producirán poca leche, sin embargo, esto es totalmente falso. El tamaño del seno va en función de la cantidad de grasa que rodea a la glándula mamaria, no de su capacidad para producir leche.

La forma del pezón. Es conveniente que hacia el final del embarazo revisemos nuestro pezón para corroborar que sobre salga ante el estímulo, en caso de tener pezones invertidos o planos, no debemos preocuparnos, ya que el bebé no mama del pezón, sino de la areola.

No tuvo “escurrimientos” de calostro durante el embarazo. También es común escuchar que hay mujeres embarazadas a las que les escurren gotas de calostro y se piensa que quienes no tienen esos escurrimientos no producirán leche, sin embargo, esto nuevamente es falso, ya que esto no es indicativo de la capacidad para producir leche después del parto. Simplemente es algo que nos puede o no suceder.

¿Qué aspectos tengo que cuidar para que salga bien?

En términos prácticos, el aspecto que hay que cuidar para que la lactancia “salga bien”, es que la leche sea extraída eficientemente de la glándula mamaria; esto asegura que:

  • la mujer produzca suficiente leche para cubrir las necesidades de su bebé,
  • su hijo crezca adecuadamente y,
  • se prevengan problemas en los pechos.

Para lograr esta extracción hay que cuidar dos factores: la práctica y la técnica de la lactancia.

¿A qué se refiere la práctica de la lactancia?

La práctica se refiere a las decisiones que la mujer hace con respecto a la manera en que llevará a cabo la lactancia. Es muy importante que hagas los arreglos necesarios con tus médicos y hospital desde antes del parto para que te ayuden a iniciar la lactancia lo más pronto posible después del parto o cesárea, idealmente dentro de las dos primeras horas de vida del bebé.

La primera vez que tengas en brazos a tu bebé, aun en la sala de partos, ponlo en tu pecho. El estómago de tu recién nacido es muy pequeñito así que no necesita mucha leche para llenarse.

lactancia

A medida que su pancita crezca, tu producción de leche aumentará para satisfacer sus necesidades.

 El inicio precoz de la lactancia se asocia con:

  • Establecimiento más temprano       de una succión efectiva del bebé.
  • Mejora el control de la temperatura del recién nacido.
  • Estabiliza los niveles de azúcar.
  • Incrementa las evacuaciones y disminuye la ictericia (color amarillento de la piel del bebé)

La bajada de la leche

Es una de las cuestiones que más preocupa a las bajada de la leche es la consecuencia de un proceso hormonal que se desencadena después del parto, haya sido parto vaginal o cesárea. Y en ambos casos, el tiempo que demora en que baje la leche es el mismo, entre el primero y el tercer día después del parto, es un mito que con una cesárea la bajada de la leche materna tarde más.

Hasta que se produce la bajada de la leche, los pechos de la madre producen calostro, un líquido amarillento y espeso que contiene todo lo que el recién nacido necesita. Entre otros beneficios, facilita la eliminación del meconio: las primeras heces del bebé; favorece la flora bacteriana del bebé y, debido a su consistencia, es ideal como entrenamiento, practicando el ejercicio de succión-deglución-respiración.

 Interferencia en la bajada de leche

Existen varios factores que pueden interferir en la bajada de leche:

  • Emociones tales como vergüenza, enojo, irritación, miedo o resentimiento
  • Agotamiento
  • Succión deficiente debido a una posición inadecuada
  • Tiempo insuficiente de amamantamiento activo del bebé
  • Estrés
  • Comentarios negativos de parientes o amigos
  • Miedo a sentir dolor en sus senos o en el útero (p. ej., dolor en los pezones o dolores después del parto)
  • Congestión mamaria durante los primeros días

 Leche madura

Tu leche cambiará y aumentará en cantidad aproximadamente 48 a 72 horas después de dar a luz. Puede tomar más tiempo, según cuándo comiences a amamantar y con qué frecuencia lo hagas. El cambio de la leche se produce un poco antes si ya has amamantado anteriormente.

 Leche inicial: Cuando comienzas a amamantar, la leche que recibe el bebé se denomina leche inicial. Es poco espesa y acuosa, y tiene un tinte celeste. La leche inicial es más que nada agua que se necesita para saciar la sed de tu bebé.

 Leche final: La leche final es liberada después de varios minutos de haber comenzado a amamantar. Su textura es similar a la de la crema y tiene la más alta concentración de grasas. La leche final tiene un efecto relajante en el bebé. La leche final ayuda al bebé a sentirse satisfecho y a aumentar de peso. Alimenta a tu bebé hasta que notes que se está quedando dormido y está satisfecho.

 NOTA: La “leche materna débil” no existe. Tu cuerpo combinará la cantidad exacta de ingredientes necesaria para satisfacer las necesidades del bebé.

Recomendaciones para una práctica adecuada

Libre demanda, es decir, ofrecer el pecho cada vez que el bebé presente signos de tener hambre (durante el día y la noche) y no restringir el tiempo que dure la tetada. Esto es importante ya que la concentración de grasas (lípidos) es diferente en la leche que sale al principio que al final de la tetada y esto ayudará a que el bebé reciba la cantidad de energía que necesita.

El número de tetadas y su duración varía ampliamente. La única restricción es que el recién nacido no pase más de 3 horas sin recibir la leche materna. Generalmente, el bebé succionará de 8 a 12 veces en 24 horas.

  • La lactancia a libre demanda:
  • Disminuye la posibilidad de que el bebé presente ictericia.
  • Estabiliza los niveles de azúcar (glucose) en la sangre del bebé.
  • Disminuye la pérdida inicial de peso
  • Promueve la “bajada” de la leche madura.
  • Incrementa la duración de la lactancia
  • Con el tiempo irás reconociendo los gestos del bebé que indican que quiere mamar: se mete las manos en la boca, hace el movimiento de succión o abre la boca buscando el pecho. No esperes a que llore, en cuanto notes estas señales colócale al pecho.

Ofrecer un pecho sin restringir el tiempo que lacte de él, no tienes que estar pendiente del reloj. Cuando el bebé lo suelte espontáneamente y después de haber sacado el aire, se puede ofrecer el otro pecho.

  • Si el bebé ya no lo toma o se ha quedado dormido, la siguiente tetada habrá de comenzar con el pecho que no tomó o que amamantó por menos tiempo.
  • Es muy importante que tengas en cuenta la importancia de que cuanto más tiempo esté el bebé al pecho más succionará y más se activará la producción de leche.

Lactancia exclusiva mínimo durante cuatro y preferiblemente durante seis meses. Esto es sin incluir otro alimento líquido o sólido a la dieta del lactante durante este tiempo.

Procura permanecer tranquila, sobre todo si a tu recién nacido le cuesta encontrar el pezón o mantenerlo en la boca. Dar de mamar es un arte que exige un poco de paciencia y mucha práctica y nadie espera que sepas hacerlo desde el comienzo, o sea que no dudes en pedir ayuda.

¿A qué se refiere la técnica de amamantamiento?

La técnica de amamantamiento, se refiere a la posición en la que la mujer se dispone a amamantar, la manera en la que acomoda al bebé con respecto a su cuerpo para estimular el reflejo de búsqueda en el bebé y permitir que éste tome el pecho.

La base de una lactancia exitosa es lograr que el bebé agarre el pecho correctamente. Un bebé que se prende bien, saca bien la leche. Un bebé que no se prende bien, tiene más dificultad para obtener leche, especialmente si el suministro no es abundante.

La producción de leche no es abundante en los primeros días después del nacimiento, esto es normal, así lo diseñó la naturaleza; pero si la forma en que está agarrando el pecho el bebé no es buena, se le hará difícil obtener leche. Los bebés no necesitan demasiada leche en los primeros días, pero sí necesitan algo de leche.

Y posteriormente, aunque la producción de leche sea abundante, tratar de amamantar a un bebé con un mal agarre es similar a darle un biberón con un agujero que es demasiado pequeño: el biberón está lleno de leche, pero el bebé no va a obtener mucha o le va a salir muy despacio.

Una técnica adecuada evitará que los pezones y areolas (la parte más oscura del pecho que rodea al pezón) se lastimen y se agrieten y permitirá que la leche sea extraída eficientemente del pecho.

La elección de la posición para amamantar depende de las circunstancias de la madre y del niño y se buscará la que sea más cómoda y eficiente para ambos.

¿Cuándo se considera correcta la técnica de amamantamiento?

  • Cuando hay una correcta adhesión o acoplamiento de la boca del bebé al pecho de la madre.
  • Cuando la duración de las mamadas asegura la extracción de los dos tipos de leche.

Recomendaciones para una técnica correcta:

El bebé debe permanecer en contacto piel con piel con su madre tanto tiempo como sea posible inmediatamente después del parto y durante tanto tiempo como sea posible en las primeras semanas de vida. Por cierto, algunos estudios también han demostrado que el contacto piel con piel entre madre e hijo(a) mantiene al bebé tan caliente como una incubadora. No debe haber prendas que interfieran entre el pecho y la boca del bebé. Cuanto más contacto piel con piel haya, mejor.

  1. En cuanto al bebé:

Una colocación correcta es indispensable para el éxito de la lactancia. Para que el recién nacido pueda realizar una adecuada succión, el acoplamiento boca-pecho debe ser funcional:

  • El bebé debe tomar el pecho de frente, sin voltear la cara. El acoplamiento correcto permite que el bebé introduzca el pezón y gran parte de la areola dentro de la boca.
    • La boca del bebé debe cubrir toda o casi toda la areola mamaria y el pezón debe estar completamente dentro de su boca, sobre el paladar blando en la parte superior de la boca. Para dejarlo más claro, el pezón no debe quedar en los labios del bebé sino todo dentro de la boca. La leche sale por el pezón pero gracias a la succión que hace el bebé.
  • El reflejo de succión del bebé enviará al cerebro de la madre la orden para producir prolactina, hormona responsable de la producción de leche.
  • Existe una regla muy importante que se debe cumplir en el amamantamiento: “La boca del niño se acerca al pecho y no el pecho al niño”.
    • Si el bebé no se coge al pecho enseguida, no te agobies, sigue intentándolo. Algunos lo hacen enseguida y otros tardan un poco más. Para ayudarle, déjale en contacto con tu pecho desnudo la mayor parte del tiempo, cerca de tu olor y tu calor.
  1. En cuanto a la madre:

La mujer necesita estar en una posición relajada y cómoda y puede estar sentada o acostada.

Sentada: Puedes apoyar los pies en un banquito y/o colocar una almohada sobre los muslos para quitar tensión de la espalda y acercar al bebé a la altura del pecho.

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La cabeza y espalda del bebé descansan sobre el antebrazo, del lado del pecho que se está ofreciendo, de tal manera que la cabeza del bebé quede libre para moverse asegurando que la nariz del bebé no se presione contra el pecho y pueda respirar normalmente.

  • Ofrecer el pecho al bebé tomándolo con la mano en forma de “C” con el dedo pulgar arriba de la areola y los otro cuatro dedos por abajo, soportando la base del pecho contra el tórax, o bien en forma de “U”, de manera que el pulgar quede del lado interno del pecho y los otro cuatro del lado opuesto a la areola. En esta forma el bebé podrá introducir suficiente tejido mamario a la boca evitando la obstrucción por los dedos.
  • Estimular el reflejo de búsqueda tocando los labios del bebé con el dedo o la punta del pezón y cuando el bebé abra la boca introducir buena parte de la areola y pezón. Afuera de la boca del bebé se podrá apreciar mayor proporción de la areola por arriba del labio superior que del lado inferior.
  • En ésta posición se suscitarán los reflejos de succión y deglución.

No te preocupes, aunque el bebé tenga su nariz estrechamente pegada contra la mama, puede respirar normalmente debido a la conformación anatómica de ésta.

Posteriormente, el retiro del pecho debe hacerse cuidadosamente, ya que el retiro brusco puede causar trauma del pezón. Romper el vacío succional de la boca separando los labios con el dedo meñique en la comisura e introduciéndolo entre las encías. Sólo entonces retirar el pecho suavemente.

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Posición para amamantar gemelos

¿Cuáles serían los aspectos que debo reconocer mientras estoy dando de mamar?

Anteriormente se mencionó cómo poder reconocer el amamantamiento correcto, dentro de algunos lineamientos generales. Ahora, vamos a ver en la práctica de la lactancia qué aspectos debes reconocer

  • Sonido de deglución audible. Cuando el bebé está extrayendo leche suficiente, su deglución (tragar) es perfectamente audible. El sonido característico de la deglución a veces se acompaña de una especie de suave quejido producido por el aire que se desplaza en el espacio retrofaríngeo (atrás de la garganta).
  • Actitud de bebé satisfecho: Cuando el amamantamiento se hace correctamente, tanto el bebé como la madre sienten placer al hacerlo. El bebé mama tranquilamente, sin apuro ni ansiedad, en forma rítmica, apreciándose claramente relajado y satisfecho.
  • Sueño Tranquilo: Habitualmente después de mamar del segundo pecho, el bebé se queda dormido plácidamente y es habitual que suelte el pecho espontáneamente cuando se relaja. El bebé duerme 1,5 a 3 horas y al despertar, con una actitud corporal, una actividad bucal y lingual propia y un gemido o leve llanto característicos, pide de mamar nuevamente.
    • Mucho antes de llorar, el bebé muestra que está listo para alimentarse. Su respiración puede cambiar, por ejemplo. O puede empezar a estirarse. La madre, a menudo en sueño ligero y en sintonía con su bebé, se despertará, su leche empezará a fluir y el bebé, calmado, usualmente tomará el pecho, contento. Un bebé que ha estado llorando durante algún tiempo antes de ser puesto al pecho, puede rechazarlo aunque esté muy hambriento.
  • Producción de leche constante: La madre que amamanta en forma correcta puede notar que la producción de leche es constante y sentirá que la bajada de la leche está ajustada al horario de mamadas de su bebé.
  • Aumento de peso normal: Desde el punto de vista nutricional, el bebé que se amamanta correctamente, con la frecuencia y duración de las mamadas que corresponde a su edad, tiene un incremento de peso y estatura perfectamente adecuado
  • Al menos seis pañales mojados: Si el bebé está recibiendo la cantidad de leche suficiente, mojará al menos 6 pañales en el día con una orina clara que no deja marca en el pañal
  • Deposiciones amarillas y fluidas: Después que se ha eliminado el meconio, las deposiciones son de color amarillo oro, de consistencia más o menos fluida y tienen un olor característico.
  • Pezones y pechos sanos: Si el niño se acopla bien y hace una succión correcta, el amamantamiento no provoca dolor ni daño en los pezones. Por otra parte, si la extracción de la leche es adecuada, se evita la plétora (Inflamación dolorosa) y la congestión de los pechos.
    • El pecho se va ablandando mientras avanza la lactancia.
    • El pezón se verá elongado (alargado) después de la lactancia, pero no marcado o lastimado

¿Cuándo puedo saber si ya terminé de amamantar?

Cuando el bebé haya extraído la leche disponible o cuando haya quedado satisfecho, soltará el pezón espontáneamente.

