Preeclampsia
Complicaciones, Embarazo

Preeclampsia

Introducción

La Preeclampsia, considerada como la causa principal de complicaciones del embarazo-incluyendo bajo peso al nacer, prematuridad y muerte en útero- es una condición en la cual aparece una elevación marcada de la presión arterial materna después de las 20 semanas de embarazo y hay presencia de proteína en la orina (proteinuria) como resultado de problemas en los riñones de la madre.

Conocida también como “toxemia”, la preeclampsia puede también dañar el riñón, el hígado y el cerebro de la embarazada. Cuando la preeclampsia causa convulsiones, se conoce entonces como “eclampsia” que es la segunda causa de muerte materna en EU. (fuente: Florida Hospital).

No existe otra cura para la preeclampsia que el parto y, en algunas ocasiones, tiene que ser un parto de emergencia, aun cuando sea prematuramente. Si la enfermedad es severa y no se induce el parto, la madre puede morir.

¿Qué es la preeclampsia (PE)?   

La preeclampsia es un desorden que ocurre únicamente durante el embarazo y en el periodo de post parto y que afecta tanto a la madre como al bebé. Es una condición que progresa rápidamente caracterizada por:

  • Elevación de la presión sanguínea materna (hipertensión) inducida por el embarazo y acompañada de:
  • Presencia de proteínas en la orina (proteinuria), que en situaciones normales no debe de darse.
  • Coagulopatía (problemas en la coagulación de la sangre que induce la formación de coágulos en venas o arterias),
  • Disfunción hepática (del hígado),
  • Que puede avanzar a veces hasta una falla de varios órganos (multiorgánica) que deriva en eclampsia o convulsiones.

Típicamente, la preeclampsia se presenta después de la semana 20 del embarazo (en la segunda parte del 2do o 3er trimestre) y hasta las seis semanas después del parto.

El Síndrome de Hellp y la Eclampsia, son otras variantes de la preeclampsia.

Clasificación

Se considera “preeclampsia leve” cuando la hipertensión medida en dos ocasiones (con una separación de seis horas), es de 140/90 mmHg, pero no existe evidencia de daño orgánico en una mujer que, hasta la semana 20 del embarazo, tenía la tensión arterial normal y hay presencia de proteínas en la orina.

La presión arterial se mide en milímetros de mercurio (mmHg). El primer número (el de arriba) es tu “presión arterial sistólica” o sea, es la presión que se encuentra en tus arterias cuando tu corazón se contrae al latir. El segundo número (el de abajo), es el número de tu presión arterial diastólica, o sea, la presión arterial que hay en tus arterias cuando tu corazón se relaja en cada latido.

Preclampsia

En una embarazada con hipertensión crónica, la preeclampsia se diagnostica cuando la presión sistólica se incrementa 30 mm Hg, o la presión diastólica se incrementa 15 mm Hg.

Se considera “preeclampsia severa” cuando, ya diagnosticada la preeclampsia, se encuentra alguno de los siguientes síntomas:

  • Presión arterial en 160/110 mm Hg, tomada en dos ocasiones con una separación de cuando menos seis horas.
  • Proteinuria (proteínas en la orina) de más de 5 g en una orina de 24 horas o más de 3+ en muestras de orina que se juntaron con una separación de 4 horas.
  • Edema pulmonar (agua en los pulmones) o cianosis (coloración morada de la piel.
  • Oliguria (disminución de la cantidad de orina (menos de 400 ml en 24 horas).
  • Dolores de cabeza persistentes.
  • Dolor en la boca del estómago (epigastrio) y/o mal funcionamiento del hígado.
  • Trombocitopenia (disminución de los glóbulos rojos de la sangre).
  • Oligohidramnios (disminución de la cantidad de líquido amniótico que rodea al bebé).
  • Restricción del crecimiento uterino o desprendimiento de la placenta.

 ¿Cuál es la causa?

Aunque los investigadores han aprendido mucho sobre la preeclampsia en la última década, muchos aspectos de esta condición aún se desconocen. Los especialistas creen que en muchos casos la preeclampsia en realidad existe desde el principio del embarazo, bastante antes de que se manifiesten los síntomas y que está relacionada con un riego sanguíneo reducido a la placenta.

Esto podría suceder si la placenta no se implanta correctamente en las paredes del útero y las arterias de esa zona no se dilatan como deberían, de manera que llega menos sangre a la placenta.

No está claro por qué les sucede a algunas mujeres y a otras no, y es posible que no haya una única explicación pero se sabe que existen determinados factores que te ponen en un riesgo mayor:

Asociados a la embarazada

  • Ausencia o deficiencia de control médico durante el embarazo.
  • Si es el primer embarazo (primigesta) o si son varios (multigesta).
  • Breve intervalo de tiempo entre embarazos (menor a dos años).
  • Ha transcurrido un período prolongado (más de 10 años) entre embarazos.
  • Hipertensión arterial antes del embarazo (crónica).
  • Obesidad o desnutrición.
  • Diabetes, artritis reumatoide, lupus o esclerodermia.
  • Edad: menor de 18 años o mayor de 35.
  • Presentaste preeclampsia en el embarazo anterior.
    • Cuanto más grave es la preeclampsia y más temprano la padeces, mayor es el riesgo. De hecho, si tuviste preeclampsia severa y ésta comenzó antes de la semana 30, el riesgo de que la vuelvas a padecer puede ser de un 40%.
  • Antecedente de preeclampsia en madre o hermana (las hijas nacidas de mujeres con preeclampsia tienen el doble del riesgo normal de sufrir preeclampsia en sus embarazos).
  • Historia de formación de coágulos (trombocitofilias).
  • Tienes otros problemas médicos incluyendo hipertensión arterial, diabetes, enfermedad renal, lupus o escleroderma.
  • Se observa alteración (en el ultrasonido) de la circulación de las arterias del útero a las 18 y 24 semanas.

 Asociados al esposo o compañero de la madre

  • Primipaternidad (es su primer hijo)
  • Padre en embarazo preeclámpsico anterior.
  • Los hombres nacidos de un embarazo con preeclampsia tienen un riesgo del 50% de engendrar un niño en que pueda ocurrir la complicación.

Asociados con el estado del feto

  • Embarazo múltiple
  • Hidropesía fetal (es un problema muy grave que pone en grave riesgo la vida del bebé antes y después de nacer) o problemas de cromosomas.
  • Mola hidatiforme (es una masa o tumor poco común – constituido por tejido de la placenta o de las membranas- que se forma en el interior del útero al comienzo de un embarazo)

Aproximadamente el 25% de las mujeres clasificadas en el grupo de alto riesgo, de acuerdo con los factores de riesgo descritos, efectivamente desarrollará PE; en la población general, este porcentaje es el 5% (fuente: Preeclampsia Foundation).

La desventaja de este enfoque está clara ya que se calcula que el 30-40% de todos los embarazos corresponde a primeros embarazos. En este caso, no sólo no existen datos relativos al embarazo, sino que además el riesgo de desarrollar PE durante el primer embarazo es entre 1.5 y 3 veces superior al riesgo de desarrollar esta enfermedad en embarazos posteriores.

No obstante, considerar todos los primeros embarazos como embarazos de alto riesgo no es práctico. La dificultad de determinar qué primeros embarazos efectivamente son embarazos de riesgo es otro motivo que justifica la necesidad de disponer de herramientas eficaces para predecir el riesgo de desarrollar PE.

Se cree que la disminución del riesgo en el segundo y posteriores embarazos se debe a que se produce una adaptación inmunológica a los antígenos (anticuerpos) masculinos.

 ¿Qué es el síndrome de HELLP?

Síndrome HELLP es una enfermedad de rápido desarrollo potencialmente letal que presenta el cuadro siguiente:

  • Hemólisis (destrucción de los glóbulos rojos de la sangre)
  • Niveles elevados de enzimas del hígado (transaminasas)
  • Recuento plaquetario bajo (< 100.000 células por μL) (sin plaquetas, hay riesgo de hemorragia).

Este síndrome incrementa el riesgo de hemorragia postparto.

Esta complicación puede generar en ti y en el bebé, más riesgo de presentar los mismos tipos de problemas que tendrías en el caso de una preeclampsia severa y la edad gestacional en el momento del parto parece ser el factor decisivo de la mortalidad neonatal.

Si tienes preeclampsia, te harán un análisis de sangre periódicamente para verificar que no haya ningún signo del síndrome de HELLP.

¿Qué es la eclampsia?

Eclampsia es una variedad peligrosa de PE grave en la que la visión borrosa, la apatía, las náuseas y los mareos se convierten en convulsiones, que indican que la enfermedad grave ha afectado al cerebro y que la vida de la embarazada corre peligro.

A veces las convulsiones aparecen sin previo aviso. Por esta razón a todas las mujeres que padecen preeclampsia severa se les da sulfato de magnesio, un anticonvulsivo.

Se establece el diagnóstico cuando después de la semana 20, después del parto o en el puerperio (no más de 30 días), se presentan dos o más de los siguientes síntomas: presión arterial mayor a 160/ 110, proteinuria mayor a 5+ en 24 horas, producción de orina de menos de 500 ml en 24 horas, trastornos cerebrales y edema (hinchazón) generalizado.

Síntomas y signos de la preeclampsia

Saber y conocer acerca de los síntomas de la Preeclampsia, el síndrome de HELLP y otros desórdenes hipertensivos del embarazo, te podrá ayudar a identificar el problema en la etapa temprana y así asegurarte un mejor pronóstico.

Un síntoma es algo que experimentas y reconoces como el dolor de cabeza o visión borrosa, sin embargo, algunas características de la preeclampsia son signos que pueden medirse pero que no son aparentes para ti, como por ejemplo, la presión arterial elevada.

Síntomas de preeclampsia

Sin síntomas: La preeclampsia es un problema serio del embarazo y puede ser particularmente peligroso porque muchos de los signos son silenciosos mientras que otros parecen “efectos normales” del embarazo. Con frecuencia, una mujer sufre de preeclampsia no se siente enferma y se sorprende y frustra cuando le piden que se hospitalice o la mandan a reposo absoluto.

La elevación de la presión arterial (hipertensión) es un signo importante de la preeclampsia y de hecho se le ha llegado a llamar el “asesino silencioso” porque muchas personas no pueden “sentir” la elevación de su presión arterial.

Es por esto que es importante que la embarazada tenga conocimiento de los signos que debe observar para que se le pueda dar el tratamiento adecuado. Te insistimos en la importancia de familiarizarte con ellos para que tomes las medidas adecuadas.

De esta manera sabrás que en cada visita prenatal deberán de tomarte la presión y analizar la orina para buscar presencia de proteínas. Pregúntale a tu médico si observas que alguno de estos pasos es omitido.

Hipertensión arterial: La elevación de la presión arterial durante el embarazo es una de las banderas rojas que avisan que se está desarrollando una preeclampsia. Y aun cuando no sea un signo de PE, de todas maneras es un problema.

Se considera que tienes hipertensión arterial si tienes un valor sistólico de 140 milímetros de mercurio (mmHg) o mayor o un valor diastólico de 90 mmHg o superior. Debido a que la tensión arterial puede fluctuar durante el día, será necesario que la revisen más de una vez para verificar que esté constantemente alta.

¿Qué puedes hacer tú? Conoce tu presión arterial desde antes del embarazo, especialmente si se considera como “baja”. Y pregúntale a tu médico, en cada visita, cuál es tu presión arterial ese día. Anótala.

Si te es posible, tómate cada semana la presión arterial a la misma hora y en la misma posición y anótala. Enséñale al doctor este registro y avísale de inmediato si descubres una elevación significativa entre cada visita.

Las mediciones caseras no deben suplir las visitas prenatales y tampoco una lectura “normal” puede significar que ignores otros síntomas de preeclampsia.

Proteína en la orina (proteinuria): Es otro signo de preeclampsia y es el resultado de que las proteína –que normalmente se encuentran confinadas en la sangre por la filtración de los riñones- se encuentran en tu orina. Esto sucede porque la preeclampsia daña temporalmente este filtro. Una simple prueba realizada con una tira reactiva en tu orina, puede decir si existe este problema.

Cuando la lectura es de +1 o más, esto puede significar el inicio de la preeclampsia aun cuando tu presión arterial puede estar en menos de 140/90. Si eso te preocupa o si ya has tenido PE con anterioridad, puedes comprar estas tiras reactivas en la farmacia y hacerte la prueba en tu casa. Cuando la lectura es de +2 o más, llama de inmediato a tu médico.

Es probable que te pida que juntes la orina de 24 horas para determinar la cantidad exacta de proteína.

La orina de color oscuro es, generalmente, el resultado de una toma baja de líquidos y puede estar asociada con deshidratación. Sin embargo, una orina oscura, rojiza o del color de la coca cola, puede indicar un problema, llama a tu médico.

Hinchazón (edema): Es normal hincharte un poco durante el embarazo, pero el edema en sí es la acumulación de un exceso de líquido y puede ser una preocupación cuando ocurre en tu cara, alrededor de los ojos o en tus manos.

Nota: se considera normal que se presente algo de hinchazón en los pies y los tobillos con el embarazo (a partir del segundo trimestre).

Si piensas que tu cara se ve demasiado llena, si la hinchazón en tus manos y pies es severa y notas que se hacen pozos (cuando te aprietas con el dedo en la piel y el pozo permanece por unos segundos) o que hay zonas descoloridas en tus piernas, llama a tu médico de inmediato. Eleva los pies pero evita permanecer sentada por largos periodos de tiempo.

Dolor de cabeza: Un dolor sordo o severo de cabeza que generalmente se describe como migraña y que simplemente no se acaba de quitar, es algo de lo que te debes de preocupar.

Si los medicamentos que compraste en la farmacia no te sirven, si el dolor es fuerte y te molesta la luz o si se acompaña de cambios en la visión, llama de inmediato a tu médico y trata de verlo ese mismo día.

Nausea o vómito: La nausea y el vómito son particularmente significativos cuando se inician después de la mitad del embarazo. Las “nauseas matutinas” deben desaparecer después del primer trimestre y su súbita aparición posterior, deben relacionarse con preeclampsia.

Llama de inmediato a tu médico. La nausea y el vómito pueden confundirse con una gripa o con problemas de vesícula, así que insiste que te tomen la presión arterial y que verifiquen tu orina para la proteinuria.

Dolor abdominal (en el área estomacal) y/o dolor en el hombro: Este tipo de dolor abdominal al que generalmente se le llama “dolor en el epigastrio” (en la boca del estómago), aparece bajo las costillas y del lado derecho. Puede confundirse con acidez estomacal, problemas de vesícula, gripa, indigestión o dolor por las patadas del bebé.

El dolor en el hombro se le llama “dolor reflejo” porque se irradia desde el hígado debajo de las costillas derechas.

El dolor de la espalda baja es diferente del dolor muscular común en el embarazo porque generalmente es más agudo y específico. El dolor del hombro se puede sentir como si alguien estuviera picándote fuertemente a lo largo del tirante del brasiere o en el cuello y puede ser doloroso acostarte del lado derecho.

Todos estos signos pueden ser síntomas del síndrome de HELLP o de un problema relacionado en el hígado.

El dolor en esta área debe ser tomado con seriedad, no lo ignores y te vayas a la cama. Llama a tu médico de inmediato.

Dolor de la espalda baja: Este dolor es una queja común en el embarazo. Sin embargo, algunas veces puede estar indicando la presencia de un problema con el hígado, especialmente si se acompaña de otros síntomas de preeclampsia.

Llama a tu médico y menciónale este problema, sobre todo si se acompaña de otros síntomas.

Ganancia súbita de peso: Aumento repentino de peso en un período de 1 a 2 días y más de 1 kilo por semana, puede ser un indicador de preeclampsia. Los vasos sanguíneos dañados permiten que se filtre más líquido y que se quede estancado en tus tejidos sin que pueda pasar a tus riñones para ser excretado.

No trates de bajar de peso durante el embarazo mediante una restricción en tu dieta. Aliméntate bien con una dieta sana y balanceada que incluya verduras y frutas crudas. Evita el exceso de sal y permanece dentro de tu peso ya que se sabe que la obesidad incrementa los riesgos de presentar eclampsia.

Cuidado con las dietas con un exceso de proteína que pueden causar problemas renales. Asegúrate de tomar suficiente líquido y de hacer ejercicio. Durante las visitas prenatales no disimules la ganancia de peso brincándote una comida. La medición exacta de tu peso es vital para hacer el diagnóstico.

Cambios en la visión: Los cambios en la visión son uno de los síntomas más serios de la preeclampsia y pueden estar asociados con irritación del sistema nervioso central o ser un indicador de la hinchazón del cerebro (edema cerebral).

Los cambios en la visión incluyen sensaciones de lucecitas, auras, sensibilidad a la luz o visión borrosa o con manchas.

Si estás experimentando cualquiera de estos cambios, debes contactar a tu médico de inmediato o irte directamente al hospital. Estos síntomas son muy serios y no deben desatenderse ni siquiera para la mañana siguiente.

Hiperreflexia: Es cuando tus reflejos son tan fuertes que cuando te tocan la rodilla con un “martillo” de hule, tu pierna sube de inmediato y fuertemente. Este signo lo mide el médico y es difícil que tú lo notes.

Dificultad para respirar, ansiedad: Dificultad para respirar, el pulso acelerado, confusión mental, una sensación alta de ansiedad y de que algo malo va a pasar, pueden también ser síntomas de preeclampsia. Si estos signos son nuevos para ti, pueden ser un indicador de una elevación de la presión arterial o –más raramente- de acumulación de líquido dentro de tus pulmones (edema pulmonar).

Llama a tu médico de inmediato si estos síntomas son nuevos. Durante el embarazo es importante escucharte a ti misma. Si algo no está bien, sigue tus instintos y llama al médico. Nunca tengas miedo de llamarlo. Los peores pronósticos de la preeclampsia pueden evitarse cuando el problema se reconoce precozmente.

Diagnóstico de la preeclampsia

Se puede diagnosticar preeclampsia cuando tu presión arterial se eleva súbitamente y aparecen proteínas en la orina al hacerte chequeos prenatales, o si manifiestas síntomas de preeclampsia. Si tu médico piensa que tienes preeclampsia, generalmente tendrás que ir al hospital a hacerte más pruebas. Es posible que debas ingresar en el hospital hasta que nazca el bebé.

Si te diagnostican preeclampsia, probablemente tendrás que hacerte las siguientes pruebas:

  • Medición de la presión arterial aproximadamente cada cuatro horas, o con mayor frecuencia, dependiendo de la gravedad de tu afección.
    • La preeclampsia provoca que los vasos sanguíneos se contraigan, lo que genera hipertensión y disminución del riego sanguíneo. Esto puede afectar muchos órganos de tu cuerpo, como el hígado, los riñones y el cerebro.
  • Se tomarán muestra de orina de 24 horas para medir, en el laboratorio, el monto exacto de proteína en tu orina.
  • Análisis de sangre, incluyendo función renal y de hígado y pruebas de coagulación sanguínea.
  • Ultrasonidos para detectar restricción del crecimiento intrauterino, flujo sanguíneo en el cordón umbilical y volumen de líquido que rodea al bebé.
  • Si hay un menor riego sanguíneo hacia el útero, el bebé puede tener problemas como bajo crecimiento, muy poco líquido amniótico y desprendimiento prematuro de placenta (cuando la placenta se separa de la pared uterina antes del parto).

La preeclampsia puede ir de leve a severa y progresar lenta o rápidamente. Tu doctor verificará si padeces esta condición en cada visita prenatal. Te tomará la presión y revisará tu muestra de orina para ver si detecta proteína.

Tratamiento y sobrevivencia

La única “cura” para la preeclampsia es el parto, en algunos casos aun cuando el bebé todavía no sea viable y en otros, los médicos pueden considerar desarrollar un plan que le permita al bebé más tiempo para desarrollarse y crecer.

Todo va a depender del grado de gravedad, de cuántas semanas de embarazo tengas y de cómo se encuentre tu bebé. Probablemente te hospitalizarán al menos para hacerte una evaluación inicial y posiblemente durante el resto del embarazo te harán controles rigurosos.

Estos embarazos son vigilados muy cercanamente para que, si tu condición es estable, haya posibilidad de esperar a que el trabajo de parto comience normalmente. En caso de que la situación empeore, se inducirá el parto de inmediato antes de que la preeclampsia amenace la vida de la madre.

Si tu condición es grave, es posible que haya que inducir el parto de inmediato. Frecuentemente ello se hará mediante una cesárea. Si el embarazo es prematuro, se te podrían inyectar esteroides –en una única dosis- el día antes del parto. Ello estimula el desarrollo de los pulmones del bebé y reduce el riesgo de que tenga dificultades para respirar.

Si la preeclampsia es severa y no se realiza el parto, la madre puede morir. La eclampsia se considera como la segunda causa de muerte materna, sin embargo, cuando hay un diagnóstico temprano, los médicos pueden tomar medidas para mejorar la sobrevivencia del binomio madre-hijo.

Si tienes preeclampsia leve y te encuentras en la semana 37 o más, probablemente te provocarán el parto de inmediato, especialmente si el cuello uterino está comenzando a afinarse y dilatarse. O, si hay signos de que tú o tu bebé no pueden tolerar el parto, te practicarán una cesárea.

Si todavía no estás en la semana 37, la complicación es leve y parece estable, y tu bebé está bien, posiblemente no necesites dar a luz de inmediato. Por el contrario, puede que te envíen a casa y te digan que intentes descansar lo más posible. Quizás tu doctor te pida que controles tu tensión sanguínea en casa regularmente o te mande una enfermera para que la verifique. O bien, tu médico puede querer que permanezcas internada para que hagas reposo en cama y te puedan hacer controles.

Si bien no hay estudios que demuestren que el reposo en cama mejora el pronóstico clínico tuyo y del bebé cuando tienes preeclampsia, la tensión arterial es por lo general más baja cuando descansas. Por eso la mayoría de los médicos sugieren reducir las actividades o hacer algo de reposo. (El reposo absoluto, en el que te obligan a permanecer en cama por periodos prolongados, probablemente no te ayudaría y aumentaría el riesgo de que se formaran coágulos de sangre).

Independientemente de si te encuentras en tu casa o en el hospital, tú y tu bebé serán sometidos a controles rigurosos durante el resto del embarazo. Si estás en tu casa, esto significará que deberás hacer visitas frecuentes al médico para que verifique tu tensión sanguínea y te haga análisis de orina y además para que te hagan ecografías y cardiotocografías (estudios para vigilar los latidos del corazón de tu bebé) en reposo. Además, tendrás que contar los movimientos fetales todos los días.

Si en algún momento los síntomas indican que la preeclampsia está empeorando o que tu bebé no está bien, te volverán a internar y posiblemente tendrás que dar a luz.

Si te diagnostican preeclampsia grave, tendrás que pasar el resto del embarazo en el hospital. Y puede ser que te trasladen a un hospital en donde pueda atenderte un especialista en embarazos de alto riesgo. Te darán sulfato de magnesio por vía intravenosa o algún otro tratamiento para prevenir convulsiones y otra medicación para bajar la tensión arterial, si es que se encuentra demasiado alta.

Te inducirán el parto (o, en ciertas situaciones, te practicarán una cesárea) al primer indicio de que la preeclampsia está empeorando (por ejemplo, si tienes HELLP o eclampsia) o si tu bebé no está bien, independientemente del momento del embarazo en que te encuentres.

Si desarrollas preeclampsia durante el parto, te harán controles rigurosos. Según tu situación particular, puede ser que te administren medicamentos para prevenir convulsiones y medicación para bajar la presión.

Después del parto, permanecerás bajo estricta supervisión durante algunos días para verificar tu tensión arterial y controlar que no haya indicios de otras complicaciones. Muchos casos de eclampsia y del síndrome de HELLP ocurren después del parto, generalmente durante las primeras 48 horas. Por eso, no te extrañe que te sigan tomando la tensión con frecuencia.

La tensión arterial empieza a bajar en un día más o menos, en la mayoría de las mujeres, especialmente si tienen preeclampsia leve. En casos más severos, la tensión arterial puede permanecer elevada por más tiempo.

A las mujeres que presentan cuadros más graves se les administra sulfato de magnesio por vía intravenosa, durante por lo menos 24 horas después del parto. El objetivo es ayudar a prevenir las convulsiones. Lo más probable es las manden a casa con medicación para controlar la tensión arterial.

Pronóstico

Los signos y síntomas de preeclampsia generalmente desaparecen por completo 6 semanas después del parto. Sin embargo, algunas veces, la hipertensión arterial empeora en los primeros días posteriores al parto.

Si tuviste preeclampsia, eres más propensa a desarrollarla de nuevo en otro embarazo; sin embargo, normalmente no será tan grave como la primera vez.

Si has tenido hipertensión arterial durante más de un embarazo, eres más propensa a padecerla cuando envejezcas.

Complicaciones

  1. Se relaciona la preeclampsia a una vasoconstricción arterial que puede provocar una disminución en la llegada de sangre a órganos de la madre importantes como los riñones, hígado, cerebro y placenta. Con eso se reduce la llegada de alimentos y oxígeno al bebé, comprometiendo el crecimiento intrauterino (retraso del crecimiento intrauterino) y disminuyendo el volumen de líquido amniótico.
  2. La hipertensión también aumenta el riesgo de abruptio placentae, que es el desprendimiento prematuro de la placenta de la pared uterina antes del parto. Cuando es grave puede provocar hemorragia abundante y shock, situaciones peligrosas para la madre y el bebé.
    1. El síntoma más común de abruptio placentae es la hemorragia vaginal después de las 20 semanas de embarazo. Se recomienda a las mujeres embarazadas informar siempre cualquier hemorragia vaginal a su médico de inmediato. Si bien todas las mujeres que padecen hipertensión durante el embarazo están expuestas al riesgo de padecer estos problemas, el riesgo es mayor en las mujeres con preeclampsia, incluidas aquellas que padecen hipertensión crónica acompañada de preeclampsia.
  3. Insuficiencia renal aguda debida a la presencia de proteínas en la orina que impiden una buena circulación sanguínea en el riñón y, por lo tanto, un buen filtrado.
  4. Edema pulmonar agudo (el pulmón se llena de líquido)
  5. Edema cerebral.

