Ictericia Neonatal
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Ictericia Neonatal

¿Qué es la ictericia neonatal?   

La ictericia es una afección que ocasiona una coloración amarillenta en la piel, en los tejidos y en los fluidos del cuerpo. A menudo, esta coloración es más visible en la piel y en la esclerótica (la parte blanca de los ojos).

La ictericia en recién nacidos (neonatal) se presenta cuando un bebé tiene un alto nivel de bilirrubina en la sangre. La bilirrubina es un pigmento que se libera en la sangre cuando se destruyen los glóbulos rojos. La ictericia es normal en los recién nacidos porque los bebés nacen con un mayor número de glóbulos rojos del que necesitan. Estos glóbulos rojos excedentes se destruyen y liberan bilirrubina en la sangre.

Normalmente, el hígado ayuda a descomponer esta sustancia de manera que el cuerpo pueda eliminarla a través de las heces fecales, pero en el recién nacido, en ocasiones, su hígado es inmaduro y tarda unos días para iniciar esta acción de procesamiento.

¿Qué es la ictericia neonatal?

La ictericia neonatal es más notoria cuando el bebé tiene de 2 a 4 días. La mayoría de las veces, no causa problemas y desaparece al cabo de 2 semanas.

Este evento no se repite y no deja secuelas. No obstante, en los casos más graves puede acarrear un riesgo de daño cerebral. Los bebés prematuros tienen más probabilidades de desarrollar este problema.

¿Qué es la bilirrubina?

La bilirrubina, como ya lo mencionamos, es un producto derivado de la hemoglobina, que guardan en su interior los glóbulos rojos y que es necesaria para la oxigenación de los tejidos.

Cuando los glóbulos rojos se rompen por cualquier motivo, se libera la hemoglobina, la cual se descompone en dos moléculas: hem y globina. El hem es convertido en bilirrubina la cual es transportada por la albúmina en la sangre hasta el hígado en donde se procesa para almacenarse en la vesícula biliar o bien puede ser transferida directamente al intestino delgado.

El hígado segrega esta bilirrubina a través de las vías biliares hacia el intestino, la cual es decompuesta posteriormente por bacterias y esos productos de la descomposición contribuyen al color de las heces. Parte de esta bilirrubina puede ser reabsorbida y finalmente reaparece en la orina.

¿Cómo maneja el bebé su bilirrubina antes del nacimiento?

Antes del nacimiento, la placenta (el órgano que nutre al bebé en desarrollo) elimina la bilirrubina del bebé, de manera que pueda ser procesada por el hígado de la madre. Inmediatamente después del nacimiento, el propio hígado del bebé empieza a encargarse del trabajo, pero esto puede tomar tiempo. Es posible que el hígado del recién nacido sea demasiado inmaduro para manejar bien la eliminación de la bilirrubina, por lo que ésta se acumula en la sangre.

Por consiguiente, los niveles de bilirrubina en un bebé normalmente son un poco más altos después del nacimiento. Los bebés prematuros tienen hígados especialmente inmaduros, lo cual los hace más propensos a la ictericia.

Tipos de ictericia

Se dice que el recién nacido está ictérico cuando sus niveles de bilirrubina en sangre se han elevado por encima del límite superior del adulto normal (1,3-1,5 mg/dl). De acuerdo a este criterio, la ictericia puede ser:

  • Ictericia fisiológica del recién nacido.
  • Ictericia patológica.

Ictericia Fisiológica

La ictericia normal en los recién nacidos se conoce como “ictericia fisiológica”. Esto significa que se presenta como parte de un proceso fisiológico normal. La ictericia misma es debida a un exceso de bilirrubina que temporalmente está siendo almacenado en la sangre y los tejidos del bebé (en la mayoría de los recién nacidos se asocia con bilirrubinemia de más de 5 mg/dl).

La ictericia en un recién nacido es un estado común y por lo general inofensivo que no tiene efectos posteriores. Cerca de la mitad de los recién nacidos presentan síntomas de ictericia en los primeros días posteriores al nacimiento en un grado que va de suave a moderado sin que se manifiesten síntomas de enfermedad.

En un bebé normal nacido a término, la ictericia fisiológica generalmente aparece entre el segundo y cuarto días; en la mayoría de los casos desaparece sola en forma gradual, aunque esto puede durar varias semanas en algunos bebés.

De hecho, ya que la ictericia fisiológica se presenta con mayor frecuencia en bebés alimentados al pecho, algunos expertos piensan que un nivel elevado de bilirrubina puede ser una norma de la naturaleza para los recién nacidos y que, en realidad, podría tener un efecto benéfico como potente antioxidante endógeno, y con la hipótesis de que una reducción excesiva de la misma podría favorecer las lesiones mediadas por radicales libres de oxígeno, especialmente en el prematuro.

Los niveles en sangre de bilirrubinas generalmente no exceden los 15 mg/ dL y como ya lo mencionamos, en forma espontánea llegan a niveles normales. Por razones aún no bien conocidas, los recién nacidos asiáticos tienen un pico más alto de niveles de bilirrubina e ictericia más prolongada

La ictericia asociada a la lactancia materna es otra forma común de ictericia del recién nacido que normalmente no es dañina.

Se puede presentar cuando un bebé amamantado no está ingiriendo suficiente leche, sea debido a dificultades con la lactancia o a que a la madre todavía no le ha subido la leche. No está provocada por un problema de intolerancia a la leche materna sino que se debe a que el bebé no se está alimentando lo suficiente, está deshidratado y ha perdido peso, lo que resulta en una disminución de los movimientos intestinales y el bebé no puede excretar la bilirrubina.

Puede aparecer, en algunos bebés saludables alimentados con leche materna, después del séptimo día de vida y normalmente alcanza su punto máximo durante las semanas 2 y 3 o aparecer en forma “tardía” entre el quinto y quinceavo día de vida y persistir hasta por nueve semanas.

Las medidas preventivas que se pueden tomar son:

  • aumentar la frecuencia de las mamadas a 8 o más por día y
  • no complementar con agua o dextrosa, medida cuya utilidad no ha sido demostrada y con la cual puede haber disminución de la ingesta de leche y menor tiempo de amamantamiento. Si se necesita complementar hay que hacerlo con leche maternizada.
  • Puedes poner al bebé a tomar baños de sol unos minutos por la mañana con la piel expuesta y, si puedes, unos minutos en la tarde (fototerapia).

Ictericia asociada a la leche materna: se refiere a la ictericia que se presenta en un bebé que es alimentado exclusivamente por leche materna y en quien se han descartado otras causas de ictericia. Aparece en la primera semana de vida y puede durar hasta dos meses.

Las causas pueden ser variadas:

  • El intestino del bebé es inmaduro e incapaz de metabolizar la bilirrubina la cual, en vez de excretarse, se reabsorbe,
  • La leche de algunas mujeres contiene determinadas sustancias que pueden hacer que aumente la concentración de bilirrubina en la sangre al no poder excretarla a través de los intestinos. Este tipo de ictericia aparece entre los tres y los cinco primeros días de vida y suele mejorar entre la tercera y la duodécima semanas.

La ictericia por leche materna no produce ninguna complicación si el bebé está sano y es muy raro que el médico te pida que suspendas la alimentación y pases a fórmula. Es importante mantener al bebé bien hidratado.

 ¡Ojo! La ictericia fisiológica se diagnostica una vez que se han descartado otras causas conocidas de ictericia.

Incidencia

Aproximadamente el 60% de los bebés nacidos a término y el 80% de los bebés prematuros, desarrollan ictericia en la primera semana de vida y cerca del 10% de los bebés alimentados exclusivamente con leche materna, permanecerán ictéricos casi hasta los 30 días (Fuente: NICE).

Ictericia patológica

Ictericia desde el primer día: Aunque hemos dicho que la ictericia del recién nacido es, casi siempre, benigna, aquella que se presenta dentro de las primeras 24 horas de vida, dura mucho tiempo o es muy llamativa debe ser investigada.

Esta situación es más comúnmente ocasionada por incompatibilidades de Rh o ABO grupo sanguíneo (ictericia hemolítica). Aunque la incompatibilidad del Rh es más rara, la incompatibilidad ABO, una condición más benigna, es muy común. Al verificar el tipo de sangre de la madre antes del nacimiento de tu bebé, tu médico sabrá si debe o no vigilar cualquiera de esas dos condiciones.

Entre las causas de la ictericia patológica están:

  1. Un evento o afección que hace que se aumente el número de glóbulos rojos que necesitan ser procesados por el hígado:
  • Formas anormales de las células sanguíneas
  • Incompatibilidad del grupo sanguíneo o de Rh: si un bebé tiene un grupo sanguíneo distinto al de su madre, es posible que ella produzca anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos del pequeño, lo que provocará una acumulación repentina de bilirrubina en la sangre del recién nacido. La ictericia provocada por la incompatibilidad de Rh o grupo sanguíneo puede aparecer tan pronto como en el primer día de vida. En el pasado, los problemas de Rh eran la causa de los casos de ictericia más graves, pero ahora pueden prevenirse inyectando inmunoglobulina Rh a la madre durante las primeras 72 horas del posparto, lo que impide que fabrique anticuerpos que podrían poner en peligro la vida del bebé en el siguiente embarazo.
  • Sangrado por debajo del cuero cabelludo (cefalohematoma) u otra lesión de nacimiento causado por un parto difícil.
  • Deficiencia congénita de algunas enzimas importantes para el metabolismo de los glóbulos rojos.
  • Niveles altos de glóbulos rojos (policitemia)
    • más común en bebés pequeños para su edad gestacional,
    • más común en algunos gemelos
  • Infecciónes agudas o crónicas (toxoplasmosis, citomegalovirus, sífilis congénita, herpes y rubéola)
  • Prematurez
  • Transfusiones
  1. Cualquier cosa que interfiera con la capacidad del cuerpo para procesar y eliminar la bilirrubina:
  • Atresia Biliar (ocurre cuando las vías biliares dentro y fuera del hígado no se desarrollan de manera normal).
  • Administración de ciertos medicamentos
  • Hipotiroidismo congénito
  • Síndrome de Crigler-Najjar (causado por un gen anormal que no logra producir una enzima funcional capaz de convertir la bilirrubina en una forma hidrosoluble (y por lo tanto una forma fácilmente excretable). Como resultado, la bilirrubina se puede acumular en el cuerpo y causar daño al cerebro y a otros órganos.
  • Fibrosis quística (las personas con esta enfermedad producen un moco muy viscoso que tapona los pulmones y el sistema digestivo). La ictericia suele presentarse en los recién nacidos que lo padecen.
  • Enfermedad de Gaucher (trastorno genético en el cual una persona carece de una enzima llamada glucocerebrosidasa lo que hace que se acumulen sustancias dañinas en el hígado, el bazo, los huesos y la médula ósea.
  • Síndrome de Gilbert (es un trastorno común transmitido de padres a hijos que afecta la forma como la bilirrubina es procesada por el hígado y causa ictericia). El diagnóstico es difícil si no se dispone de la historia familiar. El tratamiento no es necesario.
  • Hipoxia (falta de oxigenación en el momento del parto).
  • Síndrome de Dubin Jonson (es un trastorno hereditario, caracterizado por una ictericia leve a lo largo de toda la vida).
  • Síndrome de Lucey-Driscol (es un trastorno metabólico hereditario caracterizado por una hiperbilirrubinemia severa –ictericia- que está presente en el niño al momento del nacimiento.
  • Hepatitis neonatal (inflamación del hígado)
  • Enfermedad de Niemann-Pick (grupo de enfermedades hereditarias, en las que las sustancias grasas llamadas lípidos se acumulan en las células del bazo, el hígado y el cerebro).

La ictericia anormal o patológica se manifiesta, a menudo, en el momento del nacimiento o durante las siguientes 24 horas y el nivel de bilirrubina puede aumentar con bastante rapidez.

En general, en los casos de ictericia patológica es necesario que le den tratamiento médico a tu bebé, pero la alimentación al pecho puede continuar durante el tratamiento y si se aumenta la frecuencia de las tomas, ayuda a reducir la ictericia.

La preocupación por los niveles excesivamente altos de bilirrubina es que ésta puede dañar a las células cerebrales. Un nivel de 20mg/dl o mayor es considerado alto durante las primeras 48 horas; en un bebe de término 25mg/dl o más es considerado alto. En bebés prematuros, es posible que surjan problemas con niveles más bajos.

Factores de riesgo

Con las estancias tan cortas en los hospitales, la ictericia puede no haberse presentado antes de salir y seguramente no ha llegado a su nivel más elevado. Por lo tanto, es importante identificar a aquéllos bebés que están en riesgo de presentar ictericia para que sean observados tanto en el hospital como en su casa.

De los bebés nacidos a las 35 semanas de gestación o después y que, a excepción de esto estén sanos, los que tienen mayor probabilidad de presentar finalmente signos de ictericia del recién nacido son aquellos que:

  • Tienen un hermano o hermana que necesitó fototerapia para la ictericia.
  • Tienen un alto nivel de bilirrubina para su edad, incluso si todavía no tienen ictericia.
  • Han sido exclusivamente alimentados con leche materna, sobre todo si el peso es excesivo.
  • Tienen una incompatibilidad en el grupo sanguíneo u otra enfermedad conocida de los glóbulos rojos.
  • Tienen cefalohematoma o contusión significativa debida al parto.
  • Son de origen asiático oriental.
  • Tienen ictericia en las primeras 24 horas de vida.
  • Los bebés que tienen alguna infección.
  • Prematuros o bajos de peso.
  • Bebés que necesitaron maniobras de resucitación en el momento del parto.

Síntomas

Por lo general, la coloración amarillenta aparece primero en la cara y después en el pecho. Más tarde, la ictericia puede extenderse hacia el estómago y las piernas.

ictericia

Los padres pueden determinar si su bebé tiene ictericia observándolo a la luz natural o en una habitación que tenga luces fluorescentes. En caso de duda, se recomienda ponerse en contacto con el pediatra.

Los padres de un bebé al que ya se le ha diagnosticado ictericia también deben consultar al pediatra si la piel del bebé se vuelve más amarillenta, si la ictericia se disemina al abdomen, brazos o piernas, o si la parte blanca de sus ojos tiene un color amarillento.

La mayoría de los bebés con ictericia no presenta otros síntomas. Se muestran alertas y comen y duermen normalmente. Sin embargo, debes recurrir de inmediato al pediatra si tu bebé presenta sueño excesivo o resulta difícil despertarlo, si muestra falta de interés al succionar o alimentarse, si presenta signos de flojedad o arquea el cuello o la espalda hacia atrás o si desarrolla un llanto agudo o fiebre.

Éstas pueden ser advertencias tempranas de que el bebé tiene un nivel de bilirrubina peligrosamente elevado que requiere tratamiento de inmediato para evitar una forma de daño cerebral conocida como kernícterus.

¿Se debe examinar a los bebés para determinar si tienen ictericia?

Todos los recién nacidos deben ser examinados con respecto a la ictericia por lo menos cada 8 a 12 horas durante el primer día de vida y, antes de que salgas del hospital, el pediatra deberá revisarlo para detectar cualquier signo de ictericia.

Si la piel de tu bebé presenta un color amarillo o si el bebé tiene alguno de los factores de riesgo antes mencionados, que hacen que tenga más probabilidades de desarrollar ictericia, le pedirá un estudio de laboratorio para medir el nivel de bilirrubina.

Cuándo llamar al pediatra

Deberás llamar inmediatamente al pediatra si:

  • Detectas signos de ictericia durante las primeras 24 horas de vida del bebé.
  • La ictericia se está extendiendo o intensificando.
  • El bebé tiene una temperatura rectal de más de 37,8º C (o 100º Fahrenheit).
  • El bebé tiene mal aspecto y/o se comporta como si se encontrara mal.

Es difícil determinar la gravedad de la ictericia solamente observando a un bebé, de modo que cualquier bebé que tenga los ojos y/o la piel amarillos debería ser evaluado por un pediatra.

¿Cómo se hace el diagnóstico en un bebé con ictericia?

Una forma fácil de confirmar la ictericia es presionando un dedo contra la piel del bebé, con esto “empujas” en forma temporal la sangre en ese punto. La piel normal quedará blanca cuando retiras tu dedo, pero la piel ictérica continuará amarilla.

Cuando la ictericia se presenta en el primer día de nacido, antes de que el médico le dé algún tratamiento al bebé, es importante que se determine la causa de la ictericia. En algunos casos, un cuidadoso examen físico es todo lo que se necesita, pero en otros, es necesario hacer algunos estudios de laboratorio:

  • A cualquier bebé que parezca tener ictericia en las primeras 24 horas se le deben medir los niveles de bilirrubina inmediatamente.
    • La ictericia generalmente progresa en dirección de la cabeza hacia la parte baja del cuerpo y es proporcional al aumento de la bilirrubina en sangre (hiperbilirrubinemia); por lo tanto, cabe esperar niveles altos en los recién nacidos con ictericia en las piernas y probablemente bajos en los que tienen ictericia únicamente en la cara.
  • Prueba de Coombs para checar si existen anticuerpos que destruyan los glóbulos rojos del bebé.
  • Es posible que también se ordene un análisis completo de cuenta de glóbulos rojos.
  • Se realiza también una cuenta de reticulocitos para asegurarse de que tu bebé esta fabricando suficientes glóbulos rojos.

