¿QUÉ ES EL HIPERTIROIDISMO Y POR QUÉ IMPORTA EN EL EMBARAZO?

Un problema de la glándula tiroides puede relacionarse con dificultad para embarazarse y con complicaciones durante el embarazo.

Sin embargo, cuando el hipertiroidismo está bien diagnosticado y controlado, la mayoría de las mujeres puede tener un embarazo exitoso y un bebé sano

Durante el embarazo (sobre todo en el primer trimestre) ocurren cambios normales en la tiroides y en los análisis de sangre.

Por ejemplo, la hormona del embarazo hCG puede bajar la TSH temporalmente y modificar niveles de hormonas tiroideas.

Por eso, es importante distinguir los cambios normales del embarazo de un hipertiroidismo verdadero, como la enfermedad de Graves

¿QUÉ ES LA GLÁNDULA TIROIDES?

La tiroides es una glándula con forma de mariposa ubicada en la parte baja del cuello.

Produce hormonas tiroideas que viajan por la sangre y ayudan al cuerpo a usar la energía, mantener la temperatura y a que el cerebro, el corazón, los músculos y otros órganos funcionen correctamente. 

En el embarazo, las hormonas tiroideas son especialmente importantes porque apoyan el desarrollo del bebé, sobre todo al inicio de la gestación. 

¿QUÉ PADECIMIENTOS TIROIDEOS EXISTEN?

Existen dos problemas principales:

Hipertiroidismo: ocurre cuando la tiroides está “hiperactiva” y produce demasiada hormona tiroidea, lo que puede acelerar funciones del cuerpo.

La causa más común en mujeres en edad fértil es la enfermedad de Graves, un padecimiento autoinmune en el que el cuerpo produce anticuerpos que estimulan la tiroides. 

 

En algunos casos, el hipertiroidismo también puede relacionarse con nódulos tiroideos que producen hormona de forma autónoma (nódulo tóxico o bocio multinodular tóxico). 

Hipotiroidismo: ocurre cuando la tiroides produce poca hormona y el organismo se vuelve “más lento”. Durante el embarazo, una causa frecuente es la tiroiditis de Hashimoto, también autoinmune. 

El diagnóstico correcto se hace con la historia clínica, el examen físico y pruebas de sangre (como TSH y hormonas tiroideas), interpretadas con criterios adecuados para embarazo. 

¿CÓMO DEBO PREPARARME PARA EL EMBARAZO SI TENGO HIPERTIROIDISMO O ENFERMEDAD DE GRAVES?

Si el hipertiroidismo (por ejemplo por Graves) no se trata, puede hacer que los periodos menstruales sean irregulares y que sea más difícil embarazarse.

Por eso, lo ideal es controlar la tiroides antes del embarazo y revisar la función tiroidea antes de intentar concebir. 

Si no estás planeando embarazo, es importante usar anticoncepción, porque la fertilidad puede mejorar rápidamente al controlar el hipertiroidismo.

Si ya estás embarazada y tienes Graves (actual o antecedente), es clave avisar a tu obstetra y endocrinólogo para planear el seguimiento. 

¿CÓMO INTERACTÚAN LA TIROIDES DE LA MADRE CON LA DEL BEBÉ?

En las primeras semanas, el bebé depende en gran parte de la hormona tiroidea materna; más adelante, su propia tiroides empieza a funcionar.

Para fabricar hormona tiroidea, el bebé necesita yodo, que obtiene a través de la madre. 

La Organización Mundial de la Salud y otras referencias internacionales señalan que, en embarazo y lactancia, se busca una ingesta total aproximada de 250 microgramos (mcg) de yodo al día (combinando alimentos (sal yodatada) y, cuando se indica, suplementos). 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL HIPERTIROIDISMO EN EL EMBARAZO?

La principal causa es la enfermedad de Graves. También puede ser por bocio multinodular tóxico o por un nódulo autónomo

 

Además, existe la tirotoxicosis gestacional transitoria, que puede aparecer al inicio del embarazo y asociarse con hiperémesis gravídica (náuseas y vómitos excesivos).

Importante: no todas las mujeres con náuseas intensas tienen hipertiroidismo. En estos casos, el enfoque es diferenciarla de Graves porque el manejo puede ser distinto. 

¿QUIÉNES TIENEN MAYOR RIESGO DE PRESENTAR PROBLEMAS TIROIDEOS?

El riesgo es mayor si: ya te tratan por un problema tiroideo; tienes bocio o nódulos; tuviste enfermedad tiroidea antes; tuviste un bebé con problema tiroideo; hay antecedentes de enfermedad autoinmune tiroidea (Graves o Hashimoto); tienes diabetes tipo 1; o recibiste ciertos tratamientos previos para la tiroides (según el caso). 

Si tienes antecedentes relevantes, coméntalo desde el inicio del control prenatal. 

¿QUÉ RIESGOS TIENE LA ENFERMEDAD DE GRAVES NO CONTROLADA PARA LA MADRE?

Cuando el hipertiroidismo no se trata o no se controla bien, aumenta el riesgo de complicaciones del embarazo.

Entre las más descritas están hipertensión del embarazo y preeclampsia, parto prematuro, anemia, desprendimiento de placenta y hemorragia posparto, entre otras. 

