¿QUÉ ES LA HOLOPROSENCEFALIA?

La holoprosencefalia (HPE) es una malformación congénita del cerebro. 

Ocurre muy temprano en el embarazo, generalmente entre los días 18 y 28 de gestación, cuando el “cerebro anterior” del embrión (prosencéfalo) debería dividirse en dos hemisferios cerebrales (derecho e izquierdo) y en dos cavidades principales llenas de líquido.

En la holoprosencefalia esa división no sucede de forma normal, y el cerebro puede quedar parcial o totalmente fusionado. Esto también puede afectar el desarrollo de la cara (ojos, nariz, labios). 

La gravedad es muy variable. En las formas más severas, el cerebro y la cara presentan malformaciones graves que suelen ser incompatibles con una vida prolongada.

 En las formas más leves, el bebé puede tener un cerebro casi normal y rasgos faciales discretos, y llegar a la infancia o incluso a la edad adulta, aunque con diferentes grados de discapacidad. 

¿QUÉ ES EL PROSENCÉFALO Y CÓMO SE DESARROLLA EL CEREBRO DEL BEBÉ?

El prosencéfalo es la parte anterior del cerebro en el embrión. Conforme avanza el embarazo, esta zona debe dividirse en dos hemisferios, conectados por una estructura llamada cuerpo calloso. 

Al mismo tiempo se forman los lóbulos frontal, parietal, temporal y occipital, y se empieza a dibujar la cara del bebé.

Entre la quinta y sexta semana de embarazo se da un momento muy delicado: el cerebro anterior se organiza, se separa en dos mitades y la cara comienza a formarse. 

Si en este periodo algo interfiere con esa división, puede aparecer la holoprosencefalia y, en consecuencia, alteraciones de la línea media de la cara (ojos muy juntos, nariz plana, labio y/o paladar hendido, etc.). 

¿CUÁLES SON LOS TIPOS DE HOLOPROSENCEFALIA?

La holoprosencefalia se clasifica, según qué tanto se haya separado el cerebro, en varios tipos principales: 

  1. Holoprosencefalia alobar (forma muy grave)
    • El cerebro no se divide: hay una sola gran cavidad (monoventrículo) y no existe la fisura que separa los hemisferios.
    • Suele haber malformaciones faciales muy severas, como ciclopía (un solo ojo), ausencia de nariz o nariz en forma de “tubito”.
    • Con frecuencia produce muerte intrauterina, aborto espontáneo o fallecimiento poco después del nacimiento.
  2. Holoprosencefalia semilobar (forma moderada)
    • El cerebro está parcialmente dividido: la parte posterior está más separada, pero la parte frontal sigue fusionada.
    • Puede haber malformaciones faciales importantes, pero en general menos extremas que en la forma alobar.
  3. Holoprosencefalia lobar (forma leve)
    • Los dos hemisferios están casi completamente separados, pero quedan pequeñas zonas fusionadas.
    • El cuerpo calloso puede ser anormal.
    • Las estructuras del olfato y de la vista suelen estar mejor formadas.
    • Desde fuera, muchos niños pueden tener una apariencia facial casi normal, aunque presenten retraso en el desarrollo, problemas hormonales o visuales.
  4. Variante media interhemisférica (MIH o “variante de fusión media”)
    • La fusión se localiza sobre todo en la parte media del cerebro (lóbulos parietales y parte posterior del lóbulo frontal).
    • Los niños pueden tener mejor función motora que en otras formas, pero de todos modos necesitan seguimiento neurológico y de desarrollo. 

 

Además, existen “microformas” de holoprosencefalia: la resonancia magnética puede verse casi normal, pero hay rasgos faciales característicos (ojos muy juntos, hendidura media en el labio o paladar, nariz plana) y, a veces, alteraciones leves en el aprendizaje o el comportamiento. 

No es raro que en una misma familia haya personas con manifestaciones muy diferentes, todas relacionadas con el mismo cambio genético. 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS Y MANIFESTACIONES?

Los signos y síntomas dependen mucho del tipo de holoprosencefalia y de qué tan afectado esté el cerebro.

  1. Manifestaciones neurológicas

Los bebés con HPE suelen tener algún grado de daño cerebral con retraso en el desarrollo psicomotor (se tardan más en sostener la cabeza, sentarse, gatear, caminar o hablar). 

Aproximadamente la mitad presentan crisis convulsivas o epilepsia, que a veces son difíciles de controlar y pueden aparecer como espasmos infantiles. 