Al hacer la revisión física verá si hay hinchazón (edema) en las piernas, moretones en la piel (hematomas), pequeñas manchitas de sangre como pecas (petequias), anomalías congénitas, etcétera

 ¿Cómo se evalúa a un bebé con ictericia?

Te preguntará acerca de los antecedentes familiares de anemias hereditarias, diabetes materna, enfermedad hepática, fibrosis quística, ictericia neonatal en anteriores hermanos, historia de trastornos metabólicos, etcétera. Otra información relevante es la concerniente al curso y evolución del embarazo actual y el parto.

                                                             ¿Cómo se evalúa a un bebé con ictericia?

Medición de la bilirrubina: La mejor forma de medir la bilirrubina es con sangre tomada del talón del bebé. Los resultados se dan en “bilirrubina total” y según cuál sea el origen de la bilirrubina elevada, se puede saber si es un problema de hígado (elevación de la bilirrubina no conjugada o indirecta) o de las vías biliares (elevación de la bilirrubina conjugada o directa).

Este tipo de análisis se le seguirán tomando una vez que se instale el tratamiento para estar seguros de que los niveles de bilirrubina están descendiendo.

También pueden verificarse los niveles de albúmina en suero. Debido a que la bilirrubina viaja en la sangre adherida a la albúmina cuando es posible, los bajos niveles de albúmina pueden aumentar el riesgo de daño a raíz de la ictericia excesiva.

Diagnóstico diferencial: Existen muchas enfermedades que se asocian con ictericia y es un reto para tu médico establecer el diagnóstico preciso de la causa que origina el problema, ya que de esto dependerá el tratamiento adecuado que le den a tu bebé.

Tu médico podría solicitar otros estudios cuando tiene la sospecha de que la ictericia se debe a algún otro problema subyacente.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es evitar la elevación de los niveles de bilirrubina y el posible daño cerebral. Sin embargo, es importante que los padres recuerden que las complicaciones o el daño causado por niveles altos de bilirrubina son algo muy poco común.

Las decisiones sobre el tratamiento dependerán de la edad del bebé, de si tiene o no otros problemas de salud y de la rapidez con que se eleven sus niveles de bilirrubina.

Ictericia fisiológica

Si la ictericia es leve o moderada, cuando el bebé tenga entre una y dos semanas de vida empezará a regular por sí solo el exceso de bilirrubina en sangre sin necesidad de tratamiento.

  • Remedios caseros: la luz del sol ayuda a metabolizar la hemoglobina indirecta de tal manera que el hígado del bebé pueda procesarla más fácilmente. Colocar al bebé en una habitación bien iluminada 20 minutos dos veces al día, es todo lo que se necesita. Nunca lo coloques directamente a la luz del sol.
  • Es importante mantener al bebé bien hidratado con leche materna o fórmula para biberón. Se deben estimular las deposiciones frecuentes alimentándolo con regularidad, debido a que la bilirrubina es expulsada del cuerpo por medio de los intestinos en las heces (la bilirrubina es lo que le da a las heces su coloración marrón).

Cuando la ictericia es importante o no remite, es posible que el pediatra recomiende la fototerapia -un tratamiento con una lámpara especial- que ayuda al organismo a eliminar el exceso de bilirrubina, alterándola o favoreciendo su eliminación a través del hígado.

 ¿Cómo se evalúa a un bebé con ictericia?

La American Academy of Pediatrics (Academia Estadounidense de Pediatría) recomienda que se continúe con la lactancia durante la fototerapia, de ser posible. No te preocupes, las luces no lo molestan, son tibias y, en todo caso, hasta se sienten bien.

En caso de que la ictericia requiera algún tratamiento alternativo, es recomendable utilizar la fototerapia junto con una alimentación al pecho frecuente.

Cuando la fototerapia no funciona, entonces es posible que tu médico recurra a otro tipo de fototerapia, por ejemplo, se puede colocar al bebé en una cobija de fibra óptica y se puede agregar más luces (siempre protegiendo los ojos del bebé).

Ictericia patológica

 En los casos más graves de ictericia, el objetivo es mantener las cifras de los niveles de bilirrubina en sangre dentro de unos límites considerados como seguros.

La necesidad del tratamiento dependerá entonces del nivel de bilirrubina, de la edad gestacional del bebé (en horas) y el tipo de embarazo y parto. En general, mientras más grande sea el bebé (en edad), más elevado puede ser su nivel de bilirrubina y quizás no necesite tratamiento.

Si bien la fototerapia es eficaz, es posible que algunos bebés no respondan y sus niveles de bilirrubina continúen en aumento o se mantengan peligrosamente altos. Estos bebés pueden necesitar un cambio de sangre con una técnica especial (conocida como exanguinotransfusión). Este procedimiento consiste en eliminar en forma gradual la sangre del bebé con sus altos niveles de bilirrubina, reemplazándola por sangre limpia de bilirrubina.

La exanguinotransfusión es eficaz para reducir los niveles de bilirrubina. Sin embargo, existe un riesgo de infección y otras complicaciones, por lo que sólo se recomienda cuando los niveles de bilirrubina son muy altos. Conviene realizar este procedimiento en una sala de cuidados intensivos neonatales.

Algunas veces, y dependiendo de la causa, el médico preferirá administrarle algún medicamento al mismo tiempo que le da fototerapia.

Recientemente, se ha demostrado con estudios prometedores que el tratamiento de bebés afectados gravemente por ictericia con inmunoglobulina intravenosa es muy efectivo para reducir los niveles de bilirrubina a rangos seguros.

Complicaciones

Entre las complicaciones serias, pero poco comunes, de los altos niveles de bilirrubina están:

La encefalopatía aguda por hiperbilirrubinemia. La bilirrubina es tóxica para el cerebro. Cuando el bebé tiene ictericia severa, existe el riesgo de que la bilirrubina pasa al cerebro, a esta condición se le llama “encefalopatía aguda por hiperbilirrubinemia. El tratamiento inmediato puede prevenir un daño significativo y permanente.

Kernicterus: Se le llama Kernicterus al síndrome (conjunto de síntomas) que ocurre cuando la encefalopatía aguda por hiperbilirrubinemia causa daños permanentes en el cerebro. El Kernicterus puede ser causa de:

  • Movimientos involuntarios y no controlados (parálisis cerebral atetoide).
  • Mirada hacia arriba permanente.
  • Pérdida auditiva.
  • Desarrollo inadecuado del esmalte de los dientes.

No hay razones para que un bebé desarrolle kernícterus ya que existen tratamientos eficaces que permiten reducir los niveles de bilirrubina antes de que lleguen a niveles peligrosos.

Los bebés con estos problemas tienen más probabilidades que los bebés con ictericia fisiológica de requerir tratamiento para reducir los niveles de bilirrubina en la sangre.

Prevención

El control cuidadoso de todos los bebés durante los primeros 5 días de vida pueden prevenir la mayoría de las complicaciones de ictericia. En el mejor de los casos, esto incluye:

  • La valoración clínica de la ictericia debe ser llevada a cabo por un pediatra y no por la familia.
  • Vigila que tu bebé esté tomando suficiente líquido. Si estás dándole pecho a tu bebé y tienes dudas, pregúntale a tu pediatra o a la especialista en lactancia materna.
  • Si te dieron de alta antes de las 48 horas, es muy importante que lleves al bebé a consulta con el pediatra en el plazo de 2 o 3 días.
  • Ten en cuenta que los bebés que nacieron a las 37-38 semanas del embarazo, tienen un riesgo mayor de que se incremente la bilirrubina.
  • Todos los recién nacidos que fueron dados de alta con un nivel de bilirrubina menor de 15 mg/dl, deben acudir al pediatra en menos de 24 horas y seguramente el médico te pedirá que lo sigas llevando a controles posteriores hasta que se asegure de que la tendencia de la bilirrubina no es ascendente.
  • Si tu bebé tuvo una bilirrubina de >18 mg/dl y lo estás alimentando con leche materna, puede ser que el médico te pida que suspendas temporalmente y cambies a alimentación por fórmula hasta que se compruebe el descenso en esta cifra. La medición de la bilirrubina se hará cada 24 horas. Cuando reanudes la lactancia, en una semana tendrás que ir nuevamente a control.
  • O bien, te pedirá que mantengas la lactancia pero que aumentes la frecuencia de las tomas (8-10 en 24 horas) para evitar la pérdida del peso del bebé.
    1. La frecuencia en las tomas ayuda también al bebé a eliminar más heces y la leche le da al hígado la energía que necesita para eliminar la bilirrubina.
  • La recomendación de colocar al recién nacido con ictericia en un lugar soleado o bien iluminado de la casa sigue siendo válida.
  • Siempre debes consultar con el pediatra si la ictericia es intensa (la piel es de color amarillo brillante), o si los pies, particularmente las plantas, se tornan de color amarillo. Debes llamarlo de inmediato si notas que el bebé está muy irritable, adormilado o no quiere comer.

En términos generales, la ictericia NO es peligrosa en los recién nacidos a término y que, por lo demás, estén sanos.

Referencias

Cuidados Inmediatos al Recién Nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Cuidados Inmediatos al Recién Nacido

El recién nacido sufre cambios fisiológicos profundos en el momento de nacer cuando salen de un medio ambiente caliente, apretado, oscuro y lleno de líquido que ha llenado todas sus necesidades básicas, a un mundo externo frío, lleno de luz brillante y basado en la gravedad.
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En unos minutos después de nacer en este nuevo y extraño medio ambiente, el recién nacido tiene que iniciar las respiraciones y acomodar su sistema circulatorio para mantener una oxigenación fuera del útero.

Qué tan bien haga estos importantes cambios, dependerá de su composición genética, de lo bien que estuvo dentro del útero y del cuidado que reciba en el momento de nacer .

La labor de parto, el parto y el momento inmediato después del parto son los más críticos para la sobrevivencia del recién nacido y de la madre.

Los estudios han demostrado que muchas vidas pueden salvarse con el uso de unas sencillas intervenciones que requieren una tecnología simple.

Necesidades básicas de los recién nacidos:

  • Respirar normalmente.
  • Que sean protegidos.
  • Que los mantengan calientes.
  • Que sean alimentados

¿Cuáles son los procedimientos inmediatos después del nacimiento del bebé?

Los cuidados inmediatos son los que se realizan en la sala o cuarto de parto e incluyen el asegurarse de que la vía aérea se encuentra libre, tomar medidas para asegurarse de la buena temperatura corporal del recién nacido, pinzar y cortar el cordón, y poner al niño sobre el pecho de la madre tan pronto como sea posible 

Los procedimientos rutinarios que se efectúan son los que describimos a continuación:

  1. Aspiración de las secreciones de boca y nariz. Cuando sale la cabeza del bebé, el médico aspira la boca y nariz para facilitarle la respiración. En el momento en que el niño respira por primera vez, el aire penetra en las vías respiratorias de los pulmones. Antes del nacimiento, los pulmones no se utilizan para intercambiar oxígeno y dióxido de carbono y necesitan un menor abastecimiento de sangre.

Cuando el bebé empieza a respirar en el momento de nacer, el cambio de presión en los pulmones ayuda a cerrar las conexiones fetales y le da una nueva dirección al flujo sanguíneo. A partir de ese momento, la sangre es bombeada a los pulmones para ayudar a realizar el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono. Algunos bebés nacen con cantidades excesivas de fluido en los pulmones. Si se estimula el llanto del bebé por medio de masajes y caricias, se ayuda a que el fluido suba para que luego pueda ser succionado por la nariz o la boca.

Ya cuando termina de nacer, se le limpia además la carita de los restos de sangre y líquido amniótico y se le succiona nuevamente la boca para limpiar las vías respiratorias de cualquier secreción que esté obstruyendo la vía aérea. Si el bebé no respira en el primer minuto, hay que realizar medidas de resucitación.

  1. Pinzamiento, corte y ligadura del cordón umbilical: El médico coloca al bebé con la cabeza un poco más abajo que el resto de cuerpo de la madre (para recuperar la mayor cantidad posible de sangre para el bebé) y pinza el cordón umbilical con dos pinzas colocadas más o menos a 5 cm. del abdomen del bebé y después corta el cordón entre ellas. A continuación, se rodea el ombligo con una gasa, también estéril, impregnada en alguna sustancia antiséptica.

Esto hace que el bebé deje de depender de la placenta para nutrirse de oxígeno. El cordón se corta cuando el bebé ya ha realizado cuando menos 3 movimientos espiratorios y NO se debe exprimir.

Antes de la ligadura se obtiene sangre para determinar el grupo y factor RH, así como para realizar el test de Coombs (prueba diagnóstica que detecta la presencia de anticuerpos frente al RH en la sangre de las mujeres con RH negativo). La ligadura se hace, generalmente, con cinta de algodón o lino esterilizado y a 2 o 3 cm. de la inserción abdominal del bebé.

  • Cuidado del cordón umbilical: inmediatamente después, el médico limpia el resto del cordón umbilical con una tintura antiséptica púrpura que previene infecciones y lo cubre con una gasa estéril o lo deja descubierto.
  1. Limpieza y prevención de la pérdida de temperatura: Es importante mantener la temperatura corporal del recién nacido; los bebés que sufren descensos marcados de la temperatura corporal, pueden desarrollar problemas de tipo metabólico.

El recién nacido está mojado debido al líquido amniótico y puede enfriarse con facilidad porque el cuarto del parto está frío, él no tiene suficiente tejido grasoso y no sabe cómo temblar de frío. Para evitar la pérdida de calor, se debe secar al bebé y utilizar frazadas templadas que suministren calor. A menudo, se le coloca un gorro tejido en la cabeza.

Una vez que ya está seco y cubierto, se puede colocar al bebé en contacto con la piel del pecho o el abdomen de la madre, esto también ayuda a mantenerlo caliente y este contacto es importante por otras muchas razones:

  • Psicológicamente estimula a la madre y al niño a conocerse el uno al otro. Les permite tocarse y a la madre, conocer a su bebé
  • Tras el nacimiento los niños se colonizan con bacterias. Resulta ventajoso que el recién nacido se colonice con las bacterias cutáneas maternas y no por las bacterias de los asistentes hospitalarios.
  • Hay que animar al amamantamiento temprano, a ser posible en la primera hora posparto (OMS / UNICEF 1989). Esta estimulación sobre el pezón por el niño promueve la lactancia y además ayuda a que se contraiga el útero y con esto se disminuya la pérdida sanguínea posparto.
    • El momento de la primera vez dependerá de cuando el bebé esté listo para comer y esto generalmente sucede a los 30 minutos después del nacimiento.
  1. Calificación APGAR: La evaluación de la salud del bebé comienza de inmediato. Una de las primeras revisiones que se realiza es el examen de APGAR. El examen de APGAR es un sistema de puntuación ideado por la Dra. Virginia Apgar, una anestesióloga, para evaluar la condición del recién nacido al minuto y a los cinco minutos después del nacimiento. El médico y las enfermeras evalúan las señales siguientes y asignan una puntuación según el resultado:

A: Actividad: tono muscular. El bebé nace con las extremidades encogidas y debe resistirse a cualquier intento por estirárselas

P: Pulso: se ausculta el corazón del bebé.

G: Reflejos: irritabilidad refleja. Respuesta al tubo de succión o al golpe con la mano que se le da en las plantas de los pies.

A: Aspecto: color de piel. Todos los bebes nacen azulados y van cambiando a color rosado poco después de la primera respiración.

R: Respiración: Un bebé maduro llora espontáneamente a los 30 segundos del nacimiento. Al minuto uno, el bebé mantiene rápidas respiraciones regulares.

Se considera normal una puntuación de 7 a 10. Una puntuación de entre 4 y 6 puede indicar que el niño necesita alguna maniobra de resucitación (oxígeno) y una cuidadosa monitorización. Una puntuación de 3 o menor indica que el bebé necesita de inmediato maniobras de resucitación y socorro.

Actualmente es utilizada universalmente por todos los pediatras que atienden los partos.

ASISTENCIA MEDIATA

Identificación del bebé: Los métodos más utilizados son la huella digital de la madre, la huella de la mano o el pie del niño, pulseras de identificación y la recogida de sangre del cordón. A menudo se toma la huella de la planta del pie y se registra en el expediente médico del bebé.

Antes de que el bebé salga del área de partos, se colocan brazaletes de identificación con números idénticos en la madre y el niño. Es común que los bebés lleven dos, uno en la muñeca y otro en el tobillo. Deben verificarse los brazaletes cada vez que el niño entre o salga de la habitación de la madre. Estos brazaletes permanecen hasta que sale del hospital.

Prevención del síndrome hemorrágico del recién nacido. El bebé tiene poco desarrollados los mecanismos de coagulación de la sangre, ya que su hígado es inmaduro. Para prevenir posibles complicaciones en la sala de partos, se administra a todos los recién nacidos, una inyección intramuscular de 1 mg de vitamina K.

