Lactancia: Alimentación del bebé, ¿Leche materna o fórmula?
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Lactancia: Alimentación del bebé, ¿Leche materna o fórmula?

Introducción

Elegir entre la lactancia materna y la lactancia artificial es una de las primeras decisiones –y de las más importantes- que tienen que tomar los padres que están esperando un bebé. A pesar de que no hay decisiones correctas o incorrectas, la Academia Americana de Pediatría (AAP) se une a organizaciones como la Asociación Médica Americana (AMA), la Asociación Americana de Dietologia (ADA) y la Organización Mundial de la salud (OMS) al recomendar la lactancia materna como mejor opción para alimentar a un bebé.

Concretamente, la AAP afirma que las madres deberían alimentar a sus hijos exclusivamente con leche materna durante los primeros 6 meses, pudiéndose alargar más el período de lactancia materna si tanto la madre como el bebé lo desean.

La decisión de amamantar o dar el biberón a su bebé es una decisión muy personal. Pero hay algunos puntos que tal vez quieras tener en cuenta antes de decidir qué es mejor para ti y tu recién nacido.

¿Qué es la leche materna?

La leche materna es el alimento natural producido por las madres humanas, cuyo propósito primordial es su uso para la alimentación del recién nacido.

La leche materna se considera generalmente la mejor fuente de nutrición para los niños, ya que contiene nutrientes necesarios para su desarrollo, es limpia y genera el vínculo madre-hijo.

¿Cómo se produce la leche materna?

Durante el embarazo, los pechos “construyen” una fábrica de leche preparándose para alimentar al bebé. Las hormonas que produce la placenta, ayudan en este proceso ( para las madres que tienen un embarazo múltiple, las hormonas extras que se producen, fabrican una fábrica más grande de leche).

Una vez que el bebé nace y la placenta se expulsa, la fábrica de leche ya está lista para producir y ahora, gracias a la acción de otras dos hormonas -la prolactina y la oxiticina en dos a cuatro días la producción se inicia a toda capacidad.

De ahí en adelante, serán tus pechos los que determinen cuánta leche debe fabricarse y esto dependerá de cuánta leche succiona tu bebé. Esto, pone al mismo bebé a cargo de la producción de su alimento.

Tu fábrica de leche está siempre produciendo. Cuando se vacían los pechos constantemente, entonces aumentan la producción. Pero si la leche se acumula y no se saca, entonces la producción disminuye.

Si tu bebé decide que quiere comer más seguido, seguirá succionando hasta que la producción de leche aumenta para satisfacer sus necesidades. Pero si estás produciendo más de lo que quiere, la leche que deja en tus pechos, manda una señal al cerebro para que se disminuya la producción hasta que lo que fabriques llegue a la cantidad que el bebé necesita o quiere.

Y entonces…qué tan seguido debe alimentrse el bebé está determinado no por su tamaño o edad, sino por tu capacidad de “almacenaje” (el tamaño de la bodega de tu fábrica de leche).

Los bebés cuyas madres pueden almacenar grandes cantidades de leche, comerán con espacios de tiempo más separados que las mámas con una menor capacidad de almacenaje.

Es muy común que se les comente a las madres que deben tomar o comer algún alimento en particular para producir buena leche, sin embargo, estos son solo mitos, como ya lo mencionamos (pero es importante repetirlo), la producción depende únicamente del estímulo que realiza el bebé al succionar.

Y ¿cómo sale la leche, cómo se secreta?

Para producir este estímulo en las glándulas mamarias de la madre, el bebé realiza un acto instintivo de succión que produce que en el cerebro de la madre, una glándula llamada hipófisis, libere la hormona prolactina, desencadenando así la secreción de la leche.

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Cuanta más cantidad de leche tome el bebé, mayor será la estimulación de la hipófisis y por lo tanto se producirá más hormona prolactina y más leche producirá la madre.

Asimismo, la succión del pezón también estimula la producción de otra hormona, la oxitocina. Su liberación da lugar al reflejo de eyección (salida) de la leche. Esto es debido a que la oxitocina estimula la contracción de los conductos galactóforos.

Y ¿cómo sale la leche, cómo se secreta?

¿Qué hace que la leche humana sea tan especial?

La leche humana está diseñada para los bebés. La leche humana es específica para los bebés. Los humanos somos la especie que crece más lentamente pero que tenemos los cerebros más desarrollados y necesitamos fuentes inmediatas de azúcares para alcanzar la cantidad necesaria para un cerebro que crece rápidamente. Es por esto que la leche materna es relativamente baja en proteínas pero alta en carbohidratos (azúcares).

La leche materna contiene cerca de 100 ingredientes que no se encuentran en la fórmula. Las propiedades exactas integradas en la leche materna no son completamente conocidas, pero el contenido nutritivo es relativamente constante y obtiene sus ingredientes del suministro de alimentos consumidos de la madre.

Si haces dieta o te alimentas mal, el contenido se obtiene de tus reservas corporales. La composición exacta de leche materna varía de día en día, de toma a toma, inclusive dependiendo de si es de día o de noche, según el consumo de alimentos, el ambiente, la edad del bebé.

Es interesante observar que la proporción de agua y grasa fluctúa durante la toma. La leche liberada al principio de una mamada, es acuosa, baja en grasa y alta en carbohidratos, mientras que la del final de la toma es más rica en grasas, siendo por ello más saciante.

La mama nunca puede ser realmente vaciada ya que la producción de leche es un proceso biológico continuo: a mayor succión del bebé, mayor producción de leche.

Además de las cantidades apropiadas de carbohidratos, proteínas y grasas, la leche materna también proporciona vitaminas, minerales, enzimas digestivas y hormonas, es decir, todos los nutrientes que un infante en desarrollo requerirá.

La leche humana tiene propiedades que protegen al bebé contra las infecciones: Los bebés alimentados con leche materna son más sanos porque a través de la leche se le transfieren los anticuerpos de la madre y quedan protegidos, en un grado variable, contra una gran cantidad de enfermedades incluyendo neumonía, botulismo, bronquitis, infecciones por estafilococo, infecciones de oído, paperas, etc.

Lo que es más, la madre produce en su organismo los anticuerpos necesarios para luchar contra cualquier enfermedad que se encuentre presente en su ambiente y hace que su leche sea hecha “a la medida” para que el bebé pueda defenderse de esta agresión a la que se le expone.

Contiene también lactoferrina, que no solamente es la fuente de fierro para el bebé sino que además parece tener propiedades antibacteriales y antivirales. Y otros de los componentes protegen al bebé a nivel molecular haciendo de barrera para ciertos agentes patógenos causantes de enfermedades. Este efecto protector permanece aun después de que ya no lo amamantas.

Nutre y facilita la digestión. Los componentes de la leche materna -lactosa, proteína (suero y caseína) y grasas, a menudo denominados la “comida perfecta” para el sistema digestivo de un bebé humano, son fáciles de digerir por el sistema digestivo, todavía inmaduro, del recién nacido.

Como grupo, los bebés alimentados con leche artificial tienen más problemas digestivos que los amamantados. La leche materna tiende a digerirse con mayor facilidad, por lo que los bebés amamantados tienen menos episodios de diarrea o estreñimiento.

Una hormona gastrointestinal, la colecistokinina, manda señales de sedación y de saciedad. Cuando el bebé succiona, la secreción de esta hormona –tanto en la madre como en el bebé- produce una sensación de sueño. El nivel en el bebé sube dos veces, la primera cuando acaba de comer y la segunda a los 30 o 60 minutos. La primera, seguramente es inducida por la succión y la segunda, por la presencia de leche en el tracto gastrointestinal. La disminución en el nivel a los 10 minutos después de que se empezó a alimentar, le permite a la madre ponerlo nuevamente al segundo pecho o bien continuar en el primero para recibir una leche con más grasa.

Si después de alimentar al bebé se esperan 30 minutos para acostarlo, entonces se puede aprovechar la segunda elevación de esta hormona para que el bebé permanezca dormido más tiempo.

La leche humana contiene ácidos grasos esenciales que son necesarios para optimizar la funión cognitiva del cerebro y la visión. Los estudios han demostrado que los bebés prematuros que recibieron leche materna por sonda, están más avanzados en su desarrollo a los 18 meses que los prematuros alimentados con fórmula. Estos resultados sugieren que la leche humana tiene un impacto significativo en el crecimiento del sistema nervioso central y en la agudeza visual.

La leche materna contiene por naturaleza todas las vitaminas y minerales que necesita un recién nacido. La Food and Drug Administration (FDA) de EE.UU. regula las empresas de fabricación de leches infantiles para que éstas contengan todos los nutrientes necesarios.

Las leches comercializadas intentan reproducir algunos de los ingredientes de la leche humana y cada vez se están acercando más, aunque no han conseguido reproducir su composición exacta. ¿Por qué?

Porque algunos de los componentes más complejos de la leche materna son demasiado difíciles de fabricar artificialmente y hay algunos que todavía no se han identificado.

Todo esto nos dice que la leche humana es una substancia única que no puede ser copiada artificialmente.

Cambios de la leche materna durante la lactancia

Durante la lactancia la leche materna sufre diferentes transformaciones, a saber:

Calostro. Es un líquido viscoso amarillento que se produce desde el último trimestre del embarazo y durante los primeros cinco días después del parto. Contiene menos lactosa (azúcar de la leche), grasas y vitaminas hidrosolubles, pero contiene más proteínas, vitaminas y sodio.

El calostro es muy rico en inmonuglobulinas, las cuales protegen al bebé contra diversas infecciones.

Leche de transición. Es de color blanquecino azuloso; se produce durante el quinto o séptimo días hasta el final de la segunda semana después del parto.

Leche madura. Se produce a partir de la tercera semana después del parto y es más blanca y de mayor consistencia que las anteriores. Contiene todos los nutrimentos que el bebé requiere y su composición varía no sólo en cada madre, sino también de un seno a otro y según en el momento del día.

¿A través de la lactancia puedo transferirle otras sustancias a mi bebé?

Además de nutrientes, agua, enzimas y hormonas contenidas en la leche de la madre, al bebé también se le pueden transferir, mediante la lactancia, medicamentos o sustancias tóxicas, como el alcohol, o algunas enfermedades y virus patógenos, como el VIH

¿Cuáles son las ventajas de la lactancia materna?

Amamantar a un bebé puede ser una experiencia maravillosa tanto para la madre como para el bebé. Proporciona, aparte de una nutrición ideal, una intimidad que facilita una experiencia de vinculación especial de la que muchas madres disfrutan enormemente.