La preeclampsia puede en raros casos evolucionar rápidamente y convertirse en eclampsia, que provoca convulsiones y estado de coma.

Estas complicaciones se observan en las mujeres que desarrollan preeclampsia antes de las 32 semanas del embarazo y en aquellas con condiciones médicas preexistentes.

Consecuencias para el bebé 

  • Prematurez y retraso en el crecimiento fetal
  • Bajo peso al nacer
  • Predisposición a infecciones
  • Complicaciones respiratorias graves.
  • Muerte dentro del útero.

La hipertensión causada por la preeclampsia puede afectar negativamente al feto al causar el angostamiento de las arterias placentarias y causar una reducción grave del flujo sanguíneo a ciertas áreas de la placenta.

Si el flujo sanguíneo permanece restringido, ciertas áreas de la placenta pueden “morir” y poner al bebé en peligro.

Detección temprana de la preeclampsia

Es un objetivo importante para tu médico, que pueda predecir si tienes riesgo de desarrollar preeclampsia antes de que la enfermedad se haga ostensible. Esto le permitirá llevar un control más estrecho de tu embarazo y tomar medidas de prevención que puedan reducir el riesgo.

Como ya lo mencionamos anteriormente, la base de esta detección es una combinación de elementos que se agrupan en:

  • Factores clínicos: Los elementos clínicos para la detección de la PE son aquellos antecedentes de la historia materna que son los “factores de riesgo” para desarrollar esta condición.
  • Ecográficos: El marcador ecográfico en la PE es el doppler de arteria uterina (es una técnica que utiliza el ultrasonido para estudiar el flujo sanguíneo de una arteria), que constituye una forma indirecta de evaluar el flujo sanguíneo entre el útero y la placenta. Si la placentación fue inadecuada, este flujo estará disminuido.
    • La eficacia de la ecografía Doppler durante el primer trimestre de embarazo sigue constituyendo un importante aspecto de investigación.
    • En el caso de los embarazos de mayor riesgo, la evaluación mediante Doppler se debe repetir en el segundo trimestre.
  • Estudios de laboratorio: Se ha demostrado que la evaluación sencilla de las concentraciones de dos hormonas llamadas PAPP-A y PlGF pueden evaluar el riesgo de preeclampsia.

¿Cómo puede prevenirse?

No se sabe cómo se puede prevenir la preeclampsia, aunque existen muchas investigaciones en curso. Sin embargo, si estás pensando en embarazarte y tienes la presión arterial elevada, acude a tu médico. Si tomas medidas básicas para controlar tu hipertensión antes y durante el embarazo, tendrás muchas más posibilidades de prevenir la preeclampsia.

Una vez embarazada, la prevención se hace a través del monitoreo de la presión arterial y los niveles de proteína en la orina que se realizan cada mes en la visita prenatal. Si tienes un alto riesgo de desarrollar preeclampsia, es probable que tu doctor te concierte más visitas prenatales durante el tercer trimestre con el objetivo de detectar esa condición lo más pronto posible.

Es también importante que sepas reconocer los síntomas de la preeclampsia, de manera que puedas ponerlo sobre aviso y recibir el tratamiento adecuado cuanto antes.

En caso de reconocer factores de riesgo, el médico puede tomar algunas medidas:

  • Uso de aspirina: Se cree que el daño placentario causado por la preeclampsia deriva en la activación de las plaquetas y el sistema de coagulación. Las mujeres con PE producen exceso de tromboxano, una sustancia que estimula la formación de coágulos.
    • La aspirina tiene capacidad para inhibir la producción de esta sustancia. La aspirina se ha probado tanto para la prevención como para el tratamiento de la PE. Se concluyó, por tanto, que la administración de aspirina en dosis reducidas puede estar justificada en el caso de las mujeres con PE temprana cuya situación precise un parto pretérmino. Estudios más recientes señalan que es posible que sea preciso iniciar el tratamiento con aspirina en el primer trimestre de embarazo y concluyeron que la aspirina reduce el riesgo de muerte perinatal y desarrollo de preeclampsia en mujeres con factores de riesgo.
    • Ojo: Solo debes tomar aspirina cuando el médico te indicado que lo hagas, porque ella puede causar sangrado durante el embarazo y en el parto.
  • Uso de calcio: La base de datos Cochrane de revisión de ensayos clínicos reveló que el suplemento de calcio durante el embarazo constituye un medio seguro y relativamente barato para reducir el riesgo de hipertensión en mujeres pertenecientes a los grupos de riesgo. Un estudio más reciente ha determinado que el suplemento de calcio no previene la PE, pero sí reduce la gravedad de la afección y el índice de morbilidad materna y neonatal.
  • L-Arginina: Un estudio realizado en el Instituto Nacional de Perinatología demostró su eficacia en embarazos de muy alto riesgo, aun está pendiente la prueba de su eficacia en la población general.

¿Existe una prueba que pueda detectar el riesgo de desarrollar preeclampsia?

Todavía no. Sin embargo, los investigadores están estudiando algunas proteínas que produce la placenta, las cuales son más elevadas en la sangre de las mujeres que desarrollan preeclampsia. Los especialistas tienen la esperanza de que algún tipo de prueba esté disponible en el futuro.

¿En qué se diferencia la preeclampsia de la hipertensión gestacional?

Si presentas hipertensión después de la semana 20 de embarazo pero no tienes proteína en la orina, se dice que tienes hipertensión gestacional (también conocida como hipertensión inducida por el embarazo). Si más adelante te encuentran proteína en la orina, tu diagnóstico pasa a ser preeclampsia. Esto le sucede a alrededor de una cuarta parte de las mujeres a quienes les diagnosticaron en un principio hipertensión gestacional.

Lo más probable es que la tensión arterial vuelva a su nivel normal después de que tengas al bebé. Si la tensión arterial se encuentra todavía alta tres meses después del parto, te diagnosticarán hipertensión crónica. Eso no significa que la hipertensión gestacional te haya producido hipertensión crónica. Por el contrario, probablemente la hayas tenido en todo momento y simplemente no te diste cuenta.

El embarazo generalmente hace que la tensión arterial disminuya al final del primer trimestre y durante gran parte del segundo trimestre, de manera que es posible que oculte temporalmente la hipertensión crónica. Por eso, si recién tuviste tu primera visita prenatal al final del primer trimestre o incluso más tarde, puede que el médico no la detecte hasta que el embarazo haya avanzado más.

Consecuencias a largo plazo

Diversos estudios epidemiológicos revelan que existe una relación entre la PE y un aumento del riesgo de que la madre padezca alguna cardiopatía coronaria a lo largo de su vida. Se ha observado que el riesgo de morir de una enfermedad cardiovascular que presentan las mujeres que padecen PE y, como consecuencia, tienen un parto pretérmino, es ocho veces superior que el de las mujeres que no desarrollan PE y cuyo embarazo llega a término.

La PE pretérmino suele asociarse a un crecimiento fetal reducido. Los recién nacidos pequeños para su edad gestacional son más propensos a padecer diabetes o enfermedades cardiovasculares a lo largo de su vida. Además, existen indicios de que el estrés durante el embarazo se transmite al feto a través de la placenta y afecta al temperamento del recién nacido.

Glosario de algunos términos relacionados

Retraso del crecimiento intrauterino (RCI) es la incapacidad del feto de desarrollar su potencial de crecimiento como consecuencia de factores genéticos o ambientales (en este caso y como ya lo mencionamos, la disfunción de la placenta retrasa e impide el desarrollo del bebé).

Pequeño para la edad gestacional (PEG) es todo aquel con un peso de nacimiento inferior al promedio que le correspondería de acuerdo a su edad gestacional. Todos los recién nacidos con RCI son invariablemente recién nacidos PEG.

Parto pretérmino (PPT) se aplica a los resultados del embarazo cuando el parto tiene lugar antes de que se cumplan 37 semanas completas de gestación.

Resultado normal hace referencia a todo parto a término (≥37 semanas) de un bebé vivo con un peso al nacer adecuado y ninguno de los síntomas asociados a la PE y sus subtipos, a la eclampsia, el síndrome HELLP.

Referencias:

Parto Prematuro
Complicaciones, Embarazo, Otras

Parto Prematuro

Introducción

Para la mayoría de las mujeres, el embarazo dura 40 semanas, pero algunas veces, termina antes de las 37 semanas.

El parto prematuro se define como el parto que se produce entre las semanas 20 a 37 del embarazo debido a la presencia de contracciones regulares –que se inician antes de la semana 37 del embarazo- las cuales dan lugar a cambios en el cuello uterino: borramiento (cuando se adelgaza el cuello uterino) y dilatación (cuando el cuello uterino se abre para que el feto pueda entrar en el canal de parto).

 Es un problema no sólo obstétrico, sino también neonatal, ya que se asocia con un alto índice de complicaciones para el recién nacido, incluyendo la muerte del mismo.

En caso de parto prematuro, puede ser que alguno de los sistemas orgánicos del bebé no esté completamente desarrollado o “maduro” para funcionar y aunque tengamos un bebé que parece totalmente sano y de peso adecuado el hecho de que su cuerpo no esté listo para desempeñarse normalmente fuera del vientre materno, aumenta considerablemente el riesgo de complicaciones serias que puedan afectar su salud y su desarrollo además de incrementar el costo de atención en forma importante.

Mientras más se adelante el parto, mayores serán los problemas de salud que tendrá el bebé.

Antes de la semana 20 se considera aborto.

Clasificación

Parto prematuro planeado o espontáneo

  • Alrededor de una cuarta parte de todos los nacimientos prematuros son planeados. Por ejemplo, el equipo médico puede decidir inducir el parto o practicar una cesárea antes de la fecha prevista para el parto debido a una complicación médica grave, como una preeclampsia intensa, o porque el bebé ha dejado de crecer.
  • El resto, son nacimientos prematuros espontáneos. Un nacimiento prematuro espontáneo ocurre cuando el parto empieza antes de tiempo, cuando se rompe la fuente de aguas antes de lo previsto, o cuando el cuello uterino se dilata prematuramente sin contracciones, lo que se denomina insuficiencia cervical o cervicouterina.

Un parto prematuro le puede ocurrir a cualquier mujer embarazada. Pero algunas mujeres están más propensas que otras.

¿Quiénes corren el riesgo de tener un parto prematuro?

El parto pretérmino o prematuro aparece en el 5-10% de las embarazadas. Todas las mujeres embarazadas corren el riesgo.

Por esta razón, es muy importante que todas las mujeres embarazadas conozcan los factores de riesgo, los síntomas de parto prematuro y qué hacer si sospechan que pueden estar teniendo un parto prematuro.

¿Cuál es la causa de un parto prematuro?

Si bien generalmente se desconoce la causa, hay distintos factores que pueden influir:

Factores sociológicos:

  • La raza: las mujeres de raza negra tienen una tasa de prematuridad del 16 al 18 %, comparado con el 7 al 9 % en mujeres blancas.
  • La edad: las mujeres menores de 17 y mayores de 35 años, tienen mayor riesgo de presentar parto pretérmino.
  • El bajo nivel cultural y socioeconómico.

Factores fisiológicos:

Infecciones maternas    

  • Algunas infecciones del aparato genital se asocian a un mayor riesgo de parto prematuro. Las sustancias que producen las bacterias pueden debilitar las membranas que rodean al saco amniótico y provocar su ruptura temprana. Incluso si las membranas permanecen intactas, las bacterias pueden causar una infección e inflamación en el útero, lo que podría acabar provocando un parto prematuro.
  • Seguramente en tu primera visita prenatal te hicieron pruebas para descartar infecciones de transmisión sexual tales como clamidia y gonorrea. Si dieron positivas, tanto tú como tu pareja deberían haber recibido tratamiento de inmediato. Unas semanas después te deberían haber hecho otra prueba y te habrán pedido que uses condones al tener relaciones sexuales durante el resto de tu embarazo.
    • Si ya tuviste anteriormente un parto prematuro, también te pueden haber hecho un análisis para ver si tenías vaginosis bacteriana, una causa común de flujo vaginal en mujeres en edad de procrear, es una afección en la cual las bacterias “buenas” y las “malas” están en desequilibrio.
    • Los especialistas no coinciden en si vale la pena hacerles estudios a las mujeres embarazadas que no presentan síntomas. (Si tienes síntomas de vaginosis bacteriana, te realizarán análisis y recibirás tratamiento con antibióticos, de ser necesario).
  • Seguramente no te habrán realizado un análisis para verificar si tienes tricomoniasis a menos que presentes síntomas. A las mujeres embarazadas por lo general no se les hacen pruebas de detección de esta infección. Sin embargo, a las mujeres embarazadas con flujo vaginal anormal se les deben hacer pruebas de detección y dar el tratamiento adecuado.
  • Algunas infecciones no uterinas, como la infección de riñón, pulmonía y apendicitis, también aumentan el riesgo de parto prematuro.
  • También corres más riesgo de tener un parto prematuro si padeces un tipo de infección urinaria llamado bacteriuria asintomática, una condición en la que hay bacterias en tu tracto urinario, pero no presentas síntomas. Esta es la razón por la que les hacen análisis de orina a todas las mujeres embarazadas.

Problemas con la placenta: Algún problema con la placenta como placenta previa o desprendimiento prematuro de placenta.

Problemas con el útero: Un útero demasiado grande, lo cual ocurre a menudo cuando tienes un embarazo múltiple o demasiado líquido amniótico.

  • Tienes malformaciones uterinas
  • Cuerpo extraño (el DIU se quedó adherido al útero).
  • Miomas uterinos.

Problemas con el cuello uterino: Anomalías estructurales del útero o del cuello uterino, como por ejemplo un cuello uterino de menos de 25 milímetros de largo que se acorta, afina o dilata sin contracciones, lo que se denomina insuficiencia cervical. La insuficiencia cervical puede ser resultado de una cirugía cervical o puedes haber nacido con ella.

Cirugías durante el embarazo: Tener una cirugía abdominal durante el embarazo (por ejemplo, para extirpar el apéndice, la vesícula biliar, o un quiste en el ovario).

Antecedente de un nacimiento prematuro: es uno de los factores predictivos más importantes para esperar que el problema se presente en el siguiente embarazo. De hecho, entre más temprano sea el nacimiento en el embarazo anterior, más alto el riesgo de que el próximo embarazo se complique con un nacimiento antes de término.

Has dado a luz en los últimos 18 meses (especialmente si quedaste embarazada los seis meses siguientes a dar a luz a tu anterior bebé).

Has tenido sangrados vaginales en el primer y segundo trimestre. Si has tenido sangrados durante más de un trimestre, el riesgo aumenta.

Padeciste anemia de moderada a severa al comienzo del embarazo.

Preeclampsia, una forma de presión sanguínea alta que puede desarrollarse en la segunda mitad del embarazo.

Problemas previos de salud de la madre tales como enfermedad renal, diabetes, enfermedad cardiaca, padecimientos de la Tiroides, que no estén controlados.

Estilo de vida 

  • Estabas demasiado delgada antes de quedar embarazada, o no aumentas el peso necesario durante el embarazo
  • Tabaquismo
  • El estrés severo durante el embarazo. La teoría es que el estrés intenso puede provocar la liberación de hormonas que desencadenan las contracciones del útero y el parto prematuro.
  • Maltrato físico, sexual o emocional.
  • Ingesta de bebidas alcohólicas o uso de drogas ilegales.

Factores fetales

  • Anomalías congénitas.
  • Muerte del bebé en el útero.
  • Macrosomía fetal (el bebé es muy grande).
  • Infecciones intrauterinas como la provocada por citomegalovirus o rubéola.

¿Cuáles son los síntomas de un parto prematuro?

Un parto prematuro normalmente NO es doloroso y la embarazada podría estar en labor de parto prematuro si tiene cualquiera de los siguientes síntomas:

  • Sangrado y/o cólicos en el abdomen (que pueden ser intermitentes).
  • Contracciones con lumbago (dolor en la parte baja de la espalda) o presión en la ingle o los muslos. Tienes la sensación de que el bebé está empujando hacia abajo.
  • Líquido que se filtra desde la vagina en gotas o en chorro.
  • Sangrado vaginal rojo y brillante.
  • Una secreción espesa y mucosa con sangre proveniente de la vagina.
  • Rompes fuente (ruptura de membranas).
  • Más de cinco contracciones por hora o contracciones que son regulares y dolorosas.
  • Contracciones que se vuelven más prolongadas, más fuertes y más cercanas.
  • Retortijones o calambres abdominales (con o sin diarrea).

Si comienzas a tener cualquiera de estos síntomas entre las semanas 20 y 37 de gestación, debes hacer algo al respecto. No dejes que nadie te diga que estos síntomas son “malestares normales del embarazo”

Tener síntomas de parto prematuro no quiere decir que darás a luz a un bebé prematuro. Aproximadamente la mitad de las mujeres que experimentan el comienzo de un parto prematuro acaban dando a luz a las 37 semanas o más tarde.

¿Qué es una contracción?

Una contracción es la palabra médica para dolor de parto. Cuando viene una contracción, la panza se endurece o se siente apretada (como si el bebé se hiciera una bola). Te puede venir una contracción cuando te acuestas, tienes relaciones sexuales o al subir y bajar escaleras. Esto es normal. Pero si tienes 4 o más contracciones en una hora, entonces son demasiadas.

  • ¿Cómo puedes saber si son realmente contracciones?
    • Acuéstate de un lado y pon tu mano sobre la panza.
    • Estás con contracciones si sientes que tu estómago se endurece y luego se ablanda.
    • Toma el tiempo. Anota la hora cuando te empieza la contracción y vuélvela a anotar cuando te empieza la siguiente.
  • ¿Cada cuándo debes revisarte por contracciones?: Por lo menos dos veces al día pon tus manos sobre la panza y siente si tienes contracciones. Repítelo a la misma hora cada día si es posible. No te debes confundir con las contracciones de Braxton Hicks que también son indoloras pero necesariamente menos frecuentes.

Diagnóstico

Si presentas alguno de los síntomas mencionados anteriormente, no esperes. Llama al consultorio de tu médico o vete directamente al hospital.

Aun si las contracciones son regulares, solo se puede diagnosticar trabajo de parto prematuro cuando se detectan cambios en el cuello uterino. Tu médico puede realizar un examen pélvico para determinar si el cuello uterino ha comenzado a cambiar. Es posible que haya que examinarte varias veces durante un período de unas horas. También se dará seguimiento a las contracciones y al bienestar del bebé.

¿Existen análisis que puedan predecir la probabilidad de tener un parto prematuro?

Hay dos pruebas de detección para aquellas mujeres que presentan síntomas de parto prematuro o que corren el riesgo de tenerlo. Los resultados negativos son especialmente útiles, ya que pueden ayudarte a evitar intervenciones innecesarias y al mismo tiempo tranquilizarte.

Las investigaciones no han demostrado que éstos sean útiles para las mujeres que no se consideran de alto riesgo y que no presentan síntomas.

Las dos pruebas son:

Medición de la longitud del cuello uterino mediante un ultrasonido o ecografía

Quizás tu doctor haya medido la longitud de tu cuello uterino durante la primera visita prenatal. Si ve algo que le preocupa, puede recomendar un ultrasonido para medir tu cuello uterino con más precisión y observa señales de que está cambiando. Si empieza a adelgazarse o dilatarse a mitad del embarazo el riesgo de un parto prematuro es mayor.

Si el ultrasonido muestra que tu cuello uterino está comenzando a cambiar, probablemente el médico te recomendará que reduzcas tus niveles de actividad física y horas de trabajo, que evites tener relaciones sexuales y que dejes de fumar, si todavía no lo has hecho. Dependiendo de tu situación y de la edad gestacional del bebé, podrían realizarte otro ultrasonido en las próximas semanas.

Si aún no has llegado a la semana 24 y tu cuello uterino está cambiando, pero no tienes contracciones, el médico te puede recomendar un cerclaje, que es un procedimiento mediante el cual se realiza una sutura alrededor del cuello del útero (se cose con un punto de hilo fuerte) para reforzarlo y ayudarlo a mantenerse cerrado. Sin embargo, este procedimiento presenta algunos riesgos, y existe mucha controversia sobre si es suficientemente eficaz y si vale la pena hacerlo.

Tu doctor determinará si eres una buena candidata para este procedimiento.

Prueba de detección de fibronectina fetal

Este análisis generalmente se reserva para mujeres que tienen contracciones u otros síntomas de parto prematuro. La fibronectina fetal (fFN) es una proteína producida por las membranas fetales. Si en una muestra de tus secreciones cervicales y vaginales tomada entre las semanas 24 y 34 de embarazo aparece una cantidad mayor de lo que debería, se considerará que corres más riesgo de tener un parto prematuro.

Si el resultado del análisis da positivo quizás tu médico te recete medicamentos para detener el parto a corto plazo y corticoesteroides para ayudar a que los pulmones del bebé maduren más rápido.

Sin embargo, el análisis indica con mayor precisión la fecha en la que no darás a luz, que la fecha en la que empezará el parto. Si el resultado de fFN da negativo, es muy poco probable que tengas un parto prematuro durante las próximas dos semanas. Un resultado negativo puede tranquilizarte y ayudarte a evitar la internación en un hospital o bien otros tratamiento innecesarios.

Tratamiento

Es difícil para los médicos pronosticar cuáles mujeres que presentan trabajo de parto prematuro tendrán un nacimiento prematuro. Solo un 10% de las mujeres que presentan trabajo de parto prematuro dan a luz dentro de un plazo de 7 días. En un 30% de las mujeres, el trabajo de parto prematuro se detiene por su cuenta.

Si tienes síntomas de parto prematuro o crees que estás perdiendo líquido amniótico, llama a tu médico, quien probablemente te hará ir al hospital para hacerte una evaluación exhaustiva.

Comprobará si tienes contracciones, revisarán la frecuencia cardiaca del bebé, y te examinarán para verificar si has roto aguas. Analizarán tu orina para comprobar si hay signos de infección y tal vez te hagan cultivos cervicales y vaginales. Puede que también te hagan estudios para ver si tienes fibronectina fetal.

Si no has roto la fuente de aguas, tu médico hará un estudio vaginal para evaluar cuánto se ha dilatado o afinado tu cuello uterino. Lo más probable es que además te haga un ultrasonido abdominal para observar la cantidad de líquido amniótico y verificar el crecimiento, la edad gestacional y la posición del bebé.

Algunos médicos también realizan un ultrasonido vaginal para revisar nuevamente la longitud del cuello uterino y ver si hay signos prematuros de afinamiento.

Si todos los análisis dan negativos, tú y el bebé parecen sanos, no has roto aguas y el cuello uterino permanece cerrado y sin afinamiento alguno, luego de unas horas es muy probable que te envíen a casa.

Si el trabajo de parto prematuro continúa, la manera en que se maneja se basa en lo que se considere mejor para tu salud y la de tu bebé. Cuando existe la probabilidad de que el bebé se beneficie si se aplaza el parto, el médico te administrará algunos medicamentos para:

  1. promover el desarrollo de los pulmones y otros órganos del bebé (corticoesteroides),
  2. ayudar a reducir el riesgo de que ocurra parálisis cerebral (sulfato de magnesio).
  3. ayudar a prolongar el embarazo para que los primeros dos medicamentos tengan tiempo para actuar (tocolíticos).

Cuando el trabajo de parto prematuro ha llegado a un punto en que no se puede detener o si hay motivos para que tu bebé nazca antes de lo previsto, es necesario dar a luz al bebé.

Corticoesteroides: Los corticoesteroides son medicamentos que atraviesan la placenta y ayudan a acelerar el desarrollo de los pulmones, el cerebro y los órganos digestivos del bebé. Es más probable que estos medicamentos beneficien al bebé cuando se administran entre la semana 24 y la semana 34 de embarazo.

Cuando el médico considera probable que el parto suceda dentro del plazo de una semana, te administrará un solo ciclo de corticoesteroides. Los mayores beneficios de estos medicamentos ocurren al cabo de 2 días de administrar la dosis, aunque algunos pueden ocurrir después de 24 horas.

Sulfato de magnesio: El sulfato de magnesio es un medicamento que se puede administrar si has estado embarazada por lo menos 32 semanas, si estás con trabajo de parto prematuro y corres el riesgo de dar a luz dentro de las próximas 24 horas.

Este medicamento puede reducir el riesgo de que ocurra parálisis cerebral asociada con partos muy prematuros. El sulfato de magnesio puede producir efectos secundarios leves en la mujer, como náuseas, diarrea y debilidad. Aunque pueden ocurrir complicaciones graves, estas ocurren raras veces.

Antibióticos: para impedir que el bebé contraiga una infección por estreptococo del grupo B. Esto se hace como medida preventiva, ya que los resultados de un análisis se demoran 48 horas.

Tocolíticos: Los tocolíticos son medicamentos que se usan para aplazar el parto por un período breve (hasta por 48 horas). Estos medicamentos permiten que se alargue el tiempo del parto y permita que se te administren los corticoesteroides o sulfato de magnesio y, de ser necesario, que se te pueda trasladar a un hospital que ofrezca atención especializada para bebés prematuros.

Además de su función para proteger contra la parálisis cerebral, el sulfato de magnesio también se puede usar como medicamento tocolítico. Los medicamentos tocolíticos pueden causar efectos secundarios.

Los efectos secundarios dependen del tipo de medicamento. Los tocolíticos se administran cuando se considera que los beneficios del tratamiento son mayores que los riesgos. Las mujeres que presentan síntomas de trabajo de parto prematuro pero no revelan cambios en el cuello uterino no se benefician del tratamiento tocolítico.

Tampoco es beneficioso seguir administrando tocolíticos después de que se haya detenido el trabajo de parto.

Esperar a que se inicie el parto le da al bebé más tiempo para madurar, pero aumenta el riesgo de una infección, lo cual podría ser peligroso para él. Pero a edades gestacionales muy tempranas, por regla general los beneficios de esperar son mayores que los riesgos inherentes a una inducción o cesárea inmediatas.