Si por alguna razón hay que suspender la tetada antes del que el bebé termine de succionar, es importante romper la presión negativa de la boca del bebé sobre el pecho, para evitar que se lastime el tejido. Esto se logra si la mamá introduce su dedo meñique y abre la boquita del bebé.

Régimen de Libre Demanda

En el régimen de libre demanda es el bebé el que regula la frecuencia de las mamadas de acuerdo a la necesidad que tiene de recibir alimento y de hidratarse. Durante los primeros días el vaciamiento gástrico se produce más o menos cada 1,5 hora y con esa frecuencia el bebé necesita recibir alimento y agua.

Los bebés a menudo amamantan muy seguido los primeros días, esto es normal y temporal. En realidad, durante los primeros días los bebés tienden a mamar con frecuencia, en especial al final de la tarde o durante la noche.

Es importante que entiendas esto, ya que muchas veces esta demanda frecuente se interpreta como que la leche materna no es suficiente y se recurre a la fórmula, que obviamente mantendrá satisfecho al niño por más tiempo porque se digiere más lentamente.

Hasta que se ajusta el proceso de producción de leche a la demanda del niño, durante las primeras semanas la madre tendrá que amamantar frecuentemente (cada 2 1/2 a 3 horas), pudiendo también tomar la iniciativa de dar de mamar cuando sienta los pechos demasiados llenos.

La base de la manutención de la producción de la leche está en permitir el equilibrio natural entre lo que el bebé pide y lo que la madre produce. El poner horarios rígidos interfiere con el delicado mecanismo fisiológico de la lactogénesis (producción de leche).

Cuando se inicia la mamada, el bebé hace una succión “vacía” por algunos segundos. Con esto estimula el reflejo de eyección (salida de la leche) y a la vez le da tiempo al bebé para organizar el sistema de succión-deglución para recibir la leche.

En cada mamada el bebé debe recibir los dos tipos de leche de cada pecho: la leche inicial, con más contenido de lactosa y agua, y la leche final, con más contenido de grasa y mayor concentración.

Estudios han demostrado que en las primeras semanas, la segunda leche empieza a fluir después de los 7 minutos, razón por la cual las mamadas deben prolongarse al menos 15 minutos por lado, vaciando siempre un pecho antes de ofrecer el otro.

Si la leche no es removida, la glándula produce una sustancia que inhibe el proceso de síntesis celular, y si ésta situación persiste, cesa totalmente la producción. El vaciamiento de ambos pechos es indispensable para que se mantenga en ellos la producción normal de leche.

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¿Y cómo podemos reconocer si un amamantamiento es correcto?

  • Cuando satisface todas sus necesidades nutricionales, con un mínimo de desgaste metabólico.
  • Cuando no provoca molestias en la madre y ella siente verdadero placer de amamantar a su hijo.
  • Cuando satisface psico-emocionalmente tanto a la madre como al niño.

¿Qué ventaja tiene que yo amamante a mi bebé?

La composición de aminoácidos y ácidos grasos de la leche materna resulta la más adecuada para satisfacer plenamente las necesidades nutritivas del bebé para que tenga un óptimo desarrollo, éste es uno de los principales beneficios que aporta la leche de seno materno pero existen también otros:

Para el bebé:

Alimento ideal: porque contiene todos los nutrientes que el niño necesita, durante los primeros 6 meses de vida, evita tanto la desnutrición como la obesidad.

Protección contra enfermedades: la leche materna protege al niño contra infecciones, diarreas y resfríos porque contiene sustancias que aumentan sus defensas, además, previene la aparición de alergias

Salud buco dental: los niños amamantados, al succionar el pecho materno estimulan un mejor desarrollo de los huesos y músculos de la cara, favoreciendo también el futuro crecimiento de dientes más fuertes

Para la mamá:

Recupera la figura: La producción de la leche materna promueve la pérdida del peso ganado durante el embarazo

Evita las hemorragias: La succión del pecho estimula la liberación de algunas sustancias, que permiten al útero recuperar su estado original, evitando las hemorragias después del parto

Económica: la leche materna es limpia y saludable. Está disponible a la temperatura ideal y elimina el trabajo de preparación, lo que presenta ahorro de tiempo y dinero

La lactancia prolongada y repetida contribuye a formar niños emocionalmente sanos y reduce el riesgo de padecer cáncer de mama.

Se recomienda continuar con la lactancia nocturna (al menos una vez en la noche), ya que ésta mamada produce una mayor secreción de prolactina influyendo directamente en una mayor producción de leche y en la manutención de la amenorrea (no hay ovulación ni menstruación) e infertilidad postparto.

¿Y cómo me debo cuidar yo si estoy amamantando?

  • En cuanto a alimentación: debes incluir en tu dieta todo tipo de productos, en especial frutas, hortalizas, verduras, líquidos y carnes. La grasa, sal y dulce debe ingerirse en poca cantidad.
  • No consumas alcohol o cigarrillos y procura no tomar bebidas con cafeína, si necesita medicamentos consulta a tu médico.
    • El uso de medicamentos durante la lactancia debe ser cuidadosamente monitoreado por un médico. Todos los fármacos pasan a la leche y si pasan en cantidad suficiente pueden producir efectos secundarios graves. Algunos medicamentos son compatibles con la lactancia y otros no.
  • Examina con frecuencia tus pechos
  • Báñate diariamente y limpia siempre el pezón antes de empezar a amamantar a tu bebé.
  • Usa un sostén o corpiño adecuado.

Consejos importantes a seguir que te ayudarán a tener una lactancia exitosa

¿Cuándo y cómo despertar al bebé? Recuerda, durante las primeras cuatro semanas no debe transcurrir más de tres horas sin que el bebé reciba alimento.

Estimula al bebé para que despierte completamente: quítale las cobijas, cámbiale el pañal, coloca al bebé en contacto piel a piel ya sea con la madre o padre, masajéale su espalda, brazos y piernas. Pasa un algodón húmedo en su carita.

NO le ofrezcas complementos como fórmulas o tés. La leche materna es el alimento ideal y contiene todos los nutrientes necesarios para que nuestros hijos se desarrollen correctamente. Si la madre alimenta a su hijo a libre demanda, generará la leche que requiere su bebé.

 Sugerencias para crear un buen ambiente para el amamantamiento:

  • Busca un lugar tranquilo para amamantar. Antes de comenzar a alimentar a tu bebé, desenchufa el teléfono, pon música relajante y respira profundo. (Respira profundamente con el abdomen cuatro o cinco veces).
  • Si amamantar en público te incomoda, insiste en tener privacidad y/o coloca una manta liviana sobre el bebé y tu hombro.
  • No dejes que amigos y parientes con buenas intenciones y que piensen distinto te desanimen.
  • Restringe las visitas hasta que te sientas cómoda.

Con la colaboración:

Maestra en Ciencias Ma. Eugenia Flores Quijano del Departamento de Investigación en Nutrición del Instituto Nacional de Perinatología.

Dra. Giovanna Majanos Rivas.

IBCLC Graciela Hess

Referencias

La piel del recién nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

La piel del recién nacido

                                                                     pielreciennacido

El cerebro y la piel

Los gusanos de tierra tienen una simple membrana. Los pescados tienen escamas. Los pájaros, por supuesto, tienen plumas y los mamíferos tienen pelambre. ¿Y los humanos? A diferencia de otros primates, somos únicos porque tenemos muy poco pelo y una epidermis gruesa, con un estrato córneo (la capa más externa de la piel formada por células muertas convertidas en queratina que se descaman continuamente) muy bien desarrollado. Tenemos que recordar que nuestra piel se ha desarrollado en conjunto con nuestro versátil y bien organizado cerebro.

Tanto la piel como el cerebro tienen en común que se originan en la capa ectodérmica del embrión. Por lo tanto, en cuanto a desarrollo embrionario, podríamos decir que la piel es la parte superficial del cerebro.

La piel “cierra el círculo” previniendo que las terminaciones nerviosas de todo el organismo queden expuestas y al mismo tiempo es la interfase o comunicación entre el sistema nervioso central y el medio ambiente.

Para la sobrevivencia del ser humano en el medio extrauterino, es vital que se forme una barrera que impida la pérdida de agua y la entrada a las infecciones.

¿Qué es la piel?

La piel es el órgano más grande del cuerpo y está formado por tres capas principales: la epidermis, la dermis y la más profunda llamada subcutánea o grasa. Dentro de estas capas se encuentran los vasos sanguíneos, los nervios, las glándulas sudoríparas y los folículos pilosos.

Epidermis: Es la capa más superficial de la piel y está formada a su vez por tres capas: el estrato córneo, el estrato granuloso y la capa basal.

Dermis: es la conductora del calor, del dolor y del tacto.

Hipodermis o capa de grasa subcutánea: está compuesta principalmente de tejido graso que se acumula principalmente en el tercer trimestre del embarazo.

Esta capa funciona como un aislante de calor, protector contra golpes y reserva de calor.

La piel del recién nacido

¿Cuál es su función?

La función de la piel es de barrera protectora contra las infecciones y juega un papel muy importante en la regulación de la temperatura y en el almacenaje de grasa. La piel también regula la pérdida insensible de líquidos al mismo tiempo que permite la salida de electrolitos y agua (sudor).

De alguna manera, después de los 9 meses de embarazo en los que el bebé se encuentra en un medio líquido (dentro de la bolsa y rodeado por el líquido amniótico), el recién nacido emerge al mundo con una piel y un estrato córneo bien desarrollados.Las funciones principales del estrato córneo son la de conservación del agua corporal y la de barrera. En el recién nacido a término la permeabilidad es equivalente a la del adulto.

 En el recién nacido pretérmino el estrato córneo es aún más fino que en el bebé a término y, por lo tanto, no impide ni el paso del agua a través de la epidermis, ni la absorción de productos tópicos, ni la invasión microbiana. La permeabilidad de la piel es mayor cuanto menor es la edad gestacional.

Diferencias en la piel de un recién nacido con la de un adulto

Diferencias en la piel de un recién nacido con la de un adulto

En líneas generales las principales diferencia de la piel de un recién nacido con un adulto son:

  • La dermis del recién nacido a término es más gruesa y está bien organizada, sin embargo es más delgada y tiene un mayor contenido de agua que la piel del adulto.
  • La piel del recién nacido tiene mayor susceptibilidad a infecciones bacterianas como también a los traumatismos.
  • Produce además  menor secreción por sus glándulas sebáceas, y su reactividad vascular está aumentada.
  • El pH de la piel es neutro

El peso de la piel del recién nacido es el 13% del total del peso de su cuerpo mientras que en un adulto es apenas el 3%. Un recién nacido es más susceptible a infecciones, irritaciones de la piel y pérdida de agua.

Características de la piel de un recién nacido:

La apariencia de la piel de un recién nacido varía dependiendo de las semanas de embarazo. Los bebés prematuros tienen una piel más delgada y transparente. La piel del recién nacido a término, es más gruesa suave al tacto y un poco arrugada.

El color de la piel del recién nacido es una característica que llama mucho la atención a los padres: sorprende que al nacer presente una tonalidad diferente a la que tendrá algo más tarde y que en ciertas posturas o con el llanto cambie a un color más intenso. Según pasan los días estas variaciones van dejando de darse, hasta que el tono de piel se estabiliza.

El bebé tiene las manos y los pies azulados: Cuando veas por primera vez a tu hijo tras el parto te sorprenderá su color: rojo amoratado y con una sustancia blanquecina por encima (ésta es la vérnix, una capa de grasa que ha protegido su cuerpo durante el embarazo y que se reabsorbe sola a los dos o tres días del nacimiento).

El color amoratado se debe al esfuerzo que ha realizado para atravesar el canal del parto, pero va desapareciendo en las horas siguientes, hasta dar lugar a un tono rosado. El tono rosado proviene de los vasos sanguíneos de color rojo, que se traslucen a través de la piel del bebé, que todavía es fina. El verdadero color de la piel aparecerá gradualmente, durante el transcurso del primer año.

En algunos casos el bebé puede seguir teniendo amoratados los pies y las manos, debido a que la circulación sanguínea todavía no está bien establecida, pero este color debe corregirse en cuanto cumpla sus primeras 24 horas de vida. Si no ocurre así y el tono permanece hay que comentárselo al neonatólogo.

 Los niños que nacen por cesárea son una excepción: llegan al mundo con un color estupendo, sonrosadito y nada amoratado, porque se han ahorrado el esfuerzo del parto.

Después del corte del cordón umbilical, la piel se enrojecerá intensamente y esto puede durar varias horas.

La adaptación del recién nacido y la piel.

El recién nacido va a enfrentar numerosos cambios fisiológicos durante la transición del medio acuoso en el que se encontraba dentro del útero al medio ambiente seco del mundo al que nace.

Entre los desafíos a los que se enfrenta podemos considerar la adaptación a respirar aire, a alimentarse, a expulsar los deshechos, a mantener la temperatura de su cuerpo y el balance de líquidos.

Igualmente crítico para su adaptación es el desarrollo de una barrera cutánea relativamente impermeable: el estrato córneo. Durante la transición al medio extrauterino (fuera del útero), el estrato córneo inmediatamente ejecuta varias funciones vitales para el recién nacido. Entre estas podemos mencionar:

  • Es una barrera para la pérdida de líquidos,
  • Es una barrera para el control de las infecciones,
  • Promueve la formación del manto ácido.
    • En el momento del nacimiento, el pH de la piel (grado de acidez o alcalinidad de la piel) es prácticamente neutro: 6.5. Y gradualmente, como resultado de los cambios que ocurren en la superficie de la piel después del parto (sudor, microorganismos de la grasa, etc.) y de los procesos metabólicos que ocurren dentro del estrato córneo, se va volviendo más ácido en las primeras semanas después del parto. La piel se vuelve ligeramente ácida: pH de 5.5, lo cual es necesario para la defensa contra los microbios (las bacterias no se desarrollan en un medio ácido). La acidificación también sirve para mantener la integridad de la barrera epidérmica.
    • El desarrollo de este manto ácido tarda de 2 a 8 semanas dependiendo de la edad gestacional del bebé. Aún en el bebé que nace a término se demora en las zonas que constantemente están cubiertas como podría ser la zona del pañal
  • Tiene acciones antioxidantes,
  • Tiene acciones de termorregulación y protección de los rayos ultravioletas y otros químicos del medio ambiente.

La piel del recién nacido a término tiene desarrollado un buen sistema inmunológico.

¿Cómo es que la piel del recién nacido llega a ser esta super envoltura?

El recién nacido a término tiene cubierta parte de su piel, en el momento del nacimiento, por vernix caseosa o unto sebáceo:

La respuesta está en la sustancia amarillenta y grasosa, que cubre y protege la piel del bebé en el útero y que podemos ver en el recién nacido: el “vernix caseosa” o unto sebáceo: sustancia de color blanco-grisáceo, de aspecto untuoso formada por acúmulo de células muertas del estrato córneo. Aparece fundamentalmente en los pliegues de flexión, detrás de las orejas y espalda.

“Vernix” viene del latín y quiere decir “barniz”, el vernix barniza al bebé y “caseosa” viene del latín y quiere decir “queso”. Estructuralmente, el vernix es similar a la capa más externa de la epidermis: el estrato córneo.