A continuación se mencionan algunos de los efectos beneficiosos de la lactancia materna.

Además de proteger contra las infecciones, también puede proteger a los pequeños contra:

  • las alergias,
  • el asma,
  • la diabetes,
  • la obesidad,
  • el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL)

Como grupo, los bebés alimentados con leche artificial tienen más infecciones y se tienen que hospitalizar más frecuentemente que los alimentados con leche materna.

Es gratis. La leche materna no cuesta ni un céntimo. Y, debido a los anticuerpos que contiene, los bebés amamantados enferman menos que los alimentados con leche artificial.

En un estudio de costes publicado en el número de abril de 1999 en la revista científica Pediatrics, los investigadores concluyeron que los gastos médicos de los bebés que no se habían alimentado nunca con leche materna eran muy superiores a los gastos médicos de los bebés que sí se habían alimentado con leche materna.

Ofrece sabores diferentes. Una mujer que amamanta a su hijo necesita 500 calorías adicionales cada día para producir leche materna, lo que significa que deberá ingerir una amplia variedad de alimentos equilibrados.

Esto permite que los bebés amamantados puedan probar diferentes sabores a través de la leche materna, pues ésta sabe de forma diferente en función de lo que haya comido la madre.

Absoluta disponibilidad inmediata. Sin necesidad de esterilizar ni preparar biberones ni de hacer carreras de última hora al supermercado para comprar leche artificial, la leche materna siempre está lista para tomar. Y, puesto que siempre sale a la temperatura adecuada, no hace falta calentar biberones a media noche.

A las madres que amamantan a sus hijos también les resulta más fácil estar activas –y entrar y salir de casa con sus bebés- sabiendo que podrán alimentarlos en cuanto tengan hambre.

Previene la obesidad. Estudios recientes indican que la lactancia materna podría ayudar a prevenir la obesidad infantil y adulta. Según el National Women’s Health Information Center (perteneciente al U.S. Department of Health and Human Services), los bebés amamantados tienden a acumular menos peso innecesario, lo que podría ayudar a prevenir el sobrepeso de cara al futuro.

Bebés más inteligentes. Estudios recientes sugieren que los niños alimentados exclusivamente con leche materna durante 6 meses tienen un coeficiente intelectual (CI) de entre 5 y 10 puntos más que los alimentados con leche artificial.

 Contacto “piel a piel”. Muchas madres disfrutan enormemente de la íntima conexión que establecen con sus bebés cuando los amamantan. Y el contacto piel a piel puede contribuir a formar y a afianzar el vínculo emocional entre madre e hijo.

Beneficia igualmente a la madre. La capacidad de alimentar a su bebé sin necesidad de administrarle ningún otro nutriente puede ayudar a una madre a ganar seguridad en sí misma en lo que se refiere a su capacidad para cuidar del bebé.

La lactancia también quema calorías y ayuda a que el útero se encoja tras el parto, de modo que las madres que amamantan a sus hijos recuperan la figura y pierden peso más deprisa que las que los alimentan con leche artificial.

Además, los estudios indican que la lactancia materna ayuda a reducir el riesgo de cáncer de mama premenopáusico y también es posible que ayude a reducir el riesgo de cáncer de útero y de ovario.

Ventajas para la sociedad

La lactancia disminuye los gastos médicos. Los gastos médicos totales para el país son menores para bebés amamantados por completo que para aquellos que nunca lo fueron, porque los bebés amamantados necesitan menos visitas al médico por enfermedad, menos medicamentos y menos internaciones.

La lactancia contribuye a tener una población activa más productiva. Las madres que amamantan pierden menos días de trabajo, ya que sus bebés se enferman con menor frecuencia.

Los costos médicos para los empleadores también son menores y la productividad de los empleados es mayor.

La lactancia es mejor para el medio ambiente porque hay menos basura y menos residuos plásticos comparados con los que producen las latas de fórmula y los suministros para biberones.

Y ¿cuáles son los retos o desafíos a los que se enfrenta la madre?

A pesar de ser la mejor forma de alimentar a un bebé, la lactancia materna también puede acarrear algunas preocupaciones que comparten muchas madres.

Entre las preocupaciones más frecuentes de las madres, sobre todo durante las primeras semanas o meses de vida del bebé, se incluyen:

Incomodidad y molestias. Al principio, como ocurre cuando se está adquiriendo cualquier habilidad, muchas mujeres se sienten incómodas o tienen molestias mientras dan el pecho. Pero con la información, apoyo y la práctica necesaria, la mayoría de las madres superan esta etapa de aprendizaje. El punto fundamental es que la lactancia NO debe doler.

El dolor cuando el bebé se agarra al pecho es normal durante la primera semana hasta el décimo día, y debería durar menos de un minuto en cada toma.

Pero, si el hecho de dar el pecho resulta doloroso durante toda la toma, o si los pezones o las mamas se inflaman o agrietan, es una buena idea pedir ayuda a un especialista en lactancia, al médico de familia, al ginecólogo o al pediatra del bebé.

A veces, sólo es cuestión de utilizar la técnica adecuada, pero a veces el dolor puede obedecer a otro motivo, como una infección.

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Es incuestionable que la lactancia materna exige una considerable cantidad de tiempo, paciencia, dedicación y compromiso por parte de la madre.

Pero ocurre lo mismo con otras muchas tareas relacionadas con el cuidado y la educación de los hijos. A algunas mujeres les preocupa que la lactancia pueda crearles problemas en el trabajo, o que no puedan ir de compras, hacer recados o viajar debido al horario de lactancia o a la necesidad de extraerse leche durante el día.

Y es cierto que los bebés amamantados necesitan alimentarse más a menudo que los alimentados con leche artificial, porque la leche materna se digiere más rápido que la artificial. Esto significa que el bebé puede necesitar mamar cada 2 ó 3 horas (tal vez más, tal vez menos) durante las primeras semanas de vida.

                                                                         ¿Y cuáles son los retos o desafíos que le pone a la madre?

Esto puede ser agotador para la madre, pero una vez establecida la pauta de lactancia (lo que se suele conseguir durante el primer mes), otros miembros de la familia pueden colaborar dándole al bebé biberones que contengan la leche que la madre se haya extraído previamente cuando ésta necesite un respiro o deba reincorporarse al trabajo.

Y los bebés no tardan mucho en necesitar alimentarse menos frecuentemente y en dormir toda la noche de un tirón (generalmente en torno a los 3 meses). Asimismo, si aprende a organizarse y a aprovechar bien el tiempo, le resultará más fácil diseñar un horario de lactancia y extracción de leche.

  1. Necesidad de limitar la cafeína.Las mujeres que amamantan a sus bebés deben limitar el consumo de cafeína a no más de 300 miligramos (entre una y tres tazas de café) al día porque puede provocar problemas, como la inquietud y la irritabilidad, en algunos bebés.

De todos modos, muchas mujeres ya están acostumbradas a tomar menos cafeína porque redujeron su consumo al mínimo durante el embarazo. Las mujeres a quienes les gustan mucho las bebidas con cafeína pueden seguir tomando pequeñas cantidades de esta sustancia combinando las bebidas con y sin cafeína, o tal vez prefieran cambiarse a bebidas descafeinadas de sabor similar.

Trastornos médicos de la madre, medicamentos y cirugía mamaria. Los trastornos médicos, como la infección por el VIH o el SIDA o aquellos que requieren someterse a quimioterapia, así como la toma de determinados medicamentos, imposibilitan la lactancia materna.

Si una mujer no está segura de si debería amamantar a su bebé porque padece determinado trastorno o toma determinada medicación, debería preguntárselo a su médico o a un especialista en lactancia.

Pero la mayoría de las madres pueden amamantar a sus bebés aún cuando tomen algún medicamento. Las mujeres que se han sometido a cirugía mamaria, como una reducción de senos, pueden tener dificultades para producir leche si sus conductos mamarios han sido dañados.

Si éste es tu caso, es una buena idea que hables con tu médico y le pidas consejo a un especialista en lactancia.

¿De qué depende la lactancia?

De acuerdo con la maestra en ciencias del Instituto Nacional de Perinatología, María Eugenia FloresQuijano, una lactancia natural correcta está determinada por dos factores muy importantes:

  1. Que sea exclusiva y de libre demanda durante al menos los seis primeros meses de vida del bebé.
    1. La lactancia exclusiva consiste en que la leche materna sea el único alimento que se le proporcione al bebé, sin interferir esta dieta con jugos o agua, pues al incluir otros alimentos, el bebé demandaría menos leche a su madre, lo que a fin de cuentas disminuiría su producción.
  2. Por su parte, la libre demanda consiste en alimentar al bebé cada vez que lo requiera, pues al nacer, el bebé deja de alimentarse continuamente por medio del cordón umbilical y cambia a una alimentación espaciada.
    1. Con una lactancia correcta, el bebé paulatinamente espaciará sus tomas de leche materna.

¿Amamantar es un instinto natural?

Amamantar es una función natural, pero NO necesariamente un instinto maternal.

Es un poco como aprender a andar en bicicleta, en las primeras semanas tú y tu bebé pueden luchar un poco para acoplarse, pero un día, de repente, empiezas a “pedalear” kilómetros enteros. Será tan fácil que no entenderás porque te costaba tanto trabajo al principio.

Recuerda que la mayoría de las mujeres necesitan que alguien les enseñe cómo deben de amamantar a su bebé y además necesitan estímulo, apoyo y ayuda para que disfruten el amamantar y cuidar a su bebé.

Y ¿cuál es la ventaja de la lactancia artificial o con fórmula?

Las principales organizaciones médicas consideran la lactancia materna como la mejor opción nutricional para un bebé, pero no todas las madres quieren o pueden amamantar a sus bebés. Las leches infantiles comercializadas son una alternativa nutritiva a la leche materna y hasta contienen hierro.

Fabricada en condiciones de esterilidad, las leches artificiales intentan reproducir en la medida de lo posible las propiedades y la composición de la leche materna utilizando una compleja combinación de proteínas, azúcares, grasas y vitaminas que serían imposibles de fabricar artesanalmente en casa.

Por lo tanto, si no amamantas a tu bebé, es importante que le des solamente leche infantil comercializada.