Durante todo este tiempo tu bebé y tú estarán bajo observación constante. Por supuesto, si desarrollas los síntomas de una infección o hay otras señales que indican que tu bebé no está prosperando, te inducirán o te harán una cesárea.

Si aún no has llegado a las 24 semanas de embarazo, no se recomiendan los antibióticos para el estreptococo del grupo B ni los corticoesteroides. Tu equipo médico te informará sobre el pronóstico de tu bebé y puedes optar por que te induzcan o por esperar.

¿Cómo puedo prevenir un parto pretérmino?

Prevenir un parto prematuro es un gran desafío porque las causas son numerosas, complejas y poco entendidas. Sin embargo, una embarazada puede tomar medidas importantes para reducir el riesgo y mejorar su salud en general que incluyen:

  • Recibir cuidado prenatal regular desde el inicio del embarazo disminuye drásticamente las posibilidades de tener un parto prematuro. Por lo tanto, visita a tu médico tan pronto sospeches que estás embarazada (o todavía mejor, antes de concebir) y hazte chequeos regulares durante todo tu embarazo.
  • Evita el cigarrillo, el alcohol y también las drogas.
  • Come una dieta sana y vigila tu peso. Si subes mucho durante el embarazo, incrementas las posibilidades de desarrollar diabetes gestacional y preeclampsia. Ambas aumentan el riesgo de un parto pretérmino.
  • Toma tus vitaminas prenatales. La toma diaria ayuda a mantener tu salud en general y de hecho, las investigaciones sugieren que el ácido fólico (el cual es sumamente benéfico para tu bebé), puede también ayudar a disminuir el riesgo de que la placenta se separe de la pared uterina (abruptio placenta) y la preeclampsia.
  • Finalmente, discute con tu médico acerca de otras formas de asegurar un embarazo saludable.

¿Qué hacer si tienes síntomas de parto prematuro?

Llama a tu médico o vete al hospital de inmediato. Tu médico puede indicarte que:

  • Vayas a su consultorio o al hospital para un chequeo, o bien que
  • Dejes lo que estuvieras haciendo y descanses recostada sobre el lado izquierdo durante una hora.

Si los síntomas empeoran o no desaparecen después de una hora, llama a tu médico nuevamente o vete al hospital. Si los síntomas desaparecen, descansa el resto del día. Si los síntomas se detienen pero regresan, llama a tu médico nuevamente o vete al hospital.

Preguntas frecuentes

Usé fertilización in vitro (o cualquier otro método de tecnología reproductiva) para embarazarme. ¿Cuál es mi riesgo de tener un parto prematuro?

Las mujeres que conciben a través de tecnología reproductiva tienen un riesgo mayor de parto prematuro principalmente porque existen muchas probabilidades de que sea un embarazo múltiple.

¿Cuándo me puede llevar el bebé a casa?

Eso depende de la cantidad de tratamiento que requieras. Muy probablemente, tu bebé se quedará hospitalizado hasta que pase la línea de los 2,300 gramos (5 libras) y pueda respirar, comer y mantener su temperatura corporal por sí mismo.

Podrían pasar días, semanas y aún meses después del parto, dependiendo de cuán prematuro nació. Eso significa que probablemente tendrás que regresar a casa antes que el bebé lo haga.

¿Cuáles son los signos de prematuridad en un bebé?

El bebé prematuro es pequeño, generalmente pesa menos de 2.5 kg y tiende a tener una piel delgada, color de rosa y brillante a través de la cual se pueden ver con facilidad las venas. Casi no tiene grasa ni pelo.

Su actividad está disminuida en comparación con el recién nacido a término y el bebé muy prematuro yace en una posición de “rana muerta”. En los varones el escroto puede tener arrugas escasas y los testículos no haber descendido y en las niñas, los labios mayores todavía no cubren a los labios menores.

¿Qué complicaciones se pueden presentar en los bebés prematuros?

La mayoría de los problemas están relacionados con el funcionamiento inmaduro de los sistemas orgánicos del bebé, incluyendo:

  • Pulmones: el bebé puede presentar el síndrome de dificultad respiratoria (SDR) y otros problemas respiratorios causados por la inmadurez pulmonar.
    • Si el bebé tiene dificultad para respirar, el médico puede introducir un tubo de respiración y suministrar oxígeno con un respirador.
  • Bajo peso al nacer (menos de 2.5 kg)
  • Sistema Nervioso Central: no tiene reflejos de succión y deglución (dificultad para mamar y tragar) y de la inmadurez del centro respiratorio resulta una respiración periódica: el bebé se “olvida” de respirar.
    • Sangrado en el cerebro causado por vasos sanguíneos subdesarrollados.
  • Infecciones: el riesgo de desarrollo de infecciones generalizadas (sepsis) es 4 veces mayor que en el recién nacido a término.
  • Tracto gastrointestinal: Si los problemas de succión y deglución y la pequeña capacidad del estómago del bebé le impiden comer, el médico puede colocarle una sonda de alimentación en su estómago para proporcionarle nutrición. Los bebés extremadamente prematuros pueden requerir ser alimentados por vía intravenosa.
  • Ictericia (coloración amarilla de la piel) por elevación de los niveles de bilirrubina en la sangre del bebé y puede producirse “querníctero”. (enfermedad metabólica que produce retraso mental).
  • Incapacidad para regular su temperatura corporal: debido a que el bebé que nace demasiado temprano también tiene problemas para mantener su temperatura corporal por lo que es posible que sea puesto en una incubadora especial que lo ayuda a mantener una temperatura corporal cálida.
  • Riñón: la función renal es inmadura, de tal forma que la concentración o dilución de la orina es menos eficaz que en el bebé a término.

En cuanto a la morbilidad a largo plazo se destaca la parálisis cerebral, el retardo mental y la retinopatía del prematuro. El riesgo de estas patologías se relaciona directamente con la edad gestacional y el peso al nacer.

Si te han hospitalizado por un parto prematuro, solicita hablar con los pediatras que se especializan en el cuidado de bebés prematuros, también llamados neonatólogos. Pueden ayudarte a comprender los riesgos potenciales para tu bebé, con base en qué tan avanzado esté tu embarazo.

¿Está bien que programe mi parto una vez que llegué a la semana 37?

Tu bebé sigue creciendo y desarrollándose, en forma importante, durante todo el embarazo hasta las últimas semanas. Si la madre está saludable, las últimas investigaciones y estudios indican que el parto no debe programarse antes de la semana 39 del embarazo.

Referencias

Complicaciones, Drogas y embarazo

Cocaína y embarazo

¿Qué es una droga?

Una droga es una sustancia que altera el funcionamiento normal del organismo cuando entra en contacto con él. Existen sustancias de libre consumo y socialmente aceptadas como las bebidas alcohólicas, el tabaco y otras cuya distribución está penada por la ley como la marihuana, la cocaína, las anfetaminas, la heroína, etc.

La adicción (el consumo se realiza en forma obsesiva y compulsiva sin posibilidad de alcanzar la abstinencia) a substancias nocivas para la salud, es algo triste y doloroso para quien la padece, para sus familiares y amigos. En ocasiones los problemas creados por la dependencia a las drogas, cobran una dimensión aún más dramática al afectar a personas especialmente vulnerables o incurrir en situaciones de mayor riesgo.

¿Qué es la cocaína?

La cocaína es un anestésico local y un potente estimulante del sistema nervioso central. El uso de la cocaína recreativa por lo general es por inhalación, por inyección o al fumar crack, que es un derivado de la cocaína.

¿Cómo se consume la cocaína?

Las principales vías de administración de la cocaína son oral, nasal, intravenosa y pulmonar. La forma de administración nasal, conocida como “esnifar” o “snorting”, es el proceso de inhalar la cocaína en polvo por la nariz, de donde pasa directamente a la sangre a través de las membranas nasales. También se puede aplicar la droga directamente sobre las mucosas.

La inyección o la administración intravenosa transportan la droga directamente a la sangre aumentando así la intensidad de su efecto.

Al fumar, se inhala el vapor o el humo de la cocaína a los pulmones, donde la sangre lo absorbe a la misma velocidad que cuando se inyecta. El efecto eufórico resultante es casi inmediato y es la razón por la cual la popularidad del crack aumentó enormemente a mediados de los años ochenta.

cocaina

El consumo de cocaína puede ir desde su uso ocasional a un consumo repetido o compulsivo, con una variedad de patrones entre estos dos extremos. Fuera de su uso para fines médicos, no existe una manera segura de consumir cocaína.

Cualquier método de consumo puede causar la absorción de cantidades tóxicas de la droga, con la posibilidad de que ocurra una emergencia aguda de tipo cardiovascular o cerebrovascular y convulsiones, cualquiera de las cuales puede ocasionar la muerte súbita.

¿Cuáles son los efectos de la cocaína en el organismo?

Las investigaciones han permitido lograr un entendimiento claro sobre cómo la cocaína produce sus efectos placenteros y la razón por la cual es tan adictiva.

Las reacciones físicas que produce la cocaína a nivel Sistema Nervioso Central (SNC), son los efectos estimulantes como: euforia, agudeza mental, locuacidad, excitación, sensación de gran fuerza física.

Efecto en el cerebro: Los científicos han descubierto regiones del cerebro que se excitan por todo tipo de estímulos gratificantes, tales como la comida, el sexo y muchas de las drogas de abuso.

A nivel de órganos, aparatos y sistemas el efecto de la cocaína es de vasoconstricción, es decir, provoca la estrechez de las arterias, y debido a esto habrá:

  • Aumento de la temperatura corporal,
  • Aumento de la frecuencia cardiaca, (taquicardia) y arritmias cardíacas (cambios en el ritmo de las contracciones del corazón).
  • Respiración agitada e irregular.
  • Movimientos musculares repetidos.
  • Alucinaciones visuales.
  • Convulciones

Todas estas manifestaciones dependen de la dosis, de la forma de consumo y mucho, de la susceptibilidad de cada persona.

Efectos a corto plazo: Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en cuestión de minutos o dentro de una hora. Los que consumen cocaína en cantidades pequeñas generalmente se sienten eufóricos, energéticos, conversadores y mentalmente alertas, particularmente con relación a las sensaciones visuales, auditivas y del tacto.

La cocaína también puede disminuir temporalmente el apetito y la necesidad de dormir. Algunos consumidores sienten que la droga les ayuda a realizar más rápido algunas tareas simples -tanto físicas como intelectuales- mientras que a otros les produce el efecto contrario.

La forma en que se administra la cocaína determina el tiempo que dura el efecto inmediato de euforia. Mientras más rápida es la absorción, más intenso es el “high” o euforia que resulta; pero al mismo tiempo, cuanto más rápida es la absorción, menor es la duración del efecto de la droga. El “high” que se produce al inhalar la droga se demora en llegar pero puede durar de 15 a 30 minutos. En contraste, los efectos que se obtienen fumando la cocaína pueden durar de 5 a 10 minutos.

Los efectos fisiológicos a corto plazo que resultan del consumo de cocaína incluyen contracción de los vasos sanguíneos, dilatación de las pupilas y aumentos en la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

Si se usan cantidades mayores se puede intensificar el “high” del usuario, pero también puede llevar a un comportamiento más extravagante, errático y violento. Algunas personas que consumen cocaína han reportado desasosiego, irritabilidad y ansiedad. También pueden tener temblores, vértigos, espasmos musculares o paranoia.

Además, puede haber graves complicaciones médicas asociadas con el abuso de la cocaína. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran:

  • Algunos efectos cardiovasculares como alteraciones en el ritmo cardiaco y ataques al corazón;
  • Algunos efectos neurológicos incluyendo ataques cerebrovasculares, convulsiones, dolores de cabeza y hasta coma;
  • y complicaciones gastrointestinales, como dolor abdominal y náusea. En raras ocasiones, puede ocurrir la muerte súbita la primera vez que se prueba la cocaína o de forma inesperada al consumirla subsiguientemente.

Las muertes ocasionadas por la cocaína suelen ser el resultado de un paro cardiaco o de convulsiones seguidas por un paro respiratorio.

Las investigaciones también han demostrado que existe una interacción potencialmente peligrosa entre la cocaína y el alcohol.

Efectos a largo plazo: Ya que la cocaína es una droga extremadamente adictiva, es muy difícil que una persona que la pruebe pueda predecir o controlar hasta dónde continuará deseándola o consumiéndola.

Asimismo, si la persona se vuelve adicta, el riesgo de recaídas es alto aún después de periodos largos de abstinencia. De acuerdo con algunos estudios recientes, durante periodos de abstinencia del uso de cocaína, el recuerdo de la euforia asociado con su uso, o solamente una referencia a la droga, puede disparar un deseo incontrolable de consumirla y terminar en una recaída.

Al ser expuesto repetidamente a la cocaína, el cerebro comienza a adaptarse a la misma y la vía de gratificación se vuelve menos sensible a los refuerzos naturales y a la droga en sí. El consumidor puede desarrollar tolerancia, lo que significa que necesitará una dosis cada vez mayor de la droga o que deberá consumirla con más frecuencia para obtener el mismo placer que cuando recién comenzó a usarla. Al mismo tiempo, los consumidores también se pueden volver más sensibles (sensibilización) a la ansiedad, las convulsiones u otros efectos tóxicos de la cocaína.

La cocaína se suele consumir repetidamente y en dosis cada vez mayores (en “binges”), lo que puede conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia e incluso puede causar un episodio total de psicosis paranoica en el que se pierde el sentido de la realidad y se sufre de alucinaciones auditivas. Al aumentar la dosis o la frecuencia del consumo, también aumenta el riesgo de sufrir efectos psicológicos o fisiológicos adversos.

Las reacciones adversas que resultan del consumo de cocaína varían dependiendo de cómo se administra. Por ejemplo, la inhalación regular puede causar una pérdida del sentido del olfato, hemorragias nasales, problemas al tragar, ronquera y una irritación general del tabique nasal, lo que puede producir una condición crónica de irritación y salida de secreción por la nariz.

Cuando se ingiere, la cocaína puede causar gangrena grave en los intestinos porque reduce el flujo sanguíneo.

Además, las personas que la inyectan tienen marcas de pinchazos y trayectos venenosos conocidos como “tracks”, usualmente en los antebrazos. Los usuarios intravenosos también pueden experimentar reacciones alérgicas, ya sea a la droga o a algunos de los aditivos que se agregan a la cocaína en la calle y, en los casos más severos, estas reacciones pueden provocar la muerte.

El uso crónico causa pérdida del apetito haciendo que muchos consumidores tengan una pérdida significativa de peso y sufran de malnutrición.

Su consumo continuado produce cuadros de tipo paranoide que no ceden con el abandono del consumo y alucinaciones, siendo típicas las táctiles con sensación de que la piel es recorrida por insectos (síndrome de Magnan). Asimismo se ha observado disminución del flujo sanguíneo cerebral, riesgo de cardiopatía isquémica (infartos) y de accidentes cerebrovasculares, enfermedades pulmonares, necrosis hepática (muerte del tejido del hígado).

Dependencia y síndrome de abstinencia: El consumo continuado de cocaína se justifica por la fuerte dependencia psíquica que produce. La capacidad o no de generar dependencia física continúa siendo un tema controvertido.

¿Los cocainómanos corren peligro de contraer el VIH/SIDA y la hepatitis?

Sí, las personas que abusan de la cocaína tienen mayor riesgo de contraer enfermedades infecciosas, como la del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) causado por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), además de la hepatitis viral.

Este riesgo resulta no sólo por compartir jeringuillas y otros objetos (“parafernalia”) contaminados, usados por los usuarios que se inyectan, sino también por el hecho de participar en comportamientos de riesgo como resultado de estar drogados.

Cocaína y embarazo

¿Qué riesgos existen durante el embarazo si se consumen drogas?

¡Graves y preocupantes! El embarazo es una de esa circunstancias en las que el sufrimiento de los que padecen la drogadicción se hace intolerable al ponerse de manifiesto, con toda su crudeza, que el daño causado por las drogas al organismo, se suma al daño sobre un ser indefenso y “obligado” a sufrir los efectos de las drogas.

El consumo de drogas durante el embarazo está CONTRAINDICADO ya que produce numerosos defectos y problemas en el desarrollo del feto.

¿Cuáles son las consecuencias del consumo de la Cocaína en las mujeres embarazadas?

Numerosas y variadas son las complicaciones secundarias al uso de la cocaína en mujeres, dentro y fuera del embarazo.

Complicaciones médicas

En el sistema nervioso central se ocasionan accidentes vasculares y las dosis masivas, por cualquier vía, pueden ser causa de convulsiones.

En el sistema circulatorio se ha comprobado

  • Infartos cardiacos,
  • Arritmias, taquicardia (se presenta como consecuencia del efecto de la cocaína sobre el músculo cardíaco ya que lo estimula aumentando su número de latidos por minuto. Igualmente actúa sobre el músculo del útero y eso hace que se aumente la contractibilidad uterina y disminuye la oxigenación del bebé.
  • Hipertensión: Al estar más estrechos las arterias del cuerpo por efecto de la cocaína, la sangre pasa con más dificultad y esto eleva la presión arterial.
  • Aneurismas de la arteria femoral.

Entre las complicaciones del aparato respiratorio se tienen,

  • Las nasales (ulceraciones y perforaciones del tabique.
  • Edema pulmonar (acumulación de agua en los pulmones) que no es de causa cardiaca
  • En las adictas que emplean la vía venosa, pasan a circular fragmentos de algodón y talco que causan que se eleve la tensión arterial dentro del pulmón (hipertensión pulmonar).
  • También son frecuentes las neumonías y la tuberculosis.

Por el estilo de vida, son frecuentes también:

  • Anorexia: La cocaína produce anorexia y se prefiere al alimento. Las madres que consumen cocaína no se alimentan adecuadamente y esto desencadena problemas como: descalcificación de los huesos, de los dientes, decaimiento, debilidad, falta de apetito, anemia, problemas de sangrado durante el parto, aumento de la frecuencia cardiaca (taquicardia), y como consecuencia, un bebé de bajo peso al nacer por no recibir el aporte nutricional adecuado.
  • La depresión ocurre con frecuencia durante el embarazo y es persistente.
  • Debido a la mala nutrición y a que el sistema inmunológico está deprimido (a causa del embarazo), la madre es más vulnerable a infecciones y complicaciones durante el embarazo.

Complicaciones obstétricas

Desprendimiento prematuro de placenta: la cocaína por su acción sobre todas las arterias del cuerpo, da como resultado un flujo sanguíneo insuficiente, lo que provoca la separación de la placenta.

  • Este fenómeno se llama desprendimiento prematuro de placenta, y puede causar hemorragias muy graves que pueden ser fatales para la madre y el hijo.

Rotura de membranas (rotura de la bolsa). Se atribuye a que la cocaína aumenta la contractilidad del útero, lo que sería igual a un trabajo de parto precipitado.

Abortos Espontáneos: Durante los primeros meses, puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo.

Partos prematuros: Los estudios demuestran que las probabilidades de dar a luz a un bebé prematuro se duplican al menos cuando la madre utiliza cocaína durante el embarazo. Al no tener una buena irrigación sanguínea, se estimulan las contracciones del útero y se termina el embarazo antes de tiempo. También puede causar la muerte del bebé antes de nacer.

Enfermedades de transmisión sexual: Uno de los mayores problemas entre las personas con adicción a las drogas, es la promiscuidad, y el uso de jeringas para consumir la droga. En el caso de las mujeres embarazadas, este problema está presente, las infecciones serán recurrentes, sin control médico y con grandes riesgos para el bebé, antes de nacer y al nacer.

Estos problemas se dan principalmente en bebés de madres que consumen cocaína durante todo el embarazo; su incidencia es menor cuando la madre deja de usarla en el primer trimestre.

¿Hay una cantidad segura de cocaína que pueda usar durante el embarazo?

No. Los investigadores todavía no han determinado qué cantidad de cocaína puede causar malformaciones congénitas y otros desenlaces adversos para un bebé que ha sido expuesto. Se recomienda evitar, cualquier cantidad o forma de cocaína, durante el embarazo.

¿Cómo afecta la cocaína en el desarrollo del bebé?

Se desconoce la totalidad de los efectos de la exposición prenatal de la cocaína en los niños, pero hay muchos estudios científicos que demuestran que los bebés cuyas madres abusaron de la cocaína durante el embarazo a menudo nacen prematuramente y con menor peso, talla y circunferencia de la cabeza en comparación con los bebés que nacen de madres que no consumen cocaína.

No obstante, es difícil calcular el impacto total de las consecuencias del consumo materno de la droga y determinar el peligro específico sobre el feto.

Factores que dificultan la medición del impacto

Hay muchos factores que contribuyen a la dificultad para determinar el impacto directo en la madre y en el bebé (tanto antes como después de nacer) del consumo de cocaína durante el periodo de gestación, los cuales son característicamente difíciles de medir.

Algunos de estos factores son:

  • La cantidad y el número total de drogas que abusó la madre (incluyendo la nicotina y el alcohol),
  • Los cuidados prenatales recibidos,
  • La posible negligencia o abuso al bebé,
  • La exposición a la violencia,
  • Las condiciones socioeconómicas,
  • El estado de nutrición materna,
  • Otros problemas de salud y la posibilidad de que la madre haya sido expuesta a enfermedades de transmisión sexual.

Con el uso de tecnologías avanzadas, los científicos están descubriendo que cuando el feto es expuesto a la cocaína durante el periodo de desarrollo, se pueden producir cambios pequeños, pero muy importantes para el futuro en algunos de estos niños, incluyendo carencias en algunos aspectos del rendimiento cognitivo, del procesamiento de información y en la atención a sus tareas, las que constituyen habilidades importantes para que el niño logre realizar todo su potencial.

Entre los problemas causados el bebé en desarrollo durante el embarazo, se pueden mencionar:

Retardo en el crecimiento del bebé dentro del útero: La placenta no actúa como barrera para el paso de la cocaína y le llega directamente al bebé. Hemos mencionado que en la madre el uso de cocaína produce vasoconstricción, este efecto se reproduce en los vasos sanguíneos del bebé lo que trae como consecuencia una hipoxia generalizada, es decir no recibe suficiente oxígeno, y como consecuencia se presenta un retraso en el crecimiento intrauterino (son bebés pequeños)

Los efectos de la cocaína sobre el Sistema Nerviosos Central del feto son impactantes: La droga pasa por la sangre del feto directamente al cerebro produciendo toxicidad, irritabilidad y daños en el Sistema Nervioso Central.

Defectos de Nacimiento: Es más probable que los bebés expuestos a la cocaína en el primer trimestre del embarazo, presenten defectos de nacimiento, ya que en esta etapa se lleva a cabo la organogénesis (formación de órganos y tejidos).

Los efectos a largo plazo sobre el desarrollo y la conducta son muy difíciles de determinar ya que también lo son las variables de lo que sucedió prenatalmente y el ambiente de desarrollo post natal.

La cocaína se puede encontrar en la orina, meconio (deposición), cordón umbilical y el cabello del recién nacido expuesto. La cocaína se elimina más lentamente del feto y del recién nacido que de un adulto. Por lo tanto, la cocaína permanece en el organismo del bebé por un periodo más largo.

¿Por cuánto tiempo permanece la cocaína en el organismo?

La cocaína y sus productos de descomposición se pueden quedar por 30 horas en la orina de la mujer embarazada y de dos a siete días en el recién nacido después de haberse usado el fármaco.

¿Qué problemas puede presentar el bebé al nacer?

Se han detectado múltiples problemas en recién nacidos de madres que han hecho abuso de cocaína durante el embarazo:

Prematurez y bajo peso al nacer: Estos problemas se presentan más comúnmente cuando las madres han consumido cocaína en el tercer trimestre del embarazo que es cuando ocurre el mayor crecimiento fetal.

  • Una mujer haya que haya consumido cocaína en forma regular durante todo el embarazo tiene probabilidades de tener a su bebé con peso inferior al mínimo normal (2 1/2 kgm.). El bajo peso puede deberse a la falta de crecimiento del feto, al nacimiento prematuro o a una combinación de ambos.

Daños Neurológicos: Los bebés expuestos a la cocaína tienden a tener cabezas más pequeñas, lo que puede indicar que el cerebro también sea más pequeño. Estos problemas aparecen con más frecuencia en los bebés de mujeres que consumen cocaína durante todo el embarazo que en los bebés cuyas madres dejan de tomar la droga durante el primer trimestre.

  • Los bebés expuestos a la cocaína antes del nacimiento corren un riesgo mayor de sufrir incapacidades permanentes, como parálisis cerebral y problemas de la vista y del oído.

Los bebés que han estado expuestos a la cocaína antes de nacer experimentan dificultades para alimentarse y para dormir.

Síndrome de Abstinencia en el Recién Nacido

La cocaína, al pasar de la circulación de la madre a la del feto, hacen que el feto también sea vuelva adicto. Al nacer, la dependencia del bebé a la sustancia continúa, pero la droga ya no está disponible por lo que el sistema nervioso del bebé se hiperestimula, dando lugar a los síntomas de abstinencia.

Muchos están nerviosos e irritables, y rompen a llorar con cualquier sonido o contacto, por muy suave que sea. Por tanto, es muy difícil apaciguarlos y tranquilizarlos y se suelen describir como ausentes o distraídos. Algunas de estas complicaciones pueden durar entre ocho y diez semanas, o más, después del parto.

Estos síntomas se pueden presentan a la semana de nacido y dependen mucho de la última vez que la consumió la mamá, si el bebé es prematuro o nació a término y la dosis de la droga.

Estos síntomas pueden aparecer incluso si la madre solo consumió cocaína en el tercer trimestre.

¿Puedo darle pecho a mi bebé?

La lactancia materna esta indicada, siempre y cuando la madre no esté consumiendo droga en ese período y pueda vigilarse mediante un programa de rehabilitación.

Si la madre tiene un proceso infeccioso, la lactancia materna no está permitida más aún cuando se trate de una infección por VIH.

¿Existen riesgos con el consumo de cocaína antes del embarazo?