En casos poco frecuentes puede presentarse una emergencia llamada tormenta tiroidea, con síntomas intensos y riesgo de descompensación grave (incluida falla cardiaca) si no se trata. 

También es común que Graves mejore hacia el tercer trimestre y que empeore en el posparto, por cambios del sistema inmune. 

¿QUÉ RIESGOS TIENE LA ENFERMEDAD DE GRAVES NO CONTROLADA PARA EL BEBÉ?

Los riesgos pueden incluir pérdida del embarazo, prematurez (antes de 37 semanas), bajo peso al nacer y problemas de crecimiento.

En algunos casos puede haber bocio o alteraciones tiroideas del bebé. 

Un punto clave en Graves es que los anticuerpos que estimulan la tiroides (conocidos como TRAb o TSI) pueden cruzar la placenta y estimular la tiroides del bebé.

Por eso, en mujeres con Graves actual o antecedente, suele recomendarse medir estos anticuerpos al inicio del embarazo y, si están elevados, repetirlos alrededor de la mitad del embarazo para valorar el riesgo fetal y ajustar la vigilancia. 

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ENFERMEDAD DE GRAVES DURANTE EL EMBARAZO?

El diagnóstico se basa en la historia clínica, el examen físico y pruebas de sangre para medir TSH y hormonas tiroideas.

Cuando se sospecha Graves o hay antecedente, pueden medirse anticuerpos TRAb/TSI

Dado que algunos síntomas del embarazo normal pueden parecerse (cansancio, palpitaciones, intolerancia al calor), la interpretación debe ser cuidadosa. 

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO PARA UNA EMBARAZADA CON ENFERMEDAD DE GRAVES?

El objetivo del tratamiento es mantener las hormonas tiroideas en un rango seguro para mamá y bebé.

Si el hipertiroidismo es leve, en algunos casos puede bastar con vigilancia estrecha y controles de laboratorio. 

Cuando se necesitan medicamentos, se usan antitiroideos (tioamidas) ajustados a la menor dosis efectiva, porque pueden cruzar la placenta.

En general, se recomienda propiltiouracilo (PTU) en el primer trimestre debido a que metimazol se ha asociado con ciertos defectos congénitos cuando se usa temprano; después, el equipo médico decide el esquema más adecuado según el caso y los riesgos. 

En situaciones especiales, puede considerarse cirugía para retirar la parte hiperactiva de la glándula (generalmente en el segundo trimestre). El yodo radiactivo no se recomienda durante el embarazo. 

Un punto muy importante es evitar que el tratamiento cause hipotiroidismo en la madre, porque también puede afectar el embarazo. 

¿QUÉ PASA CON LA ENFERMEDAD DE GRAVES DESPUÉS DEL PARTO?

 

Este padecimiento puede empeorar en el posparto o incluso aparecer por primera vez en ese periodo.

Por eso, suele requerirse seguimiento cercano y ajustes del tratamiento con base en estudios de laboratorio.

Además, en el posparto también puede presentarse tiroiditis posparto (un problema distinto), así que la valoración médica ayuda a definir la causa y el manejo. 

¿SI ESTOY EN TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE GRAVES PUEDO AMAMANTAR A MI BEBÉ?

En general, . Aunque pequeñas cantidades de antitiroideos pasan a la leche materna, las guías señalan que la lactancia suele ser compatible con el tratamiento en dosis adecuadas y con seguimiento médico

¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR Y DETECTAR A TIEMPO LA ENFERMEDAD DE GRAVES?

La “prevención” se basa sobre todo en identificar riesgo y diagnosticar temprano.

Las guías recomiendan hacer estudios tiroideos durante el embarazo cuando hay riesgo aumentado o sospecha clínica, más que hacer pruebas a todas las embarazadas. 

Algunas señales que ameritan consulta son palpitaciones, temblor, ansiedad marcada, intolerancia al calor, debilidad muscular y pulso rápido (con frecuencia mayor a 100).

También es importante avisar si hay antecedentes de Graves/Hashimoto, bocio o nódulos. 

Si hay historia de Graves, el control suele incluir seguimiento de hormonas tiroideas y, cuando corresponde, medición de TRAb/TSI y vigilancia fetal.

En casos seleccionados, el equipo médico puede sugerir asesoría genética, pero Graves en sí suele manejarse principalmente con seguimiento clínico y endocrinológico.   

REFERENCIAS

  • American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). Thyroid Disease in Pregnancy (Practice Bulletin No. 223), 2020.  https://tjodistanbul.org/uploads/thyroid-disease-in-pregnancy-number-223.pdf
  • American Thyroid Association (ATA). 2017 Guidelines for the Diagnosis and Management of Thyroid Disease During Pregnancy and the Postpartum, 2017.  https://www.liebertpub.com/doi/10.1089/thy.2016.0457
  • NIH Office of Dietary Supplements (ODS). Iodine – Health Professional Fact Sheet (actualizado 2024).  https://ods.od.nih.gov/factsheets/Iodine-HealthProfessional/

Nota editorial (Infogen): Esta información es educativa y no sustituye la valoración médica. Si estás embarazada y sospechas un problema tiroideo, lo más seguro es comentarlo en tu control prenatal para que interpreten los estudios con rangos adecuados para embarazo y ajusten el tratamiento de forma individual.

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