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Aparte de las razones médicas, he aquí otros motivos que pueden llevar a una mujer a elegir la lactancia artificial en vez de la materna:

Comodidad. Cualquiera de los dos progenitores (o cualquier otra persona que esté a cargo) puede darle el biberón al bebé en cualquier momento (aunque esto también se puede hacer cuando la madre se extrae leche manualmente o con un extractor de leche).

Esto permite que la madre comparta la responsabilidad de alimentar al bebé con el padre y ayuda a este último a involucrarse más en la alimentación del bebé, algo crucial en el proceso de formación del vínculo de apego.

Flexibilidad. Una madre que alimenta a su bebé con leche artificial tiene la libertad de poder dejar al bebé con el padre u otro cuidador sabiendo que el pequeño estará bien alimentando. No necesitará extraerse leche ni organizarse el horario de trabajo u otras obligaciones y actividades en función del horario de lactancia del bebé.

Tampoco necesitará buscar un lugar recogido cuando tenga que alimentar al bebé en público. De todos modos, si la madre pasa mucho tiempo fuera de casa con el bebé, necesitará llevar encima provisiones para cuando tenga que darle el biberón.

Tiempo invertido y frecuencia de las tomas. Puesto que la leche artificial se digiere más despacio que la materna, los bebés alimentados con leche artificial pueden espaciar más las tomas que los amamantados.

Dieta. Las mujeres que optan por la lactancia artificial no necesitan preocuparse por lo que pueden comer o beber porque pueda afectarle al bebé.

 Puedes saber cuánto toma el bebé. Es fácil de medir la cantidad que está ingiriendo el bebé.

Y ¿cuáles son los retos o desafíos que la lactancia artificial le pone a la madre?

Al igual que con la lactancia materna, la lactancia artificial también plantea algunos retos.

Organización y preparación. Siempre se debe tener suficiente leche artificial a mano y los biberones se deben preparar con agua esterilizada. Las leches en polvo o condensadas se deben preparar con agua previamente esterilizada (hirviéndola hasta que el bebé tenga por lo menos seis meses) o con agua esterilizada embotellada especial para bebés.

Las leches infantiles que se venden listas para el uso y que se pueden verter directamente en el biberón sin añadir agua, tienden a ser caras.

Los biberones y los chupones se deben esterilizar antes del primer uso y luego lavarse después de cada toma (esto también es aplicable cuando se administra leche materna previamente extraída utilizando un biberón).

Los biberones y los chupones pueden transmitir bacterias si no se lavan adecuadamente y lo mismo ocurre con la leche artificial no conservada en envases estériles.

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Los biberones que se dejan fuera del refrigerador durante más de dos horas y cualquier cantidad de leche artificial que quede en el biberón después de una toma deben desecharse.

Los biberones preparados no se deben guardar en el refrigerador durante más de 24 a 48 horas (lee la etiqueta del producto para más información).

Es posible que sea necesario calentar el biberón antes de dárselo al bebé, aunque esto es algo que dependerá del bebé, pues algunos prefieren los biberones fríos a los calientes.

Algunos padres calientan los biberones en el microondas durante unos segundos y esto no es recomendable porque puede crear peligrosas “burbujas o áreas calientes”.

En lugar de ello, si tu bebé prefiere el biberón caliente, coloca el biberón frío debajo de un chorro de agua caliente durante unos minutos. También puedes calentarlo en una cacerola con agua (al baño María). Comprueba siempre la temperatura vertiéndote una o dos gotas en la cara interna de tu muñeca.

Carece de anticuerpos. Ninguno de los anticuerpos más importantes que contiene la leche materna se encuentra en la leche artificial, lo que significa que ésta no proporciona al bebé la protección añadida contra las infecciones y enfermedades que proporciona la leche materna.

Coste económico. La leche artificial cuesta dinero. Las variantes en polvo son las más baratas, seguidas de las concentradas, siendo las más caras las que se venden listas para el uso.

Y las leches especiales (por ejemplo, de soja o las hipoalergénicas) son más caras –a veces mucho más caras- que las básicas.

Posibilidad de producir gases y estreñimiento. Los bebés alimentados con leche artificial tienden más a tener gases y a evacuar deposiciones más duras que los alimentados con leche materna.

 No reproduce la complejidad de la leche materna. Las leches artificiales están lejos de reproducir la complejidad de la leche materna, que va cambiando a la par de las necesidades nutricionales del bebé.

Comparación de la leche materna con otras leches naturales

Todas las especies de mamíferos producen leche. Pero su composición varía según los requerimientos de cada especie. La leche entera de la vaca no contiene (de forma natural) suficiente vitamina E, hierro ni ácidos grasos esenciales.

Por otro lado, contiene excesivas cantidades de proteínas, sodio y potasio, que pueden dañar los riñones inmaduros del infante.

Además, las proteínas y la grasa en la leche de la vaca entera resultan más difíciles de absorber para un bebé que las de la leche materna. La leche condensada puede ser más fácil de digerir debido al tratamiento de la proteína, pero sigue sin ser nutricionalmente adecuada.

Además se debe considerar que hay niños intolerantes a la lactosa o alérgicos a uno o varios constituyentes de la leche de vaca.

Factores que pueden influir en la toma de decisión

Algunas circunstancias pueden hacer que cambien tus planes de amamantar a tu bebé. Cómo y qué come tu bebé va a depender de su salud y condición física después del nacimiento.

Sin embargo, podemos decir que la mayoría de los bebés, incluso los prematuros, pueden ser amamantados.

Algunos bebés no pueden ser amamantados porque:

  1. Son prematuros
  2. Son muy pequeños
  3. Están muy débiles
  4. Tienen dificultad para succionar
  5. Tienen defectos al nacimiento en la boca: labio y paladar hendido

Se recomienda NO iniciar la lactancia cuando:

  • La madre tiene tuberculosis activa y no tratada
  • La madre tiene SIDA
  • La madre tiene una lesión de herpes en el pecho
  • La madre está severamente desnutrida
  • La madre tiene hepatitis
  • La madre usa drogas ilegales o es alcohólica.

Si decido no amamantar, ¿cómo debo manejar las emociones negativas que surjan?

Si estás considerando alimentar a tu bebé con fórmula, analiza antes todos los pros y los contra para que tu decisión sea bien informada. Y ya decidida, enfócate en alimentar y cuidar a tu bebé con todo el cariño que sientes, en vez de continuar manejando las emociones negativas.

Recuerda, ser padres es una aventura que requiere de desiciones y compromisos. Lo que cuenta es que las hagas lo mejor que puedas.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo empieza la percepción del sabor en el bebé?

Los resultados de las investigaciones científicas han revelado que los sistemas necesarios para detectar los sabores –los sentidos del gusto y del olfato– están bien desarrollados desde antes del parto.

 ¿El líquido amniótico que rodeaba al bebé durante el embarazo influye en el desarrollo de los gustos alimenticios del bebé?

El medio en que vive el bebé, el líquido amniótico, cambia en función de los gustos alimenticios de la madre, porque los sabores de su dieta se trasmiten y dan sabor al fluido amniótico.

Durante el último trimestre de embarazo el bebé ingiere importantes cantidades de líquido amniótico y además inhala (respira) el doble de volumen que ingiere. Los botones gustativos en la lengua y los receptores olfativos de la nariz se encuentran bañados de líquido amniótico y, como han demostrado las investigaciones realizadas en los últimos diez años, estas experiencias gustativas ayudan a incrementar el gusto y las preferencias por aquellos sabores a la hora del destetamiento e incluso después.

¿El sabor de la leche materna se parece al sabor del líquido amniótico?

Algunos de los sabores que el bebé aprendió a reconocer durante el embarazo, también se encuentran en la leche materna, lo que sugiere que las primeras experiencias que va a tener el bebé con la cocina de su cultura, ocurren mucho antes de que prueben por primera vez alimentos sólidos.

¿Qué sabores distingue el recién nacido?

Tras el nacimiento, el bebé ya es capaz de percibir los sabores dulce, ácido y amargo probando comidas, igual que una amplia variedad de aromas. Sin embargo, estos sistemas se continúan desarrollando durante la niñez y están influidos por las propias experiencias.

Referencias 

Lactancia: leche materna y medicamentos o drogas
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Lactancia: leche materna y medicamentos o drogas

Introducción

Mas del 90% de mujeres toman medicamentos o productos herbolarios durante el periodo de lactancia y en algún momento dado pueden tener duda acerca de la compatibilidad de la lactancia con un medicamento, una planta medicinal, un contaminante ambiental o una enfermedad.

Aunque las enfermedades más comunes, como por ejemplo: los resfriados, la gripe, o la diarrea no pueden filtrarse en la leche materna, la mayoría de los medicamentos que ingieras pasarán a tu leche, pero usualmente en cantidades muy pequeñas ya que el organismo de las mamás lactantes metaboliza la mayor parte de las drogas antes de que éstas puedan pasar a la leche que será mamada por el bebé.

No obstante, algunas drogas podrían llegar a causar problemas en los bebés incluso si fueran ingeridas en muy pequeñas dosis.

Es por esto que se recomienda que, si estás dando el pecho a tu bebé, no tomes ningún medicamento sin consultar antes con un médico bien documentado. Él seguramente te dirá si es necesario suspender la lactancia.

Factores que determinan la seguridad de los medicamentos durante la lactancia materna.

 Estos factores pueden estar relacionados con la leche materna, con la madre, con el mismo medicamento o con el bebé.

Factores relacionados con la leche materna, composición de la leche: la leche materna sufre muchos cambios en las concentraciones de grasas y proteínas los cuales dependen del momento en el que estás (calostro vs. leche madura), o incluso del estado de una mamada (leche frontal o primera vs. leche posterior) Estos cambios van a influenciar cuánto del medicamento va a ser transportado del plasma de tu sangre a la leche y esto causa variaciones en la concentración del medicamento en la leche.

 Factores relacionados con la madre: la forma en la que se administra el medicamento, la dosis y la duración del tratamiento y si se excreta a través del hígado o de los riñones.

Factores relacionados con el bebé: la edad (el efecto es mayor en recién nacidos que en bebés más grandecitos cuya función del riñón y del hígado es más eficiente); el peso, la forma en la que se absorbe el medicamento, cómo se excreta y qué tanta leche está mamando en cada toma.

Factores relacionados con el medicamento: su concentración en la leche, la toxicidad, el posible efecto supresor de la producción de leche y si es un medicamento de larga o corta acción.

Otro factor importante es el momento en el que la droga alcanza los niveles más elevados en tu sangre. Para evitar que coincida con el momento de amamantar, es necesario que te lo tomes justo al terminar de alimentar a tu bebé.

