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Infecciones vaginales en el embarazo: VAGINOSIS BACTERIANA

INFECCIONES VAGINALES EN EL EMBARAZO: VAGINOSIS BACTERIANA

La Vaginosis Bacteriana (VB) es una infección vaginal causada por bacterias. En forma natural, la vagina tiene “Bacterias buenas” llamadas lactobacilos y “bacterias malas” llamadas anaeróbicas.

Normalmente existe un balance cuidadoso entre los lactobacilos y las bacterias anaeróbicas, sin embargo, cuando se interrumpe este balance, las bacterias anaeróbicas pueden incrementar su número y causar la VB.

Es la infección vaginal más común entre las mujeres de 15 a 45 años y es también muy común en las mujeres embarazadas.

La VB es, típicamente, una infección leve que puede ser fácilmente tratable con medicamentos. Sin embargo, cuando no se trata, la infección puede incrementar tu riesgo de adquirir alguna infección de transmisión sexual (ITS) y de causar complicaciones en el embarazo.

Un número importante de investigadores considera a la vaginosis bacteriana (VB) como un complejo desequilibrio microbiano, no como una infección.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA VB?

Esta infección no siempre presenta síntomas, por eso, muchas personas no saben que la tienen. A veces, los síntomas van y vienen o son tan leves que no se perciben. Aproximadamente la mitad de las mujeres afectadas no presentan ningún síntoma.

Cuando se presentan los síntomas puedes tener un flujo vaginal delgado y abundante con un fuerte olor a pescado. El flujo puede ser de color blanco, gris apagado, o verdoso. En algunos casos es incluso espumoso.

El olor a pescado es el resultado de los químicos que se producen por la bacteria causante de la VB.

La menstruación y las relaciones sexuales generalmente empeoran el mal olor. suele ser más notorio después de las relaciones sexuales porque la sangre y el semen reaccionan químicamente con la bacteria desprendiendo olores.

Puede ser que al orinar, sientas picazón o ardor alrededor del exterior de la vagina  aunque muchas personas no sienten ninguna incomodidad.

CAUSAS DE LA VAGINOSIS BACTERIANA

La VB es el resultado del crecimiento excesivo de ciertas bacterias en la vagina. Como en otras partes del cuerpo, incluyendo la boca y los intestinos, existen diferentes bacterias que habitan en la vagina. Muchas de estas bacterias protegen el cuerpo de otras bacterias que pueden producir enfermedades.

En la vagina, los Lactobacilos son las bacteria natural que sirve para luchar contra la bacteria infecciosa que se conoce como anaeróbica.

Normalmente, existe un balance natural entre los lactobacilos y los anaeróbicos. Los lactobacilos son, generalmente, una mayoría y controlan el crecimiento de los anaeróbicos.

Sin embargo, si el número de los lactobacilos se reduce, los anaeróbicos tienen oportunidad de crecer y es entonces cuando se presenta la infección vaginal por bacterias (VB).

FACTORES DE RIESGO

Los médicos no saben exactamente cuál es el factor desencadenante que produce el desbalance en las bacterias vaginales. Sin embargo, se sabe que existen ciertos factores que pueden incrementar el riesgo de desarrollar esta infección. Entre estos se incluye:

  • actividad sexual frecuente sin protección.
  • Múltiples compañeros sexuales.
  • Sexo oral frecuente.
  • Empleo de duchas y espermicidas.
  • Uso de antibió
  • Tratamientos hormonales.
  • Algunos anticonceptivos.

¿CÓMO SE HACE EL DIAGNÓSTICO DE LA VB?

Para hacer el diagnóstico, tu médico te preguntará acerca de tu historia médica y después te hará un examen pélvico buscando signos de infección y tomará una muestra del flujo para que pueda ser analizado en el laboratorio bajo el microscopio.

  • Verifica la acidez del flujo.
  • Detecta los olores químicos que desprenden las bacterias causantes de la VB.
  • Observa las características de las “células clave” (células que se encuentran en la vagina y están cubiertas por bacterias).
  • Cada paso del examen pélvico, permite identificar las diferentes características de las bacterias de VB.

Cuando se hace correctamente esta revisión tiene una precisión del 90%.

Además, el estudio del Papanicolaou también puede diagnosticar la VB y considerarse un diagnóstico preciso.

Una vez diagnosticada la paciente, puede ser tratada adecuadamente y su curación será del 80 al 90%

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DE LA VAGINOSIS BACTERIANA?

La vaginosis bacterial se trata, generalmente, con antibióticos. Estos pueden venir en píldoras que tragas o en cremas o supositorios que se insertan en la vagina. Sin importar el tipo que te haya recomendado tu médico, es importante NO automedicarte y seguir sus recomendaciones hasta el fin del tratamiento.

Los medicamentos generalmente son efectivos aunque algunos de ellos pueden tener efectos colaterales como náuseas, vómitos o dolor de cabeza cuando se toman con alcohol.

Una vez que inicias el tratamiento, la infección desaparecen los primeros tres días. Sin embargo, es importante continuar con los medicamentos hasta que el médico te lo haya prescrito. NUNCA suspendas el tratamiento, esto te ayudará a prevenir que regrese la infección.

Los antibióticos acaban con las bacterias que causan la VB, pero las bacterias buenas no regresan inmediatamente para detener a las malas.

Avisa a tu medico si la infección regresa. Es probable que sea necesario que el tratamiento se alargue por algún tiempo cuando los síntomas persisten.

A diferencia de otras infecciones vaginales, no es necesario que tu pareja reciba tratamiento.

¿CÓMO PUEDE AFECTAR EL EMBARAZO LA VAGINOSIS BACTERIANA?

Las complicaciones y los riesgos para la salud si la infección por VB no es tratada puede llegar a las siguientes situaciones:

Complicaciones durante el embarazo:

Aumenta dramáticamente el riesgo de un parto prematuro, una complicación frecuente causa de la muerte del bebé.

La VB que se extiende del útero al liquido amniótico, combinado con la inflamación local del cuello uterino, son dos de las razones que potencialmente pueden causar parto prematuro.

En vista de esta evidencia el American College of Obstetricians and Gynecologists recomiendan hacer pruebas de VB a mujeres que están en alto riesgo de parto prematuro.

Se considera de alto riesgo cuando la mujer tiene antecedentes de parto prematuro, o pesa menos de 50 kilos antes del embarazo, o ambos.

La VB puede causar ruptura prematura de membranas, infección uterina después del parto y un bebé con bajo peso al nacer.