Si has consumido cocaína antes del embarazo, no hay riesgos para tu bebé. Si consumes cualquier tipo de droga recreativa, deberías hablar con tu doctor inmediatamente, aunque te resulte difícil. De este modo podrá determinar los mejores cuidados para ti y tu bebé.

Recuerda que cuando no estés utilizando métodos anticonceptivos de alta seguridad puedes quedar embarazada y el uso de sustancias tóxicas como la cocaína puede llegar a afectar seriamente la salud de un bebé que tiene derecho de disfrutar de una vida sana.

Si quieres embarazarte y eres adicta, te aconsejamos posponer su búsqueda hasta que dejes esta adicción, acudiendo a un centro de ayuda contra las adicciones.

¿Es un problema si el padre del bebé usa cocaína cuando quedo embarazada?

La cocaína aparece en el semen y puede reducir el número de espermatozoides o aumentar en número de espermatozoides anormales. Esto puede dar como resultado problemas de infertilidad.

La cocaína puede adherírsele al esperma. Esto ha llevado a la sugerencia que el espermatozoide puede llevar cocaína directamente el huevo y causar problemas de desarrollo. Sin embargo, no se han identificado malformaciones congénitas como resultado directo de la exposición paterna a la cocaína.

Lo mejor es que el hombre evite usar cocaína tres meses antes de la concepción cuando se están desarrollando los espermatozoides.

¿La exposición a la cocaína durante el embarazo es causa de muerte súbita del bebé?

Existe evidencia de que las mujeres adictas a cualquier clase de drogas durante el embarazo, tienen bebés con un riesgo incrementado de presentar el “síndrome de muerte súbita”. El riesgo para los bebés expuestos a tabaco, heroína y metadona y/o cocaína, es 5 veces mayor que el de los bebés no expuestos.

Referencias

Cáncer y embarazo, Complicaciones

Cáncer del útero o cáncer uterino

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está formado por trillones de células vivas que crecen, se dividen en nuevas células y mueren en una forma ordenada. Durante los primeros años de la vida, las células se dividen más rápidamente y, una vez que la persona llega a ser adulto, las células se dividen únicamente para reponer a las que van muriendo o para reparar algún daño.

El cáncer se inicia cuando las células en algún lugar del cuerpo empiezan a crecer sin control. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos ellos empiezan por el crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente del de las células normales. En vez de morir, las células cancerosas continúan creciendo y formando nuevas células anormales. En la mayoría de los casos, estas células forman lo que se llama un “crecimiento o tumor”. Las células cancerosas pueden también invadir (crecer dentro de) otros tejidos; esto es algo que las células normales NO pueden hacer.

Las células se convierten en cancerosas debido al daño que se hace en su ADN. El ADN se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo y dirige sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se daña, la célula misma repara el daño o muere. En las células cancerosas, el ADN dañado no se repara y la célula no muere como debería hacerlo, en cambio, esta célula sigue haciendo nuevas células –con el mismo ADN dañado- que el cuerpo no necesita.

Las personas pueden heredar el ADN dañado, pero es más probable que el daño en el ADN se produzca por errores que a veces suceden en el momento de la reproducción celular o por algo que se encuentra en nuestro medio ambiente. En algunos casos la causa del cambio en el ADN es algo obvio, como por ejemplo el tabaquismo, pero es muy probable que no se encuentre una causa clara.

¿Cómo se disemina el cáncer?: Las tres maneras en que el cáncer se disemina en el cuerpo son las siguientes:

  • A través de los tejidos. El cáncerinvade el tejido normal que lo rodea.
  • A través delsistema linfático. El cáncer invade el sistema linfático y circula por los vasos linfáticos hacia otros lugares del cuerpo.
  • A través de lasangre. El cáncer invade las venas y los capilares, y circula por la sangre hasta otros lugares del cuerpo.

Cuando las células cancerosas se separan del tumor primario (original) y circulan a través de la linfa o la sangre hasta otros lugares del cuerpo, se puede formar otro tumor (secundario). Este proceso se llama metástasis. El tumor secundario (metastásico) es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario. Por ejemplo, si el cáncer de mama se disemina hasta los huesos, las células cancerosas de los huesos son en realidad células de cáncer de mama. La enfermedad es cáncer metastásico de mama, no es cáncer de hueso.

Los diferentes tipos de cáncer pueden comportarse en forma muy diferente. Crecen en tiempos diferentes y responden a diferentes tratamientos. Esta es la razón del por qué las personas con cáncer necesitan un tratamiento que esté dirigido a su tipo particular de cáncer.

¿Cuál es la diferencia entre un tumor canceroso y un tumor benigno?: No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama “benignos”. Los tumores benignos también pueden causar problemas; pueden crecer tanto que presionan órganos y tejidos. Sin embargo, NO pueden crecer dentro de (invadir) otros tejidos. Y tampoco pueden extenderse a otras partes del cuerpo (metástasis). Los tumores benignos casi nunca amenazan la vida.

Acerca del útero

El útero es un órgano en forma de pera ubicado en la pelvis de la mujer (debajo del estómago, entre los huesos de la cadera) entre la vejiga y el recto. También conocido como matriz, el útero es el lugar donde se desarrolla el bebé cuando una mujer está embarazada. Está integrado por tres partes, la pared muscular o miometrio, el endometrio (revestimiento y el cuello uterino (la abertura). En caso de no producirse la fecundación, el endometrio, la membrana que recubre el útero, se descama y da lugar a la menstruación.

Los ovarios producen los óvulos, que se desplazan a través de las trompas de Falopio.

Una vez que el óvulo abandona el ovario puede ser fertilizado y se implanta en las paredes del útero. La principal función del útero es alimentar al feto en desarrollo antes del nacimiento.

¿Qué es el cáncer de útero?

El cáncer de útero es una enfermedad en la cual las células del útero cambian y se multiplican sin control formando una masa de tejido que se llama “tumor”. Los tumores en el útero pueden ser malignos o benignos.

Un tumor maligno es aquél que puede diseminarse a otras partes del cuerpo. Un tumor benigno es aquél que no se disemina. El cáncer uterino es el más común del sistema reproductivo de la mujer.

utero

El cáncer del endometrio que complica el embarazo es sumamente raro y no se ha evaluado su comportamiento biológico.

Cuando el cáncer de útero se detecta en etapas tempranas, el tratamiento es más eficaz.

Mioma

Un mioma es un tumor benigno y no canceroso que crece en el tejido muscular del útero o miometrio en las mujeres. Sólo un 0,5% de los miomas se convierten en tumores malignos (sarcomas) en las mujeres. Se estima que aproximadamente una de cada cuatro a cinco mujeres de más de 35 años de edad padecen de Miomas.

¿Cuántos tipos de cáncer uterino hay?

El tipo más común de cáncer del útero se denomina cáncer endometrial (adenocarcinoma). Este tipo de cáncer puede presentarse cuando se forma en el revestimiento del útero.

Existen dos tipos principales de cáncer uterino:

Adenocarcinoma: constituye casi el 80% de los cánceres uterinos. Se desarrolla a partir de las células del tejido que reviste el útero llamado endometrio.

Un tipo común de adenocarcinoma endometrial es el llamado carcinoma endometrioide. Y otro, menos común, es el llamado cáncer endometrial seroso.

Sarcoma uterino: Este es un tipo de cáncer muy raro y se inicia en la pared muscular del útero.

¿Cuáles son los signos y los síntomas del cáncer de útero?

El síntoma más común del cáncer de útero es el sangrado anormal. Por ejemplo, sangrado después de la menopausia, periodos menstruales que duran más de siete días, sangrado entre periodos menstruales o cualquier otro sangrado que sea más abundante o dure más de lo normal.

Otros síntomas del cáncer de útero pueden incluir dolor o sensación de presión en la pelvis, dificultad para orinar y dolor durante la relación sexual.

Si presentas cualquiera de estos síntomas, habla inmediatamente con tu médico. Estos síntomas podrían ser ocasionados por alguna otra causa que no sea cáncer, pero la única manera de saberlo es si hablas con tu médico.

¿Cómo puedo prevenir el cáncer de útero?

La investigación ha demostrado que ciertos factores pueden reducir el riesgo de desarrollar cáncer uterino.

  • Tomar píldoras anticonceptivas, principalmente cuando es por un periodo largo.
  • Mantener un peso saludable.
  • Si eres diabética, mantener este padecimiento bajo control.
  • Tomar progesterona (la otra hormona femenina) si usted está tomando estrógeno para el reemplazo hormonal durante la menopausia.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es cualquier cosa que pueda incrementar la posibilidad de una persona de desarrollar cáncer, pero aunque influyen en el desarrollo del padecimiento, la mayoría de ellos no es causa directa del cáncer.

Los siguientes factores pueden incrementar el riesgo de una mujer para desarrollar cáncer uterino:

  • Edad: generalmente se presenta en mujeres de más de 50 años.
  • Obesidad: el tejido grasoso en la mujer obesa produce estrógenos adicionales, una hormona sexual que puede incrementar el riesgo de cáncer uterino.
  • Raza: las mujeres de raza blanca tienen más posibilidades de desarrollar el cáncer uterino.
  • Genética: el cáncer uterino se da en familias en donde al cáncer de colon es hereditario.
  • Otros problemas de salud: las mujeres pueden incrementar el riego cuando han tenido endometriosis o diabetes.
  • Otros cánceres: las mujeres que han tenido cáncer de mama, colon o de ovario, tienen un riesgo incrementado de desarrollar cáncer uterino.
  • Terapia radiactiva: las mujeres que han tenido terapia radioctiva como tratamiento para otros padecimientos en la zona de la pelvis.
  • Dieta: las mujeres que ingieren alimentos altos en grasas animales.
  • Estrógeno: una exposición prolongada al estrógeno y/o un desbalance en esta hormona.

Diagnóstico

No hay pruebas de detección para el cáncer endometrial en las mujeres que no presentan síntomas. Para muchas mujeres, la prueba de Papanicolaou puede estar integrada con un examen médico regular, sin embargo, esta prueba no siempre detecta el cáncer del útero. De hecho, los resultados de la prueba de Papanicolaou de la mayoría de las mujeres con cáncer endometrial son normales.

Existen varios métodos que se usan para detectar la presencia de cáncer endometrial:

  • Biopsia de endometrio: prueba en la que se extrae una pequeña cantidad de tejido y se examina en el microscopio. Esta prueba es generalmente la primera que se realiza para detectar células anormales.
  • Ecografía transvaginal: prueba que emplea ondas sonoras para examinar el grosor del endometrio y el tamaño del órgano.
  • Histeroscopía: procedimiento quirúrgico donde se usa un instrumento delgado que transmite una luz para ver dentro del útero o para cirugías.
  • Dilatación y raspado: procedimiento mediante el cual se abre el cuello uterino para raspar o aspirar levemente el interior del útero.

El cáncer endometrial puede diagnosticarse sólo mediante un examen del tejido del útero.

Durante el embarazo, el médico puede también solicitar estudios de imagen como ultrasonidos y resonancia magnética que no producen radiaciones que podrían dañar al bebé.

Estadio del cáncer

Si se ha encontrado cáncer, el médico patólogo estudia las muestras de tejido para determinar el grado o estadio del tumor.

Se determina también dónde está localizado el tumor o hacia dónde se ha diseminado y si está afectando otras partes del cuerpo. Los médicos utilizan varios estudios de laboratorio o de imagen para completar este estudio y, en algunas ocasiones es necesario también estudiar las muestras del tejido que se extrajeron durante la cirugía.

Saber el estadio del cáncer ayuda al médico a decidir cuál es el mejor tratamiento y puede ayudar a conocer el pronóstico y cuál es la posibilidad de recuperación que tiene la mujer afectada.

El estadio es un medio común para describir el cáncer y permite que los médicos puedan trabajar en equipo para planear el mejor tratamiento.

Sistema TNM

Una de las herramientas para describir el estadio es el sistema TNM que corresponde a la abreviación de “Tumor”(T) “Nódulo (N), y “Metástasis” (M). Los médicos buscan estos tres factores al determinar el estadio del cáncer:

  • El tamaño del primer tumor y dónde se localiza. (Tumor, T).
  • ¿Se ha diseminado a los nódulos o ganglios linfáticos? (Nódulo, N).
  • ¿El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo? (Metástasis, M).

Los resultados se combinan para obtener un resultado. Existen tres estadios: estadio 0 y estadios I a IV.

Sistema FIGO

Este es el sistema estándar que se utiliza por la mayoría de los médicos para determinar el estadio del cáncer uterino.

Tumor: utilizando el sistema TNM, la T y una letra o número (0 a 4), se usa para describir el tamaño y la localización del tumor. Algunos estadios de subdividen a su vez en grupos más pequeños que ayudan a describir con más detalle el tumor:

  • TX: el tumor primario no puede ser evaluado debido a una falta de información. Es necesario hacer más pruebas.
  • T0: (T y 0) No parece haber un tumor primario en el útero.
  • Tis: esta condición se denomina “cáncer in situ” que quiere decir que el cáncer se encuentra únicamente en la capa de células que cubren el útero y no se ha diseminado a los tejidos más profundos del útero.
  • T1/FIGO I: El tumor parece encontrarse nada más en el cuerpo del útero.
  • T1/FIGO IA: El tumor se encuentra nada más en el endometrio y se ha diseminado a menos de la mitad del miometrio (la capa media del útero)
  • T1b/FIGO IB: El tumor se ha diseminado a más de la mitad del miometrio.
  • T2/FIGO II: El tumor se ha diseminado al tejido conectivo del cuello uterino pero no se ha diseminado fuera del útero.
  • T3a/FIGO IIIA: El tumor involucra la capa de tejido que cubre la superficie exterior del útero y/o el tejido de las trompas de Falopio y ovarios.
  • T3b/FIGO IIIB: El tumor se ha diseminado a la vagina o a los tejidos cercanos al útero.
  • T4/FIGO IVA: el tumor se ha diseminado al tejido interior de la vejiga y/o a la mucosa del intestino.

Nodulo. La “N” en el sistema de estadio TNM, se refiere a los nódulos o ganglios linfáticos (Los ganglios linfáticos son estructuras pequeñas, en forma de frijol, que se encuentran por todo el cuerpo y cuya función es producir y almacenar células que combaten la infección.)

Los que quedan cerca del útero se denominan “ganglios regionales”, los que quedan más en la periferia se denominan “ganglios linfáticos distantes”.

  • NX: los ganglios regionales no pueden ser evaluados.
  • N0: no has diseminación a los ganglios regionales.
  • N1/FIGO IIICI: El cáncer se ha diseminado a los ganglios regionales de la pelvis.
  • N2/FIGO IIIC2: El cáncer ha llegado a los ganglios para-aórticos que se localizan en la mitad del abdomen superior y puede haber (o no), diseminación a los ganglios de la pelvis.

Metástasis distante: La “M” en el sistema TNM describe si el cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo.

  • M0: El cáncer no se ha diseminado.
  • M1/FIGO IVB: Existe una diseminación distante incluyendo el abdomen y/o a los ganglios inguinales que se encuentran en las ingles.

Los de más alto grado crecen más rápidamente y tienen más posibilidades de diseminarse.

Agrupación por el estadio del cáncer

Los médicos asignan el estadio del cáncer de endometrio al combinar las clasificaciones T, N y M

Estadio 0 ó carcinoma in situ (carcinoma temprano): El cáncer de útero en etapa 0 es un cáncer temprano. El cáncer se encuentra únicamente en las capas superiores del endometrio y no se ha diseminado (Tis, N0, M0).

Estadio I: El cáncer se formó y se encuentra en útero, pero no se ha diseminado fuera de éste. Puede haber invadido el miometrio. (T1, N0, M0).

  • Estadio IA: El cáncer se encuentra únicamente en el endometrio o en menos de la mitad del miometrio. (T1a, N0, M0).
  • Estadio IB: El tumor se ha diseminado a la mitad o más del miometrio (T1b, N0, M0).

Estadio II: El cáncer ha invadido el cuello uterino pero no otras partes del cuerpo (T2, N=, M=).

Estadio III: El cáncer se ha diseminado a la vagina y los nódulos linfáticos pero se encuentra todavía en la región pélvica (T3, N0, M0).

  • Estadio IIIA: El cáncer se ha diseminado a la capa serosa del útero y/o al tejido de las trompas de Falopio pero no a otras partes del cuerpo (T3a, N0, M0).
  • Estadio IIIB: El tumor se ha diseminado a la vagina o a los tejidos cercanos al útero (T3b, N0, M0).
  • Estadio IIIC1: El cáncer se diseminó a los ganglios de la región pélvica (T1 a T3, N1, M0).
  • Estadio IIIC2: El cáncer se ha diseminado a los ganglios para aórticos, con o sin diseminación hacia los ganglios regionales (T1 a T3, N2, M0).

Etapa IVA: El cáncer se ha diseminado a la mucosa de la vejiga o del recto (T4, cualquier N, M0).

Etapa IVB: El cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos de la ingle y/o a órganos distantes como los huesos o los pulmones (cualquier T, cualquier N, M1).

Grado

Los especialistas describen también este tipo de cáncer por el “grado” (G) el cual describe que cantidad de las células cancerosas se ven como células sanas cuando se observan en el microscopio.

El patólogo compara el tejido canceroso con el tejido sano el cual, generalmente, contiene muchos tipos de células diferentes que se agrupan. Cuando el tejido canceroso se ve como el tejido sano y contiene grupos de diferentes células, se denomina “cáncer diferenciado” o tumor de bajo grado.

Cuando el tejido canceroso se ve muy diferente del tejido sano, se denomina tumor pobremente diferenciado o “tumor de alto grado”.

El grado del cáncer puede ayudar a los médicos a predecir qué tan rápido se va a diseminar. En general, los de bajo grado tienen un mejor pronóstico.

La letra “G” se usa para definir el grado en un cáncer uterino.

  • GX: el cáncer no puede ser evaluado
  • G1: Las células están bien diferenciadas.
  • G2: Las células están moderadamente diferenciadas.
  • G3: Las células están muy pobremente diferenciadas.
  • G4: las células no están diferenciadas.

Cáncer uterino recurrente

Enfermedad recurrente significa que el cáncer ha vuelto a aparecer (recurrido) después de haber sido tratado. Puede volver a aparecer en otro lugar (recurrencia a distancia).

Aproximadamente el 70% del cáncer uterino recurrente se presenta en los primeros 3 años del tratamiento inicial. Algunos de los síntomas son similares a los que se experimentaron cuando el primer diagnóstico.

  • Dificultad o dolor para orinar.
  • Pérdida de peso.
  • Tos crónica
  • Dolor en la región pélvica, en el abdomen o en la parte posterior de las piernas.

Si existe una recurrencia, otros estudios de laboratorio ayudarán a determinar la extensión del padecimiento.

Tratamiento del cáncer uterino

Opciones de tratamiento por Estadio

Es probable que el médico te recomiende uno o una combinación de tipos de tratamiento y esto dependerá de una variedad de factores como, por ejemplo, el tipo del tumor, el estadio y otros problemas médicos que puedas tener.

Estadio I

  • Solamente cirugía
  • Cirugía con radiaciones o quimioterapia
  • Terapia hormonal con un medicamento del tipo de la progesterona. Este tratamiento es por vía oral o a través de un componente intra uterino que se utiliza en circunstancias especiales.
  • Cirugía, radiaciones y quimioterapia.

Estadio II

  • Cirugía con radiaciones o quimioterapia.
  • Cirugía, radiaciones y quimioterapia.

Estadio III

  • Cirugía con radiaciones o quimioterapia.
  • Cirugía, radiaciones y quimioterapia.

Estadio IV

  • Cirugía. Durante este procedimiento el cirujano oncólogo extirpa el útero, los ovarios y las trompas de Falopio.
  • Terapia hormonal.

Es importante que le preguntes a tu médico acerca de las diferentes opciones de tratamiento que existen para tu caso, incluyendo los protocolos.

El cáncer uterino asociado al embarazo

El cáncer endometrial asociado al embarazo es muy raro ya que este tipo de cáncer generalmente afecta a las mujeres que están en la sexta década de vida y que tienen una historia de otros padecimientos crónicos como diabetes, hipertensión, obesidad, etc.

El cáncer en útero durante el embarazo es atípico porque un tumor maligno antes de la concepción, seguramente crea un ambiente no favorable para la concepción e implantación del embrión.

El adenocarcinoma asociado con el embarazo es típicamente del endometrio y mínimamente invasivo. Sin embargo, sí puede ser causa de muerte.

Embarazo después de un tratamiento para cáncer uterino

Desafortunadamente, después de cualquier tratamiento de cáncer uterino, no puedes embarazarte. Esto puede ser difícil de aceptar y ocurre cuando te hicieron una histerectomía (te quitaron el útero) o te dieron radiaciones que detuvieron el funcionamiento de los ovarios.

Pero si tuviste un cáncer uterino diagnosticado en etapa muy temprana y quieres quedar embarazada después del tratamiento, es probable que te hagan una biopsia cónica (bajo anestesia el médico corta una sección en forma de cono del tejido de tu cuello uterino que incluye toda el área del cuello donde puede haber células anormales para que sean examinadas en el laboratorio).

Con este tratamiento el útero no se quita y se permite la posibilidad de un embarazo. Esto funciona únicamente cuando el cáncer es realmente temprano y puede extraerse completamente. Es probable que con estos tratamientos haya un riesgo incrementado de un parto prematuro, todo dependerá de la cantidad de tejido del cuello que sea necesario quitar.

Otra opción es la llamada traquelectomía (cirugía en la que el médico trata de quitar todo el cáncer pero de la apertura interna del cuello uterino el cual después se cierra con costura pero dejando una pequeña apertura para permitir el flujo de tu menstruación).

No todas las mujeres pueden tener este tipo de tratamiento. Solamente puede hacerse cuando el cáncer se ha detectado muy tempranamente –no más allá de un cáncer estadio I. La mayor parte del cuello se quita junto con la parte superior de la vagina. El útero y la apertura superior del cuello se dejan y se juntan a la vagina que quedará más corta.

Los bebés han nacido sanos pero existe el riesgo de parto prematuro después de esta operación. El parto tiene que ser por cesárea. Con este tipo de operación, la fertilidad no es tan buena como con la biopsia de cono, pero es mejor para curar el cáncer un poco mayor.

Dado que no es posible que el médico sepa si el cáncer se ha diseminado sino hasta el momento de la cirugía en el que se verifica el tejido en busca de células cancerosas. Si se encuentran en las capas más profundas, será necesario quitar más tejido del cérvix para curar el cáncer y entonces existe la posibilidad de te tengan que extraer el útero (histerectomía) combinada con quimioterapia y radiaciones.

Con el cáncer en estadio I, el riesgo de que se haya diseminado a los ganglios es muy bajo, pero si se llegara a detectar que cualquiera de los ganglios contiene células cancerosas, el especialista recomendará radioterapia.

Desafortunadamente, el tratamiento te volverá infértil y no podrás tener hijos después de la traquelectomía.

Tratamiento del cáncer uterino durante el embarazo

El tratamiento activo del cáncer es incompatible con la continuación del embarazo. Sin embargo es difícil que se presente un dilema en cuanto al balance del binomio madre-feto ya que, casi todos los casos reportados en la literatura médica, estaban asociados a abortos espontáneos o al periodo post parto.

El cáncer invasor de útero durante el embarazo se maneja de acuerdo con los protocolos que existen para la mujer que no está embarazada, sin embargo debe ser individualizado y, en lo posible, se debe respetar los deseos de la embarazada.

Si te han diagnosticado cáncer uterino invasivo cuando estás embarazada, lo que sucederá depende de:

  • Qué tipo de cáncer cervical tienes.
  • Qué tan grande es el tumor y cuál es su estadio.
  • Cuántas semanas tienes de embarazo
  • Qué es lo que tú y tu familia desean.

Para tomar una decisión, es necesario que tengas una información muy completa de tu equipo médico acerca de las opciones que puedes tener y cuáles son los beneficios y riesgos de cada una. Tu médico es parte de un equipo multidisciplinario que discutirá contigo la situación y juntos decidirán cuáles son las mejores opciones en tu caso. Este equipo de especialistas incluye:

  • Especialista en el tratamiento de los medicamentos para el cáncer o quimioterapia (oncólogo médico)
  • Especialista en tratamiento de medicamentos y radioterapia (oncólogo clínico).
  • Cirujano especializado en el sistema reproductivo femenino (obstetra)
  • Especialista en el estudio de tejidos (patólogo)

Cáncer en estadio temprano: la mayoría de las mujeres embarazadas    a las que se les ha diagnosticado cáncer uterino, están en estadio temprano. La investigación, hasta ahora, sugiere que estos cánceres crecen y se diseminan con la misma velocidad que sucede en mujeres con cáncer uterino que no están embarazadas.

Menos de 3 meses de embarazo: En términos generales en el primer trimestre del embarazo el médico se preocupará más por iniciar el tratamiento del cáncer que por el embarazo.

Si tienes menos de tres meses de embarazo, tu médico puede querer tratarte de inmediato ya que puede pensar que más de seis meses es un tiempo demasiado largo para dejarte sin tratamiento. Si decides tomar el tratamiento, entonces tendrás que terminar el embarazo.

Si decides continuar con el embarazo, tu médico retrasará el tratamiento hasta que tengas más de tres meses. El tratamiento del cáncer durante el embarazo es experimental y hay muy pocos casos reportados. Igualmente hay muy poca información acerca del resultado a largo plazo de mujeres tratadas durante el embarazo.

Es en el II trimestre cuando encuentra el mayor problema para la toma de decisiones. Cada caso debe ser resuelto individualmente y tanto tu ginecólogo como el cirujano oncólogo deben hablar claramente contigo acerca de los pros y contras que tendrías si inicias o retrasas el tratamiento y cuál es el plan que han diseñado para ti.

Generalmente el parto se efectúa por medio de cesárea para evitar las complicaciones que se podrían presentar si se hace por vía vaginal y se inicia el tratamiento de inmediato. El médico puede quitar el útero (histerectomía) al mismo tiempo. Es probable que necesites además tratamiento de quimioterapia y radiaciones.