Prevención de la conjuntivitis neonatal. A todos los recién nacidos se les ponen unas gotas de nitrato de plata al 1%, o de algún antibiótico oftálmico o una pomada antibiótica en los ojos para prevenir una conjuntivitis debida, normalmente, al contacto con las secreciones de la vagina de la madre.

Otros cuidados

El resto de los procedimientos necesarios se efectúa en los minutos y horas que siguen al parto. Esos procedimientos se llevarán a cabo en la sala de partos o en el cuarto de cunas, según las normas del hospital y la condición del bebé. Algunos de estos procedimientos incluyen los siguientes:

  • Signos vitales: La supervisión de estas primeras horas requiere supervisión cada media hora o cada hora de la temperatura (más que para estimar este dato, la primera toma se hace para verificar si hay permeabilidad del ano o si no hay otros defectos al nacimiento), frecuencia cardiaca, respiratoria, color, tono y actividad En las primeras horas de vida hay variaciones que pueden ser muy importantes para la salud del bebé.
  • Somatometría: Los principales datos que se precisa conocer son: peso, talla, perímetro torácico, perímetro craneal y longitud de pie: El peso del recién nacido normal suele oscilar entre 3.200 y 3.500 gr.; la talla, entre 48 y 52 cm. y el perímetro craneal, entre 33 y 35 cm. Normalmente, los recién nacidos pierden algunos gramos durante los primeros días.
    • Esta medición permite determinar si el peso y el resto de las medidas del bebé son normales para el número de semanas de embarazo. Los bebés pequeños o de bajo peso, así como los bebés muy grandes, pueden requerir atención y cuidados especiales.
    • Estos datos son de suma importancia ya que cualquier alteración en la salud del bebé, se reflejan en su nutrición y, en consecuencia, los datos obtenidos son el índice clínico más firme para apreciar los cambios.
  • Investigación de malformaciones congénitas: al observar cuidadosamente al bebé, el neonatólogo busca falta o exceso de dedos, pie equinivaro (torcido hacia adentro), fractura de clavícula (el hueso del hombro) o de huesos largos, paladar hendido, labio leporino, criptorquidia (testículos no descendidos), hernias, etc.
  • Orina y primera evacuación: El 92% de los niños orina y evacua el intestino (la primera evacuación es del llamado meconio) en las primeras 24 horas, muchos lo hacen en la sala de parto. Es importante registrar el momento en el que hay la evacuación y el aspecto de esta y si el bebé orina bien.
  • Baño: una vez que la temperatura del niño se estabiliza, se le puede bañar por primera vez.
  • Vacuna de la hepatitis B. Desde 1994, en muchos hospitales, los neonatólogos administran a los recién nacidos la primera dosis de esta vacuna. Antes de los 18 meses se administran dosis adicionales.
  • Screening o prueba de detección precoz de enfermedades metabólicas. El llamado “Tamiz Neonatal” debe hacerse obligatoriamente a todos los recién nacidos. Su objetivo es la detección muy temprana en el recién nacido de enfermedades congénitas de origen genético, cuya consecuencia es la aparición de desórdenes metabólicos y endocrinos que, en gran parte de los casos, se asocian con retraso mental, más acusado cuanto más tarde se ha realizado el diagnóstico e instaurado el tratamiento. Estos padecimientos solamente se pueden detectar mediante este estudio, ni siquiera con una revisión médica muy cuidadosa.
    • El análisis se debe hacer cuando el bebé tiene de 2 a 4 días de nacido. Si esto no es posible y se hace antes de las 24 hrs., entonces se deberá repetir antes de las dos semanas de nacido y consiste en el análisis de unas gotas de sangre (cinco gotas) extraídas del cordón umbilical o del talón del bebe colectadas en un papel filtro especial (la llamada “Tarjeta de Guthrie”) que se envía al laboratorio. Tu pediatra debe comunicarte los resultados.

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Cuidado del recién nacido después del parto vaginal

El recién nacido se pone en brazos de la madre tan pronto como sea posible.

Durante la primera hora o dos horas que siguen al nacimiento, la mayoría de los bebés se encuentran en una fase de alerta, en la que están totalmente despiertos. Esta situación constituye una maravillosa oportunidad para que los padres conozcan a su nuevo bebé. El bebé suele reaccionar ante el sonido conocido de la voz de la madre.

Esta primera o dos primeras horas posteriores al parto son el mejor momento para dar inicio a la lactancia. Los bebés cuentan con la capacidad innata de comenzar a mamar inmediatamente después del nacimiento.

Aunque algunos medicamentos y anestesia suministrados a la madre durante el trabajo de parto y el parto pueden afectar a la capacidad de succión del bebé, la mayoría de los bebés sanos están en condiciones de mamar en estas primeras horas. El amamantamiento inicial

ayuda a estimular la producción de leche materna. También provoca la contracción del útero materno, lo cual ayuda a prevenir que sangre excesivamente.

Cuidado del recién nacido después del parto por cesárea:

Si el bebé nace por cesárea, es muy probable que la madre se mantenga despierta durante la intervención quirúrgica. Son muy escasas las situaciones en que se plantea la necesidad de suministrarle a la madre anestesia general para el parto.

En la actualidad, la mayor parte de los nacimientos por cesárea se llevan a cabo con anestesia local, como por ejemplo, anestesia epidural. Con este tipo de anestesia, sólo se duerme una parte del cuerpo para la intervención. La madre se mantiene despierta, y oye y ve a su bebé tan pronto nace.

Dado que los bebés que nacen por cesárea pueden tener dificultades para eliminar parte del fluido pulmonar y mucosidades, suele ser necesaria una aspiración mayor de la nariz, boca y garganta. En ocasiones, se requiere una aspiración más profunda, en la tráquea.

La lactancia puede comenzar durante las primeras horas posteriores al parto en la sala de recuperación, al igual que ocurre con un parto vaginal.

Exploración física y neurológica del recién nacido

Durante las primeras veinticuatro horas de vida es fundamental realizar una exploración física y neurológica del niño.

 Exploración física

Si el bebé está tranquilo, el pediatra empezará por la auscultación del corazón y de los pulmones seguida de la palpación de los pulsos femorales y del abdomen. La exploración de las caderas y de la faringe suelen hacerle llorar, por lo que es preferible dejarlas para el final.

La exploración física completa abarca cada uno de los siguientes aspectos:

  • Piel. Normalmente, presenta las siguientes características:
    • La mayor parte suele estar cubierta por “vernix caseosa”, una especie de crema untuosa y blancuzca que servía para protegerle del líquido amniótico.
    • A veces, en los hombros y el dorso aparece un vello fino y escaso denominado “lanugo”, que desaparece en un par de semanas.
    • El color es rosado y, en ocasiones, rojizo, lo que constituye el eritema (irritación) fisiológico del recién nacido que es normal. La cianosis (coloración azulada de la piel) y la palidez son siempre síntomas de alarma, al igual que la ictericia (piel amarillenta) precoz o prolongada (no debe confundirse con la ictericia fisiológica, que afecta al 50% de los neonatos y les confiere una coloración anaranjada).
    • Es frecuente la presencia de “nevus vasculares” planos (manchas de color rojizo) en la frente, párpados y alas nasales, que desaparecen a lo largo de los primeros meses.
    • Las glándulas sebáceas producen una secreción amarillo-blanquecina que, al no evacuarse, da lugar, sobre todo en las alas de la nariz, a unas minúsculas vesículas o quistes puntiformes denominados “millium”.
  • Cabeza. La forma del cráneo depende del moldeamiento sufrido a lo largo del parto y, a menudo, se nota cómo los huesos se montan uno sobre otro.

Al nacer, la fontanela anterior (las fontanelas son las partes más blandas del cráneo, en donde coinciden tres o cuatro huesos) mide 1 cm. y luego se amplía para irse cerrando. La mayoría de los niños tiene la fontanela cerrada a los nueve meses.

El cuello del bebé es corto, y el cabello, que normalmente está bien desarrollado, es sedoso y de un color más oscuro que el que tendrá más adelante.

  • Cara. En la cara del recién nacido, de aspecto redondeado, se aprecian los siguientes rasgos:
    • Los ojos son claros y van oscureciendo a medida que pasan los días. Las pestañas son cortas. Los párpados suelen estar edematosos (hinchados) y su apertura espontánea puede, en ocasiones, dejar ver pequeñas hemorragias subconjuntivales (en la parte blanca del ojo) causadas por la presión del parto, que pronto desaparecen, o una secreción amarillenta.
    • La nariz puede aparecer deformada por compresión. En la exploración, se comprueba con una sonda la permeabilidad de los orificios nasales.
    • Los pabellones auriculares suelen estar bien configurados. Su mayor o menor consistencia está relacionada con la edad gestacional (en los prematuros son más suaves).
    • La boca está adaptada a la succión. Los labios presentan los callos de succión, que permiten una adaptación perfecta al pecho materno y su mejor vaciado en la cavidad oral.
    • La lengua parece grande y debajo de ella puede aparecer un frenillo corto.
    • En el paladar es fácil observar unos quistes puntiformes, por retención de moco, llamados “perlas de Epstein”.
    • Las encías carecen de dientes (salvo en uno de cada 3.000 niños).
  • Tórax. Tiene forma de campana y las costillas adoptan una posición horizontal. Su exploración proporciona la siguiente información:
    • Clavículas. Deben ser palpadas para detectar posibles fracturas producidas durante el parto. En el caso de que existan, la curación suele ser rápida y no dejar secuelas.
    • Esternón. Muchos niños tienen un pequeño bulto a la altura de la punta del esternón: se trata del apéndice xifoides, que desaparece espontáneamente.
    • Hipertrofia mamaria. Se trata de una inflamación a nivel del tejido mamario de origen hormonal que desaparece por sí sola y no necesita tratamiento.
    • Aparato respiratorio. La auscultación muestra la normalidad del murmullo vesicular. La frecuencia respiratoria es de 40-50 r/m, su ritmo, irregular y con frecuentes interrupciones de cinco a ocho segundos.
    • Aparato circulatorio. El corazón suele latir a 90-180 l/m. Es muy frecuente oír soplos sistólicos, los cuales desaparecen en pocos días.
  • Abdomen. Suele ser prominente. Al palpar la cavidad abdominal se advierte la situación del hígado, el bazo y los riñones.

A primera vista destaca el cordón umbilical que, una vez seccionado en el parto, se seca y cae al cabo de una o dos semanas, quedando en su base una herida que cicatriza y deja el ombligo. En ocasiones, aparece una hernia umbilical que desaparece sola, al fortalecerse los músculos del abdomen.

Las asas intestinales están ocupadas por el meconio, que empieza a evacuarse durante las primeras cuarenta y ocho horas gracias a la acción laxante del calostro y constituye la primera deposición del bebé. El pediatra debe anotar el momento en que se produce esta evacuación, tras haber verificado que el ano es permeable.

  • Genitales
    • Genitales femeninos. Los labios mayores cubren a los menores y al clítoris. A veces se produce una hemorragia de origen uterino, debida al paso placentario de las hormonas maternas, que tiene tan poca importancia como la secreción vaginal blanquecina y mucosa que presentan casi todas las recién nacidas en sus primeros días.
    • Genitales masculinos. Los testículos se desarrollan dentro del abdomen y al final del embarazo se desplazan a la bolsa escrotal pasando por un orificio a la altura de la ingle. No es extraña la presencia de hidrocele (líquido en la bolsa escrotal) o de fimosis.
  • Extremidades. Un cuidadoso reconocimiento de los brazos y piernas valorará la postura, el tamaño, la forma, los contornos y las proporciones, y descartará cualquier posible traumatismo o malformación.

La cadera se explora con detalle para detectar precozmente una luxación congénita o preluxación, que, en caso de existir, debe ser sometida al correspondiente tratamiento ortopédico.

 Exploración neurológica

Comienza prestando atención a la forma y al tamaño del cráneo. Un aumento o abombamiento de las fontanelas y la apertura espontánea de las suturas (las uniones de los huesos del cráneo), indicarían un incremento de la presión intracraneal y, obviamente, una patología.

Es muy importante valorar el tono muscular y el nivel de reacción del recién nacido ante los distintos estímulos.

  • Tono muscular. Debe explorarse, mediante determinadas maniobras, en sus dos vertientes: activa y pasiva.
    • El tono muscular activo es el responsable de la actitud general y de la motilidad espontánea del recién nacido. El bebé suele estar boca arriba, con las extremidades flexionadas y realizando con ellas movimientos continuos y espontáneos. La cabeza, que permanece apoyada sobre el hueso occipital (el que está atrás de la cabeza), puede girar de un lado a otro.
    • El tono muscular pasivo se explora para demostrar la extensibilidad y resistencia al desplazamiento y balanceo de los miembros, así como la amplitud de giro de las articulaciones.
  • Reflejos. Los reflejos son movimientos automáticos que se desencadenan por un estímulo. A medida que madura su sistema nervioso, el bebé va adquiriendo el control voluntario de sus músculos y pierde u olvida los reflejos. Entre los que se observan en esta primera exploración destacan los siguientes:
    • Reflejo de los puntos cardinales. Movimientos que realiza la boca del niño en todas direcciones, cuando es estimulada suavemente alrededor con el dedo.
    • Reflejo de succión. Se explora introduciendo un chupete o tetina en la boca.
    • Reflejo o sinergia de moro. Se sujeta al bebé por los brazos, tirando un poco de ellos hacia arriba y elevándole levemente la cabeza. A continuación se le suelta súbitamente. La respuesta que se observa es la siguiente: el bebé abre los brazos y las manos y los cierra, al tiempo que empieza a llorar.
    • Sinergia tónico-flexora de la mano. Se le estimula la palma de la mano con un dedo. El niño flexiona los dedos y lo agarra con gran fuerza.
    • Sinergia de extensión cruzada de los miembros inferiores. Se estimula la planta de uno de los pies. La extremidad contralateral, que permanece libre, responde en tres tiempos: flexión, extensión y aducción.
    • Reflejo rotuliano. Al dar un golpecito en algunos tendones musculares, se contraen de forma brusca los músculos correspondientes.
    • Reflejo tónico-asimétrico del cuello. El niño debe estar en reposo, boca arriba. Si tiene la cabeza vuelta hacia la derecha, tendrá el brazo derecho extendido y la rodilla izquierda flexionada, y viceversa.
    • Los reflejos de la escalera, enderezamiento del tronco con apoyo plantar y de la marcha automática se exploran secuencialmente. Para ello, se sostiene al niño por las axilas y se le aproxima al borde de una mesa. El bebé intentará subir con los dos pies el escalón que constituye dicho borde. Cuando ambas plantas contacten con la superficie, tensará la musculatura de piernas y tronco enderezando el cuerpo. Finalmente, al inclinarle hacia delante, dará una serie de pasos.
    • Reflejo de la prehensión plantar. El bebé flexiona los dedos del pie cuando se le estimula con un dedo en la base de los mismos.
    • Reflejo del abanico o de extensión de los dedos. También se produce en el pie, al estimular la planta.

Referencias

 

Cólicos del Recién Nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Cólicos del Recién Nacido

¿Qué es?

La palabra “cólico” es el término médico que se usa para describir el llanto incontrolable de un bebé, que por lo demás goza de buena salud y se alimenta bien.

“El bebé llora sin consuelo, habitualmente durante la noche, sin causa identificable y sin hallazgos al examen físico. Este problema generalmente tiene su inicio durante la segunda semana de vida, se intensifica entre las semanas cuarta y sexta, y disminuye luego, gradualmente, desapareciendo por el tercer mes de vida” (Saavedra y colaboradores).

                                                                 Cólicos del Recién Nacido

Los cólicos son una condición relativamente común, la cual afecta a cerca del 20% de todos los bebés recién nacidos.

El cólico no es una enfermedad y no le hará daño a tu bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrellevar, tanto para los bebés como para los papás.

¿Cuáles son los síntomas?

Llorar y sentirse molestos son situaciones normales para cualquier bebé y no necesariamente decimos que tiene cólico. En un bebé que se considera saludable y bien alimentado, decimos que tiene cólico cuando se presentan los siguientes signos:

  • Episodios de llanto predecibles: Un bebé que tiene cólicos generalmente llora más o menos a la misma hora todos los días (generalmente en la noche pero puede ser a cualquier hora del día), Los episodios de cólico pueden durar desde pocos minutos hasta tres horas o incluso más tiempo. El bebé, ya casi al final del episodio, es posible que defeque y que pase muchos gases.
    • Los gases no son la causa de los cólicos Sin embargo, algunos bebés que padecen cólicos también sufren mucho de gases porque tienden a tragar aire cuando lloran.
  • Llanto incontrolable e intenso: El llanto del cólico es intenso, suena como si el bebé tuviera mucho problema y generalmente es de tono agudo. La cara del bebé se enrojece y es muy difícil –o mas bien imposible- consolarlo.
  • Es un llanto que se presenta sin que haya ninguna razón: Es normal que los bebés lloren a veces, esta es su forma de comunicarse y quiere decir que está incómodo porque necesita que le cambien el pañal, que lo alimenten o que lo pongan a dormir. El llanto del cólico no se asocia a ninguna de estas causas y es más fuerte que lo normal.
    • Es posible además que sus episodios de llanto empiecen y acaben de manera repentina.