El vernix se empieza a formar en el tercer trimestre del embarazo. El bebé, al igual que los nadadores, al permanecer por tiempo prolongado en sumergimiento, puede experimentar daños en su piel. Por eso en este momento, una hiperactividad de las glándulas sebáceas y una descamación acelerada de las células (los corneocitos) de la última capa de la piel del bebé- que van a formar el estrato córneo- se combinan para crear una película grasosa que cubre toda la superficie de la piel del bebé y protege su piel de la maceración.

La coincidencia de estos dos procesos es vital, ya que el estrato córneo necesita un ambiente seco para completar su desarrollo. Este lo provee el vernix, formando una barrera protectora, que la mantiene aislada del agua.

El vernix, al estar colocado como sándwich entre el líquido amniótico y la piel, está estratégicamente localizado para actuar también como defensa. Los componentes actúan en contra de las bacterias comunes y los hongos. Es posible que una función importante prenatal del vernix sea el proteger al bebé de infecciones dentro del útero.

Reevaluando al “vernix”

Muchas personas creen que el vernix puede compararse a la sangre, meconio o líquido amniótico, o sea a alguno de los deshechos del proceso del parto que deben limpiarse perfectamente después del nacimiento presentarle a la madre un bebé “limpio”. La creencia antigua de que el vernix servía como una especie de ungüento grasoso para facilitar la expulsión del bebé en el momento del parto, no tiene sentido dado que los bebés a término más grandes son los que están menos cubiertos de esta sustancia.

En el Instituto de Ciencias de la Piel de Cincinnati, EUA, el doctor Hoath y sus colegas sugieren que, en vez de considerar al vernix como un producto deshechable, se le debe considerar como un limpiador natural de la piel. Y quizás también sea un protector para las infecciones, un antioxidante y un agente que ayude a curar las heridas. El doctor Hoath considera que en vez de limpiar para quitar el vernix, deberíamos de frotar suavemente para que se absorba en forma natural.

La biología del vernix

No se trata simplemente de una sustancia grasosa. Desde luego tiene una composición única: el 80% es agua, un 10% es grasa y otro 10% son proteínas. El gran secreto del vernix caseoso, es cómo puede retener tal cantidad de agua.

Los atributos del vernix no terminan aquí. El doctor Hoath ha encontrado que el vernix también contiene una alta concentración de vitamina E, un potente antioxidante, lo que la protege de la acción dañina que puede ejercer el oxígeno, o las radiaciones ultravioletas. Numerosos estudios señalan que el vernix constituye una barrera anti-microbiana, ya que contiene proteínas que se adhieren a las bacterias, virus y hongos, bloqueando su adhesión a los tejidos

Conforme avanza el embarazo, el vernix se mezcla con el líquido amniótico lo que hace que se vea turbio. Esto se considera como prueba de madurez pulmonar del bebé. Ya está listo para respirar en el momento de su nacimiento.

¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé?

El periodo de los primeros 28 días es una época de adaptación, con reacciones consideradas normales pero también otras no tan normales que a veces se confunden. Empecemos por las situaciones son normales y que no requieren tratamiento. Entre ellas las más importantes son:

Otros cambios de color en la piel del bebé: Una vez que estén en casa, tu bebé puede sufrir otras variaciones en su tono de piel. Es importante que sepas si son normales o debes llevarle al pediatra:

  • Uñas y labios amoratados. Ante una bajada de temperatura, el cuerpo mantiene calientes los órganos vitales, en detrimento de las partes más “prescindibles”, que adquieren este color. Evita exponer a tu hijo al frío y a las corrientes de aire directas.
  • Enrojecimiento. Se pondrá colorado cuando llore o se esfuerce en hacer caca (no tiene importancia) y también cuando permanezca mucho tiempo echado en la misma posición. Para evitarlo, cámbiale de postura de vez en cuando.

Transparencia: Además del color, otra peculiaridad sorprendente de la piel del recién nacido es que es tan fina y tiene tan poca grasa, que permite ver las venas y los capilares a través de ella. Esta característica está muy acentuada en los prematuros, que poseen una piel casi transparente. A medida que los niños van ganando peso, la piel se les va engrosando y las venas dejan de apreciarse a simple vista.

Vérnix Caseoso: Ya se habló ampliamente de él.

Lanugo: Un vello corporal fino, suave y poco pigmentado que cubre la espalda, los hombros y la cara. Desaparece en las primeras semanas y es reemplazado por vello y pelo terminal en el cuero cabelludo. Los bebés prematuros tienen una mayor cantidad de lanugo.

Descamación de la piel: Se ve en la mayoría de los recién nacidos normales, es fina y discreta, localizada o generalizada.

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Esta descamación fisiológica comienza alrededor de los tobillos a partir de las 48-72 horas de vida, y suele quedar limitada a palmas y plantas, aunque en algunas ocasiones se generaliza. Desaparece en forma espontánea en dos a tres semanas.

¡Ojo!. Si ocurre en el momento de nacer NO es normal y puede indicar algún trastorno nutricional dentro del útero o algún inicio de otra enfermedad

Ictericia: Se observa en 6 de cada 10 recién nacidos a término y con mayor frecuencia en el prematuro, es el color amarillo de la piel y parte blanca de los ojos, por lo general se inicia al segundo día de vida, alcanza su máxima actividad al  cuarto día y desaparece en forma espontánea y gradual entre los días 10 y  15. En el caso de los prematuros la ictericia es más precoz, es más elevada y dura más tiempo en desaparecer.

La mal llamada mancha Mongólica: Es una mancha o mácula azul grisácea y de tamaño variable, que  no tiene una clara explicación. Por lo común es en la región lumbar baja pero se le puede ver en otros sitios, es frecuente en nuestra raza latina. En la mayoría de los casos desaparece alrededor de los dos años.

¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé?

Cutis marmorata fisiológico: El recién nacido tiene una gran inestabilidad vasomotora  que puede producir una característica coloración cutánea, semejante al veteado del mármol, con líneas irregulares más oscuras entre espacios más pálidos y que se denomina cutis marmorata. Esta manifestación también se observa en el niño mayor coincidiendo con el incremento brusco de la temperatura en el caso de un proceso febril.

 ¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé?

¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé pero me pueden causar preocupación?

Los trastornos corrientes y que pueden no siempre significan enfermedad pero es fácil confundir:

El eritema tóxico: Es la erupción mas frecuente, visto entre el 20 al 60% de los recién nacidos de término, es rara en los prematuros. No se conoce la causa, se inicia entre las 24 a 72 horas, presenta cuatro tipos de lesiones, en combinación y número variable: máculas o manchas rojas, ronchas, pápulas y pústulas (la roncha se infecta y hay pus).

¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé pero me pueden causar preocupación?

Desaparecen sin tratamiento, en forma espontánea entre los 7 y 10 días. Y no comprometen plantas de los pies ni palmas de las manos. En general el diagnóstico es sencillo pero la presencia de pústulas obliga a diferenciarlos de una infección agregada.

La miliaria: Es una erupción vesicular producto de la obstrucción de conductos por tapones de grasa y sudor. La retención de sudor es frecuente sobretodo en prematuros. Se presenta bajo dos formas; las cristalinas o sudamina con vesículas claras de 1 a 2 mm como verdaderas gotas de rocío superficiales y La miliaria Rubra, mas frecuente caracterizada por presencia de pápulas pequeñas, rojizas o pequeñas pápulas vesiculosas (se inflaman y tienen líquido dentro).

 ¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé pero me pueden causar preocupación?

Se localiza por lo general en los pliegues, cuello, axilas, frente, dorso alto y superficies de los brazos. El tratamiento es evitar el calor y la humedad excesiva, conviene usar ropa liviana y baños frecuentes

El Millium: Son pápulas perladas pequeñas de 1 a 2 mm de diámetro, blancos o amarillentos, firmes, formadas por la retención de material sebáceo, localizadas en mejilla, nariz, mentón y frente, escasas o numerosas. Desaparecen en unos cuantos días y a veces en semanas.

 ¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé pero me pueden causar preocupación?

Desaparecen en forma espontánea durante el primer mes. Se ven prácticamente en la mitad de los lactantes menores.

El acné neonatal: Es una erupción que tiene diferentes formas con comedones, pápulas y pústulas, localizadas principalmente en mejillas. Se ve entre el 20 al 50% de los niños alrededor del mes de edad, en general es leve.

 ¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé pero me pueden causar preocupación?

Por lo común hay historia de acné en la familia y tendencia a desarrollarlo en la pubertad. Desaparece en forma espontánea en unos meses y las cicatrices son excepcionales.

La dermatitis seborreica: Es un trastorno benigno de causa desconocida que afecta áreas seborreicas (donde hay más grasa). Aparece entre la semana 2 y 10. Está caracterizada por áreas de eritema (irritación de la piel) de un color asalmonado con descamación amarillenta grasosa en el cuero cabelludo, cara, las áreas de los pliegues y el ombligo.

¿Qué situaciones o reacciones son normales en la piel de mi bebé pero me pueden causar preocupación?

En el cuero cabelludo puede haber una costra amarilla adherente llamada costra láctea. Tu médico te dirá cuál es el mejor tratamiento dependiendo de los síntomas de tu bebé.

Falsa uña encarnada: Al nacer la uña puede ser corta, suele verse en prematuros. Se corrige sin tratamiento durante el primer año

Y ¿cuáles son los cuidados que se le deben dar a la piel del bebé?

¿Y cuáles son los cuidados que se le deben dar a la piel del bebé?

En el cuidado de la piel son aspectos importantes la integridad de la piel, la higiene (con especial atención al cuidado del ombligo y el área del pañal), el control de la temperatura y el adecuado uso de antisépticos y emolientes.

Las primeras rutinas que se le hacen al recién nacido, aunque estén bien intencionadas, pueden romper la formación del manto ácido. Es por eso que en el recién nacido a término se deben usar jabones neutros o discretamente ácidos y no perfumados y aplicarlos en pequeñas cantidades con la mano o con una esponja suave.

La piel sana tiene mecanismos de auto limpieza inherentes por lo que, excepto en determinadas zonas, no parece necesario el baño diario. Las zonas ano genitales, los pliegues de las axilas y de las ingles, las manos, las secreciones orales y nasales se limpiarán cuantas veces sea necesario.

Los ojos: No es necesario realizar ningún tipo de higiene en especial. El movimiento de los párpados sirve para que las lágrimas actúen como baño ocular. Así de simple.

 ¿Y cuáles son los cuidados que se le deben dar a la piel del bebé?

La nariz: El estornudo de tu bebé es el principal aliado para cumplir la misión de asear la nariz ya que a través de este mecanismo eliminará las secreciones y mucosidad. Entonces, si estornuda, no es por que está resfriado.

Las orejas: Limpia solo la parte externa del pabellón. No utilices hisopos que pueden producir lesiones en el conducto. El cerumen que sale desde el interior, contrariamente a lo que tú puedas creer, protege el conducto auditivo y lo mantiene limpio.

Las uñas: Están presentes en todos los dedos del bebé y, aunque pueden ser relativamente blandas en el momento del nacimiento, van adquiriendo consistencia y un aspecto normal poco tiempo después.

En los recién nacidos tienden a cortarse espontáneamente. Si así no ocurriera, utiliza para tal efecto tijeras con puntas redondeadas para evitar lastimar al pequeño. Acciónalas también con mucho cuidado. No hay que apurar y siempre cortarlas rectas, especialmente las de los dedos de los pies.

La boca: No requiere de ningún cuidado especial, salvo cuando aparecen manchas blancas en su interior, denominadas “muguet”. Son producidas por un hongo que se adhiere a la lengua, el paladar y las encías. Aquí se requiere de la intervención del pediatra.

La piel: Es tan suave como delicada. El frío y el calor la vuelven áspera. El recién nacido siente todo con mayor intensidad que el adulto. Su capa de carne es sumamente fina y la capa de grasa que posteriormente le protegerá de influencias dañinas todavía es poco desarrollada. Pese a esto, la protección natural de la piel ya está en funciones.

 ¿Y cuáles son los cuidados que se le deben dar a la piel del bebé?

Es importante saber que las nalgas y los pliegues de la piel son las partes más vulnerables del cuerpo del recién nacido. Estas partes se irritan con facilidad por la mezcla de calor y humedad que se acumula en los pañales.

Cambio de pañal y cuidados de la piel: Debe ser frecuente, coincidiendo, como mínimo, con cada toma. El uso de pañales desechables ha disminuido drásticamente la incidencia de dermatitis en el área del pañal, pero los pañales de plástico tienen un efecto oclusivo que aumenta la humedad y el riesgo de irritación local y la absorción percutánea.

Por tanto, una vez retirados los restos de heces y orina, es importante secar bien la zona perineal. Se recomienda aplicar cremas o pomadas espesas y adherentes que crean una película que hace función «barrera», disminuyendo el riesgo de irritación.

La aparición de la dermatitis del pañal está en relación con la humedad, la irritación producida por las heces y la orina, la maceración secundaria a la oclusión por el pañal y la colonización microbiana, sobre todo por Candida albicans.

La dermatitis del pañal se refiere, en sentido amplio, a cualquier enfermedad cutánea que se manifiesta sólo o principalmente en la zona que cubre el pañal.

El cordón umbilical: Aquí la adecuada higiene adquiere un papel importante en la prevención de infecciones.

En cada cambio de pañal lo debe limpiar con una gasa empapada en alcohol puro -no te asustes, porque no le arderá- que ayudará a que se reseque más pronto y se desprenda lo antes posible sin complicaciones.

Sin miedo, debe presionarse hasta la base para arrastrar impurezas.

Generalmente, el cordón cae entre los 7 y los 14 días. Si antes de que eso ocurra adquiere una tonalidad fea o color rojo en la base, el recién nacido debe ser llevado al médico porque se puede tratar de una infección.

Al caer, a veces presenta una mancha de sangre por un par de días. Conviene seguir aplicando alcohol puro. Ni polvos, ni cremas cicatrizantes. La aplicación de polvos de talco en la zona umbilical se debe evitar, ya que pueden dar lugar a granulomas a cuerpo extraño o a una desecación excesivamente rápida, con riesgo de hemorragias y de infecciones.

En el comercio existen pañales especiales para los niños que aún no se le ha caído el ombligo. El consejo de doblar un pañal desechable corriente a la altura del muñón umbilical solo expresa el desconocimiento del principio físico de absorción de orina por el  gel que poseen estos pañales.

El baño: La caída del cordón del baño es el salvoconducto para el baño.

¿Y cuáles son los cuidados que se le deben dar a la piel del bebé?

Debe hacerse de preferencia en la noche, cuando el padre ha regresado al hogar y puede compartir este momento muy importante en la relación del recién nacido con sus progenitores, aunque al comienzo no le guste mucho.

Ya en la cuarta semana de vida, el baño pasará a constituirse en una verdadera fiesta para el bebé.

Utiliza siempre un jabón neutro, sin perfumes ni desodorantes y cuida de enjuagar perfectamente. Agrega amor en cantidad ilimitada.