Algunos estudios relacionan esta infección con los abortos del segundo trimestre.

La VB aumenta la susceptibilidad de padecer infecciones de transmisión sexual (ITS) como la clamidia, la gonorrea, SIDA, herpes genital.

Complicaciones en mujeres que no están embarazadas:

  • La VB aumenta el riesgo de contraer la Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI), que es una inflamación del aparato reproductor femenino, que incluye el útero, las trompas de Falopio, y los ovarios.
  • La EPI puede desencadenar complicaciones como infertilidad y embarazo ectópico (el embrión se aloja en las trompas uterinas).
  • Aumenta el riesgo de Infecciones post operatorias. Las mujeres que padecen de VB tienen un riesgo más alto de padecer infecciones después de una cirugía ginecológica.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO DURANTE EL EMBARAZO?

Si has sido diagnosticada de VB, te prescribirán antibióticos que se consideran seguros durante el embarazo.

Es importante que sigas el tratamiento prescrito aun si sientes que hay una mejoría. En la mayoría de los casos, esto quitará totalmente la infección en la vagina aunque, desafortunadamente, la infección puede regresar.

De hecho, casi un 30% de las mujeres tienen síntomas nuevamente casi a los tres meses. Esto es debido a que l   os antibióticos matan a la mayoría de la bacteria que causa la VB, pero no hay manera de promover el crecimiento rápido de la “buena bacteria” que es la encargada de mantener bajo control a la “mala bacteria”. Avísale de inmediato a tu médico si los síntomas reaparecen.

La mayoría de las mujeres con VB, que siguen el tratamiento llevan un embarazo perfectamente normal, más de la mitad de casos de VB en mujeres embarazadas se resuelven.

PREVENCIÓN DE LA VAGINOSIS BACTERIANA

La Vaginosis Bacteriana no siempre se puede prevenir, pero si se pueden disminuir los riesgos:

  • La VB es más frecuente en mujeres que tienen múltiples parejas sexuales y nuevas parejas sexuales y es común en las mujeres homosexuales.
  • Practicar una buena higiene:
    • Asear diariamente la zona genital, y después de orinar y defecar, limpiarse de adelante hacia atrá
    • Usar pantaletas de algodón que no queden ajustadas, esto permite que el aire fluya y se evite la humedad que favorece las infecciones.
    • Enjuagar bien el jabón del área genital después del baño de regadera y secar bien el área para prevenir la irritación.
    • Evitar los productos para la higiene íntima femenina como: sprays, jabones perfumados y duchas vaginales. Pueden alterar el delicado balance de la flora normal de la vagina, lo que favorece las infecciones.
  • El consumo de tabaco aumenta el riesgo de la VB.
  • Recuerda que durante el embarazo con mayor razón están contraindicadas las duchas.
    • Al ducharse se puede introducir aire en el saco amniótico, pasa a la circulación, y puede causar una embolia de aire (embolismo gaseoso) y puede poner en un alto riesgo la vida de la madre.
  • Evita los baños calientes y yacusi.

No sientas vergüenza si padeces de VB, se considera que el 30% de las mujeres de 14 a 49 años en algún momento han padecido de VB. ¡Atiéndete y acude a tu ginecólogo!

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Infecciones Vaginales en el Embarazo
Complicaciones, Embarazo

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INFECCIONES VAGINALES EN EL EMBARAZO: CANDIDIASIS

Durante el embarazo tu cuerpo presenta muchos cambios y uno de esos cambios es el aumento del flujo vaginal.

Si el flujo es claro y sin olor, es muy probable que se deba al efecto de las hormonas del embarazo y es un signo de que la vagina está saludable.

Pero muchas veces el exceso de flujo es una señal de infección que ocurre cuando el balance natural de las bacterias que habitan en la vagina sufre una alteración.

De las cuatro infecciones vaginales que varían desde las más comunes hasta las más raras, todas causan vaginitis (inflamación de la vagina) y pueden afectar a la mujer embarazada.

  • Candidiasis (moniliasis) Vulvovaginal (que afecta la vulva y la vagina).
  • Vaginosis Bacteriana (causada por bacterias).
  • Infecciones del grupo de Estreptococo B
  • Tricomoniasis

CANDIDIASIS VULVOVAGINAL (MONILIASIS)

Es una infección causada por una levadura y el organismo más comun es la cándida albicans. Aunque este organismo vive comúnmente en la vagina, tu sistema inmune es el que mantiene que su crecimiento no se salga fuera de control.

Cuando se multiplica demasiado, aparece la infección.

Una de cada tres mujeres en algún momento de su vida, padece de una infección vaginal por cándida.

La candidiasis no está considerada como infección de transmisión sexual, sin embargo, se contagia en las relaciones sexuales.

FACTORES DE RIESGO

Los factores más comunes que predisponen a que la mujer padezca de moniliasis vulvovaginal son :

  • Embarazo. Durante el embarazo la vagina contiene una forma de glucosa muy rica -llamada glicógeno- que alimenta a la cándida albicans. Se cree que los altos niveles de glicógeno se deben al aumento de hormonas (estrógenos) y reducción de la acidez de la vagina.
  • Por esta razón las mujeres embarazadas tienen un riesgo 10 veces mayor de padecer candidiasis o moniliasis Vulvovaginal . La vagina es el lugar ideal para su desarrollo.
  • Mujeres diabéticas que no tienen controlada su azúcar, están en mayor riesgo, debido a que, como ya lo vimos anteriormente, los niveles altos de azúcar favorecen el crecimiento de la cándida.
  • Uso de pastillas anticonceptivas, antibióticos de amplio espectro, corticoesteroides (prednisona)
  • Alteraciones el sistema inmune (SIDA).
  • Las duchas vaginales.
  • Malos hábitos alimenticios, consumo de alimentos con alto contenido de azúcar.
  • Alteraciones hormonales cuando se acerca el ciclo menstrual.
  • Estrés.
  • Falta de sueño.

Cualquier situación que cambie el balance normal de las bacterias o levaduras en la vagina, desencadena una infección.

Por ejemplo los antibióticos atacan a las bacterias como los lactobacilos, que son las que mantienen el control de la cándida albicans.

¿CUÁLES SON LAS CONSECUENCIAS DE PADECER MONILIASIS VULVOVAGINAL?   

Durante el embarazo las infecciones por cándida  no representan un riesgo ni para la madre ni para el bebé, pero si no son tratadas, se le pueden transmitir a la boca del bebé durante el parto y producir lo que comúnmente se llama “algodoncillo” y, si lo estás amamantando, la cándida se te pasará a ti.