 ¿Los medicamentos pueden afectar al bebé?

Ante todo debes saber que casi todo lo que se suele prescribir es compatible con la lactancia. Es así que, apenas media docena de enfermedades maternas, contraindican o hacen prácticamente imposible la lactancia. Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Muchas madres que dan pecho a sus hijos después del parto han de tomar algún tipo de medicamento de manera ocasional o continuada, surgiendo de este modo la duda si debe interrumpirse la lactancia o no. En general la mayoría de los medicamentos que una paciente ingiere se excretan en mayor o menor medida por la leche. Casi todos ellos en pequeñas cantidades.

Como ya lo mencionamos anteriormente, la mayor parte de las drogas que la madre consume y se encuentran en la sangre, pueden pasar a la leche, pero no son muchas las que lo hacen en la cantidad suficiente como para afectar al lactante. La dosis que pasa a la leche, raramente excede el 1% al 2% de la dosis materna.

Las madres que deben tomar medicamentos diariamente para padecimientos tales como epilepsia, diabetes o hipertensión, pueden amamantar a sus bebés. Sin embargo, es recomendable que consulten con su pediatra para que les aconseje acerca de la mejor manera para minimizar la exposición del bebé a la droga.

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Prácticamente todos los medicamentos hormonales como: la hormona tiroidea, la insulina, la cortisona a las dosis habituales, son compatibles con la lactancia, sólo hay que evitar los estrógenos pues provocan disminución de la producción de leche. El médico te indicará qué tipo de anticonceptivo podrás usar durante el tiempo que dure la lactancia.

¿Cómo puedo saber si un medicamento es tóxico para el bebé?

Para que una sustancia tomada por o aplicada a la madre afecte al lactante debe: o inhibir la producción de leche o seguir todos y cada uno de los pasos que se describen a continuación.

Inhibir la producción de leche: Algunos medicamentos disminuyen la producción láctea, fundamentalmente por inhibición de la hormona prolactina

Aparecer en la sangre de la madre: es decir, tiene que absorberse.

Tiene que pasar de la sangre a la leche. Casi todos los medicamentos pasan a la leche en mayor o menor medida, aunque hay excepciones, como la heparina y sus derivados (inyecciones anticoagulantes que a veces se aplican antes o después del parto, cuando existe riesgo de trombosis).

Persistir en la leche de la madre en concentración significativa, lo que depende de:

  • Pico o Tiempo máximo: Tiempo necesario para alcanzar la concentración máxima desde que se toma. Si el medicamento puede afectar al bebé, es justo el momento en el que hay que evitar dar pecho (es mejor tomar el medicamento o producto en cuestión inmediatamente después de dar pecho).
  • Semivida de eliminación. Es el tiempo que tarda la concentración plasmática de una sustancia en reducirse a la mitad. Cuanto más corto es (pocas horas), más pronto se elimina y, por tanto, más seguro para la lactancia.

Pasar a la sangre del lactante: Según la capacidad de paso a la leche y de absorción por parte del lactante se considera que el porcentaje de dosis materna de un medicamento que llega al lactante generalmente es en cifras inferiores a 1.0 %.

Producir un efecto perjudicial al bebé. La mayor parte de los medicamentos pasan a la leche en cantidades tan ridículas que no pueden tener ningún efecto. Y la mayoría, aunque pasasen en mayor cantidad, no serían perjudiciales.

Además, si la madre ha estado recibiendo el medicamento durante el embarazo (que ha llegado al feto a dosis plenas), no existe razón alguna para suspenderlo o desaconsejar la lactancia una vez nacido el bebé.

Medicamentos de aplicación local. Los medicamentos aplicados sobre la piel, los que se inhalan por la nariz, o los que se aplican en los ojos, no son un riesgo para el bebé que es amamantado.

Los medicamentos como la anestesia local. No implican un riesgo para el bebé

Factores maternos que influyen en la cantidad de medicamento a la cual el recién nacido está expuesto

Padecimientos maternos: Cualquier padecimiento que retarde la eliminación del medicamento en la madre (por ejemplo si la madre tiene problemas del hígado o del riñón), puede dar lugar a que se presenten niveles altos del medicamento en la leche materna y, por lo tanto, haya una mayor exposición del medicamento en el recién nacido.

Vía de administración: Si la madre toma el medicamento por vía oral se demorará en llegar a la leche materna, en cambio si se usa inyectado en la vena, tendrá niveles en sangre más altos y llegará más rápidamente y en mayor concentración a la leche materna. La vía intramuscular también es rápida.

 La dosis y duración del tratamiento: Son importantes para determinar la seguridad del uso del medicamento durante el amamantamiento.

 En algunos medicamentos se desconoce la magnitud de excreción a través de la leche, de ahí que sea necesario usar medicamentos aprobados para usarse durante la lactancia materna.

 Los factores genéticos. La sensibilidad de la madre y del bebé que pueden presentarse de manera severa ante ciertos medicamentos como: alergias, diarrea, vómito.

 Factores del recién nacido que pueden influir

La edad y la madurez del lactante son importantes. Los bebés prematuros y recién nacidos tienen inmadurez a nivel renal y hepático y tienen mayor riesgo de alcanzar concentraciones altas del medicamento en la sangre.

Consideraciones que te ayudarán si vas a recibir una medicación

  • Evita lo más posible el uso de medicamentos. Si son utilizados sólo para aliviar síntomas, selecciona la droga que alivie el síntoma más molesto.
  • Retrasa el tratamiento (si es posible). Las terapias específicas deben ser retrasadas hasta después del destete.
  • Toma el medicamento antes del período más largo de sueño del bebé. Esto puede aplicarse para drogas que se administran una vez al día.
  • Trata de no amamantar en los periodos de concentración máxima de la droga, entre 1 a 3 horas después de ingerido el medicamento.
  • Toma el medicamento cuando termines de dar de mamar.
  • Se prefiere los medicamentos que tienen un período de acción más corto.
  • No debe suspenderse la lactancia materna, ya que las consecuencias para la salud del niño pueden ser desfavorables.
  • Comunícate con el pediatra si el bebé presenta una reacción como (diarrea, somnolencia, llanto excesivo, etc.).

¿Cuáles medicamentos están contraindicados?

Además de los antineoplásicos (anticancerígenos) y las drogas de abuso social, sólo cuatro medicamentos están absolutamente contraindicados durante la lactancia: la fenindiona (Metronidazol), la amiodarona (medicamento para corregir las arritmias del corazón), los derivados del ergotamina (para crisis de migraña) y los yoduros.

Lee la etiqueta del medicamento para saber si afecta la lactancia materna. Algunos medicamentos pueden afectar la capacidad de tu cuerpo para producir leche materna.

Advertencias de uso

Pero si hay algo que está absolutamente prohibido es la automedicación. Sólo puedes utilizar fármacos bajo estricto control médico, para que se te indique en qué momento debes tomarlos, si tienes que esperar para dar el pecho al bebé, cuántas dosis puedes ingerir…

Y es que incluso los medicamentos más seguros tienen cierto riesgo si no se usan en el momento y en la forma adecuada. Por ejemplo, si tomas paracetamol, tendrás que esperar un mínimo de dos horas para amamantar a tu hijo, es decir, lo ideal es tomarlo inmediatamente después de dar el pecho.

Si quieres saber el nivel de riesgo de otros medicamentos, las precauciones que debes guardar con ellos, cuánto tiempo tardan en ser eliminados del organismo materno…, entra en www.e-lactancia.org. Es una página web coordinada por el Dr. José María Paricio, ex jefe de Pediatría del Hospital de Denia (Alicante, España), uno de los mayores expertos en lactancia materna. Allí podrás consultar la compatibilidad del amamantamiento, no sólo con medicamentos; también con plantas medicinales, contaminantes ambientales, suplementos vitamínimos, procedimientos médicos o enfermedades.

Drogas ilícitas y “drogas sociales”.

La nicotina a dosis muy altas puede disminuir la producción de leche por inhibición de la liberación de prolactina. Los lactantes criados en ambientes de humo de tabaco padecen más infecciones respiratorias, pero más si al mismo tiempo son alimentados con leche artificial, por lo que si una madre no puede dejar de fumar, es preferible que trate de fumar menos y que no fume dentro de casa, pero sobre todo que siga dando pecho para contrarrestar los efectos perniciosos del tabaquismo pasivo del lactante.

Grandes dosis de cafeína (más de 300 mg al día, 6 tazas de café al día) pueden producir irritabilidad e insomnio en el lactante, aunque algunos lactantes tienen problemas con menos dosis. Si aparecen estos síntomas, valorar la conveniencia de disminuir la ingesta de café, té, mate, chocolate, refrescos, bebidas o medicamentos que lo contengan.

Es recomendable no consumir alcohol o hacerlo de forma muy moderada y ocasional. El consumo crónico ocasiona sedación y retraso psicomotor en el bebé.

El alcoholismo y las drogas de abuso, alteran el juicio y la conducta, interfieren con la capacidad de la madre de cuidarse a sí misma y de atender apropiadamente a su bebé haciendo peligrar la vida y salud de ambos.

Las anfetaminas se concentran 7 veces más en la leche que en la sangre y se absorben oralmente muy bien, provocando taquicardia e irritabilidad en el lactante.

La relación leche/plasma para la marihuana es de 8, su absorción oral es completa, permanece durante meses en tejidos grasos y su metabolito, el tetrahidrocanabinol, puede retrasar el desarrollo psicomotor del lactante.

La cocaína provoca vómitos, diarrea, hiperexcitabilidad, hipertensión y taquicardia en los lactantes de las madres que la toman.

La fenciclidina y el LSD son potentes alucinógenos nada recomendables; la fenciclidina se concentra 10 veces más en leche que en plasma y ambas drogas tienen una biodisponibilidad oral del 100%.

La heroína, que también se concentra más del doble en leche que en plasma, se excreta en cantidad suficiente para crear adicción en el lactante.

El uso de drogas ilícitas te afecta tanto a ti como a tu bebé ya que estas drogas pasan directamente a la leche materna. Es indispensable que detengas este hábito o elijas no amamantar a tu hijo, algunas de ellas afectan la producción de la leche y además afecta la capacidad de la madre para cuidar del bebé y puede poner en peligro la salud y la vida de ambos

¿Los estudios de laboratorio afectan la lactancia?