Puede haber:

  • Microcefalia (cabeza pequeña) o, en algunos casos, hidrocefalia (acumulación de líquido en el cerebro) que aumenta el tamaño de la cabeza.
  • Alteraciones del tono muscular (hipotonía, espasticidad, movimientos anormales o distonías).
  1. Malformaciones craneofaciales

Cuando se afecta la línea media de la cara, pueden verse:

  • Ojos muy juntos (hipotelorismo), ojos pequeños (microftalmia) o un solo ojo (ciclopía, en formas extremas).
  • Nariz ausente, plana, con un solo orificio o con forma de probóscide (un tubito por arriba del ojo en la ciclopía).
  • Labio y/o paladar hendido, hendiduras medias en el labio, alteraciones en la posición y forma de los dientes. 

En las formas leves, las alteraciones pueden ser muy discretas (por ejemplo, solo un incisivo central superior o una pequeña hendidura en el labio) y pasar desapercibidas si no se sospecha la enfermedad.

  1. Problemas endócrinos (hormonales)

La holoprosencefalia puede dañar la hipófisis y el hipotálamo, que son centros clave para las hormonas. Esto puede causar: 

  • Deficiencia de hormona de crecimiento (talla baja, retraso del crecimiento).
  • Diabetes insípida (el niño orina y toma agua en exceso, con riesgo de deshidratación).
  • Problemas en las glándulas suprarrenales o tiroideas.
  • Hipogonadismo (poca producción de hormonas sexuales en ovarios o testículos).
  1. Alimentación y sistema digestivo

Muchos bebés tienen dificultad para succionar y tragar, se cansan al comer, tardan mucho en las tomas, vomitan con frecuencia o presentan reflujo. 

Esto aumenta el riesgo de que la comida “se vaya” a los pulmones (aspiración) y cause neumonías. 

En los casos graves puede necesitarse alimentación por gastrostomía (sonda directa al estómago). 

  1. Sistema nervioso autónomo y sueño

Es común que haya inestabilidad en la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca y la respiración, así como patrones de sueño muy irregulares, sobre todo en las formas más graves. 

  1. Otros órganos

Algunos niños también pueden presentar malformaciones cardíacas, musculoesqueléticas, renales, genitourinarias o digestivas, según el síndrome asociado. 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO?

La holoprosencefalia es una enfermedad compleja donde intervienen factores genéticos y factores ambientales

En muchos casos no se encuentra una causa única y clara.

  1. Alteraciones genéticas

Aproximadamente una cuarta parte de los bebés con HPE tienen una causa genética identificable, tanto de cromosomas como de un solo gen.

Entre los genes más relacionados están SHH, ZIC2, SIX3 y TGIF1, que participan en el desarrollo temprano del cerebro y la cara. Estas mutaciones explican cerca del 18–25% de los casos aislados (no sindrómicos). 

La holoprosencefalia también puede formar parte de síndromes genéticos más complejos, como:

  • Trisomía 13 (síndrome de Patau).
  • Síndrome de Smith-Lemli-Opitz.
  • Otros síndromes con malformaciones múltiples. 

En algunas familias se hereda de forma autosómica dominante, con penetrancia incompleta: algunas personas portan la mutación pero no presentan manifestaciones graves, o solo rasgos muy leves. 

Por eso es tan importante la valoración por genética clínica. 

  1. Factores ambientales y del embarazo

Estudios recientes han identificado varios factores de riesgo, entre ellos: 

  • Diabetes materna mal controlada (antes del embarazo o gestacional).
  • Consumo elevado de alcohol.
  • Tabaquismo durante el embarazo.
  • Algunos medicamentos considerados de riesgo en el embarazo: ciertos anticonvulsivos, derivados del ácido retinoico, algunos hipolipemiantes (estatinas), entre otros.
  • Infecciones en el embarazo del grupo TORCH (toxoplasma, rubéola, citomegalovirus, herpes).

Es importante aclarar que tener uno de estos factores de riesgo no significa que el bebé necesariamente tendrá holoprosencefalia, pero sí aumenta la probabilidad. 

En muchos casos, la enfermedad aparece sin que se identifique ningún factor externo.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA HOLOPROSENCEFALIA DURANTE EL EMBARAZO?

La holoprosencefalia puede detectarse en el embarazo mediante estudios de imagen: 

  • Ultrasonido obstétrico de alta resolución:
    • En las formas más severas (alobar y semilobar), puede sospecharse desde la semana 12–14 de gestación, sobre todo con ultrasonido transvaginal y equipos tridimensionales (3D).
    • El especialista observa si el cerebro está dividido adecuadamente y revisa la cara del bebé.
  • Resonancia magnética fetal:
    • Se utiliza cuando hay dudas o para conocer mejor la extensión del problema.
    • Aporta más detalles que el ultrasonido en algunas malformaciones cerebrales, aunque no siempre está disponible.