Para tumores pequeños: Para algunos tumores pequeños, es posible el tratamiento con la biopsia de cono o traquelectomía. Son muy pocas las mujeres que han tenido traquelectomía durante el embarazo; existe el riesgo de sangrado y de pérdida del bebé poco después de la cirugía.

Para tumores grandes: Tu médico puede sugerir la quimioterapia para disminuir el tamaño del tumor hasta que el bebé nazca. La quimioterapia NO se puede administrar durante el primer trimestre ya que puede dañar el desarrollo del bebé o causar un aborto.

La investigación acerca de la administración de quimioterapia después del primer trimestre, no ha mostrado un riesgo incrementado de defectos al nacimiento comparado con la población en general. Pero aún es necesaria más investigación para entender lo que sucede al bebé a largo plazo.

Pronóstico

El pronóstico de esta enfermedad no es afectado por la gestación, en términos biológicos, el comportamiento evolutivo del cáncer es igual en mujeres gestantes y no gestantes.

Documento elaborado con la colaboración y supervisión del médico cirujano especialista en oncología Dr. Eduardo Maafs Molina.

 

Referencias

Cáncer y embarazo, Complicaciones

Cáncer de vejiga y embarazo

¿Qué es la vejiga y cuáles son sus funciones?

La vejiga es un órgano hueco, cuyas paredes musculares son flexibles, que está localizado en la pelvis y que almacena la orina. La vejiga de un adulto promedio tiene capacidad para guardar aproximadamente 2 tazas de orina.

La orina se produce en los dos riñones y se transporta hacia la vejiga mediante dos conductos llamados uréteres. La vejiga vacía la orina a través de otro conducto llamado uretra. En las mujeres, la uretra es un conducto muy corto que termina inmediatamente delante de la vagina.

Las paredes de la vejiga tienen varias capas.

  1. Hay una capa de células uroteliales (que también se conocen como células de transición), que cubre el interior de los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra.
  2. Por debajo de esta capa, hay una zona delgada de tejido conectivo que se conoce como “lámina propia”.
  3. La siguiente capa en profundidad es una amplia zona de tejido muscular llamada muscularis propia.
  4. Más allá de este músculo, otra zona de tejido graso conectivo separa la vejiga de los otros órganos adyacentes.

Estas capas son muy importantes para entender el cáncer de la vejiga.  El cáncer se inicia en la capa más interna (o de células transicionales) y al avanzar invade las otras capas haciendo más difícil el tratamiento.

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está formado por trillones de células vivas que crecen, se dividen en nuevas células y mueren en una forma ordenada. Durante los primeros años de la vida, las células se dividen más rápidamente y, una vez que la persona llega a ser adulto, las células se dividen únicamente para reponer a las que van muriendo o para reparar algún daño.

El cáncer se inicia cuando las células en algún lugar del cuerpo empiezan a crecer sin control. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos ellos empiezan por el crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente del de las células normales. En vez de morir, las células cancerosas continúan creciendo y formando nuevas células anormales. En la mayoría de los casos, estas células forman lo que se llama un “crecimiento o tumor”. Las células cancerosas pueden también invadir (crecer dentro de) otros tejidos; esto es algo que las células normales NO pueden hacer.

Las células se convierten en cancerosas debido al daño que se hace en su AND. El ADN se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo y dirige sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se daña, la célula misma repara el daño o muere. En las células cancerosas, el ADN dañado no se repara pero la célula no muere como debería hacerlo, en cambio, esta célula sigue haciendo nuevas células –con el mismo ADN dañado- que el cuerpo no necesita.

Las personas pueden heredar el ADN dañado, pero es más probable que el daño en el ADN se produzca por errores que a veces suceden en el momento de la reproducción celular o por algo que se encuentra en nuestro medio ambiente. En algunos casos la causa del cambio en el ADN es algo obvio, como por ejemplo el tabaquismo, pero es muy probable que no se encuentre una causa clara.

¿Cómo se disemina el cáncer?: Las tres maneras en que el cáncer se disemina en el cuerpo son las siguientes:

  • A través de los tejidos. El cáncerinvade el tejido normal que lo rodea.
  • A través delsistema linfático. El cáncer invade el sistema linfático y circula por los vasos linfáticos hacia otros lugares del cuerpo.
  • A través de lasangre. El cáncer invade las venas y los capilares, y circula por la sangre hasta otros lugares del cuerpo.

Cuando las células cancerosas se separan del tumor primario (original) y circulan a través de la linfa o la sangre hasta otros lugares del cuerpo, se puede formar otro tumor (secundario). Este proceso se llama metástasis. El tumor secundario (metastásico) es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario. Por ejemplo, si el cáncer de mama se disemina hasta los huesos, las células cancerosas de los huesos son en realidad células de cáncer de mama. La enfermedad es cáncer metastásico de mama, no es cáncer de hueso.

Los diferentes tipos de cáncer pueden comportarse en forma muy diferente. Crecen en tiempos diferentes y responden a diferentes tratamientos. Esta es la razón del por qué las personas con cáncer necesitan un tratamiento que esté dirigido a su tipo particular de cáncer.

¿Cuál es la diferencia entre un tumor canceroso y un tumor benigno?: No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama “benignos”. Los tumores benignos también pueden causar problemas; pueden crecer tanto que presionan órganos y tejidos. Sin embargo, NO pueden crecer dentro de (invadir) otros tejidos. Y tampoco pueden extenderse a otras partes del cuerpo (metástasis). Los tumores benignos casi nunca amenazan la vida.

Tipos de cáncer de vejiga

Los tumores de la vejiga se agrupan en varios tipos según su apariencia bajo el microscopio. Los cuatro tipos principales de cáncer que afectan la vejiga son:

Carcinoma urotelial (o carcinoma de células de transición). Es el más frecuente y corresponde a más del 90% de los casos.

Las células uroteliales también cubren otras partes del tracto urinario, tal como el revestimiento de los riñones (que se conoce como pelvis renal), los uréteres y la uretra. Por lo tanto, los cánceres de células transicionales también pueden ocurrir en estos lugares. De hecho, los pacientes con cáncer de vejiga algunas veces tienen otros tumores en el revestimiento de los riñones, los uréteres o la uretra.

Cuando alguna persona tiene cáncer en alguna parte de su sistema urinario, es importante que se revise todo el sistema urinario para descartar la presencia de más tumores.

La descripción de los cánceres de vejiga generalmente se refiere también al grado de profundidad que han llegado en la pared de este órgano y se denominan como:

  • No invasivos cuando están en las paredes internas (epitelio transicional) y aún no han llegado a las capas más profundas.
  • Invasivo cuando crecen en la “lámina propia o aún más profundo en la capa muscular de la vejiga. Estos cánceres se difunden fácilmente y son difíciles de tratar.
  • Superficial o no invasivo: estos términos incluyen tanto los tumores invasivos como los no invasivos pero que no han llegado a la capa muscular de la vejiga.

Los cánceres de células transicionales pueden también dividirse en dos sub-grupos: papilar y plano (basándose en la forma en la que crecen).

  • Los carcinomas papilares crecen como en proyecciones parecidas a un dedo delgado, desde la superficie interior de la vejiga hacia el hueco. Los tumores papilares casi nunca se dirigen hacia las capas más profundas de la vejiga. Estos tumores se denominan también “tumores cancerosos papilares no invasivos” y tienden a tener un muy buen pronóstico.
  • Los carcinomas planos no crecen hacia la parte hueca de la vejiga. Cuando permanece en la capa de células internas, se denomina “carcinoma plano in situ”.

Si cualquiera de estos dos tipos de carcinoma crecen hacia las capas profundas de la vejiga, entonces se les llama “carcinoma invasivo de células transicionales (o uroteliales)”.

Otros tipos de carcinomas que inician en la vejiga

Existen otros tipos de carcinomas que pueden empezar en la vejiga pero que son mucho menos frecuentes que el cáncer de células transicionales:

Carcinoma de células escamosas: es un cáncer más raro. Al observar las células con un microscopio, se parecen mucho a las células planas que se encuentran en la superficie de la piel. Casi todos los carcinomas de células escamosas son invasivos.

Adenocarcinoma: es también un tipo de cáncer poco frecuente. Casi todos los adenocarcinomas de la vejiga son invasivos.

Carcinoma de Células  pequeñas: no es un cáncer frecuente. Se origina en células que parecen células nerviosas, llamadas células neuroendocrinas. A menudo estos cánceres crecen rápidamente y típicamente necesitan ser tratados con quimioterapia.

Sarcoma: se inicia en las capas musculares pero es muy raro.

Estos mismos tipos de cáncer también pueden crecer en la membrana que recubre los riñones (que se conoce como pelvis renal), así como en los uréteres y la uretra. Por esta razón, se recomienda una evaluación completa del sistema urinario de los pacientes diagnosticados con cáncer del riñón, vejiga, uréteres o uretra.

El tipo de cáncer influye en las recomendaciones para el tratamiento de las personas que padecen cáncer de vejiga.

Estadísticas

En casi la mitad de los casos, el diagnóstico de cáncer en la vejiga se da cuando todavía está confinado a las capas internas (cáncer no invasivo in situ). En un 35% de los casos, el cáncer invadió las capas más profundas de la vejiga pero todavía no se ha diseminado. En los casos restantes el cáncer ya se disemino a los tejidos que rodean la vejiga.

Causa y factores de riesgo

No se sabe exactamente cuáles son las causas de la mayoría de los cánceres de vejiga, sin embargo, algunos investigadores han descubierto algunos factores que se sabe que aumentan la posibilidad de que las células de la vejiga se transformen en células cancerosas.

Estos incluyen:

  • Edad: El cáncer de vejiga es más común en personas con edades comprendidas entre 50-70. Es dos veces más común en hombres que en mujeres y es muy poco frecuente en las personas menores de 40 años.
  • Tabaquismo: Es el factor de riesgo más importante, el tabaquismo es la causa de casi el 50% de los cánceres de vejiga tanto en hombres como en mujeres.
  • Historial médico de cáncer en la vejiga. Si has tenido cáncer de vejiga en el pasado, hay una mayor probabilidad de desarrollar otro cáncer en algún lugar del tracto urinario.
  • Repetidas infecciones de la vejiga. Si tienes repetidas infecciones de la vejiga, tu riesgo de desarrollar un tipo de cáncer de la vejiga llamado cáncer de células escamosas de la vejiga aumenta.
  • Piedras de la vejiga. Las Piedras de vejiga son los trozos de calcio en el sistema urinario. Una vez más, el riesgo es bajo.
  • Historia familiar. En algunas familias, el cáncer de vejiga está vinculado a un gen defectuoso, que puede ser transmitido.
  • La exposición a productos químicos, en particular en el caucho, el petróleo, el cuero y las industrias de tinte, probablemente es la causa de alrededor del 30% de los casos en los hombres.
  • Quimioterapia y radioterapia: El uso prolongado del medicamento de quimioterapia ciclofosfamida (Cytoxan) puede irritar la vejiga y aumentar el riesgo de cáncer de vejiga.
  • Poco consumo de líquido: El poco consumo de líquido pudiera aumentar el riesgo de cáncer de vejiga. Las personas que beben muchos líquidos todos los días presentan una tasa menor de cáncer de vejiga. Se cree que esto se debe a que vacían frecuentemente sus vejigas y al hacer esto, evitan que los químicos se queden en su cuerpo.

Síntomas

El síntoma más frecuente del cáncer de vejiga es la presencia de sangre en la orina o hematuria. En la mayoría de los casos, hematuria (presencia de sangre en orina) es el primer signo de advertencia de cáncer de vejiga.

La sangre en la orina se puede deber a varias causas:

  • Infección de la vejiga o del riñón
  • Presencia de “piedras” en la vejiga.
  • Cáncer en la vejiga

Pero siempre es un signo que debe conducirnos a una cita con el especialista para que se determine la causa del problema.

Algunas veces, hay suficiente sangre como para cambiar el color de la orina. Dependiendo de la cantidad de sangre, la orina puede ser de color rojo amarillento muy pálido, rosado, o con menos frecuencia, rojo oscuro. En otros casos, el color de la orina es normal, pero se detectan pequeñas cantidades de sangre en los análisis de orina que se realizan debido a otros síntomas o como parte de un examen médico general.

Puede que haya sangre en la orina un día y que no la haya el próximo día, y que la orina permanezca sin sangre por algunas semanas o meses. Si una persona tiene cáncer de vejiga, la sangre reaparece en el futuro. Usualmente, en las etapas tempranas del cáncer de la vejiga aparece sangrado pero poco o nada de dolor.

Cambios en los hábitos para orinar o síntomas de irritación: El cáncer de vejiga algunas veces puede ser causa de cambios en los hábitos para orinar como por ejemplo orinar más seguido de lo usual, dolor o ardor al orinar (nunca debe doler o arder cuando orinas) o sensación de que tienes que orinar de inmediato aún cuando la vejiga en realidad no está llena.

Estos síntomas pueden también ser causados por algún problema benigno como por ejemplo una infección, piedras en la vejiga, una vejiga hiperactiva o una próstata agrandada (en hombres).

Puede haber también dolor en la pelvis o en la cintura baja acompañado de constantes deseos de orinar. Es importante distinguir entre sangrado en la orina y sangrado vaginal.

Puede haber también pérdida de peso y del apetito. Seguramente tu ginecólogo te pedirá que acudas a la consulta de un urólogo o especialista en vías urinarias.

Síntomas de cáncer avanzado

Los cánceres de vejiga que han crecido mucho o que se han diseminado a otras partes del cuerpo pueden dar otros síntomas como:

  • Incapacidad para orinar
  • Dolor en la parte baja de la espalda en un lado.
  • Pérdida del apetito y peso
  • Hinchazón de los pies
  • Dolor de los huesos

Si hay alguna razón para sospechar que tienes cáncer de vejiga, el doctor te pedirá que te realices uno o varios estudios para determinar si realmente es cáncer o se trata de algún otro problema.

Diagnóstico

Si presentas algún signo o síntoma de cáncer en la vejiga, seguramente tu médico te hará, como primer paso, una historia clínica en donde anotará más información sobre tus síntomas y determinará si hay factores de riesgo para cáncer de vejiga y seguirá con un examen físico en el que podría examinar el recto y la vagina (en las mujeres) para ayudar a determinar el tamaño del tumor de la vejiga y para ver si se ha propagado y, de ser así, qué tanto se propagó.

Cuando el médico sabe que hay hematuria, seguramente iniciará una evaluación completa considerando la posibilidad de cáncer de vejiga entre los posibles diagnósticos. Aunque la cistitis (inflamación de la vejiga) es la principal causa de la hematuria durante el embarazo, cuando no hay respuesta al tratamiento, es necesario que investigue a fondo.

Te pedirá que te hagas algunos de estos estudios:

  • Urocultivo: para verificar si existen bacterias en la orina, sangre, proteínas, azúcar o alguna otra sustancia.
  • El doctor también puede pedir que se examine la orina en el microscopio para buscar células cancerosas. Este estudio se llama “citología urinaria”.
  • Análisis de orina para buscar marcadores de tumor. Estos nuevos estudios buscan sustancias en la orina que pueden indicar la presencia de cáncer de vejiga:
    • Urovysion: Esta prueba busca cambios en los cromosomas que se ven frecuentemente en las células cancerosas de la vejiga.
    • Prueba BTA: Esta prueba busca una sustancia llamada antígeno asociado al tumor de vejiga.
    • Inmunocyt: en esta prueba se observan las células de la orina buscando sustancias como el antígeno mucin o el carcinoembriónico (ACE) que se encuentran frecuentemente en las células cancerosas.
    • Chequeo de vejiga NMP22: esta prueba busca una proteína llamada NMP22 en la orina cuyos niveles se elevan en las personas con cáncer de vejiga.

Estas pruebas pueden detectar el cáncer de vejiga en etapas tempranas, pero también pueden perder de vista otros cánceres. En otros casos, los resultados de la prueba pueden ser anormales aun en personas que NO tienen cáncer. Hasta hoy, estas pruebas se realizan únicamente en personas que YA tienen síntomas de cáncer o en las personas que ya tuvieron cáncer y fueron operados para constatar que el cáncer no ha regresado.

  • Cistoscopía: este estudio se hace con el cistoscopio (un instrumento como telescopio con luz en la punta) que se introduce gentilmente por la uretra y entra a la vejiga para examinar la mucosa. Este estudio le permite al doctor hacer la biopsia para extraer el tejido que debe ser analizado por el patólogo en el laboratorio para determinar la presencia de cáncer y su estadio.
  • Ultrasonido: El ultrasonido (ultrasonografía) usa ondas sonoras para formar fotografías de los órganos internos. Puede ser útil para determinar el tamaño del cáncer de vejiga y si se ha propagado fuera de la vejiga hasta alcanzar órganos o tejidos adyacentes. También se puede usar para examinar los riñones.
  • Los otros estudios: el pielograma y la Tomografía Computarizada (TC) no pueden ser utilizados si estás embarazada por el riesgo que existe para el bebé.

Después de la confirmación del diagnóstico de cáncer y de acuerdo al resultado de la biopsia, es importante que el médico inicie la búsqueda de metástasis o diseminación del cáncer a otros lugares del cuerpo de la embarazada. Los carcinomas de vejiga se diseminan a través del torrente sanguíneo más comúnmente hacia los pulmones, el hígado y el esqueleto.

La resonancia magnética puede ser necesaria para ver si el cáncer se ha propagado.

En el momento del diagnóstico, aproximadamente el 85% de los cánceres de la vejiga están todavía limitados a la vejiga. El resto se ha propagado también a los ganglios linfáticos.

Estadios del cáncer de vejiga (TNM)

Para decidir cuál va a ser el tratamiento que se debe dar a cada persona, es necesario que el médico sepa cuál es el estadio del tumor (significa decidir la severidad del cáncer y colocarlo en una categoría fácilmente reconocible). Para el cáncer de la vejiga, se utilizan los siguientes estadios:

Estadio Ta: El tumor es superficial y está presente nada más a la mucosa puede tener el aspecto de pequeños hongos que crecen en la vejiga.

Estadio Tis: cuando hay un tumor o pólipo visible, se le llama también “carcinoma in situ”.

Estadio T1: cuando el cáncer ha invadido y se ha diseminado en la siguiente capa de tejido de la vejiga (lámina propia).

Estadio T2: son los tumores que han invadido la musculatura de la vejiga

Estadio T3: el cáncer pasó la capa muscular y llegó a la capa de grasa perivesical (que rodea a la vejiga).

Estadio T4: el cáncer ya se ha diseminado y ha invadido otros órganos de la pelvis. Puede haberse diseminado a uno o a más ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo.

Tratamiento del cáncer de vejiga

Cuando tu médico tenga los resultados de todos los estudios de laboratorio e imagen que te pidió, sabrá con certeza si el tumor es superficial o invasivo. Para lograr un óptimo, seguro y efectivo tratamiento durante el embarazo, será necesaria la colaboración de tu ginecólogo con otros especialistas médicos entre     los que podemos mencionar al urólogo y al cirujano oncólogo. El tratamiento y el seguimiento son completamente diferentes.

La categoría del tumor define el tratamiento:

Etapa temprana de cáncer: Cuando el cáncer se encuentra todavía en las primeras etapas (cuando el tumor se limita al revestimiento interior), puede ser fácilmente tratado. Esto sucede en alrededor de la mitad de todos los casos. La etapa temprana de cáncer puede ser eliminada usando un cistoscopio (un instrumento que se pasa en la uretra en la vejiga). Algunos tumores se pueden eliminar de una vez de esta manera.

Necesitarás tener cistoscopias regulares en el futuro para comprobar si hay nuevos tumores.

Cáncer invasivo: A veces el cáncer se descubre cuando se ha convertido en invasor. Esto significa que podría haberse propagado a la pared de la vejiga, en la parte inferior del abdomen o en general en todo el cuerpo. La cirugía, quimioterapia y / o la radioterapia puede ser necesaria para tratar este tipo de cáncer. El tipo de tratamiento que tengas dependerá de a dónde se ha propagado, del tiempo de embarazo en el que estás y de tu estado de salud general.

Es muy importante discutir los objetivos del tratamiento con tus médicos. Los tratamientos comunes incluyen:

Cirugía: Es la opción más común. Incluso si el médico elimina todo el cáncer visible durante la operación, es posible que se administre quimioterapia a algunas embarazadas (al término del primer trimestre del embarazo para evitar la posibilidad de malformaciones causadas por los medicamentos) después de la cirugía para eliminar toda célula cancerosa que pueda haber quedado.

Radioterapia: Existen dos tipos de radioterapia. La radioterapia externa y la interna. La forma en que se administre la radioterapia va a depender del tipo y el grado de avance del cáncer que está siendo tratado. Este tipo de terapia no se administra durante el embarazo.

Quimioterapia: La quimioterapia es un tratamiento del cáncer que utiliza medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, mediante la eliminación de estas o evitando su multiplicación. La forma de administración de la quimioterapia depende del tipo y estadio del cáncer tratado, del trimestre del embarazo y de tu opinión y preferencia.

Terapia biológica: La terapia biológica es el tratamiento que usa el sistema inmunitario del paciente para combatir el cáncer. Esta consiste de sustancias fabricadas por el cuerpo o en un laboratorio que se utilizan para reforzar, dirigir o restaurar las defensas naturales del cuerpo contra la enfermedad. Este tipo de terapia se denomina también bioterapia o inmunoterapia.

Complicaciones

 El cáncer de vejiga puede causar varias complicaciones y cada una de ellas necesita de atención médica: anemia, bloqueo de los uréteres, incontinencia urinaria.

 Pronóstico

 Si el cáncer sigue siendo superficial, suele cursar con un buen pronóstico, mientras que el cáncer invasivo de la vejiga es mucho más grave y requiere tratamiento agresivo.

 Cuando la enfermedad se encuentra ampliamente diseminada, las posibilidades de curación son muy bajas.

 Cáncer de vejiga durante el embarazo

El diagnóstico de cáncer de vejiga durante el embarazo es un evento raro del cual hay muy pocos casos reportados en la literatura médica. La mayoría de los casos fueron de carcinomas no invasivos y unos cuantos de tumores invasivos de la capa muscular de la vejiga.

El síntoma que aparecía casi siempre era la presencia de sangre en la orina (hematuria), sin embargo, también se reportó dificultad para orinar (disuria), urgencia para orinar y dolor abdominal.

La cistitis es la causa más común de sangre en la orina, por lo tanto, cuando la embarazada no responde al tratamiento, el ginecólogo pedirá una interconsulta con el urólogo para que se haga un estudio urológico completo para determinar la causa.

El método más común de diagnóstico es el ultrasonido pélvico, principalmente porque, en algunos casos, la hematuria fue confundida con sangrado vaginal, la cistoscopía con un cistoscopio flexible y bajo anestesia local y la citología de la orina.

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento puede ser con “resección transuretral del tumor de vejiga” para la cual se utiliza anestesia epidural o general y durante la cirugía se pasa un cistoscopio a través de la uretra hasta la vejiga y con otro instrumento se remueve el cáncer (para enviarlo a patología) y se cauterizan las células cancerosas restantes.

En la mayoría de los casos, esta cirugía ha sido exitosa durante el embarazo, sin embargo, las recurrencias después del embarazo han sido una complicación común.

Existen también reportes de tratamiento con aplicaciones intravesicales (dentro de la vejiga) de vacunas de BCG durante el segundo trimestre del embarazo con buenos resultados.

El pronóstico en los casos de cáncer no invasivo ha sido bueno. No así en los casos de cáncer invasivo los cuales necesitaron un tratamiento más radical.

En conclusión, es importante que el médico, ante la presencia de sangre en la orina, piense en primer lugar en la posibilidad de cáncer de vejiga y tome las medidas necesarias para descartar este diagnóstico.

Organizaciones y Sitios de apoyo

Aunque te puedes sentir totalmente sola en el diagnóstico, existen muchas organizaciones y sociedades que ayudan a los pacientes y a sus familias a reunirse con otras personas para compartir experiencias similares. Algunas de ellas incluso ofrecen información educativa y práctica.

Documento elaborado con la colaboración y supervisión del médico cirujano especialista en oncología Dr. Eduardo Maafs Molina.

Referencias

Cáncer y embarazo, Complicaciones

Cáncer de vagina

El cáncer de vagina es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la vagina.

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está formado por trillones de células vivas que crecen, se dividen en nuevas células y mueren en una forma ordenada. Durante los primeros años de la vida, las células se dividen más rápidamente y, una vez que la persona llega a ser adulto, las células se dividen únicamente para reponer a las que van muriendo o para reparar algún daño.

El cáncer se inicia cuando las células en algún lugar del cuerpo empiezan a crecer sin control. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos ellos empiezan por el crecimiento sin control de células anormales.

El crecimiento de las células cancerosas es diferente del de las células normales. En vez de morir, las células cancerosas continúan creciendo y formando nuevas células anormales. En la mayoría de los casos, estas células forman lo que se llama un “crecimiento o tumor”. Las células cancerosas pueden también invadir (crecer dentro de) otros tejidos; esto es algo que las células normales NO pueden hacer.

Las células se convierten en cancerosas debido al daño que se hace en su AND. El ADN se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo y dirige sus acciones. En una célula normal, cuando el ADN se daña, la célula misma repara el daño o muere. En las células cancerosas, el ADN dañado no se repara pero la célula no muere como debería hacerlo, en cambio, esta célula sigue haciendo nuevas células –con el mismo ADN dañado- que el cuerpo no necesita.

Las personas pueden heredar el ADN dañado, pero es más probable que el daño en el ADN se produzca por errores que a veces suceden en el momento de la reproducción celular o por algo que se encuentra en nuestro medio ambiente. En algunos casos la causa del cambio en el ADN es algo obvio, como por ejemplo el tabaquismo, pero es muy probable que no se encuentre una causa clara.