Afortunadamente, la candidiasis se puede tratar con un medicamento fungicida suave (anti hongos) para el bebé y una crema vaginal para ti.

SÍNTOMAS

Generalmente aparecen algunos o varios de los siguientes:

  • Dolor y comezón en la vagina y el área se siente en carne viva.
  • Enrojecimiento e inflamación de la vagina y labios.
  • Flujo blanco-amarillento espeso, puede o no tener olor o puede oler como la levadura que se utiliza para el pan, a este flujo se le denomina
  • Dolor e incomodidad durante las relaciones sexuales.
  • Sensación de ardor al orinar.
  • Cuando se desprende el flujo de las paredes vaginales, aparecen pequeños puntos rojos y puede haber sangrado.

Recuerda que las infecciones por hongos/candidiasis, pueden parecerse y sentirse como si fueran una enfermedad más grave incluyendo una gran variedad de enfermedades de transmisión sexual o vaginosis bacteriana, lo cual es una razón de más para que no ignores los síntomas si crees que tienes una infección por cándida, especialmente si estás embarazada.

Si presentas flujo vaginal, verdoso, amarillo o grisáceo con un fuerte olor, o comezón y ardor en la vagina, acude al médico.

DIAGNÓSTICO

Tu médico te realizará un examen pélvico en el que examinará la vagina y con un cotonete tomará una muestra del flujo que examinará al microscopio; será suficiente para diagnosticar la infección por cándida.

En casos raros, se enviará la muestra al laboratorio.

¿CÓMO SE TRATA LA INFECCIÓN VAGINAL POR CÁNDIDA DURANTE EL EMBARAZO?

Aún cuando hayas padecido candidiasis vaginal y te auto diagnostiques, debes consultar a tu médico.

Es importante NO automedicarte.

¿Por qué?  Porque muchas mujeres piensan que padecen de una candidiasis vaginal y en realidad tienen otra infección como la vaginosis bacteriana o tricomonas y entonces el tratamiento para la cándida solamente prolongará las molestias.

Si se trata de este tipo de infecciones el tratamiento que indicará el medico será con antibióticos o metronidazol.

Una vez que has consultado al médico puedes comprar la crema o supositorios fungicidas que te indicó.

Este tratamiento es la mejor opción, el más seguro para tratar la candidiasis vaginal durante los tres trimestres del embarazo.

Recuerda que pueden pasar varios días antes de que las molestias disminuyan, y cuando empieces a sentir una mejoría, NO suspendas el tratamiento, sigue las indicaciones de tu médico.

Desafortunadamente la infección puede desaparecer temporalmente y es probable que regrese, pero generalmente desaparece totalmente hasta después del parto.

¿Cuáles son los medicamentos adecuados durante el embarazo?

Durante el embarazo los médicos recomiendan solamente pomadas y supositorios vaginales.

Aún no se ha comprobado que los medicamentos por vía oral para este tipo de infecciones, sean seguros durante el embarazo y lactancia.

Recuerda que no debes de auto medicarte y que tu pareja deberá seguir el tratamiento para que no vuelvas a contraer la infección.

Terminado el tratamiento es importante que el médico te examine nuevamente.

Recuerda que las infecciones causadas por cándida, tienen síntomas similares a las infecciones, de transmisión sexual.

Un buen diagnóstico cada vez que se presenten los síntomas, es vital para que recibas el tratamiento adecuado o corres el riesgo de que la situación se empeore.

Si en tres días de tratamiento, no sientes una mejoría o si los síntomas se han agravado o regresan después del tratamiento, es importante que acudas al médico.

PREVENCIÓN DE LAS INFECCIONES VAGINALES POR CÁNDIDA EN EL EMBARAZO

Durante el embarazo no puedes controlar los cambios hormonales, pero puedes tomar ciertas medidas para prevenir las infecciones por cándida, lo primero y más importantes es mantener el área genital seca y que circule aire en esa área.

  • Usa pantaletas de algodón lo cual permitirá que tu área genital respire, además es recomendable usar pantaletas que cubren toda el área (no tangas).
  • Duerme sin pantaletas, esto puede reducir el riesgo de infecciones.
  • Consume carbohidratos complejos y granos integrales en lugar de azúcares y harinas refinadas lo que ayuda a disminuir los factores que favorecen las infecciones.
  • Consume yogurt (lactobacilos ) frecuentemente, es un pro biótico que ayuda a la digestión y se cree que ayuda a prevenir las infecciones vaginales.
  • Evita usar ropa ajustada (pantalones).
  • Si vas a nadar, debes cambiarte el traje de baño en cuanto salgas del agua y secarte bien el área genital antes de colocarte las pantaletas.
  • La cándida albicans se desarrolla muy bien en ambientes húmedos y tibios así que evita los baños prolongados y sécate bien despué
  • No uses duchas vaginales, ni spray desodorante vaginal.
  • Toma baños de regadera y evita los baños de burbujas en la tina.
  • Utiliza jabones suaves para el aseo de tus genitales.
  • Se cuidadosa con tu higiene, especialmente cuando vayas al baño, límpiate de adelante hacia atrás.

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REFERENCIAS:

Cólicos del Recién Nacido
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Cólicos del Recién Nacido

ACTUALIZADO AL 03 de Mayo 2022

INTRODUCCIÓN

 La realidad es que todos los bebés lloran. Es el mejor (y único) medio que tienen para comunicarte sus necesidades a esta tierna edad. Y los padres están biológicamente programados para responder a estas necesidades.

Pero en los bebés con cólico, el llanto empieza súbitamente y sin ninguna razón aparente…y sin cura evidente.

DEFINICIÓN

 La palabra “cólico” es el término médico que se usa para describir el llanto incontrolable de un bebé, que por lo demás goza de buena salud y se alimenta bien. Este problema se presenta en casi 1 de cada 5 bebés.

El bebé llora durante más de tres horas al día, durante más de tres días a la semana y durante por lo menos tres semanas.

Es extremadamente difícil calmar a un bebé coliquiento y esto aumenta tu propia frustración, preocupación y cansancio.

¿CUÁNDO SE INICIAN?

Este problema suele iniciar durante la tercera semana de vida, se intensifica entre las semanas cuarta y sexta, y disminuye luego, gradualmente, desapareciendo entre los 3 y 4 meses.

                                                                 Cólicos del Recién Nacido

Los cólicos son una condición relativamente común, la cual afecta a cerca del 40% de todos los lactantes.