La postura del bebé cambia: Estira y enrosca las piernitas hacia su abdomen, los puños cerrados, arquea la espalda y los músculos abdominales tensos son muy comunes durante los episodios de cólico.

    colicos de bebe

La madre interpreta esto como hambre, dado que el niño busca y chupetea como si la tuviera, y lo coloca al pecho, lo que no hace más que aumentar el dolor. Recordemos que el niño no tiene otra forma de expresarse que el buscar y llorar, ante cualquier estímulo y, en este caso, es el cólico lo que lo provoca y no el hambre.
Como el niño continúa llorando la madre interpreta que no tiene leche y ofrece leche artificial, iniciando la disminución del estímulo de succión y pérdida del círculo virtuoso de la lactancia materna.

¿Cuánto durará?

Por suerte, después de la tempestad viene la calma. El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas y mejora notablemente entre los 3 y 4 meses.

Del 80 al 90 por ciento de los bebés superan el cólico para cuando cumplen los 4 meses. El porcentaje restante podría tomar un mes más para superarlo.

Eso implica, que quizás tengas por delante bastantes meses de “tempestad”. Mientras tanto, trata de consolar a tu bebé lo mejor que puedas y pide ayuda si la necesitas. Cuidar de un bebé que padece cólico es muy estresante, y necesitas descansar de vez en cuando para mantenerte tranquila.

Pídele a tu pareja, a un familiar o a una amiga que te cuide al niño mientras vas a dar un paseo, o desahógate con un buen llanto si es que eso te ayuda a disminuir la tensión.

¿Es un problema serio?

Tranquilízate, no es un problema serio. Tu bebé, aunque aparentemente sufre, tiene buena salud y su crecimiento y desarrollo se realizarán de manera normal. Es importante asegurarse de que la causa del llanto no tiene otro origen más serio.

Diagnóstico

El diagnóstico de cólico es uno de exclusión, lo que significa que el pediatra le hará un examen físico para identificar o descartar otras causas (como por ejemplo oclusión intestinal), antes de decidir que el bebé, que por otro lado está perfectamente sano, padece de cólicos.

                                                                         ¿Es un problema serio?

Las pruebas de laboratorio y estudios de radiografías, generalmente no son necesarios, pero en los casos en los que hay alguna duda, son un auxiliar importante para excluir otros posibles problemas.

Los pediatras generalmente aplican la regla de tres para diagnosticar a un bebé con cólico:

  1. Un bebé que llora por más de tres horas al día
  2. Cuando menos tres días por semana
  3. Durante al menos tres semanas seguidas (el llanto inició entre las dos y seis semanas de vida). Y que se extiende por tres meses.

¿Cuál es la causa?

No existe ninguna causa clara que pueda explicar este llanto inconsolable que experimentan estos bebés, puede ocurrir independientemente de si son o no primogénitos, de si son niños o niñas o de si se los alimenta con leche materna o con leche de fórmula.

Lo que sí se sabe es que los bebés cuyas madres fumaron durante el embarazo o después del parto, tienen mayores posibilidades de padecer cólico (aunque este riesgo se reduce si el bebé es alimentado con leche materna).

Algunos especialistas creen que los episodios largos de llanto debido al cólico, constituyen una liberación física para los bebés que son muy sensibles. Cuando llega la noche, explican, estos bebés están agotados de tanto mirar, escuchar o experimentar sensaciones nuevas y comienzan a llorar para desahogarse.

Otra teoría es que algunas veces el cólico es causado por un desequilibrio de la bacteria saludable en el intestino. Los estudios han demostrado que los bebés que padecen cólico tienen una microflora intestinal diferente a la de los bebés que no sufren de cólico.

De modo que tratar el cólico con probióticos (en particular el denominado Lactobacillus reuteri) ha ayudado a reducir los síntomas del cólico en algunos bebés. Habla con tu pediatra sobre esta opción y pídele recomendaciones.

Otras posibles causas

Influencia hormonal: Dentro del útero el intestino del niño debe estar paralizado, para que el bebé no defeque (meconio) porque el feto podría aspirar esta defecación y producirle neumonitis. Son las hormonas femeninas las que logran inhibir totalmente la movilidad intestinal.

Una vez que la sangre materna no llega al niño por haberse cortado el cordón durante el parto, el intestino se libera de esta influencia hormonal, e inicia un período de movilidad que en algunos niños se transforma en hiperreactividad intestinal (el intestino se mueve más de lo normal). Esto provocará dolores o cólicos del lactante que se presentan desde la 2a semana de vida y que duran hasta el 2º mes.

Forma de alimentación cuando el bebé se alimenta con leche materna: Otra posible causa de cólicos de bebé amamantados, es que toman mucha “leche de frente” (leche de frente es cuando no se vacía bien el primer pecho antes de ofrecerle el segundo) y esto les causa gases. Esto es porque la leche de frente tiene mucha lactosa y, al no ingerir la leche de atrás -que es la que contiene las grasas y proteínas- se dificulta la absorción en el intestino.

Adaptación mutua: Los cólicos pueden estar relacionados con la adaptación que tienen que hacer tanto los padres como el recién nacido. Obviamente los bebés no pueden hablar, pero hasta que aprenden, una forma de comunicarse con los adultos es a través del llanto. Los padres tienen que aprender a interpretar las razones por las cuales su bebé llora, y saber qué hacer para contentarlo. ¿Tiene hambre el bebé? ¿Está mojado? ¿Tiene frío? ¿Tiene calor? ¿Está cansado? ¿Está aburrido?

Un bebé llorará por estas razones, así como también por otros problemas, y los padres deben tratar de determinar qué está provocando la tensión del bebé, a menudo utilizando el sistema de prueba y error. Los padres primerizos, especialmente, pueden tener problemas para interpretar las señales de su bebé y para responder adecuadamente. El bebé puede continuar llorando simplemente porque no se han satisfecho sus necesidades.

Temperamento y adaptación al mundo: Los recién nacidos también tienen que adaptarse al mundo en el que van a vivir. No todos los bebés tienen el mismo temperamento. Algunos se adaptan a las luces, los ruidos fuertes y los demás estímulos que los rodean sin ningún problema, mientras que otros no pueden adaptarse tan fácilmente.

Al igual que los adultos, algunos bebés tienen muy buena disposición y otros son impacientes. El llanto puede ser una forma en la que el bebé desahoga sus sentimientos a medida que se va adaptando al mundo. Se ha observado que los bebés lloran durante un período específico cada día, a medida que se van acostumbrando al mundo, y a medida que sus padres van aprendiendo a interpretar sus necesidades.

Sensibilidad excesiva a los gases: Otra posible razón del llanto excesivo en los bebés podría deberse a una sensibilidad excesiva a los gases del intestino. La cantidad normal de gases que se produce a medida que se digieren los alimentos puede provocar más molestias en algunos bebés que en otros.

Si un bebé que tiene cólicos parece producir más gases que otros bebés, esto probablemente se deba a que traga más aire al llorar durante períodos prolongados.

Alergia a la leche de vaca. Es poco frecuente que la causa de un cólico sea una verdadera alergia a la leche. Sin embargo, algunos bebés puede ser más sensibles a las fórmulas basadas en leche de vaca. El médico de su hijo le recomendará cambiar la fórmula basada en leche de vaca por la fórmula basada en leche de soja para ver si esto ayuda a aliviar los síntomas de los cólicos.

¿Debo llevar a mi bebé al doctor si creo que padece cólico?

Sí, es una buena idea hablar con el doctor sobre el llanto de tu bebé. Puede descartar otras posibles causas, como problemas intestinales o una infección urinaria. También querrá verificar que tu bebé esté comiendo y creciendo adecuadamente. El doctor podrá ayudarte a decidir la mejor forma de afrontar el cólico.

Y si tu bebé tiene otros síntomas como fiebre, vómitos (el vómito consiste en devolver el contenido del estómago con violencia a través de la boca, mientras que escupir es un flujo suave del contenido del estómago hacia fuera de la boca) diarrea o sangre en las heces, llama al doctor inmediatamente. Estos síntomas no se deben al cólico.

Prepárate para la cita con el pediatra

Siempre es buena idea ir preparada, esta es una información que le ayudará al médico y a ti a saber algunos datos precisos de tu bebé:

  • Lleva un récord de los episodios de llanto incluyendo cuándo y qué tan seguido suceden, qué tanto duran y cualquier otra observación que hayas hecho acerca del comportamiento de tu bebé antes, durante y después de cada episodio.
  • Anota cómo has tratado de calmarlo y cuáles fueron los resultados.
  • Anota la dieta del bebé y el horario de alimentación así como la pérdida o ganancia de peso.
  • Escribe todas las preguntas que quieras hacerle.

¿Existe algún tratamiento?

No hay ningún medicamento que elimine el problema, pero sí existen recomendaciones para afrontar estos episodios con menos angustia. Lo fundamental es mantener la tranquilidad para que el niño no empeore al percibir un ambiente crispado en la familia.

¿Puede una alergia alimenticia causar cólico?

Una de las cosas que tu pediatra puede considerar es si tu bebé ha desarrollado una alergia o intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Eso causa problemas estomacales similares al cólico (pero no lo causa).

Si ese es el caso de tu bebé -a quien alimentas con leche de fórmula- tu pediatra podría recomendarte que le des por un tiempo fórmula hidrolizada (en este tipo de fórmula, las proteínas se descomponen en partículas más pequeñas que son más fáciles de digerir que las moléculas más grandes de proteínas).

Si la proteína en la leche de vaca le causa problemas a tu bebé, es probable que sus síntomas mejoren alrededor de una semana después del cambio de fórmula.

Si amamantas a tu bebé, prueba a eliminar los productos lácteos de tu alimentación, aunque no existe evidencia concluyente de que esto ayude. Habla con el pediatra antes de reducir tu consumo de leche, queso y yogur durante un par de semanas, para ver si hay algún cambio (la proteína de la leche de vaca puede permanecer en tu leche materna por ese periodo de tiempo, así que este experimento dietético requiere un poco de paciencia).

Si estás amamantando también es posible que, aparte de los productos lácteos, tu bebé sea sensible a otro alimento de tu dieta. Existe mucha controversia en cuanto a qué productos son problemáticos (y la investigación sobre el tema tiene resultados contradictorios), pero los principales sospechosos son los siguientes:

  • Harinas.
  • Huevos.
  • Nueces.
  • Fruta, brócolis, aguacate, coliflor y comidas especiadas.
  • Cafeína.
  • Chocolate.

Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días. Si tu bebé se pone mejor, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro hasta volver a incorporarlos todos en tu dieta.

Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico. Habla con tu doctor si notas que ciertas comidas provocan que tu bebé se ponga incómodo.

 ¿Qué puedo hacer por mi bebé en caso de cólicos?

Aprender a interpretar el llanto de tu bebé puede ser de utilidad para tratar el cólico. Lleva algún tiempo que los padres y los bebés se acostumbren uno al otro. Recuerda, los bebés llorarán durante un período determinado cada día bajo circunstancias normales.

Si tu médico le ha diagnosticado cólico a tu bebé, puedes intentar lo siguiente:

  1. Lo primero, es asegurarte de que el bebé realmente no llora por hambre. No lo obligues a alimentarse si no está interesado en el biberón o en el pecho.
  2. Alimenta a tu bebé en un lugar tranquilo y en el que te encuentres relajada. Hazlo con el bebé erguido y no acostado.
  3. Los bebés que desarrollan cólicos tienden a acumular muchos gases. Intenta nuevas posiciones para alimentar al bebé y nuevos biberones que contribuyan a reducir la cantidad de aire que tu bebé traga mientras está siendo alimentado.
  4. Ayúdalo a que eructe más seguido durante la alimentación y no lo acuestes inmediatamente después de la misma, sino mantenlo en brazos meciéndolo a un ritmo regular y mientras caminas lentamente.
  5. Arrullar al bebé meciéndolo puede calmarle cuando esté llorando. Lo puedes mecer en los brazos, en una mecedora, en la cuna o en una sillita tipo columpio (cuando ya controlen la cabeza). Cántale y háblale despacito. Ofrécele objetos interesantes para que mire de diferentes formas, texturas y tamaños.
  1. Coloca al bebé a través de tu regazo sobre su estómago y frótale la espalda.
  2. Trata de bañar a tu bebé a la noche, muévelo y juega con él antes de la toma nocturna.
  1. El chupón ayuda, con la succión se relaja su estómago y le ayudará a sentirse mejor.
  2. Un paseo en coche, o en su carriola, el ruido constante y monótono de los electrodomésticos y la música suave pueden lograr que se calme.
  3. Cambia de técnicas para sacar los gases: masajea a tu bebé. Colócalo tumbado boca arriba y sin el pañal y desliza tus manos por su abdomen en sentido circular, cántale y háblale despacio. Posteriormente, se flexionan las piernas del bebé hasta que sus rodillas contacten con el abdomen, comprimiéndolo. Estos ejercicios se repetirán varias veces. Le ayudará para expulsar gases.
  4. Para ayudar al movimiento de gases y disminuir la acidez, es conveniente que cargues a tu bebé en posición vertical. Le ayudará a expulsar los gases que le están molestando. Permite que mire hacia delante, a los bebés les gusta tener diferentes vistas del mundo.
  5. Tómalo en brazos y abrázalo. Los bebés no se malcrían por recibir demasiada atención. Sin embargo, pueden tener problemas más adelante si se les ignora y no se satisfacen sus necesidades cuando son bebés.
  6. Algunos bebés necesitan una disminución de la estimulación y se podrían sentir bien envueltos en mantas en una habitación oscura.

Si aún así el dolor no cede pregúntale a tu médico si puedes darle algún analgésico. Los antiespasmódicos deben usarse como último recurso ya que si se dan en forma seguida pueden causar constipación (estreñimiento) y aumentar los dolores abdominales.

Consejos básicos:

Cuidar a un bebé con cólicos puede ser extremadamente frustrante, así que asegúrate también de cuidar de ti misma. No te culpes ni a ti ni al bebé por el llanto constante; el cólico no es culpa de nadie. Intenta relajarte, y recuerda que tu bebé superará esta fase finalmente.

  1. Es necesario que esta difícil tarea de reconfortar al bebé sea tanto de la mamá como del papá, para que los dos puedan tener momentos de descanso.
  2. Si sientes que la situación te está causando demasiado estrés, deja al bebé con otra persona y toma un descanso. Los amigos y familiares a menudo cuidarán al bebé con gusto cuando necesites algo de tiempo para ti misma
    1. Si no hay nadie disponible inmediatamente, está bien colocar al bebé en la cuna y vete a otro cuarto a tomarte un descanso antes de hacer otro intento de consolarlo.
    2. Si en cualquier momento sientes que podrías lastimarte a tí misma o al bebé, coloca al bebé en la cuna y pide ayuda inmediatamente. NUNCA LO SACUDAS.
  3. Mucha paciencia, tener un bebé con cólicos es una experiencia desgastante para cualquier madre y padre pero deben entender que esto pasará.

Cuándo llamar al médico

A pesar de que tener un bebé que padezca de cólicos es relativamente normal, aún existen circunstancias en las cuales sería una gran idea buscar la ayuda de tu pediatra. Para descartar la posibilidad de que algo más le esté sucediendo, deberás asegurarte de lo siguiente:

  • Que el bebé no llora porque tiene hambre, porque está cansado, o porque se siente incómodo por estar demasiado abrigado o demasiado desabrigado.
  • Esto podría sonar bastante obvio, pero es importante asegurarte de estar abrazando a tu bebé la cantidad de veces que sea necesario. ¡Los bebés recién nacidos simplemente no pueden quejarse por obtener demasiada atención y afecto, es por ello que debería sacar provecho de esta oportunidad y llenar a tu bebé de mimos y de abrazos!
  • Como precaución, también deberías comprobar que tu bebé no esté llorando porque se siente incómodo a causa de alguna erupción o rozadura causada por el pañal o por otro tipo de problema común.

Si decides llamar a tu médico, asegúrate de tener todos los detalles listos. Es muy importante saber cuándo llora el bebé, cuándo come y cuándo duerme. También debería estar atenta al patrón de sus evacuaciones intestinales. Ésto ayudará a su doctor a confirmar si no hay algunos otros factores a tener en cuenta.

¡Ojo! No debes olvidar jamás llamar a tu médico si, aparte del llanto tu bebé tiene fiebre, vómitos, diarrea, estreñimiento, u otro síntoma.

Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

                                                       Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

Cuando los llantos del bebé te pongan nerviosa, lo primero es buscar la tranquilidad y un ambiente silencioso. Un bebé con cólico tiende a estar sensible a la estimulación de cualquier tipo. Si las personas a su alrededor están preocupadas, ansiosas, “de los nervios”, los bebés pueden llorar aún más.