La temperatura del agua debe fluctuar entre los 36 y 38 grados centígrados, si no tienes termómetro, mete el codo en el agua y la temperatura del agua debe de ser agradable.

Al terminar, procede a secar perfectamente la piel, sobre todo en los pliegues, pero con mucho cuidado para evitar fricciones que puedan dañar la piel. Tras el baño, evita aplicar talco o perfumes. Pueden resultar nocivos para la piel y los pulmones del recién nacido.

El secado apropiado y masajes son del completo agrado del recién nacido. Lo relajan tanto que hasta puede saltarse el horario de alimentación y dormir placidamente varias horas seguidas.

Emolientes o cremas para la piel: Estas sustancias proporcionan hidratación y plasticidad, ya que aumentan la cantidad de agua del estrato córneo. Los emolientes se utilizan en el recién nacido a término cuando la piel esté seca, fisurada o con descamación y se aplicarán después del baño con la piel húmeda.

  • El tipo de emoliente que se debe utilizar no debe contener productos perfumados, colorantes o conservantes.

Temperatura de la habitación del bebé: Evita las temperaturas altas ya que pueden provocar hipertermia o sudamina (erupción provocada por sudor que queda retenido debajo de la piel) y las temperaturas frías pueden dar lugar a hipotermia o paniculitis.

En las primeras semanas de la vida son frecuentes las crisis de sudoración y las miliarias, debido a la inmadurez de los centros nerviosos simpáticos que regulan la respuesta a los estímulos térmicos.

Se aconseja evitar la exposición excesiva a los rayos solares. Las radiaciones solares tomadas con precaución son aconsejables, ya que los rayos ultravioletas B favorecen la síntesis de vitamina D necesaria para el crecimiento del bebé. El tiempo de exposición se debe limitar y aumentarlo progresivamente según la tolerancia. Es necesario utilizar filtros con factor de protección alto, que no contengan sustancias irritantes para los ojos.

La ropa del recién nacido ha de ser holgada y preferentemente de algodón. Se deben evitar las prendas de lana en contacto directo con la piel, ya que pueden

ser irritantes. El exceso de ropa es el responsable de la mayoría de casos de sudamina.

El pelo: En el momento del nacimiento todos los pelos de la cabeza están sincronizados en la “fase telógena” (período de reposo antes de la caída del folículo piloso, de unos 3 meses de duración), a excepción de los de la región occipital, que permanecen en fase de anágena (fase de crecimiento activo del pelo) hasta las 8 o 12 semanas en las que entran en fase telógena abrupta.

Este hecho explica la aparición de áreas de calvicie -transitoria- en la región occipital (la parte de atrás de la cabecita) cuando el niño tiene dos o tres meses de vida y que , muy pronto, son cubiertas por nuevos pelos en crecimiento.

Es absolutamente falso que al cortar o rapar el cabello éste crezca más fuerte, por lo que no están justificadas las “podas radicales” a las que se someten tantos bebés. Lava suavemente el pelo de tu bebé una o dos veces por semana con un champú especial para bebés que no pican los ojos.

Referencias

Introducción de Alimentos Sólidos
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Introducción de Alimentos Sólidos

¿Cuándo debo empezar?

Introducción de Alimentos Sólidos

La mayoría de los pediatras recomiendan dar exclusivamente leche materna al bebé hasta los seis meses y de ahí en adelante ir introduciendo lentamente alimentos sólidos. A este proceso se le llama ablactación o destete.

 Al introducir gradualmente al bebé a los alimentos sólidos, a los doce meses, los alimentos sólidos formarán la parte más importante de la dieta de tu bebé balanceando con la leche materna o fórmula y su dieta será muy variada.

 Es importante recordar que no hay reglas generales para hacer esto ya que cada bebé es diferente, algunos empiezan antes que otros; unos comen de todo y otros son muy peculiares en sus gustos.

 ¿Por qué hasta los seis meses?

 Un importante motivo para no apresurarse para introducir al bebé a los alimentos sólidos es que el intestino es un órgano que madura desde el nacimiento y debe ir aumentando la cantidad de enzimas que produce para poder asimilar alimentos como cereales, almidones, azúcares, etc. Y se sabe que antes de los 5 a 6 meses, el sistema digestivo del bebé no está preparado para los alimentos sólidos sino hasta, aproximadamente, los 6 meses de edad.

Por otra parte, los alimentos sólidos tienen mayor contenido de proteínas y sodio que la leche materna o la fórmula y en los primeros meses de la vida el riñón aun inmaduro del bebé no está en condiciones de aceptar esta sobrecarga. Hasta los 6 a 7 meses será capaz de manejar los residuos que contienen nitrógeno procedentes de esos los alimentos

 Desde el punto de vista neurológico, el bebé al tener un mejor tono muscular, ya puede sentarse, y adoptar una posición adecuada para recibir su comida (a diferencia de la posición de lactar o biberón).

Otro punto importante a tener en cuenta es que alrededor de los seis meses de vida se va perdiendo el reflejo de succión y protrución de la lengua y aparecen movimientos verticales de la boca que son la iniciación a la futura masticación.

No existe ninguna ventaja nutricional al introducir los alimentos sólidos antes de los 4- 6 meses de vida.

 ¿Cómo me daré cuenta de que mi bebé está listo?

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Tu bebé dará señales claras cuando esté listo para incorporar alimentos sólidos a su dieta. Los signos a los que debes estar atenta incluyen:

  • Control de su cabecita. Tu bebé necesita poder mantener su cabeza en una posición firme y erguida.
  • Pérdida del “reflejo de extrusión”. Para que tu bebé pueda mantener alimentos sólidos en su boca y después tragarlos, necesita dejar de usar su lengua para empujar la comida fuera de su boca.
  • Sentarse bien cuando tiene apoyo. Incluso si tu bebé no está totalmente preparado para una sillita alta, necesita poder sentarse en una posición erguida para poder tragar bien los alimentos.
  • Movimientos de masticado. El desarrollo de su boca y su lengua está sincronizado con el de su sistema digestivo. Para comenzar con los sólidos, es necesario que tu bebé pueda llevar los alimentos al fondo de su boca y tragar. A medida que aprenda a tragar correctamente, seguramente notes que babea menos. También puede ser que le estén por salir los dientes más o menos para el mismo periodo de tiempo.
  • Aumento significativo de peso. La mayoría de los bebés están preparados para alimentarse con sólidos cuando han duplicado el peso que tuvieron al nacer (o pesan 15 libras o 7 kilos, aproximadamente) y tienen como mínimo 4 meses de edad.
  • Cada vez tiene más apetito. Parece que tu bebé se queda con hambre, incluso cuando lo alimentas entre ocho y diez veces por día con leche materna o de fórmula.
  • Curiosidad por lo que tú comes. Tal vez comience a observar tu tazón de arroz o intente agarrar un tenedor cargado de tallarines durante el trayecto del plato a tu boca.

¿Qué alimentos se deben dar al bebé durante su primer año de vida?

La mayoría de los bebés pueden comenzar con cualquier tipo de alimento sólido en forma de puré. No existe evidencia médica que indique que el introducir los alimentos sólidos en determinado orden beneficiará a tu bebé.

Expertos en materia de nutrición de nuestro país desarrollaron un esquema de alimentación para el primer año de vida, en el cual se indica la forma y tipos de alimentos que deben introducirse en la alimentación del menor de acuerdo con su edad. Éste se presenta a continuación:

TIPO DE ALIMENTO CONSISTENCIA

0-4 ó 6 meses

Leche Materna

A partir de los 6 meses

Verduras y frutas

Purés

A partir de 9 meses

Cereales Papillas

A partir de 6 a 8 meses

Leguminosas y carnes

Picados

A partir de 9 a 12 meses

Lácteos, huevo y pescado

Picados y en trocitos

Algunos alimentos con los que puedes empezar incluyen los purés o papillas de camote (batata o boniato), calabaza, manzana, plátanos, durazno y pera.

NOTA IMPORTANTE: Los bebés que comen comidas variadas durante los dos primeros años tienen más posibilidades de ser buenos comedores cuando sean mayores.

 ¿Y cómo puedo enseñarle a comer sólidos?

Incorporar al bebé a la dieta familiar es un proceso de aprendizaje donde se requiere no sólo de la participación del bebé sino también de la de los padres.
A continuación se presentan algunas sugerencias para facilitar este proceso:

Los primeros alimentos sólidos:

  • Primero, amamanta o dale un biberón a tu bebé. Es más fácil que esté dispuesto a comer sólidos cuando ya se calmó su hambre. No te preocupes, siempre tendrán espacio para un poco de nuevas comidas y estará de mejor humor.
  • Al principio, puedes sujetar al bebé en los brazos mientras le das de comer. Esto ayuda a que el bebé se sienta más seguro y cómodo.
  • Comienza colocándole sólo una pequeña cantidad del puré en la punta de la cuchara.
  • A los pocos días, ya puedes ponerlo en la silla, para darle seguridad, siéntalo de tal forma que esté de cara a ti. Procura crear un ambiente agradable y alegre a la hora de las comidas (empezarás con una al día y poco a poco llegarás a las tres).
  • Utiliza una cuchara especial con punta blanda cuando lo alimentes para evitar que se lastimen sus encías. No tengas al alcance cuchillos ni tenedores que lo puedan lastimar.
  • Si tu bebé no se muestra muy interesado en comer de la cuchara, hazle que huela y sienta el gusto de la comida o espera hasta que elabore en su mente la idea de comer algo sólido.
  • Comienza dándole una comida sólida por día, cuando sea el momento más adecuado para ti y tu bebé, pero evita que sea cuando tu pequeño esté cansado o de mal humor. Seguramente no va a comer mucho al comienzo pero dale tiempo para que se acostumbre a la experiencia. Algunos bebés necesitan practicar cómo tener los alimentos en la boca y tragarlos.
  • Ve al paso de tu bebé. Permite un tiempo amplio para su comida, especialmente al principio. Tu bebé necesita ir aprendiendo a mover la comida sólida desde el frente de su boca hacia atrás para poder tragarla. Es normal que el bebé haga un amago de vomitar o rechace la comida en los primeros intentos. No pasa nada. Simplemente vuelve a intentarlo uno o dos días después. ¡Recuerda que tu bebé está aprendiendo a tragar! Tragar es muy diferente de mamar así que puede tardar un poco en aprender. Muy pronto tu bebé aprenderá a disfrutar del sabor y la textura de sus primeros alimentos sólidos.

Una vez que se acostumbre a su nueva dieta, estará preparado para comer algunas cucharadas de comida al día.

¿Necesito seguir dándole leche materna o de fórmula?

Sí, tu pequeño necesitará leche materna o de fórmula hasta que cumpla el año. Ambos alimentos le proporcionan importantes vitaminas, hierro y proteínas de un modo que le es fácil de digerir. Los alimentos sólidos no pueden reemplazar todas las sustancias nutritivas que la leche materna o de fórmula le ofrece durante el primer año de vida.

Recuerda: el principal objetivo en este momento es que el bebé empiece a tener la idea de que la comida va a llegar en una cuchara, pero su primera fuente de alimentación todavía es la leche materna o de fórmula.

¿Cómo incorporo otros alimentos?

  • Introduce sólo un alimento a la vez. Ofréceselo durante 3 ó 7 días y así sabrás la tolerancia del bebé a este alimento. Si en tu familia hay un historial de alergias alimenticias, espera los siete días completos antes de introducir un nuevo alimento (algunos de los síntomas de las alergias son diarrea, vómitos, carita hinchada, dificultad para respirar o sarpullido).
  • En caso de rechazo suspende el alimento, e intenta darlo algún tiempo después.
  • Separa únicamente la cantidad que piensas que se va a tomar tu bebé y calienta nada más esto en vez de calentar una gran cantidad que después se desperdicia porque la tendrías que tirar ya que no es seguro recalentar un alimento de bebé que haya sido previamente calentado.
  • Es importante que calientes bien los alimentos y después los dejes enfriar un poco, muévelo y pruébalo antes de ofrecérselo al bebé.
  • No vuelvas a congelar un alimento que ya había sido congelado y recuerda que todo lo que utilices para alimentar a tu bebé debe de estar perfectamente limpio.
  • Siempre quédate cerca cuando tu bebé está comiendo para estar segura de que no se atragante con nada.
  • Espera a que el bebé ponga atención a cada cucharada que le ofreces antes de intentar introducirla en su boca.
  • La mayoría de los bebés saben cuando ya terminaron de comer. No te pases demasiado tiempo tratando de convencerlo de que coma más, pronto aprenderán que rehusar la comida es una forma de llamar la atención.
  • Permítele explorar la comida. Gran parte del aprendizaje de los niños se da a través del tacto, es una forma de conocer nuevas texturas, de llevarlo a la nariz para conocer su olor y así animarse a probarlo.
  • Y anima a tu bebé a que ayude con su alimentación. Cuando el bebé quiere alimentarse por sí mismo, es una buena señal, así que dale una cuchara mientras que tú lo alimentas con otra. Al principio puede ser muy complicado y sucio, pero vale la pena, trata de no preocuparte.

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  • Ofrécele alimentos variados de los que tú y tu familia están acostumbrados a comer. Evita darle huevos o alimentos salados, dulces o procesados que no hayan sido diseñados especialmente para bebés.
  • Tu objetivo debe ser que al final del destete, el bebé ya está integrado al patrón de alimentación de la familia.
  • Utiliza los purés caseros siempre que puedas. De esta forma estarás segura de lo que come tu bebé y se acostumbrará más rápido a los gustos de la casa. Los alimentos comerciales para bebés pueden ser muy útiles en determinadas circunstancias, pero no deben reemplazar la alimentación familiar.
  • Si preparas una cantidad mayor, la puedes congelar utilizando los moldes para hielos. Esto te ahorrará tiempo y esfuerzo.
  • Si se ofrecen frijoles de olla, caldos o sopas, dale principalmente los granitos de fríjol, la pasta, pollo o verduras de la sopa, de no ser así, el bebé estará saciando su hambre sólo con agua y no con los alimentos.
  • No mezcles los alimentos al momento de servir o prepararlos.

OJO: No añadas ni azúcar ni miel a la papilla de fruta. Las fresas, el kiwi y el chabacano deben introducirse más tarde, ya que son frutas muy alérgenicas.

Usa un vaso para dar líquidos a tu bebé

  • Introduce los jugos hasta el final, es más recomendable que el bebé inicie la ablactación con alimentos semi-sólidos que le permitan conocer diferentes texturas y le proporcionen mayor cantidad de nutrimentos que los jugos.
  • Sirve los líquidos en vasito o tacita de plástico en lugar de vidrio y de un tamaño adecuado para las manos del bebé.
  • No ofrezcas licuados donde se mezclen cereales, huevo o algún otro alimento con la leche de vaca.
  • Recuerda, la leche de vaca no está recomendada sino hasta después del año de edad.
  • El líquido ideal para el bebé en esta etapa es el agua.

¿Qué cantidad de alimento debo ofrecerle al bebé?