Si se detectan malformaciones cerebrales o faciales, el obstetra suele referir a la familia con:

  • Un perinatólogo (ginecólogo especializado en embarazos de alto riesgo).
  • Un genetista para valorar la posibilidad de estudios genéticos (como amniocentesis o muestra de vellosidades coriónicas) y ofrecer consejo genético.

 

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA LA HOLOPROSENCEFALIA DESPUÉS DEL NACIMIENTO?

Después del nacimiento, el diagnóstico se basa en: 

  • Exploración física: el pediatra puede sospechar holoprosencefalia al observar malformaciones faciales características o signos neurológicos.
  • Neuroimagen:
    • Resonancia magnética (RM) del cerebro (estudio de elección) o tomografía computarizada (TAC).
    • Estos estudios permiten ver si los hemisferios están separados, el tipo de HPE, y si hay otras malformaciones asociadas.

Es fundamental que la interpretación la haga un neurorradiólogo o un especialista con experiencia en malformaciones cerebrales, para no pasar por alto lesiones sutiles.

¿CUÁL ES EL TRATAMIENTO Y EN QUÉ CONSISTE EL MANEJO MULTIDISCIPLINARIO DE LA HOLOPROSENCEFALIA?

No existe, hasta el momento, un tratamiento curativo que “corrija” la malformación del cerebro. El manejo se centra en: 

  • Atender las complicaciones médicas (convulsiones, problemas respiratorios, infecciones, deshidratación, etc.).
  • Corregir o mejorar las malformaciones faciales (por ejemplo, cirugías de labio y/o paladar hendido).
  • Apoyar el desarrollo del niño con terapias específicas.

El equipo ideal incluye:

  • Pediatra y pediatra del desarrollo.
  • Neurólogo pediatra (para epilepsia y otros problemas neurológicos).
  • Endocrinólogo pediatra (para trastornos hormonales).
  • Cirujano plástico y maxilofacial (labio/paladar hendido y otros defectos faciales).
  • Nutriólogo y gastroenterólogo (para problemas de alimentación y reflujo).
  • Terapia física, de lenguaje y ocupacional.
  • Psicología y trabajo social para apoyar emocionalmente a la familia.

Cada niño con holoprosencefalia es único: incluso con el mismo tipo de HPE, la evolución puede ser muy distinta. Por eso el plan de tratamiento debe ser individualizado y revisado periódicamente.

¿EN QUÉ CONSISTE EL CONSEJO GENÉTICO PARA LA HOLOPROSENCEFALIA?

El consejo genético es una parte clave del manejo de la holoprosencefalia. El genetista: 

  • Revisa la historia familiar y los estudios de imagen.
  • Puede solicitar estudios de ADN para buscar mutaciones en genes asociados (SHH, ZIC2, SIX3, TGIF1 y otros paneles de HPE).
  • Explica a los padres el riesgo de recurrencia (probabilidad de tener otro hijo con la misma condición). 
  • En algunos casos, si uno de los padres tiene una mutación con penetrancia incompleta, el riesgo puede ser alto (hasta alrededor de 50%); en otros (como algunas alteraciones cromosómicas) puede ser del orden de 1% o menos en futuros embarazos. 

Esta información ayuda a la familia a tomar decisiones informadas en embarazos posteriores y a considerar diagnóstico prenatal temprano.

¿CUÁL ES EL PRONÓSTICO DE LA HOLOPROSENCEFALIA?

La holoprosencefalia no es una enfermedad que empeore progresivamente por sí misma, pero los problemas que causa están presentes desde el nacimiento y dependen del grado de malformación cerebral y de las complicaciones asociadas. 

  • En las formas alobar y en muchas semilobares, la mayoría de los bebés fallecen durante el embarazo, al momento del parto o en los primeros meses de vida.
  • En las formas lobares y variante media interhemisférica, algunos niños pueden vivir años e incluso llegar a la vida adulta, con distintos grados de retraso motor, cognitivo o de comportamiento.
  • Las “microformas” pueden manifestarse solo con rasgos faciales leves y problemas escolares discretos.

El pronóstico siempre debe comentarse con el equipo médico que conoce el caso específico, ya que no es posible predecir con exactitud qué habilidades alcanzará cada bebé.

¿SE PUEDE PREVENIR LA HOLOPROSENCEFALIA?