Ayudar a un bebé con cólico es una cuestión de experimentación y observación. Si tienes suerte e identificas a un desencadenante, puedes eliminarlo enseguida. Si no es así, debes aprender cuáles son las medidas más reconfortantes para tu bebé.

Cada niño “funciona” de distinta manera. A algunos les encantan estar envueltos en una mantita, sentirse calentitos; otros prefieren estar libres. De todas formas se debe intentar diferentes recursos, observar su reacción, y a partir de ahí, adoptar o descartar la medida.

                                                                Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

No te sientas culpable si experimentas sentimientos de frustración; el hecho de ser mamá o papá de un bebé que sufre de cólicos puede llegar a transformarse en una experiencia sumamente estresante. Tolerar el llanto constante de su bebé por extensos períodos de tiempo podría fácilmente destrozar los nervios de cualquier persona. Además, tal y como sucede con todos los padres, su reacción natural será ayudar a su bebé y el hecho de no saber cómo hacerlo, podría ser extremadamente frustrante.

Esta es la razón por la cual es tan importante pedir ayuda antes de que pierdas el control de todo; pídele a tu pareja, a alguna amiga/o, a un vecino, o a un familiar que cuide de tu bebé recién nacido por algunas horas, y de esta manera tu podrás relajarte un poco. Incluso, tomarte media hora al día para darse un baño relajante o para dar una caminata enérgica podría ser lo que necesitas para volver a centrarte y recuperar tus fuerzas.

Tomar estos descansos les ayudará a llevar este tiempo con paciencia, perseverancia y buen humor.

Preguntas frecuentes

¿Cómo puedo saber si el llanto de mi bebé no es señal de un problema?

El llanto de cólico es difícil para los padres, pero no le hace daño al bebé. Algunas veces, el “llanto coliquiento” es causado por otro problema como por ejemplo una hernia o algún otro. Nunca esperes a que llegue a los tres meses para acudir al doctor. Pide toda la información que necesites si estás preocupada o te está costando mucho aguantar el llanto.

Dile al pediatra si el bebé tiene fiebre, parece que tiene dolor (su llanto es extraño y no quiere que lo cargues), come menos de lo común, vomita o tiene diarrea.

¿Puedo prevenir el cólico?

No, no hay forma de saber si tu pacífico recién nacido se transformará en una sirena que no para. Esto no tiene nada que ver en tu forma de cuidarlo o de amarlo.

Referencias:

Audición, detección temprana de los problemas auditivos
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Detección de los problemas auditivos

Introducción

2 a 3 niños de cada mil, nacen sordos o con alguna pérdida de la audición (Fuente: Intituto Nacional de salud de E.U.). Cualquier pérdida de audición puede ser un problema serio que puede afectar el desarrollo del lenguaje que, según los expertos, se construye en los primeros meses y años de vida. Si se diagnostica y trata inmediatamente, pueden detenerse antes de que lleven a problemas de lenguaje.

Sin embargo, puede ser muy difícil detectar las pérdidas auditivas y algunas de ellas no se detectan sino hasta que el niño tiene 2 años, justamente cuando se empiezan a notar los retrasos en el habla y en el desarrollo.

Si crees que tu niño puede tener un problema auditivo, háblalo con tu médico y llévalo a que le hagan una prueba de audición. Si le diagnostican y confirman el problema, busca ayuda de inmediato. Mientras más pronto lo traten, será mejor para él.

¿Qué es la pérdida auditiva?

Una pérdida auditiva es una sensibilidad reducida a los sonidos que normalmente puede oír el ser humano.

Una pérdida auditiva puede suceder cuando cualquier parte del oído, no está funcionando bien. Esto incluye al óido externo, el oído medio, el oído interno, el nervio auditivo y el sistema auditivo.

Para entender mejor la pérdida auditiva, resulta útil entender primero la anatomía del oído. El oído consta de tres partes principales: el oído externo, el oído medio y el oído interno y el nervio auditivo.

Anatomía del Oído

Audición, detección temprana de los problemas auditivos

El oído externo 

El oído externo consta de la oreja, el canal auditivo y tímpano. La oreja nos ayuda a decidir la dirección y fuente del sonido. El tímpano o membrana timpánica separa al oído externo del interno.

Audición, detección temprana de los problemas auditivos

El oído medio empieza detrás del tímpano que se encuentra situado al final del canal auditivo. Contiene tres pequeños huesos llamados “huesecillos”: Martillo, yunque y estribo (malleus, incus y stapes) –esta cadena de tres pequeños huesos (cadena de huesecillos)  transfiere las vibraciones al oído interno.

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El oído interno

El oído interno consiste de:

  • el órgano de la audición en forma de caracol llamado cóclea
  • los canales semicirculares que contribuyen al equilibrio
  • los nervios que se conectan al cerebro

Audición, detección temprana de los problemas auditivos

Nervio Acústico

Este nervio envía la información del sonido del oído al cerebro.

Sistema Auditivo

El sistema auditivo procesa la información del sonido que viaja del oído al cerebro, de modo que las vías nerviosas también forman parte de nuestra audición.

¿Cómo funciona entonces la audición?

  1. El sonido se canaliza en el conducto auditivo y provoca el movimiento del tímpano.
  2. El tímpano vibra con el sonido.
  3. Las vibraciones del sonido se desplazan por la cadena de huesecillos hasta la cóclea.
  4. Las vibraciones del sonido hacen que el fluido de la cóclea se mueva.
  5. El movimiento de este fluido hace que las células ciliadas se inclinen. Las células ciliadas producen señales neurales que son captadas por el nervio auditivo. Las células ciliadas de un extremo de la cóclea envían información de los sonidos graves, y las células ciliadas del otro extremo envían información de los sonidos agudos.
  6. El nervio auditivo envía las señales al cerebro, donde se interpretan como sonidos.

Categorías de pérdida auditiva

Al describir una pérdida auditiva generalmente se toman en cuenta tres categorías:

  • tipo de pérdida de audición,
  • grado y
  • configuración.

¿Cuántos tipos de pérdida de audición hay?

La pérdida de audición se puede clasificar dependiendo de cuál parte del sistema auditivo está dañado. De acuerdo a esto, existen cuatro tipos básicos de pérdida de la audición:

  1. Pérdida auditiva conductiva: Es una pérdida de la audición que ocurre cuando existe un bloqueo para que el sonido pase del oído externo al medio. En algunos casos, la pérdida auditiva conductiva puede ser temporal.
    Este tipo de pérdida auditiva a menudo se puede tratar con medicamentos o cirugía.

Algunas de las causas son:

  • Fluido en el oído medio debido a alguna gripa
  • Infección del oído medio
  • Alergias (otitis media)
  • Función deficiente de la trompa de Eustaquio
  • Tímpano perforado
  • Tumores benignos
  • Acumulación de serumen
  • Infección del canal auditivo (otitis externa)
  • Presencia de un cuerpo extraño.
  • Ausencia o malformación del oído externo, del canal auditivo o del oído medio.
  1. Pérdida auditiva neurosensorial: Es la pérdida de la audición que ocurre cuando hay una alteración en el funcionamiento del oído interno o el nervio auditivo.
  • La mayor parte de las veces, no puede corregirse ni con medicamentos ni con cirugía y suele ser permanente.
  • Conocida también como “sordera del nervio”, la pérdida auditiva neurosensorial puede ser leve, moderada, severa o profunda.Algunas de las posibles causas son:
  • Medicamentos tóxicos para la audición: ciertos medicamentos pueden dañar el oído y causar una pérdida de la audición, zumbido o problemas con el equilibrio. Estos medicamentos se consideran “ototóxicos”.
  • Pérdida de la audición que puede ser hereditaria.
  • El envejecimiento
  • Trauma en la cabeza
  • Malformación del oído interno
  • Exposición a ruidos fuertes.

Algunas personas sufren una pérdida auditiva neurosensorial sólo en las altas frecuencias, lo que se conoce también como sordera parcial. En estos casos, sólo están deterioradas las células ciliadas ubicadas en la base de la cóclea. En la parte interna de la cóclea, en el ápex, las células ciliadas responsables de procesar los sonidos de tonos graves, permanecen intactas.

  1. La pérdida de audición mixta es la combinación de una pérdida auditiva neurosensorial y conductiva. Se produce como consecuencia de problemas tanto en el oído interno como  medio. Entre las opciones de tratamiento se encuentran la medicación, la cirugía, los audífonos o el implante  de oído medio.
  2. Trastorno del espectro neuropatía auditiva: Es la pérdida de la audición que ocurre cuando el sonido entra de manera normal al oído, pero debido a la presencia de daños en el oído interno o el nervio auditivo, el sonido no se procesa de manera que el cerebro lo pueda interpretar.

La pérdida de audición conductiva ocurre cuando el sonido no se conduce eficientemente a través del canal auditivo hacia el tímpano y los huesecillos. Generalmente involucra una reducción en el nivel del sonido o en la habilidad para escuchar sonidos débiles. Este tipo de pérdida puede ser corregido medicamente o por medio de cirugía.

Grado de pérdida de la audición

El grado de pérdida de la audición se refiere a la severidad de la pérdida. Existen cinco categorías que son las que típicamente se usan.

  • Normal = 0 dB a 20 dB (decibeles)
  • Pérdida leve: Una persona con pérdida auditiva leve puede escuchar algunos sonidos del habla, pero no oye claramente los susurros.
  • Pérdida moderada: Una persona con pérdida auditiva moderada puede que no escuche casi nada de lo que dice una persona al hablar a un volumen normal.
  • Pérdida grave: Una persona con pérdida auditiva grave no puede escuchar lo que dice una persona al hablar a un volumen normal y solo puede percibir algunos sonidos fuertes.
  • Pérdida profunda: Una persona con pérdida auditiva profunda no oye nada de lo que se habla y solo puede oír algunos sonidos muy fuertes.

Configuración de la pérdida de la audición

La configuración o forma de la pérdida de la audición se refiere a la extensión de la pérdida a cada frecuencia o tono del sonido y al cuadro general que se crea.

Por ejemplo, una pérdida de audición que solamente afecta las frecuencias altas será descrita como pérdida de audición para las frecuencias altas.

Por otro lado, si son las frecuencias bajas las afectadas, la configuración mostrará una pobre audición para las frecuencias bajas y mucho mejor para las altas.

Algunas configuraciones son neutras indicando que es igual la pérdida de audición para ambos tonos.

Otras descripciones o clasificaciones para la pérdida de la audición:

  • Bilateral o unilateral. Esto significa que puede ser un solo oído o ambos los afectados.
    • Para que exista la posibilidad de un deterioro en el desarrollo del lenguaje, se requiere que la lesión auditiva afecte los dos oídos y que los niveles de la captación del sonido por parte del oído, estén por debajo del nivel normal, que son los 20 decibeles, cualquiera que éste sea.
  • Simétrica o asimétrica: simétrica significa que el grado y la configuración son iguales en los dos oídos. Asimétrica significa que el grado y/o la configuración, son diferentes en cada oído.
  • Prelingüística o postlingüística: La pérdida de la audición ocurrió antes de que la persona aprendiera a hablar (prelingüística) o después de que lo hiciera (postlingüística)
  • Gradual o repentina: La pérdida de la audición empeora con el tiempo (gradual) u ocurre repentinamente.
  • Fluctuante o estable: algunas pérdidas de audición son variables, a veces mejoran y a veces empeoran. Este es un síntoma típico de la pérdida de audición causada por una infección del oído y acumulación de fluido en el oído medio, pero también se presenta como síntoma en el Síndrome de Meniere (un problema severo del equilibrio).
  • Congénita o adquirida/de aparición tardía: La pérdida auditiva está presente al nacer (congénita) o sobreviene más adelante en la vida (adquirida o de aparición tardía).

¿Cuáles son las causas de la pérdida de audición?

Muchos de los problemas de audición permanentes están presentes en el momento del nacimiento y podrían ser provocados por problemas médicos:

  • Las infecciones maternas como los virus de la rubéola, citomegalovirus, o herpes simple,
  • prematurez, traumas en el parto,
  • toxinas que haya consumido la madre durante el embarazo incluyendo al alcohol,
  • complicaciones asociadas con el factor Rh de la sangre,
  • toxemia durante el embarazo,
  • falta de oxigenación en el parto (hipoxia).

Mientras que los factores genéticos son causa de más del 50% de las pérdidas de audición y pueden estar presentes en el momento de nacer o desarrollarse durante la vida.

La mayoría puede describirse como de herencia autosómica recesiva en la que ambos padres tienen un gen dañado (portadores sanos); y el riesgo de padecerla es de un (25%), para cada embarazo. Puede también ser autosómica dominante, es aquella que se transmite por uno de los padres con sordera al 50% de sus hijos.

Se calcula que ocurre en 1 a 6 de cada 1000 recién nacidos vivos. La mayoría ya nacen con un problema auditivo y pueden ser detectados por medio de la evaluación auditiva al recién nacido, sin embargo, algunas de las pérdidas auditivas pueden no ser evidentes sino hasta más adelante en la niñez.

¿Cuáles son las causas de la sordera adquirida?

La sordera adquirida es aquella que se va a desarrollar por múltiples factores presentes en el medio ambiente.

La Otitis Media es la inflamación del oído medio y ocupa el primer lugar en nuestro país, como causa de sordera adquirida siendo el agente causal en un 80% los virus y un 20% por bacterias, (por ello la citamos por separado de los factores biológicos).

Factores biológicos: Infecciones virales, sufridas ya sea en el embarazo o después del nacimiento: Sarampión, Rubéola, Herpes Virus, Citomegalovirus, Parotiditis (paperas), o parásitos como el Toxoplasma (toxoplasmosis).

Factores químicos: la lista es enorme, mencionaremos los más frecuentes:

  • el empleo de medicamentos “ototóxicos” (los que dañan la función auditiva y/o del equilibrio), como la kanamicina, amikacina, neomicina, gentamicina o la estreptomicina. Los diuréticos como la furosemide o el ácido etacrínico; el acido acetil salicílico (aspirina), puede producir zumbido del oído y descenso de la función auditiva pero de manera transitoria.
    • Otros compuestos como medicamentos para el tratamiento del cáncer, algunos para las convulsiones, o anticoagulantes.
    • El empleo de anestésicos en el momento del parto puede deprimir la función respiratoria fetal y el oído puede tener menos aporte de oxígeno.

Factores físicos: como los traumatismos de la cabeza con o sin fractura del hueso donde se aloja el oído interno. La falta de oxigenación, los niveles bajos de azúcar (glucosa), afecciones del cordón umbilical, de la placenta; o por problema de compatibilidad del grupo sanguíneo, ya que puede nacer con tinte amarillo de la piel y las mucosas (ictericia).

¿El ruido puede dañar la audición?

El ruido excesivo puede ser causa de sordera. Las personas que han trabajado en lugares ruidosos o que han servido en el ejército, experimentan un cambio en su capacidad auditiva.

En algunos lugares se ha establecido 85 decibeles como el límte de nivel de ruido para proteger la audición de los trabajadores. Si el ruido excede este límite, es necesario proteger los oídos con algo efectivo (el algodón no es suficiente).

Desafortunadamente, algunas personas son más susceptibles a esta pèrdida de audición y no existe forma de predecir la susceptibilidad sino hasta que ya es muy tarde.

Hay muchos sonidos que pueden dañar tu audición. Por ejemplo, si disparas una arma de fuego o si utilizas una sierra, una podadora o una limpiadora de nieve, es necesario que lo hagas con una protección.

Si vas a conciertos de rock o si eres parte de una banda o de una orquesta, recuerda que la exposición a sonidos fuertes daña la audición y no importa si son los Beatles, Beethoven o los Blues. Debes de usar protección en cualquier situación en la que el nivel de ruido excede 85 dB.

Una buena forma de determinar si está demasiado fuerte es cuando te cuesta trabajo entender a la persona que está hablando junto a ti mientras que la música suena. En este caso, protege tus oídos o limita el tiempo de exposición al ruido.

Pérdida de audición temporal

Las infecciones del oído o los cambios en el líquido o la presión en el oído medio, provocados por otros factores pueden ser causa de problemas de audición temporales que desaparecen con el tiempo o con tratamiento.

¿Cuál es la importancia de un diagnóstico temprano?

Mientras más se tarde el diagnóstico de un problema auditivo, más serios serán los efectos en el desarrollo del niño. Y viceversa, mientras más pronto se identifique y trate, más fácil será para tu hijo desarrollar el habla y el lenguaje.

Los niños identificados al nacer, que empiezan a recibir tratamiento antes de los 6 meses de edad son capaces de desarrollar el lenguaje (hablado o con señas) al igual que los niños que tienen buena audición.

Prueba de audición neonatal y evaluación auditiva

En la actualidad, en la mayoría de los hospitales, a los bebés recién nacidos se les realiza una prueba de detección de problemas de audición. Cuando el resultado es negativo, no necesariamente quiere decir que el bebé es sordo, sino que será necesario hacer una segunda prueba para confirmar, o no, los resultados.

Esta prueba auditiva es simple e indolora y puede hacerse mientras el bebé duerme. Si no le han realizado una prueba de detección de problemas de audición a tu bebé recién nacido, habla con tu médico.