La cantidad de alimento variará día a día e irá en aumento conforme el bebé crece, de tal forma que poco a poco el volumen de leche que se consume irá disminuyendo. Así, al cumplir el primer año, alrededor de la mitad de las necesidades energéticas del bebé estarán cubiertas con alimentos diferentes a la leche materna o fórmula.

No se recomienda que se les sirva una gran cantidad de alimentos, la cantidad debe ser proporcional a la edad del bebé. Una buena guía es ofrecer una cucharada (grande) de alimentos por cada año de edad. Él mismo solicitará más comida en caso de que la apetezca.

Evita Conflictos Alimenticios

Siguiendo las siguientes reglas podrás evitar conflictos a la hora de la comida.

Deja que sea el niño el que decida

  • Evita los conflictos alimenticios dejando que sea el niño el que decida cuánto quiere comer. A veces, si no tiene hambre, puede que incluso no coma nada. No importa. Tu bebé comerá en su próxima comida si para entonces tiene hambre.

Evita lo de “dejar el plato limpio”

  • NUNCA obligues al niño a “dejar el plato limpio.” Los niños aprenden a comer demasiado cuando son obligados a comer todo lo que se les sirve. Esta conducta puede provocar problemas alimenticios y obesidad en algunos niños. También puede llevar a desarrollar un ambiente familiar negativo durante las comidas.

¿Cuándo servir el postre?

  • Si vas a servir postre, prepara una porción pequeña para el bebé y sírvela junto con el resto de la comida. Incluso si el bebé decide comer el postre primero, una pequeña porción no va a saciar a un niño hambriento. Seguro que después comerá el resto de la comida dependiendo del hambre que tenga. Prueba esta técnica. ¡Funciona!

¿Cuántas veces por día debería mi bebé comer alimentos sólidos?

Al principio comerá alimentos sólidos una vez al día. Alrededor de los 6 a 7 meses, por lo regular los bebés ingieren alimentos sólidos dos veces al día.

Alrededor de los 8 meses debería ingerir alimentos sólidos tres veces al día. En esta última etapa comerá, cada día, alimentos de varios grupos:

  • Leche materna o leche de fórmula fortificada con hierro.
  • Cereal fortificado con hierro.
  • Verduras de color amarillo, anaranjado y verde.
  • Frutas variadas evitando las alergénicas.
  • Pequeñas cantidades de proteínas como carne de ave, queso cottage o requesón, queso de soya y carne roja.

¿Qué alimento NO debo darle a mi bebé?

Hay ciertos alimentos que no deberías darle todavía. A saber:

  • No deben darse cereales con gluten, lo que incluye pan y galletas, antes de los doce meses.
  • No debe darse leche de vaca en el primer año. El yogur es un derivado de la leche de vaca, motivo por el que algunos pediatras retrasan su introducción hasta el año.
  • No deben darse frutos secos, aceitunas, cerezas, caramelos, hasta los tres o cuatro años por el peligro de asfixia.
  • El jugo, natural, de naranja y en cuchara. Con el biberón aumentamos las probabilidades de que le salgan caries.

¿Distraerle para que coma más?

Es curioso cómo van cambiando las normas disciplinarias. Hace décadas, era: “en la mesa no se juega”. Los modales eran lo primero y el niño que se ponía a jugar, se quedaba sin comer.

Pero los padres de ahora, parecen tan obsesionados con que el niño coma, coma a toda costa, coma ante todo y sobre todo, que son capaces no sólo de consentir sino de fomentar el juego en la mesa. Distraen al niño con juguetes, con la tele, con danzas, con lo que sea.

Además de estarle enseñando malos modales, distraer a un niño mientras come, puede ser peligroso. Si un niño de cinco años se pone a jugar, saltar, correr, reir y jugar con la comida en la boca, su madre enseguida gritará (y con razón: “sácate eso de la boca que te vas a ahogar”)

Un bebé que come, debe de estar concentrado en lo que hace, no es prudente distraerle ni hacerle reir para que abra la boca, ni mucho menos meterle la comida en la boca mientras llora.

¿A qué edad se debe incorporar al bebé al horario de alimentación familiar?

Se recomienda que al cumplir el primer año de vida, tu bebé ya esté incorporado en la alimentación familiar. Poco a poco su horario de comidas se irá ajustando al del resto de la familia, hasta llegar a tres comidas mayores (desayuno, comida y cena) con alimentos sólidos.

Para facilitar esta incorporación, todos los miembros de la familia deben participar y apoyar a la madre, por ejemplo se pueden turnar para que en los diferentes tiempos de comida cada integrante le ofrezca los alimentos al bebé.

Por otro lado, es recomendable que lo sientes con el resto de la familia, para que comience a aprender a comportarse en la mesa y a disfrutar de este momento en compañía de sus seres queridos. Sin embargo, en caso de que la hora de la comida se tenga que retrasar por algún motivo, tu bebé debe recibir los alimentos a la hora de costumbre.

Es importante tener cuidado con los comentarios negativos sobre algún alimento o preparación, pues los niños son grandes imitadores de las personas que admiran, especialmente de sus padres. De tal forma que si alguno de ellos expresa, inclusive de manera no verbal, el desagrado por algún alimento, lo más probable es que el niño también lo haga, incluso sin probarlo.

Los buenos hábitos alimenticios comienzan pronto

Los bebés y los niños pequeños, no saben qué comida comen. Su trabajo como padres es ofrecerles una variedad de alimentos saludables. Desde el principio edifiquen buenos hábitos alimenticios. Por lo general, comer 5 veces al día (tres comidas y dos meriendas) es suficiente para cubrir las necesidades energéticas en un niño de uno a dos años.

Los niños que se la pasan “picando” o comiendo constantemente, nunca llegan a sentir hambre y, por lo tanto, pueden llegar a tener problemas por comer en exceso o demasiado poco.

Si te preocupa que tenga sobrepeso, habla con tu pediatra antes de hacer cualquier cambio en su dieta. En este momento de rápido crecimiento, el bebé necesita una dieta balanceada que incluya proteínas, grasas y carbohidratos.

Puesto que a los alimentos para bebé no se les agrega sal, no tendrás que preocuparte por el exceso de sal a esta edad. Sin embargo, debes de estar pendiente de los hábitos alimenticios de las demás personas de la familia. A medida que el bebé pasa más y más tiempo en la mesa con ustedes, imitará la forma en que comen, incluyendo el uso del salero o estar comiendo bocaditos a cada rato. Denle un buen ejemplo al comer una variedad de alimentos saludables.

¿Qué cambios puedo esperar después de que el bebé inició con los sólidos?

Cuando el bebé empieza a comer sólidos, sus heces fecales se harán más sólidas, más olorosas y variables en color. Los chícharos y otros vegetales verdes pueden teñir las heces de verde oscuro; los betabeles, de rojo (incluso hasta pueden pintar la orina también).

Podrás observar también que contienen piezas no digeridas de la comida, especialmente la piel del chícharo, del maíz o del jitomate y de otros vegetales. Todo esto, es normal, el sistema digestivo de tu bebé está inmaduro y necesita todavía tiempo para que pueda procesar bien los nuevos alimentos.

Sin embargo, si las heces están muy blandas, acuosas o con moco, eso es una señal de que el tracto digestivo está irritado. En este caso, reduce la cantidad de sólidos y vuélvelos a introducir más lentamente.

Y si las heces fecales están totalmente acuosas o llenas de moco, consulta con tu médico.

Colaboración de la Lic. en Nutrición Ma. Emilia Reselló Soberón

Departamento de Investigación en Nutrición del Instituto Nacional de Perinatología

Referencias

Relaciones Familiares y el Recién Nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Relaciones Familiares y el Recién Nacido

El principio de las relaciones entre los padres y un recién nacido, especialmente cuando es el primero, significa un periodo de ajuste en la vida familiar que está caracterizado por diversas tareas para los nuevos padres que incluyen un cambio en sus roles, la adaptación a otros nuevos y la vinculación y acercamiento hacia el recién nacido.

Es un momento de suma importancia tanto para los nuevos padres (sea o no el primer hijo) como para el bebé que necesita nutrirse de un ambiente armonioso para su óptimo desarrollo.

¿Qué significa ser padre o madre?, ¿sienten algunas veces que ya nunca dormirán toda la noche de corrido?, ¿están nerviosos acerca de cómo se tiene que cuidar de este bebé tan indefenso pero tan demandante?, ¿se sienten contentos pero al mismo tiempo… sumamente cansados? Si respondieron que si a alguna de estas preguntas, entonces son iguales a cualquier otra pareja de padres, NO están solos.

Sospechaban que la llegada del bebé iba a cambiar sus vidas, pero nunca pensaron qué tan radical sería ese cambio o las cargas emocionales y de trabajo que esto implicaría. Estos cambios los han hecho todos los nuevos padres del mundo durante siglos y, con la planeación adecuado y la dosis necesaria de paciencia, ustedes también podrán hacerlos. Tengan la seguridad de que habrá momentos buenos y malos pero tanto ustedes como el bebé, los van a superar.

¿Cuál es la mejor receta?

La etapa del recién nacido es preciosa pero también es difícil. El nombre del juego es “sobrevivencia”. Cuando inician el camino parece que nunca va a terminar, pero en realidad dura sólo unos cuantos meses y las cosas se empiezan a mejorar y ya no tendrán que dormir solamente cuatro horas al día. Recuerden, siempre deben de tener:

  • Humor: es el primer ingrediente. Cuando el bebé vomita tu vestido nuevo, cuando el día no alcanza para atenderlo, cuando te sientes al límite, tienes dos opciones: reír o llorar. Y dado que la risa aligera el alma y eleva el espíritu siempre es mejor tomar las cosas con calma y reír ante tus errores, ante las calamidades y ante los buenos momentos que serán cada vez más.
  • Perspectiva: No es el momento de creer que hay una super relación entre ustedes. No subestimen el poder de las hormonas, la falta de sueño y el descontrol por el bebé.
    Todo esto en conjunto puede desatar más de una discusión. Mientras no logren tener una noche de ocho horas seguidas de sueño, ninguno de los dos es capaz de un pensamiento coherente así que, se vale alterarse y se vale discutir. Pero nunca pierdan de vista la perspectiva de que, en poco tiempo, todo esto pasará.
  • Decisión para pedir ayuda: pagada o de familiares y amigos. La ayuda es esencial. Tendemos a rechazarla y no solamente por el instinto que nos dice que amamos al bebé y que, seguramente, podremos salir adelante solos. No se consideren un fracaso si piden ayuda, hay muchas personas que quedan encantadas de poder estar con ustedes y ayudar con el bebé, para ellas esto significa un voto de confianza, un signo de verdadera amistad.
  • Ánimo para conservar el momento de “pareja”: El bebé ha agregado una nueva dimensión a la pareja y le ha dado una nueva razón a la existencia de cada uno de ellos. D ense un tiempo libre para salir los dos solos. Basados en la experiencia, el tema de conversación en ese momento que NO es sobre el bebé, durará dos minutos aproximadamente y la salida sólo un poco más. Pero se ha demostrado que es importante tomar en cuenta las relaciones entre adultos en este momento de la vida sin importar qué tanto te distraiga la atención que le tienen que dar al bebé. Traten de salir solos ustedes dos aunque sea a caminar un rato y, si pueden, olvídense del bebé en su conversación. Seguramente tenían mucho de qué conversar antes de que naciera.
  • Sean amables entre ustedes dos: La nueva paternidad o maternidad estrechará los límites de su paciencia. Todos necesitamos estímulos y espacios. Si crees que tu pareja está más cansada que tú, trata de suplir su trabajo y dale una noche de descanso y siempre ofrece palabras de aliento.
  • Uno de los dos debe dormir: y no estamos precisamente hablando del bebé. La falta de sueño puede volver a cualquier persona en una maraña de nervios. Si solamente se necesita una persona para alimentar al bebé, ¿para qué se mantiene despierta la otra? Si puede descansar, al día siguiente podrá retomar en algún momento vital el cuidado del bebé y ofrecer un momento de reposo.
  • No se hagan los dormidos: Evita estas discusiones de quién se tiene que levantar a atender al bebé, dividiendo el trabajo como si fueran un equipo. Dividan la noche en dos y así cada uno de ustedes podrá tener unas cuantas horas seguidas de sueño.

La mayoría de los recién nacidos se ven un poco raros

Pueden descubrir que su bebé no está tan adorable como creían que iba a ser y puede estar incluso hasta lastimado por las horas de labor y el parto. El cuerpo de un bebé necesita tiempo para ajustarse a los cambios fuera del útero para que funcione en forma efectiva.

¿Qué significa ser un bebé recién nacido?

Cada bebé es diferente y cada uno se desarrolla a su propio paso. Niños totalmente normales harán cosas antes o después de lo que dicen los libros, si tienes alguna preocupación acerca de esto, siempre consulta con tu médico.

Un bebé te diría que…

  • Necesito que otros cuiden de mi
  • No puedo decidir las cosas por mi mismo
  • Necesito que alguien me ame, me sostenga y juegue conmigo
  • Me gusta que me carguen suavemente y que me abracen
  • Me gusta dormir mucho
  • Me da hambre muy seguido
  • A veces estoy inquieto y lloro mucho
  • Mi cara puede estar arrugadita, inflamada, roja y mi cabeza puede ser grande…!soy normal!

Un consejo especial para los padres: Algunos padres se sienten nerviosos de tocar al bebé y otros quieren hacerlo aunque se sienten torpes al hacerlo. Aprender a mover y cuidar a un bebé toma práctica, date la posibilidad y verás como en un momento pensarás que has sido padre toda tu vida.

Para llegar a ser un padre de familia eficiente, y lo suficientemente bueno, tienes que aprender y estar dispuesto a aprender de tu bebé y de tu propia experiencia con él. Todos los bebés son distintos y todos los padres también lo son.

La participación del padre en el cuidado del bebé es esencial. Es verdad que existen diferencias en el método que emplean padres o madres en una situación determinada y en la manera en la que expresan su afecto, pero, con un poquito de ingenuidad, el padre se puede convertir en un eficiente padre que hasta podría enseñarle a la madre alguno que otro truco.

Un nuevo padre puede sentirse fuera del círculo si la madre es la que le da todos los cuidados al bebé y quizás esté emocionalmente afectado por el cambio de papeles que ha tenido en su vida. Puede estar preocupado por las finanzas especialmente si ya nada más van a depender de un solo salario en vez de dos, ansioso por los cambios que ya son aparentes en su relación de pareja y celoso por el vínculo que ya observa entre la madre y el bebé. Se le pide que haga más cosas y que en ratos cuide del bebé cuando la madre está agotada, pero le parece que nada más está haciendo más cosas sin que pueda disfrutar de la alegría y placer que el esperaba de la llegada del bebé.

¿Y la madre?: En los próximos días, la mayor parte de tu tiempo lo pasarás tratando de recuperarte del parto. Es el momento de aprender algo acerca de tu bebé que te ayudará a facilitarte la vida. Dar tu mejor esfuerzo es todo lo que puedes pedirte a ti misma. A medida que te familiarices con tu bebé, mantente alerta a las claves que te da.