El cólico no es una enfermedad y no le hará daño a tu bebé a largo plazo, pero resulta difícil de sobrellevar, tanto para los bebés como para los papás.

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

En un bebé que se considera saludable y bien alimentado, decimos que tiene cólico cuando se presentan los siguientes signos:

Episodios de llanto predecibles: Un bebé que tiene cólicos generalmente llora más o menos a la misma hora todos los días (generalmente en la noche pero puede ser a cualquier hora del día),  

  • Los episodios de cólico pueden durar desde pocos minutos hasta tres horas o incluso más tiempo.
  • El bebé, ya casi al final del episodio, es posible que defeque y que pase muchos gases.
    • Los gases no son la causa de los cólicos Sin embargo, algunos bebés que padecen cólicos también sufren mucho de gases porque tienden a tragar aire cuando lloran.
  • Llanto incontrolable e intenso: El llanto del cólico es intenso, suena como si el bebé tuviera mucho problema y generalmente es de tono agudo.
  • La cara del bebé se enrojece y es muy difícil –o mas bien imposible- consolarlo.
  • Llanto que se presenta sin que haya ninguna razón: el llanto es la forma de comunicarse cuando está incómodo, tiene hambre o sueño.
  • El llanto del cólico no se asocia a ninguna de estas causas y es más fuerte que lo normal.
    • Es posible además que sus episodios de llanto empiecen y acaben de manera repentina.
  • La postura del bebé cambia: Estira y enrosca las piernitas hacia su abdomen, los puños cerrados, arquea la espalda y los músculos abdominales tensos son muy comunes durante los episodios de cólico.

    colicos de bebe

La madre interpreta esto como hambre, dado que el niño busca y chupetea como si la tuviera, y lo coloca al pecho, lo que no hace más que aumentar el dolor.

Como el niño continúa llorando la madre interpreta que no tiene leche y ofrece leche artificial, iniciando la disminución del estímulo de succión y pérdida del círculo virtuoso de la lactancia materna.

¿CUÁNTO DURARÁ?

Por suerte, después de la tempestad viene la calma. El cólico suele intensificarse alrededor de las 6 semanas y mejora notablemente entre los 3 y 4 meses.

Eso implica, que quizás tengas por delante bastantes meses de “tempestad”.  Cuidar de un bebé que padece cólico es muy estresante, y necesitas descansar de vez en cuando para mantenerte tranquila.

 Pídele a tu pareja, a un familiar o a una amiga que te cuide al niño mientras vas a dar un paseo, o desahógate con un buen llanto si es que eso te ayuda a disminuir la tensión. 

¿ES UN PROBLEMA SERIO?

Tranquilízate, no es un problema serio. Tu bebé, aunque aparentemente sufre, tiene buena salud y su crecimiento y desarrollo se realizarán de manera normal.

Es importante asegurarse de que la causa del llanto no tiene otro origen más serio.

DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de cólico es uno de exclusión, lo que significa que el pediatra le hará un examen físico para identificar o descartar otras causas (como por ejemplo oclusión intestinal), antes de decidir que el bebé, que por otro lado está perfectamente sano, padece de cólicos.

                                                                         ¿Es un problema serio?

Las pruebas de laboratorio y estudios de radiografías generalmente no son necesarias, pero en los casos en los que hay alguna duda, son un auxiliar importante para excluir otros posibles problemas.

 

Los pediatras generalmente aplican la regla de tres para diagnosticar a un bebé con cólico:

  1. Un bebé que llora por más de tres horas al día
  2. Cuando menos tres días por semana
  3. Durante al menos tres semanas seguidas (el llanto inició entre las dos y seis semanas de vida). Y que se extiende por tres meses.

 

¿CUÁL ES LA CAUSA?

 

No existe ninguna causa clara que pueda explicar este llanto inconsolable que experimentan estos bebés.

 

Lo que sí se sabe es que los bebés cuyas madres fumaron durante el embarazo o después del parto, tienen mayores posibilidades de padecer cólico (aunque este riesgo se reduce si el bebé es alimentado con leche materna). 

 

Algunos especialistas creen que los episodios largos de llanto debido al cólico constituyen una liberación física para los bebés que son muy sensibles.

 

Cuando llega la noche, explican, estos bebés están agotados de tanto mirar, escuchar o experimentar sensaciones nuevas y comienzan a llorar para desahogarse. 

Otra teoría es que algunas veces el cólico es causado por un desequilibrio de la bacteria saludable en el intestino.

 

Los estudios han demostrado que los bebés que padecen cólico tienen una microflora intestinal diferente a la de los bebés que no sufren de cólico.

 

De modo que tratar el cólico con probióticos (en particular el denominado Lactobacillus reuteri) ha ayudado a reducir los síntomas del cólico en algunos bebés que están en lactancia materna. 

 

OTRAS POSIBLES CAUSAS

 

Influencia hormonal: Dentro del útero el intestino del niño debe estar paralizado, para que el bebé no defeque (meconio) porque el feto podría aspirar esta defecación y producirle neumonitis.

 

Son las hormonas femeninas las que logran inhibir totalmente la movilidad intestinal.

 

Después del parto, el intestino se libera de esta influencia hormonal, e inicia un período de movilidad que en algunos niños se transforma en hiperreactividad intestinal (el intestino se mueve más de lo normal).

 

Forma de alimentación cuando el bebé se alimenta con leche materna: Otra posible causa de cólicos de bebé amamantados, es que toman mucha “leche de frente” (leche de frente es cuando no se vacía bien el primer pecho antes de ofrecerle el segundo) y esto les causa gases.

 

Esto es porque la leche de frente tiene mucha lactosa y, al no ingerir la leche de atrás -que es la que contiene las grasas y proteínas- se dificulta la absorción en el intestino.

Adaptación mutua: Los cólicos pueden estar relacionados con la adaptación que tienen que hacer tanto los padres como el recién nacido.

Obviamente los bebés no pueden hablar, pero hasta que aprenden, una forma de comunicarse con los adultos es a través del llanto.

Los padres tienen que aprender a interpretar las razones por las cuales su bebé llora y saber qué hacer para contentarlo.

Los padres primerizos, especialmente, pueden tener problemas para interpretar las señales de su bebé y para responder adecuadamente. El bebé puede continuar llorando simplemente porque no se han satisfecho sus necesidades.

Temperamento y adaptación al mundo: Los recién nacidos también tienen que adaptarse al mundo en el que van a vivir. No todos los bebés tienen el mismo temperamento.

Al igual que los adultos, algunos bebés tienen muy buena disposición y otros son impacientes. El llanto puede ser una forma en la que el bebé desahoga sus sentimientos a medida que se va adaptando al mundo.