Una vez confirmados los datos, el técnico te referirá a un audiólogo pediatra para que le haga otras pruebas más especializadas. A esto se le llama “evaluación auditiva”. Ten en cuenta que esto es MUCHO más que una simple prueba de audición.

¿Cuál es la importancia de la prueba de audición del bebé?

La prueba al recién nacido es muy importante porque sin este tipo de programas, el promedio de detección de problemas auditivos es aproximadamente hasta los 14 meses y esto hace que el desarrollo del lenguaje se retrase afectando la habilidad del infante para aprender y desarrollarse en la escuela.

La detección “temprana” de estos problemas de la comunicación -las sorderas- permite actuar de manera rápida en la atención, con una valoración integral adecuada en la cual pueden participar los profesionales como: médico general, pediatra, neonatólogo, neurólogo, neuropediatra, genetista, psicólogo, otorrinolaringólogo y el médico especialista en los problemas de la comunicación humana (Audiología, Foniatría y Otoneurología), por citar a los que están más involucrados.

¿Cómo pueden los padres detectar un problema de sordera?

Contesta las siguientes preguntas para identificar signos de un problema de audición. Si contestas “no” a cualquier pregunta, dile a tu pediatra si es necesario revisar a tu hijo para detectar problemas de audición.

  • ¿Se sobresalta el bebé con sonidos fuertes y repentinos, como una tos, un grito, el ladrido de un perro o un aplauso?
  • Cuando duerme en una habitación silenciosa, ¿tu bebé se mueve o se despierta con el sonido de voces o sonidos cercanos?
  • Cuando el bebé llora o está inquieto, ¿parece calmarse, aunque solo sea por algunos segundos, cuando tú hablas sin que te vea, cuando empieza a sonar música o cuando hay un ruido fuerte y repentino.
  • Entre los 3 y los 4 meses, ¿a veces el bebé gira la cabeza o mueve los ojos en dirección a un sonido?
  • ¿El bebé parece reconocer la voz de su madre mejor que las voces de otras personas?

De los 4 a los 8 meses

  • ¿Tu bebé gira la cabeza en dirección a un sonido cuando el sonido proviene de un lugar que está fuera de la visión periférica (lateral) del bebé?
  • En un entorno silencioso, ¿a tu bebé le cambia la expresión o se le agrandan los ojos cuando se oyen una voz o un ruido fuerte?
  • ¿Tu bebé disfruta de tocar timbres, apretar juguetes que hacen ruido o agitar su sonaja?
  • A los 6 meses, ¿parece que el bebé le contesta o le balbucea a personas que están hablando o haciendo ruidos?
  • A los 6 meses, ¿el balbuceo del bebé incluye 4 sonidos distintos?

De los 8 a los 12 meses

  • ¿Tu bebé gira en forma rápida y directa en dirección a un juguete que hace ruidos suaves, al sonido de su nombre, o a un pedido de silencio que está fuera de su visión periférica (lateral)?
  • ¿El tono de voz del bebé sube y baja cuando está balbuceando?
  • ¿El bebé produce varios sonidos de consonantes (como m, b, p, g) distintos cuando está balbuceando?
  • ¿Tu bebé parece disfrutar la música y responder escuchando con atención, brincando o cantando?
  • ¿El bebé entiende la orden “no”?

De los 12 a los 24 meses

  • El bebé responde erráticamente al sonido.
  • Se ha retrasado el lenguaje.
  • Su lenguaje no es claro.
  • Sube el volumen a los equipos electrónicos.
  • No sigue instrucciones.
  • Constantemente pregunta… “¿qué?”
  • No responde cuando lo llaman.

En resumen: los puntos más importantes a considerar como sospecha de que no está siendo normal el desarrollo de la función auditiva serían:

  1. Niños que se mantienen dormidos a pesar de que se haya producido ruido en el cuarto, como cerrar la puerta de manera brusca, aplaudir a una distancia de 15 a 20 centímetros del oído del pequeño, ausencia de respuesta a la música.
  2. Respuestas inconstantes al estímulo sonoro de la voz, o la ausencia de respuesta a estos, en etapas tempranas.
  3. Retraso en el desarrollo del lenguaje (niños que a los 18 meses no emiten ninguna palabra ni palabra frase (mamá, papá, teta).
  4. Fallas múltiples en la articulación del habla.
  5. Ausencia del desarrollo del lenguaje

¿Cuáles son los síntomas de una pérdida de audición en los niños?

Como padre, probablemente seas la primera persona que notas que tu hijo tiene algún problema de audición. Algunos de los primeros síntomas incuye:

  • El niño no reacciona a los sonidos fuertes.
  • No responde cuando lo llamas.
  • Hace sonidos simples que no progresan

El niño también puede:

  • Tocarse o jalarse la oreja.
  • Estar de mal humor sin que tenga ninguna razón obvia.
  • Deja de poner atención y tiene poca energía.
  • No entiende las órdenes.
  • Tiene fiebre.
  • Tiene dolor de oído.

¿Cuál es el tratamiento para niños con pérdida de audición?

Depende de la causa y del grado de pérdida. Los tratamientos más comunes incluyen:

  • Observación cercana: porque es probable que el problema desaparezca por sí mismo. En algunas ocasiones, el primer tratamiento para la otitis media es vigilar si hay cambios en el niño.
  • Medicamentos: tu pediatra puede recetar algunos antibióticos o algún otro medicamento.
  • Inserción de tubos de ventilación o drenaje: si el problema continúa y parece que afecta la audición del niño, es probable que te aconsejen la inserción de tubos que permitan que el fluído drene y esto puede prevenir la infección. En este caso, te referirán a un otorrinolaringólogo ya que la inserción se hace mediante una sencilla operación quirúrgica que debe hacerse en un hospital con anestesia general.

Otros tratamientos incluyen:

  • Aparatos auditivos: los bebés con pèrdida de audición pueden empezar a usar los aparatos casi desde el primer mes de vida.
  • Implantes cocleares: Son muchos los niños a los que se les hace implante coclear (aparatos electrónicos que ayudan en la audición, generalmente se utilizan en niños con problemas serios de sordera en los que los aparatos auditivos no sirven).

¿Cuál es la importancia de los padres para prevenir los problemas de audición?

Los padres son los principales aliados del médico ya que son los primeros en sospechar la existencia de una deficiencia en la audición del pequeño.

Nuestra acción como padres debe estar encaminada a atacar o evitar, hasta donde sea posible, la presencia de estos factores desencadenantes de sordera.

En el caso de la Otitis Media debemos estar muy alertas, de la tendencia del niño a hablar con volumen alto de la voz (niño gritón), a escuchar la radio o la televisión con más volumen del requerido; debemos hacerle caso cuando nos diga que le duele el oído o siente que se le tapa, o que escucha grillitos, estos pueden ser síntomas de un problema auditivo.

Pero en los más pequeños este problema de salud puede pasar desapercibido, el niño no se da cuenta en su inicio, pues el descenso auditivo producido es leve o superficial al inicio, sin mayor repercusión en el lenguaje.

Es necesario que como padres estemos atentos a las etapas del desarrollo del lenguaje. Entonces nos preguntaríamos: ¿Cómo ha sido la evolución del desarrollo del lenguaje?, debemos quitarnos esa idea, mal fundada de que “el niño ya hablará más tarde, es flojo”, o que “habla así, pues es igual al hermanito”.

Estos conceptos deben ser desechados, sobre todo por algunos profesionales de la medicina. Otras preguntas que nos debemos hacer encaminadas a la detección: ¿con que frecuencia le repetimos los diálogos?, ¿omite letras al hablar o las sustituye por otras?, anotar qué palabras se le dificultan para su pronunciación, saber qué letras no puede pronunciar, si la dificultad está en sílabas sencillas /ta / o en sílabas compuestas /tra /.

Ya sabemos que los antecedentes que estén presentes, serán orientadores de la sospecha del problema en cuestión: la sordera. La guardería, contagios con personas enfermas, las rinitis alérgicas, etc.

Es necesario que como padres conozcamos las valoraciones (calificación de APGAR o SILVERMAN) que se dan a todo recién nacido, pues nos da un panorama de su oxigenación al nacer, sus reflejos, pero sobre todo, de la conservación de la función cerebral.

También es conveniente que sepamos qué medicamentos ha recibido en su estancia hospitalaria, o en una consulta por infección, cuidar que no se le receten medicamentos que dañan el oído (ototóxicos ya citados), cuando no está justificado.

¿Qué herramientas podemos emplear los padres como ayuda para la estimulación auditiva y de posible detección de un problema de sordera?:

  1. El empleo de la voz, considerando que hay que estimularlo con la voz de la madre o del padre, ya que estas voces serán conocidas para él.
  2. El empleo de juguetes sonoros caseros: sonaja de plástico, o de goma, una campana de metal, un triángulo de metal, un pequeño pandero, o hasta un fragmento de papel celofán. Cada uno de estos estímulos deberán ser aplicados a una distancia de 10 centímetros, al lado de la oreja, que no vea el niño cuando se aplica el estímulo, esto con fines de detección.

Recordemos que una detección temprana, evitará la presencia de mayores secuelas o repercusiones en las funciones superiores como el lenguaje, el habla, el aprendizaje o la atención.

Referencias

Complicaciones de parto / Postparto, El bebé

Apgar: calificación o puntuación del recién nacido

Desde el primer instante

Si es importante mantener un seguimiento médico durante toda la infancia, tanto o más resulta el control de los primeros momentos de vida, cuando es fundamental verificar que todo va bien para poder intervenir de inmediato si se presenta algún problema.

¿Qué es la calificación Apgar?

Es un estudio rápido, simple, indoloro y efectivo que utilizan los ginecólogos, pediatras, neonatólogos, parteras y personal de salud, para verificar la salud de tu bebé en el momento de nacer.

Está diseñada para hacer una evaluación rápida de las condiciones físicas del bebé después del nacimiento y determinar si hay, o no, necesidad de algún tratamiento médico de emergencia.

La puntuación Apgar es tan rápida y fácil de hacer que probablemente ni te des cuenta de cuándo la hicieron. Una vez que se hace, los resultados se anotan en un total de 0 a 10.

Este procedimiento ha sido, universalmente, una parte rutinaria del parto desde que la doctora Virginia Apgar lo publicó en 1952.

¿Por qué se le llama “puntuación o calificación Apgar”?

La calificación Apgar, fue creada en 1952 por la anestesióloga Virginia Apgar quien se preocupaba mucho por los efectos de la anestesia materna durante el parto en los bebés.

Antiguamente, a los bebés recién nacidos, si no tenían algún defecto aparente, se les consideraba con buena salud y se les llevaba directamente de la sala de partos a la cuna sin que se le hiciera una revisión formal.

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La Dra. Apgar se dio cuenta de que “el nacimiento es el momento más peligroso de la vida” y quería que el personal medico que recibía al bebé, lo evaluara en una forma rápida, organizada y significativa que detectara si era necesaria una intervención médica.

¿Cómo se realiza este examen?

La evaluación del bienestar físico del bebé se realiza dos veces – la primera en el minuto uno del nacimiento (para ver cómo le fue al bebé con el proceso del parto) y la segunda, cinco minutos después (para ver cómo le va en su nuevo ambiente fuera del útero materno).

Se toman en cuenta cinco factores y cada uno de ellos se evalúa siguiendo una escala del 0 al 2, siendo 2 la máxima puntuación posible.

Los factores son los siguientes:

  1. aspecto (color de la piel),
  2. pulso (frecuencia cardíaca),
  3. irritabilidad (gesticulación o respuesta refleja),
  4. actividad y tono muscular,
  5. respiración (ritmo y esfuerzo respiratorio),

Generalmente se hace simplemente con la vista así que es probable que ni te des cuenta de que lo están haciendo. Algunos médicos colocan además suavemente su mano sobre el pecho del bebé o en el cordón umbilical para verificar qué tan rápido está latiendo (pero generalmente se considera que si el bebé ha respondido y llora, los latidos cardiacos estarán arriba de 100 latidos por minuto).

Los médicos, comadronas (parteras) y personal de enfermería suman las puntuaciones de estos cinco factores para calcular la puntuación de Apgar. La puntuación que puede obtener un bebé oscila entre el 0 y el 10, siendo 10 la máxima puntuación posible.

APGAR también es el acrónimo de Apariencia, Pulso, Gesticulación, Actividad, Respiración que son los factores que mide).

Puntuación Apgar
Factor de Apgar 2 1 0
Frecuencia cardiaca pulso Normal (Superior a 100 latidos por minuto) Inferior a 100 latidos por minutos Ausente (sin pulso)
Esfuerzo respiratorio Normal Respiración lenta e irregular Ausente (sin respiración)
Irritabilidad (Respuesta refleja gesticulación) Lo evita, lo estornuda o tose tras la estimulación Gesto o mueca facial tras la estimulación Ausente (sin respuesta a la estimulación)
Actividad (Tono muscular) Activo, movimientos espontáneos Brazos y piernas flexionados con poco movimiento Sin movimiento, tonicidad “blanda”
Apariencia (Coloración de la Piel) Color normal en todo el cuerpo (las manos y los pies rosados Color normal (pero las manos y los pies tiene un tono azulado) Coloración azul-grisácea o palidez en todo el cuerpo

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Frecuencia cardiaca: Comprueba que el ritmo de sus latidos, sea de 100 o más por minuto y se le da una calificación de 2 puntos si es así, de un punto si son menos de 100 y de 0 puntos si no pasa de los 80 latidos por minuto. En caso de ser así, se le ayuda a restablecer su respiración.

Esfuerzo respiratorio: con esta prueba se evalúa la madurez de los pulmones. Si el bebé llora con energía, significa que su respiración es regular, profunda y acompasada y se habrá ganado 2 puntos.

Si llora con jadeos, con poca fuerza o presenta un llanto quejumbroso es que su respiración es irregular y se le dará solamente 1 punto. Si no existe actividad respiratoria, la calificación es de 0 y requiere reanimación inmediata.

Tono muscular: Se evalúa mediante la coordinación entre la extensión y la flexión de sus extremidades: si hay movimiento activo, el puntaje del bebé es 2 en tono muscular, si el movimiento es más bien débil, se le da 1 punto y si los músculos están flojos y flácidos, el puntaje del bebé es 0 en tono muscular

Respuesta a las excitaciones: frente a diversos estímulos que se les presentan. Si llora, estornuda, hace muecas o tose, se le dan 2 puntos. Si sus reacciones son escasas, con poca gesticulación o sollozos se le da 1 punto y si no emite sonidos ni se inmuta frente a los estímulos (como puede ser un leve pinchazo), no obtendrá ningún punto.

 Color de piel: independientemente que tenga el color que hereda de sus padres, el tono indica el nivel de oxigenación de la sangre y/o si existe ictericia (la pigmentación de la piel es amarillenta).

Así que, si tiene un tinte “rosado” se le otorgan 2 puntos; si la coloración en uñas, manos y pies es azulada, se le da solamente 1 punto y si toda la piel es de color azul pálido, la calificación es de 0.

  • Con la suma de todos los puntos se le otorga su primera calificación llamada Apgar.

Ninguno de los exámenes a que se someten es doloroso ni molesto y los beneficios de saber cómo está son muchos, para darle la atención y cuidados que necesita y hasta para salvarle la vida, ya que sus primeros momentos fuera de la madre, al respirar y moverse libremente y al manifestar sensaciones desconocidas como frío, calor y otras, son fundamentales.

¿Cómo se interpreta la calificación?

Primero que nada, tenemos que recordar que se hacen 2 evaluaciones:

Calificación Apgar en el primer minuto de vida

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  • Si tiene entre 8 y 10 puntos, se considera que el bebé se encuentra en condiciones normales y no necesita más que los cuidados normales de rutina que se dan a todo recién nacido.
  • Si tiene entre 4 y 7 puntos, indica algún problema que requiera de atenciones especiales. No necesariamente quiere decir que el bebé no es saludable o que es anormal, simplemente es que necesita algún cuidado inmediato como succionarle el moco de las vías respiratorias o la administración de oxígeno para ayudarlo a que estabilice la respiración.
    • Después de que se le haga esto, la siguiente calificación puede mejorar.

Pero si su calificación es de 3 puntos o menos, se debe actuar de inmediato para salvarle la vida y evitar complicaciones graves.

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Ten en cuenta que una calificación Apgar inicial (en el minuto 1) que fue ligeramente baja, es normal en algunos bebés, especialmente aquellos que nacieron de un embarazo de alto riesgo, de un parto por cesárea o de un trabajo de parto y parto complicados.

Las cifras más bajas en la puntuación de Apgar son frecuentes en bebés sanos prematuros quienes suelen tener una tonicidad muscular inferior a los bebés que nacen tras nueve meses de embarazo y quienes, en muchos casos, necesitarán vigilancia especial y asistencia con la respiración debido a sus pulmones prematuros.

Una calificación de 3 o menos significa que el bebé necesita con urgencia de medidas especiales de resucitación que salven su vida.