La actitud que tomes en lo que se refiere a tu pareja es clave en este momento, es importante que reconozcas las dudas que tiene con respecto a su habilidad como padre. Ten cuidado de no frenar sus esfuerzos iniciales, trátalo como si fuera tu socio –y no tu asistente- en esta nueva aventura de la paternidad.

¿Qué cosas tienen que aprender?

Los bebés entran al mundo como personas únicas que tendrán su propio comportamiento: Recuerden que el bebé está experimentando un cambio fundamental en su vida. Hasta hace poco, era totalmente dependiente de ti como su madre, y ahora, aunque es totalmente indefenso, ya es independiente porque respira por sí mismo, duerme pacíficamente y se puede quejar fuertemente cuando algo le molesta. Es verdaderamente un individuo y con su cuidado, cariño y amor, crecerá físicamente y hará rápidos adelantos en su desarrollo

Amigos y familiares: desde el principio el recién nacido está listo para interactuar con otros seres humanos y tiene importantes capacidades para adaptarse al mundo fuera del útero. Seguramente sus familiares y amigos están interesados en el bebé y quieren cargarlo y abrazarlo. Siempre y cuando no estén enfermos, no hay ningún problema. Pero manténganse fuera de las multitudes, en donde no pueden asegurar la salud de las personas que los rodean, cuando menos por un mes. Podrás sacarlo cuando tú, como madre, ya puedas moverte y salir, pero no lo acerquen a nadie que esté enfermo.

Los bebés son siempre bebés: todos estornudan, bostezan, hacen gestos, tienen hipo, pasan gases, tocen, lloran y en algunas ocasiones pueden parecer bizcos. Estornudar es la única forma que tienen de limpiar su nariz del moco, polvo o leche, los hipos son pequeños espasmos del músculo del diafragma y los puedes parar con unos cuantos tragos de agua tibia. Toser es la forma que tiene de limpiar su garganta y llorar es la forma de decir “tengo hambre, estoy mojado, tengo sed, quiero moverme, tengo calor, tengo frío, me duele el estómago o estoy aburrido o estreñido”. Poco a poco irán aprendiendo a conocerlo aunque algunas veces puede llorar durante una hora seguida.

Su alimentación: El primer amor del bebé por sus padres nace de la alimentación y ambos tienen que estar cómodos en este momento, no se atormenten con los horarios y permítanse que sea a autodemanda. La mayoría de los bebés van a marcar sus propios horarios de alimentación. Algunos querrán comer cada cuatro horas, otros cada tres y otros incluso más seguido que eso.

El sueño: Algunos bebés duermen periodos más largos durante el día que durante la noche. Si tu bebé está dentro de este patrón, no te preocupes, puedes modificarlo despertándolo para alimentarlo durante el día y tratando de alargar lo más posible durante la noche. Poco a poco tendrás una idea de su horario y aprenderás a reconocer cuando llora por hambre. Cuidado, no siempre que está inquieto es por hambre, a veces es porque necesita que lo hagas repetir bien, o porque quiere que lo cambies de pañal, que le des un poco de agua o… simplemente porque quiere que lo abraces para tranquilizarse.

Los juegos que aman los bebés: no olvides que aprenden a través del retozo. Los juegos enseñan al bebé a usar su cuerpo, aprender el lenguaje, desarrollar su inteligencia, sentirse bien consigo mismos y con los que están con él. Jueguen con su bebé platicando suavemente, cantándole, sonriéndole o leyéndole algo. Aún cuando esté recién nacido les responderá escuchando y disfrutando de la atención que le prestan. Conforme vaya creciendo, les sonreirá o empezará a hacer ruidos con la garganta tratando de compartir la comunicación con ustedes.

¿Qué pasa cuando hay hermanos?

Se sentirán envidiosos, y con razón, por toda la atención colmada al nuevo bebé. La mayoría de los niños pequeños y en edad preescolar están decepcionados por lo poco divertido que es un bebé recién nacido. Durante meses ellos habían visualizado un compañero de juegos, y necesitarán tiempo para reorientarse y bajar sus expectativas.

Esperen rivalidad entre hermanos. A la larga, puede convertirse en una competencia saludable. Al principio, probablemente tendrán que ayudar a su niño mayor a expresar sus sentimientos en conflicto en palabras o a través de dibujos, y déjale saber de forma clara que todavía lo quieres y que cuidarás de él o de ella.

Programen pasar tiempo a solas con el hermano mayor al menos una o dos veces durante el día. La cantidad de tiempo es menos importante que darle a su hijo toda la atención. Esto no solamente aborda sus temores de abandono y reemplazo, sino que le hace más fácil tolerar esas veces durante el día en las que tienen que enfocarse exclusivamente en el nuevo bebé.

Los niños se consuelan mucho con la previsibilidad de los rituales familiares, ya sea la hora de comer, de bañarse o de leer un cuento para dormir juntos. Mantener estos rituales es especialmente importante después que un nuevo bebé llega. Mientras más cosas puedan mantener igual en la vida del hijo mayor, menor tensión sentirá.

Regulación de la temperatura en el bebé recién nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Regulación de la temperatura en el bebé recién nacido

Introducción

Una de las primeras observaciones realizadas por quienes se ocuparon de los problemas del recién nacido, fue la facilidad que éste tenía para enfriarse. El hecho era especialmente llamativo en los niños prematuros y de bajo peso. El Dr. Pierre Budin a comienzos del siglo XX observó que los prematuros de menos de 1500g que se enfriaban tenían una mortalidad significativamente alta. Posteriormente el Dr. William Silverman en estudios controlados dejó establecida la importancia de la temperatura del medio ambiente en la sobrevida de los recién nacidos.

De estas primeras observaciones surgió el uso de la incubadora destinada a proporcionar al prematuro un ambiente térmico adecuado que lo aislara de las variaciones de la temperatura ambiental. Estas medidas relativamente simples significaron probablemente la más importante mejoría en la sobrevida de niños prematuros en la historia de la neonatología.

Las primeras horas de vida

El sistema termorregulador no se utiliza en la etapa intrauterina, ya que el bebé no está sometido a variaciones de temperatura. Durante el embarazo, un bebé produce aproximadamente el doble de calor que un adulto. La mayor parte de ese calor se disipa a medida que la sangre fluye dentro de la circulación de la madre vía la placenta y se enfría. Una cantidad pequeña de calor se elimina a través de la piel del bebé en desarrollo, el líquido amniótico y la pared uterina.

La primera experiencia de frío para el ser humano es al nacimiento y en ese momento su sistema termorregulador comienza a funcionar por primera vez, lo que probablemente explique la falta de una respuesta adecuada en la producción de calor en las primeras horas de vida.

¿Cómo regula el bebé su propia temperatura?

Es en las primeras horas de vida donde hay mayor riesgo de enfriamiento para el recién nacido. Contribuye a esto que los bebés nacen desnudos y mojados y la sala de partos tiene, generalmente, una temperatura fría.

La piel del recién nacido es muy delgada, con poca grasa subcutánea y con los vasos sanguíneos muy próximos a la piel, lo que favorece la pérdida de calor. Los receptores en la piel del bebé envían mensajes al cerebro de que el cuerpo tiene frío.

El recién nacido produce calor principalmente por la termogénesis química o termogénesis sin estremecimiento. Los escalofríos, que son la principal forma para generar calor de los niños y de los adultos, son imposibles o no efectivos en los bebés. El recién nacido tiene una forma especial y muy eficiente de regular su temperatura que es realizada por el metabolismo de la llamada “grasa parda”. La grasa parda es un tejido graso especial del recién nacido que tiene una alta capacidad para producir calor a través de reacciones químicas. La grasa parda se encuentra distribuida en diferentes partes del cuerpo del bebé.

Al metabolizarse la grasa parda, el calor producido se transmite a los vasos sanguíneos mayores y de ahí, a los vasos sanguíneos periféricos del resto del cuerpo que, al mismo tiempo se estrechan (vasoconstricción) para evitar la pérdida de calor. Periodos prolongados de bajas temperaturas (hipotermia), agotan los depósitos de grasa parda. Normalmente, desaparece al tercer mes de vida.

El enfriamiento ligero puede ser beneficioso en la adaptación a la vida extrauterina para el inicio de la respiración y de la función tiroidea (los cambios repentinos de temperatura producen impulsos sensoriales en la piel que son transmitidos al centro respiratorio). La vasoconstricción y la resistencia que se crea en los vasos sanguíneos periféricos que se observa con el enfriamiento leve, contribuye, junto con la respiración del bebé, a que se cierre el conducto arterioso del corazón del bebé que permaneció abierto durante el embarazo.

¿Cuáles son los signos de hipotermia o baja temperatura?

Cuando las pérdidas de calor superan a la producción de calor, el organismo del bebé responde con mecanismos que disminuyen las pérdidas: vasoconstricción y postura corporal:

  • Vasoconstricción: Como ya lo habíamos mencionado, la forma como el organismo logra aislarse del frío externo es por medio de la vasoconstricción de los vasos sanguíneos de la piel (al estrecharse los vasos sanguíneos logran mantener el calor de la sangre más tiempo). Este mecanismo está bien desarrollado en los recién nacidos a término a los pocos días de nacido, pero en los prematuros no es tan efectivo. Sabemos que se esta efectuando la vasoconstricción porque se puede ver que el bebé está pálido y aumentan el número de respiraciones por minuto.
  • Postura: La postura es un mecanismo de defensa frente al frío, es la tendencia a “acurrucarse” para disminuir la exposición de la superficie expuesta al medio ambiente.  El recién nacido a término puede cambiar su posición de flexión de las cuatro extremidades y el prematuro, por lo contrario, presenta una posición con todos sus miembros extendidos.
    • El primer signo de que el bebé tiene frío, puede ser una alteración en sus patrones de sueño.
    • El bebé puede estar muy inquieto, trata de generar calor a través de sus movimientos musculares.

El organismo pierde más calor que el que produce, a pesar de estos mecanismos de defensa, cuando la temperatura ambiental es excesivamente baja.

Es importante saber que esta capacidad de regulación está influida por otros factores:

  1. Debe existir una función tiroidea normal: en el hipotiroidismo congénito hay dificultad para regular la temperatura.
  2. La asfixia y algunos medicamentos disminuyen la respuesta metabólica al frío.

¿Cuánto tiempo tarda en madurar el sistema termorregulatorio del recién nacido?

Un recién nacido sano y de buen peso de nacimiento demora algunas horas, o a lo más unos pocos días en poner a punto su centro termorregulador, pasando a ser entonces un “homeotermo”, esto significa que su temperatura corporal no depende tanto del ambiente como de su propia regulación, produciendo o perdiendo calor para mantener una temperatura normal.

El prematuro demora mucho más, tanto por la inmadurez de su pequeño termostato, como por una serie de otros factores: su superficie corporal en relación a su peso es mayor que en el niño de término y el calor se pierde fundamentalmente por la piel. Pueden enfriarse muy deprisa, por eso los bebés necesitan ir a la incubadora, en la que son mantenidos a una temperatura de 37° (la temperatura del cuerpo de la madre), y en una atmósfera húmeda al 80% (los prematuros necesitan esta humedad para mantener la constancia de su temperatura).

¿De qué manera pierde y produce calor el recién nacido?

El recién nacido, y especialmente el prematuro, tiene mayor facilidad para enfriarse que en etapas posteriores de la vida. Esto se explica ya sea porque tiene mayores pérdidas de calor o una menor capacidad de aumentar su producción de calor en ambientes fríos o una combinación de ambas cosas.

El recién nacido tiene mayores pérdidas de calor por varias razones:

  • La superficie de su cuerpo expuesta al ambiente externo (por la cual se pierde calor), es muy grande con relación a su peso (mientras más pequeño sea, mayor será esa relación), el tejido subcutáneo es escaso y casi no hay grasa. Gran parte de la superficie corporal está dada por la cabeza, que en el prematuro también es relativamente más grande (es por ello que no conviene raparlos, ya que el pelo les protege del enfriamiento). El recién nacido perderá calor al entrar en contacto directo con otras superficies: ropa, colchón, sábanas, etc.
  • Pierde calor hacia cualquier objeto más frío que lo rodee: paredes de la incubadora, ventanas. Por lo contrario, ganará calor de objetos calientes a los que esté expuesto: rayos solares, radiadores de calefacción, fototerapia, etc.
  • El recién nacido pierde calor hacia el aire que lo rodea o que respira pero también puede ganar calor.

¿Es posible sobrecalentar al bebé?

Así como el recién nacido tiene facilidad para enfriarse en ambientes fríos, también tiene mayor facilidad para absorber calor en ambientes cálidos. El principal mecanismo de defensa en estos casos es la sudoración. Esta función está limitada en el recién nacido a término y más en el prematuro por la inmadurez de sus glándulas sudoríparas.

De tal manera que tienen también dificultad para mantener su temperatura en ambientes cálidos y por ende mayor riesgo de que suba su temperatura corporal en estas situaciones.

El buen manejo del ambiente térmico es un aspecto fundamental en el cuidado del recién nacido, especialmente del prematuro.

¿Cuál es la temperatura ideal del medio ambiente para un recién nacido?

El ambiente térmico neutral.

Este se define como la situación térmica en la que la producción de calor (medida según el consumo de oxígeno) es mínima mientras que la temperatura interna está dentro de los límites normales.

Este concepto surgió del cuidado de niños prematuros en los cuales se constató que su sobrevida y crecimiento eran significativamente mejores si estos eran cuidados en un ambiente térmico neutral.

El recién nacido a término sano, NO requiere de un ambiente térmico neutral y está preparado para mantener su temperatura y desarrollarse adecuadamente en condiciones de temperatura ambiental que están por debajo de este rango. Sin embargo, en las primeras horas de vida SÍ requiere tener una temperatura ambiental de alrededor de 27 a 28 C° por las razones ya expuestas.

Posteriormente, cuando te llevas a tu bebé a casa, podrás tenerlo en una temperatura ambiental de alrededor de 24 a 25°. En el caso del recién nacido a término enfermo, debe ser cuidado en un ambiente térmico neutral.

Por lo tanto, en el manejo del ambiente térmico es importante considerar siempre los siguientes factores:

Por parte del bebé:

  • la edad gestacional (si es a término o prematuro),
  • su peso,
  • la edad postnatal (en las primeras horas es más importante cuidar la temperatura del medio ambiente),
  • la vestimenta (debe tenerse en cuenta la importancia de la vestimenta adecuada, la cual crea una capa aislante frente a las variaciones de la temperatura ambiental),
  • la salud del bebé.

Por parte del medio ambiente:

  • La temperatura del ambiente.
  • La temperatura de las superficies radiantes cercanas: sol, calefactores, paredes, ventanas etc.
  • La presencia de corrientes de aire y la humedad ambiental que pueden alterar el ambiente aún cuando la temperatura ambiental (del aire) sea aparentemente adecuada.

¿Cómo puedo saber si la temperatura del medio ambiente de mi bebé es la correcta?

La forma práctica de evaluar si tu bebé se encuentra en un ambiente con la temperatura adecuada, es tomando su temperatura axilar y verificando que ésta se encuentra entre 36.5 y 37.3° C. La temperatura rectal no es un buen indicador. La temperatura axilar es la primera que desciende frente a un ambiente frío debido a la vasoconstricción de la piel.