Todos los procedimientos odontológicos, incluida la anestesia local, el blanqueo de dientes y la prescripción de antibióticos y antiinflamatorios, también son compatibles con la lactancia.

Las ecografías, las radiografías, los TAC y las Resonancias Nucleares Magnéticas (RNM) son compatibles con la lactancia, aunque sea con contrastes. Muchos de los contrastes empleados en estas exploraciones son yodados, pero el yodo está fijado a la molécula del contraste y no puede liberarse, comportándose como material inerte.

La lactancia no debe suspenderse por una mamografía, pero puede dificultar su interpretación, en cuyo caso se puede recurrir a la ecografía. Antes de practicarla conviene vaciar bien el pecho (dar de mamar) para disminuir las molestias de la exploración y facilitar su interpretación.

En cambio, hay que consultar cuidadosamente cuánto tiempo se debe dejar de amamantar si lo que se va a practicar es una prueba con isótopos radioactivos (gammagrafía); en este caso, es conveniente haber tomado la precaución de extraer leche previamente para disponer de una reserva necesaria en días posteriores.

Conclusiones

Muchas veces se interrumpe la lactancia con tratamientos que son considerados oficialmente compatibles con la Lactancia Materna.

Promover la lactancia materna es el objetivo que deben plantearse todos los profesionales de la salud. Interrumpirla puede tener consecuencias para la salud de madre e hijo.

Es importante que el médico, antes de administrar un fármaco a una madre lactante, se pregunte si el medicamento es realmente necesario y deberá seleccionar el más seguro el cual será administrado en la dosis más baja posible y durante el período más breve compatible con un tratamiento eficaz.

Es importante que observes reiteradamente a tu bebé mientras recibes el tratamiento farmacológico, para que, tempranamente, detectes si existen efectos adversos como por ejemplo: cambios en los patrones de alimentación y sueño, inquietud, agitación, depresión, erupciones en la piel. Ante la aparición de algunos de estos signos, es necesario comunicarlo a tu médico y al pediatra.

Preguntas frecuentes:

  1. Nos han mandado a los dos el mismo antibiótico. ¿Tengo que dárselo, o ya es suficiente con lo que tomo yo y pasa a la leche?

Tienes que dárselo. Con la cantidad que pasa a la leche tu hijo no tiene ni para empezar. Y no, no se le juntará demasiada cantidad, es como si tu hijo, en vez de tomarse una pastilla, tomase 1,01 (o 1,0001) pastillas.

  1. ¿Es mejor tomarlo antes o después de la toma?

En algunos casos muy concretos para aquellos medicamentos que se pueden tomar, pero con grandes precauciones, puede que tu médico te aconseje un horario concreto. El truco es intentar que el pico máximo del medicamento en la sangre (que es distinto en cada fármaco, muchas veces entre 30 minutos y dos horas después de tomar la pastilla, pero a veces más tarde), no coincida con una toma. Cuando el tratamiento se toma sólo una vez al día, y además el niño duerme de un tirón (se dice que algunos lo hacen), lo mejor suele ser tomar la pastilla tras la última toma de la noche.

  1. ¿Y si me salto una toma y le doy un biberón?

Si te han dicho que se puede tomar el medicamento, se puede. Darle biberón puede afectar tu lactancia.

  1. ¿Y si tomo sólo media pastilla?

Si no estás enferma, o no necesitas el tratamiento, no tomes nada. Pero si lo necesitas, el médico te habrá recetado la dosis adecuada. No se te ocurra tomar menos.

Referencias:

Lactancia. ¿Cómo hacer para que todo salga bien?
Complicaciones de parto / Postparto, El bebé, Embarazo

Lactancia. ¿Cómo hacer para que todo salga bien?

 Introducción

Cuando estás embarazada, es muy común sentir la incertidumbre de si podrás

amamantar, ya que seguramente habrás escuchado a muchas madres decir que no tuvieron leche, que fue doloroso o simplemente que el bebé no se prendía y por lo tanto no lograron alimentar al pecho a su bebé.

Afortunadamente, el 99% de las mujeres que dan a luz, están en condiciones de iniciar y de practicar la lactancia debido a que durante el embarazo, su glándula mamaria alcanzó la madurez y el desarrollo necesarios para la producción y excreción de la leche.

Sin embargo, para la mujer la lactancia materna representa una conducta que tiene que “aprender”. Aprender a hacerlo correctamente para que sea exitosa, y que tanto el bebé como la mamá obtengan los mayores beneficios que la lactancia les puede brindar.

¿Por qué vale la pena el esfuerzo?

Porque está científicamente comprobado que la leche materna es el mejor alimento que existe para los bebés. Hay estudios que demuestran que si alimentas a tu bebé exclusivamente con tu leche hasta que tenga por lo menos tres meses de edad, podrías prevenir que contraiga ciertas enfermedades respiratorias. Y si lo haces hasta que tenga por lo menos cuatro meses, es posible que también reduzcas el riesgo de que tenga infecciones en los oídos.

Tu leche es un alimento completo que contiene todas las sustancias nutritivas que el bebé necesita (más de 400), incluyendo hormonas y componentes para combatir enfermedades que no se encuentran en las leches artificiales, o fórmulas infantiles. Más increíble todavía es el hecho de que su composición nutritiva cambia y se ajusta a las necesidades del niño a medida que éste crece y se desarrolla.

Aparte de los beneficios que la leche materna ofrece en la formación del cerebro de tu bebé y en la lucha contra las infecciones, la lactancia te ayuda a crear un vínculo muy fuerte y especial con tu pequeño. Al amamantar, tu bebé también se “nutre” de tu cariño, el contacto directo con tu piel, y la seguridad que siente en tus brazos.

 Algunas preocupaciones de la madre embarazada con respecto a la lactancia

El tamaño de sus senos. Se piensa que si son pequeños producirán poca leche, sin embargo, esto es totalmente falso. El tamaño del seno va en función de la cantidad de grasa que rodea a la glándula mamaria, no de su capacidad para producir leche.

La forma del pezón. Es conveniente que hacia el final del embarazo revisemos nuestro pezón para corroborar que sobre salga ante el estímulo, en caso de tener pezones invertidos o planos, no debemos preocuparnos, ya que el bebé no mama del pezón, sino de la areola.

No tuvo “escurrimientos” de calostro durante el embarazo. También es común escuchar que hay mujeres embarazadas a las que les escurren gotas de calostro y se piensa que quienes no tienen esos escurrimientos no producirán leche, sin embargo, esto nuevamente es falso, ya que esto no es indicativo de la capacidad para producir leche después del parto. Simplemente es algo que nos puede o no suceder.

¿Qué aspectos tengo que cuidar para que salga bien?

En términos prácticos, el aspecto que hay que cuidar para que la lactancia “salga bien”, es que la leche sea extraída eficientemente de la glándula mamaria; esto asegura que:

  • la mujer produzca suficiente leche para cubrir las necesidades de su bebé,
  • su hijo crezca adecuadamente y,
  • se prevengan problemas en los pechos.

Para lograr esta extracción hay que cuidar dos factores: la práctica y la técnica de la lactancia.

¿A qué se refiere la práctica de la lactancia?

La práctica se refiere a las decisiones que la mujer hace con respecto a la manera en que llevará a cabo la lactancia. Es muy importante que hagas los arreglos necesarios con tus médicos y hospital desde antes del parto para que te ayuden a iniciar la lactancia lo más pronto posible después del parto o cesárea, idealmente dentro de las dos primeras horas de vida del bebé.

La primera vez que tengas en brazos a tu bebé, aun en la sala de partos, ponlo en tu pecho. El estómago de tu recién nacido es muy pequeñito así que no necesita mucha leche para llenarse.

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A medida que su pancita crezca, tu producción de leche aumentará para satisfacer sus necesidades.

 El inicio precoz de la lactancia se asocia con:

  • Establecimiento más temprano       de una succión efectiva del bebé.
  • Mejora el control de la temperatura del recién nacido.
  • Estabiliza los niveles de azúcar.
  • Incrementa las evacuaciones y disminuye la ictericia (color amarillento de la piel del bebé)

La bajada de la leche

Es una de las cuestiones que más preocupa a las bajada de la leche es la consecuencia de un proceso hormonal que se desencadena después del parto, haya sido parto vaginal o cesárea. Y en ambos casos, el tiempo que demora en que baje la leche es el mismo, entre el primero y el tercer día después del parto, es un mito que con una cesárea la bajada de la leche materna tarde más.

Hasta que se produce la bajada de la leche, los pechos de la madre producen calostro, un líquido amarillento y espeso que contiene todo lo que el recién nacido necesita. Entre otros beneficios, facilita la eliminación del meconio: las primeras heces del bebé; favorece la flora bacteriana del bebé y, debido a su consistencia, es ideal como entrenamiento, practicando el ejercicio de succión-deglución-respiración.

 Interferencia en la bajada de leche

Existen varios factores que pueden interferir en la bajada de leche:

  • Emociones tales como vergüenza, enojo, irritación, miedo o resentimiento
  • Agotamiento
  • Succión deficiente debido a una posición inadecuada
  • Tiempo insuficiente de amamantamiento activo del bebé
  • Estrés
  • Comentarios negativos de parientes o amigos
  • Miedo a sentir dolor en sus senos o en el útero (p. ej., dolor en los pezones o dolores después del parto)
  • Congestión mamaria durante los primeros días

 Leche madura

Tu leche cambiará y aumentará en cantidad aproximadamente 48 a 72 horas después de dar a luz. Puede tomar más tiempo, según cuándo comiences a amamantar y con qué frecuencia lo hagas. El cambio de la leche se produce un poco antes si ya has amamantado anteriormente.

 Leche inicial: Cuando comienzas a amamantar, la leche que recibe el bebé se denomina leche inicial. Es poco espesa y acuosa, y tiene un tinte celeste. La leche inicial es más que nada agua que se necesita para saciar la sed de tu bebé.

 Leche final: La leche final es liberada después de varios minutos de haber comenzado a amamantar. Su textura es similar a la de la crema y tiene la más alta concentración de grasas. La leche final tiene un efecto relajante en el bebé. La leche final ayuda al bebé a sentirse satisfecho y a aumentar de peso. Alimenta a tu bebé hasta que notes que se está quedando dormido y está satisfecho.

 NOTA: La “leche materna débil” no existe. Tu cuerpo combinará la cantidad exacta de ingredientes necesaria para satisfacer las necesidades del bebé.