En el caso de que la resucitación se dificulte, la evaluación se vuelve a hacer a los 15, 20 y 30 minutos.

Calificación Apgar a los 5 minutos

A los 5 minutos después del nacimiento, se hace una nueva evaluación del recién nacido.

Si el bebé tuvo 7- 7 o más, virtualmente se puede garantizar una buena salud, pero si la primera calificación fue de 6 o menos y no ha subido a 7 o más, entonces los médicos continuarán con el tratamiento necesario y estarán monitoreando más de cerca al bebé.

La mayoría de los bebés que tienen una calificación inicial de menos de 7, eventualmente llegan a mejorar su calificación.

Algunos bebés nacen con problemas cardiacos o de los pulmones que requieren una atención especial, pero otros simplemente tardan más en ajustarse a esta nueva vida.

La mayoría de los recién nacidos con puntuaciones iniciales inferiores a siete en la prueba de Apgar eventualmente estarán bien.

¿Qué significa una calificación persistente de menos de 3?

No son buenas noticias. Un Apgar de 0-3 a los 20 minutos de edad, por ejemplo, es anuncio de altos porcentajes de morbilidad (enfermedad) y mortalidad.

Cuando la puntuación en alguno de los tiempos es muy baja puede estar indicada algún tipo de actuación médica: desde una simple observación en incubadora durante las primeras horas de vida, hasta el ingreso en una planta de Neonatología para investigar la causa.

¿Una calificación alta garantiza la salud de mi bebé a largo plazo?

Es muy importante que los padres guarden la calificación Apgar de su bebé con cierta perspectiva. Como ya lo dijimos, está diseñada para ayudar al médico a evaluar las condiciones físicas del recién nacido y así saber si necesita algún tratamiento médico inmediato. Pero NO está diseñada para predecir la salud del bebé a largo plazo, su comportamiento intelectual o su resultado general.

Si el médico está preocupado con la calificación que le dio al bebé, él les explicará cuál es el problema y lo que se está haciendo. Pero relájense, la mayoría de los recién nacidos aprueban. ¡Disfruten ese momento!

Preguntas frecuentes

¿El test de Apgar predice la salud de mi bebé en el futuro?

En términos generales, el test de Apgar por sí solo no predice la salud de su bebé en el futuro. Un ligero aumento del riesgo de parálisis cerebral en bebés nacidos a término, ha sido asociado con un muy bajo puntaje del test que se realiza a los 5 minutos, pero la vasta mayoría de los niños con un bajo puntaje Apgar de 5 minutos no presentan parálisis cerebral.

¿El puntaje del test de Apgar de mi hijo predice cuán inteligente será?

El test de Apgar evalúa la salud y el bienestar de un bebé al momento de su nacimiento. Éste no predice la capacidad del niño de tener un buen desempeño académico.

Referencias

El sistema inmune del recién nacido y la importancia de la leche materna
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

El sistema inmune del recién nacido y la importancia de la leche materna

Introducción

El sistema inmune del recién nacido

Durante el embarazo, el sistema inmune de la madre debe ser regulado para que el bebé no sea rechazado y para que el bebé pueda crecer dentro de ella. Lo interesante es que el bebé también desarrolla, a lo largo del embarazo, su propio sistema inmune.

Entonces, tenemos dos sistemas de defensa, de dos individuos diferentes, cohabitando en el cuerpo de la madre. Para que esto pueda ser posible, y no haya rechazo entre el sistema inmune de la madre y el del bebé, el sistema inmune de la madre es regulado, y el sistema inmune del bebé tarda en madurar.  Por esto, cuando nace un bebé, su sistema inmune no está en las mejores condiciones. De hecho, el sistema inmune del bebé no alcanza todo su potencial  hasta los dos años de vida.

El sistema inmune del recién nacido

El sistema inmune del recién nacido podría considerarse como inmaduro porque sus órganos, como los ganglios y el bazo, no están aún bien organizados al nacimiento. Además, algunas de sus células no tienen todos los receptores que se necesitan para montar adecuadas respuestas contra los microorganismos patógenos.

La progesterona presente durante el embarazo contribuye a regular el sistema inmune de la madre para que no rechace al bebé pero también participa en promover una disminución en las respuestas inmunes del recién nacido (1).

Al nacimiento, los recién nacidos no tienen una adecuado funcionamiento de las células que conocemos como “natural killers” (células asesinas naturales), ni de los linfocitos que llamamos “cooperadores” (son las células coordinadoras de las respuestas inmunitarias), los cuales nos protegen contra infecciones virales y bacterianas.

Esto hace al recién nacido más susceptible de adquirir una infección durante los primeros meses de vida (2). Además, las células dendríticas (células especializadas del sistema inmunológico), que son las encargadas de presentar los microorganismos a los linfocitos, no funcionan adecuadamente en el primer mes de vida y las respuestas de los linfocitos tienden a ser menos agresivas (son respuestas que llamamos de tipo Th2) (3).

La capacidad de los macrófagos (unas de las células que forman parte de nuestra primera línea de defensa) para  eliminar bacterias a través de la fagocitosis (la ingestión de partículas) también está  disminuida  en los neonatos, porque los receptores que detectan a los microorganismos no funcionan adecuadamente (4).

Aunque el número de linfocitos totales del recién nacido está incrementado desde el nacimiento hasta el quinto mes de vida, la función de estos tampoco es perfecta. Los linfocitos B tienen dificultad para hacer diferentes tipos de anticuerpos.

Al nacimiento, el recién nacido tiene anticuerpos de tipo IgG provenientes de la madre (los anticuerpos son específicos para cada tipo de antígeno y se les conoce también como Inmunoglobulinas: Ig), que pasaron a través de la placenta desde la semana 20 de gestación y estos anticuerpos lo protegen durante el primer mes de vida. El bebé, después de su nacimiento, puede producir anticuerpos de tipo IgM (son el tipo de anticuerpos que se forma en la fase aguda de una infección), pero su sistema inmune no produce adecuadamente anticuerpos de otra clase hasta varios meses más tarde.

Por ejemplo, los niveles de anticuerpos de tipo IgM (los que se producen  durante la fase aguda de una infección)  alcanzan los niveles del adulto al año de edad; los anticuerpos IgG (los anticuerpos que consideramos como de memoria y se producen después de la fase aguda de una infección) alcanzan los niveles del adulto a los 5 años y los anticuerpos IgA (anticuerpos importantes para protegernos contra microorganismos en el intestino, las mucosas genital y respiratoria) no alcanzan los niveles del adulto hasta la adolescencia (5).

El sistema inmune del recién nacido tampoco responde de manera ideal contra bacterias que tienen cápsula de carbohidratos, hasta que el bebé cumple los dos años de vida. Por esto, es muy importante que los bebés menores de 2 años reciban todas las vacunas que protegen contra las bacterias que llamamos “encapsuladas” (que tienen cápsula de carbohidratos). Algunas bacterias encapsuladas son Haemophilus influenzae y Streptococcus pneumoniae.

¿Qué podemos hacer?

El bebé recién nacido debe ser protegido mientras su sistema inmune alcanza la madurez. Pero no debemos alarmarnos. Aunque el sistema inmune del bebé esta inmaduro, aún tiene muchos elementos funcionando para que el bebé pueda defenderse. Además, la naturaleza es muy sabia y para complementar la inmadurez del sistema de defensas del recién nacido, nos ha dado la leche materna. Esta leche es el complemento perfecto para el sistema inmune inmaduro del recién nacido.

¿Por qué la lecha materna es el complemento perfecto para el sistema inmune del recién nacido?

La leche materna provee una nutrición óptima al recién nacido, pero además de esto, contiene factores bioactivos que lo protegen de infecciones. Las tres proteínas que se encuentran en altas concentraciones en la leche materna y que tienen beneficios inmunológicos son: la inmunoglobulina A secretoria (anticuerpo IgA), la  lactoferrina y la lisozima. La IgA previene que se adhieran las bacterias a las paredes de las vías respiratorias del bebé o a las vías gastrointestinales, impidiendo así infecciones.

La lactoferrina previene el crecimiento de microorganismos porque compite por el hierro que necesitan. La lisozima inhibe el crecimiento bacteriano y actúa sinérgicamente con las propiedades antibacterianas de la IgA  y de la lactoferrina (6). Sin embargo, no solo hay proteínas en la leche materna. La leche materna, y en especial, el calostro, contiene grandes cantidades de células conocidas como neutrófilos y macrófagos que pueden fagocitar microorganismos e influencian la respuesta inmune del recién nacido (7).

Además, la alimentación con leche materna puede proteger al bebé de desarrollar alergias posteriormente, en especial la rinitis alérgica (7). También el riesgo a padecer de enfermedad celiaca se reduce cuando el niño es amamantado con leche materna. Por esto, se recomienda que la introducción de alimentos con gluten a la dieta del recién nacido tenga lugar mientras estos aún reciben leche materna (8).

La leche materna complementa perfectamente las alteraciones inmunológicas que presenta el recién nacido durante los primeros meses de vida. A través de la leche materna, el bebé recibe de su mamá células con adecuada capacidad fagocítica y anticuerpos de tipo IgA, productos de la experiencia inmunológica de la madre. Estos  permiten al bebé defenderse de los virus y las bacterias mientras que su propio sistema inmune adquiere la madurez necesaria para protegerlo adecuadamente.

“Con la colaboración de la Dra. Estibalitz Laresgoiti Servitje.
Médico especialista en Psiconeuroinmunologia e Inmunologia Reproductiva”

1.         Giannoni E, Guignard L, Knaup Reymond M, Perreau M, Roth-Kleiner M, Calandra T, et al. Estradiol and Progesterone Strongly Inhibit the Innate Immune Response of Mononuclear Cells in Newborns. Infect Immun. 2011;79(7):2690-8.
2.         Chilmonczyk BA, Levin MJ, McDuffy R, Hayward AR. Characterization of the human newborn response to herpesvirus antigen. J Immunol. 1985;134(6):4184-8. Epub 1985/06/01.
3.         De Wit D, Olislagers V, Goriely S, Vermeulen F, Wagner H, Goldman M, et al. Blood plasmacytoid dendritic cell responses to CpG oligodeoxynucleotides are impaired in human newborns. Blood. 2004;103(3):1030-2.
4.         Sadeghi K, Berger A, Langgartner M, Prusa A-R, Hayde M, Herkner K, et al. Immaturity of Infection Control in Preterm and Term Newborns Is Associated with Impaired Toll-Like Receptor Signaling. The Journal of Infectious Disease. 2007;195(2):296-302.
5.         Rich R, Fleisher T, Shearer W, Kotzin B, Jr HS. Clinical immunology. Principles and Practice. 2nd ed. London, England: Mosby International Limited; 2001.
6.         Lovelady CA, Hunter CP, Geigerman C. Effect of exercise on immunologic factors in breast milk. Pediatrics. 2003;111(2):E148-52. Epub 2003/02/04.
7.         Jackson KM, Nazar AM. Breastfeeding, the Immune Response, and Long-term Health. JAOA: Journal of the American Osteopathic Association. 2006;106(4):203-7.
8.         Sollid LM. Breast milk against coeliac disease. Gut. 2002;51(6):767-8.

Destete o Ablactación
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Destete

Introducción

El destete o ablactación es el momento de la vida de tu bebé en el que se cambia de la leche materna a cualquier otra fuente de alimentación. El proceso de ablactación se inicia en el momento en el que tu bebé toma otra cosa que no sea la leche materna, puede ser fórmula o puede ser una cucharadita de plátano machacado. La ablactación es el reemplazo gradual de la leche materna con otros alimentos y medios de alimentación.

Cuándo se debe hacer es una decisión totalmente personal ya que puede estar influenciada por el momento en el que debes regresar a trabajar, tu salud o la de tu bebé, o simplemente el sentimiento de que ya llegó el momento de hacerlo.

 El destete o ablactación es el momento de la vida de tu bebé en el que se cambia de la leche materna a cualquier otra fuente de alimentación.

Sea cuando sea que lo hagas, es importante que entiendas que la ablactación es un proceso gradual en el que se va a necesitar paciencia y comprensión tanto de parte tuya como de la del bebé. La palabra en sí significa un “pasaje” de una relación a otra y no es, para nada, una pérdida o separación.

¿Qué quiere decir tener un bebé “ablactado” o “destetado”?

Cuando el bebé deja de tomar leche y se alimenta de otras fuentes diferentes a la leche materna, se considera que está ablactado. Aunque algunos bebés pueden “ablactarse” de la alimentación con biberón, este término se usa generalmente para los bebés que son alimentados con leche materna.

La importancia de la alimentación en el primer año de vida del bebé

El primer año de vida constituye una de las etapas de crecimiento intenso en la vida del ser humano, de hecho, se estima que a los cuatro meses de vida un bebé sano duplica su peso con el que nació y lo triplica al cumplir un año de edad, es decir, un bebé que nace con un peso de 3 Kg. al cuarto mes pesará 6 kg y al año 9 kg. Esta velocidad de crecimiento, no será superada en ninguna otra etapa en la vida del menor.

Debido a este crecimiento acelerado, la alimentación durante el primer año de vida juega un papel muy importante. En general, se sabe que si durante los primeros 4 a 6 meses de vida el bebé es alimentado con leche materna de forma exclusiva y a libre demanda, las necesidades de energía, proteínas y de nutrimentos inorgánicos del bebé estarán cubiertos sin ningún problema. Una vez transcurrido este período, las necesidades del bebé dejan de satisfacerse por lo cual es necesario que consuma otros alimentos además de la leche materna.

¿Cuáles son las ventajas de continuar amamantando al bebé?

Existen muchas razones importantes:

  1. En primer lugar,  porque la leche materna  continúa aportando nutrientes al bebé, por ejemplo, provee la mitad o más de los nutrientes que necesita el bebé durante su segundo semestre de vida, y una tercera parte durante el segundo año de vida.
  2. La lactancia materna no solamente es un alimento que lo nutre fisiológicamente, también  representa un vínculo afectivo muy fuerte  que hará de su hijo  una persona segura en si misma . La relación con sus padres,  será la base para crear sus vínculos afectivos en la adolescencia y adultez, por lo tanto los comentarios de que amamantarlo más allá de un año lo harás un pequeño dependiente son falsos.
  3. En muchos estudios científicos se ha demostrado que el incremento en  la  duración de lactancia materna se asoció a un incremento consistente y estadísticamente significativo en el cociente intelectual y el desarrollo cognoscitivo del bebé.
  4. La lactancia materna contribuye a la salud y bienestar de la madre, reduce el riesgo de cáncer de ovario.
  5. La lactancia materna, reduce  el riesgo de cáncer del seno, especialmente si el período de lactancia es de 1 1/2 a 2 años
  6. Las hormonas que se generan mientras se amamanta siguen relajando a la madre y por lo tanto haciéndolas unas mujeres mas dispuestas a atender a sus hijos.
  7. El amamantamiento es una forma fácil de dar consuelo, ya que el pecho da consuelo al niño cuando está cansado, enfermo, molesto o lastimado.

Fisiología del destete

El proceso fisiológico del destete es complejo e involucra ajustes tanto biológicos como bioquímicos, nutricionales y psicológicos tanto para la madre como para el bebé.
Cambios en la composición de la leche materna: Durante el proceso del destete, la composición de la leche materna se va ajustando para cubrir las necesidades del bebé en crecimiento de tal manera que, aunque el volumen disminuye, la cantidad de nutrientes necesarios y la protección inmunológica permanecen.
Los estudios acerca de la composición química de la leche materna muestran que cuando la demanda cae debajo de los 400 mililitros por día, se incrementa la concentración de sodio y otras sales inorgánicas. La grasa, el hierro y las proteínas también se incrementan mientras que los niveles de calcio permanecen iguales y los de zinc se disminuyen.

La concentración de los niveles inmunológicos se mantiene durante el destete gradual, sin embargo cuando hay un destete brusco estos niveles se incrementan rápidamente.

Tipos de destete

Primero que nada es conveniente recordar que la producción de leche básicamente depende de la frecuencia con que se vacíe la glándula mamaria, por lo tanto, entre más seguido se alimente un bebé, más leche se producirá. Cuando vamos a destetar trabajaremos en sentido inverso, espaciaremos la frecuencia con que se vacía la glándula y así poco a poco se disminuirá la producción de leche.

Existen varios tipos de destete, el planeado, el  abrupto  y  el natural.

Destete planeado o paulatino: En éste la pareja lactante decide que llegó su momento para destetar y lo lleva a cabo lentamente para permitirle al bebé que vaya asimilando el cambio poco a poco.  De esta forma paulatinamente la madre sustituirá la lactancia por otros alimentos y otros tipos de atención y cariño (comunicación).

Destete abrupto: La forma menos adecuada para destetar a un bebé es hacerlo abruptamente, es decir de un día para otro  y  tampoco  es aconsejable el uso de inyecciones para suprimir la producción láctea.  Este tipo de destete solamente se sugiere para casos en que es inevitable, por ejemplo, cuando una madre con cáncer debe iniciar un tratamiento de quimioterapia sin demora.