Sensibilidad excesiva a los gases: Otra posible razón del llanto excesivo en los bebés podría deberse a una sensibilidad excesiva a los gases del intestino.

La cantidad normal de gases que se produce a medida que se digieren los alimentos puede provocar más molestias en algunos bebés que en otros.

Si un bebé que tiene cólicos parece producir más gases que otros bebés, esto probablemente se deba a que traga más aire al llorar durante períodos prolongados.

Alergia a la leche de vaca. Es poco frecuente que la causa de un cólico sea una verdadera alergia a la leche. Sin embargo, algunos bebés pueden ser más sensibles a las fórmulas basadas en leche de vaca.

El médico de su hijo le recomendará cambiar la fórmula basada en leche de vaca por la fórmula basada en leche de soja para ver si esto ayuda a aliviar los síntomas de los cólicos.

¿DEBO LLEVAR A MI BEBÉ AL DOCTOR SI CREO QUE PADECE CÓLICO?

Sí, es una buena idea hablar con el doctor sobre el llanto de tu bebé. Puede descartar otras posibles causas, como problemas intestinales o una infección urinaria.

 

También querrá verificar que tu bebé esté comiendo y creciendo adecuadamente. El doctor podrá ayudarte a decidir la mejor forma de afrontar el cólico. 

 

Y si tu bebé tiene otros síntomas como fiebre, vómitos (el vómito consiste en devolver el contenido del estómago con violencia a través de la boca, mientras que escupir es un flujo suave del contenido del estómago hacia fuera de la boca) diarrea o sangre en las heces, llama al doctor inmediatamente. Estos síntomas no se deben al cólico. 

 

¿EXISTE ALGÚN TRATAMIENTO?

 

No hay ningún medicamento que elimine el problema, pero sí existen recomendaciones para afrontar estos episodios con menos angustia.

 

Lo fundamental es mantener la tranquilidad para que el niño no empeore al percibir un ambiente crispado en la familia.

 

¿PUEDE UNA ALERGIA ALIMENTICIA CAUSAR CÓLICO?

Una de las cosas que tu pediatra puede considerar es si tu bebé ha desarrollado una alergia o intolerancia a la proteína de la leche de vaca. Eso causa problemas estomacales similares al cólico (pero no lo causa). 

 

Si ese es el caso de tu bebé -a quien alimentas con leche de fórmula- tu pediatra podría recomendarte que le des por un tiempo fórmula hidrolizada (en este tipo de fórmula, las proteínas se descomponen en partículas más pequeñas que son más fáciles de digerir que las moléculas más grandes de proteínas). 

Si la proteína en la leche de vaca le causa problemas a tu bebé, es probable que sus síntomas mejoren alrededor de una semana después del cambio de fórmula. 

Si amamantas a tu bebé, prueba a eliminar los productos lácteos de tu alimentación, aunque no existe evidencia concluyente de que esto ayude.

 

Habla con el pediatra antes de reducir tu consumo de leche, queso y yogur durante un par de semanas, para ver si hay algún cambio (la proteína de la leche de vaca puede permanecer en tu leche materna por ese periodo de tiempo, así que este experimento dietético requiere un poco de paciencia). 

Si estás amamantando también es posible que, aparte de los productos lácteos, tu bebé sea sensible a otro alimento de tu dieta.

 

Existe mucha controversia en cuanto a qué productos son problemáticos pero los principales sospechosos son los siguientes:

 

  • Harinas.
  • Huevos.
  • Nueces.
  • Fruta, brócolis, aguacate, coliflor y comidas especiadas.
  • Cafeína.
  • Chocolate.

 

Para detectar si alguno de estos alimentos está afectando a tu bebé, evítalos todos durante algunos días.

 

Si tu bebé mejora, reincorpora un alimento solamente y después de unos días incorpora otro hasta volver a incorporarlos todos en tu dieta.

 

Si tu bebé empieza a mostrarse molesto nuevamente después de que empieces a comer un determinado alimento, habrás descubierto la causa del cólico.

 

¿QUÉ PUEDO HACER POR MI BEBÉ EN CASO DE CÓLICOS?

Aprender a interpretar el llanto de tu bebé puede ser de utilidad para tratar el cólico. Recuerda, los bebés llorarán durante un período determinado cada día bajo circunstancias normales.

Si tu médico le ha diagnosticado cólico a tu bebé, puedes intentar lo siguiente:

  1. Lo primero, es asegurarte de que el bebé realmente no llora por hambre. No lo obligues a alimentarse si no está interesado en el biberón o en el pecho.
  2. Alimenta a tu bebé en un lugar tranquilo y en el que te encuentres relajada. Hazlo con el bebé erguido y no acostado.
  3. Los bebés que desarrollan cólicos tienden a acumular muchos gases. Intenta nuevas posiciones para alimentar al bebé y nuevos biberones que contribuyan a reducir la cantidad de aire que tu bebé traga mientras está siendo alimentado.
  4. Ayúdalo a que eructe más seguido durante la alimentación y no lo acuestes inmediatamente después de la misma, sino mantenlo en brazos meciéndolo a un ritmo regular y mientras caminas lentamente.
  5. Arrullar al bebé meciéndolo puede calmarle cuando esté llorando. Lo puedes mecer en los brazos, en una mecedora, en la cuna o en una sillita tipo columpio (cuando ya controlen la cabeza).
  6. Cántale y háblale despacito. Ofrécele objetos interesantes para que mire de diferentes formas, texturas y tamaños.
  1. Coloca al bebé a través de tu regazo sobre su estómago y frótale la espalda.
  2. Trata de bañar a tu bebé a la noche, muévelo y juega con él antes de la toma nocturna.
  1. El chupón ayuda, con la succión se relaja su estómago y le ayudará a sentirse mejor.
  2. Un paseo en coche, o en su carriola, el ruido constante y monótono de los electrodomésticos y la música suave pueden lograr que se calme.
  3. Cambia de técnicas para sacar los gases: masajea a tu bebé. Colócalo tumbado boca arriba y sin el pañal y desliza tus manos por su abdomen en sentido circular, cántale y háblale despacio.
  4. Posteriormente, se flexionan las piernas del bebé hasta que sus rodillas contacten con el abdomen, comprimiéndolo. Estos ejercicios se repetirán varias veces. Le ayudará para expulsar gases.
  5. Para ayudar al movimiento de gases y disminuir la acidez, es conveniente que cargues a tu bebé en posición vertical. Le ayudará a expulsar los gases que le están molestando.
  6. Permite que mire hacia delante, a los bebés les gusta tener diferentes vistas del mundo.
  7. Tómalo en brazos y abrázalo. Los bebés no se malcrían por recibir demasiada atención.
  8. Sin embargo, pueden tener problemas más adelante si se les ignora y no se satisfacen sus necesidades cuando son bebés.
  9. Algunos bebés necesitan una disminución de la estimulación y se podrían sentir bien envueltos en mantas en una habitación oscura.