No existe una forma de prevención absoluta, pero se pueden tomar medidas para reducir riesgos

  • Control estricto de la diabetes antes y durante el embarazo.
  • Evitar alcohol, tabaco y otras drogas en todo el embarazo.
  • No usar medicamentos de riesgo (retinoides, algunas estatinas, anticonvulsivos específicos, etc.) sin supervisión médica; si se requieren, el médico debe valorar la mejor opción.
  • Vacunarse y seguir las recomendaciones para prevenir infecciones como rubéola y otras del grupo TORCH.
  • Acudir a asesoría genética si existe antecedente de holoprosencefalia, trisomía 13 u otros síndromes en la familia.

La prevención secundaria incluye la vigilancia estrecha de embarazos de alto riesgo (por ejemplo, madres diabéticas) con ultrasonidos especializados.

¿QUÉ TAN FRECUENTE ES LA HOLOPROSENCEFALIA?

La holoprosencefalia es considerada una malformación rara. Los estudios estiman: 

  • Aproximadamente 1 de cada 10,000 a 20,000 nacidos vivos presenta HPE.
  • En los embriones (etapas muy tempranas del embarazo), la frecuencia es mucho mayor (hasta 1 de cada 250 concepciones), lo que indica que muchos embarazos con HPE terminan en aborto espontáneo o muerte fetal.

¿CUÁNDO CONSULTAR AL MÉDICO EN CASOS DE HOLOPROSENCEFALIA?

Es fundamental consultar al médico en las siguientes situaciones:

  • Durante el embarazo:
    • Si en un ultrasonido te informan que hay malformaciones cerebrales o faciales en tu bebé.
    • Si tienes diabetes, tomas medicamentos especiales, o has consumido alcohol o cigarro en el embarazo y tienes dudas sobre el riesgo para el bebé.
    • Si te proponen estudios como amniocentesis, resonancia magnética fetal o interconsulta con genetista y necesitas ayuda para entenderlos.
  • Después del nacimiento:
    • Si tu bebé presenta rasgos faciales inusuales, dificultad para alimentarse, llanto débil, sueño excesivo o muy poco sueño, falta de aumento de peso, crisis de “miradas fijas”, movimientos bruscos repetitivos o episodios que puedan ser convulsiones.
    • Si notas que tu hijo no logra los hitos del desarrollo (sostener la cabeza, sentarse, balbucear, caminar) dentro de los tiempos esperados.
    • Si ya tiene diagnóstico de holoprosencefalia y aparecen síntomas nuevos como fiebre, vómito persistente, somnolencia extrema, respiración irregular, convulsiones, signos de deshidratación (boca seca, poca orina) o cualquier cambio preocupante.

En cualquiera de estos casos, acude con tu pediatra y, si es posible, con un neurólogo pediatra o un genetista

En México y en otros países de habla hispana, los hospitales pediátricos de referencia y los servicios de neurología infantil son los lugares más adecuados para recibir esta atención especializada.

¿DÓNDE ENCONTRAR APOYO PARA FAMILIAS CON HOLOPROSENCEFALIA?

Además de la atención médica, muchas familias se benefician de grupos de apoyo y organizaciones que ofrecen información y acompañamiento. Algunas organizaciones internacionales (principalmente en inglés) incluyen: 

En tu país, tu pediatra o genetista puede orientarte hacia asociaciones locales de familias con niños con malformaciones del desarrollo, discapacidad neurológica o enfermedades raras.

REFERENCIAS

  1. Tekendo-Ngongang C, et al. Holoprosencephaly Overview. GeneReviews®, NCBIBookshelf.2020.  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK1530/?utm_source=chatgpt.com
  2. Ramakrishnan S, et al. Holoprosencephaly. StatPearls Publishing; actualizado2024.  https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK560861
  3. Malta M, et al. Holoprosencephaly: Review of Embryology, Clinical Phenotypes, Etiology and Management. Children. 2023;10(4):647.  https://www.mdpi.com/2227-9067/10/4/647
  4. Glista F, et al. Recent advances in the diagnosis and molecular characterization of holoprosencephaly. 2025.  https://link.springer.com/article/10.1007/s13353-025-01017-8
  5. Summers AD, et al. Nongenetic risk factors for holoprosencephaly. Birth Defects Res. 2018.  https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6705603/?utm_
  6. Dubourg C, et al. Mutational spectrum in holoprosencephaly shows that SHH, ZIC2 and SIX3 are major genes. Hum Mutat. 2016.  https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/humu.23038
  7. Orphanet. Holoprosencephaly. Orphanet encyclopedia.  https://www.orpha.net/en/disease/detail/2162

National Organization for Rare Disorders (NORD). Holoprosencephaly.  https://rarediseases.org/rare-diseases/holoprosencephaly/

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