El destete abrupto es difícil para ambos, ella y su bebé, esto se debe a varias razones;  La  incomodidad física y las potenciales complicaciones para la salud de la madre, ya que a pesar de que la madre deja de dar el pecho, su cuerpo sigue produciendo la leche y al no  ser extraída sus pechos se congestionarán y esto puede desembocar en una mastitis (inflamación de la glándula mamaria) o en un absceso.

Para evitar este tipo de situaciones debemos extraer solamente un poco de leche, de forma que  no se sientan  los pechos adoloridos, pero teniendo cuidado de no vaciar completamente la glándula mamaria, ya que  esto hará que se produzca más leche.  Poco a poco se espaciará la extracción de leche hasta que, en un par de semanas, ya no se tenga que hacer más.

Debido a que la lactancia materna no solo es un método de alimentación, sino una fuente de intimidad y consuelo, cuando es eliminado de repente, el bebé puede sentir que su madre le ha quitado su amor y cariño,  aparte de haberle quitado el pecho.  En consecuencia, éste no es un buen momento para separarse del bebé, ya que él necesita saber que su madre aún le ama.

En este tipo de casos NO es recomendable vendarse los pechos,  debido a que cualquier presión constante en los pechos puede obstruir un conducto y generar una infección en la glándula. Para aliviar un poco la molestia por la congestión de los pechos,  se pueden  colocar  de compresas frías.
Cuando el destete se hace rápidamente, los pechos pueden estar demasiado llenos ya que el cuerpo de la mujer responde lentamente a las señales que se le envían al cerebro de que quieres que se reduzca la producción. Es muy común que continúes produciendo leche 45 días después de haber terminado totalmente con el proceso. Algunas mujeres siguen experimentando secreción de leche durante varios meses o más. Se cree que el estímulo psicológico es el que contribuye a que suceda esto ya que las madres continúan teniendo contacto cercano con sus bebés después del destete.
El cambio súbito hormonal puede causar a la madre una depresión, especialmente cuando ella no estaba muy convencida de iniciar el destete o si ella tiene tendencia a la depresión.
Destete natural: Por último en el destete natural será el bebé quien determine el momento en que ha superado su  necesidad de ser amamantado. Es importante recalcar que cada pequeño lo logrará en diferentes tiempos, así como a  cada pequeño le saldrán los dientes en diferentes meses.

Lo mejor es que el destete se dé en forma lenta y gradual, para que tanto la madre como el bebé aprendan otra forma de alimentación y de comunicación, ya que el amamantamiento no solamente significa alimento sino un lugar  donde sentirse seguro y confiado para continuar con su desarrollo.

Cuando se amamanta a un bebé que tiene más de un año, es común sentirse presionada por amigos y familiares a destetar, ya que nuestra sociedad no está acostumbrada a las lactancias prolongadas (amamantar  más allá del tiempo que la mayoría de las madres en nuestra sociedad lo hacen ) , por lo tanto es muy recomendable buscar un grupo de apoyo para compartir experiencias con otras madres que se encuentran en circunstancias similares.

Cambios de la madre durante el destete

La madre puede experimentar varios cambios físicos durante el destete:

  • Ajuste de la dieta: La mayoría de las mujeres encuentran que tienen que ajustar sus dietas y eliminar las calorías extras que necesitaban para producir leche porque si continúan comiendo igual, subirán de peso.
  • Cambio en el tamaño de los pechos: Sus pechos estarán un poco blandos al principio pero generalmente regresan al la talla que tenían antes del embarazo unos meses después de haber terminado con la lactancia.
  • Presencia de la menstruación: Si la madre no tenía menstruación (amenorrea) por la lactancia, la suspensión generalmente estimulará el regreso de la fertilidad y de la menstruación. El sistema hormonal de la madre regresa a sus niveles de antes del embarazo.

¿En qué momento es mejor iniciar la ablactación?

Es muy común que escuches comentarios diciendo que  a cierta edad la leche materna ya no nutre a tu bebé y esto es totalmente falso, la leche materna  sigue conteniendo vitaminas, minerales, proteínas, etc., mientras se siga produciendo.  Y lo más importante, le seguirá proveyendo de anticuerpos para mantenerlo sano  y, en caso de que se enferme, la enfermedad sea más benigna.
La Academia de Pediatría Americana recomienda que se alimente al bebé solamente con leche maternal hasta los seis meses y después de eso se le puede acompañar con una variedad de alimentos sólidoshasta que cumpla un año de edad. En ese momento hay menos problema de inflamación del pecho al suspender la lactancia porque al disminuir la demanda, automáticamente disminuye la producción. Es importante que recuerdes que la leche materna es el alimento más importante para tu bebé en el primer año de su vida.
Esta es solo una recomendación y cada pareja lactante deberá decidir cuándo es el momento adecuado para que ellos lleven a cabo el destete. Puede ser antes o después de lo indicado, lo importante es que la lactancia se viva feliz y contenta,  y que tomemos decisiones hasta después de habernos informado.

Si deseas revisar un poco más de esta información la puedes accesar en la página de Internet de la Organización Mundial de la salud en la siguiente liga:
http://www.who.int/child-adolescent-health/NUTRITION/infant_exclusive.htm
Desde los seis meses en adelante, la mayoría de los bebés muestran deseos de comer algo diferente a la leche materna. Esto es lo que inicia el destete pero el tiempo que se vaya a tardar varía mucho de bebé a bebé. El rechazo súbito a amamantarse no es un signo de que el bebé está listo para ser destetado sino más bien está indicando que hay algún problema. Ojo, muchas madres malinterpretan este mensaje y destetan completamente a su bebé sin buscar más cuál fue la causa.
La ablactación no tiene porqué ser una propuesta absoluta, algunas mujeres deciden hacerlo durante el día pero continúan amamantando durante la noche dependiendo de sus trabajos y horarios. Esto obedece a lo que más convenga tanto a la madre como al bebé, lo mejor de todo es ser flexible.

Fisiológicamente, el bebé a partir de los seis meses es capaz de masticar sólidos aún cuando no le hayan brotado todos los dientes y está aprendiendo a “masticar y tragar”. Esto es indispensable para la introducción de sólidos. Algunos creen que este reflejo se aprende después de que el bebé ha alcanzado un cierto nivel de desarrollo neurológico. Si le das de comer sólidos antes, el bebé empujará la comida para afuera con su lengua.

La ablactación o destete debe de ser gradual

La ablactación no es un evento, es un proceso y como tal, debe ser gradual tanto para que los senos tengan tiempo de ajustarse como para facilitarles, a ti y al bebé, el paso al nuevo tipo de alimentación. Como ya lo mencionamos anteriormente, dejar de amamantar o de extraerse la leche de manera repentina y sin preparación, puede tener repercusiones para ambos, y además puede causar una obstrucción en los conductos lácteos o una infección en la glándula mamaria (mastitis).
Por otro lado, se ha asociado a la ablactación temprana, es decir, antes de los 4 meses de edad con el desarrollo de sobrepeso y obesidad, así como con alergias alimentarias en etapas posteriores.
Aunque algunos bebés están muy contentos alimentándose de leche materna indefinidamente y esperarán a que su mamá sea la que tome la decisión de terminar con esto, otros empezarán a dar señales sutiles –y no tan sutiles- de que ya están listos para nutrirse de otra manera. Pueden expresar enojo o irritabilidad cuando los acercas al pecho o pueden disminuir notoriamente los periodos de alimentación.
Estos son otros signos de que el bebé ya está listo y puedes iniciar el destete:

  1. ¿Ya desapareció el reflejo de rechazo de la lengua? Este reflejo hace que el bebé instintivamente empuje hacia afuera de su boca cualquier objeto. Si aún está presente y tu bebé quiere vomitar cada vez que le das sólidos, entonces quizás no está listo para dejar el pecho.
  2. Si ya se puede sentar solo, entonces ya puedes tenerlo en esa posición para darle de comer.
  3. ¿Tu bebé mira con interés la comida o trata de agarrarla cuando la ve? Si tu bebé muestra interés en tu comida, puede ser que ya esté listo para que lo introduzcas a los sólidos.
  4. ¿Tu bebé está muy distraído cada vez que lo pones al pecho y tarda cada vez más para terminar? Esto quiere decir que quizás tu bebé ya está listo para la ablactación.

¿Cómo puedo facilitar este proceso?

Muchas madres toman la decisión de ablactar con sentimientos encontrados. Por un lado, saben que esto les dará libertad y flexibilidad para poder moverse y además se dan cuenta con orgullo de que su bebé ya ha terminado una etapa importante de su vida.
Pero por otro lado, amamantar es una actividad íntima que establece un lazo importante entre la madre y el bebé –y a algunas madres se les dificulta terminar con esto. Para muchas mamás, la ablactación es el momento en el que realizan que su bebé ya nunca más dependerá tanto de ellas como en estos primeros meses de su vida.
Si, es muy probable que vayas a tener una serie de sentimientos y es importante que entiendas que tu bebé puede estar en la misma situación. Siempre recuerda que existen muchas otras formas de mantener y nutrir el lazo que los une en la vida por venir.
La ablactación puede facilitarse si el bebé ha tomado alguna otra leche que no sea la maternal en algunas ocasiones. Así que puede ser una buena idea que, a partir de los 4 a 7 meses de edad, de vez en cuando le des un biberón de fórmula de leche comercial (recomendada por tu pediatra).

Esto te permitirá mayor flexibilidad al permitir que otros miembros de tu familia te ayuden a alimentar al bebé cuando tú estés ocupada o te encuentres ausente a la hora de la comida. Si el bebé está cerca del año de edad, sería mejor ponerle la leche en vaso en vez de biberón.

¿Por dónde empiezo?

No hay una regla general, pero si tú eres la que tomaste la decisión de suspender la leche materna y pasar a fórmula, es importante recordar que el proceso debe ser gradual para que tanto tú como tu bebé se vayan ajustando emocionalmente al cambio.

  1. Puedes empezar con suspender una toma a la semana hasta que el bebé en ese momento ya esté comiendo o sólidos o fórmula. La comida del medio día sería la más conveniente para iniciar porque es la más pequeña y la que te causa más inconvenientes en cuanto al horario, sobre todo para las madres que trabajan.
  2. Todos los días, a la hora de esa comida, ofrécele un biberón o leche en vaso en vez del pecho. Continúa amamantando en los horarios acostumbrados el resto del día.
  3. A la semana, sustituye otra sesión de amamantamiento por el biberón o el vaso.
  4. Una por una, dejando siempre pasar suficiente tiempo para que tanto tú como el bebé se acostumbren al cambio, sustituye todas las sesiones de amamantamiento por el biberón o el vaso.
  5. Si tienes los pechos llenos debido al nuevo horario de lactancia, extrae solamente la cantidad de leche que sea necesaria para aliviar la presión y las molestias que sientas.

Terminarías en mes y medio más o menos o podrías extenderte más tiempo, fíjate en el bebé, NO en el calendario. Muchas madres dejan la toma de la noche hasta el último porque permanece como un momento especial de acercamiento mutuo y es quizás el momento en el que tu bebé te necesita más.

Este método tiene la ventaja de que permite a tu bebé ajustarse a los cambios y también permitirá que la producción de leche se vaya disminuyendo poco a poco evitando la inflamación y la infección de las glándulas mamarias (mastitis) que es tan dolorosa.
Otro enfoque es dejar la decisión a tu bebé de terminar totalmente con ese tipo de alimentación. Una vez que ya está comiendo tres comidas de sólidos al día, permite que se acerque al pecho únicamente cuando lo pida. En este caso te encontrarás con que dejas de producir leche porque ya no hay demanda y es probable que necesites sacarte la leche con un tira leche para mantener la producción hasta que el bebé ya no quiera.
Para facilitar el proceso te sugerimos:

  1. Pon a tu bebé a realizar alguna actividad en el momento en el que generalmente lo pones al pecho.
  2. Acorta el tiempo de alimentación. Si generalmente se quedaba cinco minutos (o lo que sea), trata de dejarlo dos minutos menos. Dependiendo de su edad, continúa con algún alimento sólido o con un poco de biberón con fórmula.
  3. Evita sentarte en el sitio donde generalmente le das de mamar o usar la ropa que generalmente usas para esto (en caso de que tengas algo especial).
  4. Retrasa el momento de la ablactación si tu bebé se está adaptando a alguna otra circunstancia importante de su vida. Hacerlo cuando acaba de entrar a la guardería, ha estado enfermo o cuando le están saliendo los dientes, no es una buena idea.
  5. Trata también de cambiar tu rutina para que te encuentres ocupada en el momento en el que usualmente lo alimentabas.
  6. Pídele a tu pareja que participe en este proceso y que trate de distraer al bebé en un momento típico de alimentación
  7. Si el bebé se acostumbra a hacer algo, como chuparse el dedo o aferrarse a una cobija o muñeco de peluche,  déjalo, lo necesita para ajustarse al cambio emocional de la ablactación.

¿Y cómo puedo saber si no lo estoy haciendo demasiado rápido?

Los siguientes síntomas indican que estás destetando al bebé con demasiada rapidez:

Por parte del bebé:

  1. vómitos o diarrea (debido al cambio repentino en la dieta)
  2. irritabilidad
  3. ansiedad

Por parte de la madre:

  1. se sienten demasiado llenos los pechos
  2. los pechos están hinchados
  3. tienes fiebre
  4. no te sientes bien
  5. te duelen los pechos o están sensibles al tacto
  6. los pechos se sienten calientes
  7. te sientes triste debido al cambio hormonal

¿Cómo se deja de extraer la leche?

Emplea los mismos principios del destete para ajustarte gradualmente al cambio; por ejemplo, si sueles extraerte la leche 6 veces en un lapso de 24 horas, reduce este número a 5 por un par de días, luego a 4, etc., hasta que ya no tengas que hacerlo más.

¿Cómo se puede disminuir el dolor?

Debido a la presión en los pechos por la producción de leche que ya no va a mamar el bebé, te sentirás incómoda durante unos días. Si los sientes llenos y sensibles al tacto, extrae, ya sea con la bomba o con las manos, sólo la cantidad de leche que sea necesaria para aliviar las molestias. Así se reduce la probabilidad de que se obstruyan los conductos lácteos o se congestionen los pechos.

Utiliza un buen sujetador, cómodo y que no restrinja la circulación. NO te vendes los pechos; esta práctica es obsoleta y puede resultar muy incómoda y causar una obstrucción en los conductos lácteos o una infección mamaria

Consejos prácticos para el destete inesperado o repentino:

Para reducir la hinchazón y las molestias en los pechos mientras disminuye la producción de leche, puedes aplicarte una bolsa de hielo por períodos de 15 a 20 minutos, al menos 4 veces al día, o según sea necesario. Coloca un paño entre el hielo y la piel, nunca lo apliques directamente y evita aplicarlo en los pezones.

Otra alternativa consiste en utilizar hojas de col verde cruda, frías y lavadas, como “compresas” dentro del sujetador (aplasta las venas de las hojas para ablandarlas). Cámbialas aproximadamente cada 2 horas o cuando se marchiten. Utilízalas hasta que disminuya la producción de leche, Muchas mujeres sienten alivio en apenas 2 horas.

Pídele a tu médico que te recete algún medicamento para el dolor como ibuprofeno o acetaminofeno. Los medicamentos que se usaban anteriormente para interrumpir la producción de leche están en desuso debido a que producen graves efectos secundarios.

¿Cuándo debo llamar al médico?

Llama a tu médico si tienes síntomas de infección mamaria:

  • fiebre, dolores en el cuerpo o malestar general
  • dolor, sensibilidad al tacto o calor en los pechos.

Consejos adicionales

Los bebés que tienen alrededor de un año y ya comen una variedad de alimentos, por lo general pueden pasar directamente a tomar leche en vaso, mientras que los bebés más pequeños generalmente necesitan tomar biberón. Consulta a tu médico acerca del tipo de nutrición que debe recibir el bebé después de destetarlo.

Las últimas sesiones que se eliminan en el proceso del destete generalmente son a primera hora de la mañana, a la hora de la siesta y al acostarse. No te apures con el proceso, sobre todo si te gusta acurrucarte con el bebé antes de dormir, tanto como a él. Ten en cuenta que puede ser necesario reducir el ritmo del destete si el bebé se pone irritable, si se vuelve más dependiente, si se enferma o si le están saliendo los dientes.

Es importante tener expectativas realistas en cuanto al destete. Cuando se les permite seguir su propio ritmo, los bebés generalmente siguen amamantando hasta después de cumplir el primer año de edad. A medida que van aprendiendo a comer cosas nuevas y a tomar en vaso, amamantar se convierte en una fuente de consuelo más que de alimentación. De ser así, el bebé se destetará gradualmente cuando esté preparado.

Para las madres que se entristecen cuando llega el momento de destetar al bebé, sobre todo si deben hacerlo de forma repentina, es importante tener quien la apoye y anime durante este período, pues aunque se sienta preparada, podría experimentar una sensación de pérdida. La falta de la cercanía física que tenía con el bebé mientras lo amamantaba se puede compensar con cariño y contacto físico adicional.