Si aún así el dolor no cede pregúntale a tu médico si puedes darle algún analgésico.

 

Los antiespasmódicos deben usarse como último recurso ya que si se dan en forma seguida pueden causar constipación (estreñimiento) y aumentar los dolores abdominales.

 

CONSEJOS BÁSICOS:

 

Cuidar a un bebé con cólicos puede ser extremadamente frustrante, así que asegúrate también de cuidar de ti misma.

 

No te culpes ni a ti ni al bebé por el llanto constante; el cólico no es culpa de nadie. Intenta relajarte, y recuerda que tu bebé superará esta fase finalmente.

 

  1. Si sientes que la situación te está causando demasiado estrés, deja al bebé con otra persona y toma un descanso.
  2. Los amigos y familiares a menudo cuidarán al bebé con gusto cuando necesites algo de tiempo para ti misma
    1. Si no hay nadie disponible inmediatamente, está bien colocar al bebé en la cuna y vete a otro cuarto a tomarte un descanso antes de hacer otro intento de consolarlo.
    2. Si en cualquier momento sientes que podrías lastimarte a tí misma o al bebé, coloca al bebé en la cuna y pide ayuda inmediatamente. NUNCA LO SACUDAS.

SÍNDROME DEL BEBÉ SACUDIDO

 

El estrés de calmar a un bebé que llora a veces ha llevado a los padres a sacudir o dañar de alguna manera a su hijo.

Sacudir a un bebé puede causar serios daños en el cerebro y la muerte.

El riesgo de estas reacciones incontroladas es mayor si los padres no tienen información sobre cómo calmar a un niño que llora, educación sobre los cólicos y el apoyo necesario para cuidar a un bebé con cólicos.

TRATAMIENTO

No hay ningún tratamiento que, aplicado de forma aislada, se haya demostrado que haga remitir los cólicos. Pero hay formas de hacer que la vida sea más fácil, tanto para usted como para su bebé.

En primer lugar, si su bebé no tiene hambre, no intente seguir alimentándolo. En lugar de eso, trate de consolarlo: no estará “malcriando” o “mimando” al bebé por dedicarle su atención.

También puede:

  • Mecerse en una mecedora con el bebé, pasearse llevando en brazos al bebé, probando diferentes posturas.
  • Intentar hacer eructar al bebé más a menudo durante las tomas.
  • Colocarse al bebé en el regazo, estirado boca abajo, y frotarle suavemente la espalda.
  • Colocar al bebé en un columpio o en una sillita provista de vibrador. El movimiento podría tener un efecto reconfortante sobre él.
  • Colocar al bebé en su sillita de seguridad en los asientos posteriores del coche y darle una vuelta en coche. La vibración y el movimiento del coche suelen tranquilizar a los bebés.
  • Ponerle música al bebé; algunos bebés responden positivamente al sonido, aparte de al movimiento.
  • Llevar a bebé a una habitación donde esté funcionando una secadora de ropa, una máquina de ruido blanco o una aspiradora. A algunos bebés les reconforta un ruido de fondo constante y a bajo volumen.
  • Algunos bebés necesitan una reducción de la estimulación ambiental. A los bebés de dos meses o menos, les puede ir bien que los envuelvan en una manta y los lleven a una habitación que esté en penumbra.

CUANDO LLAMAR AL MÉDICO

A pesar de que tener un bebé que padezca de cólicos es relativamente normal, aún existen circunstancias en las cuales sería una gran idea buscar la ayuda de tu pediatra.

Para descartar la posibilidad de que algo más le esté sucediendo, deberás asegurarte de lo siguiente:

  • Que el bebé no llora porque tiene hambre, porque está cansado, o porque se siente incómodo por estar demasiado abrigado o desabrigado.
  • Esto podría sonar bastante obvio, pero es importante asegurarte de estar abrazando a tu bebé la cantidad de veces que sea necesario.
  • ¡Los bebés recién nacidos simplemente no pueden quejarse por obtener demasiada atención y afecto, es por ello que debería sacar provecho de esta oportunidad y llenar a tu bebé de mimos y de abrazos!

Si decides llamar a tu médico, asegúrate de tener todos los detalles listos: horario de comida, sueño y cólicos y patrón de evacuaciones.

Esto ayudará a su doctor a confirmar si no hay algunos otros factores para tener en cuenta.

¡Ojo! No debes olvidar jamás llamar a tu médico si, aparte del llanto tu bebé tiene fiebre, vómitos, diarrea, estreñimiento, u otro síntoma.

 

NI LOS PADRES NI EL BEBÉ TIENEN LA CULPA DE LOS CÓLICOS

                                                       Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

Cuando los llantos del bebé te pongan nerviosa, lo primero es buscar la tranquilidad y un ambiente silencioso. Un bebé con cólico tiende a estar sensible a la estimulación de cualquier tipo.

Si las personas a su alrededor están preocupadas, ansiosas, “de los nervios”, los bebés pueden llorar aún más.

Ayudar a un bebé con cólico es una cuestión de experimentación y observación.

Cada niño “funciona” de distinta manera. A algunos les encantan estar envueltos en una mantita, sentirse calentitos; otros prefieren estar libres.

De todas formas, se debe intentar diferentes recursos, observar su reacción y, a partir de ahí, adoptar o descartar la medida.

                                                                Ni los padres ni el bebé tienen la culpa de los cólicos

Tomar descansos les ayudará a llevar este tiempo con paciencia, perseverancia y buen humor.

REFERENCIAS:

 

 

 

 

Placenta Previa
Complicaciones, Embarazo, Otras

Placenta Previa

La placenta es un órgano fundamental en el embarazo, ya que constituye la conexión vital del bebé con la madre. Su nombre proviene del latín y significa “torta plana”, refiriéndose a su apariencia en humanos.

¿Cuándo se forma la placenta?

La placenta se empieza a formar en el mismo momento de la implantación del embrión en la pared uterina, acontecimiento que ocurre aproximadamente a la semana de haberse producido la fecundación. La placenta se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto.