Recomendaciones para una práctica adecuada

Libre demanda, es decir, ofrecer el pecho cada vez que el bebé presente signos de tener hambre (durante el día y la noche) y no restringir el tiempo que dure la tetada. Esto es importante ya que la concentración de grasas (lípidos) es diferente en la leche que sale al principio que al final de la tetada y esto ayudará a que el bebé reciba la cantidad de energía que necesita.

El número de tetadas y su duración varía ampliamente. La única restricción es que el recién nacido no pase más de 3 horas sin recibir la leche materna. Generalmente, el bebé succionará de 8 a 12 veces en 24 horas.

  • La lactancia a libre demanda:
  • Disminuye la posibilidad de que el bebé presente ictericia.
  • Estabiliza los niveles de azúcar (glucose) en la sangre del bebé.
  • Disminuye la pérdida inicial de peso
  • Promueve la “bajada” de la leche madura.
  • Incrementa la duración de la lactancia
  • Con el tiempo irás reconociendo los gestos del bebé que indican que quiere mamar: se mete las manos en la boca, hace el movimiento de succión o abre la boca buscando el pecho. No esperes a que llore, en cuanto notes estas señales colócale al pecho.

Ofrecer un pecho sin restringir el tiempo que lacte de él, no tienes que estar pendiente del reloj. Cuando el bebé lo suelte espontáneamente y después de haber sacado el aire, se puede ofrecer el otro pecho.

  • Si el bebé ya no lo toma o se ha quedado dormido, la siguiente tetada habrá de comenzar con el pecho que no tomó o que amamantó por menos tiempo.
  • Es muy importante que tengas en cuenta la importancia de que cuanto más tiempo esté el bebé al pecho más succionará y más se activará la producción de leche.

Lactancia exclusiva mínimo durante cuatro y preferiblemente durante seis meses. Esto es sin incluir otro alimento líquido o sólido a la dieta del lactante durante este tiempo.

Procura permanecer tranquila, sobre todo si a tu recién nacido le cuesta encontrar el pezón o mantenerlo en la boca. Dar de mamar es un arte que exige un poco de paciencia y mucha práctica y nadie espera que sepas hacerlo desde el comienzo, o sea que no dudes en pedir ayuda.

¿A qué se refiere la técnica de amamantamiento?

La técnica de amamantamiento, se refiere a la posición en la que la mujer se dispone a amamantar, la manera en la que acomoda al bebé con respecto a su cuerpo para estimular el reflejo de búsqueda en el bebé y permitir que éste tome el pecho.

La base de una lactancia exitosa es lograr que el bebé agarre el pecho correctamente. Un bebé que se prende bien, saca bien la leche. Un bebé que no se prende bien, tiene más dificultad para obtener leche, especialmente si el suministro no es abundante.

La producción de leche no es abundante en los primeros días después del nacimiento, esto es normal, así lo diseñó la naturaleza; pero si la forma en que está agarrando el pecho el bebé no es buena, se le hará difícil obtener leche. Los bebés no necesitan demasiada leche en los primeros días, pero sí necesitan algo de leche.

Y posteriormente, aunque la producción de leche sea abundante, tratar de amamantar a un bebé con un mal agarre es similar a darle un biberón con un agujero que es demasiado pequeño: el biberón está lleno de leche, pero el bebé no va a obtener mucha o le va a salir muy despacio.

Una técnica adecuada evitará que los pezones y areolas (la parte más oscura del pecho que rodea al pezón) se lastimen y se agrieten y permitirá que la leche sea extraída eficientemente del pecho.

La elección de la posición para amamantar depende de las circunstancias de la madre y del niño y se buscará la que sea más cómoda y eficiente para ambos.

¿Cuándo se considera correcta la técnica de amamantamiento?

  • Cuando hay una correcta adhesión o acoplamiento de la boca del bebé al pecho de la madre.
  • Cuando la duración de las mamadas asegura la extracción de los dos tipos de leche.

Recomendaciones para una técnica correcta:

El bebé debe permanecer en contacto piel con piel con su madre tanto tiempo como sea posible inmediatamente después del parto y durante tanto tiempo como sea posible en las primeras semanas de vida. Por cierto, algunos estudios también han demostrado que el contacto piel con piel entre madre e hijo(a) mantiene al bebé tan caliente como una incubadora. No debe haber prendas que interfieran entre el pecho y la boca del bebé. Cuanto más contacto piel con piel haya, mejor.

  1. En cuanto al bebé:

Una colocación correcta es indispensable para el éxito de la lactancia. Para que el recién nacido pueda realizar una adecuada succión, el acoplamiento boca-pecho debe ser funcional:

  • El bebé debe tomar el pecho de frente, sin voltear la cara. El acoplamiento correcto permite que el bebé introduzca el pezón y gran parte de la areola dentro de la boca.
    • La boca del bebé debe cubrir toda o casi toda la areola mamaria y el pezón debe estar completamente dentro de su boca, sobre el paladar blando en la parte superior de la boca. Para dejarlo más claro, el pezón no debe quedar en los labios del bebé sino todo dentro de la boca. La leche sale por el pezón pero gracias a la succión que hace el bebé.
  • El reflejo de succión del bebé enviará al cerebro de la madre la orden para producir prolactina, hormona responsable de la producción de leche.
  • Existe una regla muy importante que se debe cumplir en el amamantamiento: “La boca del niño se acerca al pecho y no el pecho al niño”.
    • Si el bebé no se coge al pecho enseguida, no te agobies, sigue intentándolo. Algunos lo hacen enseguida y otros tardan un poco más. Para ayudarle, déjale en contacto con tu pecho desnudo la mayor parte del tiempo, cerca de tu olor y tu calor.
  1. En cuanto a la madre:

La mujer necesita estar en una posición relajada y cómoda y puede estar sentada o acostada.

Sentada: Puedes apoyar los pies en un banquito y/o colocar una almohada sobre los muslos para quitar tensión de la espalda y acercar al bebé a la altura del pecho.

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La cabeza y espalda del bebé descansan sobre el antebrazo, del lado del pecho que se está ofreciendo, de tal manera que la cabeza del bebé quede libre para moverse asegurando que la nariz del bebé no se presione contra el pecho y pueda respirar normalmente.

  • Ofrecer el pecho al bebé tomándolo con la mano en forma de “C” con el dedo pulgar arriba de la areola y los otro cuatro dedos por abajo, soportando la base del pecho contra el tórax, o bien en forma de “U”, de manera que el pulgar quede del lado interno del pecho y los otro cuatro del lado opuesto a la areola. En esta forma el bebé podrá introducir suficiente tejido mamario a la boca evitando la obstrucción por los dedos.
  • Estimular el reflejo de búsqueda tocando los labios del bebé con el dedo o la punta del pezón y cuando el bebé abra la boca introducir buena parte de la areola y pezón. Afuera de la boca del bebé se podrá apreciar mayor proporción de la areola por arriba del labio superior que del lado inferior.
  • En ésta posición se suscitarán los reflejos de succión y deglución.

No te preocupes, aunque el bebé tenga su nariz estrechamente pegada contra la mama, puede respirar normalmente debido a la conformación anatómica de ésta.

Posteriormente, el retiro del pecho debe hacerse cuidadosamente, ya que el retiro brusco puede causar trauma del pezón. Romper el vacío succional de la boca separando los labios con el dedo meñique en la comisura e introduciéndolo entre las encías. Sólo entonces retirar el pecho suavemente.

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Posición para amamantar gemelos

¿Cuáles serían los aspectos que debo reconocer mientras estoy dando de mamar?

Anteriormente se mencionó cómo poder reconocer el amamantamiento correcto, dentro de algunos lineamientos generales. Ahora, vamos a ver en la práctica de la lactancia qué aspectos debes reconocer

  • Sonido de deglución audible. Cuando el bebé está extrayendo leche suficiente, su deglución (tragar) es perfectamente audible. El sonido característico de la deglución a veces se acompaña de una especie de suave quejido producido por el aire que se desplaza en el espacio retrofaríngeo (atrás de la garganta).
  • Actitud de bebé satisfecho: Cuando el amamantamiento se hace correctamente, tanto el bebé como la madre sienten placer al hacerlo. El bebé mama tranquilamente, sin apuro ni ansiedad, en forma rítmica, apreciándose claramente relajado y satisfecho.
  • Sueño Tranquilo: Habitualmente después de mamar del segundo pecho, el bebé se queda dormido plácidamente y es habitual que suelte el pecho espontáneamente cuando se relaja. El bebé duerme 1,5 a 3 horas y al despertar, con una actitud corporal, una actividad bucal y lingual propia y un gemido o leve llanto característicos, pide de mamar nuevamente.
    • Mucho antes de llorar, el bebé muestra que está listo para alimentarse. Su respiración puede cambiar, por ejemplo. O puede empezar a estirarse. La madre, a menudo en sueño ligero y en sintonía con su bebé, se despertará, su leche empezará a fluir y el bebé, calmado, usualmente tomará el pecho, contento. Un bebé que ha estado llorando durante algún tiempo antes de ser puesto al pecho, puede rechazarlo aunque esté muy hambriento.
  • Producción de leche constante: La madre que amamanta en forma correcta puede notar que la producción de leche es constante y sentirá que la bajada de la leche está ajustada al horario de mamadas de su bebé.
  • Aumento de peso normal: Desde el punto de vista nutricional, el bebé que se amamanta correctamente, con la frecuencia y duración de las mamadas que corresponde a su edad, tiene un incremento de peso y estatura perfectamente adecuado
  • Al menos seis pañales mojados: Si el bebé está recibiendo la cantidad de leche suficiente, mojará al menos 6 pañales en el día con una orina clara que no deja marca en el pañal
  • Deposiciones amarillas y fluidas: Después que se ha eliminado el meconio, las deposiciones son de color amarillo oro, de consistencia más o menos fluida y tienen un olor característico.
  • Pezones y pechos sanos: Si el niño se acopla bien y hace una succión correcta, el amamantamiento no provoca dolor ni daño en los pezones. Por otra parte, si la extracción de la leche es adecuada, se evita la plétora (Inflamación dolorosa) y la congestión de los pechos.
    • El pecho se va ablandando mientras avanza la lactancia.
    • El pezón se verá elongado (alargado) después de la lactancia, pero no marcado o lastimado

¿Cuándo puedo saber si ya terminé de amamantar?

Cuando el bebé haya extraído la leche disponible o cuando haya quedado satisfecho, soltará el pezón espontáneamente.