Por debajo de 36º5C se considera que el bebé está en hipotermia y la elevación por encima de lo normal se denomina hipertermia.

¿Cómo influye la temperatura ambiental en el Recién Nacido?

La temperatura del medio ambiente puede influir produciendo enfriamiento (hipotermia) o sobrecalentamiento (hipertermia).

Enfriamiento: Es muy fácil que el recién nacido se enfríe si no está adecuadamente arropado, si se enfrenta a corrientes de aire frías o superficies frías sobre las que se apoya.  Sin embargo, un recién nacido que se enfría debe siempre ser valorado bajo sospecha de infección, ya que su propia fragilidad e inmadurez puede impedir que respondan con fiebre frente a microorganismos que los puedan estar enfermando.

Hipertermia o elevación excesiva de la temperatura: Con respecto al aumento de temperatura esto puede provocarse por factores ambientales como excesivo abrigo, cercanía a fuentes de calor o debido a la elevada temperatura ambiental. En el caso de que se registre una hipertermia debe desabrigarse al recién nacido o retirarlo del ambiente caluroso y vigilar si la temperatura desciende rápida y espontáneamente.

Cuando hay hipertermia el bebé presenta vasodilatación (los vasos sanguíneos se dilatan para perder calor y la piel se enrojece), aumenta el número de respiraciones por minuto, está irritado y puede haber sudoración sobre todo en el cuello.

Al igual que en la hipotermia, la hipertermia puede ser por infección en el recién nacido. En este caso la temperatura no desciende al desabrigarlo y suele requerir tratamiento médico para su descenso. En estas condiciones y con temperatura axilar mayor o igual a 38ºC se considera que tiene fiebre. Otra causa de fiebre en el recién nacido es la deshidratación.

Por lo tanto la recomendación es que ante cualquier alteración de la temperatura axilar normal, debes consultar al médico de inmediato.

¿Qué debo hacer cuando me lleve a mi bebé a casa?

A veces cuesta convencer a las madres de que el exceso de calor también es dañino. Es frecuente constatar, por ejemplo, que al niño se le mantenga en la cocina, envuelto en ropas de lana y frazadas, mientras el calor ambiental obliga a los adultos a circular en blusas o mangas de camisa.

En el hombre la ropa reemplaza, hasta cierto punto, la función de la erección del pelaje de los animales. La vestimenta nos protege, no por su grosor, sino porque las capas de aire entre las diferentes piezas, actúan como aislador térmico y disminuyen la pérdida de calor. Por lo tanto, varias capas de ropa delgada defienden más contra el frío que una tela gruesa.

No es raro en estas circunstancias que el niño sufra deshidratación grave y fiebre alta, y en casos extremos presente un “golpe de calor”. Este último es gravísimo, con una alta mortalidad, quedando muchos de los que sobreviven con daño neurológico.

La ropa del recién nacido han de ser holgados y preferentemente de algodón. Se deben evitar las prendas de lana en contacto directo con la piel, ya que pueden ser irritantes.

Como vemos, en el recién nacido y el lactante pequeño tanto el frío como el calor excesivos son malos, y como todo en la vida, hay que saber encontrar el justo equilibrio.

Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o caput
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Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o caput

 Introducción

La cabeza del recién nacido representa una cuarta parte del largo total de su cuerpo. Su circunferencia es igual a la del abdomen o pecho y el tamaño promedio es de 33 a 35 cm. En el momento del parto, la cabeza se “amolda” al ir pasando por el canal vaginal.

Esto quiere decir que los huesos que conforman la cabeza –que están colocados uno junto al otro pero no pegados entre sí – se traslapan (o montan) en un proceso llamado “amoldamiento” mediante el cual se logra reducir el diámetro total de la cabeza y adquirir una forma alongada que le va a permitir el paso a través del canal vaginal. Este cambio es temporal ya que generalmente desaparece unas cuantas horas después del parto cuando los huesos recuperan su interrelación normal.

Definición

El caput succedaneum o simplemente “caput” se define como una inflamación difusa (no tiene márgenes definidos) del cuero cabelludo del bebé que se forma debido al trauma que experimenta en el proceso del nacimiento por vía vaginal.

El caput succedaneum afecta generalmente a la parte de la cabeza que inicia la salida durante el parto aunque también se puede presentar en cualquier parte del cuero cabelludo y se palpa como una masa suave y esponjosa.

El edema cruza las líneas de sutura de los huesos del cráneo y puede involucrar un área amplia o puede ser algo pequeño como del tamaño de un huevo.

Causas

Son pocas las mujeres que describen la experiencia del parto como algo fácil y rápido. Sin embargo, hay algunos partos que son especialmente difíciles y duros y estos pueden ser causa de un conjunto de problemas de salud tanto para la madre como para el bebé que va a nacer.

Es más probable que un caput succedaneum se forme durante un parto difícil o prolongado. Esto es especialmente cierto después de que las membranas se han roto removiendo así el efecto amortiguador y protector del saco amniótico. Es por eso que se afirma que, mientras más duren las membranas intactas antes del parto, menores serán las posibilidades de que se forme un caput succedaneum.

                                                                    Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o "caput"

Los factores que pueden predisponer a este problema incluyen los siguientes:

  • Primer embarazo
  • Desproporción cefalopélvica (está desproporcionado el tamaño de la cabeza del bebé con el tamaño de la pelvis de la madre), baja estatura de la madre, anomalías de la pelvis materna.
    • Mientras más pequeña es la pelvis, mayor será la presión que se ejerza en la cabeza del bebé durante la labor de parto.
  • Ruptura temprana de la bolsa amniótica (ruptura de membranas).
    • Las membranas protegen al bebé en el momento del parto, pero si se rompen muy temprano, el bebé no contará con esta protección durante el proceso del parto.
  • Labor de parto prolongada o demasiado rápida.
  • Oligohidramnios (disminución del líquido amniótico que rodea y protege al bebé durante el embarazo).
    • Además de la ruptura prematura de membranas, hay otras causas que están relacionadas con la cantidad de líquido amniótico que rodea al bebé. Algunos de ellos tienen poca cantidad de líquido y, por lo tanto, en el momento del parto se ejerce una mayor presión en el cuerpo del bebé.
  • Uso de fórceps o de ventosa fetal (para ayudar a sacar al bebé)
    • Cuando se utilizan estos métodos, existe una mayor posibilidad de que el bebé presentara caput succedaneum. Aunque esto no significa un daño prolongado o serio para el bebé, si pueden poner un poco más de presión en la cabeza que da como resultado hinchazón.
  • Bajo peso del bebé o que sea muy prematuro.
  • Macrosomía del bebé (que es de gran tamaño).
  • Anomalías fetales.

Sin embargo, un caput succedaneum puede formarse antes o después del parto aún cuando no se pueda identificar ningún factor de riesgo. En ocasiones se ha podido identificar, por medio del ultrasonido, desde la semana 31. En este caso generalmente está asociado a rotura prematura de membranas o disminución del líquido amniótico.

Síntomas

Tras el nacimiento, la cabeza del niño presenta una deformación evidente pero esta empieza a disminuir inmediatamente y por lo general ha desaparecido al cabo de unos cuantos días.

  • Inflamación blanda y abultada del cuero cabelludo del recién nacido.
  • La inflamación puede o no ir acompañada de algún tipo de magulladuras
  • Se ve con más frecuencia en la parte de la cabeza que se presenta primero en el parto.
  • Sin embargo y dado que afecta al cuero cabelludo, la inflamación puede extenderse más allá de la línea media de la cabeza.
  • Puede estar asociada con un amoldamiento aumentado de la cabeza, es decir, el contorno de la cabeza se altera (más adelante esto se corrige solo).

Signos y exámenes

El examen físico confirma si la inflamación es un caput succedaneum. Al presionar el médico firmemente con un dedo la zona inflamada es la forma más sencilla para detectar el edema característico del caput. No se requiere de ninguna otro exámen.

                                                         Inflamación del cuero cabelludo del recién nacido o "caput"

Al suspender la presión, se observa claramente un hundimiento.

Tratamiento

No se requiere de ningún tratamiento y nada más debemos observar al bebé puesto que el caput succedaneum sana de manera espontánea en unos pocos días. Si el contorno de la cabecita del bebé se ha cambiado, en unos días recuperara su aspecto normal.

El bebé puede estar irritable (lo que es entendible) y quizás requiera algún analgésico para el dolor de cabeza. Es recomendable moverlo lo mínimo posible en los primeros días.

Pronóstico

Puede esperarse una recuperación total, en la cual el cuero cabelludo recobra su contorno normal.

Complicaciones

El caput succedaneum es generalmente benigno.

Situaciones que requieren asistencia médica

Esta condición se observa inmediatamente después del parto, así que no es necesario llamar al médico, a menos que se tengan preguntas adicionales que hacerle.

Prevención

Un adecuado cuidado prenatal y buen manejo del trabajo de parto pueden reducir las posibilidades de este problema menor, pero la formación de un caput succedaneum a menudo es impredecible e inevitable.

Cefalohematoma

Lesión presente en el cuero cabelludo de recién nacidos. Es una acumulación de sangre resultado de una hemorragia subperióstica (hemorragia que se presenta debajo de la capa más externa de los huesos del cráneo) y que puede ser diferenciada fácilmente del caput succedaum porque no sobrepasa los límites de las suturas (líneas de unión de huesos del cráneo) y porque tiene bordes palpables muy bien definidos.

caput

El cefalohematoma es muy característico ya que se limita a los márgenes definidos por los huesos del cráneo. Por este motivo suelen ser lesiones muy localizadas y en la mayoría de los casos unilaterales, es decir, solo se ven en un lado de la cabeza del recién nacido. En muchas ocasiones pueden no ser evidentes al nacimiento y sí serlo a las veinticuatro o cuarenta y ocho horas de vida. Es blando y fluctuante.

La causa puede ser la presión ejercida por el útero y las paredes vaginales en la cabeza del bebé o –más probable- por el uso de fórceps o ventosas para ayudar en el parto.

Generalmente no hay magulladuras, la piel que recubre el cefalohematoma está sana. La masa no se observa en el primer día de vida, más bien aparece horas después del parto o hasta el segundo día de vida. Puede tomar varias semanas o hasta meses para desaparecer.

¿Qué complicaciones pueden existir con el cefalohematoma?

Ocasionalmente puede haber complicaciones:

  • Puede haber fractura de cráneo.
  • Si la acumulación de sangre es grande, el bebé puede presentar anemia.
  • Un cefalohematoma grande, puede ser causa de ictericia en el recién nacido. Esto es la coloración amarillenta de la piel que se causa porque hay un exceso de bilirrubina en la sangre provocada por la reabsorción de la sangre contenida en la masa.
  • Son raras las complicaciones más serias, como el sangrado dentro del cerebro provocado por la fractura del cráneo.
  • Ocasionalmente, se forman depósitos de calcio en el área del cefalohematoma. Esto puede dejar formaciones duras que permanecen varios meses.

Tratamiento del cefalohematoma

Si el médico sospecha que hay fractura de cráneo, es probable que quiera confirmar este dato mediante una radiografía o algún otro estudio.

Si el bebé tiene ictericia leve, no es necesario ningún tratamiento, pero si es severa, es probable que necesite fototerapia (tratamiento con luz especial).

Muchos de los bebés con caput succedaneum o con cefalohematoma tienen un cráneo de apariencia puntiaguda u ovalada. Esto es normal y puede tardar varias semanas en quitarse. No es necesario ningún tratamiento.

Cómo prevenirlo

Es muy difícil de prevenir ya que se relaciona con el trabajo del parto.

Referencias

El primer lazo o vínculo de unión con tu bebé
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

El primer lazo o vínculo de unión con tu bebé

¿Qué es el vínculo de unión o apego con el bebé?

El vínculo de unión de la madre con el bebé es la relación emocional única que se forma entre tu bebé y tú como la primera persona que cuidará de él. El intercambio emocional y sin palabras los acerca uno al otro asegurándole que estará seguro y él tendrá la calma suficiente para experimentar un óptimo desarrollo de su sistema nervioso. El vínculo es un factor muy importante para la forma en que el cerebro de tu bebé se organiza e influye también en el desarrollo social, intelectual y físico del bebé.

La comunidad científica todavía está aprendiendo mucho de esta vinculación o apego. Saben que los lazos tan fuertes que se forman entre los padres y el bebé le van a dar un primer modelo de relaciones íntimas interpersonales y a proveerle de un sentido de seguridad y autoestima. Se sabe también que las respuestas de los padres a las señales del bebé y del infante pueden afectar el desarrollo social y cognitivo del bebé.

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Con el apego, instintivamente aprendes a entender la relación que has establecido con el bebé y tienes la certeza de saber que puedes confiar en que él sabe lo que necesita en cada momento de su desarrollo. Deseas respetarlo y acompañarlo en los momentos buenos pero también en sus momentos de enojo y frustración. Es un deseo de estar presente física y emocionalmente con el bebé respetando su papel como padres y el lazo de unión que comparten con él.

¿Por qué el apego o vinculación es importante?

Los estudios que se hicieron en monos recién nacidos a los cuales se les dio una madre falsa (hecha de maniquí), aún cuando estaban hechas de un material suave y le daban la botella a los changuitos, estos bebés no se desarrollaron igual que los que sí tenían a su mamá para que los cuidara y presentaron problemas en su desarrollo y relación con el mundo. Los científicos creen que la falta de apego en los bebés humanos puede causar problemas similares.

¿En qué momento se desarrolla?

La mayoría de los bebés están listos para desarrollar este lazo de unión inmediatamente, pero los padres pueden tener una mezcla de sentimientos a este respecto. Algunos padres sienten un apego intenso en los primeros minutos o días del nacimiento del bebé, pero otros- especialmente si el bebé quedó en terapia intensiva o es adoptado- tardan mucho más.

La vinculación es todo un proceso, no algo que se da en unos minutos ni algo que se da en un tiempo limitado. Para muchos padres es algo que va surgiendo del cuidado diario que se da al bebé y es muy probable que ni siquiera se den cuenta de lo que está sucediendo hasta que al ver la primera sonrisa se dan cuenta de que se han llenado de alegría y amor.

¿Cómo establecen este vínculo los bebés?

Es de vital importancia para la supervivencia del bebé que sea capaz de comunicar sus necesidades a los adultos y que estas sean atendidas sin demora. Recuerden, mientras el niño es pequeño, es mentalmente incapaz de ninguna manipulación. Durante el primer año de vida, las necesidades y los deseos de un niño son lo mismo.

Cuando se acaban de estrenar como padres, les tomará un poco de tiempo el entender cuáles son estas necesidades y de qué forma pueden interactuar con él.

Pero es importante saber que este apego o vínculo no significa resolver una necesidad que el niño, más adelante, pueda satisfacer por sí mismo. Significa entender cuáles son las necesidades, cuándo se presentan, cómo cambian a lo largo del tiempo y de las circunstancias y ser flexibles al idear maneras para responder apropiadamente.

¿Cómo lograr esta vinculación o apego?