¿Cuál es la función de la Placenta?

Su principal misión es la de transmitir los nutrientes al bebé. El nivel de flujo sanguíneo hacia el útero –a través del cordón umbilical- es de unos 500-700 ml por minuto. Gracias a esa sangre, suministra al bebé oxígeno (funciona de “pulmón fetal”), nutrientes y hormonas.

La placenta realiza para el feto funciones muy parecidas a las del hígado para el adulto, ya que sirve de reserva de nutrientes, modifica algunas sustancias antes de ingresarlas al feto y contribuye a la regularización de la glucemia fetal (azúcar en la sangre); estas funciones van disminuyendo al desarrollarse el hígado fetal.

También se encarga de los desechos del bebé, sobre todo del anhídrido carbónico que hace pasar al torrente sanguíneo materno para eliminarlo. La madre elimina esos desechos a través de los riñones.

De este modo, la placenta actúa también como un filtro encargado de mantener estas sustancias nocivas alejadas del sistema orgánico de tu bebé. Sirve de filtro pero hay sustancias que consiguen penetrar en la placenta como por ejemplo las drogas, por eso muchos medicamentos están prohibidos en el embarazo.

Otra de las misiones es la función endocrina, esto es, la fabricación de hormonas, entre ellas la gonadotropina coriónica humana, que es la que permita que el embarazo siga delante. Esta hormona es la que se mide en las pruebas de embarazo.

Igualmente sintetiza estrógenos u hormonas sexuales de tipo femenino, que juegan un papel muy importante en la implantación del embrión, el desarrollo de las mamas y lactógeno placentario, que controla el metabolismo materno y estimula el crecimiento del bebé. Todas estas hormonas contribuyen a asegurarse de que el cuerpo de la mujer vaya atravesando los cambios apropiados durante el embarazo.

Si bien muchos microorganismos como bacterias, gérmenes o tóxicos no son capaces de atravesar la placenta, por lo que el feto está protegido durante una época en la que su sistema inmune no está maduro, la mayoría de los virus sí son capaces de atravesar o romper esta barrera.

Resulta increíble tan sólo imaginar que este pedazo de carne llamado placenta, del que es tan fácil deshacerse, sea en realidad un laboratorio que hizo funciones respiratorias, digestivas, excretoras, endócrinas (hormonales) durante la etapa más crítica del desarrollo del ser humano, funciones todas que, posteriormente, requerirán de la actividad conjunta de muchos órganos y sistemas interrelacionados para mantener la vida extrauterina y adulta.

¿Dónde se sitúa la placenta?

Una vez implantada y bien sujeta en la pared uterina, la placenta no se mueve.

Durante el embarazo, la placenta se desplaza a medida que el útero se estira y crece. Al inicio del embarazo, es muy común que la placenta esté en la parte baja en el útero, pero a medida que el embarazo continúa, la placenta se desplaza hacia la parte superior de éste debido a que su crecimiento es mucho menor al crecimiento del útero y el borde placentario se aleja poco a poco del cuello uterino.

Hacia el tercer trimestre, la placenta debe estar cerca de la parte superior del útero, de manera que el cuello uterino esté despejado para el parto.

                                                             

Sólo entre las semanas 16 a la 20 puede establecerse si su ubicación es anormalmente baja o no, de ser así se la denominaría  placenta de inserción baja o placenta previa.

¿Cuánto vive la placenta?

Como todo órgano, la placenta tiene un proceso biológico: nace, crece y muere. ¿Y hasta cuándo vive la placenta? Tanto como el embarazo: aproximadamente 40 semanas. Crece durante todo el embarazo, aunque en las últimas semanas comienza a envejecer.

A partir de las 41ª semana hay más riesgo de que no funcione correctamente y deje de transmitir los nutrientes que el bebé necesite para crecer, es lo que se denomina “placenta envejecida o vieja”.

Cuando acaba la gestación la placenta suele medir 1,5-3 centímetros de grosor y de 15-20 centímetros de diámetro y pesa alrededor de 450-550 gramos, sin tener en cuenta el cordón umbilical al que está unida.

El parto no finaliza hasta que la madre no expulsa la placenta, es decir, hasta la última fase del parto, llamada “alumbramiento”, en la que sigue habiendo contracciones.

Una vez que sea expulsada, el médico deberá controlar que esté completa, ya que si han quedado restos en el interior del útero podrían presentarse complicaciones. Y además se controla el estado de la placenta la cual puede dar pistas sobre el estado del bebé.

¿Qué es la “placenta previa”?

La placenta previa se considera una complicación del segundo trimestre del embarazo, pues es cuando el cuello empieza a tener modificaciones por las contracciones, como son el borramiento, la formación del segmento y finalmente la dilatación, que al ocurrir en el sitio de la inserción placentaria producen la ruptura de vasos sanguíneos o despegamiento placentario que puede ocasionar hemorragias graves con funestas consecuencias para el bebé y para la mamá.

La placenta previa pone en un riesgo muy alto a la madre y al feto. La madre esta en riesgo severo de un sangrado incontrolable (una hemorragia) con pérdidas importantes de sangre lo cual pone en riesgo el aporte de oxígeno al feto ya que la única fuente que recibe, proviene de la madre.

La placenta previa aumenta el riesgo de un trabajo de parto pretérmino y, por lo tanto, la posibilidad de que el bebé nazca prematuramente.

Clasificación de la placenta previa

La placenta previa puede ser:

  • Total cuando se implanta sobre el orificio interno del cuello uterino obturándolo por completo.

                                                                            placenta1

  • Parcial cuando cubre parte del orificio interno del cuello uterino.

                                                                          placenta2

  • Marginal cuando se ubica a la orilla del orificio interno del cuello del útero.

                                                                            placenta3

  • Inserción baja cuando está situada a 2 cm del orificio interno de cuello uterino pero sin alcanzarlo.

                                                                              placenta4

Incidencia

La placenta previa se presenta en 1 de cada 200 embarazos.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es aquello que aumenta la probabilidad de adquirir una enfermedad o afección. Los factores de riesgo para placenta previa incluyen:

  • Múltiples embarazos en los que la zona de inserción de la placenta en las sucesivas gestaciones va siendo sustituida por tejido cicatrizal restando terreno apto para la implantación de la zona habitual.
  • Edad materna avanzada
  • Cicatrices uterinas producidas por cirugías anteriores: cesáreas u operaciones por malformaciones uterinas.
  • Anormalidades uterinas que impiden la implantación normal de la placenta.
  • Embarazo múltiple (dos o más fetos).
  • Tabaquismo.
  • Consumo de Cocaína.
  • Abortos previos, espontáneos o provocados.