¿Cómo se disemina el cáncer?: Las tres maneras en que el cáncer se disemina en el cuerpo son las siguientes:

  • A través de los tejidos. El cáncerinvade el tejido normal que lo rodea.
  • A través delsistema linfático. El cáncer invade el sistema linfático y circula por los vasos linfáticos hacia otros lugares del cuerpo.
  • A través de lasangre. El cáncer invade las venas y los capilares, y circula por la sangre hasta otros lugares del cuerpo.

Cuando las células cancerosas se separan del tumor primario (original) y circulan a través de la linfa o la sangre hasta otros lugares del cuerpo, se puede formar otro tumor (secundario). Este proceso se llama metástasis. El tumor secundario (metastásico) es el mismo tipo de cáncer que el tumor primario. Por ejemplo, si el cáncer de mama se disemina hasta los huesos, las células cancerosas de los huesos son en realidad células de cáncer de mama. La enfermedad es cáncer metastásico de mama, no es cáncer de hueso.

Los diferentes tipos de cáncer pueden comportarse en forma muy diferente. Crecen en tiempos diferentes y responden a diferentes tratamientos. Esta es la razón del por qué las personas con cáncer necesitan un tratamiento que esté dirigido a su tipo particular de cáncer.

¿Cuál es la diferencia entre un tumor canceroso y un tumor benigno?: No todos los tumores son cancerosos. A los tumores que no son cancerosos se les llama “benignos”. Los tumores benignos también pueden causar problemas; pueden crecer tanto que presionan órganos y tejidos. Sin embargo, NO pueden crecer dentro de (invadir) otros tejidos. Y tampoco pueden extenderse a otras partes del cuerpo (metástasis). Los tumores benignos casi nunca amenazan la vida.

Cáncer de vagina

La vagina es el pasaje a través del cual salen los fluidos del cuerpo durante los períodos menstruales y a través del cual nacen los bebés. También se conoce como “canal de parto”. La vagina conecta el cuello uterino (la abertura de la matriz o útero) y la vulva (los pliegues formados por la piel alrededor de la abertura de la vagina).

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El cáncer de vagina es el cáncer ginecológico más raro ya que representa sólo el 1% de estos, pero la vagina puede ser lugar donde asienten metástasis de tumores con otro origen. Es muy raro verlo en la embarazada. El cáncer que inicia en la vagina (cáncer vaginal primario), es muy raro.

Tipos de cáncer vaginal

Existen varios tipos de cáncer vaginal:

Cáncer de células escamosas: Cerca de un 70 % de los cánceres vaginales son de células escamosas, las células planas y delgadas que revisten la vagina.

Son más comunes en el área superior de la vagina cerca del cuello uterino. Son cánceres que se desarrollan lentamente. Al principio, algunas de estas células normales, sufren cambios cancerosos que, más tarde, se convierten en células cancerosas. Este proceso puede tomar muchos años.

El término médico que se usa para nombrar esta condición pre-cancerosa es: neoplasia vaginal intraepitelial el cual significa que la condición precancerosa se encuentra únicamente en la capa superficial de la vagina (el epitelio).

Existen tres tipos: VAIN, VAIN1, VAIN2 Y VAIN3. Este último indica un progreso más hacia un cáncer verdadero.

VAIN es más común en las mujeres a las que les quitaron el útero (histerectomía) y en aquellas que fueron previamente tratadas de cáncer o pre cáncer cervical.

Anteriormente, se utilizaba más el término displasia en vez de VAIN.

Adenocarcinoma: El cáncer que se inicia en las células de las glándulas, se denomina adenocarcinoma. Cerca de un 15 % de los casos de cáncer vaginal son de este tipo.

El tipo más usual de adenocarcinoma vaginal se presenta en mujeres de más de 50 años. Pero el tipo denominado adenocarcinoma de célula clara ocurre con más frecuencia en mujeres jóvenes que fueron expuestas al medicamento dietilbestrol cuando aún estaban dentro del útero materno.

Melanoma: El melanoma se produce en las células de la piel que producen el pigmento que le da color. Estos cánceres se presentan con más frecuencia en las áreas del cuerpo que se han expuesto a los rayos solares, pero igualmente se pueden formar en la vagina o en otros órganos internos.

Cerca del 9% de los casos de cáncer de vagina son de este tipo.

El cáncer varía en tamaño, color y patrón de crecimiento.

Sarcoma: El sarcoma es un cáncer que se inicia en las células de los huesos, músculos o tejido conectivo. Cerca de un 4% de los casos de cáncer vaginal son sarcomas.

Este tipo de cáncer se forma en las células profundas de la vagina, no en la superficie. Existen varios tipos de sarcomas: Rabdomiosarcomas es el más común de los sarcomas vaginales, se presenta más en niñas y es raro en adultos. El leiomiosarcomas, por el contrario, se presenta en adultos y aparece en mujeres mayores de 50 años.

Otros cánceres: Los cánceres que se inician en la vagina son más raros que los cánceres que se inician en otros órganos 8como en el cuello del útero, en el recto o en la vejiga) y después se extienden a la vagina. Estos cánceres reciben el nombre del sitio donde se iniciaron.

Igualmente el cáncer que involucra al cuello uterino y a la vagina se considera como un cáncer cervical. Igualmente, el cáncer que afecta a la vulva y a la vagina, se considera un cáncer vulvar.

Factores de riesgo

Cualquier cosa que aumenta el riesgo de contraer una enfermedad se llama factor de riesgo. Por ejemplo, exponerte a una luz solar fuerte durante mucho tiempo es un factor de riesgo para tener cáncer de piel.

Existen diferentes factores de riesgo. Algunos, como la edad y la raza, no pueden cambiarse. Otros pueden relacionarse con el estilo de vida elegido por la persona como por ejemplo fumar, beber o tener una dieta no sana. Algunos factores representan más riesgo que otros. Tener un factor de riesgo, o incluso varios, no quiere decir que la persona tendrá la enfermedad pero, no tener ningún factor de riesgo, tampoco quiere decir que NO tendrás la enfermedad.

Los científicos han descubierto que existen ciertos factores de riesgo que hacen que una mujer tenga más posibilidad de desarrollar cáncer de vagina, pero muchas de las mujeres que tienen cáncer de vagina no tienen ningún factor de riesgo aparente.

Entre los factores de riesgo del cáncer de vagina se incluyen los siguientes:

Edad avanzada (60 años o más): el cáncer de células escamosas se presenta más bien en mujeres de más de 60 años. Sólo el 15% se presenta en mujeres menores de 40 años.

Infección por virus del papiloma humano (VPH): el Virus del Papiloma Humano (VPH) es un grupo de más de 150 tipos de virus relacionados. Se les llama así porque algunos de ellos son causa de un tipo de crecimiento de tejidos llamados “papilomas o verrugas” las cuales no son cancerosas.

Los diferentes tipos de virus pueden ser causa de diferentes verrugas en diferentes partes del cuerpo. Algunos de ellos son causa de los mesquinos en manos o pies, otros pueden ser causa de las verrugas en los labios o en la lengua.

Algunos tipos de VPH pueden infectar los genitales masculinos y femeninos o el área anal produciendo verrugas que pueden apenas distinguirse o bien pueden abarcar un gran espacio de tejido. El término médico es “condiloma acuminado”. Son dos los tipos de VPH que causan casi todas las verrugas genitales: el VPH 6 y el VPH 11.

Los otros tipos de VPH se han ligado al cáncer de cuello uterino y vulva en la mujer y cáncer de pene en el hombre. Se dice que estos tipos de VPH son de alto riesgo e incluye a: el VPH 16, el VPH 18, el VPH 31 y otros.

La infección por un VPH de alto riego puede no dar signos visibles sino hasta que se desarrolla el cáncer. El VPH se pasa de una persona a otra durante el contacto de piel a piel. Una forma es a través del contacto sexual que incluye el sexo vaginal, anal u oral.

Cerca de 9 de cada 10 cánceres vaginales están ligados a la infección por VPH.

Tener antecedentes de células anormales en el cuello del útero: Esto incrementa el riesgo de presentar cáncer vaginal de células escamosas.Algunos estudios sugieren que el tratamiento del cáncer cervical con radiaciones puede incrementar el cáncer de vagina. Esto no ha sido confirmado.

Tabaquismo: esto es un factor de riesgo que duplica la posibilidad de cáncer vaginal.

Alcoholismo: en un estudio realizado a mujeres alcohólicas se encontró más casos de cáncer de vagina de los que se esperaban.

VIH: la infección con el virus de inmunodeficiencia humana que es causa del SIDA, incrementa también el riesgo de cáncer de vagina.

Irritación vaginal crónica: en algunas mujeres, los ligamentos pélvicos se han debilitado y esto permite que el útero se “caiga” a la vagina o aún hasta más afuera. A este problema se le llama “prolapso uterino” y puede irritar la vagina en forma crónica. Algunos estudios sugieren que esta irritación puede ser causa de cáncer vaginal de células escamosas. Esto no ha sido conclusivo.

Exposición a “dietiestilbestrol” (DES) durante la vida fetal (un medicamento hormonal que se les administraba a las embarazadas en riesgo de abortar durante la década de los 50´s.

¿Cuál es entonces la causa del cáncer de vagina?

La causa exacta se desconoce pero los científicos han encontrado que se asocia a los factores de riesgo que mencionamos anteriormente. Los estudios actuales están dirigidos a conocer el por qué estos factores de riesgo hacen que las células vaginales se hagan cancerosas.

Síntomas

Con frecuencia, el cáncer de vagina no causa síntomas tempranos y se descubre casualmente cuando el médico te hace una prueba de Papanicolaou de rutina.

Pero si llegaran a presentarse síntomas, éstos podrían incluir:

  • Flujo vaginal o sangrado que no es normal para ti. El sangrado puede ser anormal por lo fuerte o por el momento en que se presenta (como por ejemplo cuando llega después de la menopausia), sangrado entre los periodos o cualquier otro sangrado que sea más largo o fuerte de lo que es normal en ti.
  • Un cambio en los hábitos para ir la baño como por ejemplo tener presencia de sangre en las heces fecales o en la orina; que vayas al baño más seguido de lo que acostumbrabas o, por el contrario estar estreñida.
  • Dolor en la pelvis, en el área debajo de tu estómago y entre los huesos de las caderas, especialmente cuando orinas o cuando tienes relaciones sexuales.

Cuando se presentan síntomas, estos pueden ser causados por el mismo cáncer de vagina o por otros problemas. Es importante que acudas de inmediato a tu ginecólogo si presentas cualquiera de estos problemas.

Diagnóstico

Para detectar (encontrar) y diagnosticar el cáncer de vagina, el ginecólogo utiliza varias pruebas que examinan la vagina y otros órganos de la pelvis.

Examen físico y antecedentes: empezará por hacerte un examen físico del cuerpo para verificar tu estado de salud general y te preguntará sobre tus hábitos de salud, enfermedades anteriores y tratamientos que te hayan administrado. Y después te hará un examen pélvico.

Examen pélvico: El médico introduce uno o dos dedos cubiertos con guantes lubricados en la vagina y coloca la otra mano sobre la parte baja del abdomen para palpar el tamaño, la forma y la posición del útero y los ovarios. Después, introduce un espejo vaginal en la vagina para observar con más detenimiento las paredes de la vagina y el cuello uterino, Al mismo tiempo te hará una prueba de Papanicolaou.

En esta exploración, es probable que examine también los otros órganos de la pelvis para determinar el lugar de origen del cáncer y los órganos a los que se pudo haber diseminado.

Si se encuentran células anormales en la prueba de Papanicolaou, el médico tendrá que hacer una biopsia de tejido de la vagina para ser observada en el microscopio y determinar el tipo y estadio de las células cancerosas.

Después de diagnosticarse el cáncer de vagina, es importante para el médico determinar si las células cancerosas se diseminaron dentro de la vagina o hasta otras partes del cuerpo.

El proceso usado para determinar si el cáncer se diseminó dentro de la vagina o hasta otras partes del cuerpo se llama estadificación”. La información obtenida en este proceso, determina el “estadio” de la enfermedad. Es importante saber en qué estadio se encuentra la enfermedad para que el médico pueda planear el tratamiento que se debe aplicar.

En el proceso de estadificación, tu médico podría pedirte cualquiera de los siguientes procedimientos:

  • Biopsia: se puede realizar una biopsia para determinar si el cáncer se diseminó hasta el cuello del útero. También se puede hacer una biopsia de la vulva para determinar si el cáncer se diseminó hasta ella.
  • Radiografía del tórax: radiografía de los órganos y los huesos dentro del tórax (protegiendo el abdomen con un mandil de plomo).
  • Cistoscopia: procedimiento para observar el interior de la vejiga y la uretra y verificar si hay áreas anormales.
  • Uretroscopía: procedimiento para observar el interior de los uréteres (conductos por los que baja la orina de los riñones a la vejiga) para verificar si hay áreas anormales.
  • Proctoscopia: procedimiento para observar el interior del recto para determinar si hay áreas anormales.
  • Exploración por TC (tomografía computarizada).
  • Resonancia Magnética.
  • Linfangiografía: procedimiento mediante el cual se toman radiografías del sistema linfático. Esta prueba ayuda a determinar si el cáncer se diseminó hasta los ganglios linfáticos.

Las siguientes etapas o estadios se emplean para la clasificación del cáncer de la vagina:

Etapa 0 ó carcinoma in situ (carcinoma temprano): El cáncer de la vagina en etapa 0 es un cáncer temprano. El cáncer se encuentra dentro de la vagina únicamente y sólo en unas cuantas capas celulares.

Etapa I: El cáncer se formo y se encuentra en la vagina, pero no se ha diseminado fuera de ésta.

Etapa II: El cáncer se ha diseminado a los tejidos externos que se encuentran en la parte inmediatamente afuera de la vagina, pero no ha llegado hasta la pared y huesos de la pelvis.

Etapa III: El cáncer se ha diseminado a los huesos de la pelvis. Las células cancerosas también se pueden haber diseminado a otros órganos y a los ganglios linfáticos de la pelvis. (Los ganglios linfáticos son estructuras pequeñas, en forma de frijol, que se encuentran por todo el cuerpo y cuya función es producir y almacenar células que combaten la infección.)

Etapa IVA: El cáncer se ha diseminado a la vejiga o al recto.

Etapa IVB: El cáncer se ha diseminado a otras partes del cuerpo, como los pulmones.

Recurrente: Enfermedad recurrente significa que el cáncer ha vuelto a aparecer (recurrido) después de haber sido tratado. Puede volver a aparecer en la vagina (recurrencia localizada) o en otro lugar (recurrencia a distancia).

La probabilidad de recuperación (pronóstico) y elección de tratamiento dependerán de la etapa en la que se encuentra el cáncer (si está solamente en la vagina o se ha diseminado a otros lugares) y el estado de salud general de la embarazada.

Tratamiento

Al terminar las pruebas de diagnóstico, tu equipo médico (tu ginecólogo, un ginecólogo- oncólogo, el radiólogo y el oncólogo médico especializado en la aplicación de quimioterapia y otros medicamentos para tratar el cáncer) te hará un plan de tratamiento que dependerá del tipo de cáncer y del estadio de la enfermedad cuando ha sido diagnosticada.

Pero también tendrán que tomar en cuenta otros factores como por ejemplo tu edad, tu estado de salud, si piensas embarazarte, etc. El cáncer de vagina puede afectar tu vida sexual y tu capacidad para tener hijos. Asegúrate de entender bien los riesgos y los efectos colaterales del tratamiento antes de hacer una decisión. Es probable incluso que necesites de una segunda opinión.

Algunos tratamientos se usan únicamente para el pre cáncer de vagina:

  • La cirugía con laser (vaporizaciones). Se usa una luz de alta energía para vaporizar el tejido pre canceroso. El médico tiene que estar seguro de que se hizo biopsia de la lesión principal y que el cáncer invasivo no está presente.
  • Los tratamientos tópicos. Se aplica el medicamento directamente en la lesión pre cancerosa.

 Para el cáncer invasivo existen tres tratamientos principales:

  1. Cirugía (extracción del cáncer y parte del tejido sano que lo rodea en una operación).
  2. Radioterapia (uso de dosis elevadas de rayos X u otros rayos de alta energía  para eliminar las células cancerosas y reducir tumores).
  3. Quimioterapia (uso de medicamentos para eliminar las células cancerosas).
  • La quimioterapia se puede tomar en forma oral, o puede ponerse en el cuerpo con una aguja en una vena o músculo. La quimioterapia se denomina un tratamiento sistémico ya que los medicamentos se introducen al torrente sanguíneo, viajan a través del cuerpo y pueden destruir las células cancerosas situadas fuera de la vagina.

El objetivo del tratamiento es quitar o destruir el cáncer para prevenir que se extienda, crezca o que se vuelva a presentar. Cuando el cáncer se ha extendido, el tratamiento es paliativo para evitar dolor o bloqueo de las vías urinarias o del tracto intestinal u otros síntomas.

Cáncer de vagina y embarazo: Si el cáncer se diagnostica en la primera mitad del embarazo, la aplicación inmediata del tratamiento dependerá de la opinión del cirujano y de las preferencias de la embarazada.

En la segunda mitad del embarazo el médico debe considerar la posibilidad de inducir el parto en el momento en el que se considere que el bebé ya es viable y han madurado sus pulmones para iniciar de inmediato el tratamiento.

Pronóstico

Depende del estadio del cáncer y del tipo de tumor.

Prevención

La mejor manera de prevenir el cáncer de vagina es evitar los factores de riesgo conocidos y descubrir y tratar cualquier pre-cáncer.

Evita la exposición al VPH: las infecciones suceden principalmente en las mujeres jóvenes.

La infección por VPH es muy común y, en la mayoría de los casos, el cuerpo puede luchar contra ella, pero cuando la infección persiste, se vuelve una situación crónica y, especialmente la causada por los tipos de VPH de alto riesgo, pueden ser causa de ciertos cánceres incluyendo el cáncer de vagina.

Retrasar el momento de inicio de las relaciones sexuales puede evitar el contagio y ayuda también a que limites el número de parejas sexuales y evite que tengas sexo con alguien que, a su vez, ha tenido múltiples parejas sexuales.

Una persona puede tener VPH sin haber tenido ningún síntoma, así que la falta de papilomas o verrugas no puede decir si tiene o no VPH pero sin embargo, si está infectado puede transmitir la enfermedad.

VPH y los hombres: los dos principales factores de riego de una infección por VPH en el hombre es la circuncisión y el número de parejas sexuales. Los hombres circuncidados tienen un riesgo menor de adquirir y permanecer infectado por VPH. No es clara cuál es la razón de esto pero tampoco es una garantía ya que también se ha visto VPH en hombres circuncidados.

Condones y VPH: Los condones proveen cierta protección contra el VPH cuando se utilizan correctamente, pero no protegen completamente porque no cubren todas las regiones de la piel infectadas por VPH como puede ser la piel del área genital.

Evita el tabaquismo: esta es otra forma de disminuir el riesgo de cáncer de vagina y de otros órganos.

Descubre y da tratamiento a las células pre-cancerosas. La mayoría de los cánceres de células escamosas inician como cambios pre-cancerosos en las células epiteliales a los que se les llama “neoplasias intraepiteliales o VAIN” las cuales pueden estar presentes durante muchos años antes de cambiar a un verdadero cáncer invasivo.

Aunque un frotis de Papanicolaou es una herramienta efectiva de revisión para cáncer cervical, no se puede confiar totalmente en ella para detectar cáncer vaginal. Sin embargo, si se realizan exámenes ginecológicos regulares, se podría reducir la mortalidad por cáncer vaginal ya que permiten al médico detectarlo a tiempo. Además, si informas a tu médico que has estado expuesta a DES en el útero, esto le permitirá obtener una supervisión más detallada.

Por otra parte, en la actualidad se ha desarrollado una vacuna para prevenir la infección por VPH, que puede prevenir tanto el cáncer vaginal y cervical relacionado con la infección por VPH. Habla con tu médico para conocer más sobre esta vacuna.

Documento elaborado con la colaboración y supervisión del médico cirujano especialista en oncología Dr. Eduardo Maafs Molina.

 Referencias:

Placenta Previa
Complicaciones, Embarazo, Otras

Placenta Previa

La placenta es un órgano fundamental en el embarazo, ya que constituye la conexión vital del bebé con la madre. Su nombre proviene del latín y significa “torta plana”, refiriéndose a su apariencia en humanos.

¿Cuándo se forma la placenta?

La placenta se empieza a formar en el mismo momento de la implantación del embrión en la pared uterina, acontecimiento que ocurre aproximadamente a la semana de haberse producido la fecundación. La placenta se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto.

¿Cuál es la función de la Placenta?

Su principal misión es la de transmitir los nutrientes al bebé. El nivel de flujo sanguíneo hacia el útero –a través del cordón umbilical- es de unos 500-700 ml por minuto. Gracias a esa sangre, suministra al bebé oxígeno (funciona de “pulmón fetal”), nutrientes y hormonas.

La placenta realiza para el feto funciones muy parecidas a las del hígado para el adulto, ya que sirve de reserva de nutrientes, modifica algunas sustancias antes de ingresarlas al feto y contribuye a la regularización de la glucemia fetal (azúcar en la sangre); estas funciones van disminuyendo al desarrollarse el hígado fetal.

También se encarga de los desechos del bebé, sobre todo del anhídrido carbónico que hace pasar al torrente sanguíneo materno para eliminarlo. La madre elimina esos desechos a través de los riñones.

De este modo, la placenta actúa también como un filtro encargado de mantener estas sustancias nocivas alejadas del sistema orgánico de tu bebé. Sirve de filtro pero hay sustancias que consiguen penetrar en la placenta como por ejemplo las drogas, por eso muchos medicamentos están prohibidos en el embarazo.

Otra de las misiones es la función endocrina, esto es, la fabricación de hormonas, entre ellas la gonadotropina coriónica humana, que es la que permita que el embarazo siga delante. Esta hormona es la que se mide en las pruebas de embarazo.

Igualmente sintetiza estrógenos u hormonas sexuales de tipo femenino, que juegan un papel muy importante en la implantación del embrión, el desarrollo de las mamas y lactógeno placentario, que controla el metabolismo materno y estimula el crecimiento del bebé. Todas estas hormonas contribuyen a asegurarse de que el cuerpo de la mujer vaya atravesando los cambios apropiados durante el embarazo.

Si bien muchos microorganismos como bacterias, gérmenes o tóxicos no son capaces de atravesar la placenta, por lo que el feto está protegido durante una época en la que su sistema inmune no está maduro, la mayoría de los virus sí son capaces de atravesar o romper esta barrera.

Resulta increíble tan sólo imaginar que este pedazo de carne llamado placenta, del que es tan fácil deshacerse, sea en realidad un laboratorio que hizo funciones respiratorias, digestivas, excretoras, endócrinas (hormonales) durante la etapa más crítica del desarrollo del ser humano, funciones todas que, posteriormente, requerirán de la actividad conjunta de muchos órganos y sistemas interrelacionados para mantener la vida extrauterina y adulta.

¿Dónde se sitúa la placenta?

Una vez implantada y bien sujeta en la pared uterina, la placenta no se mueve.

Durante el embarazo, la placenta se desplaza a medida que el útero se estira y crece. Al inicio del embarazo, es muy común que la placenta esté en la parte baja en el útero, pero a medida que el embarazo continúa, la placenta se desplaza hacia la parte superior de éste debido a que su crecimiento es mucho menor al crecimiento del útero y el borde placentario se aleja poco a poco del cuello uterino.

Hacia el tercer trimestre, la placenta debe estar cerca de la parte superior del útero, de manera que el cuello uterino esté despejado para el parto.

                                                             

Sólo entre las semanas 16 a la 20 puede establecerse si su ubicación es anormalmente baja o no, de ser así se la denominaría  placenta de inserción baja o placenta previa.

¿Cuánto vive la placenta?

Como todo órgano, la placenta tiene un proceso biológico: nace, crece y muere. ¿Y hasta cuándo vive la placenta? Tanto como el embarazo: aproximadamente 40 semanas. Crece durante todo el embarazo, aunque en las últimas semanas comienza a envejecer.

A partir de las 41ª semana hay más riesgo de que no funcione correctamente y deje de transmitir los nutrientes que el bebé necesite para crecer, es lo que se denomina “placenta envejecida o vieja”.

Cuando acaba la gestación la placenta suele medir 1,5-3 centímetros de grosor y de 15-20 centímetros de diámetro y pesa alrededor de 450-550 gramos, sin tener en cuenta el cordón umbilical al que está unida.

El parto no finaliza hasta que la madre no expulsa la placenta, es decir, hasta la última fase del parto, llamada “alumbramiento”, en la que sigue habiendo contracciones.

Una vez que sea expulsada, el médico deberá controlar que esté completa, ya que si han quedado restos en el interior del útero podrían presentarse complicaciones. Y además se controla el estado de la placenta la cual puede dar pistas sobre el estado del bebé.

¿Qué es la “placenta previa”?

La placenta previa se considera una complicación del segundo trimestre del embarazo, pues es cuando el cuello empieza a tener modificaciones por las contracciones, como son el borramiento, la formación del segmento y finalmente la dilatación, que al ocurrir en el sitio de la inserción placentaria producen la ruptura de vasos sanguíneos o despegamiento placentario que puede ocasionar hemorragias graves con funestas consecuencias para el bebé y para la mamá.

La placenta previa pone en un riesgo muy alto a la madre y al feto. La madre esta en riesgo severo de un sangrado incontrolable (una hemorragia) con pérdidas importantes de sangre lo cual pone en riesgo el aporte de oxígeno al feto ya que la única fuente que recibe, proviene de la madre.

La placenta previa aumenta el riesgo de un trabajo de parto pretérmino y, por lo tanto, la posibilidad de que el bebé nazca prematuramente.

Clasificación de la placenta previa

La placenta previa puede ser:

  • Total cuando se implanta sobre el orificio interno del cuello uterino obturándolo por completo.

                                                                            placenta1

  • Parcial cuando cubre parte del orificio interno del cuello uterino.

                                                                          placenta2

  • Marginal cuando se ubica a la orilla del orificio interno del cuello del útero.

                                                                            placenta3

  • Inserción baja cuando está situada a 2 cm del orificio interno de cuello uterino pero sin alcanzarlo.