Si por alguna razón hay que suspender la tetada antes del que el bebé termine de succionar, es importante romper la presión negativa de la boca del bebé sobre el pecho, para evitar que se lastime el tejido. Esto se logra si la mamá introduce su dedo meñique y abre la boquita del bebé.

Régimen de Libre Demanda

En el régimen de libre demanda es el bebé el que regula la frecuencia de las mamadas de acuerdo a la necesidad que tiene de recibir alimento y de hidratarse. Durante los primeros días el vaciamiento gástrico se produce más o menos cada 1,5 hora y con esa frecuencia el bebé necesita recibir alimento y agua.

Los bebés a menudo amamantan muy seguido los primeros días, esto es normal y temporal. En realidad, durante los primeros días los bebés tienden a mamar con frecuencia, en especial al final de la tarde o durante la noche.

Es importante que entiendas esto, ya que muchas veces esta demanda frecuente se interpreta como que la leche materna no es suficiente y se recurre a la fórmula, que obviamente mantendrá satisfecho al niño por más tiempo porque se digiere más lentamente.

Hasta que se ajusta el proceso de producción de leche a la demanda del niño, durante las primeras semanas la madre tendrá que amamantar frecuentemente (cada 2 1/2 a 3 horas), pudiendo también tomar la iniciativa de dar de mamar cuando sienta los pechos demasiados llenos.

La base de la manutención de la producción de la leche está en permitir el equilibrio natural entre lo que el bebé pide y lo que la madre produce. El poner horarios rígidos interfiere con el delicado mecanismo fisiológico de la lactogénesis (producción de leche).

Cuando se inicia la mamada, el bebé hace una succión “vacía” por algunos segundos. Con esto estimula el reflejo de eyección (salida de la leche) y a la vez le da tiempo al bebé para organizar el sistema de succión-deglución para recibir la leche.

En cada mamada el bebé debe recibir los dos tipos de leche de cada pecho: la leche inicial, con más contenido de lactosa y agua, y la leche final, con más contenido de grasa y mayor concentración.

Estudios han demostrado que en las primeras semanas, la segunda leche empieza a fluir después de los 7 minutos, razón por la cual las mamadas deben prolongarse al menos 15 minutos por lado, vaciando siempre un pecho antes de ofrecer el otro.

Si la leche no es removida, la glándula produce una sustancia que inhibe el proceso de síntesis celular, y si ésta situación persiste, cesa totalmente la producción. El vaciamiento de ambos pechos es indispensable para que se mantenga en ellos la producción normal de leche.

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¿Y cómo podemos reconocer si un amamantamiento es correcto?

  • Cuando satisface todas sus necesidades nutricionales, con un mínimo de desgaste metabólico.
  • Cuando no provoca molestias en la madre y ella siente verdadero placer de amamantar a su hijo.
  • Cuando satisface psico-emocionalmente tanto a la madre como al niño.

¿Qué ventaja tiene que yo amamante a mi bebé?

La composición de aminoácidos y ácidos grasos de la leche materna resulta la más adecuada para satisfacer plenamente las necesidades nutritivas del bebé para que tenga un óptimo desarrollo, éste es uno de los principales beneficios que aporta la leche de seno materno pero existen también otros:

Para el bebé:

Alimento ideal: porque contiene todos los nutrientes que el niño necesita, durante los primeros 6 meses de vida, evita tanto la desnutrición como la obesidad.

Protección contra enfermedades: la leche materna protege al niño contra infecciones, diarreas y resfríos porque contiene sustancias que aumentan sus defensas, además, previene la aparición de alergias

Salud buco dental: los niños amamantados, al succionar el pecho materno estimulan un mejor desarrollo de los huesos y músculos de la cara, favoreciendo también el futuro crecimiento de dientes más fuertes

Para la mamá:

Recupera la figura: La producción de la leche materna promueve la pérdida del peso ganado durante el embarazo

Evita las hemorragias: La succión del pecho estimula la liberación de algunas sustancias, que permiten al útero recuperar su estado original, evitando las hemorragias después del parto

Económica: la leche materna es limpia y saludable. Está disponible a la temperatura ideal y elimina el trabajo de preparación, lo que presenta ahorro de tiempo y dinero

La lactancia prolongada y repetida contribuye a formar niños emocionalmente sanos y reduce el riesgo de padecer cáncer de mama.

Se recomienda continuar con la lactancia nocturna (al menos una vez en la noche), ya que ésta mamada produce una mayor secreción de prolactina influyendo directamente en una mayor producción de leche y en la manutención de la amenorrea (no hay ovulación ni menstruación) e infertilidad postparto.

¿Y cómo me debo cuidar yo si estoy amamantando?

  • En cuanto a alimentación: debes incluir en tu dieta todo tipo de productos, en especial frutas, hortalizas, verduras, líquidos y carnes. La grasa, sal y dulce debe ingerirse en poca cantidad.
  • No consumas alcohol o cigarrillos y procura no tomar bebidas con cafeína, si necesita medicamentos consulta a tu médico.
    • El uso de medicamentos durante la lactancia debe ser cuidadosamente monitoreado por un médico. Todos los fármacos pasan a la leche y si pasan en cantidad suficiente pueden producir efectos secundarios graves. Algunos medicamentos son compatibles con la lactancia y otros no.
  • Examina con frecuencia tus pechos
  • Báñate diariamente y limpia siempre el pezón antes de empezar a amamantar a tu bebé.
  • Usa un sostén o corpiño adecuado.

Consejos importantes a seguir que te ayudarán a tener una lactancia exitosa

¿Cuándo y cómo despertar al bebé? Recuerda, durante las primeras cuatro semanas no debe transcurrir más de tres horas sin que el bebé reciba alimento.

Estimula al bebé para que despierte completamente: quítale las cobijas, cámbiale el pañal, coloca al bebé en contacto piel a piel ya sea con la madre o padre, masajéale su espalda, brazos y piernas. Pasa un algodón húmedo en su carita.

NO le ofrezcas complementos como fórmulas o tés. La leche materna es el alimento ideal y contiene todos los nutrientes necesarios para que nuestros hijos se desarrollen correctamente. Si la madre alimenta a su hijo a libre demanda, generará la leche que requiere su bebé.

 Sugerencias para crear un buen ambiente para el amamantamiento:

  • Busca un lugar tranquilo para amamantar. Antes de comenzar a alimentar a tu bebé, desenchufa el teléfono, pon música relajante y respira profundo. (Respira profundamente con el abdomen cuatro o cinco veces).
  • Si amamantar en público te incomoda, insiste en tener privacidad y/o coloca una manta liviana sobre el bebé y tu hombro.
  • No dejes que amigos y parientes con buenas intenciones y que piensen distinto te desanimen.
  • Restringe las visitas hasta que te sientas cómoda.

Con la colaboración:

Maestra en Ciencias Ma. Eugenia Flores Quijano del Departamento de Investigación en Nutrición del Instituto Nacional de Perinatología.

Dra. Giovanna Majanos Rivas.

IBCLC Graciela Hess

Referencias

Calostro
Durante, Embarazo, Semanas 25 - 40

Calostro

Introducción

No existe alimento alguno tan perfectamente concentrado, balanceado y equilibrado, rico en factores inmunológicos y de crecimiento.

Mucho antes de que un bebé nazca, la naturaleza comienza a preparar su suministro de alimentos. Alrededor de la semana 16 del embarazo, los cambios comienzan a ocurrir en los pechos de la madre. La ampliación leve de los alvéolos (el racimo de uvas donde se produce la leche) comienza, generalmente de modo inadvertido para la madre y ya para el momento del nacimiento del bebé, la naturaleza ha preparado un asombroso alimento: el calostro.

¿Qué es el calostro?

¿Qué es el calostro?

El calostro es un alimento muy especial, uno de los alimentos más importantes que el bebé comerá en su vida. Es la leche joven temprana producida en los pechos de la madre, preparada especialmente para los primeros 2 a 5 días antes de que la leche definitiva comience a ser producida. Como transición para los bebés a la vida fuera del útero, el calostro es el alimento ideal que resuelve las necesidades alimenticias de sus pequeños órganos aún no maduros.

Además, de sus más de 30 componentes, 13 se pueden encontrar únicamente en el calostro. En verdad es más que un alimento; es también la primera inmunización del bebé. Resuelve justamente las necesidades de un bebé recién nacido. Cada vez que el bebé lacta, recibirá unas cucharaditas de calostro — la cantidad exacta necesitada para su estómago pequeño y sus riñones no maduros.

No hay nada mejor que el calostro, el tesoro que guarda cada madre para un comienzo sano de su bebé.

¿Qué diferencia tiene el calostro con la leche definitiva?

El calostro luce diferente a la leche definitiva: Es más grueso y más pegajoso. Es a veces color de oro, y así le apodan “oro líquido”. Podría ser claro, o de un diverso color, pero es siempre perfecto.

Su composición es diferente a la de una leche más madura, apenas como la naturaleza lo concibió. Es más alto en contenido de proteínas, minerales, sodio, potasio, vitaminas A y E, y los carotenoides. El calostro contiene los 10 aminoácidos esenciales — los bloques de edificio para el cuerpo del bebé. Es más bajo en carbohidratos, grasa y lactosa.

El calostro es extremadamente alto en secreciones de IgA, una inmunoglobulina importante y agente anti infeccioso. Está también lleno de células blancas protectoras llamadas los leucocitos, que tienen la capacidad de destruir bacterias y virus.

¿Qué cantidad debo producir?

A veces cuando la madre no siente los pechos llenos de leche, ni nota ningún goteo después de parir, se preocupa de que el bebé no está sacando nada.

Nada más lejos de la verdad, el calostro es tan poderoso por la calidad y por su cantidad que podemos decir que unas cuantas gotas equivalen a dos onzas si deseamos tener una medida.

¿Qué cualidades tiene el calostro?

El calostro — incluso en cantidades pequeñas:

  • Es un laxante, estimulando el paso del meconio disminuyendo así la posibilidad de ictericia.
  • Se digiere rápidamente y estabiliza el azúcar de la sangre del bebé.
  • Protege la membrana digestiva de la zona, construyendo una barrera contra las infecciones.
  • Establece la flora bacteriana (las bacterias beneficiosas) en la zona digestiva.
  • El calostro construye el sistema inmune y los sus factores de crecimiento. La cantidad de anticuerpos que posee hace que el bebé esté protegido frente a determinadas infecciones intestinales y respiratorias hasta que desarrolle su propio sistema inmunológico.
  • Siendo un fluido vivo similar a la sangre, puede construir y madurar los intestinos del bebé, y los prepara y protege contra todos los tipos de gérmenes. Imagínatelo como una clase de sellante especial.