Signos y síntomas

Metrorragia: Las mujeres con placenta previa a menudo se presentan sin dolor y reportando un sangrado vaginal súbito de color rojo brillante. El sangrado a menudo se inicia levemente y puede aumentar progresivamente a medida que la zona de separación placentaria aumenta (desprendimiento de placenta), en muchas pacientes el sangrado va acompañado de contracciones uterinas.

Los movimientos del bebé son normales y la embarazada se siente bien salvo por la preocupación que le ocasiona el sangrado vaginal. Si el sangrado ha sido profuso, puede presentar debilidad, mareo y palpitaciones.

Se debe sospechar una placenta previa si hay sangrado después de las 24 semanas de gestación.

En el examen abdominal, el médico puede encontrar al feto en una situación oblicua, transversa o presentación de nalgas como consecuencia de la posición anormal de la placenta.

En el 10% de los casos, la placenta se empieza a separar de la pared uterina (sería un desprendimiento prematuro de placenta) y hay dolor.

El 25 % de las pacientes inician el trabajo de parto en los días siguientes. Muchas veces la placenta previa no causa sangrado hasta que se inicia el trabajo de parto.

Diagnóstico

Se realiza por medio de un ultrasonido transabdominal. El diagnóstico diferencial entre una placenta previa y un desprendimiento prematuro de placenta se hace de manera muy precisa con el ultrasonido vaginal.

Se considera placenta previa cuando hay sangrado vaginal después de la semana 20 de embarazo. El examen pélvico digital puede aumentar el sangrado y muchas veces, de manera espontánea, se presenta un sangrado masivo. Por lo tanto, el examen pélvico se hace cuando el diagnóstico de placenta previa ha sido descartado después de haber realizado el ultrasonido transabdominal.

El médico pedirá también un análisis de sangre completo para determinar anemia, grupo sanguíneo y Rh o algún otro problema.

Diagnóstico diferencial

Es muy importante que el médico descarte cualquier otro trastorno que se puede presentar como causa del sangrado incluyendo:

  • Desprendimiento prematuro de la placenta.
  • Cervicitis (infección del cuello uterino).
  • Ruptura prematura de membrana (blosa).
  • Parto pretérmino.
  • Vaginitis (infección de la vagina).
  • Desgarro o laceración del cuello uterino o de la vagina.
  • Aborto espontáneo.

Tratamiento

En las mujeres en las que, por los síntomas, se sospecha de una de placenta previa, se necesita de un monitoreo del corazón fetal.

En la placenta previa es común que el sangrado sea abundante, sin dolor y la sangre es mas brillante que en el desprendimiento prematuro de placenta, pero clínicamente la diferenciación no es posible.

Se debe determinar qué tan urgente es el parto, esto se sabe con el monitoreo del corazón fetal para detectar si hay sufrimiento fetal, además se requiere de una muestra de líquido amniótico para valorar la madurez pulmonar del feto.

Para la mayoría de los sangrados antes de la 36, se recomienda hospitalización, reposo moderado, evitar estar de pie y evitar las relaciones sexuales que pueden causar sangrado y contracciones. Si el sangrado se detiene, puede caminar y se le permitirá salir del hospital.

Si el sangrado es antes de las 34 semanas, se considerará indicar corticoesteroides para acelerar la madurez pulmonar. Si se presenta un 2º episodio de sangrado las pacientes son readmitidas en el hospital y se quedan en observación hasta que nace el bebé.

Adelantar el parto está indicado cuando el sangrado es severo, la madre o el feto está inestable o si la madurez pulmonar fetal es confirmada.

El parto es casi siempre es por cesárea, pero el parto vaginal puede llevarse a cabo cuando inserción de la placenta es baja, la cabeza del feto comprime de manera efectiva la placenta, el trabajo de parto está avanzado o si son 23 semanas de embarazo y se espera un parto rápido.

Complicaciones

Las pacientes con placenta previa, o una placenta con inserción baja, tiene riesgos de:

  • Mala presentación fetal.
  • Ruptura prematura de membranas.
  • Shock por hemorragia (que puede ser por varias causas).
  • Restricción del crecimiento fetal.
  • Riesgo de infección y formación de coágulos sanguíneos.

Hemorragia de la segunda mitad del embarazo

Dentro de las causas más importantes de sangrado genital durante la segunda mitad del embarazo y el trabajo de parto, se encuentran la placenta previa, la placenta Acreta y la vasa previa.

La Vasa Previa es una condición de alto riesgo obstétrico en la cual vasos sanguíneos de la placenta o del cordón umbilical, están atrapados entre el feto y la apertura el canal del parto, lo que pone en riesgo de muerte al feto, por hemorragia debido al rompimiento de los vasos sanguíneos en el momento que se rompen las membranas durante el trabajo de parto y parto.

Otro peligro es la falta de oxígeno al feto.

                                                                           placenta5

La vasa previa se presenta frecuentemente cuando:

  • Hay una inserción baja de la placenta debido a: cicatrices en el útero por un aborto previo o por dilataciones y curetajes.
  • Cuando la placenta presenta una formación anormal como la Placenta Bipartida o Bilobulada. La placenta está dividida en dos lóbulos separados pero unidos entre sí por los vasos primarios y por las membranas, este tipo es una variedad rara, la retención de un lóbulo después del parto producirá complicaciones hemorrágicas y de infecciones.
  • Fertilizaciones in vitro.
  • Embarazos múltiples (gemelos, triates etc.).

La Vasa previa puede no ser detectada hasta que se rompen los vasos sanguíneos fetales. La disminución de la mortalidad fetal depende del DIAGNÓSTICO PRENATAL.

Cuando la vasa previa es detectada antes del trabajo de parto, hay una mayor posibilidad de que sobreviva el feto. La vasa previa se puede detectar desde las semana 16 del embarazo con un ultrasonido vaginal en combinación con un Doppler de color.

Cuando la vasa previa es diagnosticada, se programa la cesárea antes de que se inicie el trabajo de parto y se puede salvar la vida del bebé. La cesárea se debe realizar con tiempo para evitar una emergencia, pero considerando evitar problemas asociados con la Prematurez

Prevención

La consulta prenatal desde el inicio del embarazo, permite al médico hacer el diagnóstico antes de que se presenten los síntomas y puede sugerir medidas preventivas para evitar que se produzcan sangrados más adelante. Podrás tener un monitoreo continuo hasta que el embarazo llegue a término.

Referencias