Lograr este lazo de unión con tu bebé es quizás una de las partes más agradables del cuidado de un infante.

  • El tacto es el primer lenguaje ya que los bebés responden al contacto de piel con piel. Es tranquilizante para ambos al mismo tiempo que promueve el desarrollo y crecimiento saludable del bebé.
    • Puedes empezar por acunarlo e irlo acariciando de diferentes maneras. Si ambos padres lo tocan y sostienen frecuentemente, pronto aprenderá a reconocer quién es quién. Es importante que ambos lo coloquen sobre la piel, sobre todo cuando lo están alimentando o acunando.
    • Los bebés, especialmente los bebés prematuros y todos aquéllos que tienen algún problema médico, pueden responder al masaje especializado para este tipo de casos. Es importante tener en cuenta que como los bebés son mucho más delicados que los adultos, es necesario que el masaje sea muy suave, antes de empezar asegúrense de haber aprendido bien las técnicas y si no las saben, simplemente acarícienlo suavemente durante el baño o al vestirlo.
  • El contacto ocular (verlo a los ojos) provee una comunicación muy entendible cuando se hace a corta distancia.
  • El bebé puede seguir el movimiento de algunos objetos con sus ojos.
  • El bebé tratará (al principio) de imitar algunos de tus gestos y expresiones.
  • Prefiere la voz humana y trata de vocalizar al hacer sus primeros esfuerzos para comunicarse. Los bebés generalmente disfrutan escuchando las conversaciones y las descripciones de lo que le hacen y su medio ambiente.

La vinculación o apego generalmente sucede también inmediatamente con los bebés alimentados con mamila ya que los bebés responden al olor o tacto de sus madres así como a la respuesta de sus padres a sus necesidades. En un parto sin complicaciones, tu pediatra o la enfermera tratarán de aprovechar el momento en el que el bebé está alerta para que se lo coloquen a la madre y trate de alimentarlo o se lo ponen sobre su pecho para que lo sostenga piel a piel. Esto no siempre es posible y, aunque ideal, no es absolutamente indispensable para el futuro vínculo que se establecerá entre el bebé y sus padres.

Para los padres adoptivos puede ser una preocupación la forma en la que van a lograr este apego o vínculo con sus bebés. No debe ser ningún problema, ya que aunque para algunos será antes que para otros, los niños adoptados pueden desarrollar ese apego tan fuerte como el de los bebés con sus padres biológicos.

El apego con la madre

Hablaremos más del lazo que se forma entre la madre y el bebé y no por excluir al padre, sino porque, cuando menos en los primeros meses, este lazo es más obvio con la madre. Esto no significa que un padre no pueda sentirse fuertemente unido a su bebé, pero casi siempre este lazo de unión es diferente. No es menor ni es peor, simplemente es diferente.

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Esta unión significa que una madre y su bebé están en total armonía uno con el otro y lograr esto es uno de los sentimientos más satisfactorios que una madre puede tener. Basta observar a una madre que está en armonía con su bebé, cuando el bebé hace algún gesto o movimiento que signifique alguna necesidad, la madre –que está abierta a estas señales-, responde.

Al principio, las respuestas pueden ser un poco tensas y no exactamente lo que necesita el bebé, pero conforme se van “entrenando” mutuamente cientos de veces al día, en unas semanas cada vez serán más naturales y armoniosas. El bebé anticipa la respuesta que obtendrá de su madre y así tratará de dar más señales que le permitan entenderse con ella porque ha aprendido que la respuesta que obtendrá, es predecible.

Como el bebé manda el mensaje de que los cuidados maternos son recibidos muy bien y apreciados, la pareja madre-hijo se van disfrutando cada vez más y se acostumbran uno al otro. Podríamos decir que son “adictos” uno al otro y esto quiere decir que la madre se siente bien cuando está con su bebé y mal cuando están separados.

Es fácil saber cuando ya has formado ese lazo de unión con tu bebé. En el momento en el que el bebé llora y tú respondes naturalmente desde el corazón y no tensionada, puedes decir que ya lo lograste. Cuando tu bebé da alguna señal y tú respondes sabiendo que eso es lo correcto que tienes que hacer, entonces puedes decir que vas en el camino correcto para formar ese importante lazo de unión con tu hijo.

Del olor a las sonrisas

En la actualidad existe una mayor evidencia de que estamos preparados para conectar con nuestros bebés a través de las “feromonas” –las substancias químicas que secretamos para atraer a nuestra pareja- que son también secretadas por nuestros bebés asegurando así nuestra atracción por ellos. En un estudio, 90 % de las mamás pudieron identificar a su bebé por el olor después de haber estado únicamente 10 minutos con ellos. Cuando ya habían estado 1 hora, el 100% pudo distinguir el olor de su bebé entre los otros.

Un bebé reconoce también el olor de su madre. El año pasado, investigadores de Japón encontraron que los bebés que olían la leche de sus madres, mostraban menos estrés ante un procedimiento rutinario, que los bebés que eran expuestos al olor de la leche de otra madre o a ningún olor. El puro olor de la leche de sus madres es suficiente para calmarlos y disminuir el dolor.

Y así como el olor te motiva a cuidar de tu bebé y al bebé lo ayuda a mantenerse cerca de ti, así mismo lo hace una sonrisa. Es todo muy primitivo: la mamá hace que el bebé sonría, la mamá obtiene su recompensa y…quiere que el bebé sonría otra vez.

En resumen: estamos diseñados para hacernos adictos a nuestros hijos: “El vínculo madre-hijo asegura la sobrevivencia en términos de protección, nutrición y cuidado” dice Francesca DÁmato M.D, una neurocientífica del comportamiento y prominente investigadora del vínculo madre-hijo.

El apego con el papá

Los hombres de esta época pasan mucho más tiempo con sus bebés de lo que lo hacían los padres de las generaciones pasadas. Aunque los padres ansían tener un contacto más cercano con sus bebés, el apego generalmente ocurre en un momento diferente del de las madres y esto sucede, principalmente, porque ellos no tienen el contacto temprano y cercano de la alimentación a pecho que tienen las madres.

Pero los padres tienen que tener muy presente, casi inmediatamente, que establecer este vínculo con su bebé no significa que tienen que ser “otra mamá”. En muchas ocasiones las actividades que ellos realizan con sus hijos son muy especiales y la pareja se beneficia cuando se pueden apoyar y estimular mutuamente.

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Las actividades que pueden compartir en pareja para establecer, en un principio, el vínculo con su bebé, pueden incluir:

  • Participar juntos en la labor y parto
  • Alimentarlo (pecho o mamila); algunas veces el papá va formando un vínculo especial con el bebé cuando él es el que se encarga de levantarlo y cambiarle el pañal en la comida de la noche (antes de llevárselo a la mamá) y la primera de la mañana.
  • Leerle o cantarle al bebé
  • Compartiendo el baño con el bebé
  • Copiando los movimientos que hace el bebé
  • Copiando sus ruidos y cualquier vocalización que haga –son sus primeros esfuerzos para comunicarse.
  • Usando un cargador frontal para llevar al bebé mientras que realizan ciertas actividades rutinarias.
  • Permitiéndole sentir las diferentes texturas de la piel del padre y de la madre.

¡Confíen en su habilidad como padres!

Por supuesto que es más fácil establecer este apego con el bebé si la gente alrededor suyo los apoya y los ayuda a que tengan confianza en sus habilidades como padres. Esta es una de las razones por las cuales los expertos recomiendan que el bebé se quede con la madre durante su estadía en el hospital.

Aunque cuidar de un bebé es abrumador en un principio, los puede ayudar mucho el apoyo emocional que les dará el personal del hospital y empezarán a confiar en sus habilidades como padres. Aunque el permanecer con el bebé después del parto no puede ser posible para los bebés prematuros o con necesidades especiales, el apoyo del personal del hospital puede ayudar a que, a pesar de todo, este vínculo se establezca fácilmente.

Al principio, el cuidado de un recién nacido puede necesitar de toda su energía, especialmente la de una madre que está dando el pecho. A ella le será mucho más fácil establecer ese apego o vinculación cuando no está agotada por todas las otras cosas que se tienen que hacer como la limpieza de la casa, el lavado de la ropa, la preparación de los alimentos, etc. Es maravilloso cuando los padres pueden ayudar con este tipo de actividades rutinarias al mismo tiempo que dan apoyo emocional al bebé y a la madre.

Y no se olviden de pedir ayuda y apoyo a la familia en los primeros días que tienen a su bebé en casa, pero no para que se queden a su alrededor –esto podría ser muy estresante- sino para que hagan todos los pendientes que signifiquen salir de casa o para que les ayuden con el cuidado de los hermanos.

¿Qué factores pueden afectar la secuencia del desarrollo del apego? que se forme este lazo de unión?

La secuencia del desarrollo del apego puede ser afectada por el estado del bebé y por el bienestar de la madre. El “estado” en el bebé se refiere a los patrones de comportamiento, estables y distinguibles: sueño regular, sueño periódico, somnolencia, inactividad alerta, llanto y actividad al despertar. El estado del bebé determina su capacidad de reconocer y responder a las figuras humanas.

Muchas madres se han dado cuenta de que el mismo estímulo puede provocar diferentes respuestas en el bebé si el estado del infante es diferente. Cuando está contento, un juego puede provocar sonrisas, pero si está inquieto, puede causar una crisis de llanto.

La nueva mamá tiene que ir aprendiendo cuál es el estímulo que debe usar dependiendo del estado del bebé y el momento del desarrollo.

El apego entre el bebé y los padres puede retrasarse por varias razones:

  • Los padres se imaginaron que su bebé iba a tener ciertos rasgos emocionales o físicos.
  • Cuando en una adopción conoces al bebé después del parto, la realidad te hace que ajustes la imagen que te habías hecho de él. La cara del bebé es la primera herramienta de comunicación y tiene un papel crítico en el apego o vinculación.
  • Las hormonas pueden también afectar este lazo de unión. La lactancia puede ser un factor importante de ayuda, pero no cabe duda de que es causa también de un derrame de diferentes hormonas en la madre y algunas veces las madres tienen mucho trabajo para establecer este apego cuando sus hormonas están desbalanceadas o cuando tienen depresión post parto.
  • Igualmente puede retrasarse cuando la madre está agotada o cuando tiene dolor debido a un parto complicado, si tiene depresión, si está estresada por problemas financieros, del hogar, de desempleo, etc.
  • Si el bebé pasa algún tiempo en cuidados intensivos, al principio pueden estar amedrentados por el equipo médico a su alrededor, pero es importante que se contacten con él. Seguramente el personal del hospital los ayudará para que puedan sostener al bebé aún en la incubadora y les pedirá que se queden a acompañarlo hablándole, cantándole y tocándolo de vez en cuando. Pronto verán que el bebé reconoce y responde a su voz y tacto. Podrán aprender a bañarlo y a alimentarlo y si lo están alimentando con leche materna, te ayudarán a que puedas darle bien el pecho antes de que te vayas a casa.

¿Qué actividades podemos hacer para mejorar este vínculo?

  • Tacto entre los cuerpos: coloca a tu bebé desnudo sobre tu pecho y permite el contacto entre sus cuerpos. Permanezcan así el mayor tiempo posible y repitan esto varios días para incrementar esta experiencia. Mientras tanto háblale tranquila y amorosamente (usa una cobija si la necesitas para protegerlo y protegerte del frío).
  • Simulación de alimentación al pecho: para los bebés que no pueden ser alimentados al pecho, coloca al bebé contra tu pecho desnudo mientras le das la fórmula. El contacto físico, cuerpo con cuerpo, durante la alimentación, ayuda a crear un lazo especial entre los padres y el bebé.
  • Cara a cara: si tu bebé está “hablando”, siéntate enfrente de él y juega a tocarlo dándole nombre a cada parte de su cuerpo y del tuyo, esto estimula el desarrollo del sentido de un concepto y el contacto físico. Trata de hacer esto una o dos veces a la semana hasta que te acostumbres a dar y recibir el contacto físico con tu bebé.
  • El juego del abrazo: de recién nacido abrázalo mucho y, si puedes, mantenlo cerca de tu cuerpo con un cargador especial mientras realizas algunas tareas. Más grande, juega con él a que el premio por cualquier actividad bien realizada sea un abrazo.
  • El juego de las cosquillas: acuéstate en el suelo o en la cama (vestida) con el bebé en tu pecho de tal manera que su cabeza queda cerca de la tuya. Susurra y háblale suavemente, hazle cosquillas mientras que te ríes y juegas a balancearte de un lado a otro haciendo ruidos. Esto estimulará su sentido de la diversión y seguridad.

 ¿Qué es lo que el bebé aprende?

La interacción temprana son una muestra de señales sociales que contribuyen al desarrollo de una autoestima saludable y un sentido de seguridad. Al crecer el bebé, responderá a estas señales imitando expresiones y respondiendo con sonidos.

La calidad de este vínculo o apego, puede variar. Pero se puede decir que un vínculo seguro actúa como la base de un buen desarrollo social y emocional. El bebé inicia la capacidad de formar y mantener relaciones sociales, adquiere una saludable conciencia de sí mismo y aprende a dar y recibir amor, mostrar empatía y preocuparse por otros.

Un vínculo inseguro, aquel que falla en cumplir con la necesidad del bebé de seguridad y comprensión, puede llevarlo a confundir su propia identidad y a que, más adelante en la vida, tenga dificultades para el aprendizaje y para relacionarse con otros.

¿Cómo influye en las personas el tipo de vínculo formado en al infancia?

 Los niños que han establecido un vínculo de seguridad, no necesitan estar abrazados a sus madres continuamente. Se sienten seguros para alejarse de ella y explorar el ambiente, porque saben que ella seguirá ahí cuando vuelvan. Esta libertad les permite intentar y aprender cosas nuevas, afrontar problemas y sentirse más tranquilos ante las situaciones nuevas o desconocidas.

Entre los tres y cinco años, los niños con vínculos afectivos de seguridad son más curiosos y competentes, se llevan mejor con otros niños y tienen mayor probabilidad de establecer amistades íntimas. También tienen una mayor probabilidad de ser independientes en el preescolar y consultar a los profesores sólo cuándo los necesitan.

A los diez y once años, los niños que han tenido un vínculo de seguridad en la infancia son más capaces de hacer y mantener amigos y de actuar en grupo.

A los catorce o quince años, obtienen puntuaciones más altas en salud emocional, autoestima y competencia. Además, tienen más apertura de sentimientos.

Resumen

En resumen, la educación con apego es amar y confiar en nuestros hijos. Si logramos hacerlo ellos confiarán en nosotros, confiarán en los otros y serán, a su vez, personas de confianza.

El apego bebé-padres es una experiencia compleja y muy personal que toma cierto tiempo. No existe una fórmula mágica y no puede forzarse. Un bebé al que se le está dando todo lo que necesita no sufrirá si este lazo de unión no es muy fuerte al principio.

Conforme se vayan sintiendo más cómodos con la presencia del bebé en la casa y se vayan acostumbrando a la nueva rutina, ambos se sentirán más confiados acerca de los aspectos tan increíbles que hay en la educación de un infante.

Referencias