Los anticuerpos maternales o la inmunoglobulina, no pueden traspasar la placenta. Por esta razón es muy importante que los recién nacidos consuman una suficiente cantidad de calostro de alta calidad.

¿Por qué es tan benéfico para el intestino de mi bebé?

Cuando nace el bebé, no hay gérmenes en su intestino. Sin embargo, a partir del nacimiento comenzarán a florecer por millones. La mucosa intestinal en ese primer momento es muy delicada y permeable a cualquier agente y, por lo tanto, sumamente vulnerable.

Pero el calostro está especialmente diseñado por la naturaleza para proteger y estimular el crecimiento de la mucosa intestinal, y por consiguiente, preserva el organismo de la penetración vía intestinal de sustancias / microorganismos nocivos, para los que el bebé no tiene aún defensas.

El futuro del intestino y de su flora dependerá, pues, de los primeros gérmenes colonizadores, y éstos, a su vez, serán distintos, dependiendo de lo que el bebé ingiera en el primer momento: calostro, leche artificial, suero glucosado.

Es muy importante que su intestino sea colonizado en primer lugar por los microorganismos procedentes de su madre, para los cuales el niño dispone de las defensas que le proporciona el calostro, lo que, además, evita la invasión de otros gérmenes más dañinos.

Cuando el bebé ha podido ingerir su calostro, su intestino se puebla de las beneficiosas bifidobacterias. Si, por el contrario, se le alimenta con leche de fórmula, son más abundantes los colibacilos, y el niño será más proclive a padecer trastornos de la flora intestinal, lo que tendrá consecuencias sobre su organismo en general. Por otra parte, la ingesta del calostro estimula el peristaltismo intestinal y previene la formación de tapones de meconio.

Como los bebés humanos no están totalmente formados al nacer, nacen listos para recibir el calostro. Sus cuerpos son un trabajo en progresión, esperando que el calostro y la leche de la madre, terminen la consolidación de sus sistemas inmunológicos.

Solamente en ocasiones muy raras, y por razones médicas, debe ser agregado cualquier otro alimento durante los primeros días de su vida. Es importante dejar al calostro hacer su trabajo.

Curiosamente si el bebé nace temprano, el calostro tiene aún más potencial para prevenir las infecciones. Es especialmente importante que los bebés prematuros reciban el calostro producido por la madre.

¿Cada cuándo debo de alimentar a mi bebé en los primeros días?

Tanto la OMS como las asociaciones de pediatría recomiendan poner al pecho al bebé lo antes posible y tan a menudo como desee.

Desde los primeros minutos de vida si tu bebé es vital y vigoroso podrás ponerlo al pecho. Esto es bueno para el bebé  porque lo alentará a oler el calostro y “prenderse”  del pezón, así dará comienzo  su primera tetada. Esta fase inicial de la lactancia materna es el comienzo  de un proceso de aprendizaje para la mamá y  el bebé.

La succión de los pezones no solo estimula la producción  de una hormona, la oxitocina  que estimula la contracción de las células  dentro de la mama y esta a su vez  empuja a la leche para que salga por los conductos y al pezón,  también favorece  el desprendimiento de la placenta, y ayuda a que el sangrado disminuya, debido a que los vasos sanguíneos se contraen mas rápidamente.

Sentirás cólicos y es normal, y es un signo de que tu útero comienza a recuperar su tamaño y forma de  antes del embarazo y la recuperación será más rápida, lo que significa que tu pancita estará mas plana.

Durante los primeros 2 ó 3 días el bebé puede alimentarse con sólo 7 u 8 mililitros de calostro, por lo que deberás colocar al bebé periódicamente para que reciba pequeñas dosis de alimento. Generalmente por el segundo día de la vida, el bebé esta listo para comer más a menudo, así que es importante animarle a que lacte con frecuencia, tan a menudo como le indique el hambre.

La madre y el bebé son un equipo finamente acoplado y como las necesidades alimenticias aumentan, el cuerpo de la madre responde a las señales que el bebé está dando, produciendo exactamente la cantidad correcta de leche.

Hacia el tercer día, cuando suceda la transición de la producción de calostro a la leche materna (bajada de la leche) el bebé se estará alimentando con 30 a 60 mililitros con lo que podrás alimentarlo en periodos de 2 ½ a 3 horas.

¿Cada cuándo debo de alimentar a mi bebé en los primeros días?

Usar alimentos o chupete retardará la producción de leche y puede causar problemas para la madre y el bebé. Pronto, el calostro comenzará a transformarse en una leche más madura, y aumentar en volumen y el bebé comenzará a beber onzas en vez de las cucharillas. El calostro no desaparece completamente en cuanto viene la leche; habrá cantidades pequeñas de calostro en la leche materna durante las primeras 2 semanas.

Recuerda, durante los primeros días, es normal que pierda peso, esto se debe a  los líquidos que acumuló durante el embarazo. Días después, su apetito  y necesidad de líquidos aumentará.

Los bebés que encuentran oro durante la primera semana, son recompensados con un tesoro para toda la vida. La naturaleza proporciona esta rica mina. No hay nada mejor que el calostro, esa veta de la madre para un comienzo sano.

¿Qué viene después del calostro?

Después del Calostro viene la “leche de transición” y luego la “leche madura o definitiva”, ambas van aumentando su contenido en Hidratos de Carbono y Grasas, pero el contenido de Factores Inmunológicos sigue siendo muy elevado.

El Calostro y la leche materna no solo defienden de enfermedades vacunables (Varicela, Sarampión, Difteria etc.) sino también de otras enfermedades no vacunables como (Otitis, Faringitis etc.) en general de las enfermedades Respiratorias tan frecuentes en los niños.

¿Qué contiene el calostro?, ¿por qué es tan importante?

Algunos de los ingredientes de gran importancia son:

Aminoácidos: Son contribuciones de albúmina vitales para el metabolismo celular y regeneración de la célula, podemos decir que una falta de aminoácidos puede ser la causa de trastornos del crecimiento y debilitar el sistema inmunológico en general, un adecuado abasto de aminoácidos nos asegura la correcta provisión de energía tanto física como psíquica y por lo tanto tiene una influencia decisiva en las capacidades de tipo corporal y mental.

Inmunoglobulinas (A, D, E, G, Y M) Estas son iguales a decir “anticuerpos”, de vital importancia y determinantes para la profilaxis y prevención frente a las infecciones que pueden atacar al organismo. Además también neutralizan toxinas, virus y las bacterias en el sistema linfático y circulatorio.

Factores naturales de crecimiento: Estos influyen en casi todos los procesos celulares que tenemos en nuestro cuerpo, estos pueden ayudar a acelerar el crecimiento de muchos tipos de células por una parte, como también pueden detener el crecimiento de células por otra parte, resultando de esta forma el balance y equilibrio perfecto del metabolismo celular.

  • Los factores de crecimiento presentes en el calostro aumentan la reproducción de las células y el crecimiento de los tejidos al estimular la formación de DNA y RNA, dichos factores pueden aumentar el número de células “T”, acelerar el proceso de sanación de heridas, estabiliza los niveles de glucosa, disminuye la necesidad de insulina, aumenta el crecimiento óseo y muscular, además de quemar grasa.

Vitaminas: Estas son de requisito indispensable para un metabolismo regular de proteínas, grasas y carbohidratos, en la actualidad todos conocemos las consecuencias de una falta de vitaminas, las vitaminas A, B 12 Y E se encuentran en pequeñas cantidades y existen indicios del contenido de todas las otras vitaminas.

Citoquinas: Estas sustancias inmunotrasmisoras son las encargadas de estimular los ganglios linfáticos y contienen inmunofactores antivirales de gran rendimiento, además ayudan mucho en las articulaciones artríticas y lesiones.

Glicoproteinas: Estas hacen posible, que los inmunofactores y factores de crecimiento pasen por el aparato digestivo ácido inhibiendo la fisión ocasionada por las enzimas del estómago. (proteásis)

Lactoferrina y transferrina: Estas se encargan de transportar el hierro hasta los glóbulos rojos y de esta forma impedir que virus y bacterias puedan apoderarse del hierro. Debido a que los virus necesitan de una célula “huésped” para procrearse, esto se inhibe eficazmente. Eficaz proteína antiviral, antibacteriana y antiinflamatoria tiene excelentes efectos terapéuticos para cáncer, VIH, herpes, síndrome de fatiga crónica, citomegalovirus, candidiasis, y otras infecciones.

Lactobacillus Bifidus Acidophilus: Este es el encargado de apoyar la digestión y reducir bacterias y hongos nocivos para el aparato digestivo.

Leucocitos: Son los glóbulos blancos que estimulan la producción de interferón, el cual retarda la reproducción viral y la penetración de las paredes de las células.

Enzimas: Destruyen a las bacterias, fortalecen y regulan la reacción inmunitaria.

Azufre: Mineral que desempeña un importante papel en el metabolismo y en muchas proteínas estructurales del cuerpo y es benéfico para tratar más de 60 enfermedades de tipo inmunitario conocidas, y podemos citar las siguientes:

  • SIDA, Alergias, Artritis, Asma, Trastornos del déficit de la atención, Candidiasis, Enfermedad de Crohn, Depresión, Fibromialgia, Esclerosis múltiple, Infecciones bacterianas, Parásitos, Síndrome de la fatiga crónica, Artritis reumatoide degenerativa, Cáncer, Lupus, etc.

La lactancia materna  reduce el riesgo de cáncer de mama y de ovario y también permite que las madres establezcan de manera idónea, un vínculo con sus bebés.

Las leches elaboradas para biberón,(fórmulas) han imitado artificialmente a la leche humana, pero no existe fórmula alguna que pueda igualarla.

Referencias

http://espanol.babycenter.com/x15300005/qu%C3%A9-es-el-calostro  
http://www.medicinenet.com/infant_formulas/article.htm
http://www.medicinenet.com/script/main/art.asp?articlekey=52271
http://www.healthychildren.org/English/ages-stages/baby/breastfeeding/Pages/Colostrum-Your-Babys-First-Meal.aspx
http://americanpregnancy.org/firstyearoflife/whatsinbreastmilk.html
http://www.bebesymas.com/tag/calostro
http://es.wikipedia.org/wiki/Lisozima