                                                                              placenta4

Incidencia

La placenta previa se presenta en 1 de cada 200 embarazos.

Factores de riesgo

Un factor de riesgo es aquello que aumenta la probabilidad de adquirir una enfermedad o afección. Los factores de riesgo para placenta previa incluyen:

  • Múltiples embarazos en los que la zona de inserción de la placenta en las sucesivas gestaciones va siendo sustituida por tejido cicatrizal restando terreno apto para la implantación de la zona habitual.
  • Edad materna avanzada
  • Cicatrices uterinas producidas por cirugías anteriores: cesáreas u operaciones por malformaciones uterinas.
  • Anormalidades uterinas que impiden la implantación normal de la placenta.
  • Embarazo múltiple (dos o más fetos).
  • Tabaquismo.
  • Consumo de Cocaína.
  • Abortos previos, espontáneos o provocados.

Signos y síntomas

Metrorragia: Las mujeres con placenta previa a menudo se presentan sin dolor y reportando un sangrado vaginal súbito de color rojo brillante. El sangrado a menudo se inicia levemente y puede aumentar progresivamente a medida que la zona de separación placentaria aumenta (desprendimiento de placenta), en muchas pacientes el sangrado va acompañado de contracciones uterinas.

Los movimientos del bebé son normales y la embarazada se siente bien salvo por la preocupación que le ocasiona el sangrado vaginal. Si el sangrado ha sido profuso, puede presentar debilidad, mareo y palpitaciones.

Se debe sospechar una placenta previa si hay sangrado después de las 24 semanas de gestación.

En el examen abdominal, el médico puede encontrar al feto en una situación oblicua, transversa o presentación de nalgas como consecuencia de la posición anormal de la placenta.

En el 10% de los casos, la placenta se empieza a separar de la pared uterina (sería un desprendimiento prematuro de placenta) y hay dolor.

El 25 % de las pacientes inician el trabajo de parto en los días siguientes. Muchas veces la placenta previa no causa sangrado hasta que se inicia el trabajo de parto.

Diagnóstico

Se realiza por medio de un ultrasonido transabdominal. El diagnóstico diferencial entre una placenta previa y un desprendimiento prematuro de placenta se hace de manera muy precisa con el ultrasonido vaginal.

Se considera placenta previa cuando hay sangrado vaginal después de la semana 20 de embarazo. El examen pélvico digital puede aumentar el sangrado y muchas veces, de manera espontánea, se presenta un sangrado masivo. Por lo tanto, el examen pélvico se hace cuando el diagnóstico de placenta previa ha sido descartado después de haber realizado el ultrasonido transabdominal.

El médico pedirá también un análisis de sangre completo para determinar anemia, grupo sanguíneo y Rh o algún otro problema.

Diagnóstico diferencial

Es muy importante que el médico descarte cualquier otro trastorno que se puede presentar como causa del sangrado incluyendo:

  • Desprendimiento prematuro de la placenta.
  • Cervicitis (infección del cuello uterino).
  • Ruptura prematura de membrana (blosa).
  • Parto pretérmino.
  • Vaginitis (infección de la vagina).
  • Desgarro o laceración del cuello uterino o de la vagina.
  • Aborto espontáneo.

Tratamiento

En las mujeres en las que, por los síntomas, se sospecha de una de placenta previa, se necesita de un monitoreo del corazón fetal.

En la placenta previa es común que el sangrado sea abundante, sin dolor y la sangre es mas brillante que en el desprendimiento prematuro de placenta, pero clínicamente la diferenciación no es posible.

Se debe determinar qué tan urgente es el parto, esto se sabe con el monitoreo del corazón fetal para detectar si hay sufrimiento fetal, además se requiere de una muestra de líquido amniótico para valorar la madurez pulmonar del feto.

Para la mayoría de los sangrados antes de la 36, se recomienda hospitalización, reposo moderado, evitar estar de pie y evitar las relaciones sexuales que pueden causar sangrado y contracciones. Si el sangrado se detiene, puede caminar y se le permitirá salir del hospital.

Si el sangrado es antes de las 34 semanas, se considerará indicar corticoesteroides para acelerar la madurez pulmonar. Si se presenta un 2º episodio de sangrado las pacientes son readmitidas en el hospital y se quedan en observación hasta que nace el bebé.

Adelantar el parto está indicado cuando el sangrado es severo, la madre o el feto está inestable o si la madurez pulmonar fetal es confirmada.

El parto es casi siempre es por cesárea, pero el parto vaginal puede llevarse a cabo cuando inserción de la placenta es baja, la cabeza del feto comprime de manera efectiva la placenta, el trabajo de parto está avanzado o si son 23 semanas de embarazo y se espera un parto rápido.

Complicaciones

Las pacientes con placenta previa, o una placenta con inserción baja, tiene riesgos de:

  • Mala presentación fetal.
  • Ruptura prematura de membranas.
  • Shock por hemorragia (que puede ser por varias causas).
  • Restricción del crecimiento fetal.
  • Riesgo de infección y formación de coágulos sanguíneos.

Hemorragia de la segunda mitad del embarazo

Dentro de las causas más importantes de sangrado genital durante la segunda mitad del embarazo y el trabajo de parto, se encuentran la placenta previa, la placenta Acreta y la vasa previa.

La Vasa Previa es una condición de alto riesgo obstétrico en la cual vasos sanguíneos de la placenta o del cordón umbilical, están atrapados entre el feto y la apertura el canal del parto, lo que pone en riesgo de muerte al feto, por hemorragia debido al rompimiento de los vasos sanguíneos en el momento que se rompen las membranas durante el trabajo de parto y parto.

Otro peligro es la falta de oxígeno al feto.

                                                                           placenta5

La vasa previa se presenta frecuentemente cuando:

  • Hay una inserción baja de la placenta debido a: cicatrices en el útero por un aborto previo o por dilataciones y curetajes.
  • Cuando la placenta presenta una formación anormal como la Placenta Bipartida o Bilobulada. La placenta está dividida en dos lóbulos separados pero unidos entre sí por los vasos primarios y por las membranas, este tipo es una variedad rara, la retención de un lóbulo después del parto producirá complicaciones hemorrágicas y de infecciones.
  • Fertilizaciones in vitro.
  • Embarazos múltiples (gemelos, triates etc.).

La Vasa previa puede no ser detectada hasta que se rompen los vasos sanguíneos fetales. La disminución de la mortalidad fetal depende del DIAGNÓSTICO PRENATAL.

Cuando la vasa previa es detectada antes del trabajo de parto, hay una mayor posibilidad de que sobreviva el feto. La vasa previa se puede detectar desde las semana 16 del embarazo con un ultrasonido vaginal en combinación con un Doppler de color.

Cuando la vasa previa es diagnosticada, se programa la cesárea antes de que se inicie el trabajo de parto y se puede salvar la vida del bebé. La cesárea se debe realizar con tiempo para evitar una emergencia, pero considerando evitar problemas asociados con la Prematurez

Prevención

La consulta prenatal desde el inicio del embarazo, permite al médico hacer el diagnóstico antes de que se presenten los síntomas y puede sugerir medidas preventivas para evitar que se produzcan sangrados más adelante. Podrás tener un monitoreo continuo hasta que el embarazo llegue a término.

Referencias

Cáncer y embarazo, Complicaciones

Cáncer de tiroides en el embarazo

¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen formando nuevas células y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para facilitar el crecimiento. Una vez que se llega a la edad adulta, la mayoría de las células sólo se dividen para remplazar las células desgastadas o las que están muriendo y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer de manera descontrolada. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del organismo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que remplazan al tejido normal. A este proceso se le conoce como metástasis. Ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro organismo.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy distinta. Por esta razón, las personas con cáncer necesitan un tratamiento que sea específico para el tipo particular de cáncer que les afecta.

¿Qué es el cáncer de tiroides?

Es el crecimiento y proliferación anormal de las células del tiroides que forman un tumor o nódulo dentro de la glándula. Es el más común de los cánceres llamados “endócrinos”. Aunque la gran mayoría de los nódulos tiroideos son benignos (99%), o sea, no cancerosos, una pequeña proporción de estos nódulos sí contienen cáncer de tiroides. Es por esta posibilidad que la evaluación de un nódulo tiroideo está dirigida a descubrir un potencial cáncer de tiroides.

El cáncer de tiroides es uno de los pocos cánceres que ha incrementado su tasa de incidencia y puede presentarse en cualquier grupo de edad, desde la infancia hasta la edad mayor. El número es mayor en mujeres que en hombres.

Aunque el embarazo NO es la causa del cáncer de Tiroides, se ha visto que las mujeres tienen tres veces más tendencia que los hombres a padecer este tipo de cáncer y esto se incrementa con la edad.

Para poder entender el cáncer de tiroides, resulta útil conocer sobre la estructura normal y el funcionamiento de esta glándula.

¿Qué es el tiroides?

 La glándula tiroides es una glándula endócrina localizada debajo del cartílago tiroideo (la manzana de Adán), en la parte delantera del cuello. En la mayoría de las personas no se puede ver o palpar. Esta glándula, en forma de mariposa, tiene dos lóbulos, el lóbulo derecho y el lóbulo izquierdo, que están unidos por un istmo angosto.

Tiroides

La glándula Tiroides está encargada de “fabricar” dos hormonas principales llamadas T3 y T4, las cuales ayudan a regular el metabolismo de una persona.

Estas hormonas son también necesarias para el desarrollo normal de órganos como el corazón y el cerebro en los niños y para el funcionamiento normal de la reproducción humana.

La glándula tiroidea tiene dos tipos principales de células:

  • Las células foliculares usan yodo de la sangre para producir la hormona tiroidea, la cual ayuda a regular el metabolismo de una persona. Demasiada hormona tiroidea (una afección llamada hipertiroidismo) puede causar que una persona tenga palpitaciones aceleradas o irregulares, dificultad para dormir, intranquilidad, hambre, pérdida de peso y una sensación de calor. Por otra parte, muy poca hormona (hipotiroidismo) causa que una persona sea más lenta, se sienta cansada y gane peso.
    • La cantidad de hormona tiroidea segregada por la tiroides es regulada por la glándula pituitaria, en la base del cerebro, la cual produce una sustancia llamada hormona estimulante de tiroides (TSH, por sus siglas en inglés).
  • Las células C (también llamadas células parafoliculares) producen calcitonina, una hormona que ayuda a controlar cómo el cuerpo usa el calcio.

Otras células menos comunes en la glándula tiroidea incluyen las células del sistema inmunitario (linfocitos) y las células de apoyo (estromales).

Cada tipo de célula genera diferentes tipos de cáncer. Las diferencias son importantes porque afectan cuán grave es el cáncer y el tipo de tratamiento que se necesita.

En la glándula tiroides se pueden originar muchos tipos de crecimientos y tumores. La mayoría de estos son benignos (no cancerosos), pero otros son malignos (cancerosos), es decir, se pueden propagar a los tejidos cercanos y a otras partes del cuerpo.

El embarazo tiene un impacto profundo en la glándula Tiroides la cual aumenta casi un 10% en tamaño y casi un 50% en la producción de sus hormonas (T3 y T4) las cuales permanecen elevadas hasta el parto. Existe también una fuerte evidencia de que el nivel en sangre de la hormona estimulante del tiroides, la TSH, disminuye durante el embarazo.

En el embarazo, además, hay que tener en cuenta dos factores, el tiroides de la madre y el tiroides del niño. Cada cual tiene su propia personalidad y requiere sus propias atenciones.

Tiroides del bebé: Durante el embarazo el embrión primero y el feto después están muy protegidos. Tienen dos posibilidades de utilizar las hormonas tiroideas: las que él mismo fabrica y las de su madre que pasan la placenta.

Tiroides de la Madre: modificaciones inducidas por el embarazo: El embarazo es un impacto importante para tu tiroides que modifican, naturalmente, los niveles de hormonas tiroideas en tu sangre. El tiroides de la madre durante el embarazo lleva una carga adicional de trabajo.

En el embarazo el tiroides de la madre puede crecer un poco. Esto ocurre entre un 10 – 15 % de los casos. Posteriormente regresa a su tamaño normal.

Nódulos y agrandamientos tiroideos benignos

Los cambios en el tamaño y la forma de la tiroides a menudo se pueden palpar o incluso pueden ser descubiertos por ti misma o por tu médico.

El término médico para una glándula tiroides anormalmente agrandada es bocio. Algunos bocios son difusos, es decir que toda la glándula está agrandada. Otros bocios son nodulares, lo que significa que la glándula está agrandada y tiene uno o más nódulos (protuberancias).

Existen muchas razones por las que la glándula tiroides pudiera estar más grande de lo usual y, en la mayoría de los casos, esto no es cáncer. Los bocios difusos y nodulares usualmente son causados por un desequilibrio en ciertas hormonas. Por ejemplo, cuando no se obtiene suficiente yodo en la dieta pueden ocurrir cambios en los niveles hormonales y causar un bocio.

A las masas o protuberancias en la glándula tiroides se les llama nódulos tiroideos. La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos, pero alrededor de uno de 20 es canceroso (lea la próxima sección). Algunas veces estos nódulos producen demasiada hormona tiroidea, lo que causa hipertiroidismo.

La mayoría de los nódulos son quistes llenos de líquido o de hormona tiroidea almacenada llamada coloide.

Los nódulos sólidos tienen poco líquido o coloide. Estos nódulos tienen más probabilidad de ser cancerosos que los nódulos llenos de líquido. Aun así, la mayoría de nódulos sólidos no son cáncer. Algunos tipos de nódulos sólidos, como los adenomas y los nódulos hiperplásicos, tienen demasiadas células, pero estas células no son cancerosas.

Tipos de cáncer de Tiroides

 Existen cuatro tipos:

  1. El más común es el cáncer papilar tiroideo. Es una de las formas más curables y tiene el 97% de éxito. Los carcinomas papilares suelen crecer muy lentamente, y por lo general se original en un solo lóbulo de la glándula tiroides.
  2. El cáncer folicular tiroideo también es muy común y también tiene un porcentaje de éxito en la curación bastante elevado. Éste es más común en los países donde las personas no reciben suficiente yodo en la alimentación. Por lo general, estos cánceres no se propagan a los ganglios linfáticos, aunque se pueden propagar a otras partes del cuerpo, tal como los pulmones o los huesos.
    • Probablemente, el pronóstico para el carcinoma folicular no es tan favorable como el del carcinoma papilar, aunque sigue siendo muy favorable en la mayoría de los casos.
  3. Los otros dos tipos son bastante raros e incluyen al cáncer medular tiroideo y al cáncer anaplástico tiroideo. Este cáncer a menudo se propaga rápidamente hacia el cuello y otras partes del cuerpo, y es muy difícil de tratar.
    • Estos dos tipos de cáncer tiroideo son más difíciles de curar.

Síntomas

La mayoría de los nódulos tiroideos no causan ningún síntoma. El médico generalmente los descubre durante el examen físico de rutina o es probable que tú misma notes un bulto en la parte anterior del cuello cuando te mires en el espejo o alguien de tu familia lo note. Cualquier nódulo o “bolita” en el cuello que no desaparece en dos semanas, debe ser evaluado por el médico.

Los síntomas varían dependiendo del tipo de cáncer tiroideo, pero pueden abarcar

  • Tos
  • Dificultad para deglutir
  • Agrandamiento de la glándula tiroides
  • Ronquera o cambios en la voz
  • Hinchazón en el cuello
  • Tumor (nódulo) tiroideo

Algunas personas con nódulos tiroideos se pueden quejar de dolor en el cuello, la mandíbula o el oído. Si el nódulo es suficientemente grande, puede causar dificultad para tragar, “un cosquilleo en la garganta”, o dificultad respiratoria si ejerce presión en el tubo respiratorio. Raras veces, se puede producir ronquera si el nódulo irrita el nervio que va a la laringe.

Dado que el cáncer de tiroides tiene un patrón de crecimiento muy lento, cuando existen estos síntomas es importante que se lo reportes al médico quien seguramente te hará los estudios necesarios para establecer el diagnóstico.

Causa

No se sabe cuál es la causa de los nódulos tiroideos no cancerosos. A veces, la falta de yodo en la dieta puede hacer que la glándula tiroides produzca nódulos. Algunos nódulos autónomos tienen un defecto genético que los hace crecer.

No hay evidencia científica de que el embarazo empeore el pronóstico del cáncer de tiroides que se diagnostica durante el embarazo o de que los embarazos subsecuentes van a incrementar el riesgo de que el cáncer recurra. Tampoco hay evidencia de que el cáncer de tiroides complique el embarazo.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo asociados al cáncer de tiroides incluyen una historia familiar con algún pariente cercano con este tipo de cáncer, el género (las mujeres tienen una mayor incidencia de cáncer de tiroides), la edad (la mayoría de los casos ocurren en personas mayores de 40 años aunque este padecimiento puede afectar a cualquier grupo de edad, desde la infancia hasta la edad madura) y previa exposición de la glándula tiroidea a la radiación.

La exposición puede ocurrir a raíz de:

  • Radioterapia en el cuello (especialmente en la niñez)
  • Exposición a la radiación por desastres en plantas nucleares

Otros factores de riesgo son antecedentes familiares de cáncer tiroideo y de bocio crónico.

Clasificación por estadios del cáncer de Tiroides

La clasificación por etapas (estadios) o estadificación es el proceso de determinar si el cáncer se ha propagado y, de ser así, hasta dónde. La etapa de un cáncer es uno de los factores más importante para seleccionar las opciones de tratamiento y para predecir su probabilidad de cura.

La clasificación por etapas se basa en los resultados del examen físico, la biopsia y los estudios por imágenes (ecografía, gammagrafía con yodo radioactivo, CT, MRI, radiografía del tórax, y/o PET).

El sistema más comúnmente usado para describir las etapas del cáncer de tiroides es el sistema TNM delAmerican Joint Committee on Cancer (AJCC)

El sistema TNM se basa en tres piezas clave de información:

  • La letra T indica el tamaño del tumor primario y si éste ha crecido hacia el interior de las áreas cercanas.
  • La N describe la extensión de la propagación a los ganglios o nódulos linfáticos adyacentes (regionales). Los ganglios linfáticos son grupos de células del sistema inmunológico, tienen la forma de un frijol, y es el lugar donde a menudo se propagan primero los cánceres.
    • Las células de los cánceres de tiroides pueden pasar a los ganglios linfáticos en las áreas del cuello y tórax.
  • La M indica si el cáncer se ha propagado (ha producido metástasis) a otros órganos del cuerpo. (El cáncer de tiroides se propaga con más frecuencia a los pulmones, el hígado y los huesos).

 Los números o las letras que aparecen después de la T, N y M proveen más detalles acerca de cada uno de estos factores. Los números del 0 a 4 indican la gravedad en forma creciente. La letra X corresponde a una categoría que no puede ser evaluada porque la información no está disponible

Diagnóstico

El cáncer de tiroides no está asociado a ningún síntoma en las primeras etapas, pero conforme avanza la enfermedad, se pueden presentar síntomas como ronquera, tos, dificultad para tragar, inflamación del cuello y la formación de bolitas o nódulos que son descubiertas por la misma persona al tocarse esa zona del cuello.

Los nódulos generalmente se descubren durante el examen del cuello que hace el médico por otra razón, como por ejemplo durante el examen físico de rutina o cuando estás enferma con un catarro o gripe. La conversación entre el ginecólogo y la embarazada, la observación y la exploración clínica, permiten el diagnóstico de las alteraciones tiroideas, tanto funcionales como morfológicas.

Tu médico palpará el cuello en la zona donde se encuentra esta glándula para ver si toda la glándula está aumentada de tamaño, si existe un solo nódulo, o si tienes muchos bultos o nódulos en esta glándula.

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Una vez que se descubre el nódulo, tu médico tratará de determinar si es el único problema que tienes en el tiroides o si ha sido afectada toda la glándula. Los exámenes de laboratorio iniciales pueden incluir pruebas de sangre para medir los niveles de hormona tiroidea (tiroxina o T4) y hormona estimulante de la tiroides (TSH) en la sangre para saber si tu glándula tiroides está funcionando normalmente. La mayoría de las personas afectadas con nódulos tiroideos suelen tener pruebas de función tiroidea normales.

Rara vez es posible determinar, solo con el examen físico y los exámenes de sangre, si un nódulo es canceroso y por eso la evaluación de un nódulo de tiroides con frecuencia requiere de pruebas especializadas como una punción de tiroides con aguja fina, y otros estudios especializados de imagen.

  • Punción de la tiroides con aguja fina: Una punción con aguja fina de un nódulo tiroideo puede sonar atemorizante, pero la aguja que se utiliza es muy pequeña y se puede utilizar anestesia local. Este procedimiento sencillo se puede realizar en el consultorio del doctor. Con la aguja fina el médico extrae células del nódulo que serán luego examinadas en el microscopio. El resultado puede ser reportado como benigno, sospechoso, maligno, o inadecuado. Cualquier embarazada que tenga un nódulo de más de 1 cm. deberá ser evaluada con este procedimiento.
    • Esta es la herramienta más importante para el diagnóstico de un nódulo tiroideo que se ha descubierto durante el embarazo y se les hace a todas las gestantes que están antes de la semana 20 del embarazo. Es segura, no muy costosa y ayuda a distinguir a la embarazada que se puede mantener en observación de la que necesita cirugía inmediata.
  • Centellograma tiroideo: El centellograma tiroideo utiliza una pequeña cantidad de una sustancia radiactiva, generalmente yodo radiactivo, para obtener una imagen de la glándula tiroides. No se debe utilizar este método durante el embarazo.
  • Ultrasonido o Ecografía de la tiroides: Esta prueba de alta sensibilidad puede determinar si un nódulo es sólido o quístico (de contenido líquido), y puede determinar el tamaño exacto del nódulo. Ciertas características ecográficas de los nódulos son más frecuentes en los nódulos cancerosos que en los no cancerosos.
    • Este estudio puede ayudar al médico para llevar a cabo la biopsia con aguja fina, especialmente si el nódulo es pequeño o difícil de palpar.
  • Tiroglobulina: La tiroglobulina es una proteína producida por la glándula tiroides. La medida del nivel de esta proteína en la sangre no se puede utilizar para diagnosticar cáncer de tiroides, aunque puede ser útil después del tratamiento. Una manera común de tratar el cáncer de tiroides es mediante la extirpación quirúrgica de la mayor parte de la tiroides y luego usar yodo radioactivo para destruir cualquier célula de tiroides remanente. Estos tratamientos deben causar un nivel muy bajo de tiroglobulina en la sangre dentro de varias semanas.
    • Si el nivel no es bajo, esto podría significar que aún existen células del cáncer de tiroides en el cuerpo. Un nuevo aumento en el nivel después de haber estado bajo, es un signo de que el cáncer podría estar regresando.

Tratamiento

El tratamiento que se dará a un nódulo tiroideo descubierto en una mujer embarazada, es similar al que se da a las no embarazadas excepto por el hecho de que las radiaciones con yodo radioactivo están contraindicadas.

El equipo médico, que incluye a un grupo de médicos especialistas: ginecólogo, oncólogo, endocrinólogo, anestesiólogo, etc., elaborará un plan específico para tu caso tomando en cuenta una serie de factores incluyendo el tipo de cáncer, el tamaño y la localización del tumor, el estadio del cáncer, los efectos colaterales del tratamiento, la etapa del embarazo, tu edad, tu salud y voluntad.

Las decisiones que tome el equipo médico estarán hechas para dar a la madre la mayor posibilidad para recuperarse del cáncer y al mismo tiempo minimizar los riesgos para el bebé evitando aquellas intervenciones que puedan afectarlos.

Cirugía: Todos los nódulos tiroideos que se descubre que contienen cáncer o los que se sospecha que puedan ser cancerosos, deben ser eliminados quirúrgicamente por un cirujano con experiencia, siempre trabajando en equipo con tu ginecólogo y el anestesiólogo para vigilar el bienestar de tu bebé.

Cuando los nódulos se descubren durante el primer trimestre, es probable que tu médico elija realizar la cirugía hasta el segundo trimestre. El cáncer de tiroides avanza, por lo general, muy lentamente y eso le da la oportunidad de esperar -a veces- hasta el momento del parto.

Esto es principalmente porque, como complemento de la terapia, después de la cirugía se administrarán dosis de yodo radioactivo –el cual puede dañar al feto- para asegurarse de que se acaba con todas las células cancerosas que puedan haber quedado.

 Si el cáncer es agresivo y se disemina rápidamente, la cirugía tendrá que llevarse a cabo en cualquier etapa del embarazo.

 Medicamentos: Una mujer embarazada que a quien se le diagnostica cáncer de tiroides y que está esperando el parto para que le hagan la cirugía, puede recibir tratamiento con hormona tiroidea. El objetivo es hacer que la glándula no trabaje y esto ayude a que el nódulo se disminuya de tamaño (se llama tratamiento supresivo). O bien puede mantenerse una vigilancia cuidadosa hasta que se pueda hacer la cirugía.

 Aunque estés en tratamiento supresivo con hormona tiroidea o no, puede ser necesario repetir la biopsia si el nódulo crece. También, aún cuando la biopsia sea benigna, si el nódulo crece, es probable que tu médico te recomiende la cirugía.

 Aunque no se ha demostrado que la hormona tiroidea dañe el desarrollo del bebé, la mayoría de los médicos prefieren esperar hasta después del embarazo para empezar a administrarlo.

 Tratamiento con yodo radioactivo: Si el tratamiento con yodo radioactivo es indispensable o conveniente y dado que no se puede administrar durante el embarazo, probablemente después del parto, tu médico iniciará este tratamiento.

Los embarazos subsecuentes después de la administración de yodo radioactivo parecen ser seguros. No se han reportado casos de muerte en útero, malformaciones, muertes tempranas o malignidades en los hijos. Se recomienda de uno a dos años de espera para volver a embarazarse después del tratamiento con yodo radioactivo para asegurarse de que la función del tiroides es estable y que el cáncer está en remisión.

Lactancia: El yodo radioactivo no debe darse a mujeres que están amamantando.

Cómo afrontar el embarazo y el cáncer

Es difícil sobrellevar el diagnóstico de cáncer durante el embarazo. Por este motivo, los expertos recomiendan compartir los sentimientos con alguna persona de confianza, como un familiar, amigo o consejero. Muchos centros contra el cáncer tienen especialistas que pueden ayudar.

Antes de decidir, tú y los médicos deben determinar el mejor tratamiento y los posibles riesgos para el feto. La decisión de someterse a una prueba o tratamiento depende finalmente de tu decisión. No obstante, antes de tomarla debes estar perfectamente informada de las opciones, beneficios y riesgos.

Dependiendo del estado del cáncer y del trimestre de embarazo, es posible que el médico decida esperar al nacimiento o inducir el parto antes de fecha, antes de comenzar con el tratamiento.

Prevención

No se conoce ninguna forma de prevención. Conocer el factor de riesgo (como la radioterapia previa en el cuello) puede permitir el diagnóstico y el tratamiento más temprano.

Algunas veces, a las personas con fuertes antecedentes familiares y mutaciones genéticas relacionadas con el cáncer tiroideo les extirparán la glándula tiroides para propósitos preventivos.

Pronóstico

La calidad de vida de los individuos afectados con cáncer de tiroides está basada en la severidad del cáncer y la respuesta de las células cancerígenas y el organismo al tratamiento.

Mientras que el pronóstico para la mayoría de los pacientes con cáncer de tiroides es muy bueno, la tasa de recurrencia puede llegar al 30% presentándose el cáncer décadas después del diagnóstico inicial.

Es por esto que es importante que, durante toda tu vida, te hagas una revisión anual para detectar si el cáncer resurge. Esta revisión puede incluir una revisión de la historia médica junto con algunos exámenes de sangre apropiados para el tipo de cáncer y tratamiento, un examen físico y algunos estudios de imagen como ultrasonido, rayos X de tórax, tomografía computarizada, resonancia magnética y otras.

¿El embarazo afecta el pronóstico del cáncer de Tiroides? La mayoría de los estudios realizados indica que el pronóstico no empeora. La cirugía puede posponerse hasta después del parto sin aimpactar la recurrencia o mortalidad.

Se desconoce el impacto en mujeres embarazadas con cáncer de Tiroides anaplásico o medular. (fuente: thyca.org)

Documento elaborado con la colaboración y supervisión del médico cirujano especialista en oncología Dr. Eduardo Maafs Molina.

Referencias

Cáncer y embarazo, Complicaciones, Otras

Cáncer de Seno (mama) en el embarazo

Los procesos oncológicos que con más frecuencia se asocian al embarazo son el cáncer de mama y el cáncer invasor de cuello uterino, representando cada uno el 25% del total de cánceres y embarazo. El 3% de estos cánceres ocurren durante la gestación complicando 1 de cada 3000 embarazos.

El cáncer de seno se considera “asociado” al embarazo si es diagnosticado durante el embarazo o hasta un año posterior al parto.

 ¿Qué es el cáncer?

El cuerpo está compuesto por millones de millones de células vivas. Las células normales del cuerpo crecen, se dividen formando nuevas células y mueren de manera ordenada. Durante los primeros años de vida de una persona, las células normales se dividen más rápidamente para facilitar el crecimiento. Una vez que se llega a la edad adulta, la mayoría de las células sólo se dividen para remplazar las células desgastadas o las que están muriendo y para reparar lesiones.

El cáncer se origina cuando las células en alguna parte del cuerpo comienzan a crecer de manera descontrolada. Existen muchos tipos de cáncer, pero todos comienzan debido al crecimiento sin control de células anormales.

En la mayoría de los casos, las células cancerosas forman un tumor. Las células cancerosas a menudo se trasladan a otras partes del organismo donde comienzan a crecer y a formar nuevos tumores que remplazan al tejido normal. A este proceso se le conoce como metástasis. Ocurre cuando las células cancerosas entran al torrente sanguíneo o a los vasos linfáticos de nuestro organismo.

Los diferentes tipos de cáncer se pueden comportar de manera muy distinta. Por esta razón, las personas con cáncer necesitan un tratamiento que sea específico para el tipo particular de cáncer que les afecta

¿Qué es el cáncer de seno?

El cáncer de seno (mama) es una afección por la cual se forman y proliferan células malignas (cancerosas) en los tejidos de la mama.

Existen dos tipos principales:

  • El carcinoma ductal que comienza en los conductos que llevan leche desde la mama hasta el pezón. La mayoría de los cánceres de mama son de este tipo.
  • El carcinoma lobulillar comienza en partes de las mamas, llamadas lobulillos, que producen leche.

El cáncer de mama puede ser, o no, invasivo. Esto significa que se ha propagado desde el conducto galactóforo o lobulillo a otros tejidos en la mama. No invasivo significa que aún no ha invadido otro tejido mamario. El cáncer de mama no invasivo se denomina in situ.

  • El carcinoma ductal in situ (CDIS), o carcinoma intraductal, es un cáncer de mama en el revestimiento de los conductos galactóforos que todavía no ha invadido tejidos cercanos. Sin tratamiento, puede progresar a cáncer invasivo.
  • El carcinoma lobulillar in situ (CLIS) es un marcador del aumento del riesgo de cáncer invasivo en la misma o ambas mamas.

La asociación de cáncer de mama y embarazo se define como la aparición de un tumor maligno mamario en la gestación o durante el primer año posparto.

 ¿Qué es el seno o mama?

La mama es una glándula que está compuesta de lóbulos y conductos. Cada mama tiene entre 15 y 20 secciones llamadas lóbulos, que tienen secciones más pequeñas llamadas lobulillos. Los lóbulos y los lobulillos están conectados por tubos delgados llamados conductos.

Cada mama contiene también vasos sanguíneos y vasos linfáticos. Los vasos linfáticos transportan un líquido prácticamente incoloro llamado linfa. Los vasos linfáticos conducen a órganos pequeños en forma de frijol llamados ganglios linfáticos que ayudan al cuerpo a defenderse contra infecciones y enfermedades. Los ganglios linfáticos se encuentran en todo el cuerpo. Grupos de ganglios linfáticos se encuentran cerca de la mama en la axila (bajo el brazo), sobre la clavícula (hueso que va del centro del tórax al hombro) y en el tórax, por detrás del esternón.

Causas

Se desconoce el por qué una mujer puede desarrollar cáncer de seno, pero se piensa que puede ser por una combinación de factores genéticos (herencia), del medio ambiente y del estilo de vida de la mujer.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo que no se pueden cambiar abarcan:

  • Edad y sexo: El riesgo de padecer cáncer de mama aumenta a medida que la mujer envejece. La mayoría de los casos de cáncer de mama avanzado se encuentra en mujeres de más de 50 años.
  • Antecedentes familiares de cáncer de mama: existe un riesgo más alto de padecer cáncer de mama si tienes un familiar cercano que haya padecido este tipo de cáncer, al igual que cáncer uterino, ovárico o de colon.
  • Genes: Algunas personas tienen mutaciones genéticas (cambios en los genes) que las hacen más propensas a enfermarse de cáncer de mama.
  • Ciclo menstrual: Las mujeres que inician tempranamente sus períodos menstruales (antes de los 12 años) o llegan a la menopausia tarde (después de los 55) tienen un riesgo mayor de cáncer de mama.

Otros factores de riesgo abarcan:

  • Consumo de alcohol: El consumo de más de 1 o 2 vasos de alcohol al día puede incrementar el riesgo de cáncer de mama.
  • Parto: Las mujeres que nunca han tenido hijos o que los tuvieron recién después de los 30 años tienen un mayor riesgo de presentar cáncer de mama.
  • DES: Las mujeres que tomaron dietilestilbestrol (DES) para evitar abortos pueden tener un mayor riesgo de sufrir cáncer de mama después de los 40 años.
  • Hormonoterapia: Existe un mayor riesgo de cáncer de mama si ha recibido hormonoterapia con estrógenos durante algunos años o más.
  • Obesidad: Ha estado asociada con el cáncer de mama, aunque este vínculo no se ha comprendido por completo.
  • Radiación: Si recibiste radioterapia cuando eras niña o adulta joven para tratar un cáncer del área del tórax, tienes un riesgo muy alto de padecer cáncer de mama.

Los implantes mamarios, el uso de antitranspirantes y el uso de sostenes con varillas no aumentan el riesgo de cáncer de mama. Tampoco existe ninguna prueba de un vínculo directo entre el cáncer de mama y los pesticidas.

El embarazo como factor de riesgo

El cáncer de seno es muy poco común durante el embarazo, pero cada vez más son las mujeres que deciden tener sus hijos a una mayor edad, y con ello, el riesgo de cáncer aumenta a medida que la edad de la mujer aumenta. Es por esto que los médicos esperan que en el futuro haya más casos de cáncer de seno durante el embarazo.

El cáncer de seno se diagnostica en aproximadamente 1 de cada 3,000 mujeres embarazadas. Y el cáncer de seno es el tipo de cáncer que con más frecuencia se da durante el embarazo, la lactancia o dentro del primer año tras el nacimiento del bebé.

Puede que hayas escuchado que se le refiera como cáncer de seno gestacional o cáncer de seno asociado a embarazo.

En algunas ocasiones se detecta (encuentra) cáncer de seno (mama) en mujeres embarazadas o que acaban de dar a luz. En estas mujeres, el cáncer de seno se presenta con mayor frecuencia entre los 32 y los 38 años de edad.

Existen algunos factores de riesgo que SÍ están asociados al cáncer de mama:

  • La edad: el riesgo aumenta con la edad
  • La dieta: el sobrepeso y el abuso en el consumo de alcohol pueden aumentar el riesgo
  • La historia familiar: una mujer con un pariente en primer grado con cáncer de seno, incrementa su riesgo dos o tres veces.
  • El sexo: las mujeres tienen un riesgo mayor que los hombres.
  • Las hormonas: Mientras más expuestas al estrógeno, mayor es su riesgo (empiezan a menstruar antes de los 11 años, tienen ciclos menstruales más cortos o más largos de los 26 a 29 días, tienen su primer hijo después de los 30 años o terminan de menstruar después de los 55 años.
  • Estilo de vida: la falta de ejercicio aumenta el riesgo.
  • Historia médica: la mujer que ya tuvo cáncer de seno, tiene más riesgo de desarrollar cáncer en la otra glándula mamaria.
  • El uso de anticonceptivos o de tratamiento hormonal de reemplazo.
  • Empieza a existir evidencia de que el cigarro puede estar contribuyendo al incremento de esta enfermedad.

El embarazo afecta el riesgo de cáncer de seno posteriormente en la vida: El embarazo ocasiona muchos cambios hormonas en el cuerpo. Por una parte, el embarazo detiene los ciclos menstruales de cada mes y cambia el equilibrio hormonal hacia la progesterona en vez del estrógeno. Debido a esto, puede que las mujeres que tengan varios embarazos durante su juventud presenten un riesgo ligeramente menor de cáncer de seno posteriormente, pues quedan expuestas a menos estrógeno. Por otro lado, las mujeres que no han tenido hijos o que tuvieron su primer embarazo después de los 30 años tienen un riesgo de cáncer del seno ligeramente mayor.

La lactancia afecta el riesgo de cáncer de seno: Algunos estudios sugieren que la lactancia puede reducir ligeramente el riesgo de padecer cáncer de seno. Esto es más probable cuando una mujer amamanta de 1½ a 2 años. Pero esto ha sido algo muy difícil de estudiar, especialmente en lugares como los Estados Unidos, donde la lactancia por un periodo tan prolongado como éste no es común.

Una manera de explicar este posible efecto puede ser que la lactancia reduce el número total de ciclos menstruales en la vida de una mujer. Esto es muy similar a comenzar los periodos menstruales a una edad mayor o experimentar la menopausia temprano.

El factor de riesgo más importante es, ser mujer

Síntomas

El cáncer de mama precoz generalmente no causa síntomas; razón por la cual los exámenes regulares de las mamas son importantes. La forma más común de detectar este padecimiento es cuando tú misma observas cambios físicos en el aspecto de los pechos.

Si notas una bolita –que generalmente es indolora- o cualquier cosa que creas que no es normal en tus pechos, acude de inmediato a tu médico.

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Diagnóstico durante el embarazo

Aún cuando es muy importante que el tumor sea detectado en las primeras etapas, en el caso de una mujer embarazada puede tardar en detectarse tres veces más que en una mujer no embarazada, esto implica un retraso en el diagnóstico de 3 a 6 meses, con lo que se aumenta el riesgo de diseminación del tumor a los ganglios linfáticos en un 5-10%.

Este retraso se debe a que toda mujer embarazada sufre cambios fisiológicos importantes en sus pechos:

La influencia del estrógeno y la progesterona causan un aumento en el flujo de sangre y en la grasa lo que da como resultado un aumento en el tamaño de las glándulas que producirán la leche.

Al prepararse para la lactancia, los senos pueden hasta duplicar su tamaño y peso, hacerse más sensibles y presentar protuberancias. El tejido mamario se hace más denso y puede ocultar el cáncer en etapa inicial.

Además, los cambios iniciales causados por el cáncer podrían confundirse fácilmente por los cambios naturales que se dan con el embarazo. Los diagnósticos demorados continúan siendo el mayor problema con el cáncer de seno durante el embarazo.

  • la irritación de los conductos del seno por el crecimiento durante el embarazo, en algunas ocasiones produce salida de sangre la cual, generalmente, es una situación benigna.

Es por todo esto que el médico generalmente aduce los cambios al embarazo demorándose el diagnóstico de cáncer de mama el cual se detecta finalmente cuando ya está en un estadio más avanzado y el cáncer se ha diseminado a los ganglios.

Si encuentras una masa o nota cualquier cambio en tus senos, debes tomarlo en serio. Si tu médico no considera necesario hacerte estudios, tal como un mamograma, pregunta acerca de otras clases de estudios por imágenes y busca una segunda opinión. Cualquier cambio sospechoso del seno debe ser sometido a biopsia antes de asumir que son una respuesta normal al embarazo.

Incluso durante el embarazo, la detección temprana es un aspecto importante para la salud mamaria.

Diagnóstico

Es importante que tu ginecólogo haga una revisión completa de las mamas al principio del embarazo, antes de que se inicien los cambios fisiológicos mencionados. Durante la gestación se deben realizar revisiones periódicas y si el médico detecta cualquier alteración en la exploración física de la mama, de inmediato te pedirá que te realices las pruebas diagnósticas necesarias sin retrasarlas hasta después del parto.

La evaluación y tratamiento del cáncer de mama debe ser realizada por un equipo multidisciplinario de médicos especialistas, coordinados por el ginecólogo, que colaboren cercanamente para lograr los mejores resultados posibles.

En el caso de que se detecte una alteración en la mama, seguramente el ginecólogo te pedirá que te realices alguna de estas pruebas o todas ellas:

  • Ecografía o ultrasonido de la glándula mamaria: Se realiza con un aparato denominado ecógrafo. Es útil para valorar si el nódulo que se palpa es un quiste o una masa sólida que requiere realizar más estudios.
    • Es una prueba muy empleada durante el embarazo, ya que no emite radiación y permite el estudio de una mama densa, típica del embarazo. Esta técnica no discrimina entre lesiones benignas y malignas de manera completamente concluyente.
  • Mamografía o mastografía: Es una radiografía especial de la mama, que se realiza con un mamógrafo. La mastografía supone un riesgo mínimo de exposición a radiación para el feto, siempre que se emplee la protección  adecuada. El riesgo disminuye también dependiendo del trimestre del embarazo en que te encuentres (en el tercer trimestre prácticamente no existe riesgo).
    • Sin embargo en el embarazo, la mastografía no se debe realizar como prueba de rutina. Está indicada cuando es necesario evaluar nódulos palpables y para localizar carcinomas ocultos ante la presencia de otros hallazgos clínicos que hagan sospechar un tumor.
  • Biopsia: El diagnóstico definitivo de la lesión se puede realizar de manera segura con una punción aspiración de aguja fina (PAAF) o con una biopsia de la zona. En el primer caso se obtienen células por aspiración con una aguja fina, que posteriormente son estudiadas al microscopio. En el segundo, bajo anestesia local o general se obtiene una muestra de tejido del nódulo o de la zona sospechosa. En esto no se realizan diferencias respecto a la mujer no embarazada.
  • Resonancia Nuclear Magnética de la mama: Al ser una técnica que no emplea radiaciones ionizantes, es segura para el feto y puede ser utilizada durante la lactancia; la eficacia para un diagnóstico fiable es alta.

El examen de las mamas debe formar parte de la atención prenatal y postnatal.

A fin de detectar el cáncer de seno (mama), las mujeres embarazadas y lactantes deben aprender a examinar ellas mismas sus mamas y tu médico seguramente te pedirá que te hagas algunos estudios de laboratorio y de imagen como parte de tu visita prenatal y postnatal de rutina.

Estadios del cáncer de seno

Cuando el médico ha confirmado el diagnóstico de cáncer de seno, es importante entonces determinar el tipo de tumor y el estadio del cáncer para saber si hay diseminación de las células cancerosas dentro de la mama o a otras partes del cuerpo.

El proceso utilizado para determinar si el cáncer se ha propagado dentro de la mama o a otras partes del cuerpo se llama estadificación. Es importante hacerlo para que el médico pueda planificar el tratamiento. Según el sistema TNM (tumor, nódulos, metástasis), se consideran los siguientes estadios en el cáncer de mama:

  • Estadio 0: cáncer “in situ”, es una lesión precancerosa o precursora de cáncer, describe el más temprano de los cánceres de mama. En este estadio no existe riesgo de diseminación, pero si no se trata, muchas de estas mujeres desarrollarán un cáncer invasor.
  • Estadio I: El cáncer ya es invasor (ya tiene la capacidad de diseminarse), pero está confinado en la glándula o mama y mide menos de 2 cm de diámetro.
  • Estadio II: El tumor mide entre 2 y 5 cm y puede haber afectado ganglios linfáticos.
  • El estadio III: ocurre cuando el tumor mide más de 5 cm, puede llegar a afectar músculos y la piel de la glándula y casi siempre a múltiples ganglios linfáticos.
  • El estadio IV: es la etapa más avanzada e implica que la enfermedad se ha diseminado a otros órganos: hueso, hígado, pulmón, cerebro, etc.

El cáncer recurrente es aquel que reaparece a pesar de los tratamientos aplicados a una persona. La recurrencia puede aparecer unos cuantos meses o muchos años después del tratamiento inicial.

Los métodos empleados para determinar el estadio del cáncer de seno (mama) pueden modificarse para hacerlos más seguros para el feto.

Los métodos estándar para las imágenes por resonancia magnética pueden adaptarse para exponer al bebé a menos radiación. Las pruebas para medir la concentración hormonal en la sangre también pueden utilizarse en el proceso de clasificación en estadios.

Tratamiento

Una vez que se ha confirmado el diagnóstico, el ginecólogo y el equipo multidisciplinario de médicos especialistas deberán evaluar los tipos de tratamiento  disponibles para cada caso en particular.

Existen diferentes tipos de tratamiento para el cáncer de mama. Las opciones terapéuticas para las mujeres embarazadas dependen de varios factores:

  • El estadio del cáncer (si está localizado en la mama solamente o si se ha diseminado a otras partes del cuerpo).
  • El tamaño del tumor.
  • El tipo de cáncer de mama.
  • La edad del feto.
  • Si se presentan síntomas.
  • La salud general de la embarazada y su opinión y preferencia.

El tratamiento no debe de posponerse por el embarazo.

Se utilizan varios tipos de tratamiento:

Cirugía: Es el primer tratamiento que se realiza en la mayoría de las mujeres con cáncer de mama durante el embarazo. La cirugía consiste en extirpar el tumor y una zona, más o menos amplia, de tejido mamario sano y la extracción de los ganglios linfáticos de la axila.

Generalmente el médico revisará también, antes de la cirugía, los ganglios que se encuentran en la axila ya que es importante saber si están afectados para decidir si son necesarios más tratamientos y cuáles. Los ganglios se pueden observar con ultrasonido y, si se detecta alguna anormalidad, el médico hará una biopsia.

Cualquier tipo de cirugía que te hagan involucra anestesia general la cual se considera como segura durante el embarazo, pero puede incrementarse el riesgo de aborto, especialmente al principio del embarazo. Después de la cirugía no hay ningún problema en permitir que el embarazo continúe.

Radioterapia: La radioterapia es el empleo de radiaciones ionizantes para el tratamiento, exclusivamente local o loco-regional (cuando se incluyen los ganglios cercanos) del tumor. Es decir, trata el cáncer en su lugar de origen.

La radioterapia no debe ser administrada a mujeres embarazadas con cáncer de seno (mama) en estadio temprano (estadio I o II) porque puede dañar al feto.

En mujeres con cáncer de seno (mama) en estadio tardío (estadio III o IV), no debe administrarse radioterapia durante los tres primeros meses del embarazo.

Quimioterapia: La quimioterapia es un tratamiento del cáncer que utiliza medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, ya sea mediante la eliminación de estas o evitando la división de las células. La forma de administración de la quimioterapia depende del tipo y del estadio del cáncer tratado.

Habitualmente, el médico prefiere no utilizar este tipo de tratamiento durante los primeros tres meses del embarazo ya que puede producir malformaciones severas o la muerte del feto. La quimioterapia administrada después de este periodo generalmente no hace daño al bebé, pero puede estar relacionada con parto prematuro y bajo peso al nacer.
Si el diagnóstico se elabora poco antes o después del parto, el médico te pedirá que no amamantes al bebé o interrumpir la lactancia porque muchos de los  medicamentos contra el cáncer pueden presentarse en concentraciones altas en la leche materna y perjudicar al bebé.

Tratamiento hormonal: La terapia hormonal es un tratamiento que bloquea la producción o la acción de las hormonas, capaz de detener el crecimiento de determinados cánceres. Las hormonas son sustancias químicas producidas por las glándulas (ovarios, tiroides, etc.) del cuerpo, que circulan por el torrente sanguíneo y tienen una función determinada a nivel de distintos órganos.
En determinados cánceres de mama la presencia de hormonas sexuales femeninas (estrógenos) favorece el crecimiento del tumor. Si el análisis del tejido tumor revela que las células cancerosas poseen zonas  donde se unen las hormonas (receptores), se pueden emplear tratamientos hormonales, cirugía o radioterapia en los ovarios para reducir la producción de estrógenos o impedirles que ejerzan su función.

El cáncer de seno (mama) no parece dañar al feto y las  células cancerosas de la mama no parecen transmitirse de la madre al feto.
Se sabe que el aborto no mejora el pronóstico de cáncer de mama, por lo que no se recomienda salvo en situaciones muy particulares. Muchas mujeres embarazadas pueden someterse a tratamientos efectivos contra el cáncer de mama y dar a luz bebés saludables.

Tratamiento en el segundo trimestre del embarazo: no existe ningún riesgo en dar el tratamiento y los médicos consideran que es mejor iniciarlo que esperar hasta después del parto. Una espera de algunas semanas puede cambiar el resultado.
Las mujeres que tienen cáncer en estadio III y IV tienen un pronóstico pobre y esto dificulta el plan de tratamiento el cual siempre debe ser elaborado tomando en cuenta la decisión y voluntad de la embarazada.

Cuidado del feto durante el embarazo: El ginecólogo y el oncólogo harán un seguimiento cercano del embarazo para evaluar la tolerancia del bebé al tratamiento. En el plan de tratamiento tomarán en cuenta el tiempo de embarazo y la fecha de parto y te harán un ultrasonido después de cada ciclo de quimioterapia para verificar el crecimiento fetal.
Si es necesario, podrían programar una fecha adelantada para el parto siempre verificando antes la maduración de los pulmones. Es preferible que el parto sea por vía vaginal para no detener el tratamiento después del parto.
Los efectos que se han reportado de los medicamentos anticancerígenos en los bebés, son: anemia, alopecia (caída del pelo del bebé), y neutropenia (disminución de las células llamadas “granulocitos” de la sangre). Todos estos son reversibles y si se terminan las quimioterapias tres o cuatro semanas antes del parto, esto puede minimizarse.
Es importante que al nacer el bebé, se le hagan análisis de sangre y que se le dé un especial cuidado para evitar infecciones o complicaciones por hemorragias, sobre todo si es un parto prematuro que sucede antes de tres semanas del último tratamiento de quimioterapia.

¿Es posible tener un hijo después de un cáncer de mama?

Los datos científicos que se tienen hasta la actualidad son limitados, aunque se ha observado que el embarazo no parece afectar negativamente el pronóstico  en mujeres con cáncer de mama previo. Si una mujer que ha padecido cáncer de mama desea tener un hijo, es importante que lo consulte con su oncólogo, para que valore de forma individual su caso.

¿Cuánto debo esperar para embarazarme después del tratamiento de cáncer de seno?

Algunos médicos recomiendan que una mujer deba esperar dos años después del tratamiento del cáncer de seno (mama) antes de intentar tener un bebé, de manera que pueda detectarse si hay alguna reincidencia temprana del cáncer. Esto puede repercutir en la decisión de una mujer sobre un embarazo.
Se sabe muy poco acerca del embarazo después de un trasplante de médula y alta dosis de quimioterapia con o sin radiación total.
En un reporte que se hizo de embarazos posteriores a trasplante de médula por problemas hematológicos, se notó la incidencia de un 25% de parto pre término y bajo peso al nacer (Sanders JE, Hawley J, Levy W, et al).

Pronóstico

Ciertos factores repercuten en el pronóstico (posibilidad de recuperación):

  • El estadio del cáncer (si está localizado solamente en la mama o se ha propagado a otras partes del cuerpo).
  • El tamaño del tumor.
  • El tipo de cáncer de seno (mama).
  • La edad del feto.
  • Si se presentan síntomas.
  • La salud de la embarazada.
  • El momento en el que se inicia el tratamiento.

Documento elaborado con la colaboración y supervisión del médico cirujano especialista en oncología Dr. Eduardo Maafs Molina.

Referencias